La luz no hacía más que ascender al cielo, como un río repleto de estrellas fugaces. Dinamismo infinito sobresaltaba las pupilas de los humanos que, poco a poco, despertaban en faldas de las montañas para observar un cielo repleto de luces tan brillantes, tan relucientes… palpitantes y lejanas.
Y por ese corto periodo de tiempo, la calidez que pronto se transmitió tan solo por verlas fue señal inequívoca de que habían ganado. Tranquilos, observaron el espectáculo que, según palabras de Twilight, pronto desaparecería.
El general Shining Armor había sacrificado su vida para defender a todos y así ganarle tiempo suficiente a Twilight para que matar a Sunset Shimmer, después le siguió su hermano que ya estaba demasiado debilitado. Sí, definitivamente la humanidad había prevalecido a la catástrofe y el enemigo había sido vencido.
El faro de luz se hizo cada vez más y más delgado, hasta que desapareció. Aquel cielo iluminado, cálido y cautivante se extendió por decenas de miles de kilómetros. Por todo el globo, cientos de faros comenzaban a sufrir el mismo incidente.
Las miradas de los humanos que quedaban en el mundo se fijaban en el cielo, en su asombroso color, en su resplandor que era un pálpito, un abrazo enternecedor que solo vaticinaba el regreso de la buena fortuna, el final del miedo, el final del dolor, pues Sunset Shimmer había sido ejecutada y ya no atormentaría más a la raza humana. Satanás había regresado a las entrañas del infierno.
Y, sin embargo, allí se encontraba, de rodillas y abrazando con fuerza el cuerpo de Twilight y meciéndose de un lado a otro. Sabiendo que aquel era el adiós definitivo. Sollozando y al mismo tiempo sonriendo porque todo había salido bien.
A lo lejos, Gloom Wane evitaba hacer mal tercio en la escena y se limitaba a observar el cenit centellante, era imposible no cautivarse ante él.
- Modificar Pandemonio, hechizo insignia de los demonios, combinado con el encantamiento de la piedra de la memoria para modificar los recuerdos de todos los humanos. Suprimir maleficio para erradicar especies. – Explicó Ocllo, que descansaba en el hombro del demonio.
- Has hecho un gran trabajo, gracias por dejar a los ciempiés como reserva de energía. – Le respondió el demonio con un tono de voz relajado.
- Ser… Te asemejas bastante a Supay y a los demonios. Comienzo a entender lo que Supay buscaba dejando su legado en Sunset Shimmer… - El insecto se tomó varios segundos mientras antes de seguir. - ¿Crees que soy libre?
- No lo sé, tu cerebro ya no está modificado para ser un esclavo. Pero no sé si eso sea libertad.
- Favor por favor, Gloom Wane modificó esclavitud neuronal y Gloom Wane fue salvado por mí.
- Esa es una manera de decirlo…
En el mismo instante en el cual el demonio terminó aquellas palabras, oyó varios pasos acercándosele. No necesitaba usar la percepción, tampoco voltearse, eran las cinco réplicas… le estaban rodeando. Cualquier movimiento en falso sería una invitación a ejecutarle, por lo cual, se quedó en calma… ni siquiera podía transportarse lejos del lugar.
- Supongo que no puedo esperar a que me apoyes ahora.
- Sunset Shimmer sigue guardando legado.
En sus manos, materializó una chaqueta de cuero, la misma que utilizó por un tiempo, su favorita entre todas, aquella que tenía dos franjas naranjas y solía utilizar con su blusa celeste. A Twilight apenas le quedaba un muñón de tela de la camisa blanca que utilizaba. Estaba inconsciente, pero saludable. No tardó en cubrirla suavemente con su chaqueta mientras dejaba a la cabeza de su mejor amiga descansar sobre sus muslos.
Las tres hermanas de sus amigas también estaban vivas y Flash…
Era extraño cómo terminaban las cosas.
- Al final Flash y yo no pudimos volver… y Rarity se pasó una semana dándome consejos. – Entonces sus dedos comenzaron a jugar con algunos mechones del cabello de Twilight, que parecía dormir pacíficamente. – Pero sé que estará mucho mejor contigo, es un poco terco, como un burro, pero también es leal y atento. Por favor, cuiden el uno del otro y también cuida de las tres mocosas…
Su mirada se llenó con una ternura repentina mientras observaba la tranquilidad con la que su mejor amiga descansaba.
- Bueno Twi, creo que ya es hora de despedirnos; nos volveremos a ver… en la otra vida. Y aunque no sepa mucho de esas cosas, quiero creer que será así…
Retirando con suavidad la cabeza de la fémina de piel morada, Sunset le dedicó una última sonrisa antes de levantarse y caminar en dirección de Gloom Wane, que se hallaba rodeado por todas las réplicas. Los ojos humanos pronto se transformaron en aquellos propios de la demonia.
- Antes de que sigas, solo quiero hacerte una pregunta. – Advirtió de repente el demonio.
Las cinco presencias que contenían un vago recuerdo de las, que en vida, fueron amigas de Sunset, ahora le mantenían vigilado. Sin embargo, el silencio de su interlocutora, así como su inmovilidad le dieron a entender que no tenía nada en contra de responder.
- Cuando usaste magia de la armonía para purgar la mitad de tu núcleo del cuerpo de Twilight evitaste matarla, pero también eliminaste esa mitad: ¿Por qué lo hiciste?
Entonces la fémina observó al cielo por unos segundos y bajó la mirada nuevamente después de inhalar con calma.
- Primero responde ¿Por qué te aseguraste de crear toda esa mentira para excusarte y parecer su aliado en caso de que mi plan fracasara?
Entonces el demonio guardó silencio. Mas, después de unos segundos, respondió:
- Eso nos deja como dos mentirosos. Supongo que ahora soy un cabo suelto y debo ser eliminado para que tu plan siga sin problemas. – Sentenció el demonio, observando de reojo a las cinco réplicas, atento al menor movimiento que ellas o Sunset pudieran ejecutar.
- ¿Y si te dijera que no?
- Entonces debo deducir que pretendes usarme, pero me vas a pedirlo con eufemismos.
- ¿Acaso no me conoces? Yo no soy así. La elección es sencilla, mueres aquí y ahora o me ayudas a terminar mi plan y entonces serás libre bajo buenos términos.
Entonces, Sunset Shimmer extendió la mano mientras un sello mágico se formaba en esta.
- En qué consistirá el pacto, explícame eso al menos. – Solicitó el demonio mirando atentamente los ojos de Sunset.
- Yo Sunset Shimmer, pacto, firmando con mi núcleo, que este mismo terminará el momento en el cual yo finalice con mi plan. Las condiciones son las siguientes: primera, Gloom Wane no podrá hacerme daño alguno; segunda: no podrá aumentar ni disminuir la capacidad de su núcleo; tercera, no me mentirá respecto a lo que piensa o siente; cuarta, yo, Sunset Shimmer, no pondré utilizaré su vida para salvar la mía bajo ningún concepto; quinta, una vez terminado este pacto, deberá aceptar un nuevo pacto que tenga como única condición la no agresión entre los dos y contra los seres que yo elija; sexta: Gloom Wane tendrá prohibido el uso de hechizos destinados para acabar con vida orgánica sin mi visto bueno.
- Básicamente quieres que sea tu perro de ataque… - Concluyó Gloom Wane con una sonrisa sarcástica. –
- Eres bastante útil, aunque puedo prescindir de ti si es lo que quieres.
Gloom Wane observó a su interlocutora y después observó a Twilight, que seguía acostada en la tierra y cubierta por la chaqueta de cuero. Su mano se elevó con pesadumbre y sus ojos se llenaron de una mirada fría que le dedicó a su par. Misma que tenía un rostro inconmovible.
Sin embargo, él no se animaba a tomar la mano que Sunset le ofrecía.
- Te doy la oportunidad de vivir. Hace poco tú rogaste para seguir con vida… ¿Por qué dudas del trato que te ofrezco?
- Miedo… sentía mucho miedo. – Sentenció el demonio todavía dubitativo. – Más del que siento ahora, Sunset ¿Tú has sentido un miedo así?
- ¿Enserio quieres hablar de estas cosas ahora?
- Agregaré dos cláusulas: primera, no puedes mentirme; segunda, tenemos que mantener comunicación al menos una vez al día.
- ¿Comunicación?
- Conversar, hablar… no voy a ser una ficha en tu tablero, Sunset. Lo que sea que planees, lo vamos a ejecutar como iguales.
Entonces la fémina finalmente curvó levemente sus labios en una sonrisa débil, mientras observaba al demonio.
- Bien. – Finiquitó ella antes de que ambos se dieran un apretón de manos y sus palmas relucieran mientras un sello mágico se dibujaba en ellas.
- Entonces ¿Qué sigue? – Dijo de repente el de ojos turquesa.
- Volver a mi mundo. – Respondió velozmente la muchacha poco antes de darse vuelta para mirar a Twilight, que comenzaba a moverse.
Entonces su sonrisa se amplió y, todavía sujetando al de cabellos morenos conjuró un hechizo de transportación.
En una fracción de segundo el ambiente cambiaba, de las faldas de la colina ahora se encontraban ante las puertas de la escuela de la adolescente que miró con unos ojos de humana la fachada deteriorada de la escuela, vidrios rotos, la puerta forzada y tambaleante desde hace bastante tiempo, amenazando con caerse ante la menor ráfaga de viento. Y, por supuesto, la estatua de piedra.
- Cerré el portal para que nadie interfiera y para que nadie pudiera escapar – Explicó de repente la de cabello bicolor.
- Por qué cuidaste a las tres hermanas de tus amigas entonces.
- ¿Por qué preguntas tanto?
- Necesito conocerte… estos cinco años apenas hemos hablado en un par de ocasiones. Eso también tuvo que ver conque yo asegurara seguir con vida si tu ganabas o perdías.
Sunset guardó silencio mientras se dirigía al interior del establecimiento.
- Ya te lo dije, si hay una criatura que te escuchará sin horrorizarse, somos Ocllo y yo.
- Cállate. – Ordenó de repente la fémina. – Si tanto quieres saberlo te lo diré, cazar a todos los implicados en la operación cero me tomó un año; cuando encontré a Laurel ya había pasado un año, para ese entonces buscar a sus familias fue muy difícil, muchos ya estaban en los huesos y fue por suerte que pude encontrarme con esas tres.
- El primer año… fue demasiado violento, demasiado catastrófico. Los humanos se acostumbraron bastante a una forma de vida sedentaria. – Declaró Ocllo que de repente hablaba desde el hombro de su ama.
- Sin magia estarías en la misma situación. – Poco antes de doblar en un pasillo de la primera planta, Sunset se encontró con su viejo casillero y lo abrió
Dentro yacía una mochila de cuero empolvada junto a una especie de piedra en forma de cilindro.
- ¿Qué es esto?
- Cuando crisis energética inició, busqué al reptil molesto y le inyecté el veneno del escorpión de Granito de los cañones de Badlands.
- Muy astuto. – Elogió Gloom Wane.
- ¿Ray? ¿Enserio? – Sunset comenzó a sonreír al apreciar el cuerpo petrificado de su mascota. – ¿Cómo?
- Recordé el lazo que tenías con él, supe que no desearías que terminara muerto.
- Gracias Ocllo. – Dijo la adolescente, aplicando algo de magia con cuidado para revertir el efecto del veneno. – Bueno, no he estado aquí en cinco años, tengo que ponerme al día con lo que pasó en Equestria.
Gloom Wane esperó sentado en las gradas que conducían al segundo piso, por un par de horas apenas se movió mientras sus pensamientos lo embargaban una y otra vez. Sunset se había tomado el tiempo para dirigirse hasta la biblioteca, sentarse en una mesa y comenzar a leer el diario con el cual se comunicaba con la princesa Twilight.
Sin embargo, a medida que saltaba de palabra en palabra, de párrafo en párrafo y llegaba hasta el último punto, la adolescente comenzó a tener un sudor frío, por un momento pereció perder el aliento y al instante siguiente se levantó de forma abrupta, haciendo caer la silla y tomando el libro para dirigirse a toda prisa escaleras abajo.
- Qué pasó. – Cuestionó Gloom Wane siguiéndola de cerca.
- No, esto no puede ser. – Sunset se paró frente al portal y aplicando magia al libro y después palpando la superficie de la estatua rápidamente volvió a abrir el portal.
El cielo dejaba de iluminarse con las luces del Pandemonio, sin embargo, la atención de Sunset solo se centraba en reabrir el portal cuando finalmente su mano ingresó suavemente dentro del portal, brillando intensamente a medida que lo atravesaba, la adolescente no tardó en zambullirse por completo en el portal. No tardó en seguirle Gloom Wane.
La sensación del portal era aplastante, como si sus cuerpos fueran estirados cual pasta y después aplastados, por un instante el cuerpo entero se adormecía y, cuando se llegaba al final, se sentía tan pesado que apenas se podía mantener el equilibrio, dudando de si las piernas no cederían ante todo ese peso.
- ¡Twilight! ¡Princesa Twilight! ¡Starlight Glimmer! – La voz de Sunset hacía eco entre las paredes.
Avanzaba sobre sus cuatro cascos, desesperada y rebuscando entre los pasillos y las habitaciones del castillo. Su respiración se agitaba más y más, llegado el momento, no dudó en conjurar la percepción, solo para recibir una jaqueca instantánea cuando vio un sinfín de luces que la rodeaban.
- ¡Espera! No estás acostumbrada a ver tanto… este mundo no es similar al de los humanos, aquí nuestra magia es más difícil de realizar. – Explicó Gloom Wane a pocos metros de distancia, tratando de recuperar el aliento luego de correr detrás de la, ahora, unicornio de pelaje ámbar.
Aquel era el castillo, pero todo estaba lleno de polvo, incluso las paredes, el techo y el suelo de cristal precioso parecía haber perdido su brillo deslumbrante.
- ¡Spike! ¡Starlight! ¡He regresado! ¡Twilight! – Gritó con fuerza mientras comenzaba a galopar de nuevo, buscaba, buscaba y buscaba mientras escuchaba los cascos de Gloom Wane siguiéndole de cerca. - ¿¡Hola!? ¿Algún poni? ¿Alguien…? – Dijo al llegar frente a una puerta que reconoció.
Esas puertas dobles llevaban a la habitación donde se encontraba el mapa de la amistad. Lo había visto una vez, pero lo recordaba con claridad. Tragó saliva mientras se acercaba para poner ambos cascos y abrirla.
El rechinido de las bisagras inundó el lugar, el polvo que levantó la ráfaga del viento que provocó el movimiento de las puertas le dio la bienvenida a un cuarto lleno de polvo y un mapa que apenas se podía apreciar. Las raíces de árbol suspendidas sobre el mapa se hallaban petrificadas y los adornos que colgaban de este se habían caído hace mucho tiempo.
Cuando se adentró en la habitación, un ratón salió del mapa, escabulléndose a toda prisa entre los recovecos de una pared.
- ¿Dónde están todas? – Preguntó la yegua, mirando detenidamente el mapa de la amistad.
- Tienes que ver esto. – La interrumpió el de ojos turquesa desde el pasillo.
Sunset no demoró, girando a la derecha a varios metros de distancia de la puerta doble se encontró con un agujero en la pared que proveía de una vista que le quitó logró hacerla sentar sobre sus cuartos traseros mientras parecía perderse en el paisaje.
Agua, agua lo rodeaba todo. El pueblo que antaño estuvo próximo al castillo de Twilight se encontraba inundado, una corriente débil atravesaba sus calles, los edificios que aún seguían en pie eran el hogar de algunas aves y, debido a su claridad, dejaba ver todavía parte de la plaza principal, algunas bancas. Incluso algunos peces que se paseaban.
El curso del agua también había devorado parte del tronco del castillo.
- Qué ha pasado… - Susurró con debilidad mientras un escalofrío se extendía por todo su lomo.
- No lo sé. Pero, si te hace sentir mejor, he encontrado un buen aspecto. – Explicó Gloom Wane levitando una revista para exponerla.
"Revista Trot
¿Flash Magnus, un legionario o un cosmopolita de otro tiempo?"
La portada reflejaba al mítico pegaso sentado sobre una silla observando con una mirada atrevida al lector. En unos instantes, Gloom Wane adoptó un aspecto semejante, salvo por sus ojos que seguía siendo del mismo turquesa que de Sunset Shimmer.
- ¿Y no cambiarás tu aspecto?
- Soy una desconocida en este mundo, es mejor que sea así. – Le respondió la yegua mientras volvía la vista al pueblo de Ponyville.
- Entiendo, pero ¿Ahora qué? Supongo que no tenías planeado ver esto al regresar a Equestria.
- Espera…
Sunset Shimmer observó nuevamente la revista.
"2 de Julio de 1058" decía en la portada, pero la revista estaba muy deteriorada. Y, a juzgar por el agua, hace bastante tiempo que ningún poni había pisado el castillo.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado? Se supone que tendríamos que estar en el 1052 a lo mucho…
- Sugiero investigar. – Dijo Ocllo de repente.
- Apoyo esa sugerencia. – Secundó Gloom Wane.
Sunset Shimmer observó a Ponyville una vez más, preguntándose si es que acaso las seis portadoras de los elementos de la armonía serían fáciles de encontrar o es que acaso ellas ya no… alejó ese pensamiento.
- No hay escape… sin importar a dónde vaya. - Declaró ella, poco antes de derrumbarse sobre sus cuartos traseros. Un temblor se apoderaba de su casco derecho, se detuvo pasados unos segundos. – Gloom, Ocllo, Ray: creo que tenemos mucho por hacer.
Agradezco las críticas que puedan darme, porque ayudan a mejorarme.
Como todo autor, temo haber fallado al desarrollar a los personajes, que lo escrito no llegue a encajar con la premisa que se aportaba en las precuelas (legado y Código Cero) así como que no se haya roto el hilo fino de la verosimilitud. Sin embargo, si piensas que he incurrido en estos errores, por favor no temas mencionarlo en un comentario.
Quiero depurar mis errores a la hora de escribir ahora, porque pronto continuaré con todos estos fanfics que componen mi obra última dentro de fanfiction y quiero que mi último trabajo sea memorable.
Pronto publicaré Interludio, que será la entrada al volumen final de mi último fanfic.
Eso es todo, muchas gracias por leerme y que te vaya bien, mi estimado u estimada.
