Capítulo 18
Hinata jadeó cuando Naruto la depositó tiernamente sobre la suave hierba púrpura. Había pasado una semana desde la cena de presentación en Bijuu de ella y las otras mujeres de la Tierra. Hinata no había tenido mucho tiempo para visitarse con las otras mujeres. Las vió en ocasiones desde la distancia y se había encontrado con Temari en uno de los largos pasillos del palacio mientras los exploraba.
Temari parecía nerviosa, como si estuviera tratando de encontrar un lugar para esconderse. No le dijo mucho a Hinata, salvo que estaba bien y que hablaría con ella más tarde.
Hinata estaba desconcertada por el comportamiento de Temari hasta que dobló una esquina en un pasillo y chocó cara a cara contra Shikamaru, el hermano del medio de Naruto.
Hinata se estremeció al recordarse mirando dentro de los fríos y oscuros ojos de Shikamaru.
Tenía que estar de acuerdo con Ino en la descripción de 'aterrador hijo de puta'. Rápidamente se disculpó y se alejó en la dirección hacia donde Hinata vió por última vez dirigiéndose a Temari. Esperaba que Temari estuviera bien.
—Oh, Naruto, esto es tan hermoso.— exclamó Hinata mientras se movía hacia el borde de una piscina cristalina antes de contemplar la pequeña cascada de agua que la alimentaba.
—Tenía la esperanza de que te gustaría estar aquí.— dijo Naruto mientras se acercaba por detrás y envolvía sus brazos alrededor de ella.
Naruto había estado debatiéndose durante la pasada semana acerca de cómo explicarle la transformación que su cuerpo estaba buscando. Cada vez que hacían el amor se estaba volviendo más y más difícil detener a su dragón de asumir el control.
Demonios, era aún más difícil para su propio dragón no exigir lo mismo. Sólo había sido su promesa de explicárselo todo hoy y luego mostrarle a Hinata cómo llevar a cabo la transformación lo que mantuvo la paz dentro de sí mismo.
— Hinata, hay algo que necesito decirte.— comenzó Naruto.
Suavemente giró a Hinata en sus brazos. Escogió este lugar debido a su aislamiento. Quería que Hinata se sintiera cómoda en su primer cambio. Su Simbiosis Madre estaba esperando su orden para aparecer.
Una vez que el cambio se hiciera, él dividiría su Simbiosis así el dragón de Hinata tendría la protección necesaria, pero esperaba que pudieran completar su primer apareamiento como dragones primero.
Retrocediendo, Naruto levantó las manos de Hinata hasta su boca presionando un suave beso en cada uno de sus dedos.
— Hinata...— comenzó Naruto antes de tensarse bruscamente cuando el dolor irradió a través de su cuerpo.
—¿Naruto?
Hinata sintió las manos de Naruto apretar fuertemente las de ella y vió que sus ojos se oscurecieron peligrosamente.
—¿Qué...?
Naruto empujó a Hinata detrás de él, haciendo caso omiso de la exclamación de alarma de Hinata cuando vió el grueso dardo sobresaliendo de su hombro izquierdo. Naruto dejó escapar un feroz gruñido, sacándose el dardo fuera antes de girarse. Trató de cambiar a su forma de dragón, pero no pudo mientras una ola de mareo inundó a través de su cuerpo.
Agarrando a Hinata de la mano, Naruto empezó a correr hacia la cubierta del espeso bosque que rodeaba la pequeña pradera sólo para detenerse repentinamente cuando varias oscuras figuras empezaron a surgir. Naruto se revolvió, sólo para encontrar su camino bloqueado por más y más de aquellas oscuras figuras.
Hinata estaba aterrada. Las enormes figuras oscuras estaban cerca de los dos metros de altura. Oscuro cabello negro les caía llegando hasta la cintura. Sus cuerpos estaban cubiertos con una tela de cuero negro, con lo que parecían ser armas atadas sobre el pecho.
Hinata vió con horror como tres de esas figuras levantaron un arma y le dispararon a Naruto. Gritó cuando sintió a Naruto sacudirse mientras tres dardos más le golpearon en el pecho, el hombro y la pierna.
—¡NO!— gritó Hinata tratando de sostener a Naruto mientras caía lentamente al suelo. —No, por favor, ¡no!
Hinata tiró de los dardos, sacándolos de Naruto y lanzándolos a un lado.
— Naruto, oh, nene, te amo.
Hinata ignoró las figuras aproximándose mientras se centraba en tratar de conseguir que Naruto la mirara.
—Dime qué hacer. Por favor, dime que estás bien.
Una sombra cubrió a Hinata mientras yacía sobre el cuerpo de Naruto tratando de protegerlo.
—Así pues, nos encontramos de nuevo, líder Bijuu.
Hinata miró hacia la cara de la figura oscura. Se estremeció cuando se encontró mirando unos ojos fríos y muertos.
—¿Qué quieres?— susurró Ella.
—Algo que debería haberme sido dado hace varios meses.— dijo la figura oscura mientras se arrodillaba junto a Hinata y Naruto. —No me gusta que me nieguen lo que quiero y ahora parece que tiene dos cosas que quiero; los secretos de su Simbiosis y una probada de su mujer. Me pregunto que será más dulce.
La figura se rió con frialdad mientras sacaba una pequeña jeringa de un bolsillo de su chaqueta.
—Voy a dejar que pienses en ello, mientras yo pruebo al menos uno de los dos.
Hinata se movió como en cámara lenta, arrojándose contra la figura oscura antes de que pudiera hundir la jeringa en Naruto. Ella sintió el pinchazo cuando la aguja inyectó en su costado lo que hubiera dentro de la jeringa, mientras aún empujaba la figura oscura hacia atrás y lejos.
Oyó una voz que sonaba como la de ella, pero diferente, cuando atacó a la figura con todo dentro de ella. Olas de desesperación y mareos la inundaron mientras luchaba contra las manos tratando de contenerla antes de que todo se volviera oscuro.
Naruto trató de rugir un desafío mientras observaba lo que sucedía; pero, la voz y las extremidades se negaron a seguir sus instrucciones. Su dragón luchó para defender a su pareja, pero fue incapaz de pelear a través de las capas de paralizados músculos que estaban encerrándole.
La oscura figura se levantó, limpiándose la sangre de su boca mientras sonrió cruelmente hacia la figura inconsciente de Hinata.
—Voy a disfrutar el sabor de ésta. Es una amante digna. Tal vez voy a mantenerla durante un tiempo antes de entregársela a mis hombres.
Sus oscuros ojos bajaron hacia Naruto; riéndose del odio con que estaba devolviéndole la mirada.
—Yo simplemente iba a noquearte de la manera fácil; pero, por desgracia, ésa era la única jeringa que tenía así que supongo que tendrá que ser de una manera divertida. Cuando te despiertes tan sólo recuerda lo que quiero... la respuesta a cómo se controla la Simbiosis. Si no tengo la respuesta dentro de tres días nunca verás a tu mujer de nuevo... viva.
Naruto rugió en silencio mientras miraba a su odiado enemigo, el oscuro príncipe mestizo Akatsuki, recoger la figura inmóvil de Hinata y presionar un beso en su boca pasando su lengua de lado a lado a través de sus labios. Lo último que escuchó antes de que un golpe en la cabeza lo introdujera en el silencio de la oscuridad fue la risa cruel de Madara.
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— Naruto, vamos, despierta.
Shikamaru palmeó la mejilla de Naruto un poco más fuerte.
—No creo que golpearlo más fuerte le vaya a despertar, Shikamaru.— dijo Sai mientras observaba la Simbiosis Madre de Naruto moverse para envolver el cuerpo de su hermano.
—Cualquiera que sea la mierda que le dieron es poderosa.— gruñó Shikamaru volviéndose hacia el tercer hombre que estaba de pie a un lado.
La gran figura estaba vestida de sólido cuero negro. Su espeso cabello negro colgaba hasta su cintura y estaba trenzado a cada lado para mantenerlo fuera de la cara.
—Raíz Trimida. Esto hace una de las drogas más poderosas que tenemos para paralizar los gumbas salvajes en nuestro planeta. Son extremadamente peligrosos, por no hablar de apestosos a alto nivel y más malos que mi medio hermano.
—Gracias por esa parte innecesaria de trivialidades, Obito.— gruñó Sai sarcásticamente.
Obito se encogió de hombros, no parecía intimidado ni en lo más mínimo por el gruñido de Sai.
—De nada. Si su Simbiosis es tan buena como sospecho, él deberá estar consciente en breve.
Naruto oyó las voces como si atravesara un largo túnel, haciendo eco en un primer momento, y oyéndose más y más claras cuando se acercaba a la salida del mismo. Podía sentir su Simbiosis moverse a través de su cuerpo purgando la vil droga que le mantenía cautivo. Mientras más de la droga era forzada a salir a través de sus poros, su cabeza se volvió más clara y lo mismo hicieron sus recuerdos.
La Simbiosis de Naruto se echó alrededor de su cuerpo sacudiéndose, como para deshacerse de las gotas de Trimida, justo cuando Naruto dejó escapar un rugido de rabia cambiando a su forma de dragón.
—Oh sí. Está molesto.— dijo Obito cautelosamente manteniendo un ojo en el furioso dragón.
La cabeza de Naruto osciló en busca de la voz del Akatsuki. Sus estrechos ojos rasgados se centraron en Obito. Un bajo gruñido amenazador comenzó a hacer ruido en su pecho mientras lentamente se dio la vuelta desde una posición en cuclillas. Dio un paso hacia la alta figura, olas de fuego de dragón se construyeron en su garganta al recordar la inmóvil figura de Hinata siendo arrastrada lejos.
—¡Naruto, para! Él está de nuestro lado.— dijo Shikamaru poniéndose entre el enorme dragón de Naruto y Obito.
Naruto dejó escapar un profundo gruñido, poniéndose de pie para empujar a su hermano a un lado. Shikamaru cambió rápidamente a su propio dragón. Gruñéndole a Naruto, le advirtió que permaneciera atrás. Naruto ignoró la advertencia, lanzándose hacia adelante y bloqueando sus garras con Shikamaru mientras dejaba que una corriente de fuego de dragón fluyera sobre Shikamaru hacia Obito.
Obito rodó a un lado levantando un escudo de fuerza frente a su cuerpo, desviando el fuego del dragón cuando se derramó en torno a él.
—¡Basta!— gritó Shikamaru en la jerga dragón. —Basta, Naruto. Obito es el que nos ha estado ayudando. Te hablé de nuestro informante en la reunión. Esto no va a conseguir traer a tu compañera de vuelta.
Naruto se sacudió con el esfuerzo de conseguir poner a su dragón bajo control. El dragón estaba inconsolable por la pérdida de su pareja. Naruto respiró profundamente tratando de calmar a su dragón lo suficiente como para hacerle escuchar lo que estaba diciendo Creon.
—Calma, mi amigo. Tenemos que escuchar lo que tiene que decir si vamos a rescatar a nuestra pareja.
—Ella también es mía. Tampoco puedo vivir sin ella.
—Calma.
Naruto repitió este mensaje a su dragón hasta que finalmente sintió como si estuviera en control de nuevo. Con un estremecimiento, Naruto cambió de regreso, cayendo débilmente sobre su rodilla.
— Naruto, ¿estás bien?— preguntó Sai calmadamente.
Los ojos de Naruto brillaban mientras miraba fríamente a Obito.
— Madara se llevó a Hinata. Tomó a mi compañera. Voy a matar a ese bastardo. Voy a matar hasta el último Akatsuki si él daña siquiera un pelo en ella.
—Bueno, supongo la respuesta de si él está bien. Está totalmente loco. Tal vez deberías patear su culo hasta que consigamos este lío bajo control.— dijo Obito con fría indiferencia.
—Este lío, como tú lo llamas, idiota, ¡es obra de tu hermano!— dijo Naruto poniéndose de pie, con los puños cerrados en bolas apretadas.
—No del todo.— dijo en voz baja Shikamaru. —Creo que es mejor si tomamos esto en algún lugar más privado.
Shikamaru habló en voz baja en un comunicador y antes de que nadie pudiera decir otra palabra, los cuatro hombres desaparecieron en un destello de luz.
Continuará...
