"Desahogo"

.

.

.

.

.

Katsuki no abrió la boca en todo el camino de regreso, él se encontraba molesto porque no pudo ayudar al nerd como quiso haberlo hecho.

La impotencia y la estupefacción de verse a sí mismo a punto de morir por una estupidez suya, era insólito, si él era el héroe número dos y no pudo defenderse de un ataque de una sola persona.

Era de dar risa.

La vida se le fue en un instante, en menos de un respiro, casi pierde la oportunidad de estar a lado de Deku por más tiempo.

Cómo no estar enojado consigo mismo por lo que sucedió? Por lo que estuvo a punto de suceder.

—Em, Kacchan?— Deku intentó hablarle al entrar al departamento.

Su cuerpo se tornó rígido, su enojo subiendo de tono.

—No te culpes por lo que pasó— Aconsejó en tono suave.

Esas palabras eran las que menos quería escuchar. Katsuki de un movimiento, estampó su puño contra la pared de la entrada de su departamento, exaltando a Deku, quien lo observó en sorpresa.

—K-Kacchan?!— Lo miró atemorizado.

—¡No te pedí que me salvaras!—Gritó.

—Yo-yo hice lo que tenía que hacer—

—¡Puras estupideces, Deku!— Continuó. —Yo estaba perfectamente bien, no necesitaba que vinieras a ayudarme, cuando yo siempre he estado por encima de ti, maldito Deku! ¡Con un demonio, Deku! Te crees mucho porque ahora todo te sale bien, no es así?—

—No— Tartamudeó intimidado por su actitud.

—¡Deja de intervenir en lo que no te concierne!—Ordenó, agitando su puño en dirección al nerd, mismo que lo miraba atentamente, sin moverse de su lugar. —Te la pasas dándome órdenes, burlándote de mi, siempre retándome y burlándote desde que éramos niños, yo…—Inhaló antes de gritar. —¡Ya me harte de tus intervenciones!

—Kacchan, cálmate—

—¡No me digas que me calme!— Lo jaló de la camiseta del pants con su mano, subiendo su puño con la otra. —Siempre haces lo que quieres, Deku, como el maldito egoísta que eres, deja de actuar como si todos necesitáramos de tu ayuda, yo no te necesité y no la voy a necesitar—

—Eh?— Su pecoso rostro entristeció, mas Katsuki no podía detenerse, tenía que sacar su frustración, su impotencia, su orgullo acribillado, todo lo que afectaba su raciocinio.

—Eres un maldito egoísta, Deku— Soltó en un gruñido. —¡Lárgate de mi vista! ¡Ya no quiero ver tu cara!— Enseguida se arrepintió de decirle eso, porque no lo dijo en serio.

Lo que en realidad quiso decir fue: "Quédate Deku, agradezco que me hayas ayudado cuando yo no puedo hacerlo solo". Pero aún le quedaba ese orgullo mezquino latiendo en su sistema.

—Kacchan, sé que no lo dices en serio— Lo adivinó el maldito nerd, debió saberlo, si lo conocía tan bien como él a él. —Me quedaré aquí contigo— Se ofreció, dando dos pasos adelante, quedando más cerca suyo.

—¡No, aléjate!— Retrocedió, gruñendo y apretando los dientes. —No te quiero ver Deku, entiende en ese cerebro de bosque que tienes que no quiero verte, no quiero ver tu cara! ¡Me das asco, Deku! ¡Maldito asco!—

—Q-qué?— Su rostro expresaba dolor. —Pero, Kacchan—

—Ves?¡Eres un egoísta!— Lo empujó con ambas manos para atrás con brusquedad. —Te crees mejor que yo—

—No es verdad— Deku negó desconcertado.

—¡Ya cállate, Deku! ¡Cierra la boca!— Exasperó, temblando del enojo.—¡Y lárgate de mi vista, de una buena vez!— Tomó bocanadas de aire, agitado del desate de su lengua agresiva, la misma que decía cosas que no quería decir, mas que el mensaje equivocado.

Deku agachó la cabeza, clavando la vista al suelo, sus ojos se notaban tristes.

—Está bien— Dijo. —Si quieres que me vaya, me iré—

No.

No quiero eso.

Deku cogió su mochila del sofá, se la colocó en cada uno de sus hombros y se dirigió a la entrada, con una expresión de tener el corazón roto.

Realizó que Deku tampoco quería marcharse de su departamento, en un vano intento de convencerlo volvió a gritarle, reteniéndolo a escasos pasos del filo de la puerta.

—Acaso no tienes opinión propia, hah?— Encaró, provocando que éste se girara a verle en plena estupefacción. —No tienes dignidad, eh Deku? No caigas tan bajo solo para quedar bien con los demás, o es que crees que lo haces para no hacerme sentir mal? No te queda martirizarte por estas cosas, Deku, has caído demasiado bajo, incluso para ti—

Los párpados de Deku decayeron, pero en sus ojos se veía que no se rendiría con su discurso.

—Tengo dignidad, Kacchan— Afirmó, apretando los labios.

—Qué dijiste?— Se burló. —Dignidad, dices? No parece, Deku, andas de arrastrado complaciendo a todo el mundo, menos a ti, porque eres tan bueno y tan inocente que ayudas a todos—

—No digas eso— Dijo dolido, mucho muy dolido. Deku estaba conteniendo su llanto.

—Y qué si lo digo? Sabemos que es cierto— Prosiguió burlándose de éste. —No necesito pensarlo demasiado para saberlo, para saber que andas por la vida de facilote!—

¡Maldición! su lengua no paraba de decir una sarta de mentiras, no podía frenarse. Era demasiado.

—Eso es lo que eres, eres fácil— Recalcó, apuntándolo con su dedo, sus ojos simulaban estar inyectados de ira. —Un maldito complaciente inútil que no tiene decisión propia, porque eres un inútil, un inútil que andaba de ofrecido con el bastardo mitad y mitad!—

A eso las lágrimas de Deku emergieron de sus ojos, derrochando tristeza, decepción, estupefacción. Katsuki lo estaba quebrando y su lengua parlanchina no se detenía.

—¡Das pena, Deku, en verdad no hay un alto para todas tus patéticas e ilusas acciones!— Gritó exasperado. —Ya me cansaste por ser tan patético e inútil, tan inservible para tomar decisiones, yo no sé cómo carajos has sobrevivido todo este tiempo siendo tan estúpido para todo, Deku!—

—No sigas, Kacchan— Lloriqueó atragantándose un sollozo. —P-por favor— Se limpiaba las lágrimas con el dorso de sus manos, que caían en dolor puro.

—Ahora ya sabes que es verdad ¡inútil!— Se burló, sintiendo que lo consumía un nudo en la garganta. Su cuerpo rígido, ansiaba que lo detuvieran.

En un instante, unos brazos varoniles y cálidos lo rodearon por la cintura, abarcando su espalda con sus manos. Jadeó abriendo sus orbes, sin saber reaccionar ante la repentina muestra de afecto.

—Q-qué haces?! ¡Suéltame!— Se sacudió, buscando zafarse de su tacto.

Deku no debía de ser tan amable. —¡No me toques! ¡Suéltame, maldito Deku!—

—¡N-no lo haré!— Se rehusó, incrementando la fuerza de su abrazo. —¡No te soltaré, Kacchan!—

Katsuki pestañeó, haciendo conexiones en su cabeza, puesto a que no comprendía cómo era que Deku lo abrazaba con suma calidez, con amabilidad en sus manos plantadas en su cintura, ejerciendo presión suave, atrayendo un poco su cuerpo al suyo.

La respiración cortada de Deku representaba que su llanto continuaba, mas no cedía a romperse en pedazos.

—No me iré, no me iré— Dijo entre respiraciones. —Me quedaré contigo, Kacchan— Apoyó su cabeza en la curvatura de su cuello, emitiendo su aliento sobre su piel, provocándole estremecerse ante su contacto.

Cuán cálido era su aliento, lo embelesaba, lo amarraba a su lado, imposibilitándolo de pensar.

Katsuki cerró sus ojos, hipnotizado.

—¡Maldición Deku!— Gruñó, entregándose a su abrazo. Sus brazos lo rodearon por el cuello, acomodando su cabeza sobre la abertura de su cuello, oliendo el aroma de frescura proveniente de su piel, realizando que su textura se asemejaba a la seda, la más fina seda. —Eres tan necio—

—Lo sé— Soltó un suspiro sobre su piel, embriagando sus sentidos, lentamente flaqueando sus piernas como si fueran gelatina. —Si gustas, me quedaré contigo—

—Tsk— Respingó.

—Yo me quiero quedar contigo— Exhaló calmando su lloriqueo. —Me dejas quedarme?—

—Idiota— Murmuró, animándose de un aventón y ejerció mayor fuerza en el abrazo, queriendo sentir el calor de Deku.

—Es un 'no', Kacchan?—

Se atragantó, apretando fuerte sus ojos cerrados, sintiendo que todo su mundo se derretía entre sus brazos.

Estúpido Deku, se le tienen que decir las cosas para que entienda, alardeó en su cabeza.

—Hm—

—Kacchan?—

—Sí, imbécil— Farfulló, su cuerpo incendiando desde su interior, sus mejillas hirviendo, el corazón latiéndole desbocado de su garganta.

Deku soltó una risita tierna, extendiendo sus brazos por toda su cintura, rodeándolo por completo.

—Ok, me quedaré contigo— Concluyó en voz baja, pendiendo de hilo.

Eso era sólo lo que necesitaba escuchar.


Pequeña conversación después del abrazo.

—Kacchan— Le habló Deku desde el sofá. Ambos ya tenían puestas las piyamas, pues ya cada uno se iría a dormir.

—Qué quieres?—

—Eres genial, Kacchan— Le dedicó una sonrisa deslumbrante, cegándolo.

—Qué-qué dices? De dónde carajos viene eso?— Renegó avergonzado.

—Por lo que sucedió hoy— Aclaró Deku en mucha calma. —Espero que no pienses que fue un fracaso o algo por el estilo, al contrario, para mi no cambia la imagen que tengo de ti, Kacchan

—Hah?—

—Eres asombroso tal y como eres, no tienes que cambiar nunca, para mi ya eres genial—Lo elogió sin borrar esa maldita sonrisa deslumbrante.

—Eso ya lo sé— Bufó soberbio. —Piensas que no sé lo asombroso que soy?—

Éste se rió contento de decirle su comentario, acomodándose en el sofá, recostando su cabeza sobre la almohada.

—Quería que supieras eso—Suspiró. —Buenas noches, Kacchan, descansa—

—Sí, buenas noches, nerd—

.

.

.

.

.

P.D. Un capítulo corto, luego del anterior que fue más largo. Este es como la breve continuación de lo que sucedió entre Kacchan y Deku luego de la misión.