Oliwis!
Me paso por aquí para darles las gracias a tdos los que han esperado con ansia un nuevo capitulo y me han mandado mensajes ¡Muchísimas gracias!
En especial quiero agradecerle a Yatzura, espero que este capítulo te gsute tant como los anteriores :)
Además, les tengo que avisar de que no quedan muchos capitulos para el final de esta hermosa serie, pero sí que quedan muchas sorpresas.
...oooooooooooooooooooooo...
Cap 32: "... Ha muerto"
-Sí, ¿Que ha pasado?
- Usted consta como el único contacto de emergencia de Ishida Uryuu, ha sido víctima de un accidente automovilístico. Necesitamos que …
Lo único que escuchaba era ruido blanco desde el otro lado del teléfono, lo volvía a sentir todo:
La llamada de emergencias.
"Vamos a hacer todo lo pos ible por salvarle"
El trayecto al hospital.
La sala de espera.
El doctor con su pésame.
Todo.
Volvía todo y sentía que me iba a ahogar.
El teléfono resbala de mis manos y aterriza en la colcha, oigo que Ulquiorra me está hablando, coge el teléfono y no tengo fuerzas para ver su cara, necesito salir de aquí.
-Necesito...Salir de aquí- Me levanto de la cama y empiezo a recoger mi ropa para ponermela de nuevo
-¡Orihime espera! Un momento señorita ¿Quién dice que está ingresado?- Me veo en el espejo , no puedo ir así a un hospital, no puedo, no puedo…- Entiendo, sí, iremos hacia allí de inmediato.
La ansiedad empieza a comerme por dentro
¿Por qué otra vez?
¿Por qué tengo que volver a vivir la muerte de mi hermano?
¿Ishida...Iba a morirse igual que él?
Me asusto cuando veo aparecer a Ulquiorra en el reflejo.
-Tranquila, lo entiendo, me preparo y te espero con la moto abajo, ve a prepararte- Ni siquiera me giro sólo asiento y con trémulos pasos comienzo a caminar hacia mi casa.
Rápido, necesito prepararme rápido.
¿Voy de rojo? Es el color que más le gustaba verme puesto.
¿O voy de negro? ¿Me estoy preparando para lo peor? ¡No, no no!
Ishida no es mi hermano, Ishida es…
¿Qué es Ishida?
No lo sé, ni siquiera yo sé qué es Ishida después de tanto tiempo.
Me vibra el teléfono, supongo que es Ulquiorra avisándome de que ya está preparado, todo lo rápido que puedo cojo un jersey blanco, un vestido de pana rojo y unos leotardos negros, me peino el pelo, meto en mi bolso todo lo necesario y cojo un abrigo que me llega por debjao de las rodillas.
Bajo los escalones todo lo rápido que puedo y, esta vez sin ayuda me pongo el casco y subo a la moto.
El trayecto es completamente diferente del de la noche que visitamos ese edificio abandonado, no me fijaba en las luces de la ciudad, sólo mantenía la mirada perdida y las uñas clavadas en la cazadora de cuero de Ulquiorra, ahora mismo él era lo único que me mantenía con los pies en la tierra, era el único anclaje con este mundo, el único mecanismo que tenía para desviarme de los recuerdos de la muerte de mi hermano.
Me abracé más contra su pecho y cerré los ojos, necesitaba calmarme, no podía volver al pasado y caer al abismo de nuevo, tenía a Ulquiorra, esta vez no estaba sola.
…
Cuando llegamos a emergencias a pesar de ser ya entrada la madrugada era un no parar de enfermeras. Ulquiorra cogió mi mano y se acercó a la recepcionista:
-Buenas noches ¿Podría decirnos dónde se encuentra Ishida Uryuu?
-¿Son familiares?- Ulquirra me miró esperando a que yo hablara.
-Soy su contacto de emergencia, la policía nos avisó de que había tenido un accidente y lo trasladaban a este hospital.- Me adelanté a Uqluiorra desligando nuestras manos.
-Déjenme que lo compruebe, denme un momento por favor- La enfermera realiza una llamada y tras pedirme el carnet de identidad...- Muy bien gracias- cuelga el teléfono y nos mira con una cálida sonrisa enmarcando sus facciones- Le están interviniendo, pueden esperar en la sala de espera, desde allí les llamaran cuando acabe la operación.
Le agradezco con la mirada y comienzo a caminar mientras noto la cálida mano de Ulquiorra enroscándose a la mía y sus acompasados pasos imitando los míos.
Tenerle tan cerca me reconforta, me hace sentirme segura, me hace pensar que pase lo que pase tengo a alguien de mi lado, que si lo peor pasa no lloraré sola en mi cuarto. Caminamos por el laberinto de pasillos que llevaba hasta la sala de espera, en completo silencio, ninguno de los dos decía nada, yo porque no tenía ganas de hablar y él… Tal vez porque no tenía nada que decir.
Llegamos a la sala de espera y nos sentamos en las butacas de cuero, éramos los únicos en la sala de espera así que podíamos haber usado cualquier otro asiento más cómodo como, por ejemplo, alguno de los pequeños sofás que decoraban la desolada estancia, en cambio decidimos sentarnos en dos butacas que aunque están juntas no dejan que nos sentemos tan cerca como podríamos.
Cuento los asientos totales, 37, y las puertas de espera 4, pero sólo hay una con luz, una luz roja que significa ocupado… Quirófano ocupado.
Quirófano ocupado…
"Lo sentimos, hicimos todo lo que pudimos pero era demasiado tarde"
No
"Su hermano ha…"
No.
Cierro los ojos con fuerza y aprieto los puños sobre las piernas, haciéndome pequeña, tan pequeña como el día que todo pasó.
"...Muerto"
Justo cuando las lágrimas amenazan con desbordarse siento la mano de Ulquiorra colándose por mi cintura, atrayéndome hacia él, levanto la vista y noto como me mira, como si fuera su posesión más preciada y él el único pilar en el que me puedo apoyar para no derrumbarme, sin poderlo evitar le sonrío y me acurruco en su pecho mientras él me besa la frente.
…
-Los familiares de Ishida Uryuu, por favor pasen a la sala uno. -Siento el leve zarandeo de Ulquiorra en mis hombros y me levanto esta vez siendo yo quien le coge de la mano para que vayamos juntos, él me mira, y yo me giro en su dirección sonriéndole con las lágrimas al borde de mis ojos y a prieto con un poco de fuerza su mano.
"Te necesito"
Nunca llego a pronunciarlo, pero sé que no me hace falta cuando aferra su agarre en mi mano y comienza a caminar hacia la sala de quirófano.
Abro la puerta y me encuentro de frente con una doctora bastante joven, unos veintiocho años, rubia y esbelta, se acicala rápidamente cuando nos ve entrar, se baja la mascarilla de quirófano y nos tiende la mano para que se la estrechemos.
-Buenas noches, ustedes deben de ser los familiares de Ishida Uryuu supongo.
-En realidad, no, soy su contacto de emergencia- La doctora parece pensárselo un momento y tras suspirar vuelve a hablar.
-Supongo que si sólo están ustedes dos es porque nadie más atendió a la llamada del hospital, aunque no me extraña teniendo en cuenta que son las - Mira las manillas del reloj- Cinco y cuarto de la mañana. En fin... El paciente está estable, aunque tiene contusiones por todo el cuerpo, una pierna y brazo rotos, pero sin duda lo que más nos preocupa son sus costillas...
- ¿Tiene contusiones en las costillas o son fracturas?- Ulquiorra toma la palabra
-Algunas costillas sólo están magulladas y se repararán solas, pero tienen severos traumatismos torácicos ocasionados por la rotura de dos costillas.- La doctora coje un lápiz y un papel y comienza a dibujar las costillas de Ishida
-¿Estamos hablando de un colapso pulmonar ocasionado por un neumotórax?- Ulquiorra me aprieta la mano, ese nombre técnico no me parece que signifique que sólo es un golpe en las costillas, más bien parece simbolizar algo grave.
-Sí, en este caso las costillas rotas separaron las pleuras pulmonares ocasionando el neumotórax y la sangre dispersa propició el hemotórax.
-¿Qué tratamiento se ha llevado a cabo?
-Hemos realizado una cirugía torácica para extraer la sangre de la cavidad torácica y parar la hemorragia pulmonar.- Para su discurso para mirar a Ulquiorra- ¿Preguntas por simple curiosidad o por curiosidad académica?
-Digamos que las dos cosas- La doctora sonríe y Ulquiorra parece más serio pero a la vez más vivo que nunca, parece que la medicina terminó por no ser sólo un hobbie.
- Ya decía yo...- Sonríe de lado y le dedica una mirada atrevida a Ulquiorra-Por ahora eso es todo, lo único que nos queda es esperar a que despierte de la sedación, en unas horas se decidirá si se le sube a planta o a la UVI.
-¿Se sabe qué pasó para que acabara envuelto en el accidente de tráfico? ¿Fue culpa suya o…? - Necesitaba hacer al menos esa pregunta.
-Me temo que no tengo detalles de eso señorita.- Le suena el busca- Y ahora si no tienen más preguntas, me temo que me requieren en urgencias, buenas noches.
-Igualmente.
Salimos de la sala a la vez que la doctora entra por la misma puerta por la que salió con el busca y la mascarilla de quirófano en la mano, se escuchan voces de fondo hablando de un paciente con quemaduras de segundo grado en el 30% de su cuerpo, pero en lo único en lo que puedo pensar es en que Ishida está vivo. Esta vez no hay "lo siento", no hay un "hicimos lo imposible por salvarle" no hay "peros" no hay pésames ni velorios, esta vez hay una segunda oportunidad.
Esta vez puedo hacer algo por una persona que me necesita.
Esta vez soy útil.
…
Después de salir de la sala de espera nos dirigimos juntos a la moto, esta vez con más calma y, aunque al principio Ulquiorra tuvo que convencerme de que lo mejor era descansar y llamar al hospital para tener noticias por la mañana, después me di cuenta de que tenía razón.
Aunque seguía teniendo mil cosas por la cabeza tenía Ulquiorra dándome la mano en cada paso del camino, le tenía a él recogiéndome el pelo para ponerme el casco, le tenía a él abrazando mis manos sobre su torso, le tenía a él… Y sabiendo eso mi mundo seguía funcionando.
O al menos eso pensaba...
Cuando llegamos al edificio los dos sabemos que no quiero pasar lo poco que queda de madrugada yo sola, por eso sin mediar palabra Ulquiorra me coge de la mano y me dirige a su apartamento. No hablamos por el camino porque no lo necesito, solo necesito sentirle a mi lado apartando los demonios de mi pasado, a él brindándome una cálida sonrisa, a él ayudándome a desvestirme y a ponerme el pijama, a él acercándose conmigo en la cama… Sólo lo necesitaba a él.
Lo sabía.
Pero mi mente era un auténtico bombardeo de ideas… ¿Porqué me preocupaba tanto Ishida?
¿Era por lo que habíamos vivido juntos? Puede ser, pero también viví por culpa de él uno de los peores años de mi vida. No tiene sentido.
Pero tampoco tiene sentido lo aliviada que estaba mientras la doctora decía que estaba vivo.
Ishida está vivo.
¿Y a mí qué más me da que Ishida esté vivo o muerto? No tengo relación con él así que no gano nada, pero tampoco pierdo nada ¿Entonces?...¿Porqué me daba pena? ¿Porqué me iba a evocar tantísima tristeza un hecho aislado de un anónimo de, en algún momento de mi vida, nombre conocido?
¿Qué demonios estoy diciendo?
¿Se supone que tengo que alegrarme de que algo malo le pase? Es normal que si veo a alguien sufrir me afecte, y es normal que me alegre si alguien pasa por un mal momento y se recupera.
Todo era completamente normal, sólo tenía que dejar de darle vueltas a las cosas, con eso bastaría.
Me acurruqué un poco más en el abrazo de Ulquiorra y cerré los ojos.
Todo está bien, no hay nada por lo que deba de preocuparme, ahora, por fin, Ishida dejará de ir a mi trabajo, dejará de acosarme, volverá a sus rutinas alejado de mí y yo volveré a las mías.
"Supongo que si sólo están ustedes dos es porque nadie más atendió a la llamada del hospital…"
Abrí los ojos de golpe y miré la hora en el reloj.
Las ocho de la mañana…
Seguramente ya habrían pasado esas horas que la doctora decía necesitaban para saber a donde lo destinarían, y seguramente ya se habría despertado de la anestesia, pero si no ha despertado aún, no quiero que despierte y se dé cuenta de que está solo.
Con cuidado de no despertar a Ulquiorra me levanto de la cama y comienzo a vestirme, me acerco al baño para acicalarme un poco el pelo y salgo de la casa dejándole una nota a Ulquiorra.
"He ido al hospital, espero estar antes de que te despiertes con el desayuno.
Te quiero 3"
