CAP XVIII
Su barriga crecía más y más a cada día que pasaba, haciendo un poco difícil pretender esconderla bajo las prendas anchas, pero tampoco tenía intención de hacerlo. Las horribles nauseas por fin habían desaparecido completamente con el final del primer trimestre. Era agotador sobrellevar esos malestares y cambios de humor, por no hablar de lo molesto que era ir moviéndose con los tobillos hinchados mientras cargaba su abultado vientre.
Acababa de cruzar el quinto mes de embarazo, las pataditas aún no eran percibidles pero no creía que tuviese que esperar mucho más para empezar a sentirle. El embarazo de Akane lo había notado bastante más movido, era primeriza y le asustaba cada cambio que su cuerpo daba, aparte de tener complicaciones al final del trayecto. Esta vez parecía todo más sencillo, no tenía esos miedos en el cuerpo y a demás de estar mucho más tranquila la criatura parecía crecer sana y fuerte.
Eso era todo lo que necesitaba.
Sus pies paseaban por el parque mientras llevaba a Akane de la mano, para ayudarle a estabilizarse a cada paso que daba. La primavera había llegado a Japón, provocando que los cerezos floreciesen, mostrando su resplandor y brillo, llenando sus brancas de innumerables flores. Los cálidos pétalos rosados que caían de la copa a causa de la brisa que chocaban contra ellos mostraban una pequeña lluvia fantasiosa mientras caían balaceándose lentamente. Tokio era especial y único en cada estación del año.
Se sentó en un banco cercano bajo la sombra de un cerezo, para esperar a su acompañante, que según la hora que marcaba su reloj, empezaba a retrasarse, como siempre. Sus ojos no se apartaban de Akane, que jugaba a hacer castillos con el rastrillo y la pala mientras cantaba en el arenero.
"¡Ya estoy aquí!"
Una voz femenina empezó a sonar por la otra punta del parque, acompañada de unos pasos que corrían hasta llegar hasta donde de encontraban ellas.
"Siempre tan puntual." Le bromeó Shiho riendo mientras su amiga paraba a su lado y respiraba fuertemente recuperando la compostura.
"Lo siento, he tenido un pequeño caso por el camino y no podía ignorarlo y dejarlo pasar." Le explicó Masumi ajuntando sus palmas e inclinándose para disculparse.
"No se por qué, pero no me extraña en absoluto." Dijo Shiho sonriéndole.
Después de saludarse salieron del parque para poder buscar un sitio cálido donde poder tomar algo, el centro estaba a un par de calles así que no estaba lejos pero sus pies no llegaron andar muchos pasos ya que las sirenas de policía empezaron a sonar detrás suyo captando su atención mientras los dos coches patrulla cruzaban la calle seguidamente por su lado rápidamente para estacionar al final de la misma calle.
"¿Dos patrullas?¡Vamos a ver que pasa!" Dijo la morena entusiasmada arrastrándola hacía allí.
"Masumi tienes que dejar a la policía hacer su trabajo, no tenemos porque entrometernos Siempre que pasa cualquier cosa." Se quejó Shiho sin poder soltar su agarre.
"Soy detective, Shiho. ¿No lo recuerdas?" Dijo orgullosa su amiga. "Es mi deber intervenir si es necesario."
"No. Es el de la policía, no el tuyo." Se quejo la científica.
Frenaron frente a la pequeña multitud de personas que se había formado en la entrada, murmurando unos entre otros sin entender bien el motivo de la llegada de la policía. Los coches estaban parados en frente de lo que parecía una joyería familiar, las luces del interior estaban encendidas pero las persianas y los sistemas de seguridad estaban cerrados y encendidos.
Los agentes bajaron alterados del coche y para su suerte la agente Sato y los demás eran los que rondaban por ahí de servicio.
"¡Sato!" Shiho alzó la mano llamando su atención.
La policía se percató de su presencia y se excusó rápido de la conversación con su compañero, se acercó hacia ella un poco nerviosa y se paró detrás denla cinta mirándolas a las tres antes de hablar. "Chicas, ¿Qué hacéis aquí?"
"Estábamos paseando cuando hemos escuchado el ruido de las sirenas, así que hemos venido a ver" Dijo Sera sonriente.
"¿Qué está pasando?" Preguntó intrigada la pelirroja buscando a alguien con la mirada.
Sato dudó en explicárselo, pero al tratarse de ella y conociéndola como la conocía no tardó en ponerla al tanto. Aunque la científica trabajase para otro distrito seguía siendo de las mejores en su sector y su amiga era una detective reconocida, su ayuda siempre podía venirles útil.
"Nos han llamado para notificarnos de un altercado a una joyería familiar. Ha aparecido un coche patrulla que estaba más cerca del estanlecimiento antes que nosotros y se ve que la confrontación no ha ido del todo bien y los ladrones han cerrado el local con los dueños, un par de clientes y los dos agentes dentro, utilizando todos los dispositivos de seguridad contra nosotros." Explicó Sato, cubriéndose con su mano la boca para que los demás curiosos no pudiesen escúchalo.
Shiho cogió en brazos a Akane para no perderla entre el barullo de gente que ahora se había formado, abrazándola más a su cuerpo de manera protectora y asintiendo con la cabeza un poco preocupada a la vez que Masumi entrecerraba los ojos y apoyaba su pulgar y dedo índice en la barbilla analizando todo lo que escuchaba.
Las sirenas siguieron sonando a falta de sus voces y la pelirroja volvió a visualizar la zona insatisfecha con el resultado anterior. "¿Dónde está Kudo? No lo veo por ningún lado, ¿Debería estar aquí no?"
Sato se tensó un poco ante su esperada pregunta e intentó no mostrar preocupación y sonar tranquila. "Desgraciadamente es uno de los agentes que se encuentran encerrados dentro." Dijo finalmente Sato, apoyando su mando en su hombro de forma tranquilizadora.
"¿Qué?"
Shiho abrió los ojos sorprendida y la preocupación empezó a apoderarse fuertemente de ella. Sus hijos necesitaban a su padre tanto como a su madre y que la vida de Shinichi corriera estos tipos de riesgos la asustaban constantemente. No quería verse totalmente sola ante eso, no solo por toda la carga y responsabilidad que eso conllevaba sino porque la figura paterna era un pilar fundamental en sus pequeños. Y ella también necesitaba sentir ese pequeño apoyo de su parte, no había dejado de ser importante para ella.
Sato levantó la cinta que prohibía el paso y les invitó a pasar hacía una furgoneta blindada policial que acababa de llegar, dónde la parte trasera estaba equipada con radios y otro tipos de equipos.
"Hemos intentado contactarnos con él y con su compañero, pero parece ser que se han apoderado de sus radios y teléfonos." Les comunicó Takagi, que estaba en la parte trasera.
"¿Podemos hablar con los atracadores?¿Tenemos esa posibilidad?" Les preguntó Masumi.
"Han llamado hace dos minutos qieriendo hablar con un superior de la policía, pero Sato venía de camino. Al ver como se ponía la situación se han puesto nerviosos y han dicho que llamarían en quince minutos." Continuó Takagi.
"Solo tenemos que encontrar una manera de negociar con ellos para evitar ningún tipo de herido y minimizar al máximo los daños." Recitó la detective, buscando en el interior de su cabeza algún hilo al que poder agarrarse.
La inspectora se puso seria y mandó a buscar información sobre los atracadores a todos los agentes disponibles posibles. Si descubrían su identidad y los motivos que les empujaban a haber cometido eso podrían estar un paso por delante de ellos.
Las dos policías estudiaron cada detalle de las cortas grabaciones de video que tenían del interior, buscando cualquier mota que pudiese indicarles algo. Pero la grabación se cortaba muy rápido. Ambas resoplaron frustradas y Masumi se agitó el cabello. Ojeó a su alrededor descansando la vista del monitor y notó la ausencia de alguien al momento.
"¿Y Shiho?"
"¿Eh?" Sato, que volvía a ver una y otra vez las cintas, contestaba a la morena sin apartar la vista del monitor. "Me ha parecido verla salir de la furgoneta hará un par de minutos creo." Pulsó el pause para mirar a su acompañante. "Creo que necesitaba algo de aire. Todo esto tiene que ser bastante difícil para ellas." Dijo más suavemente.
Sera asintió y se puso la chaqueta nuevamente para salir a buscarla.
No fue nada difícil encontrarla, el área acordonada limitaba el espacio por donde podían acceder, y el establecimiento, incluyendo el pequeño jardín de su entrada, no eran muy grandes. Ella estaba a un lado del coche, apartada de los agentes y con la mirada fija al edificio. Se veía muy cansada y por el momento en el que se encontraba agradecía que Akane se hubiese quedado dormida acomodada en una patrulla y vigilada constantemente.
Se acercó a ella tranquilamente y se quedó a su lado sin decir nada, con ambas manos en los bolsillos de la chaqueta..
"¿Cómo no vamos a poder entrar en un establecimiento como este?" Dijo Shiho impotentemente.
"Se ve que la familia sufrió un atraco años anteriores y reforzaron todas las entradas para poder convertir la tienda en un bunker o algo por el estilo. Sin posibilidad de atravesarlo si no se permite acceso desde dentro." Le explicó ella.
Shiho se quedó en silencio escuchándola, tomándose su tiempo para abrir la boca.
"No se cómo se lo hace ese detective de poca monta para tenerme siempre así." Dijo un poco triste sin apartar la mirada del edificio.
"Es normal que estés preocupada, es el padre de tus peques. Pero es el hombre indestructible al fin y al cabo, ¿recuerdas?" Le dijo su amiga con una sonrisa mientras intentaba animarla. "Esto no es nada en comparación a todo lo que ya ha vivido y pasado anteriormente. Es un chico con suerte."
" Más que suerte es como si tuviese la capacidad de sacar el beneficio a las malas situaciones, pero hay días en que esa suerte falla. No somos inmortales, al menos por el momento. " Dijo la pelirroja cortando un poco a la morena. Al notarlo intentó sonreírle un poco para amenguar su preocupación y dejó el tema a un lado. "Déjalo, no es eso a lo que me refería tampoco."
La morena no muy convencida y más curiosa ahora por sus palabras, decidió seguir indagando. "No, explícame. No se a que te quieres referir con eso."
Shiho soltó el aire lentamente. "No estoy preocupada, bueno en cierta manera hasta cierto punto, se de lo que es capaz de hacer Kudo." Dijo poniendo una mano en su barriga. "Me refiero al poder que siento que tiene sobre mi. Por más tiempo que haya pasado o más daño que nos haya hecho…" No sabía como acabar la frase. No sabía como expresarse tampoco.
Era muy confuso enfrentarse a todo eso.
"Pensaba que estabas bien con Kaito." Dijo Sera con un poco de miedo.
"Y lo estoy, le quiero." Dijo Shiho sonando convencida.
Esa era la cuestión. Se sentía muy bien con Kaito y cada día que pasaban juntos se avenían más y mejor. Pero sentía que el amor que tenía dentro por Shinichi no acababa de morir nunca. Como si su corazón lo anhelase inconscientemente cada vez que no estaba, pero no dejaba admitírselo. Sabía que las segundas partes no eran buenas y no quería tirar por la borda lo que había empezado a construir con el mago cuando no acababa de confiar en Shinichi. Una relación se basaba primordialmente en la confianza, eso lo tenía muy claro.
"¿Pero?" Preguntó Masumi buscando algo más entre sus palabras.
La pelirroja se quedó pensando un rato y giró la cabeza para mirarle. "Pero-"
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Tres disparos sonoros se percibieron a la perfección, haciendo eco a través y dejándola sin habla al acto.
Todos los presentes se quedaron unos segundos parados y sorprendidos antes de recapacitar y empezar a voltear de un lado a otro buscando algo que poder hacer para que la cosa no fuera a más.
Los rubies de Shiho no podían dejar de mirar la procedencia de los disparos, ahora con cierta angustia. Mil imágenes distintas se le pasaron por la cabeza y su corazón empezó a bombear cada vez más rápido a cada segundo que pasaba.
¿Le habrían herido?
Los agentes obligaron a los curiosos a marcharse y acordonaron la zona un poco más extensa y alejada, para prevenir daños.
Sato salió de la furgoneta mostrando la cabeza y llamó su atención para que se acercasen. "¡Estamos recibiendo una llamada!" Les informó volviendo a meterse rápidamente.
Shiho no dudó en acelerar el paso hasta el interior y una vez dentro, agudizó sus oídos todo lo que pudo para poder percibirlo todo. Sato estaba atendiendo la llamada, con el auricular en la oreja, una voz tranquila pero firme y la cara llena de furia.
"¡¿Pero quien te crees que eres?!" Dijo la inspectora resoplando, intentando no alzar mucho la voz.
Les acercó un par de auriculares para que pudiesen escuchar y ella se los acercó a la oreja con cierto miedo. No le costó mucho comprender cual era la situación actual. Un agente había intentado bloquear a un ladrón en un momento de guardia baja y el otro compañero al ver movimiento había disparado para controlar la situación. Hiriendo al agente y a su compañero por error.
Pedían un vehículo y que les dejasen salir inmediatamente.
Ridículo.
"Pregúntale por las heridas de ambos." Susurró Shiho a la inspectora.
Si habían dos agentes dentro y uno de ellos era Kudo, tenía la mitad de posibilidades de que el agente herido fuese él. No le gustaba como pintaba todo eso y menos después de saber el instinto de hacerse el héroe que tenía Shinichi.
Sato consiguió mantenerlos unos cinco minutos en la conversación, pudiendo analizar un poco el carácter del oyente y consiguiendo datos básicos del interior. El ladrón tenía un disparo en la pierna y el agente parecía haber recibido el impacto en el hombro.
Takagi y los restantes pensaron cualquier idea para poder entrar ahí, ahora que había gente herida debían apresurarse al máximo para solucionar esto. Debían sacar las abejas de la colmena.
"Necesitan atención médica. Podemos utilizar eso a nuestro favor introduciendo a un agente infiltrado acompañado de un médico." Dijo Sera levantando el dedo y apartándose los cascos para no interferir.
"Podríamos probarlo." Le susurró Takagi a Sato, que asintió como respuesta.
La inspectora pidió silenció y volvió su atención a la llamada. "¿Hola? Perdona por la espera. Por el momento tendrás que esperar para el vehículo ya que es algo que debo consultar con superiores míos." Mintió para conseguir más tiempo. " Pero si nos das acceso puedo hacer entrar dos médicos y ofrecerte asistencia médica para tu compañero y el agente herido. Mientras solucionamos lo del transporte claro está." Intentó convencerles.
Los pocos segundos de silencio que tardó en dar una respuesta se hicieron infinitos para Shiho, que tenía el auricular pegado al tímpano y sus yemas apoyadas en él.
"Que sea sólo un médico." Dijo no muy convencido, pero sabía que la atención era necesaria. "Pero inspectora, no quiera engañarme, por que no dudaré en disparar a otro agente."
"Pero-" Sato fue a rechistar pero él le cortó muy rápido, negándole la oportunidad a seguir debatiendo.
"Le llamaré en dos minutos, cuando vaya a abrir las puertas. Le repito, no haga nada estúpido."
Pip
El pitido confirmó la finalización de la llamada y se cortó seguido de eso, dejándolos a todos mirándose unos a otros.
"¡Joder!" Dijo Sato quitándose el auricular denla cabeza.
"En dos minutos no podemos encontrar a nadie que no sea un verdadero médico. No podemos meter a ningún agente sin esos conocimientos médicos, se percatarán al momento de que no están cualificados para atenderles." Dijo Takagi indignado. "Sería como mandar a alguien a una muerte segura."
"Pero es una buena oportunidad para poder interferir." Se quejó Sato.
"Podemos buscar otra manera de actuar para cuando salga el médico y así no tener que hacer peligrar la vida de un agente que no pueda realizar esa faena." Interfirió Sera, buscando una solución.
"Pero sería más difícil mirar de interferir después. Esta sería una gran oportunidad." Siguió diciendo la inspectora.
"Yo puedo hacerlo sin problema."
Los tres dejaron de discutir al acto para girar sus miradas sorprendidas a la pelirroja.
"¿Tú?"
