Capítulo 20
-Dime hija, cuando quieres que hagamos la comida, para que vengan tus padres y tu hermana a visitarte, para ayudarte hacer el pedido de la comida hay me imagino que te ha de comer las ansias de ver a tu familia.
-Candy, solo se quedó en shock ante tal pregunta, eso significaría invitar a Annie y no solo eso a Archivald, también.
-Bueno, antes que eso estaba pensando primero que vayamos a visitarlos nosotros y ya después que vengan ellos, no sé si este de acuerdo William, si hago una invitación tardare más en verlos.
-Sí, así es amor, vamos mañana a visitarlos de sorpresa y ya decidimos cuando podemos hacer una comida, para que nos reunamos todos, tu familia Stear también estará invitada.
-Muchas gracias William, nuestras familias están muy unidas.
Así, termino la cena de aquella noche.
Patricia antes de irse abordo a Candy…
-Candy, Candy… hay es que con esta pansa no me deja caminar más rápido.
-Sí, dime.
-Bueno he pensado que, si mañana desayunamos juntas y platicar, cuando se va Stear a trabajar yo me siento muy sola, como tú ahora ya eres parte de la familia pues espero estar más unidas.
-Claro que sí, solo que no se si William, vaya a ir a trabajar mañana.
-Querida él no fue desde hoy por ti, si no créeme llegando no hubiera parado, así que te espero mañana para desayunar.
-Sí, está bien una vez que se vaya William iré a tu casa.
-Bueno ya me voy, arrancare a mi esposo de la compañía de mi hermano si no capaz que duermo sola.
Candy, se despedía de la abuela, para subir a su habitación, William igual se despedía para ir tras ella.
-Amor, mañana iré muy temprano a la oficina, perdón sino desayuno contigo, pero desayunare con unos inversionistas, pero vengo a comer contigo, para en la tarde iremos a visitar a tus padres.
-Candy, solo sonrió, por recordar lo que le dijo Paty.
Al siguiente día, William se iba en la mañana solo dándole un beso en la frente a Candy.
-Pero no vas a tomar algo.
-No mi vida, ya es tarde anda no te preocupes, yo desayunare en verdad, llegare como a las dos a comer ¿está bien?
-Sí, dándose un beso, antes de irse.
-Candy, se terminó de arreglar para ir a desayunar con Paty, la cual ya estaba en la terraza de su villa desayunando…
-Oh Candy pasa, es que el hambre me gano y ya no me aguante más, jajajjaja él bebe solo pide de comer.
-Sí, me imagino ¿ya se fue Stear?
-Sí, hace un rato, te dije esos hombres solo se juntan para hablar de negocios, pero siéntate pediré que te traigan tu desayuno.
-Cuando Candy probo lo que le sirvieron, oye esta comida es muy parecida a la que hace Nancy, lo sé porque solo ella prepara esta salsa.
-Oh sí, me la robe un ratito en lo que llegabas lo siento, pero es que ella hace cosas tan deliciosas, que desde que llego probé su comida y no me pude resistir, espero y no te moleste ya desde hoy te la devuelvo.
-No te preocupes, pero si Nancy hace comida muy rica.
-Candy, yo sé que aún no somos muy unidas, pero sabes espero que nos llevemos bien, yo quiero mucho a mi hermano y el saber que es feliz, bueno me llena de alegría, hay no sabes, pero después de… se quedó callada.
-¿De quién?
-No de nadie, hay que ricos estos pastelitos, comeré dos.
-Candy solo le intrigaba el saber de ese alguien que no quiso pronunciar, pero ¿acaso era una mujer? solo continúo desayunando.
-Hay pensar que tu si disfrutaste tu luna de miel, yo quede embarazada casi enseguida, me hubiera gustado esperar más, pero bueno no me quejo.
-Bueno, hay maneras para que no quedes encinta.
-De verdad y cómo es eso, porque después de este bebe, quisiera esperar un par de años para tener otro bebe y pensaba que al hacer eso tengo que dejar de estar con mi esposo ese tiempo.
-Bueno si, sabes que Nancy estuvo trabajando en México.
-Oh si, ella me lo dijo.
-Bueno ella conoce de un té que sirve para eso, solo debes de tomarlo diario y a mí me funciono.
-¿Cómo acaso no quieres tener bebes con mi hermano?
-Claro que sí, solo que bueno quise esperar un tiempo de hecho, ya pienso dejar de tomarlo.
-Una Paty, fascinada con lo que Candy, le platicaba.
-Hay le diré a Nancy que me lo prepare, hay estas cosas yo no tengo con quien platicarlas y la abuela solo daría el grito en el cielo si lo sabe, ella es de los hijos que dios quiere que tengas, pero yo me pregunto ¿Cómo es que nada más tuvo un hijo?
-Sí, yo también me pregunto a veces eso, muchas familias solo tienen uno, quizás dos, pero me imagino que buscan la manera de no tener tantos hijos.
-He estado en contacto con tu hermana sabes, pero ella esta tan irritable quizás sea el embarazo, pero ahora que regresaste podremos invitarla inclusive a que pase una temporada con nosotros, además la mansión es inmensa que quizás le haga bien estar a tu lado.
Bueno Paty, la verdad eso tendría que platicarlo con William, tu sabes nosotros apenas estamos iniciando una vida juntos y ya tener a mi familia aquí, sería un poco incómodo, quizás mas adelante.
-Sí, tienes razón, espero que no te incomode que nosotros vivamos aquí cerca.
-Oh no me mal intérpretes, tú vives aquí y tienes tu privacidad, pero si vienen a vivir conmigo seria incómodo para William, para mí, ellos ya tienen su matrimonio, sus manías.
-Si es verdad, tienes razón, pero bueno podemos invitarla a tomar el té.
-Sí, eso sí se puede, pero creo que ahora que nazca su bebe va a ser difícil de que venga ya que estará muy ocupada.
-No había pensado en eso, hay por eso me encanta que estés aquí, así no hago tonterías, yo pienso que nadie tiene nada que hacer y que solo están para lo que yo deseo.
Candy, le daba ternura Paty, ella era igual antes de ir a México que, si William no la hubiera hecho ver las cosas que la realidad la gente tiene que trabajar para ganarse el sustento y no solo eso, que hay gente tiene que trabajar toda la vida, que era privilegiada de que no tenía la necesidad de trabajar, pero que su posición le daba la oportunidad de ayudar.
Después de platicar un rato dejo a Paty, para que descansara y se fue a pedir la comida, encontrándose con Nancy cuando ella entro a la cocina, todas las muchachas que trabajaban en la mansión se asombraron de que ella entrara a la cocina.
Hola Nancy, ¿Cómo estás?
-Señora, abrasándola bien que gusto de verla, hay tan bonita, tan fina.
-Hay gracias, viene a ver qué vas a preparar para la comida.
-Hay señora lo que guste, usted dígame y yo se lo hago.
-Bueno la verdad me encantan aquellas costillas que solo tú sabes preparar, pero ahora se me fue el tiempo platicando así, que mejor mañana, ha si y el pay que le gusta a William, pero ese yo te ayudare hacerlo.
-Claro que si señora, lo prepararemos temprano para que cuando sea la hora de la comida este frio.
-Sí, pero ahora hay que ver que preparar, porque ya es tardísimo poniéndose un mandil para ayudar a Nancy a preparar la comida.
Una de las mucamas que estaba ahí, pero ¿qué hace señora? no usted no debe hacer nada, su esposo se molestara si sabe que estaba ayudando a preparar la comida.
-Por supuesto que no, además a él le gusta que yo prepare su comida, buscando una tabla y un cuchillo para ayudar a Nancy a preparar la sopa y otras cosas, cuando terminaron subió corriendo para arreglarse y ponerse bonita para William.
En la cocina, las muchachas estaban anonadadas con el solo hecho de que la patrona entrara a la cocina ayudarles, si ella era la señora de la casa y que se suponía que debía dedicarse solo hacer compras y asistir a fiestas.
-¿Que cuchichean? Pregunto Nancy.
-Hay bueno pues la señora, es muy sencilla además su mama las educo para que supieran atender su casa y es por eso que ella es así.
-Bueno la señora Candy, porque lo que es su hermana esa no sabe hacer ni un té, lo sé porque estuve trabajando para los Corwell y cuando llego a vivir con ellos, la verdad la señora Corwell mi patrona estaba muy molesta con ella, ya que no la apoyaba en nada.
-Bueno no todas las personas son así, bueno menos platica y más trabajo hay que preparar la mesa que el patrón no tarda en llegar.
-En la casa de los Corwell-
-Archie, por favor piénsalo, si nos vamos a otra casa, de verdad que nuestra relación va a volver hacer como antes, como cuando éramos novios la verdad es que yo aquí no me siento cómoda.
-Sí, eso ya lo sé ya que te la pasas en casa de tus padres, llego y la señora no está ya que se le antojo la comida de su casa, dime Annie hasta cuando vas a quitarte el cordón umbilical ya va siendo hora que dejes a tus padres y te centres en nuestro hogar.
-Así, porque tu no haces lo mismo y nos compras una casa para nosotros, para tu hijo y para mí, a lo mejor así ya no me den ganas de ir tanto a mi casa.
-Sabes que, ya me cansé de estar discutiendo contigo, mi respuesta es no, yo sabré cuando hare eso y por ahora no es el momento.
-Annie, solo se quedaba llorando en aquella habitación solo viendo como su esposo salía y así sin más, sin decirle a donde o cuando volvería, ya que era frecuente que se fuera a veces por días, sin imaginar a donde.
-Hijo, hijo…
-Dime mama, solo quiero hablar contigo, últimamente solo te vas hijo, dejando a Anny sola, tu hijo ya no tarda en nacer esta ya aun mes, digo deberías estar más al pendiente de ella, se nos puede poner mal en algún momento y donde te localizaremos.
-Sí mama, lo sé, tratare de ya no salir tanto y estar más al pendiente.
-También el hecho de que deje de ir tanto a casa de sus padres, si se pone mal en el camino, pienso mucho en eso, es por eso que he decidido que le niegues el ir y se quede quieta solo en casa.
-Sí, eso ya lo hablé con ella, así que, si madre ya no tiene permitido ir a casa de sus padres, si quieren verla que ellos vengan.
-Está bien, para decirle ahora que quiera salir.
-Si no tiene más que decirme, me voy, saliendo de su casa para irse a la casa de entrenamiento de Julieth, ya que se había convertido en cliente habitual, buscaba la compañía de una chica en especial una que se parecía a Candy solo que Cristina, era más alta que Candy y sus ojos color cafés, pero si los veían a lo lejos, se podría decir que era ella.
Julieth, salía a recibir a sus clientes cuando lo veía llegar, sabían quién era y siempre pedía la compañía de la misma chica, - Vamos Cristina tu enamorado vino a verte.
-Oh siiii, me deja muy buena propina sobre todo que me dice que me ama, que me desea, cuando lo hace conmigo, solo que me nombra con otro nombre.
-Querida, que te llame como sea, pero que te pague bien.
-Sí, tienes razón, bueno iré a verlo ya debe estar esperándome. - Querido ya voy, vamos a divertirnos- sentándose en sus piernas.
-Bien Candy, - así es como llamaba a Cristina. - te traje un obsequio, sacando una pulsera de plata, con unas piedras incrustadas.
-Para mí, hay gracias mi amor besando su rostro, hay pero que linda pulsera.
-Sí, solo has lo que me gusta, un muy borracho Archivald.
-CASA ANDREW-
William, llegaba alrededor de las dos de la tarde con un ramo de rosas, cuando entro solo pregunto… mi esposa.
-Señor en la terraza esperándolo.
William, llego y al verla solo se le ilumino el rostro al verla ahí sentada mirando hacia el rosedal. - Amor, ya estoy aquí como lo prometí.
Candy, se levanta para darle un beso, William la abrasa y la carga, - te extrañe.
-¿Qué? Escuché bien, me extrañaste, mmm eso me agrada, te traje rosas.
-Más, si aquí hay muchísimas.
-Si, pero estas las escogí solo para ti.
-En ese caso, las tendré en alta estima las pondré en un florero.
Amor, tenemos varias invitaciones a bailes, te digo para que los tomes en cuenta, me las han entregado a mí, aunque ya pedí que la correspondencia te la entreguen a ti, solo lo que sea de la empresa que lo pongan en mi despacho.
-Bueno está bien, pasemos a comer debes tener hambre.
Después de la comida, por la tarde fueron a casa de sus padres…
-Señora, señora la buscan…
-Bueno, que no te he dicho que siempre preguntes antes de dejar pasar a la gente.
-Sí señora, pero esta visita le va agradar.
-La señora Briter bajaba, preguntándose ¿Quién podía ser? Menuda sorpresa se llevó cuando vio en el vestíbulo a Candy junto con William.
-Hija ¡por dios! ¿Por qué no avisaron que llegarían?
-Mama, corriendo abrasarse.
-Mírate hija tan hermosa, hay, pero porque no avisaron tu padre estaba al punto del colapso, porque dice que casi no le escribías.
-Mama, estaba en mi luna de miel y estuve tan ocupada abrasando a William.
-Sí, de eso soy culpable, la tuve demasiado entretenida, perdónenme por eso.
-Bueno si es por eso, está bien, pero pasen al salón, hay hija hay tanto que platicar, tu hermana no debe tardar en llegar, le cuesta tanto trabajo adaptarse a su nueva familia que me da pesar, espero que a ti no te pase lo mismo.
-Oh no creo que eso pase, porque si no soy capaz de dejarla encerrada con doble cerradura.
-Espero y no le hagas eso a mi hija, William, no me hagas que me arrepienta haber dejado que se case contigo.
-Papa, -parándose para ir a abrasarlo, pero mírate porque esas ojeras.
-Bueno hija, de no dormir ya mi ingrata hija solo me mando un par de notas, en los siete meses que estuviste de viaje.
-Papito, estuve demasiado ocupada, perdóname por no escribir mucho.
-Hay hija, al verte aquí, que te puedo decir dándole un beso en la frente anda ve a sentarte.
-William, igual acude Sr. Briter dándole un abraso, perdóneme por alejarlos de su hija, pero de verdad estuvimos ocupados.
-Bueno los excusare solo porque veo una sonrisa de oreja a oreja de mi hija, sino créeme que te asesinaría, vamos muchacho quita esa cara, dejemos a las damas y vayamos hablar de negocios.
-Claro, amor iré con tu padre, dándole un beso en la frente.
-Casa de los Corwell-
Annie, se ponía el sombrero, para ir a casa de su madre, pero al cruzar el umbral de la casa, ya la señora Cecilia Crowell, estaba en la entrada.
-¿A dónde vas?...
-A casa de mi madre señora, como todas las tardes.
-Lo siento hija, pero ya en tu estado es demasiado prominente, así que me temo que no tendrás permiso de ir a casa de tus padres, lo siento.
-Pero porque Archivald, siempre me ha dejado.
-Sí, pero el mismo dejo dicho que no puedes salir, hija si te pasa algo en el camino, si comienzas a dar a luz, en fin, no hija debes salir ya, así que te pido que te quedes tranquila en casa.
-Annie, ni siquiera podía creer lo que su suegra decía, pero como le negaban la salida a casa de sus padres, si ella tan apegada a ellos.
-Anda hija, ven ayúdame que ya mero termino la canastilla del bebe, solo hay que bordar los pañales, anda siéntate y deja esa molestia.
Annie, no le quedo de otra que sentarse y ponerse a bordar lo que su suegra lo sugería, muy molesta.
-Hija, no te molestes solo estamos preocupados por ti, es solo eso, además una vez que ya des a luz, vas a ver que tu vida cobra normalidad, ahorita estas irritada tu matrimonio, cambio de casa, todo te afecto, pero sé que si mi hijo te eligió fue por algo, anda solo no te desesperes.
-Sí, es solo que siento que Archivald ha estado muy distante desde que nos casamos, que no lo entiendo, se supone que no debe estar así, sino al contrario, debería estar al pendiente de mi por lo del bebe.
-Hay hija los hombres así son, mi esposo así estuvo en mis dos embarazos, pero era mi culpa, yo andaba tan irritable que créeme nadie me aguantaba, aparte de que los negocios y el trabajo también no ayudaban, ya solo daba a luz y todo volvía a la normalidad.
-Sí, supongo.
Archivald, había ido a su oficina por la tarde después de ir a casa de Julieth, ahí estaba su hermano esperándolo.
-Pensé que no vendrías, llevo un buen rato esperando, pregunte a papa y dice que no sabe dónde andabas.
- Hay ya vas a empezar, porque no te vas a trabajar con tu cuñadito que lo idolatras.
-Sabes que sí, pero la cuestión que también tiene negociaciones con nosotros, así que es por eso que vengo a verte, para que me informes como van las inversiones.
-Ha vaya, yo pensé que solo venias a visitarme, porque no me dices donde anda William, ya de una vez y nos quitamos de juegos, cómo que ya se tardó ¿no crees?
-Bueno precisamente por eso vine, el ya regreso así que necesito esa información para ayer, mirándolo a los ojos.
-Bien, -con cara de molestia - pasa mañana te tendré el informe.
Stear saliendo de aquella oficina – una cosa más, solo espero que ya te hayas olvidado sobre cualquier cosa que hayas tenido con Candy, por lo que vi es muy feliz con William, se le nota por los poros el amor que se tienen, así que no lo arruines. –cerrando la puerta.
-Así que ya llegaste, mi amor sé que pronto te veré, te buscare y te pediré que huyamos me la llevare lejos para hacer una vida juntos, así Archivald estuvo toda su tarde pensando en cómo sería su encuentro.
-Casa Briter-
Hay hija ya se van, pero tan pronto, es que te extrañamos mucho
-Mama, te prometo venir a visitarte pronto, además tú también puedes ir a visitarme cuando quieras, sabes que son bienvenidos - mirando a William.
-Claro que sí, pueden ir cuando gusten.
-Hija, cuídate dándole un beso en la frente.
-Sí, papito los espero el sábado para la comida de bienvenida.
-Sí, hija ahí estaremos.
-El señor Briter y William despidiéndose con un abrazo.
Al llegar a la mansión, solo entraron directo a la habitación.
-Hay me dio mucho gusto ver a tus padres, cuando te vieron sana y salva.
-Oh si, aunque si el gato grande me hubiera comido no sé cómo estarían.
-Estaríamos, porque yo sin ti me muero, acercándola a ella para besarla.
-¡William!
- si dime…
-Soy tan feliz, aquí contigo que tengo miedo, mucho miedo, que las cosas cambien y me dejes de querer.
-Nada va a cambiar ya lo veras, estaremos bien no tengas miedo yo jamás te dejare de querer -mirándola a los ojos - escuchaste jamás, ahora a descansar que mañana tengo varias reuniones, pero si desayunare contigo.
-Bien, me parece bien.
Al siguiente día, las cosas seguían como si nada como si fuera normalmente cuando de repente apareció la abuela.
-Hija, que bueno que te veo, me gustaría que me acompañaras de compras.
-Sra. Emilia.
-Hay hija, no me llames Sra. llámame abuela.
-Hay claro que sí.
-Bueno me encantaría acompañarla, pero si William viene a comer debo esperarlo para comer juntos.
-Bueno que te parece si le avisamos, comemos en un restaurant y el que nos alcance en la ciudad.
-Bueno siendo así, si, solo subiré por mi sobrero.
Así las mujeres se fueron hacer sus compras, la abuela quería comprar unas cosas para él bebe de su nieta, pero como Paty, ya no podía andar en la calle por su embarazo, así que solo fueron ellas, entrando a varias tiendas de la ciudad.
Tal parecía que la abuela Emilia, quería comprar todas las tiendas, quería comprar todo para el nuevo miembro de la familia.
-Hay hija, cuando ya estemos comprando todo para tu bebe, hay solo espero y no me hagan esperar demasiado.
-Bueno yo igual, de ver tantas cosas que ya deseo andar haciendo mis compras, solo espero que sea pronto.
-Hay hija, cuando suceda William se volverá loco de la felicidad, no sabes como el desea tener hijos.
-Sí, no pensé que el le gusten los niños.
-Sí, él apoya muchos orfanatos y no solo eso los visitas, hay uno en especial hace algunos años vino con su padre hacer unas negociaciones y el visito ese lugar, desde ese entonces dice que apoya esa casa hogar, deberías acompañarme yo quisiera ir también, ya que no la conozco, hay es que me aburro tanto que si me ocupo en algo me hará bien en el alma.
-Claro que sí, me encantaría, cuando guste vamos solo le diré a William.
-Claro hija.
En eso se escuchó una voz de una mujer, que entro en aquella tienda.
-Tía, tía, hay que gusto verla…
-Hola hija, ¿Cómo estás?
-Bueno entre a comprar algo para él bebe de Patricia, que ya sé que no tarda en dar a luz.
-Hay Candy, ¿cómo estás?, te vez radiante, te ha sentado muy bien el matrimonio.
-Sí, una muy incómoda Candy.
-Hay me gustaría visitarte Candy, no sé cuándo pueda hacerlo.
-Bueno, es que por el momento estoy…
-Hay hija, pero porque no vas el sábado a la comida que se hará en la mansión de bienvenida para mi nieto y Candy, me dará gusto verte con tu esposo.
- Candy, no le quedo de otra más que – si es verdad Eliza perdón es que con las compras lo olvide, pero si me gustaría que vengan a la comida.
-Bueno si, ahí estaré me alegra que me tomen en cuenta en la familia. – sonriendo.
El día sábado llego, todos estaban reuniéndose en la comida en el jardín, donde William y Candy eran los anfitriones, habían organizado una tarde donde después de la comida habría una tarde de té.
Todos fueron llegando entre ellos los Corwell padres, junto con Archivald y Annie, así como los Briter, ya Patricia con Stear estaban en la mansión acompañando a la abuela, unos minutos después llego Eliza acompañada de su esposo.
-Apúrate querido, si siempre es lo mismo contigo, esta tarde veras que nos vamos a consagrar con la familia.
-Querida, son familia lejana no sé qué necedad tienes de querer pertenecer a esta familia, sabes bien que William no te tolera.
-Sí, lo sé, pero lo que él no sabe es que ahora me tendrá que tolerar, eso es porque yo se algo que puede hacer que fracase su matrimonio, así que su esposa va hacer que yo entre en su familia lo quiera o no.
-Anda apúrate que no quiero llegar tarde.
Eliza Liganz, una mujer ambiciosa que solo quería permanecer a una familia de abolengo, donde su vida giraba a descubrir los secretos de los demás y sacar provecho de eso, entre más sabia de alguna familia, ideaba una forma de vivir de ese secreto ya lo había hecho antes y no solo eso, lograba que la persona hiciera lo que ella quería a cambio de no hablar.
Al llegar a la mansión entro con todo y sus ínfulas sabiendo que podía sacar muchísimo provecho de aquella situación donde Candy estaba metida, así que empezaría desde ya a ver su plan.
-Oh querido William, me da gusto que ya hayan regresado de su viaje, sí que se perdieron sus buenos meses.
-Sí, así es, pero pasen ya vamos a iniciar la reunión solo falta que baje mi esposa, pero ya no tarda, un William preguntándose ¿Quién la invito?
-Candy, bajaba para saludar a sus invitados, ya en el jardín hacían su aparición William y Candy, agarrados de la mano para saludar - Buenas tardes sean bienvenidos a nuestro hogar- hablo William.
-Archivald, de inmediato clavo su mirada en Candy – es tan hermosa, debo hablar con ella.
-William, se sentó en aquel comedor muy arreglado donde iniciarían la comida, ayudando a Candy para que se sentara a su lado.
-Bueno como saben, esta comida es para darles la bienvenida a mi nieto y nieta ahora que acaban de llegar de su luna de miel, así que hijos espero que su hogar este lleno de bendiciones y muy pronto nos den la sorpresa de un nuevo miembro en la familia.
-Es lo que más deseo abuela, verdad amor.
-Sí, así es, la sonrisa de Candy era resplandeciente se le notaba la felicidad, pero le inquietaba la mirada insistente de Archivald sobre de ella, tal parecía que la quería traspasar con la mirada, ella lo esquivaba.
Después de la comida, se la paso platicando con su hermana.
-Hay Candy, ¿Qué envidia? Mírate viviendo en esta mansión, no que yo tengo que vivir en casa de mi suegra.
-Hay Annie, que te digo, deberías hablar con Archivald y decirle que compre una casa para ustedes tres, digo ha de ser incómodo para ti esta situación.
-Sí, no sabes cuánto, hay me gustaría que fuéramos como antes te acuerdas más unidas, ni se en que momento nos separamos.
-Bueno cada una tomo su camino, era inevitable.
-Hay hijas, no saben lo feliz que soy de verlas ya casadas y con excelentes hombres, a ti Annie ya pronto vas hacer mama.
-¿Cuánto te falta para que nazca tu bebe?-pregunto Candy.
-En eso intervino Cecilia acercándose, - ya está en las últimas semanas, si acaso tres semanas.
-Annie hizo una mueca, al ver que su suegra ni eso la dejaba contestar, tal parecía que era ella la que daría a luz.
-Hay si estoy súper emocionada, seré abuela por partida doble casi al mismo tiempo, bueno a Paty a un le falta más del mes, pero ya pronto igual y tu querida para cuando nos das la noticia mirando a Candy.
- Espero que pronto estaremos festejando la noticia, me disculpan iré a pedir los bocadillos, entrando a la mansión, para ir a pedir que llevaran más, al igual Archivald en cuanto noto eso, se disculpó que quería ir al baño.
En cuanto entro busco a Candy como loco buscando por los pasillos, Candy venia junto con una muchacha del servicio cuando se lo encontró de frente.
-Candy, podemos hablar.
Candy, solo le dijo a su mucama que llevara la charola a la fiesta, en cuanto desapareció Archivald, se abalanzo sobre de ella, -no sabes cómo desee que regresaras, necesitaba verte, tenemos que hablar en privado tomándola del brazo.
-Suéltame, no me toques, ¿Cómo te atreves? Yo soy una mujer casada y tu igual, así que te pido que te alejes de mí, no te vuelvas acercar a mí., tratando de salir de esa situación, pero al hacerlo la atrajo hacia el para abrasarla y besarla, con pasión.
-Tu no me has olvidado, sé que no lo has hecho, unos meses no son suficientes.
-Candy, se suelta y lo cachetea, no vuelvas a besarme si lo haces hablare con William de esto y créeme no le va a gustar nada, así que mantente lejos de mí, saliendo de aquel pasillo, para regresar a la fiesta, muy nerviosa por lo que acaba de pasar.
Archivald, solo se sobaba la mejilla, sonriendo, - serás mía lo sé, tu aun no me has olvidado ni lo harás nunca.
Pero una mujer, miraba todos sus movimientos casi invisibles, tenía esa habilidad, -bravo, bravo, dime acaso tu esposa ya sabe que te besas con su hermana, toch, toch, tcoh chisteando, me imagino que no, te imaginas si se entera lo que dirá, no solo eso, como lo tomará, hay el golpe tan grande que tendrá pobre más embarazada.
Hay mi querido Archivald Corwell, lo que diría William si se entera, lo que diría tu suegro, la sociedad, digo este secreto vale oro, ¿no crees?
-¿Que quiere?
-Buena pregunta, que quiero por callar todo esto, ya te lo diré.
-Archivald solo sonrió- sabe que por mi puede decirle a quien quiera, muy pronto me la llevare de aquí, así que sus chantajes a mí no me asustan, vaya y dígalo, así salgo de una vez de toda esta farsa, susurrándole al oído.
Eliza, al ver que su chantaje no le funciono, solo salió para atormentar a otra alma que sabía que esa sí iba a sacar provecho.
Candy, se fue hacia los invitados, casi temblando por lo que había pasado, pero cuando las cosas iban a terminar, si la angustia la atormentaba, William la miraba al verla noto que su semblante cambio.
-Amor, ¿estás bien?
-Sí, es solo que comencé con un fuerte dolor de cabeza, debe ser el calor.
- Ven a sentarte en lo fresco, anda ve con tu madre pediré que te lleven un poco de limonada, dándole un beso en el dorso.
-Sí, gracias, pero antes de que ella llegara con su madre Eliza la abordo…
-Querida, hay pobrecita mírate la cara que tienes, deberías de poner las cosas en su sitio y no solo eso, deberías de tener cuidado, besarte con tu amante en la casa de tu esposo no es de una dama.
Sí, querida si yo te vi, cualquiera pudo haberlo hecho, así que debes tener cuidado, no te preocupes te lo sumare a la cuenta, ya me deberás dos más.
Candy, sentía que se desvanecía al escucharla, Eliza solo logro detenerla, gritando ayuda.
William, venia saliendo de la casa y al verla se acercó para levantarla y llevarla adentro cargada. – Mi vida, mi vida ¡dios! llamen a un doctor.
Candy despertaba- estoy bien, estoy bien de verdad, es solo el calor
Los padres de Candy, estaban muy preocupados, al igual que los presentes.
-Llamare al médico, solo así estaré más tranquilo, no es normal que te pongas así.
Cecilia tranquilizada a Jean, - tranquila querida, que se me hace que volverás hacer abuela…
Continuara…
Chicas que les digo, pareciera fácil solo sentarse y hablar con William de quien fue Archivald en la vida de Candy, pero la verdad no lo es, el decirle que cuando él ya la andaba cortejando ella se veía a escondidas con el novio de su hermana no creo que sea fácil para nadie. Esa parte la puedo entender creo que a veces hay secretos que tenemos que quisiéramos que nunca se supieran, pero la vida nos alcanza y la verdad siempre sale a la luz, veremos qué pasa en este caso como reaccionaran los involucrados.
Bueno chicas espero sus review, ya saben que adoro leerlos.
Los espero en el próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.
