Aclaraciones: No hay POV definido. Lo que está así es escritura

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Chapter 20. Búsqueda

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Salió del consultorio con el pequeño frasco en las manos, quería arrojarlo a la basura e irse a algún lugar en donde nadie pudiera encontrarla nunca más. Desde que estaba secuestrada no había llorado de esa forma, se había sentido frustrada porque estaba diciendo la verdad y esa mujer la había juzgado mal. Pero bueno, aparentemente había sido solo un malentendido. No podía volver a olvidar sus medicamentos, no podría sobrevivir que la trataran de esa forma de nuevo. Empezó a caminar despacio hacia su departamento, esquivando por el camino a todas las personas que pudo. Estaba segura que si algún hombre se le acercaba iba a tener un ataque de pánico, y eso era lo último que necesitaba en ese momento.

Definitivamente un entrenamiento sin un compañero era infructuoso, mientras lograba definir quién podría ser un contendiente razonable decidió ir a los terrenos del Clan, cuando cumplió la mayoría de edad le habían autorizado irse a vivir fuera de los dominios de estos, pero seguía siendo un miembro importante allí, por eso le enviaban comida, pero ahora entraba y salía a voluntad. Era el momento de empezar a investigar a los hombres que los habían atacado. Al entrar al lugar pudo ver al patriarca sentado meditando.

- Buenos días Hiashi-sama – se atrevió a interrumpir

- Buenos días Neji, supe que tuviste problemas en tu última misión – con la mano le indicó que se sentara

- Así fue, por eso estoy aquí - ¿por dónde empezaba a su búsqueda?

- No entiendo

- Los atacantes nombraron a mi padre

- ¿A Hizashi? ¿Estás seguro?

- Sí, ¿mi padre tenía algún enemigo?

- No – hizo silencio por un momento – y menos después de tantos años de su muerte ¿Sabes quiénes eran? – negó con la cabeza

- Pero ellos conocían todas mis técnicas, incluso escondieron su guarida del byakugan

- Eso es imposible – le respondió incrédulo

- Si no hubiera visto con mis propios ojos tampoco lo creería – se puso de pie, la conversación era infructuosa – voy a revisar en la biblioteca de la familia, tal vez allí pueda encontrar algo.

El otro hombre no le contestó, al parecer medianamente desconcertado por sus palabras. La biblioteca de los Hyūga era bastante grande, era uno de los clanes nobles de la aldea y por eso mismo eran muy antiguos. Su plan inicial era hacer un barrido rápido buscando clanes cuyo apellido fuera por la inicial dicha por Tenten pero había olvidado que la historia de la familia era extensa y dentro de esta siempre había enemistades con otros clanes y numerosos ataques de todos los que deseaban conocer los valiosos secretos detrás del ojo blanco. Sabían el nombre de su padre y este había muerto cuando él era pequeño, por lo que empezaría con esas fechas. Aunque su progenitor jamás lo había llevado a alguna misión o viaje fuera de la aldea para que lo conocieran y mucho menos era entendible que su odio se extendiera hasta él si tan solo era un infante cuando ocurrió lo que sea que hubiera pasado que creara tal desprecio hacia su ser. Revisó los tomos de historia, de los últimos 20 años solo se mencionaba el ataque de Kumogakure a Hinata y el sacrificio hecho por Hizashi. Así que empezó a revisar años anteriores, estando varias horas sumergido en la lectura sin encontrar nada que le fuera útil. Estaba frustrado, es cierto que no había esperado encontrar una hoja que dijera en mayúsculas Uryuu Ca lo que sea, odia a Neji Hyūga por los siguientes motivos junto a un listado detallado, pero tampoco esperaba salir igual de confuso que había entrado al lugar. Cerró el libro con dureza alborotando una nube de polvo y se fue de allí. De camino a la salida alcanzó a ver a Hiashi reunido con algunos de los hombres más ancianos del Clan.

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Al estar en su departamento fue directamente a la mesa de noche para cambiar el frasco con la medicación, observó con odio el diminuto objeto que le había ocasionado tal nivel de sufrimiento. ¿Qué debía hacer con este? Iba a arrojarlo por el inodoro y a mitad de camino se arrepintió, no supo exactamente porqué pero optó por dejarlo en el estante al lado del armario. Se sentó en el sofá y empezó a ver el techo como si fuera la cosa más interesante del mundo. Se había atrevido a pedir volver a aprender, si bien Tsunade era capaz de una gran rudeza, también era capaz de una gran comprensión, la mirada que le dedicó al decirle que revisaría si podía conseguirle un maestro le daba a entender que le parecía razonable su petición. Aunque también podría parecerle razonable dicha petición porque consideraba que el tratamiento sería infructuoso y debían capacitarla de nuevo para que volviera a su trabajo anterior. Buscó entre los medicamentos el recomendado para los dolores de cabeza, porque definitivamente esta la estaba enloqueciendo en ese momento.

Su almuerzo fue la misma sopa que había hecho para el desayuno, en la olla quedaba otra porción pero optó por meterla al refrigerador, la dejaría para el día siguiente. La tardé se deslizó con ella haciendo aseo baldosa a baldosa en su baño con el fin de tener la cabeza enfocada en algo. Cuando empezó a anochecer pensó la receta más complicada que pudo con los ingredientes que tenía y empezó a cocinar la cena, durando varias horas en la cocina. Tras agregarle sal pensó lo frustrante que era cocinar solo porción de cada comida, aunque bueno, le gustaba hacerlo y funcionaba para distraerse. Se fue a la cama hojeando la novela que sentía que ya había leído, iban a ser las diez de la noche así que sostuvo en sus manos el frasco del ansiolítico con miedo a tomárselo. Contó hasta veinte, abrió el frasco y puso la píldora en su boca para bajarla rápidamente con el vaso de agua antes de arrepentirse. Nada pasó. Pudo leer un rato más y al notar que no empezaba a adormilarse se sintió agradecida. Tomó la libreta y meditó un poco antes de empezar a escribir.

Enero 31

Tsunade curó completamente mis manos, es una mujer intimidante pero siento que realmente se preocupa por mí. Cambió mi medicación, espero tachó la palabra necesito tener una noche en paz, si sigo sin poder descansar empezaré a ver diferente las armas que están en la otra habitación.

Esa última frase no fue sencilla de redactar y realmente no quería llegar a eso, pero estaba segura que su estado mental en ese momento no era el más estable del mundo. Se hizo un ovillo bajo la manta y dejó que poco a poco la invadiera el sueño. Su deseo se cumplió a medias. En el momento que ellos la acorralaban y él iba a ponerle una mano encima se despertaba, esto ocurrió tres veces en el trascurso de la noche pero abría los ojos sin la respiración agitada y sin lágrimas en su cara, le costó un poco volver a dormirse pero en general podía resumir su noche como tranquila. La última vez que se despertó iban a ser las ocho de la mañana y se sentía mucho más relajada que el día anterior. Se levantó y tomó una ducha lenta, disfrutando el contacto del agua, lavando su cabello a conciencia. De su guardarropa nuevamente optó por algo suelto junto a las zapatillas, calentó la sopa e intentó acostumbrarse al sabor bajo de sal. Como su cabello ya se había secado casi por completo se sentó en el tocador y viendo una de sus fotos de antes intentó hacer el peinado que veía allí, con poco éxito. Era la primera vez desde que había regresado que lo intentaba, no le gustaba tenerlo suelo todo el tiempo porque antes de acostarse siempre tenía que dedicar un tiempo a desenredarlo así que al final optó por solo sostenerlo en dos coletas. Preparó un almuerzo frío y lo empacó en una taza y en una pequeña bolsa metió los medicamentos que debía consumir con esa comida, empacando las dos cosas entre una maleta pequeña que encontró junto con la novela que creía que ya había leído para devolverla, salió rumbo a la biblioteca.

Había demasiada gente en la calle, intentó controlar su respiración y alcanzó a caminar solo un par de calles que eran poco concurridas, pero en el momento que vio la calle que desembocaba en el parque quiso devolverse, parecía un hormiguero por la cantidad de personas. Dio un par de pasos en reversa y chocó con un hombre que le gritó que se fijara por donde iba. Obviamente huyó y al igual que las dos veces anteriores llegó al campo de entrenamiento, Neji estaba allí entrenando junto al que reconocía de las fotos como su otro compañero de equipo.

- ¡TENTEN! – empezó a correr hacia ella mientras agitaba sus brazos - ¡BELLA FLOR!

- ¡ROCK LEE NO! – gritó el Hyūga, no huyas, no huyas, no huyas pensó, pero su respiración era errática y su cabeza estaba evaluando las opciones - ¡LEE! – lo derribó de un golpe y lo sostuvo con su rodilla contra el suelo - ¿Tenten? – estaban a varios pasos de ella, ¡maldita minibestia verde! - ¿Tenten? – seguía sin reaccionar a su voz - ¡no te atrevas a moverte! – le susurró enojado, Lee asintió con la mirada clavada en su compañera que lucía completamente desorientada y a la defensiva – Tenten – levantó las manos y empezó a caminar despacio hacia ella buscando hacer contacto visual, confiando que al igual que en el viaje de regreso se calmara con ver sus ojos – Tenten, estás a salvo – dijo intentando imitar lo que había hecho Sakura esa vez, no pasó nada, solo la vio mover uno de sus pies hacia atrás, iba a dar media vuelta - ¡Tenten! – logró sostenerla de un brazo y poner una mano en su mejilla, logrando finalmente conectar con su mirada, sus ojos se humedecieron

- Lo siento – se excusó de inmediato

- Es Lee quien debe disculparse – se giró para ver que su compañero se había sentado en el pasto y los veía con atención - ¿Rock Lee?

- Por favor discúlpame Tenten, Gai-sensei y Neji me comentaron la situación pero me dejé llevar por la emoción de verte – se levantó y sacudió su ropa pero sin acercarse - ¿Misma hora mañana?

- Sí – se quedó junto a ella mientras veían al otro hombre irse por otro camino diferente al que ella había llegado - ¿te perdiste? – preguntó cuando estuvieron solos

- No, ya sé ir y volver a la biblioteca… - se sentía tonta – esta vez la ansiedad fue por la cantidad de gente en la calle – se dejó caer en el pasto y abrazó sus piernas – decirlo en voz alta hace que suene ridículo

- Estás recuperándote de una experiencia traumática

- Experiencia traumática… no quiero ser definida de esa forma – respiró profundo – hablé con Tsunade y le pedí que me enseñen a pelear de nuevo

- ¿Qué te contestó? – una parte de su mente dudó que fuera buena idea enseñarle a pelear a esa Tenten

- Me dará una respuesta el lunes… - empezó a frotarse la cicatriz – sé que sabía luchar antes, sé que volveré a hacerlo cuando mis recuerdos vuelvan pero… estoy harta de sentirme vulnerable

- Cuando necesites entrenar ya sabes dónde encontrarme – ella empezó a reír

- Gracias

- ¿Quieres que te acompañe a la biblioteca? – asintió, le tendió la mano para ayudarla a levantar.

Avanzaron una parte del camino por un sector poco transitado, él conocía la aldea a la perfección así que sabía por dónde desviarse lo que hizo el camino mucho más largo, cuando tuvieron que pasar alguna calle en donde hubo más gente de la deseada y su respiración se empezó a agitar, él puso una mano en su espalda para apoyarla. Logrando finalmente el objetivo de llegar a la biblioteca sin otro ataque de pánico. La bibliotecaria los saludó animada, recibiéndole el libro que iba a devolver. Neji se entretuvo entre los estantes de historia de la aldea mientras ella buscaba algún libro para llevarse, los abría, leía el primer párrafo y luego los devolvía al estante si le resultaban familiares.

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¿Ya les dije que esta historia se ha extendido mucho más de lo que pensé cuando la empecé? Pero bueno, aquí seguimos en firme avanzando capítulo a capítulo a ver si algún día llega el final.

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Mantente firme, mantente en pie

Att: Sally K