Cosas en la cabeza
Cuando terminaron, Sev se tomó unos minutos de soledad para ir al servicio y recuperarse de las emociones de la intensa mañana. "Buf… y yo que hoy pensaba estar relajado… Los próximos días voy a tomármelos con mucha calma, voy a cancelar todo lo que no sea imprescindible y usar el Giratiempo lo mínimo. Quizá deje para otro momento aprender a Obliviar, total, todavía no lo necesito, puedo hacerlo a la vuelta en septiembre.
También esta noche voy a retirarme a una hora prudente, en cuanto la cosa comience a desmadrarse demasiado. La fiesta va a comenzar a las ocho, con quedarme hasta las doce o la una, cuando se marchen los de tercer año, me llega. Así evito al máximo lo que me espera según me ha advertido Valerie, y también Deborah y Paul tienen tiempo por delante para seguir disfrutando.
Ya ni me apetece ir a Londres con los que se Aparecen, va a haber muchas Rave y nadie de la familia tenía pensado ir. A ver si Hipólita ya ha decidido lo que quiere hacer, y en todo caso, puedo quedarme descansando o leyendo, quizá un rato con Ariel, y terminar el libro de 'Homenaje a Cataluña' y así no tener que cogerlo prestado todo el verano.
Muy bien, ya estoy mucho mejor. A almorzar, me muero de hambre." Volvió al Comedor, todas las mesas excepto la Sly, incluso la de los profesores, estaban vacías. Cuando entró lo vitorearon. "Jo… qué pesados…"
-¡A almorzar! – les gritó - ¡Tranquilos!
La mesa entera se carcajeó. "He perdido toda autoridad, vaya Jefe de pacotilla, ya nadie me hace caso."
-¿Has visto, Prince? – exclamó Brad - ¡El Comedor para nosotros solos!
-Ya veo, ya, también digno de primera plana en El Profeta.
Quienes lo oyeron rieron.
-¡Y no sólo eso, el equipo Rave se ha sentado con nosotros!
-¡Eso sí que es digno de primera plana en El Profeta!
Vítores de nuevo. "Buf… no voy a hacerles ni caso. Están todos exaltados, la victoria, venir desde el campo gritando consignas, el recibimiento en el Comedor, la perspectiva de la fiesta, demasiadas emociones…" Llegó hasta su sitio y se sentó entre Ariel e Hipólita. Saludó al primero.
-Hola, cariño, no he hablado contigo en toda la mañana. ¿Qué te ha parecido el partido?
-Muy corto, Sev, me habría gustado que hubiera sido más largo.
-Ya, a mí también, es Hipólita, que es demasiado buena. Habría podido atrapar la snitch todavía antes.
-Sí, ya nos lo ha contado, que lo ha hecho para que la viéramos desde la grada.
-Sí, a mí también me lo ha contado. ¿Tú te has fijado en ella o en los cazadores?
-En todo, Sev, he visto los tres tantos y los tres intentos de los Rave.
-Buah… vaya máquina. Yo no soy capaz de fijarme en todo a la vez.
-Porque no ibas a un partido de Quidditch desde primer año, no estás acostumbrado.
-Claro, es por eso, y también porque soy más bobo que tú.
-Eso no es cierto.
-Sí, sí que lo es. Ni siquiera he hecho el intento.
-Bueno, ya lo harás el próximo año.
-Claro, ya lo haré. Ya casi has acabado el primer plato, ¿está rico hoy?
-Ya sabes que a mí casi siempre me parece rico.
-Pues voy a probarlo yo.
"Vaya… pues sí que está rico. Estupendo." Le habló a Hipólita, que comía con la Copa ante ella en la mesa, rio. "Creo que esta noche duerme con la Copa."
-Vaya, Hipólita, casi has acabado el primero tú también. Hoy te está gustando, ¿eh?
-Sí, un montón – le respondió la chica.
-Deja sitio para el segundo.
-Voy a comerlo también casi todo, Prince, tengo un montón de hambre.
"Estupendo… Ya está superando la fase en que le cabía poca comida en el estómago."
-¿Ya has pensado qué vas a hacer por la tarde?
-Sí, voy a estar un rato con mis amigos, como ya te había dicho antes.
-Genial. ¿Y ya habéis hecho planes?
-Sí, Ariel nos va a llevar a un sitio en el Bosque que conoce él.
"Buf… qué peligro…"
-¿A qué sitio?
-No lo sé, pregúntaselo a él. Yo sólo conozco el estanque.
Se giró hacia Ariel y le dijo:
-Ariel, me ha dicho Hipólita que esta tarde vais a ir al Bosque. ¿Dónde pensáis ir?
-A tu claro, Sev – respondió Ariel – Le he preguntado a Deborah si lo necesitabais los mayores y me ha dicho que no.
-¿Y quiénes vais a ir? ¿Todos los Sly de tercer año?
-Sí.
-Ariel, me da un poco de miedo. Allí os vais a aburrir, vais a querer pasear por el Bosque y os vais a perder.
-Que no, Sev, confía en mí, no nos vamos a aburrir, vamos a jugar a juegos.
-¿A qué juegos?
-A juegos que se puede jugar sentado y tú no conoces. Y si nos aburrimos luchamos un rato, hay tres que nunca han luchado.
-Pero no cabéis allí para luchar los ocho.
-Si luchamos cuatro contra cuatro sí.
-Jo… Pero si lucháis podéis lastimaros y todavía no sabéis curar. Me va a tocar ir con vosotros para cuidaros.
-Que no, Sev, que usamos sólo hechizos con los que no nos hagamos caer. Confía en mí, que tú me enseñaste muy bien y yo también le enseñé a Shelley. Además, tú allí no pintas nada, queremos estar nosotros solos, ya se lo he explicado todo a Deborah y a Jack y les ha parecido bien. Te preocupas demasiado, tú andabas por el Bosque solo desde primer año, eso sí que era peligroso.
-Pero por eso mismo que sé que era peligroso no quiero que lo hagáis vosotros.
-Que no pasa nada, Sev.
-¿Y si alguno se te escapa?
-Sev, ninguno se va a escapar, estamos siempre juntos, vamos para estar todos juntos, nadie quiere irse solo por ahí.
-Si lo preferís vamos todos al estanque, os llevo.
-Que no, Sev. Mira que eres pesado, ¿eh? – poniéndose duro - Te preocupas demasiado por todo, ya somos mayorcitos, ¿eh? Casi todos tienen catorce años y a mí me faltan menos de dos meses - y bajando la voz pero sin cambiar el tono - Podría llevarlos incluso al claro de La Guardia, sé el camino de sobra con la magia del Bosque y no lo hago para que los mayores no os preocupéis – y volviendo al tono normal - Y te digo por segunda vez que esta tarde queremos estar nosotros solos, ya hemos estado contigo toda la semana estudiando para los exámenes. Ve tú también con tus amigos y olvídate de nosotros un rato. Antes de Navidad no te preocupabas por ninguno de nosotros.
-Jo… pero porque no os conocía, cariño – apenado - No me digas eso, que me siento fatal.
-Yo tampoco te conocía a ti y sí que me preocupaba por ti – cambiando el tono a suave.
-Ya, ya lo sé. Perdona por haberme puesto pesado, tienes razón, confío en ti.
-Vale, Sev. ¿Me prometes que no te vas a preocupar?
-Sí, te lo prometo.
-Anda, sigue almorzando tranquilo, que se te va a enfriar.
Sev continuó comiendo.
-¿Puedo pedirte un favor?
-Pide.
-Que si Hipólita se aburre la acompañes de vuelta al camino para que pueda volver al castillo.
-Claro, Sev, lo que haga falta, pero no creo que vaya a aburrirse. Así que si habías pensado estar con ella esta tarde ve haciendo otros planes, le apetece un montón ir al Bosque con nosotros.
-Entonces pasad antes por las cocinas a coger su merienda.
-Que sí, Sev, ya lo sabemos, como lo estamos haciendo siempre y ya ha vuelto a recordármelo Deborah, no vuelvas a ponerte pesado otra vez, por favor. No tienes que cuidar tú solo de todos, ya nos cuidamos también los unos a los otros.
-Gracias, cariño, perdona, tienes razón.
-Anda, come tranquilo.
-Una última cosa – tímidamente.
-¿Qué, Sev?
-Que protejas el claro.
-Claro, Sev, eso ya lo sé también, para que no nos pille Hagrid, como en Navidad.
-Perdona, cariño, soy un pesado.
-Anda, come tranquilo.
"No me quedo tranquilo todavía." Se volvió hacia Hipólita.
-Hipólita, si esta tarde quieres pasarla entera con tus amigos en el Bosque no es necesario que vengas como habías quedado conmigo.
-Pero también me apetece estar contigo, Prince.
-Pero si estás pasándolo muy bien quédate con ellos, ¿vale?
-Pero contigo también lo paso muy bien y los últimos días no hemos hecho más que estudiar, prefiero un rato con cada uno.
-Pero a la mayoría no vas a verlos en vacaciones.
-Claro que voy a verlos, ¿qué te crees? Ya tengo las direcciones de todos. A la única que no podré ver es a Maida, porque ya sabes, su familia es maléfica. La pobre está muy agobiada por tener que volver a casa y dejar de vernos durante todo el verano, ella sí que va a estar sola.
-Ya… es cierto, pobre.
-¿Sabes que también quiere ser guerrera? De nuestro bando. El año que viene va a entrenar con el Ejército.
"Vaya… habrá que enseñarla a ocluir de las primeras."
-¿Le has avisado de que no les cuente nada a sus padres?
-Ya lo sabe ella solita, Prince. No es nada boba, ¿eh?
-Muy bien, muy bien. ¿Sus padres son Mortífagos?
-Sí, su padre.
"Ya lo sabía. Buf… como se encuentre con la pécora en verano… Debimos haber pensado en esto antes y enseñarle Oclumancia. Quizá todavía estemos a tiempo." Se vinculó con Deborah.
-Deborah, tenemos un problema.
-Dime, Prince.
-Maida, la maléfica de tercero que ya no es maléfica.
-Sí, dime.
-Que quiere ser guerrera de nuestro bando y los chicos le han hablado del Ejército.
-Ya, ya lo sé, Shelley también me lo ha contado.
-Su padre es Mortífago.
-Ya lo sabía también, se lo ha contado a todos.
-Si se encuentra con Lestrange este verano la leerá para saber lo que está ocurriendo en el colegio.
-Prince, no te preocupes por eso. Ya hemos estado llevándola Jack y yo a aprender a ocluir a tu claro. Noventa por cien.
-Wow, Deborah… no me habíais contado nada.
-¿Para qué preocuparte? Bastante tienes en la cabeza.
-Los chavales no saben nada de eso.
-Claro que no. Hemos puesto a prueba lo fiable que es así, comprobando si se lo contaba a sus amigos, y no ha soltado prenda. De hecho, ha alcanzado el noventa por cien en apenas dos sesiones, le explicamos el peligro de Lestrange y se lo tomó con mucho, mucho interés, es fiable a tope.
-Buf… qué alivio.
-Prince, deja de preocuparte por todo.
-Está bien…
Se desvinculó, habló con Hipólita:
-Bueno, entonces quedamos como habíamos quedado. Tú cuando te aburras o te apetezca mucho estar conmigo y yo cuando llegue de Londres. Si no estoy en la Sala de casa, porque seguro que hay barullo, subes al dormitorio de chicos de quinto y me buscas allí, ¿vale?
-Genial, Prince – le respondió Hipólita.
-Si no he llegado todavía bajas a la Sala otra vez, o si prefieres estar más tranquila te sientas a leer en alguna cama, la mía es la de junto a la ventana.
-Genial, Prince.
"Buf… ya te digo que tengo cosas en la cabeza." Gritó:
-¡Brad!
-¿Qué? – preguntó Brad.
-¡Voy con vosotros a Londres!
Vítores. "Buf… ya me estoy arrepintiendo."
-¡Vale! ¡Hemos quedado en la puerta del castillo cuando quedemos todos libres!
-¡Genial!
Valerie se vinculó con él y le preguntó:
-¿Voy contigo para librarte de las Rave?
-¿Te apetece venir?
-Ya te digo que me apetece… Me muero de ganas, y más de hacerme pasar por tu amante, mimos tuyos todo el tiempo.
-Entonces ven, pero tampoco nos pasemos, no sea que las pongamos más calientes todavía.
-Claro, claro.
-¿Ya has hablado con Deborah y Paul de esta noche?
-Desde luego.
-Genial. Una preocupación menos. Pasamos por casa después de almorzar, hay que coger las mochilas.
-Sí, hay que llevar dos cada uno. Yo se la pido a Deborah, pídesela tú a Anthony o Jack.
-Perfecto.
Se desvinculó de Valerie, se vinculó con Anthony.
-Anthony, ¿me dejas tu mochila para traer la bebida de Londres?
-Claro, Prince, cuando pasemos por casa te la doy.
-Gracias, Anthony.
Se desvinculó de Anthony, se vinculó con Paul.
-Paul, ¿puedes pasarme una copia completa de todo lo que tengáis ya de la Magia Roja?
-Claro, Prince. Ya tenemos completa la parte de la Pareja, ya hemos comenzado con la de Comunidad.
-Vaya…
-¿Cuántas necesitas?
-Dos.
-Muy bien. Te paso lo que te falta de lo que ya te di y otra completa.
-Estupendo.
-¿Las quieres cuando volvamos a casa o cuando vuelvas de Londres?
-Me las pasas cuando volvamos a casa y así ya lo olvidas.
-Estupendo. Anda, almuerza tranquilo, que vamos a tener que esperarte todos.
-Cierto.
Se desvinculó y terminó de almorzar tranquilo. Toda la familia tuvo que esperarlo, incluso Hipólita, que acabó por primera vez sus dos platos completos desde aquel jueves fatídico en que descubriera su problema.
