Disclaimer: KHR no es de mi propiedad. Podemos disfrutar de esta obra gracias a la gran Amano-san, yo solo escribo sin fines de lucro, meramente por diversión. Si fuera mío habría hecho a Haru la protagonista y con todo un harem(?) :v Lo único que me pertenece son los OC principales, los demás corresponden a sus respectivas creadoras C:

Notas Autora: Holis de nuevo :) ¿Qué tal están pasando su fin de semana? ¡Espero que todos sus proyectos se estén realizando y quienes siguen en casita debido a la cuarentena no se preocupen que pronto pasara ;) !

Como cada quincena vengo con el capítulo de esta ocasión, y tratando de seguir el ritmo pues no quiero frenar ahora que ya estoy tan cerca. Este capítulo me costo un poco más, no sé si fue por falta de ideas para desarrollar lo que ya tenía en mente, pero bueno no siempre puedo estar en la mejor forma, de igual manera espero que no sea muy decepcionante.

Estoy tratando de que el hilo siga sin desviarse demasiado, pero esta vez quise relajar un poco los asuntos xD ya que muy pronto vendrá el punto culminante.

Esto será todo, ya abajo diré algunas cosillas más así que les dejo con la lectura.

Nos leemos abajito :)

AVISO: A partir de los capítulos anteriores la trama original del manga sera cambiada totalmente. Esta historia esta situada después del final del ANIME, por lo que los siguientes sucesos serán como un universo paralelo :v

Un ejemplo de ellos será la escena de Enma, cuya aparición en la vida de Tsuna será diferente a la del manga ;)

Advertencia: Probablemente haya OOC (Out of Character) pero intentaré que no sea tan obvio. Este fic es SECUELA o continuación de mi anterior fic. Si eres nuevo (a) en la lectura, puedes pasar a mi perfil para leer la primera parte y puedas comprender con mayor facilidad la historia. Debido al universo en el que se desarrolla la historia, algunos personajes canon como Enma y otros, tendrán una aparición diferente a la del manga, así como otros personas que no tendrán tanta relevancia dentro de este fic (Bianchi, Lambo, I-pin, etc)

Aclaraciones:

Cursiva- Flashback, Recuerdos, palabras extranjeras(?), etc...

«Pensamientos» ...

Negritas: Frases en Italiano -

(Palabras subrayadas) : Traducción del italiano (?) :v

Fic dedicado a: Las lectoras y creadoras de OC para esta historia. Gracias por seguir apoyándome con este proyecto, aunque es el que más me ha costado seguir pero siempre están apoyándome. Muchas gracias :3

RESUMEN DEL CAPÍTULO ANTERIOR: Mukuro por fin ha llegado con los miembros de Vongola para de esa manera tener el equipo completo. Aunque las dudas siguen presentes en el grupo, los entrenamientos comienzan sin distracciones. Haru, por su parte, ha logrando pasar un gran día con Shito y finalmente se ha confesado siendo correspondida por el chico. ¿Podrá recuperar sus recuerdos junto a él?


~ Nuova Alba della primavera ~

Capítulo XXVI: El inicio de… ¿una competencia estilo Vongola?


El clima de ese día era uno de los mejores que habían tenido. El cálido sol brillaba en lo alto, pero una suave brisa hacía el contraste perfecto para que no fuera desagradable.

Yamamoto sonrió mientras tomaba la mano de Megumi para guiarla a través de la colina que ya habían visitado con anterioridad, todo para encontrar un lugar con buena sombra. Cuando finalmente lo hicieron, el chico extendió una manta en el piso mientras Megumi acomodaba las cosas que traían consigo.

— Cuando me llamaste no esperaba que me trajeras aquí — habló la joven mientras se sentaban lado a lado.

Una noche antes le había dicho que necesitaba verla, y cuál fue su sorpresa cuando al día siguiente llevaba todo listo para tener un picnic con ella.

El pelinegro soltó una risa.

— Bueno, es que desde que llegaste no habíamos salido juntos. En la escuela no podemos vernos más que un par de veces y al terminar siempre estamos ocupados con el entrenamiento. Así que ahora quiero pasar más tiempo a tu lado.

Su fresca sonrisa relajó a Megumi. No lo había pensado antes, pero quizás él tenía razón y debían aprovechar todo el tiempo necesario para estar juntos pues no sabía qué era lo que les esperaba después de la próxima pelea.

O más bien, lo sabía pero no quería asimilarlo tan pronto.

— ¿Megumi? ¿Pasa algo malo? — el rostro preocupado de Yamamoto y su pregunta la regresó a la realidad. Él la miró, tratando de comprender que era lo que la tenía tan preocupada. — Si en algún momento sientes que esto es demasiado para ti, no olvides que puedes contar conmigo.

Ella sonrió y acarició el dorso de su mano.

— Gracias Takeshi.

Lamentarse no iba a solucionar nada, y por el contrario aquellas sensaciones amenazaban con romper el buen ambiente que reinaba. No iba a permitir que eso sucediera.

— ¿Y? ¿Qué es lo que has preparado? — preguntó ansiosa mientras esperaba que Yamamoto abriese la canasta.

— Hice todos los tipos de sushi que te gustan, además mi viejo agrego una nueva receta y me dio algunos para que los pruebes — dijo mientras sacaba el recipiente donde traía la comida — dijo que espera que pronto puedas volver a visitar el restaurante, ya que la última vez no fue posible.

Ambos recordaron el enfrentamiento con Ryū aquel día. Desde entonces no había vuelto a trabajar con su padre, pero sí le había mencionado que no iría más. Para ser alguien a quien consideraba su enemigo, era bastante objetivo y razonable.

No había hecho mención de nada más, y tampoco había hecho daño a nadie conocido de ellos aún cuando estaba tan cerca. ¿Quizás sí era posible lograr algo con ellos si tenían el tiempo suficiente para conversar?

Yamamoto volvió a concentrarse en el alegre semblante de Megumi, que comía gustosa lo que le había llevado. Verla feliz era una de las razones por las que se esforzaba tanto para que olvidase todo lo malo.

— Megumi, ¿hay algún lugar al que te gustaría viajar? — le pregunta repentina atrajo la atención de la chica — no como parte de alguna misión. Solo un lugar para ir de vacaciones.

La chica de Ghiaccio meditó un poco. Aunque viajaba constantemente era claro que aún había muchos lugares que desconocía, además de que nunca disfrutaba realmente de ellos pues se trataba de trabajo.

— Mmm… la verdad no he pensado en algo específico.

— Quizás podríamos planear algo juntos, como cuando sea el fin de curso, o…

La risa de Megumi interrumpió al chico.

— Vas muy deprisa, ¿no tenemos una alianza que realizar antes?

— Es algo independiente de la alianza, se trata solo de nosotros dos.

La animosidad con la que hablaba el pelinegro contagió a Megumi y pronto se imagino a lo que se refería.

También recordó las palabras que un día Denev le había dicho. La promesa de viajar a un lugar lejano, algo que ella siempre había querido pero que en su momento parecía imposible.

— Pensaré en ello — respondió mientras tomaba un sushi y se lo ofrecía a Yamamoto para que lo comiera.

Él acercó sus labios con una sonrisa, mientras se veían. Estar juntos era el mejor momento del día y los hacía sumamente felices.

Mientras los dos jóvenes seguían en su conversación, Denev- quien había salido a comprar algunas cosas- se vio repentinamente en el mismo camino que llevaba hacia la colina. Aunque no lo había planeado, la parte de él que siempre cuidaba a Megumi ganaba la batalla y eso hizo inevitable que quisiera echar un vistazo.

Nada le aseguraba que en cualquier momento apareciera alguien de Il Giudizio. Y sobre todo, sería la primera vez que realmente prestara atención a las intenciones del joven guardián.

Era como una especie de sacrificio que estaba dispuesto a pagar.

— ¡Oh! ¡Eres tú! — una voz repentina interrumpió la concentración del pelizafiro que mantenía su mirada en dirección a Megumi.

El chico de cabello grisáceo le miraba con una sonrisa, como si le conociera de toda la vida. Denev por su parte, le vio con la misma serenidad de siempre.

— Mi-chan había dicho que pronto llegarías, que suerte que fuera antes de irme — se acercó, cortés — ¿Te acuerdas de mí?

Denev vio aquellos ojos violeta. Claro que le recordaba, incluso desde niños había escuchado su nombre.

— Easley Fassa — respondió.

Él asintió enérgicamente.

— Eso es, buena memoria como la mía — rió un poco, pero Denev permanecía estoico — yo también te recuerdo bien, especialmente porque la vez que busque a Mi-chan en Italia no nos dejaste solos para nada. Casi sentía que me atacarías.

Por alguna razón, aquella acción le había resultado muy graciosa a Easley, dejando de inmediato a la vista que Denev estaba celoso. Y eso sin necesidad de cruzar palabras con él.

— ¿Necesitas algo? — Denev fue directo al grano. No era el mejor en las palabras y mucho menos con personas con ese tipo de carácter, así que le interrumpió antes de que continuara.

— No realmente… Denev, puedo llamarte así ¿no? — preguntó con falsa inocencia. Verle le provocaba un fuerte deseo de burlarse de él — ¿Sabes? Aquella ocasión me enteré por primera vez que tú eras el chico al que Mi-chan se quería acercar tanto. ¿Siguen juntos hasta ahora, eh?

Sus palabras se ganaron el ceño fruncido de Denev. Muchas veces había pensado que ese chico era la única razón por la que Megumi se había animado a acercarse a hablarle. ¿Acaso estaba allí para que le agradeciera? Porque de igual forma no lo haría.

— Si eso es todo lo que necesitas decir, entonces me voy. Tengo cosas que hacer.

— Oh, ¿de verdad? — Easley dio un vistazo hacia lo lejos, dónde Megumi y Yamamoto seguían sentados — Supuse que estabas vigilando a Mi-chan, como es tu costumbre.

Denev observó su pequeña sonrisa, pero decidió ignorarle y avanzó pasando a su lado.

— Entonces… ¿dejarás a Mi-chan con Takeshi? Al pensar en tu actitud del pasado, creía que no permitirías a nadie a su lado. ¿Te has rendido?

Sus palabras detuvieron el paso de Denev, miró unos instantes a Megumi y sin volver la vista hacia el chico, respondió: — Ella puede decidir lo que quiera. Ha tenido suficiente siendo privada desde niña de lo que más necesitaba. Ahora es capaz de disfrutar de su libertad todo lo que quiera y yo no voy a interferir en ello.

Easley sonrió para sus adentros, y lo dejo ir.

— Libertad para Mi-chan… ¿eh? — susurró mientras recordaba su primer encuentro.

Habían sucedido tantos cambios desde entonces, pero él prefería pensar en el presente.

Con aquellos pensamientos se decidió y caminó con alegría hasta llegar a los jóvenes.

— Wow, ¿no van a compartirme de su comida? — les sorprendió con una voz traviesa.

— Oh, hola Easley, ¿quieres sentarte? — Yamamoto le saludó amigable.

— No desaprovecharía la oportunidad — respondió mientras se les unía — Por cierto, acabo de ver a tu amigo, Mi-chan.

— ¿Mmm? — la pelinegra alzó una ceja confundida, pero después fue capaz de distinguir a lo lejos la cabellera záfiro de Denev.

Sonrió pensando en lo mucho que la cuidaba. Pero a la misma vez sentía pesar por lastimarlo, pues era una persona muy importante para ella.

Por primera vez comprendía lo difícil que era estar en ese tipo de situación. Miró a Yamamoto quien conversaba animadamente con Easley y se preguntó si no sucedería lo mismo con él.

¿Terminaría hiriéndolo? ¿Qué pasaría en el futuro con ellos?

Al final, sus propias dudas seguían persiguiéndola una y otra vez.


.

.

.


En los siguientes días tanto Ghiaccio como Vongola se sometieron al más intenso entrenamiento que habían llevado a cabo. Faltaban solo un par de días para la ceremonia de alianza y aunque todos los preparativos estaban listos y los representantes de las familias aliadas estaban allí, Reborn necesitaba ultimar detalles sobre su próximo combate.

Más importante que la ceremonia era el lograr neutralizar a Il Giudizio.

Por ello el hitman había reunido a todos los que participarían en el combate. El método era muy sencillo, él formaría grupos para conocer el avance desarrollado. Todos, sin excepción, tendrían un contrincante.

Aunque no todos estuvieron de acuerdo al inicio, gracias a las amenazas del hitman, no tuvieron más opción que seguir sus instrucciones.

Hibari había sobresalido gratamente, pues no le había tomado mucho tiempo en demostrar que sin ayuda de su anillo de la nube, podía generar llamas lo bastante potentes como para enfrentarse a Dino. Y aunque el rubio también había logrado un progreso, fue más complicado mantener un balance para él.

Uno a uno los miembros de ambas familias fueron realizando sus demostraciones, mientras Reborn tomaba notas de lo que habrían de mejorar antes de la batalla final.

Cuando los últimos miembros que faltaban se acercaron al de patillas rizadas, este los miró con una sonrisa siniestra.

— Bien, para acelerar el proceso. Los últimos tres combates se realizaran al mismo tiempo — sugirió, preparando su arma.

— ¡¿Q-Qué estás diciendo Reborn?! — el primero en protestar había sido Tsuna, quien no se imaginaba combatir de esa manera.

— Cállate dame-Tsuna, ya tengo todo resuelto.

Con un leve aplauso del arcobaleno, la tierra empezó a temblar mientras sobresalían del suelo unos rings para combatir. Una gotita resbaló en la sien del castaño.

¿De dónde sacaba Reborn todas esas ridiculeces?

— Ok, entonces las peleas serán así — anunció, mientras el resto de miembros que ya habían tenido su combate se alejaban un poco y escogían uno los tres escenarios para ver la pelea que habría. — Tsuna, tú combatirás con Byakuran — señaló a ambos.

El castaño tragó en seco, mientras daba una mirada temerosa al chico más alto. ¿Pelear de nuevo con él? ¿En que estaba pensando su tutor? Byakuran por su parte, sonrió.

— Una vez más, ¿eh, Tsunayoshi-kun? — su tono siempre daba un escalofrío al Vongola, y esta vez no fue la excepción.

— Acomódense de una vez.

Sin demasiados ánimos, ambos jóvenes caminaron para tomar el primer ring. Reborn siguió con su lista.

— Gokudera.

— Sí, Reborn-san — el peliplata respondió rápidamente. Estaba deseoso por demostrar quién era el mejor allí.

— Tú estarás combatiendo con Yamazaki — le anunció.

Gokudera levantó una ceja. Era verdad que ya no quedaban muchas opciones pero había estado pidiendo en su interior pelear contra Shito.

— Tsk, ¿tengo que atacar al nerd de Ghiaccio? Pero si no lo he visto hacer otra cosa que utilizar sus manos para teclear en su maldito aparato.

La queja del peliplata no afectó en lo más mínimo a Shinobu, quien sin decir más subió a su propio ring, esperando que el berrinche del guardián de la tormenta se acabara pronto.

Reborn vio a los últimos que quedaban.

— Shito y Ryohei, ustedes serán la última pareja.

El ojirrojo hizo una reverencia hacia el mayor.

— Tengamos un buen combate, Sasagawa-senpai.

— ¡OHHH! ¡Será la mejor pelea, AL EXTREMO! — el peliblanco respondió con animosidad, entrando al último escenario preparado para ellos.

Reborn saltó a una de las cuerdas del ring del centro, mientras convertía a León en un megáfono.

— Las peleas son individuales y es muy importante que se concentren en el principal objetivo. Igual que sus compañeros, estarán usando esto — el hitman les lanzó una pequeña cadena, que cayó en manos de los usuarios de anillos — Seguirán el mismo proceso. Pueden usar algún arma, el combate es libre.

Tsuna y el resto colocó la pequeña cadena alrededor de sus anillos, recordando las palabras de Sely, la guardiana de Shito: — "Con este tipo de sistema será mucho más sencillo, y es fácil de entender. Esto simulará un efecto parecido a cuando Il Giudizio robó sus llamas, de esta manera es como si estuvieran en el mismo tipo de batalla. Así podrán decidir de qué manera utilizarán lo que han aprendido. Sé que ustedes son capaces de lograrlo…solo deben intentarlo, lograrán crear y manejar sus llamas como desean"

Una sonrisa se coló a través de la fedora del hitman, y después les dio la señal para que comenzaran.

Los demás miembros de las familias observaban expectantes el comienzo de esas batallas simultáneas, sobre todo porque los líderes de tres familias se encontraban allí.

Algunos centraron su atención en la pelea de Tsuna y Byakuran. Ambos se habían enfrentado con anterioridad como enemigos y ahora pelearían como un equipo.

— Sin resentimientos Tsunayoshi-kun — el peliblanco le sonrió brevemente.

Tsuna asintió. Ahora era diferente de aquella primera vez, esto solo era una demostración.

El castaño respiró profundo mientras veía su anillo Vongola rodeado de aquella cadena especial que había creado el equipo de Ghiaccio. Encendió su llama de última voluntad que de inmediato fue suprimida, sus ojos buscaron la figura de Xui Mei entre sus amigos, y pudo ver una pequeña sonrisa que asomaba de sus labios.

Era casi imperceptible pero con ella Tsuna sintió que la confianza de Mei estaba depositada en él. No iba a decepcionarla.

Se concentró tal y como ella le había sugerido, sintiendo como la energía de su cuerpo viajaba a través de él para centrarse en sus manos. Eso era todo lo que necesitaba para saber que, a voluntad, podría equilibrar sus llamas como él quisiera.

Gracias a ello sus llamas salieron como un propulsor, y rápidamente se acercó a Byakuran mientras lanzaba sus puños contra él. Byakuran lo esquivó girándose hacia su espalda, pero aún no lograba igualarse a Tsuna. El castaño se elevó gracias a sus llamas y decidió atacarlo por arriba, sin más opción el Gesso se tiró al piso para rodearlo, llegando a una de las esquinas en un intento de escapar de sus ataques.

— ¡Byakuran Gesso! ¿Qué se supone que estás haciendo? — escuchó el grito de Elena, que lo miraba con el ceño fruncido desde abajo. — No entrene contigo para que me hagas quedar en ridículo.

— Son las consecuencias de dejarme abandonado, Elena-chan ~ — canturreó el joven, pero de inmediato sonrió para sus adentros.

Era obvio que no se permitiría quedar mal frente a la chica de mechas verdes. Debía demostrarle lo fuerte que era.

Byakuran recordó los consejos de Elena, que aunque no habían sido muchos, sí eran los esenciales para lograrlo. Haría una cosa a la vez, sin tratar de fanfarronear; por ello primero se concentró en las llamas que transmitiría hacia su espalda, para de esa manera mantener la igualdad en la pelea por los aires.

Aunque al principio tardó un poco, sus alas blancas salieron como resultado de aquello y pudo llegar a Tsuna sin más contratiempos. Aquello arrancó una mueca satisfecha a Elena.

Reborn, quien vigilaba de cerca todos los combates también lucía contento con los resultados. Aunque era obvio que debían trabajarlo más, Tsuna y Byakuran mantenían una pelea casi igualitaria, y muy parecida a la que habían tenido en el futuro.

El de patillas ahora se concentró en la lucha de otro de los líderes, Shito que mantenía un intercambio de golpes con Ryohei.

El peliblanco ya había activado sus llamas, a pesar de que la cadena había bloqueado su anillo, y estaba lanzando golpes simultáneos hacia Shito. Éste a su vez esquivaba aquellos que eran lanzados hacia su rostro, y cuando había un descuido de parte de Ryohei, regresaba el golpe con la misma intensidad. Pero Reborn observó satisfecho como, en esta ocasión, el guardián del Sol no utilizaba solo sus puños sino que hábilmente hacia fluir sus llamas de arriba hacia abajo, lanzando patadas impregnadas de llamas del sol.

— Excelente golpe, senpai — Shito cubrió con ambas manos su pecho recibiendo el impacto del mayor, mismo que lo hizo retroceder ante su fuerza.

Ryohei estaba emocionado pues, aunque al principio le había resultado difícil, ahora sentía que podía controlar aquel flujo de manera moderada.

— Ahora intentemos el bloqueo — dijo Shito, y entonces hizo aparecer su alabarda.

La giró entre sus manos, pasándola de un lado a otro, dejando sorprendido al mayor. Esta vez Shito fue quien comenzó con el ataque, apuntando a diferentes partes del cuerpo de Ryohei, todo con el propósito de que supiera cómo reaccionar ante los movimientos del enemigo para dirigir sus llamas a donde más le conviniera.

El método fue eficiente y logró que Ryohei comprendiera rápidamente. En las manos adecuadas, el entrenamiento podía ser muy productivo.

Nuevamente su mirada se dirigió al último escenario, dónde se desarrollaba una pelea mucho más conflictiva que las anteriores.

Aunque Gokudera había activado su sistema CAI sin mayores problemas, su semblante lucía sumamente irritado esperando algún movimiento de parte del miembro de Ghiaccio.

— ¿Qué sucede? ¿Te has quedado mudo al ver lo que es capaz de hacer la mano derecha del Décimo? — fanfarroneó el peliplata, esperando que con aquello Shinobu hiciera su primer movimiento.

El joven, sin embargo, acomodó sus lentes con tranquilidad. Por un breve instante Gokudera se dio cuenta que su ojo izquierdo brillaba en un azul intenso regresando nuevamente a su tono verdoso.

— Ciertamente es uno de los mejores equipos de combate que he visto hasta ahora — expresó con seriedad mientras seguía analizándolo — Es una pena que tengas que trabajar más para darle un buen uso.

Sus palabras no sonaban como un insulto, pero considerando el carácter de Gokudera aquello lo encendió de inmediato.

Sin esperar más, tomó una de sus municiones y la cargó con llamas de la tormenta. El ataque fue direccionado hacia Shinobu. El peliverde volvió a observarle brevemente, y de entre sus ropas sacó un arma compacta, después haciendo uso de sus llamas de la nube esta creció hasta convertirse en un lanzacohetes RPG-7. Pero, contra todo pronóstico, la munición que colocó en su arma –cuyo color combinaba el azul y el morado–fue disparada al piso, generando un estallido que sorprendió a los que estaban alrededor, y especialmente a Gokudera.

Una especie de red semi-transparente se colocó alrededor del peliverde formando una especie de domo.

Prigione della cupola — con un leve chasquido, aquella fortaleza se extendió rápidamente en todo el ring, dejándolos únicamente a ellos dos dentro.

— Ja, ¿crees que con eso me detendrás?

Gokudera no se dejó amedrentar, en su lugar utilizó el disco de la tormenta de su sistema CAI para moverse más rápido y dar un ataque cercano al guardián de Scuro. Pero, cuando volvió la vista al frente, Shinobu ya estaba allí, conectando un golpe en su estómago.

— ¿Qué…? — Gokudera se movió hacia la derecha para evadir los siguientes golpes del peliverde, pero con cada movimiento que realizaba sentía que su velocidad iba disminuyendo. — Esto…

Cuando Gokudera miró hacia arriba, pudo notar como llamas de la lluvia rodeaban el domo activando el atributo de tranquilidad. Eso era lo que estaba restringiendo su capacidad de movimiento.

El peliplata chistó. Así que aquel guardián también manejaba diferentes tipos de llamas.

— Puedes utilizar llamas de cinco tipos diferentes, y manejar eso con tu equipo requiere gran concentración — comenzó a hablar Shinobu — aún cuando hayas logrado canalizar tu energía sin necesidad del anillo, debes dar un paso más para lograr que sean liberadas cada una en el momento necesario. Tus diferentes municiones utilizan llamas combinadas, no sirve de nada solo si utilizas tu llama principal. ¿Puedes ver este domo?

Gokudera siguió la trayectoria de la mirada del peliverde, comprendiendo a lo que se refería.

— Fue lo que hice cuando utilicé mi lanzacohetes. Inyecte ambas llamas en mi armamento y los atributos se combinaron. Tu trabajo será aún mejor, pues manejas una mayor cantidad de llamas que yo.

La seriedad con la que dijo aquellas palabras no le dieron cavidad a los reproches de Gokudera.

Giró la mirada concentrándose en Shuuya. Seguramente aquella enana le había dado todos sus datos a su compañero. La pelinegra en cambio, se alzó de hombros con una tierna sonrisa y después le ignoró haciendo enojar a Gokudera.

— Relámpago, lluvia, tormenta, sol y nube — mencionó una a una las llamas, mientras el ojo de Shinobu volvía a tornarse en tono azulado — puedo saber cuál activarás y en qué momento. Mi lentilla es capaz de darme información sobre todo los tipos de llamas que una persona maneja.

Gokudera por fin lo comprendió, poco a poco hasta las habilidades de los miembros menos conocidos de Ghiaccio salían a relucir.

— ¿De qué está hablando Yamazaki-san? — Yamamoto se acercó a Megumi con gran curiosidad

— Bueno, Shinobu es un gran hacker y aunque no posee las habilidades de Irie también es un habilidoso técnico, así que gran parte del equipo de batalla que utiliza fue creado por él mismo. Como la lentilla que está utilizando ahora — explico.

Los chicos miraron con admiración el manejo que Shinobu le daba a su equipo.

— Has tocado un excelente punto para que Gokudera trabaje en el resto de los días, parece que esto saldrá mejor de lo que pensaba — interrumpió Reborn, deteniendo todas las batallas.

El avance de Vongola era claro, y también lo era el soporte que los demás les estaban dando. Ese era el principal propósito que Reborn había tenido con aquellas breves batallas.

— Bien, pues estoy satisfecho hasta este momento.

Al hablar así, Tsuna dio un respiro aliviado. Al menos su tutor no los había sometido a algún tipo de batalla espartana donde se quedarían sin energía.

— Ha llegado la hora de que hagamos el mejor festejo estilo Vongola. Y qué mejor que teniendo otro tipo de competencia — sentenció con voz chillona.

Tsuna se masajeó la sien. Había hablado demasiado rápido.

— Todos deben participar. Está prohibido irse — amenazó con gran delicadeza, mirando principalmente a Hibari.

— ¿Qué tipo de competencia será, pequeñín? — Yamamoto de inmediato se animó.

— Daré lo mejor AL EXTREMO.

— ¿Nosotros también debemos participar? Espero que sea divertido — se acopló Michael.

— Kufufu ~ que combinaciones más extrañas.

Los presentes comenzaron a hablar cada uno por su lado. Ninguno sabía que era lo que realmente tramaba el de patillas rizadas.

— Ya que son tantos miembros, vamos a formar equipos un poco más grandes. Ahora, tomen uno de estos palitos — de repente, del cielo cayó un tarro con varios palitos de diferentes tamaños.

Algunos dudaron un poco antes de acercarse, mientras que los más intrépidos se aventuraban sin pensarlo demasiado.

Tsuna miró con desconfianza a su tutor.

— Vamos dame-Tsuna, si escoges el equivocado tendrás un castigo.

— ¡R-Reborn! — chilló asustado.

Una sonrisa se asomó del hitman.

Sin más, todos hicieron lo propio esperando más instrucciones. Vieron como la otra punta del palito tenía un color diferente, siendo cuatro colores en total.

— Entonces los equipos quedarán de la siguiente manera — anunció, con gran alegría — El equipo dorado será: Freya, Byakuran, Mukuro, Megumi, Denev, Elena y Yamamoto.

Los mencionados corroboraron que, efectivamente, ellos tenían ese color.

— Los siguientes son el equipo naranja con: Dino, Michael, Dánae, Shoichi, Sely y Enma — ante eso, el rubio lanzó una mirada amenazante hacia el líder de Simon. Reborn continuó: — para los últimos equipos me permití llamar a algunos más.

Los presentes se vieron con algo de confusión, y entonces fueron consientes de una figura femenina que se acercaba.

— ¿Liz? — preguntó Shito, viendo a la rubia acercarse, pero no solo eso sino que atrás de ella venía Haru.

La mirada rojiza rápidamente cambió de una chica a otra, mostrándole una sonrisa a la castaña y siendo correspondido por ella. Paso rápidamente dejando atrás a Lizette y acercándose a la joven.

— Reborn-chan me invito a jugar con ustedes — respondió con una sonrisa, mientras tomaba las manos de Shito. — ¿Está bien si Haru se une, Shito-san?

— Por supuesto, si Reborn-san lo ha dicho entonces no es nada peligroso — le dijo mientras acariciaba su cabeza.

Aquella acción hizo que Lizette se cruzará de brazos y girará la mirada hacia otro lado.

Pero, lo que más sorprendió a Tsuna fue cuando repentinamente sintió una sensación de peligro y al girar la vista el líder de Varia estaba de pie, a unos metros de ellos.

— ¿X-Xanxus…?

Ariadne de inmediato fijó su mirada en el más alto, sorprendida. No creía que volvería a verlo allí.

— Xanxus se encargará de hallar el escondite de Il Giudizio, así que es mejor que se una ya al equipo — sonrió.

Aquello se iba tornando cada vez más bizarro.

— Aquí tienen su respectivo color — sin darles tiempo de elegir, Reborn les entregó un palito. Xanxus, especialmente, lucía una mueca de poco interés. — Por fin, el equipo menta será: Shuuya, Ryohei, Scarlet, Shinobu, Ariadne, Xanxus y Gokudera. Y el equipo, café será: Hibari, Tsuna, Hitomi, Lizette, Haru, Xui Mei y Shito.

Tsuna se preguntó cuál sería el propósito oculto de su tutor. Porque era obvio que Reborn había movido algo para que los equipos quedaran de esa manera.

— Vamos a probar diferentes juegos para saber de una vez por todas quienes sobresalen aquí y ahora — el hitman miró a todos los presentes con una sonrisa maliciosa, sabía que con aquellas palabras la llama de muchos se encendería y para el resto tenía otra táctica que nunca fallaba — por supuesto, el ganador recibirá un premio.

Todos guardaron silencio, mirando expectantes.

— El ganador recibirá un beso de la persona que él o ella prefiera — anunció de la nada, como si fuera lo más normal.

Algunos se miraron entre sí.

"Un beso"

Tal parecía que después de todo, el hitman sabía hacer las cosas de manera divertida.

Otros, por otro parte, no cambiaron ni un segundo su expresión. Reborn sonrió bajó su fedora, era natural que no todos quisieran demostrar abiertamente lo que realmente pasaba por sus mentes.

— O, también podrán robarse la misión de Xanxus — recalcó, esta vez llamando la atención de los que faltaban. — ¿Qué podría ser mejor que tener la posibilidad de acorralar a Il Giudizio, y llevarse el mérito por ello?

Reborn era una maestro estratégico mucho mejor de lo que muchos imaginaban.

Megumi sonrió recordando las aventuras que había tenido con el hitman cuando Shito y el resto compitieron por el amor de Haru.

Reborn volvió a aplaudir y sacó un tablero.

— ¡Qué comience la batalla Vongola vs Ghiaccio!

Ante la sola mención, Tsuna sudó frío.

¿Qué era lo que les esperaba?


.

.

.


El cambio había sido tan rápido que Tsuna seguía sorprendiéndose de cómo era posible que su tutor manejara todos los asuntos sin siquiera pestañear. De un momento a otro habían pasado de entrenar en lo alto de una montaña, a una especie de feria que él ni siquiera había visto en la ciudad.

¿Desde cuándo había preparado todo aquello?

Ahora todos observaban la primera competencia. Y Tsuna daba gracias de que su equipo no fuera el primero en participar.

— Parece que no hay nada de extraño Tsuna, deja de preocuparte — Shito le susurró al castaño, tratando de tranquilizarlo.

Tsuna forzó una sonrisa, asintiendo. Agradecía el positivismo del líder de Ghiaccio, pero conocía bien a su tutor así que él no podía asegurar lo mismo.

Con altavoz en mano, Reborn se dirigió al primer equipo.

— Preparado el equipo naranja, pueden dar un paso adelante.

Dánae fue la primera en dar un paso adelante, siendo seguida por Dino y Michael. El resto se acomodó viendo frente a ellos diferentes dianas para tiro al blanco.

Eso llamó la curiosidad de los participantes.

— Esta competencia es justamente lo que piensan — corroboró Reborn, viendo sus expresiones — pasaremos por una sesión de tiro al blanco. Cada uno tendrá su arma con municiones especiales — sus miradas se centraron en la misma dirección de Reborn — son balas de goma, así que no hay nada que temer. Tendrán diez oportunidades para darle a su objetivo pues el blanco estará en movimiento. Quien acierte la mayor cantidad de veces será el ganador absoluto.

— Esto debe ser una broma, todos saben que soy el miembro con mejor puntería de Ghiaccio— alardeó el rubio, acercándose a su lugar.

Era obvio que su confianza estaba por los aires, no por nada su arma eran los dardos.

— ¿A quién te estás refiriendo, Leeuwen? — Dánae le miró amenazante — No recuerdo haberte otorgado ese título.

— Vamos Dánae… yo… — el rubio se detuvo. Claro, siendo ella una francotiradora era natural que no admitiera la derrota ante nadie — ¿Tendré que ganar el título ahora?

La retó con la mirada y ella sonrió.

— Si crees tener la capacidad.

Chispas salieron de sus ojos, mientras el resto miraba a la distancia.

— Eh… alguien puede decirme… ¿estamos compitiendo entre nosotros o contra las familias contrarias? — preguntó Ariadne.

Shito negó con la cabeza y una sonrisita ligera.

— Lo que resulte primero, Ari…

Una vez que la familia se descontrolaba no había poder humano que les hiciera cambiar de opinión.

Sely estaba a punto de tomar su lugar cuando miró a Enma que seguía de pie.

— ¿Qué pasa Enma? ¿No quieres participar? — preguntó con voz dulce.

— E-Eh… no, no es nada.

El pelirrojo se unió al resto, mientras que Dino e Irie terminaban de revisar sus materiales.

— Nunca he usado una de éstas, pero espero que no sea tan difícil — habló para sí mismo el de anteojos, mientras daba una mirada a Dánae que lucía bastante concentrada en su batalla de palabras con el chico americano.

Pocas veces era tan enérgica, y después de tantos días sin verla se alegraba de que estuvieran en el mismo equipo. Despejarse y pasar un poco de tiempo divirtiéndose no estaba mal.

Dino, tan pronto como se dio cuenta de la mirada de Irie, se interpuso a la mitad del camino, bloqueando su vista.

— Irie, ¿sabes cómo funciona esto? — preguntó con una mueca fingida de necesitar ayuda, al mismo tiempo que le apuntaba.

— A-Ah… c-cuidado Dino-san…— el pelirrojo puso ambas manos frente a él en un intento de cubrirse — aunque sean balas de goma, s-si estas tan cerca pueden lastimar.

— Oh… ¿de verdad?

Irie tragó en seco al sentir una extraña aura amenazante.

Sin más dilataciones, Reborn hizo sonar una chicharra para que la competencia arrancara.

Dánae rápidamente puso su mira y con precisión hizo los tres primeros disparos acertando en el blanco. Tantos años trabajando de esa manera le había otorgado la experiencia necesaria, así que aquello era casi pan comido. Pero Michael tampoco se quedaba atrás pues, aunque sus movimientos no eran tan rápidos como los de su líder, se las había ingeniado para ir a la par de ella.

Diez tiros no eran nada para él.

Enma vio con la boca abierta como los jóvenes a su lado eran unos maestros en el juego. Giró a su derecha mirando a Sely concentrada. Se veía adorable dando su mejor esfuerzo, y a pesar de no tener tan buena puntería como para darle al centro, si lograba algunos tiros cerca del objetivo.

El pelirrojo también se armó con más valor y comenzó a disparar hacia su objetivo con toda la voluntad de anotar.

Pero… las cosas no siempre salen como uno espera.

Enma, con pesar, vio como ninguno de sus tiros atinaba a dónde él quería. Ni siquiera entraban dentro de la diana, simplemente pasaban de largo y se perdían en el horizonte.

— Jajaja, ¿a eso le llamas puntería? — la burla de Michael no se hizo esperar. Ni siquiera compitiendo con Dánae se perdía de los detalles a su alrededor.

Las mejillas de Enma se llenaron de vergüenza al escuchar la risa del rubio. ¿Acaso era tan malo para todo?

— ¡Puedes hacerlo Enma! ¡Yo creo en ti! — la dulce voz de Sely se escuchó fuertemente dándole ánimos. Miró su brillante sonrisa, dejando de lado las palabras que el rubio le lanzaba. — Siempre te esfuerzas, por eso me gustas tanto.

Enma se sonrojó, pero esta vez era diferente. La castaña, a diferencia de varias personas que había conocido, no lo menospreciaba.

Sely dejo su lugar y se acercó a él, dándole un beso en la mejilla.

— ¡Eres el mejor, Enma!

Sus palabras le infundieron nueva energía y volvió a su cometido. Aunque no ganara el juego, no iba a defraudar a la chica que le gustaba.

Se comportaría como un buen novio.

Michael frunció el ceño e hizo un mohín.

— ¿Eso es todo lo que tienes, Leeuwen?

Michael reaccionó al escuchar la pregunta de Dánae.

— ¡Agh! ¡Eso es trampa! — gritó conmocionado al darse cuenta que su distracción le había costado el juego.

La chica de cabello aguamarina había terminado sus tiros con puntaje perfecto y vio a Michael con una sonrisa superior.

Ghiaccio vio como sus propios miembros se hacían quedar mal, no sabían si reír o ocultar su vergüenza.

Mientras el resto seguía en lo suyo, Irie se concentró en sus disparos lo más que pudo.

— ¡Vaya! Eres bastante bueno Shoichi — justo cuando iba a disparar el último tiro se dio cuenta que Dánae había llegado a su lado y miraba curiosa el blanco.

Varios de los tiros de Irie estaban muy cerca del centro e incluso dos de ellos estaban perfectamente anotados en el blanco.

— ¿D-De verdad? N-No tengo mucha experiencia, así que… — el pelirrojo se rascó la nuca, sintiendo la mirada de la joven que le causaba nerviosismo.

— Sí es la primera vez, me dejas mucho más sorprendida — lo alabó, haciéndolo sonrojar.

¿Por qué había comenzado a sentirse de esa manera teniéndola cerca? Quizás porque eran sus primeras frases intercambiadas después de tantos días. El punto era que tan solo escuchándola comenzaban a aflorar sentimientos desconocidos para él.

Dino frunció la boca inconscientemente al verlos conversar tan animadamente.

¿Acaso el único que se luciría sería Irie? ¡Él también podía ser bueno cuando se lo proponía!

Con prontitud dio un paso adelante para disparar y demostrar sus capacidades, pero sin querer se tropezó golpeando el gatillo en el proceso y haciendo que las balas salieran sin control una tras otra.

— ¡Ouch!

— Oye, ten más cuidado.

— ¡Detengan esa cosa!

Los gritos de los presentes se escucharon prontamente pues la lluvia de balas había golpeado algunos de los que estaban más cerca mientras que otros buscaban un lugar donde cubrirse.

El caos comenzó a crecer tratando de detener a la máquina de balas llamada Dino Cavallone.

« ¿Dónde estás cuando te necesitamos Romario? » se lamentó Tsuna tratando de esquivar las balas con ayuda de Xui Mei.

Dánae observó el alboroto y después vio a Dino quien estaba desesperado por detener el arma. No pudo evitar sonreír al ver la tontería que había provocado, y se acercó al rubio para desarmarlo.

— ¡Dame eso Cavallone! — con gran habilidad logró arreglarlo, y pronto se detuvo el ataque masivo.

Dino ni siquiera alzó la mirada. Ya estaba preparado para recibir el llamado de atención de parte de la líder de Scuro.

Pero en su lugar escuchó la risa de la chica, sorprendiéndose.

— ¿Cómo puedes ser tan tonto Cavallone? — preguntó muerta de risa mientras lo tomaba del hombro.

Dino la vio con los ojos abiertos.

Era la primera vez que la veía sonreír de manera genuina. Todo el tiempo cuando estuvieron en Italia, siempre lucía un rostro sereno e incluso hasta molesto. Era mandona y a veces hasta sarcástica.

Pero ahora, viéndola divertirse y reír sin parar, le parecía la chica más bonita del mundo.

¿Sería acaso que él estaba…enamorado?

Continuara…


Notas Finales: ¡Felicidades por llegar hasta el final! :D Como dije arriba, este capítulo personalmente no me gusto demasiado... pero siempre me ha pasado eso con algunos capítulos del fic. Espero la siguiente parte pueda ser un poco más divertida ya que los momentos de relajación siguen presentes, pero no se emocionen mucho, porque pronto llegará a su fin xD

Espero que sea medianamente decente, y si no pues cualquier sugerencia es bienvenida. Seguiré esforzándome :) Sobre todo agradeciendo a unas excelentes recomendaciones que me dio Bakels :)

Recuerden que solo faltan... ¡4 CAPÍTULOS! para el final :D

Nos leemos en 15 días, sigan pasándola bien ;)

Adiós!

Agradecimiento Especial: Hiyori Ishida, Angelacorus, Hitomi Rinshiku y bakels95

*Adelanto del próximo capítulo: La competencia no ha terminado y los equipos restantes hacen de todo por complacer a Reborn, ¿qué tipos de juegos les esperan? ¿Quién será el ganador? El gran final de la competencia se revela...