Disclaimer: KHR no es de mi propiedad. Podemos disfrutar de esta obra gracias a la gran Amano-san, yo solo escribo sin fines de lucro, meramente por diversión. Si fuera mío habría hecho a Haru la protagonista y con todo un harem(?) :v Lo único que me pertenece son los OC principales, los demás corresponden a sus respectivas creadoras C:

Notas Autora: ¡Hola nuevamente! :) ¿qué tal se la han pasado estas dos semanas? Ahora vengo un poco de madrugada xD publicando un día antes de lo acordado ya que no creo tener el tiempo suficiente mañana, así que para no andar con las prisas decidí publicarlo hoy.

Espero que cuando despierten y vean la notificación pueda brindarles un poquito de felicidad :)

No tengo mucho que contar más que sigo en cuarentena y jugando muchos juegos otome XD por lo demás, dejo las mismas palabras esperando que este capítulo sea de su agrado. Muchas gracias de nuevo por su paciencia ;)

Sin más los dejo con la lectura.

Nos leemos más abajito :)

AVISO: A partir de los capítulos anteriores la trama original del manga sera cambiada totalmente. Esta historia esta situada después del final del ANIME, por lo que los siguientes sucesos serán como un universo paralelo :v

Un ejemplo de ellos será la escena de Enma, cuya aparición en la vida de Tsuna será diferente a la del manga ;)

Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) pero intentaré que no sea tan obvio. Este fic es SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo (a) en la lectura, puedes pasar a mi perfil para leer la primera parte y puedas comprender con mayor facilidad la historia. Debido al universo en el que se desarrolla la historia, algunos personajes canon como Enma y otros, tendrán una aparición diferente a la del manga, así como otros personas que no tendrán tanta relevancia dentro de este fic (Bianchi, Lambo, I-pin, etc)

Aclaraciones:

Cursiva- Flashback, Recuerdos, palabras extranjeras(?), etc...

«Pensamientos» ...

Negritas: Frases en Italiano -

(Palabras subrayadas) : Traducción del italiano (?) :v

Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia. Gracias por seguir apoyándome con este proyecto, aunque es el que más me ha costado seguir pero siempre están apoyándome. Muchas gracias :3

RESUMEN DEL CAPÍTULO ANTERIOR: Mukuro finalmente ha sido liberado de la prisión de Vindicare, pero sigue sin comprender el motivo que llevo a Megumi a hacer tal cosa por él. Las relaciones entre los guardianes de Vongola y Ghiaccio siguen profundizándose, y causando confusión en muchos de ellos. ¿Podrán hacer frente a la trampa que Il Giudizio tiene preparada?


~ Nuova Alba della primavera ~

Capítulo XXV: Floreciendo hacia el amanecer


Una cosa estaba clara: era necesario que consiguieran un lugar más grande para poder realizar sus reuniones una vez que formaran su alianza. Ahora con todos los miembros de Ghiaccio y Vongola, además de otros allegados como Dino y Byakuran, el cuarto de Tsuna ya no era suficiente.

— Lamento el ajetreo, Tsuna — se disculpó Shito viendo el gran alboroto que provocaba tener a tantos miembros reunidos.

— Ah… no te preocupes Shito-kun. Tenemos suerte de que Okaa-san haya salido, así podremos hablar libremente. Aquí abajo estaremos más cómodos — aseguró el castaño, mientras se sentaba junto a Shito en medio de la sala.

Ciaossu. Parece que no falta nadie — el hitman había aparecido repentinamente colgado de una de las lámparas — ¿Qué puntos importantes trataremos ahora?

— He estado pensando sobre lo que hablamos el otro día, Reborn-san. Le pedí a Scarlet que contactara una vez más con Alessandro — el ojirrojo dirigió su mirada a la chica, que permanecía a cierta distancia.

— Es verdad que Alessandro escuchó algo relacionado al quinto elemento, pero al igual que no conoce hasta que punto funciona Pietre Elementari, tampoco conoce algún hecho efectivo que corrobore su existencia — explicó la chica de cabellos záfiro — No ha podido darme más información, solo obtuve esto de su árbol genealógico.

Tsuna y el resto de guardianes observaron los papeles que Scarlet había desplazado sobre la mesita.

— El primer regente, que es el antepasado de Alessandro tenía un hermano que siempre estaba junto a él y que participaba en todas la reuniones que celebraban. Esta persona murió joven, así que no estuvo mucho tiempo a su lado pero guardaba una estrecha relación con el resto de regentes. Esto por supuesto no significa nada, pero podría ser una pista.

Reborn limpió su arma mientras escuchaba con atención.

— Han pasado muchos años desde que el poder de Pietre Elementari fue ocultado al resto del mundo. No me sorprende que nadie lo conozca, tanto si existe como si no, lo que más me intriga es de qué forma Il Giudizio obtuvo ese poder — todos lo que estaban reunidos concordaron con las palabras del hitman — La historia sugiere que todas las piedras estaban en algún punto de Italia, pero entre los miembros de Il Giudizio hay personas de diferentes nacionalidades.

— Giulio… esta persona que se presento como el líder de Il Giudizio es el único con procedencia italiana, ¿no es verdad? — participó Tsuna, tomando la palabra — Probablemente él haya tenido acceso a Pietre Elementari y les hubiese entregado ese poder al resto.

— Tampoco podemos saber si Pietre Elementari escoge a su portador o funciona por igual con cualquier persona — volvió a atraer la atención el hitman — pero si los regentes lo ocultaron para que no cayera en manos equivocadas, la segunda opción es más factible.

— Como sea, haré que Shuu y Scarlet averigüen la conexión entre Giulio y el resto de Il Giudizio. Ahora que conocemos sus rostros y sabemos más sobre ellos, Shuu tendrá todo a su disposición para crear un perfil más completo. Te confío esta tarea — se dirigió a la joven.

Ella asintió con alegría, y después le lanzó una mirada a Gokudera como reafirmando su trabajo. El peliplata chistó, desviando la mirada.

— Por lo demás he visto que los entrenamientos fluyen bastante bien, les cuesta un poco dominar sus llamas, pero por lo que Shito me ha dicho, al principio siempre es así. Creo que quien va un paso más adelante es Hibari. Estoy deseando probar los resultados muy pronto — soltó Reborn con una sonrisa terrorífica.

Tsuna tragó en seco al verlo, conocía muy bien esas expresiones que no auguraban nada bueno.

De pronto el ambiente fue interrumpido repentinamente con el sonido del timbre, mientras Tsuna mostraba un poco de confusión. No esperaba a nadie a esa hora.

— Debe ser Megu — declaró el ojirrojo, atrayendo la atención de los Vongola — la principal razón de esta reunión es porque parece que tiene algo que mostrarnos.

— Jum, tratan al Décimo como si tuviera que obedecer cada orden que le dan — se quejó el peliplata.

— G-Gokudera-kun…

— Tiene que ser algo importante para que Megumi acuda directamente aquí después de su viaje — la defendió Reborn, mientras Tsuna se dirigía a abrir.

— Ma, ma, Gokudera. Siempre es mejor si estamos todos juntos, ¿no te parece? — Yamamoto no pudo evitar evidenciar su alegría por la llegada de la pelinegra.

Pronto Tsuna regreso a la sala, esta vez acompañado de Megumi y Denev que caminaban lado a lado. Shito se puso de pie para llegar hasta su mejor amigo y chocar su puño con el de él.

— ¡Por fin estas aquí Denev!

— Sí, ha pasado bastante Shito — sonrió al joven, correspondiendo su saludo.

Megumi observó toda la habitación para ver a sus amigos y finalmente su mirada se detuvo en Yamamoto dedicándole una sonrisa.

— Luces bastante bien, eh Megumi — el hitman saltó a su hombro.

A pesar de su tono amigable, Megumi sabía que seguramente se estaba preguntando el motivo de ese extraño viaje.

— Por supuesto Reborn-sama. Todos aquí también parecen enérgicos — respondió viendo a sus compañeros — Espero que sus resultados sean iguales a lo que veo en sus rostros.

El alboroto no se hizo esperar.

— Ya no sabíamos que hacer para complacer el paladar de todos — comentó una ofuscada Ariadne — Tú, por tu parte, no parece que te haya ido mal.

Inmediatamente, las miradas de las guardianas de la nube y la lluvia recayeron sobre Megumi y Denev.

La pelinegra conocía perfectamente sus bromas, por lo que les siguió el juego mientras bromeaban.

Un ambiente relajado se instaló en casa de los Sawada. Sin embargo, Megumi tomó la palabra prontamente.

— Tsunayoshi, gracias por recibirnos en tu casa — se dirigió a él.

— No hay problema Megumi-san. ¿Ha sucedido algo?

— Sí, de hecho me gustaría que Dokuro viniera aquí.

La aludida parpadeó sorprendida ante el pedido de Megumi. Con paso silencioso caminó a través del grupo llegando ante la joven. La pelinegra nuevamente miró a Tsuna y después a Chrome.

— Desde que comenzamos con los entrenamientos, Freya ha ayudado a que Dokuro tenga un mejor manejo de sus ilusiones. La creación de éstas ya es algo difícil para un usuario de llamas de la niebla; en el caso de Dokuro su cuerpo, que la mayor parte del tiempo se ve afectado por su condición, le genera un mayor desgaste. Y aunque las ilusiones de Mukuro le ayudan, éstas no pueden sacar todo su potencial. Pensé que era necesario que Dokuro se ocupara de su propio cuerpo y a su vez que Mukuro se concentrara en él mismo para que de esa manera puedan ser un verdadero equipo en la lucha contra Il Giudizio.

— E-Eh… Megumi-san, comprendo lo que dices, pero Mukuro se encuentra lejos de aquí, y…

— Lo sé — interrumpió la joven — por eso me permití traer al último miembro de tu familia, Tsunayoshi.

El Vongola mostró mayor confusión, sin embargo repentinamente sintió aquella sensación que siempre evidenciaba la presencia de Mukuro. Una pequeña niebla pareció frente a sus ojos y una vez desvanecida, el chico con peinado de piña se encontraba delante de él.

— Kufufu~ ha pasado tiempo Sawada Tsunayoshi ~

— ¿M-Mukuro?

— ¿Qué rayos hace este maldito aquí? — protestó Gokudera.

— Mukuro-sama… — Chrome le miró sorprendida, pero pronto el sentimiento se transformo en tranquilidad — realmente estás aquí.

— Así es, Chrome — la vio. Parecía en buenas condiciones a pesar de todo, incluso lucía más fuerte que antes.

De pronto la mirada heterocromatica se centro en la rubia de largos cabellos que observaba la escena a la distancia. Una media sonrisa maliciosa se hizo presente en su rostro, provocando un sonrojo en Freya.

Se maldijo por recordar su último encuentro. Negó con la cabeza y se concentró de inmediato en Denev, ignorando a Mukuro, quien soltó una sonrisa sarcástica.

— Esto sí que es inesperado, ¿eh, Mukuro? — interrumpió el hitman — ¿cómo es que aceptaste venir? Vindice no parecía muy decidido a dejarte en libertad.

— Eso tendrás que preguntárselo a Scarlatto. Ella fue hasta allá por mí, arcobaleno.

Shito dirigió una mirada hacia su hermana. Quedaba claro que eso era lo que había hecho en ese viaje pero, ¿por qué no se lo había dicho desde un principio?

— M-Megumi-san… ¿estás segura que Mukuro quiere ayudar? — susurró el castaño, acercándose a la mayor.

— Descuida Tsunayoshi. Tenlo por seguro.

Sonaba tan convencida que Tsuna no tuvo más opción que creer en ella.

— Kufufufu~ Scarlatto tiene poder de convencimiento~

Todos se concentraron en los recién llegados. Aunque el ambiente resultaba extraño, por fin se podía decir que todo el equipo estaba completo. Era un alivio que el único en no estar allí fuera Hibari.

— Perfecto. Ahora con toda la familia reunida, podremos tener una verdadera ceremonia, dame-Tsuna.

— Entonces, creo que oficialmente Denev puede unirse al entrenamiento con Freya y Chrome-san, además sería bueno que Rokudo Mukuro-san estuviera con ellos.

— Así que tú eres el pequeño capo de Ghiaccio — se dirigió el ilusionista, Shito asintió amigable — Lo haré, después de todo tengo algo que resolver con una de tus guardianas — dijo mientras volvía a ver a la rubia.

A pesar de las quejas de algunos y de las caras largas, al final todos estuvieron de acuerdo. Tsuna seguía sorprendido por la tranquilidad de Mukuro, pero sabía que a pesar de ello, él era un fuerte aliado en la batalla que tendrían. Solo quedaba manejar a Hibari.

Una vez resuelto el asunto, poco a poco comenzaron a movilizarse cada uno para marcharse.

Megumi sintió su teléfono vibrar, el revisarlo se dio cuenta que se trataba de Easley.

Hola Mi-chan, hasta que logro que me contestes…— escuchó la voz quejumbrosa de su amigo — ¿estabas desviando mis llamadas?

— Claro que no, solo que no había tenido buena señal Easley — se excusó.

Mmm… deberías cambiar de teléfono, puedo recomendarte uno muy bueno. Me ha servido ya que tengo que viajar constantemente.

Megumi rió al escucharlo tan animado. El gesto fue percibido rápidamente por Denev, quien se acercó a ella.

— Megumi, es hora de irnos.

El llamado del joven dejo sorprendidos a los miembros de Ghiaccio, especialmente a Elena y Ari, que no pudieron evitar rodearlos, dejando a los chicos de Vongola confundidos.

Mi-chan… ¿no era esa la voz de…?

— Easley, vuelvo a llamarte después. Disculpa — colgó, mientras les lanzaba una mirada reprobatoria a sus amigas.

— Exijo una explicación sobre lo que sucedió mientras estaban solos — Elena fue la primera en cuestionar.

Shito vio con algo de vergüenza a Tsuna. Parecía que ya se sentían con la suficiente confianza como para hablar así en casa del castaño.

— Esto es demasiado extraño — expresó Elena.

¿Dónde había quedado el Denev respetuoso que se negaba a tratar con tanta intimidad a Megumi? ¿Cómo lo había convencido?

— No tiene nada que ver con ustedes — respondió el pelizafiro con serenidad.

— Oh, vamos Denev ~ ¿hay algo que debamos saber? — Ariadne se unió a la conversación.

Las miradas pícaras de sus amigas no se hicieron esperar. Elena no pudo evitar mirar a Yamamoto y lanzar una sonrisa victoriosa.

— Shito, tenemos algunas cosas que arreglar — volvió a hablar el más alto, ignorando los murmullos de alrededor — además Megumi tiene que descansar.

— Sí, claro. Vamos — finalmente el ojirrojo se despidió de los Vongola, mientras se reunía con sus amigos.

Antes de salir, Megumi volvió la vista para despedirse del pelinegro.

— Te llamaré luego, Takeshi

El chico asintió con una sonrisa, mientras Denev los veía a la distancia. A pesar de su última conversación, no podía evitar estar preocupado por lo que sucedería más adelante.

Desde su primera visita a Namimori había notado el aura positiva de Yamamoto Takeshi, y por alguna razón extraña había sentido aquella conexión de la que Megumi hablaba. A pesar de no conocerlo bien, no parecía un mal chico. ¿Qué podía hacer para conocer mejor a la persona que Megumi quería?

— Denev — la voz de Shito sacó al pelizafiro de su trance, y haciendo una leve reverencia, salió por la puerta abandonando la casa Sawada.


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Los siguientes días pasaron de manera tranquila. Todo el ambiente se había relajado a pesar de que el entrenamiento no cesaba, sin embargo el trabajo en equipo parecía productivo.

Después de no tener descanso, los chicos habían decidido tomarse un día libre para poder despejarse y concentrarse cada uno en sus asuntos. Shito siempre les había dicho que no valía nada si por culpa del trabajo terminaban lastimando sus cuerpos, así que era una regla rigurosa el siempre tomarse un descanso.

Y para Shito ese día había sido la mejor elección, pues una noche antes Haru le había enviado un mensaje invitándolo a su día de apreciación.

Sonrió frente al espejo, dando un último vistazo. Después partió hacia su encuentro, esperándola frente a su casa a la hora acordada.

— ¡Hahi! ¡Shito-san vino tan rápido! — exclamó la castaña, mientras cerraba la puerta.

Por un momento Shito perdió el aliento al ver a Haru con un lindo vestido de estampado floral en colocar azul claro, el cabello a media coleta y un lindo sonrojo en las mejillas.

Haru se encogió con un poco de vergüenza al darse cuenta que el joven no emitía palabra. ¿Acaso se veía tan rara?

— Estás muy bonita, Haru — finalmente, al pronunciar esas palabras, Haru alzó la vista viendo como el ojirrojo le sonreía naturalmente y extendía su mano para que la tomara.

Su corazón latió rápidamente, pero sin dudar tomó su mano para comenzar a caminar.

Su nerviosismo no le había permitido admirar el atuendo casual con el que se había vestido. Una camisa roja, y chaqueta negra con unos jeans del mismo tono. Sus ojos rojizos resaltaban totalmente. Su aire fresco le confería un atractivo diferente al habitual.

Y las personas a su alrededor fueron consientes, pues Haru nuevamente pudo darse cuenta de cómo llamaba la atención mientras caminaban por la calle.

¿Se verían como una pareja? Volvió a sonrojarse al ver sus manos tomadas.

— ¿Quieres que vayamos directamente a la pastelería o prefieres ver otra cosa antes? Cualquiera que elijas está bien, me alegra tener tiempo para poder estar contigo — el chico siguió hablando mientras Haru reía al ver tanta animosidad.

Shito no podía evitarlo. Desde que se habían confesado había soñado con tener, por fin, una cita con Haru; y después de tantos problemas y altibajos sentía que ese sueño estaba volviéndose realidad. No importaba si ella aún no recordaba lo que habían pasado juntos, el solo hecho de que Haru le buscara llenaba ese sentimiento de vacío.

Cuando llegaron a la pastelería se dieron cuenta de la gran cantidad de personas que había y del alboroto formado.

— ¡Adelante, adelante! ¡Llegan en el momento perfecto! — una señora, con voz animada, hacía publicidad mientras les entregaba un volante — hoy es un día perfecto para las parejas, ¿podemos hacer algo por estos románticos jóvenes?

Haru parpadeó confundida mientras examinaba el folleto. No estaba enterada que precisamente ese día, la pastelería estaba celebrando un evento por su aniversario.

— ¿Para parejas? Así que esta era tu intención, eh Haru… — bromeó el ojirrojo mientras picaba su mejilla.

La castaña se sonrojo de inmediato.

— ¡Hahi! N-No, yo… — estaba a punto de justificarse, hasta que se dio cuenta que Shito reía sin parar — Mou~ Shito-san solo quiere molestarme.

— Jajaja, perdón. Es inevitable — se disculpó — ¿Entramos?

Ella asintió mientras les abrían la puerta. Dentro del lugar ya estaban preparándose para el pequeño concurso que se llevaría a cabo y algunas parejas que emocionadas platicaban entre ellas.

La chica que los atendió se dirigió de inmediato a ellos.

— ¿Desean algo para llevar o para comer aquí? Aún hay cupo para el concurso, si deciden participar hay un premio para los tres primeros lugares — dijo con singular alegría.

Haru dudo unos segundos, ¿cómo tomaría Shito la idea de participar como una pareja?

— ¿Podemos saber cuál es el premio del primer lugar? — Shito fue el primero en mostrar interés, sorprendiendo a la castaña y de paso rompiendo sus dudas.

Después de todo parecía que no estaban tan desintonizados.

— Claro que sí, el primer lugar se llevará estos pases para acudir a nuestra sucursal durante un mes gratis. Podrán comer lo que deseen, todo correrá a nuestra cuenta. Además podrán desfilar en nuestra pared de parejas felices — respondió con una ancha sonrisa.

— ¿Desfilar? — se preguntó Haru, entonces la chica señaló a una de las paredes dónde yacía una considerable cantidad de fotografías.

A pesar de haber ido en tantas ocasiones, nunca se había preguntado de qué eran esas fotos, ahora su duda había quedado resuelta.

— Suena divertido, ¿no, Haru? Podemos intentarlo — planteó el joven viéndola.

— Si a Shito-san le parece bien, Haru quiere intentarlo~ desu — se animó.

— Muy bien, entonces síganme. Comenzaremos muy pronto.

Ambos siguieron a la joven mientras eran acomodados en un área despejada, donde otras parejas ya estaban sentadas.

Por un momento Haru no pudo evitar sentirse nerviosa. Lo cierto era que desde que había visto a Shito por primera vez, emociones muy diversas eran las que colmaban a su corazón. Recordó como en el pasado se había aferrado a Tsuna, pero nunca había sentido emociones parecidas con él. Aunque no recordaba por completo lo que había sucedido en el pasado, si estaba segura que esos sentimientos por el chico Vongola habían muerto en algún momento.

Con Shito todo era diferente. Sentía emoción solamente por escuchar su voz, si sus ojos se encontraban con los de él no podía evitar sonrojarse y a pesar de que siempre había sido muy abierta a expresarse, por algún motivo siempre se ponía nerviosa cuando estaba a su lado. ¿Acaso eso significaba que era amor verdadero?

— Relájate Haru. Podemos ganar — escuchó la voz confiada de su amigo.

Ella sonrió y asintió. Menos mal que no podía leer su mente, sino era seguro que moriría de la vergüenza.

— Ha llegado la hora de comenzar con este evento para conmemorar nuestro aniversario — comenzó la presentadora, que no era otra que la jefa de la pastelería. La mayor dio una mirada a Haru, a quien conocía como cliente frecuente — Veo que tenemos caras conocidas por aquí, pero es la primera vez en participar. Vaya que ha conseguido un novio muy guapo, jovencita.

Las miradas de las otras parejas se centraron en ellos, mientras Haru se encogía en su silla y Shito solamente reía. A veces deseaba no ser tan sociable en cada lugar al que iba.

— Este concurso estará divido en dos partes: la primera de ellas consistirá en preguntas y respuestas. En esta ocasión nos concentraremos en la bella dama que tienen por novia, y veremos que tanto las conoce su pareja — continúo anunciando — haremos unas cuantas preguntas, frente a ustedes tienen un pequeño pizarrón y plumón. Allí escribirán su respuesta, ambos mirándose fijamente. No tienen permitido hacer ningún sonido, ni seña. Solo limítense a mostrar su respuesta una vez que haya terminado el tiempo, y veremos que tan sincronizados están. ¿Están listos?

Haru asintió un poco dudosa. Menos mal que se trataba de averiguar cosas de ellas, porque si hubiera sido al revés Haru no sabría nada de Shito. Apenas y recordaba lo que tenía que ver con ella misma. ¿Podría Shito atinar a todas las respuestas?

Sin embargo cuando Haru miró a Shito de reojo, percibió que el joven no parecía nervioso ni mucho menos.

— Prepárense que comenzamos con la primera pregunta — las parejas se sentaron frente a frente, por un lado los chicos y por el otro las chicas, mientras tomaban la pizarra. — ¿Cuál crees que es la mayor cualidad que admira tu novia de sí misma? Tienen un minuto para responder.

Haru se detuvo a pensar unos segundos, ¿cualidades de ella? Bueno, la verdad era que sus padres siempre le decían que poseía muchas, pero ella en especial creía que su optimismo era la mayor de ellas. Después de todo no importaba que pasara, siempre era positiva y trataba de que lo negativo no la afectara.

Escribió en su pizarra: Optimista, y entonces bajo el plumón. Cuando volvió la vista al frente, notó que Shito la veía directamente. ¿Sería que era una pregunta muy difícil para él? Quizás no había sabido que escribir, pero no podía hacerle ninguna seña o sino perderían el concurso. Entre sus divagaciones, el minuto paso rápidamente mientras se anunciaba que podían darle la vuelta a su pizarra.

Haru respiró profundamente y así lo hizo.

— Vaya, comenzamos muy bien — escuchó decir a la mujer mayor.

La castaña se sorprendió al ver que Shito había escrito la misma cualidad. De entre todas las parejas, solamente tres habían atinado en su respuesta. Y uno de ellos era Shito.

— Continuemos entonces. ¿Cuál es el hobby favorito de tu novia? Corre tiempo…

Esa era la pregunta más sencilla para Haru. Con los ojos cerrados podía decir que el cosplay era su principal pasatiempo, y por alguna razón intuyó que Shito también lo adivinaría, pues recordaba que él le había platicado sobre el festival y todo lo que había hecho. Se sintió tranquila puesto que esta sería otra pregunta que ganarían.

Como estaba previsto, ambos escribieron lo mismo en su pizarra. Haru sonrió contenta, mientras Shito le guiñaba un ojo.

— Parece que esta era más sencilla, ok pasemos a la siguiente — la mujer preparó el micrófono — ¿Cuál es la parte de su propio cuerpo que más le gusta a tu novia?

Las quejas no se oyeron esperar.

— Oiga, debería ser qué parte nos gusta más a nosotros — se escuchó a uno de los jóvenes — ¿cómo averiguaremos los pensamientos de ellas?

La mujer negó con el dedo.

— Un buen novio debe conocer perfectamente bien a su pareja. ¿Cómo podrían hacerla sentir feliz y segura de ella misma si no conocen lo que les agrada y desagrada? — Haru asintió a sus palabras, tenía mucha razón. La mayoría de chicas tenían inseguridades, así que todas deseaban resaltar de ellas mismas lo bueno. — Así que vengan esas respuestas, el tiempo está corriendo.

Haru se apresuró a escribir su respuesta antes de que terminaran los minutos. Siempre había pensando que sus ojos eran lo más bonito que tenía, ¿qué es lo que pensaría Shito? ¿Reflejaría también lo que a él le gustaba de ella?

Finalmente cuando el tiempo terminó, Haru pudo darse cuenta que nuevamente habían tenido la misma respuesta.

Las siguientes preguntas siguieron el mismo hilo: colores favoritos, estación favorita, detalles personales que no cualquiera podría saber a menos que hubiera suficiente confianza en la pareja. Lo que sorprendía a Haru no era el hecho de si las demás parejas se conocían o no, era que Shito sin dudar un segundo, escribía rápidamente en la pizarra.

Recordaba que él le había dicho que eran amigos de la infancia pero también que habían estado separados varios años. ¿Cómo es que tenía todas las respuestas correctas?

Sus pensamientos fueron interrumpidos con el anuncio de la última pregunta.

— Atentos jóvenes, la pregunta final es; ¿cuál es el más grande sueño de tu novia?

Haru miró a Shito quien en ningún momento había perdido la concentración.

¿Su sueño? Estaba segura que no lo había decidido hasta que era un poco más grande, o por lo menos no recordaba haberlo mencionado en su niñez.

Haru volvió a escribir con letras grandes: "Ser la mejor diseñadora de trajes de Japón" y bajó el plumón con una sonrisa satisfecha. Su mirada volvió a cruzarse con la de Shito, mientras ambos sonreían.

— El tiempo se ha acabado, ha llegado la hora de la verdad — habló animada, creando emoción en los presentes — Pueden revelar su respuesta.

Ambos giraron su pizarra, leyendo la respuesta del otro. Haru contuvo el aliento.

— ¡¿Pero que tenemos aquí?! ¡Una pareja con puntaje perfecto! — gritó la mujer mayor muy animada — ¡Felicidades a esta joven pareja!

Los aplausos rodearon a la pareja, mientras Haru aún no lo creía. Shito no había fallado ninguna respuesta.

La castaña reaccionó hasta que sintió como Shito acomodaba su cabello y le acariciaba la frente.

— Fue más divertido de lo que esperaba — le sonrió.

Ella asintió con un gesto igual de feliz y un lindo sonrojo.

— ¡Es hora de pasar a la segunda parte! — anunció con gran júbilo la mujer mientras tocaba unos pequeños tambores y los concursantes volvían a ponerse de pie.

Haru se colocó a un lado Shito. Una de las chicas que se encargaba de atender a los clientes les llevo a los participantes varones una venda para los ojos.

— En esta segunda fase, nuestros apuestos novios trataran de acertar entre sus opciones, cuál de los tres besos que recibirán le pertenece a su amada mientras sus ojos están vendados. Veamos que tan bien conocen los labios de su chica — bromeó la presentadora.

— ¡Hahi! ¿U-Un beso? Oba-san, no puede hacer que cualquier extraño los bese y…

— Tranquila linda, se trata de un beso en la mejilla — le guiñó un ojo de manera juguetona — nadie robará a tu galán.

Sus palabras solo hicieron que Haru se sonrojara aún más.

«Haru debería dejar de hablar sin pensar» se regaño así misma.

Shito se giró a la joven y le entregó la venda.

— ¿Me ayudas a colocarla? — ella asintió y él bajó lo suficiente para quedar a su altura. Mientras lo hacía, Shito le susurró: — No te preocupes, volveremos a ganar.

Aquel gesto inesperado hizo latir su corazón nuevamente, ahora comprendía que cada gesto, por más pequeño que fuera, le provocaba una sonrisa imposible de ocultar.

La segunda parte del concurso comenzó y Haru nuevamente frotó sus manos de manera nerviosa. Ella sería la segunda en besarlo, después de una de las empleadas y antes de la jefa de la pastelería.

Todos los participantes se sometieron al mismo proceso y, cuando fue el turno de Haru, trató de estar a una distancia prudente mientras que con la cara sonrojada se puso de puntillas para colocar un tímido beso en la mejilla de Shito.

Después llegó el momento de la revelación y poco a poco las parejas fueron descartándose, hasta que la organizadora llegó hasta el ojirrojo.

— Bien, antes preguntaremos su nombre a nuestro apuesto participante— se dirigió a él, colocándole el micrófono.

— Soy Shito — respondió con una sonrisa.

— Entonces Shito, ¿podrás dar un puntaje perfecto en este concurso? — le preguntó, aumentando la tensión de la castaña — del uno al tres, ¿cuál fue el beso de tu amada?

Hubo unos segundos de silencio, mientras esperaban que respondiera. Haru tomó un respiro profundo. ¿Acaso se trataba de algo de vida o muerte? No, pero era la primera vez que estaba tan emocionada.

Shito le dirigió una dulce mirada, mientras respondía.

— Fue el beso número dos.

Una exclamación de sorpresa se oyó, mientras la dueña aplaudía emocionada.

— ¡Correcto! Con esto tenemos a nuestros ganadores, quien han conseguido el mejor puntaje hasta ahora.

Los aplausos y felicitaciones no se hicieron esperar.

— ¿Cuál fue el secreto para reconocer tan bien a tu chica? Veo que ustedes se conocen muy bien.

Shito mostró una mueca pensativa.

— Haru tiene un aroma único y especial, como el de una dulce fresa. Creo que nunca podría olvidarlo.

Los presentes silbaron ante sus palabras honestas, mientras otros gritaban lo bonito que era el amor. Haru volvió a sonrojarse mientras miraba a Shito, y sintió como su corazón se calentaba.

Ella definitivamente estaba enamorada de él.

Pronto la multitud comenzó a despejarse y solo quedaron algunos clientes en la pastelería, mientras ambos recibían el premio correspondiente.

Haru recibió sus vales con alegría, y una de las empleadas los dirigió hacia dónde les tomarían su fotografía.

— Pueden posar como gusten — les sonrió la chica, preparándose.

¿Qué pose era mejor? ¿Quizás debía abrazarlo, o…?

— ¿Puedo? — la voz de Shito la regresó a la realidad y casi por inercia asintió.

Shito se colocó a sus espaldas, y la abrazó por la cintura mientras besaba la mejilla. Aquello provocó un nuevo sonrojo.

— ¡Perfecto! — el obturador sonó, mientras la chica les sonreía — ¡Ustedes dos son tan tiernos!

Haru hizo una reverencia, mientras trataba de que se le bajaran los colores.

En tan solo una horas habían sucedido tantas cosas que Haru sentía que moriría de un paro cardiaco. Por suerte, el resto de la tarde paso de manera más relajada y cómoda, pero más rápido de lo que esperaba, hasta que llegó la hora de que partieran.

Ya casi por el atardecer ambos caminaron a orillas del río. Haru, tratando de hacer lo más largo posible el recorrido, caminaba despacio junto al joven.

« ¡Vamos, Haru-chan! » escuchó la voz de Kyoko en su mente, quien la había animado por teléfono cuando le había contado sobre su cita con Shito.

La castaña vio de reojo al joven que parecía bastante sereno.

Inhaló y exhaló con profundidad antes de detenerse en seco. Shito se dio cuenta y detuvo su andar, girándose hacia ella.

— ¿Pasa algo Haru? — preguntó extrañado.

¿Sería acaso que no se había divertido con él? Sin embargo notó que la chica apretaba sus puños, mientras hablaba consigo misma en voz baja. Después clavó sus orbes chocolate en él, con gran decisión.

— Hay algo muy importante que Haru necesita decirte~ desu — dijo, tratando de mantenerse calmada.

Él asintió sin interrumpirla. Parecía que estaba cobrando el valor suficiente.

— Haru sabe que han pasado muchas cosas últimamente… y sé que aún no he logrado recordar todo lo que he vivido, pero me he dado cuenta que hay algo muy importante que Haru no debe retrasar~ desu. Aunque no recuerdo el tiempo que pasé junto a Shito-san, si sé lo que siento ahora mismo — Haru alzó la vista, mientras sentía el calor subir a su rostro — y-yo… estoy enamorada de Shito-san.

El ojirrojo parpadeó sorprendido. ¿Había escuchado lo que creía…? No tuvo tiempo de averiguarlo, pues volvió a escucharla.

— ¡Por eso Haru quiere que Shito-san sea su novio! — declaró finalmente con todas sus fuerzas.

Había decidido solo confesar sus sentimientos y esperar su respuesta, pero después de ese día Haru estaba segura de una cosa: no podía dejar que pasara el tiempo y que alguien más se lo llevara lejos de ella.

Estaba dispuesta a arriesgarse.

Shito tardó un poco en procesar sus palabras. Ella no solo estaba confesando que le gustaba, sino que quería estar con él. La miró allí, sonrojada y decidida, y eso provocó que su corazón comenzara a latir rápidamente.

Recordó el día que había regresado a Namimori, encontrándose con la noticia de que ella le había olvidado. Temió que por un momento Haru borrara para siempre todos sus recuerdos juntos y que lo que había sentido por él no hubiera sido más que una ilusión pasajera. Pero ahora todo aquello quedaba atrás con esa confesión.

Aún sin saber quién era, aún sin esos recuerdos del pasado… ella se había enamorado de él.

Haru espero su respuesta, pero el ojirrojo había permanecido en silencio durante un rato. ¿Quizás se había adelantado demasiado?

De pronto, sintió como el chico la tomó por la cintura, elevándola del suelo con una gran sonrisa.

— ¡Hahi! S-Shito-san…— Haru miró a su alrededor, muerta de vergüenza.

No se esperaba esa reacción. Shito, sin embargo, no la soltó. Estaba demasiado feliz como para evitarlo.

Ella… Haru se había vuelto a su lado.

— Yo también te quiero, Haru — susurró con gran alegría, estremeciendo a la chica.

Por alguna razón que Haru desconocía, su tono de voz sonaba aliviado. En ese instante, ella tomó el rostro de Shito con sus manos, viendo no solo la sonrisa del joven, sino unos ojos cristalinos que dieron un pinchazo a su corazón.

Sin pensarlo, Haru le dio un beso, de manera lenta y tímida, mismo que él correspondió.

Por primera vez, después de su accidente, Haru sintió que aquel vacío que tenía se llenaba completamente. Y podía sentir, que Shito se sentía de la misma manera que ella.


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Tsuna soltó un suspiro mientras veía aquella escena desde la distancia. No se hubiera esperado que al salir de casa aquella tarde se encontraría de esa manera con Shito y Haru.

Dio la vuelta, avanzando en sentido contrario mientras pensaba en los meses pasados.

Con la llegada de Shito se había dado cuenta de muchas cosas. Había aprendido a descubrir sus sentimientos, hasta ese momento ignorados por él, que tenía hacia la pequeña castaña. También había desconfiado del chico de Ghiaccio a causa de los celos que este le provocaba.

Y, aunque había perdido el amor de Haru, había conocido a un excelente ser humano. Alguien a quien ahora podía llamar amigo.

A pesar de todos los malentendidos, Tsuna se alegraba de que Haru ahora nuevamente estuviera feliz, y si era con Shito, se sentía más tranquilo pues sabía que ella estaría segura y protegida.

Ahora era el momento de dejar ir a su primer amor.

— Oh, eres tú, Tsunayoshi-kun — el joven frenó su andar al escuchar aquella voz.

Alzó la mirada encontrándose nuevamente con la guardiana de Shito.

— M-Mei-san, hola — se dirigió a ella con una leve sonrisa. A pesar del rostro sereno de la joven, Tsuna ahora identificaba sus pequeñas expresiones y sabía que ella también estaba contenta de verle — ¿Has salido a dar un paseo?

Era normal, después de tantos días de entrenamiento.

— No, solo estaba buscando a Tiān-kun. He llamado a su móvil pero no me contesta, pensé que quizás estaría llegando a casa — explicó con tranquilidad.

— Sobre eso… — Tsuna se rascó la nuca — Shito-san aún está con Haru. Creo que deberías dejarlos solos un rato más.

Xui Mei observó la postura del castaño. Parecía algo avergonzado, después de todo si los había visto juntos era natural que no estuviera del todo cómodo.

— Entiendo — respondió serena.

Después de conocerlo mejor, Xui Mei había demostrado más empatía por él. Al principio solo se había concentrado en que Shito no saliera herido de aquella situación, pero una vez que Tsuna confesó muchos de sus sentimientos se dio cuenta que él también tenía una posición difícil.

La persona que él quería no lo veía de la misma manera, y no podía culparlo por haber pensado que tendría una oportunidad nuevamente. Después de todo era un ser humano con sentimientos y sueños, y ella lo había juzgado muy duramente.

— ¿Quieres que caminemos un rato? — le invitó.

Tsuna asintió con una sonrisa, mientras avanzaba nuevamente. Una de las mayores cualidades de las que se había percatado que tenía Mei era que no trataba de forzarlo a decir todo lo que pensaba, y eso le hacía sentir realmente cómodo.

Siguieron caminando hasta que el sol comenzó desaparecer poco a poco mientras el cielo era coloreado de tonos rojizos.

— Fue agradable tener un día de descanso, ¿no te parece, Mei-san?

La mirada esmeralda de la pelinegra se dirigió a Tsuna, quien parecía bastante relajado.

— No está mal.

— Conforme pasan los días, más cerca está la ceremonia de alianza. Siento que han pasando tantas cosas — exclamó el castaño, con la vista al cielo — me gustaría agradecerte Mei-san.

La chica mostró una mueca confundida.

— Me has ayudado mucho con este entrenamiento.

— No hay nada que agradecer, aunque la ceremonia no se ha llevado a cabo, nosotros ya somos aliados.

Tsuna sonrió a las palabras de la joven.

— Tienes razón, pero no se trata solamente de eso — hizo una breve pausa para después continuar — también me has escuchado pacientemente. Es tan diferente a cuando entreno con Reborn, o incluso a cuando lo hice con Hibari-san.

Tsuna soltó una risa al recordar lo difícil que era tratar con los mencionados.

— Me alegra poder conocerte mejor, igual que lo hice con Shito-kun. ¿Sabes? Hoy que pude ver la sonrisa de felicidad de Haru, me di cuenta soy muy afortunado de que las personas que quiero estén a mi lado apoyándome.

— ¿A pesar de que Haru-san ha elegido a Tiān-kun? — se atrevió a preguntar.

Escuchó el suspiro que el castaño lanzó.

— En realidad, me siento mucho más tranquilo ahora. Quizás suene extraño pero desde que me di cuenta de lo que sentía por Haru mi deseo era que ella fuera feliz; añoraba que no volviera a llorar, el verla sonreír por siempre. Es una promesa que me hice cuando estuvimos todos en el futuro. Y sé que podrá hacerlo ahora que Shito-kun está a su lado. Y a la vez, me da más fuerza para poder luchar y enfrentar lo que nos espera con Il Giudizio. Mi único deseo ahora es que toda mi familia pueda vivir tranquila.

Las palabras del chico quedaron grabadas en Xui Mei. Era notorio lo valiente y determinado que era el líder de Vongola.

Su corazón era tan puro y noble, diferente a cualquier persona que hubiera conocido antes. No era como aquel mal padre que había tenido, tampoco era un mentiroso como Tetsuro.

Incluso cuando le daba la misma aura que poseía Shito, también era diferente. Cuando veía a Tsuna algo especial se removía en su interior.

Mei volvió a reaccionar cuando sintió la mano de Tsuna posarse sobre la de ella, sorprendiéndola.

— Gracias por escucharme, Mei-san — le sonrió — sé lo mucho que aprecias a Shito-kun, y también sé que él tiene lazos muy fuertes con todos ustedes. Por eso me gustaría prometerte algo.

La pelinegra le miró en silencio.

— No soy el más valiente, pero quiero que sepas que durante esta pelea…no, incluso después de ella, daré lo mejor de mí para cuidar, no solo a mis amigos sino también de todos ustedes. Ahora que Ghiaccio se ha unido a nosotros, son igual de importantes. Los protegeré con mi última voluntad.

Vio sus ojos castaños brillar con determinación. No era una mentira, podía sentir la sinceridad emanando de aquel chico. ¿Acaso existía alguien como él, que fuera tan confiable? Xui Mei había conocido lo que era tener a alguien a su lado que no le mintiera, Shito era ese cielo que siempre había buscado.

Pero ahora, ante ella había otro cielo, igual de hermoso y brillante.

— Si necesitas alguien en quien apoyarte, puedes contar conmigo. Igual que tú me has ayudado, estoy dispuesto a hacer lo que sea por ti, Mei-san.

Ambos se miraron, con un sentimiento palpitante dentro de ellos.

«Este collar es muy especial, hermana… tienes que entregarle la otra mitad a la persona que quieras con todo tu corazón»

Sintió el collar que colgaba de su cuello, mientras mantenía la mirada sobre aquellos dulces ojos que había frente a ella.

«Voy a cuidarlo hasta que encuentres a esa persona, y entonces te lo devolveré para que se lo entregues a él, ¿sí?...

Es una promesa…»

"La persona que quisiera con todo su corazón…"

Siempre, desde que era una niña, había creído que las palabras de su hermano nunca se cumplirían, pues no existía persona más importante para Mei que el pequeño Shaiming.

Y, cuando había conocido a Shito, durante un tiempo creyó que quizás el amor había llegado de esa manera a ella. Pero no paso mucho tiempo para que se diese cuenta que el cariño que la unía a su líder no era más que un apego fraternal, como el que la unía a Shaiming.

Pero ahora, teniendo enfrente a Tsuna, sentía que algo desconocido comenzaba a brotar en ella.

«Yo…creo que me gusta Tsunayoshi-kun» pensó viendo la brillante sonrisa del castaño.

Nunca se habría imaginado diciendo aquellas palabras, pero ahora las dudas se habían despejado de su mente.

¿Acaso era así como se sentían Shito y Megumi cuando estaban con Haru y Yamamoto Takeshi?


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Los ojos violetas de Freya se detuvieron en las figuras frente a ella. No sabía cómo reaccionar ahora que Mukuro estaba físicamente en su entrenamiento.

Se había acostumbrado a la compañía de Chrome, y ya que Mukuro no había aparecido más que un par de veces, ahora se sentía un tanto intimidada. No porque le tuviera miedo, sino porque el guardián de Vongola parecía bastante engreído y a eso se sumaba el hecho que Denev también estaba con ellos, lo que hacía aumentar la tensión.

— Kufufufu~ ¿qué pasa Freya, doy más miedo ahora? — se burló el chico, con aquella sonrisa maliciosa.

La rubia intentó recomponerse.

— Ja, por supuesto que no. Esto solo me dará la oportunidad de corroborar mis habilidades — respondió confiada.

— ¿De verdad? Entonces… — Mukuro se detuvo, y entonces desapareció su tridente. — ¿qué te parece una lucha sin ilusiones?

— Mukuro-sama…

Freya dio un vistazo a Denev, que permanecía estoico. Su mirada záfiro se cruzó con la de ella, y asintió. Ella se sintió más confiada con la aceptación del más alto, e hizo lo mismo desapareciendo su alabarda.

— Oh~ ¿solo obedeces lo que él te dice? — preguntó con su característico tono malicioso.

— Sí, ¿algún problema con ello? — a Freya no le gustaba que nadie se impusiera sobre ella. No es que obedeciera todo lo que Denev dijera, simplemente era el hecho de que él tenía mucha más experiencia y confiaba en su criterio, pero eso no merecía ser explicado a alguien como Mukuro.

El peliazul solo sonrió mientras se preparaba para una batalla.

La chica por su lado no espero demasiado tiempo, comenzó lanzando un puño directamente al rostro de Mukuro, mientras este se cubría de ambos golpes que le había lanzando. Rápidamente, Freya golpeó la parte baja de sus pies, cerca del tobillo provocando que Mukuro perdiera el balance. Éste en lugar de alejarse, tomó la mano de la rubia para detenerse, provocando que con el movimiento ambos se acercaran lo suficiente para quedar lado a lado con su rostro.

Mukuro aprovechó para susurrar al oído de Freya.

— Nada mal~

El acto provocó un escalofrío en la rubia, empujándolo lejos de ella mientras le lanzaba una patada. El ilusionista la esquivo y la rodeó para llegar a su espalda, tomando su mano izquierda y doblándola para aprisionarla.

— Kufufufu~ esta posición es bastante cómoda. ¿No lo crees?

Chrome miró sorprendida las acciones del chico, no era común que él se comportara de esa manera. Por alguna razón sus interacciones con la guardiana de Ghiaccio lucían algo diferentes, ¿quizás estaba llevándose bien con ella? Si era así, le alegraba que el joven se abriera un poco más, además de que al entrenar juntas durante un tiempo se dio cuenta de lo buena que era Freya.

— ¿Cómoda para quién? — se quejó la chica, quien se había sonrojado ligeramente al sentir como Mukuro la retenía.

Mientras le respondía, Freya le dio la vuelta al movimiento golpeando con su cabeza al chico, y dándole una patada en la columna lo inmovilizó en el piso. Mukuro soltó una sonrisa y aprovechando su posición se giró logrando que Freya cayera encima de él, quedando sus rostros muy cerca.

— Ohya~ esta es la segunda vez quedamos en la misma posición, ¿eh? — le sonrió.

Ambos recordaron su último encuentro antes de que llamaran a Megumi.

¿Por qué le gustaba molestarla tanto? El único error que había cometido era haber entrado en su terreno cuando recién había llegado a la ciudad. Y desde esa vez no había dejado de lanzarle indirectas sobre si tendría lo necesario para una pelea, lo cual la irritaba un poco.

Pero no era solo eso, Mukuro la hacía tener un sentimiento extraño. Aún cuando Denev estaba allí, lo había olvidado por completo. Y eso le molestaba aún más.

— Freya, necesitas mejorar la estabilidad de tu cuerpo — la voz de Denev interrumpió los pensamientos de la chica, capturando la atención de ambos jóvenes.

La rubia miró al pelizafiro, quien se acercó y le tendió una mano para levantarla. Ella lo aceptó de inmediato, alejándose de Mukuro.

— Pero también has mejorado en tu estilo de pelea, te felicito — la alabó — ¿crees que debamos ahora probar con las ilusiones? Me gustaría ver cómo ha avanzado Dokuro-san. Supongo que le has enseñado el manejo de sus llamas.

— Sí, Chrome-chan también ha hecho un magnífico trabajo.

— Todo es gracias a Freya-san — sonrió la chica del parche, quien se veía más desenvuelta.

Mientras hablaban, Mukuro se puso de pie.

— Veo que el guardián de Ghiaccio es bueno en entrometerse en las peleas — habló, refiriéndose a Denev — tienes talento para ser un casanova, teniendo a Scarlatto y Freya muy pendientes de ti.

— ¿Qué dijiste? — se ofendió la rubia. Mukuro no solo se burlaba de ellos y sus capacidades, sino que ahora se atrevía a atacar a su maestro.

Denev se giró, viendo el peliazul.

— Ahora mismo estamos en un entrenamiento, deberíamos concentrarnos en esto. Pero por lo que vi hace un momento, jugar parece ser más lo tuyo — respondió sereno.

— Ohya~ también eres bueno para dar una respuesta directa, ¿eh?

— Solo creo que Megumi fue clara en el propósito que tuvo para sacarte de aquel lugar. Me gustaría enfocarme en eso.

— Kufufu~ lo haré, pero algo debo sacar de esto — respondió dando una mirada a Freya, misma que lo escudriño con la mirada, provocándole una sonrisa — así que, ¿debería probar contigo como dejar de utilizar mi anillo?

Mukuro vio la aprobación en la mirada de Denev.

— Entre más rápido comencemos, será mejor — respondió el pelizafiro — pero para crear un mejor resultado, haremos peleas en pareja.

Freya miró con cierta incertidumbre a Denev.

— Formaremos todos los equipos disponibles, comenzaremos con una lucha entre Ghiaccio y Vongola, y después cambiaremos de compañero.

— Suena interesante

Ambos chicos se miraron, mientras Freya y Chrome se preguntaban que resultaría de esto.

Al menos ahora, no tendrían que complicarse demasiado pues seguramente con este tipo de entrenamiento no solo lograrían mejorar en el uso de sus llamas, sino que sería un preámbulo de un buen trabajo en equipo contra Il Giudizio.

No cabía duda de que Denev siempre lograba crear la mejor forma de obtener una ventaja.


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Dánae relajó los hombros mientras bajaba las escaleras. Había estado siguiendo los rastros que Il Giudizio había dejado desde su último encuentro. Shinobu le había proporcionado varios datos decodificados y junto a Dino había determinado el momento en que cada uno había salido de su lugar establecido para reunirse. Ahora solo necesitaba corroborar el lugar que había escogido para esconderse y era seguro que estaba dentro de Namimori.

Ninguno de ellos sería tan tonto como para perder de vista los movimientos que realizaban, sobre todo porque la condición era que los encontrasen antes de la ceremonia y era evidente que ellos no permitirían aquello. Pero, ¿por qué les habían dado aquella condición? ¿Por qué no simplemente atacarlos?

Además Dánae sentía algo extraño desde su enfrentamiento con Giulio, como si no hubiera demostrado todo aquello de lo que era capaz, como si hubiese ocultado algo.

— Ese ceño fruncido te va a dejar muchas arrugas, Dánae — la voz de Elena logró capturar la atención de la joven.

Vio a ambas guardianas, lluvia y nube, sentadas en la sala.

— Me gustaría tener otra cara… pero nací con esta — respondió serena, mientras Ariadne reía de su intento de broma. — ¿No irán a entrenar hoy?

— Iremos más tarde, los chicos tienen actividades después de clases — respondió la más alta.

Muy pocas veces tenían la oportunidad de convivir con la líder de Scuro, así que esta era una buena oportunidad para aprovechar y relajarse juntas.

— ¿Y dónde dejaste al guapo líder de los Cavallone? — preguntó Elena de manera sugerente, dando un mirada a la chica.

Para los ojos curiosos de las chicas no había pasado desapercibido el constante interés que el joven rubio mostraba por Dánae. Algo muy extraño ya que no la habían visto especialmente interesada en alguien y seguramente para ella tampoco era cómodo tenerlo siempre a su lado.

— Debe estar perdiendo el tiempo por algún lugar — respondió mientras se sentaba frente a ellas.

— Pues me sorprende que no esté pegado en la ventana viendo lo que haces — se burló la de mechas verdes.

— A mí me sorprende más que no sea el líder de Gesso el que este aquí — Dánae le regresó la jugada, logrando que Elena se atragantara con su bebida.

Ariadne soltó una risotada.

— ¿Qué es esto, una competencia? — preguntó la de rizos.

— Al menos, no tengo un sujeto tan dominante como el líder de Varia — ésta vez fue Ariadne quien miró a Elena con el ceño fruncido.

Dánae negó con la cabeza.

— No creo que este sea al momento más conveniente, pero tampoco hay razón para privarse de ciertas experiencias — soltó con una sonrisa difícil de interpretar.

Ambas se sorprendieron por las palabras de la chica.

— Entonces… ¿te gusta el potro salvaje? — Elena fue la primera en interrogar.

— Yo creo que Irie Shoichi pega más con tu personalidad. Además parece muy competente — dedujo Ariadne.

Era casi seguro que a Dánae le iba más esa tranquilidad.

— Cavallone es tonto… — respondió con una sonrisa — pero a veces puede ser de mucha ayuda. Shoichi… es lo opuesto, pero además siento que puedo entenderme mejor con él en ciertos temas. ¿Y ustedes?

Elena y Ariadne se miraron. Nunca imaginaron tener ese tipo de conversación con la chica de cabello aguamarina.

— Byakuran me irrita, pero… — Elena se detuvo mientras recordaba el beso que le había dado la última vez — es tan impredecible, que siempre estoy preguntándome que es lo que hará. Así que no puedo evitarlo por completo — suspiró derrotada.

Definitivamente se había vuelto loca al gustarle alguien como él.

Ariadne recordó todos los encuentros que había tenido con Xanxus y el beso que había quedado marcado en ella.

— ¡Voy a matar a ese imbécil! — gritó enojada mientras sacaba una de sus armas.

Elena y Dánae no pudieron evitar reír. Esa reacción la delataba.

Era más que claro que aquellos chicos habían llegado a irrumpir en sus vidas de una manera inesperada.

Ahora más que nunca debían averiguar qué era lo que el destino les deparaba con ese encuentro, pero para ello se esforzarían al máximo para terminar esa lucha que amenazaba con romper aquellas nuevas ilusiones.

No podían permitir que Ghiaccio sufriera nuevamente.

Continuará…


Notas Finales: ¡Tachan! xD ¿Les gusto este capítulo? Tenía bastante tiempo que no me dedicaba a escribir sobre nuestra pareja protagonista y eso es casi un pecado. Reconozco que son muy pocas las escenas románticas entre Haru y Shito, pero he ido metiendo poco a poco. Releyendo la primera parte de esta historia me di cuenta que allí dedique varios capítulos al salseo entre ships xD y bueno, ahora en esta segunda parte el enfoque esta siendo absorto mayormente por el conflicto principal, espero que no les haya desagradado ese cambio.

Poco a poco hemos visto la transición de las parejas, y quiero que quede lo más coherente posible, espero estar haciendo un buen trabajo con tantos OCs.

Bueno, pues he aquí el capítulo 25, desde aquí empieza la cuenta regresiva hacia el final. Tengo contemplado terminar en el capítulo 30, espero seguir contando con su apoyo. En cinco capítulos más veremos el desenlace de esta historia a la que tengo tanto cariño, y espero cumplir con las expectativas. Seguiré trabajando duro, así que por hoy me despido.

Si nada pasa, nos leemos en dos semanas ;) Cuídense!

Adiós.

Agradecimiento Especial: Hiyori Ishida, Angelacorus, Hitomi Rinshiku y bakels95 (contestaré tu mensaje por MP :D ¡muchas gracias por tu apoyo)

*Adelanto del próximo capítulo:El entrenamiento ha rendido sus frutos y todos se han concentrado al máximo para poder obtener la aprobación de Reborn. Satisfecho con su trabajo, el hitman no puede dejar pasar la oportunidad de una celebración... ¿empezará una competencia estilo Vongola? ¿Qué es lo que les depara a los equipos formados entre los miembros de Ghiaccio y Vongola?