Capítulo 21: Control
.
.
Ubicación: Hospital de Konoha
Cuando Naruto pasó a ver a Sakura, Kakashi soltó un suspiro de agotamiento. Lidiar con la vuelta de su alumna y evitar que Sasuke y Naruto se molieran a golpes lo tenía exhausto. Miró de reojo al Uchiha quien seguía con la mirada fija en el cristal observando lo que ocurría dentro de la habitación y sonrió. Sasuke había mostrado más empatía y humanidad esas 24 horas que en toda so vida y todo por sus dos compañeros. Aun así, Kakashi no pudo evitar sentir curiosidad al ver que los ojos del moreno reflejaban cierta envidia al mirar a su mejor amigo.
- Realmente crees que es buena idea que lo primero que vea Sakura, convaleciente, sea al hiperactivo de Naruto? – preguntó Shikamaru sacándolode su análisis.
- Puede que sea hiperactivo… pero Naruto tiene un aura que tranquiliza a los demás – explicó Kakashi volviendo su mirada a su alumno. – Hace que la gente se sienta a salvo. No es así, Sasuke? – le preguntó intentando averiguar en que pensaba el Uchiha.
- Hmp, lo que sea – respondió con sequedad Sasuke sin apartar la mirada vigilante sobre sus compañeros. Por que me siento así?- se qüestionó el moreno. Que Naruto fuera el que despertara a Sakura había sido idea suya… entonces, por que sentía celos de su amigo?
- Hace que parezca muy fácil, no? – lo interrumpió la voz de Sai que también estaba mirando al rubio.
- No se de que me hablas – contestó Sasuke indiferente.
- Provocar eso en la gente… hacer que se sientan cómodos a su alrededor. A ti y a mi nos cuesta demasiado… - dijo intentando hacer entender. Sai sabía lo que pasaba por la mente del Uchiha porque el se sentía igual. Le daba envidia la manera en que Naruto podía desenvolverse con los demás, y hacer que lo quisieran. Lo hacía con tanta naturalidad, y a el le costaba tanto…. El pelinegro habría querido reconfortar a su amiga ya que Sakura significaba mucho para el, pero, simplemente, no sabía como hacerlo. Sasuke lo miró con el ceño fruncido. Ese intento de reemplazo suyo no le caía nada bien.
- Nadie te ha preguntado tu opinión – le escupió de la forma más desagradable que supo. Sin embargo, Sai le sonrió con una de sus sonrisas dándole a entender que poco le importaban sus insultos. No soportaba a ese tipo…
- Estás enojado conmigo o contigo mismo, Sasuke-kun? – analizó en voz alta el anbu. Había leído que cuando una persona se molesta tan de repente y agrede a los de su alrededor sin motivo solía deberse a que esa persona exteriorizaba el enfado que tenía consigo mismo, y lo proyecta sobre los demás. Shikamaru y Kakashi suspiraron incómodos… Sai era un bocazas.
- Será mejor que te calles – le dijo Sasuke fulminándolo con la mirada.
- Me pregunto por que estás enfadado entonces… será porque querrías ser tu quien consolase a la fea? O porque temes que Naruto te la robe? – preguntó con voz pensativa. En ese momento, Sasuke empezó a temblar de rabia y sus ojos se volvieron rojos, pero Sai parecía no darse por aludido. – O que ella te robe a Naruto? – volvió a cuestionar.
- La hicimos… - masculló Shikamaru frotándose la sien. Es que el pelinegro no podía guardarse sus comentarios de psicología para el mismo?
Lo siguiente que pasó fue que Sasuke había agarrado a Sai por el cuello y lo miraba furioso. No iba a estrangularlo… solo quería activar el Mangekyō sharingan y preparar un servicio de tortura completo en su genjutsu para el anbu. Solo jugaría con el un poco… no quería que Naruto se enfadara con el y le diera un sermón sobre lo inmorales que eran sus métodos. Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada, oyó a Kakashi decir.
- Está despertando… - les avisó mirando como su alumna abría los ojos lentamente. Sasuke soltó a Sai de golpe dándole una última mirada de advertencia, y se colocó al lado de Kakashi para ver mejor lo que ocurría dentro de la habitación.
Los ojos del Uchiha se abrieron como platos al ver como la pelirrosa abrazaba a su mejor amigo como si su vida dependiera de ello. Una vez más, se sentía diferente… excluido. El jamás sería abrazado de esa manera… ni siquiera sabía corresponder a un abrazo. De pronto, los tres shinobis fueron testigos del apasionado beso que Sakura le plantó a Naruto en los labios, y el nudo que Sasuke sentía en su estomago se hizo insoportable. Kakashi, Shikamaru y Sai miraban la escena entre asombrados e incómodos.
- Ejem – carraspeó Shikamaru al ver que ni Sai ni Kakashi apartaban la mirada de la escena subida de tono que protagonizaban sus amigos. – Kakashi… Por favor, dime que esa no es la técnica de Naruto para hacer que Sakura se sienta a salvo… - le preguntó con sarcasmo. Naruto debería saber que Sakura podría estar sufriendo un episodio de síndrome post-traumático, y el chico no debería dejarse llevar por su enamoramiento.
- Estoy tan sorprendido como tu… - murmuró el hokage mientras miraba de reojo a Sasuke. Como reaccionaría ahora el Uchiha?
- Hmp, yo me largo – masculló el Uchiha entre dientes para empezar a caminar.
- Todos nos vamos, venga! – añadió el peliplata empujando a su consejero y al anbu para dar a sus alumnos algo de intimidad.
- Deberíamos intervenir… - volvió a decir el joven Nara incómodo.
- Es solo un beso Shikamaru – le contestó negando con la cabeza. – Es inofensivo…
Antes de que empezaran a alejarse, los shinobis oyeron el estruendoso ruido de un impacto haciendo que se giraran confundidos. Atónitos observaron como la puerta por la que habían estado espiando a Naruto y Sakura había saltado por los aires al igual que media pared del hospital. Entre los escombros, la pequeña figura de Sakura aun vestida con la bata de hospital se erguía para mirarlos con superioridad.
- Sakura…? – preguntó Sai acercándose a su amiga. Una sonrisa maligna se formó en el rostro de esta.
- Mmm casi! pero no. – le contestó usando sus poderes para paralizar al pelinegro.
Levantó la mano y el cuerpo del chico se elevó del suelo ante la mirada perpleja de sus compañeros. Era como si flotara salvo que no tenía el control de sus extremidades. La Haruno movió su mano a un lado y Sai siguió su trayectoria. Una vez había apartado al anbu de su camino, la pelirrosa se dispuso a avanzar, pero se encontró con Shikamaru que intentaba inmovilizarla con su técnica de sombras. Sakura sonrió arrogante y usó su otra mano para lanzar el cuerpo de Kakashi sobre el joven Nara rompiendo el jutsu. El hokage aterrizó sobre su consejero sin poder evitarlo. Era como si Sakura los moviera como marionetas pero sin la necesidad de usar hilos de chakra. Que era ese poder?
- Solo es un beso Shikamaru…es inofensivo – imitó el pelinegro a Kakashi con sarcasmo cuando ambos intentaban levantarse del suelo.
Sakura continuó su camino pero se encontró con Sasuke que la miraba en modo de advertencia. No quería hacerle daño, pero si la pelirrosa no cedía… tendría que enfrentarse a ella.
- Sakura, retrocede – le ordenó con su voz fría como el hielo.
- O que…Sa-su-ke-kun? – le retó la chica con una sonrisa juguetona. Sasuke arqueó una ceja ante el comportamiento de la kunoichi. Se estaba divirtiendo?
- No quiero hacerte daño – le respondió arrogante. El fénix agrandó su sonrisa. Por fin… alguien dispuesto a entretenerla.
Sasuke desvainó la katana y activó su sharingan preparándose para la pelea. Sin embargo, Naruto apareció delante de el con los brazos levantados y gritándole que parara.
- Dobe, quítate – masculló sin desviar la vista de la Haruno.
- Atrás! Sigue siendo Sakura, teme! – gritó sin apartarse. – No dejaré que luchéis… - Sasuke iba a contestar pero la risa de la pelirrosa los interrumpió.
- Oh Naruto… es demasiado tarde – anunció de forma macabra – Sakura ya no está – dijo dejando a sus compañeros atónitos.
- Fénix… - masculló Shikamaru con rabia al entender lo que pasaba.
- Premio para el chico listo! – se burló la diosa.
- Como has salido? – le interrogó Kakashi desconcertado.
- De verdad no lo sabéis? Fuistéis vosotros… - contestó sorprendiendo a los presentes. – Aunque no soy libre del todo, pero es cuestión de tiempo que Sakura se de por vencida.
- Debimos debilitar el sello cuando entramos en su mente… Itachi deshizo una barrera – se explicó Kakashi maldiciéndose por haber sido tan poco cuidadosos.
- Que hacemos? – preguntó Sasuke sin bajar la katana.
Naruto volvió a señalarle la espada y le hizo un gesto para que la bajara. Luego, el rubio se giró y empezó a caminar hacia su amiga. La pelirrosa lo miró incrédula.
- Apartáte Naruto – le dijo.
- No, no lo haré! – respondió con firmeza – Te dije que no volvería a perderte. – dijo sorprendiendo a la chica.
- Pierdes el tiempo – se burló.
- No es verdad! se que aun estás ahí, Sakura-chan.- el rubio la miraba con todo el cariño del mundo y seguía acercándose. El fénix retrocedió. Que demonios le pasaba a ese chico?
- Ella no puede oírte! – le gritó empezando a inquietarse. Si Sakura despertaba podría volver a robarle el control.
- Si que puede! – le contestó enfadado – Sakura-chan! Tienes que luchar! No dejes que te controle…. No dejes que se lleve lo mejor de ti! – le pidió con ojos suplicantes. Naruto sabía mejor que nadie lo que era tener una criatura llena de odio en su interior y la lucha constante que suponía evitar que tomara el control. – Se que puedes! – la animó.
- No! Cállate!
Naruto llegó hasta Sakura y la agarró por los hombros. Sin embargo, la piel de la chica empezó a arder como el fuego quemándole las manos. Aun así, no la soltó. Ahogó un grito de dolor y continuó sujetándola mientras alentaba a su Sakura a recuperar el dominio de su cuerpo.
En la mente de Sakura:
- Que…? – murmuró Sakura confundida al oír el eco de una voz llamándola.
- Vamos Sakura-chan! Se que puedes hacerlo! – volvió a decir la voz más fuerte. Cada vez la sentía más cerca.
- Na-ruto? – musitó intentando orientarse. Estaba todo tan oscuro... pero a medida que el sonido de la voz del chico se aproximaba podía distinguir un punto de luz.
- No le tengas miedo, Sakura-chan! Aun está sellado y puedes controlarlo! – gritó una vez más llenando a la pelirrosa de coraje. Sakura cogió aire y empezó a correr hacia aquel rayo de esperanza que le brindaba su amigo. No dejaré que les hagas daño! – pensó para si misma para que el fénix la oyera. Esta es mi vida y no podrás controlarme! Shannaro!- volvió a decir.
- No! – oyó que gritaba la diosa con rabia. Sus lugares se habían intercambiado. Ahora era el fénix el que se hundía en aquel pozo de oscuridad.
- Jamás te dejaré salir! – le gritó Sakura sin dejar de correr.
- Y esa será tu perdición… – le advirtió el fénix haciendo que la chica frenara de golpe. No se giró pero la diosa pudo advertir que la pelirrosa estaba temblando. – Crees que puedes deshacerte de mi tan fácilmente, Sakura? Vivo dentro de ti… cuanto más intentes recuperar tu vida, más conoceré de ti... a tu familia, a tus amigos, a tus amantes. Nadie estará a salvo, niña – la amenazó congelando a la chica. – Y cuando pueda volver a tomar el control… me aseguraré de que ellos paguen por lo que has hecho. Hasta que no te quede nadie…. – finalizó soltando una carcajada maléfica. Sakura no dijo nada, solo respiró hondo y con su corazón latiendo desbocado por el miedo continuó corriendo hasta llegar a Naruto.
En el mundo real:
Naruto sintió alivio cuando la piel de Sakura dejó de quemar de repente. El kitsune levantó y analizó sus manos. En su interior, el jinchuriki dio gracias al poder regenerador del Kyubi que se encargaría de curar las quemaduras de segundo grado… porque tenían muy mala pinta.
- Naruto… - susurró la temblorosa voz de Sakura. El rubio levantó la vista y la miró a los ojos. La pelirrosa lucía confundida, como si no estuviera al tanto de lo que acababa de suceder. Esta bajó la mirada hacia las manos también y vio con horror las heridas que surcaban las palmas del chico. – Te… te he hecho yo eso? – se atrevió a preguntar con un nudo en la garganta. Entonces Naruto se fijó en sus ojos. Estaban tan asustada…
- No es nada Sakura-chan… - intentó tranquilizarla cuando sus ojos se llenaron de lágrimas. La abrazó con fuerza y dejó que la pelirrosa rompiera en llanto. – Shh todo se arreglará….vas a estar bien– le susurró al oído mientras miraba a sus compañeros observar la escena perplejos. Lo iba a estar? Se preguntaron todos en sus mentes. Que le habían hecho a Sakura?
Esa noche Naruto se quedó montando guardia en el hospital para proteger a la chica. Las enfermeras le dieron un sedante que consiguió tranquilizarla y recuperar horas de sueño. Por otro lado, esa noche el rubio no pegó ojo. Su cabeza aun trataba de procesar todo lo ocurrido… des del increíble beso que había tenido con Sakura hasta el repentino trastorno de personalidad de la chica y los nuevos poderes que la dominaban. El fénix les había advertido que volvería a resurgir y este podía hacerlo en cualquier momento ahora que el sello se había debilitado. Debían encontrar una solución… y rápido, antes de que Sakura se volviera un peligro para la aldea y para si misma.
A la mañana siguiente, Tsunade se pasó por el hospital a primera hora para revisar a su pupila. Kakashi, Neji y Sai esperaron junto a Naruto relevando su vigilancia.
- Parece que estás mejor – susurró la ex goidame después de abrazar a su alumna. Le habían contado el incidente de la noche anterior… sin embargo, Sakura lucía extrañamente serena esa mañana.
- La verdad… me encuentro bien – se dijo Sakura más para si que para su ex maestra. – vuelvo a tener energía. – No sabía si habían sido las horas de sueño o que había encerrado nuevamente al fénix pero des de que despertó, la kunoichi se sentía imparable.
- Sakura… sabes que no tienes que demostrarme nada, no? – le preguntó preocupada. Temía que la pelirrosa se guardara el dolor con tal de no parecer débil.
- Lo se – contestó – créame shishou, estoy tan sorprendida como usted, pero, de verdad, estoy… bien. – Tsuande soltó un suspiro.
- Bueno… como no tienes heridas aparentes, puedo darte el alta. Sin embargo, mi opinión profesional es que tu subconsciente está bloqueando todo el sufrimiento que has experimentado a lo largo de estos años…- Sakura frunció el ceño. Ella sabía muy bien el sufrimiento que había pasado y si su cerebro había inventado algún tipo de mecanismo de defensa que lo bloqueara… bienvenido sea!
- Cree que voy a experimentar episodios de estrés postraumático? – le preguntó arqueando una ceja. Sabía a donde su maestra quería llegar…
- Podría ser un olor, un sonido o incluso una persona… - argumentó la rubia. No obstante, Tsunade sabía muy bien lo testaruda que era su alumna, y no lograría que se quedara en observación.
- Que cree que debería hacer?
- Sakura… eres consciente de lo que ocurrió ayer? – le preguntó mientras miraba el trozo de pared que le faltaba a esa habitación. Sakura asintió seriamente – Se que lo único que quieres es volver a tu vida normal pero… temo que te conviertas en un peligro.
- Lo se – coincidió la chica. – No volveré a casa… aun. – le sugirió sorprendiendo a Tsunade. – No quiero perder el control y dañar a mis padres… saldré del hospital pero me quedaré bajo vigilancia. – Los ojos de la rubia se cristalizaron al oír las palabras de Sakura. Ella siempre pensaba en los demás antes que en ella… y a pesar de que la pelirrosa se moría de ganas de abrazar a sus padres… sabía que tenía que hacer lo correcto.
- Bien… - le contestó con una sonrisa mientras le cogía la mano – sabes que me tienes para lo que necesites, no?
- Tsunade-sama… gracias. – le contestó Sakura conmovida. – Si tengo algún episodio se lo diré – le prometió. La mujer asintió y luego la miró preocupada.
- Alguna idea de donde vas a vivir? – le preguntó. Sakura se quedó pensativa unos segundos y luego le sonrió. Sabía de un lugar que sería perfecto…
Ubicación: Residencia Uchiha
Aquella mañana Sasuke se había levantado muy de mal humor, y se encargó de hacérselo saber a todos los integrantes de la casa. Ya a primera hora de la mañana, el pelinegro se dispuso a hacer ejercicio físico, pero cuando este no bastó… necesitó entrenar. Necesitaba enctrenar y Naruto no estaba porque estaba haciendo de niñera de la molestia de Sakura/fénix psicótica. Por lo tanto, el Uchiha atacó de buenas a primeras a Juggo y a Suigetsu para que tuvieran que luchar contra el. Mientras tanto, Itachi y Shisui desayunaban tranquilamente en el jardín mientras observaban la pelea entretenidos.
- Espera, espera! A ver si lo he entendido bien – le pidió Shisui – Entonces, ahora Sakura proviene de una familia que protegió el mundo durante generaciones de una criatura diabólica que es peor que un biju…
- Es un dios… o diosa – le corrigió Itachi mientras le daba un sorbo a su taza de té.
- Vale! si lo que sea. Entonces, Sakura, sin saber nada de esto, se entera de que ese dios/diosa tiene el poder de la resurrección, y hace un pacto con el/ella para traernos de vuelta.
- Si..- afirmó el Uchiha escuetamente.
- Y a cambio el fénix le pide a Sakura ocupar su cuerpo para dios sabe que… sin embargo, Sakura nunca tuvo intención de cumplir su parte del trato y esperaba morir antes de que sucediera.
- Hmp
- Pero algo sale mal y Sakura sobrevive… y ahora esa cosa está sellada dentro de ella.
- Correcto.
- Y luego vas tu, y no se te ocurre nada mejor que debilitar el sello con tu sharingan haciendo que esa dulzura, ahora, tenga brotes de su alter ego maligno viviendo en su interior, el cual está cargado de odio y su único objetivo es matarnos a todos. – Itachi miró incrédulo a Shisui. De verdad había retorcido la situación hasta señalarlo como el culpable de aquel desastre?
- Por que siempre me echas la culpa a mi? – masculló molesto por el tono acusador de su amigo haciendo que Shisui soltara una carcajada.
- Era una broma, itachi – le contestó haciendo que Itachi rodara los ojos. Shisui le sacaba de sus casillas.
En ese momento, Suigetsu aterrizó muy cerca de los shinobis sentados en el porche. Sasuke no se estaba conteniendo y su pobre compañero estaba pagando por su mal humor.
- Nee Itachi-san, puedes decirle algo a tu hermano? Si continua así me acabará matando – le pidió mientras su abdomen se regeneraba de los cortes de la katana del moreno. Shisui lo miró divertido, y luego observó a Sasuke caminar hacia ellos. Tenía el ceño fruncido y los dientes apretados. Sin duda, estaba descargando su rabia.
- Y a ti que te pasa? – le preguntó al hermano de Itachi.
- Hmp, nada – le contestó de mala gana mientras ordenaba a Suigetsu que se pusiera en pie, pero este se escondió detrás de la pierna de Itachi.
- Sakura besó a Naruto – soltó Itachi sin tacto alguno. Sasuke fulminó a su hermano con la mirada. Es que no podía contarle nada en confidencia? Tanto Shisui como Suigetsu pasaron de perplejos a descojonarse vivos.
- No me lo puedo creer! Sasuke Uchiha está celoso! – canturreó Shisui mientras esquivaba un golpe de Sasuke.
- No es verdad – escupió furioso. No podía serlo… el jamás había mostrado interés por Sakura.
- No solo está celoso! Está celoso de Naruto! – continuó Suigetsu llorando de la risa. – Jamás pensé que viviría para ver este momento.
- Y puede que no vivas – le respondió Itachi divertido al ver como Sasuke cortaba al chico pez por la mitad.
- No te preocupe Sasuke! seguro que el destino te da una segunda oportunidad para que puedas ganar a Naruto – intentó consolarle Shisui que había dejado de reír.
- Dejarme en paz – ordenó Sasuke muy malhumorado.
- Yo si fuera tu… espabilaría. No querrás que el chico kyubi te venza? – intentó picarle Itachi mientras se ponía en pie. Le debía una pelea a Sasuke después de dejarlo en rídiculo en el hospital. El menor sonrió arrogante y se dispuso a atacar a su hermano, pero, de pronto, el timbre de la puerta principal sonó.
- Que raro… no esperamos a nadie hoy – murmuró Suigetsu extrañado.
- Como sea Naruto… lo mato – amenazó Shisui imaginándose que el rubio había venido a su sesión de entrenamiento/destrozar casas. El chico se levantó para abrir la puerta ante la atenta mirada de los demás, y al ver quien se encontraba al otro lado volvió a soltar una carcajada.
- Eh Sasuke! Es para ti – le dijo sin poder aguantarse la risa. Como iba a disfrutar con esto…
- Hmp quien es? – le preguntó molesto y desconcertado. El nunca recibía visitas, y menos de las que llamaban a la puerta educadamente.
- El destino jajajaja – se burló Shisui mientras le susurraba algo a Itachi. Sasuke rodó los ojos y después de soltar un bufido se acercó a la puerta. Entonces, supo porque Shisui se reía de el.
- Sakura? – preguntó arqueando una ceja. Que demonios hacía la molestia parada delante de su casa con una bolsa en la mano y la mirada avergonzada?
- Ho-hola Sasuke! – lo saludó con una sonrisa nerviosa.- No me he escapado! Me han dado el alta! – se apresuró a explicar al ver que el chico la miraba desconfiada.
- Hmp, que haces aquí? – le preguntó con tono seco. Por unos instantes, Sakura dudó de que todo aquello fuese una buena idea pero… era su única opción.
- Por razones obvias no puedo volver a casa de mis padres – empezó a explicarse aun más nerviosa – y… y Naruto ha dicho que podía quedarme aquí – soltó de golpe haciendo que los ojos de Sasuke se abrieran de par en par.
- Que el dobe ha dicho que? – preguntó en una mezcla de sorpresa y furia emergente en su interior. De pronto, la conversación privada de ambos compañeros se vio interrumpida por las carcajadas de Shisui, Suigetsu y de su hermano, y Sasuke supo que estaban escuchándolos des del salón. El Uchiha soltó un bufido ante el horrible día que estaba teniendo mientras dejaba entrar a la pelirrosa en su hogar.
El destino… - masculló para si. Si, si ese era el destino era un cabrón, realmente odiaba a Sasuke Uchiha, y deseaba hacerle la vida imposible.
.
.
Continuará….
