El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Nota de la autora: Este fic no es apto para todo el público por lo que se recomienda su discreción.
Música en este capítulo:
"Poison in the water" de Von Grey
-Agua-
-¿Pero? ¡Qué mierda!- escucho la confusión también en Ukyo conforme se acerca más al tapiz.
Al menos sé que no estoy loca, sé que no soy la única que ve mi rostro bordado.
-Ella estaba de espaldas- explica Ryoga lo que ya sabemos, algo de lo que todos hemos sido testigos -pero se dio la vuelta, yo la vi.
-Cálmate Akane- dice con voz suave Ranma sujetando mi cuerpo que se siente de frío y frágil en este punto –te prometo que hay una explicación y la vamos a encontrar.
Si él no me tuviera entre sus brazos y no me hablara para calmarme estoy segura que ya me habría desmayado. Mi cabeza da vueltas, siento la respiración entre cortada. Me falta aire.
-Quiero salir de aquí- le digo jalando su camisa para acercarlo a mí.
Antes de que alguno de los presentes sea capaz de responder al trance en el cual estoy sumida sucede algo en el tapiz. La imagen, que bien podría ser mi un reflejo mío en el espejo, abre los ojos de golpe y cuando lo hace toda ella se vuelve dorada. Ya no es solo su silueta en hilos de oro sino que su piel por entero se convierte en el tono que adorna cada centímetro dentro del casino.
Todos nos quedamos quietos, seguros de que nos mira sorprendida pero parece que en realidad no nos toma en cuenta o siquiera nos da atención alguna. Es más, sus pupilas se mueven hacia un lado, como si tratara de ver algo tras ella misma.
Los cuatro miramos hipnotizados lo que hace, se mueve con la espalda pegada a una columna rodeándola cautelosa.
-Parece como si se escondiera de algo- habla Ukyo, quien se atreve a colocar su mano sobre la mano de la chica pero mi imagen no se mueve, ni siquiera mira a mi amiga –no puede vernos.
-Tenemos que ir al salón de trofeos de Rey- resuelve Ryoga –creo que es la respuesta más obvia ¿cierto?
Asentimos al unísono.
-¿Crees que Gosunkugi y Kodachi hayan encontrado la conexión evidente con este tapiz en el salón?- pregunto a Ranma.
-Probablemente es de ellos de quienes se esconde la chica.
Caminamos hacia la salida.
-¿Pero es Akane?- pregunta sin más Ukyo y yo me detengo de golpe, mirando a mi espalda el tapiz que se va quedando tras nosotros.
-Es Kiema- respondo segura –ese es el vestido que ella usaba cuando la vi.
-Entonces ¿Kiema es la doble idéntica de Akane?- pregunta Ryoga, creo que más bien a Ranma.
Mi demonio lo mira de mala gana –no la recuerdo Ryoga, es lógico que no sepa como luce. Aunque según los escritos es la representación de Akane así que tal vez sí.
-¿Tal vez?- pregunto angustiada –pero ella se veía distinta, tiene el pelo blanco y los ojos lilas.
-Ya descubriremos que sucede, puede ser un disfraz mi amor- Ranma besa la coronilla de mi cabeza y me aferra más contra su cuerpo –no adelantes conclusiones ¿sí?
Estamos de vuelta sobre el pasillo dorado. Y mientras vamos por este Ukyo se frota los brazos desnudos.
-Este pasillo es tenebroso- comenta la angelina.
-Puede que te parezca así porque este era el sitio de resguardo de muchos inhumanos antes de la revelación- comenta un poco disgusto Ryoga –no todos tuvimos la dicha de estar entre algodones o de contar con la protección de los humanos.
Ukyo bufa –no tomaré tu insulto a pecho- responde mi amiga –debió ser muy duro para ti ¿no?- se ríe.
Escucho que Ryoga le responde pero dejo de ponerles atención cuando el sonido de lluvia me pone alerta. Incluso volteo hacia el techo pensando que sin duda debemos estar fuera del casino para poder escucharla tan nítida.
La lluvia aumenta a cada paso.
-¿Qué sucede mi amor?- pregunta Ranma tratando de buscar mis ojos inquietos.
-Llueve- respondo como si nada y cuando lo miro él esta serio.
-No- niega a la par –no está lloviendo o al menos no se escucha que esté lloviendo.
-Pero si parece que el cielo estuviera por caer- digo con enfado –escucha- miro hacia el techo de nuevo.
-¿Qué ocurre?- pregunta Ukyo deteniéndose, es ella quien va al frente de la fila.
-Akane escucha lluvia- dice tranquilo Ranma sujetando ahora mi rostro con ambas manos -¿dónde la escuchas?
Parpadeo, sus ojos parecen francos y preocupados –no esta lloviendo ¿verdad?- rectifico suspirando cuando él niega de nuevo –pero yo escucho lluvia y…- de repente el sonido para, pero solo porque ahora parece como si un enorme río contenido por una presa estuviera moviéndose -¿no escuchan eso?- pregunto angustiada mirando tras de mí –suena muy acerca.
-¿Qué se acerca?- es Ryoga quien mira por encima de mi hombro cuando su cuerpo queda tras de mí al segundo que me giro por completo observando con creciente angustia la puerta de metal que se ha quedado semi abierta ya muy tras nosotros.
El sonido se escucha lejos, lejos, lejos. Pero aún me mantengo atenta.
-Puede que solo sea mi imaginación- digo tomando aire con fuerza.
-Debe ser el cansancio- me anima Ryoga –vayamos con Gosunkugi.
Doy media vuelta, me aferro al brazo de Ranma y aún cuando el sonido no se va decido ignorarlo. Tal vez el vampiro tiene razón, tal vez solo estoy cansada.
Miro a Ranma y le dedico una sonrisa calmada cuando acaricia mis manos –puede ser que estoy recordando algo por la intromisión de Cologne cuando buscaba respuestas sobre la localización de Kiema en la frontera.
Él asiente -¿sigues escuchando la lluvia?
-No- pego más mi cuerpo al suyo. Aceleramos cuando Ukyo señala que se puede ver por fin el final del pasillo –pero sigo escuchando agua que se mueve. En grandes cantidades, como un río.
Ni bien estoy terminando de hablar cuando el suelo bajo nuestros pies vibra. Alzo la mirada aterrada y Ranma está observando tras nosotros de nuevo. Sus pupilas se expanden por sorpresa y luego grita -¡Corran!
Jala de mi cuerpo y mis pies se ponen en marcha veloces pero todo se siente en cámara lenta. No conseguimos tiempo suficiente para lo que nos golpea. Del fondo, seguramente de aquella habitación que hemos abandonado, surge una furiosa corriente de agua lista para cubrirnos en cuanto nos alcance.
Por supuesto nos faltan varios metros para llegar a la escalera incrustada que nos lleve de nuevo al interior del casino. Así que ser engullidos por el agua es inevitable.
Estamos en un estrecho pasillo, por supuesto en cuestión de segundos nuestros rostros están a pocos centímetros del techo.
-No sé nadar- le digo preocupada a Ranma y él me sujeta firme por la cintura.
-Lo sé, de alguna forma ya lo sabía- dice con una sonrisa de lado esperando seguro distraerme.
Ukyo toma aire y se sumerge cuando el agua nos llega al cuello. Lo mismo Ryoga. Así que imagino que también nosotros tendremos que hacer lo mismo.
-Enreda tus piernas en mi cadera- me pide Ranma con voz firme –y sujétame con fuerza Akane, necesito ocupar mis brazos y piernas para llevarnos hasta las escaleras ¿entiendes?
Asiento efusiva. Ranma acerca mi cuerpo al suyo, me ayuda a levantar la falda de mi vestido y así mis piernas quedan descubiertas lo suficiente para que pueda hacer lo que me pide. Luego toma mi mano derecha y cruza mi brazo por debajo de una de sus axilas para rodearlo.
-Sujétate- me mira serio.
-Sí.
No puedo evitar burlarme de cómo seguro me veo.
-¿Risa nerviosa?- pregunta, el agua nos empieza a cubrir los labios y yo alzo mi cabeza por lo que mis oídos se llenan de agua cuando estos quedan bajo la misma.
-Debo parecer un koala aferrada a ti de este modo- me río y él sonríe más relajado.
-Vamos mi precioso koala, tenemos que alcanzar a Ryoga y Ukyo.
Tomo aire cuando Ranma lo hace, el agua nos cubre y mi demonio me mira para verificar que estoy bien. Asiente cuando yo lo hago y entonces empuja nuestros cuerpos bajo el agua.
El dorado que cubría todo el pasillo ahora provoca reflejos multicolor sobre el líquido. Mi demonio mira hacia el frente y yo estiro mi cuello para ver que tanto falta para llegar. Aunque todo se debería ver de cabeza en realidad da igual, el sitio es idéntico por donde se mire.
Los cuerpos de Ukyo y Ryoga han dejado estelas de agua por la rapidez con la que seguro se han movido, cierta envidia me invade al pensarlo.
Pero no tengo mucho tiempo de seguir analizando nuestra situación porque Ranma ya casi nos ha llevado al final. El agua golpea mi espalda y es doloroso pero no por ello suelto mi agarre a su cuerpo.
Me distraigo al pensar que no falta nada y es que tengo que entretener mi mente de la necesidad que empieza a sentir mi cuerpo por la falta de aire.
Y entonces la sensación tan real que experimente cuando Cologne buscó respuestas a través de mí regresa de mis recuerdos.
Kiema me ahogó.
Ella me sumergió en el agua y uso toda su fuerza para procurar que yo no saliera. Tenía claro su objetivo y parecía confundida cuando yo trate de resurgir.
Estiro mi cuello y veo las escaleras y mi preocupación se va. Estamos llegando. Veo las piernas de Ryoga en uno de los escalones, segura de que nos espera.
Hago un esfuerzo por no abrir la boca, por no buscar tomar aire o se me llenaran los pulmones de agua. Giro mi cabeza hacia un lado y entonces veo mi reflejo en la pared dorada. Pero no soy yo, al menos no la Akane actual sino la Akane que vivió hace mucho al lado de Kiema y que huía de alguien, seguramente de Ranma.
Ella me mira, se ve tan calmada, fluye con la corriente que genera el cuerpo de Ranma mientras nada. Y entonces abre los labios y me dice algo, pero no la entiendo.
Sin pensarlo mucho estiro mi brazo para tocarla cuando ella también lo hace. Mis dedos rozan la pared, cuya textura se percibe completamente distinta a como se debería sentir el oro sólido.
Vuelve a decirme algo.
Trato de poner más atención, tengo que saber que dice. Es una urgencia que sepa que dice.
Pero solo puedo descifrar palabras al azar y que no tienen sentido alguno. Mis uñas se clavan en la suave superficie, lo que hace que nos frenemos.
Ahora la Akane del reflejo está completamente contraria a mí cuando hago esta acción involuntaria. Se queda atrás y me mira. Me olvido por completo de mi alrededor y no soy consciente de lo que sucede sino hasta que Ranma me toma por los hombros y se pone frente a mí con la mirada confundida.
Al verlo salgo de esta clase de trance y asiento repetidamente. Suelto la pared y mi demonio mira extrañado las marcas que se han hecho. Pero me sujeta de la cintura y ambos avanzamos lo que falta del camino para llegar a la escalera y Ryoga me ayuda a subir cuando toma mi brazo y yo sujeto el suyo.
-Ella dijo la palabra amoroso- repito en voz alta sin dejar de caminar a la par que Ranma cuando ya nos encontramos de nuevo dentro del casino.
El sitio está repleto de gente mal herida y buscando sentido a lo que ocurrió aquí. La mayoría de las mesas están volteadas y algunas incluso rotas. Hay cartas incrustadas en las columnas del sitio y muchas más regadas por el suelo.
Fichas y copas, billetes e incluso ropa y zapatos por doquier. Pero nosotros pasamos por entre todo con un objetivo claro.
Y es que al salir por la pequeña puerta bajo la mesa de Black Jack nos recibió Ukyo, ella ya se había aventurado primero para corroborar que pudiéramos asomar nuestras cabezas sin peligro alguno.
Con cada paso dejamos un rastro del agua que escurre por nuestras ropas y percibo que una que otra persona nos mira extrañados.
-Por aquí señoritas- habla Ryoga cuando abre una puerta que muestra unas sencillas escaleras solamente.
Ukyo y yo quedamos en medio de ambos hombres cuando subimos la estrecha estructura. Pasamos el primer piso por donde Mousse y Shampoo buscaban llegar a las habitaciones privadas del casino y deseo que se encuentren bien.
-¿Dónde crees que esté Rey Juego?- pregunta Ryoga a Ranma.
-Seguramente en su estúpida habitación del pánico, como si la necesitara- se mofa en respuesta.
-¿No la necesitaría?- pregunto extrañada al recordar como salió corriendo el enorme hombre.
Ranma ríe –no, en realidad es un sujeto bastante fuerte y sabe defenderse cuando lo precisa, aún sin su mano de oro- suspira –pero con los años, desde la revelación al menos, se volvió un flojo.
-Oye no lo culpo- contesta Ryoga –si yo tuviera su poder adquisitivo- el vampiro alza su brazo frotando su pulgar sobre la yema del resto de sus dedos de la mano derecha –igual contrataría a todos los gorilas necesarios para no tener que preocuparme de cuidarme las espaldas.
-No hay mayor satisfacción que mandar al infierno uno mismo a quien te quiere hacer daño- dice Ukyo y luego se gira para ver a Ranma totalmente consciente de lo que ha dicho –perdona.
-Si se lo merece concuerdo contigo.
De repente llegamos a un segundo piso y Ryoga asoma la cabeza por el pasillo que precede a las escaleras.
-Todo despejado.
Asiento al igual que mi amiga y ella estira su mano tras su espalda para buscar la mía –hasta que no recuperes tus poderes me tienes a mí para cuidarte también- susurra para que yo la escuche y un sentimiento de tranquilidad y dicha me acaricia al saber que mi amiga no tema lo que pueda ocurrir conmigo cuando mi divinidad vuelva.
-Gracias- respondo.
Hay unas cuantas puertas en nuestro camino.
-Creo que son los salones privados- explica Ranma cuando me giro para señalar una de estas puertas.
-Apuestas muy grandes que pueden ser de vida o muerte- comenta Ryoga sin detenerse –política y religión en comunión por el juego del Rey.
-¡Vaya!- dice asombrada Ukyo.
-Solo la alta sociedad inhumana es capaz de jugar en estos privados.
-¿Rey Juego participa?- pregunto
-Solo si le interesa el motivo. Supongo que luego de muchos siglos jugando con todo el mundo que sea adicto a las apuestas le han hecho perder cierto interés- dice Ranma.
-Hasta que vio a Akane- ríe Ukyo y yo me pongo roja de vergüenza.
-Yo tengo una teoría- explica Ryoga –creo que en el fondo sintió que eras algo más. Es como tu olor tan increíble- el vampiro inspira y sonríe como si acabara de oler lo mejor del mundo.
-Ryoga- le advierte Ranma a su amigo.
-Sabes que sería incapaz, pero hay otros vampiros aquí y pude darme cuenta la forma como la miraban cuando pasaba cerca.
-¿Qué habrá sucedido con Rouge?- intento cambiar de tema.
-Pues ahí tienes tu respuesta- contesta con algo de precaución en su tono de voz Ryoga.
En el suelo, frente a una pared dorada está sentada llorando Rouge Asura. Al momento que el vampiro se agacha ella se asusta y se recoge más contra el muro.
-¡Hey, hey!- la calma –no tengas miedo ¿estas bien?
La chica mira hacia la parte inferior que se puede ver del casino, a través de uno de los ventanales que hay sobre el corredor –yo hice eso, yo cause todo ese caos- repite gimoteando –pero no quería hacerlo.
-No fuiste tú- Ranma se abre paso para colocarse frente a la chica y entre ambos hombres la levantan –ha sido Ryu.
Ella abre los ojos -¿el demonio de los tatuajes?
-Sí, usa su habilidad para manipular mujeres bonitas como tú.
-Creo que maté a algunas personas- susurra mortificada la chica.
-No te tortures con algo que estaba fuera de tus manos- esta vez Ukyo es quien se acerca a ella y le entrega un trozo de tela con la cual pueda limpiarse la cara manchada por el maquillaje que se escurre por sus mejillas.
-Gracias- responde.
-Sin embargo dijiste algo en el momento más crítico- comenta Ranma y la chica lo mira sin entender.
-No… yo no- dice confundida –no recuerdo haber dicho algo.
-Era sobre tú novio- decido hablar ahora y la chica me analiza.
-Te conozco- responde Rouge y luego señala con su mano extendida a Ukyo –a ti también te conozco, las he visto en la universidad.
-Somos amigas de Mousse.
Rouge nos mira mortificada a ambas –claro, por eso me parecían conocidas ¿saben algo sobre Taro entonces?
No sé como explicarle que probablemente su novio esté muerto o ya no sea él mismo. Porque en sí lo que me contó Akari es solo una mera suposición de los ángeles.
Pero sí hay algo que puede saber –se lo llevaron las quimeras- le digo con la esperanza de que entienda a que me refiero.
Rouge se pone seria -¿las quimeras?
-Yo sé que es difícil de digerir- habla Ukyo –pero son reales.
La chica está a punto de llorar –le dije que era mala idea creer en él.
-¿En quién?- pregunta Ranma.
-En el ángel. Pero Taro estaba convencido de que el rastro que había encontrado era cierto y que lo llevaría a localizar la fuente de donde habían llegado al plano terrestre las quimeras.
-¿El ángel?- insiste Ranma pero yo intervengo para que me deje a mí intentar.
-Taro estudia teología de la creación ¿porqué estaría interesado en las quimeras?- pregunto.
-El maestro- me mira Rouge –el que enseña artes oscuras ayuda a Taro con su tesis y durante su investigación mi novio encontró que las quimeras no solo existían sino que rondaban por el plano terrestre y la única manera en la que estas podrían cruzarlo por completo es con la creación de portales.
-Brujas- sisea Ryoga –son las únicas capaces de crear portales.
Rouge asiente –el maestro es un ángel, dijo que podría ayudarlo a comunicarse con el gremio de las brujas de Tokio. Y mientras esperaba fue cuando desapareció.
-¿Alguien más sabía esto Rouge?- pregunto, aún cuando ya conozco la respuesta.
La chica nos mira a Ukyo y a mi mientras busca en su memoria –Mousse le ayudaba con los rastros que había encontrado Taro. Quería saber la composición química, eso podría servir de información para replicar un portal sin la ayuda de una bruja.
Escucho como Ukyo inspira con fuerza y me mira –Mousse estaba trabajando en un proyecto de enlaces.
Mi amiga toma algunas clases en el mismo edificio que Mousse, quien estudia bioquímica.
-¿Qué fue lo que dije hace un rato?- habla Rouge tímidamente, rompiendo el silencio que nos ha hundido a todos luego de tratar de entender un poco todas las pistas que tenemos ahora.
Ranma la mira atento, la demonio se ha limpiado ya el llanto del rostro cuando él se acerca a ella desafiante. Alza la barbilla para mirarla desde arriba.
-Me exigiste que te devolviera a Taro.
La demonio asiente cohibida y baja su vista –lo lamento mucho alteza- dice al final con una reverencia.
Ranma golpea tres veces la pared dorada que nos detiene ya el paso, y al instante se abre.
-Una puerta secreta- susurra asombrada Ukyo y Rouge se gira para mirarnos, parece orgullosa de saber donde y como activar la entrada hacia el salón de trofeos de Rey Juego.
-Cada noche cambian la ubicación- explica la demonio –aunque por como están ustedes ahora, empapados de pies a cabeza, dudo que les dejarían entrar.
-Estamos de suerte que el gordinflón haya decidido resguardarse ¿cierto?- dice contento Ryoga.
Al otro lado de la puerta se divisa un tapizado en azul marino con estampados dorados de diseños típicos de nuestra cultura. Peces koi y flores de cerezo conviven armoniosos entre abanícos y montañas rodeadas de nubes mientras nos muestran el camino una vez que nos adentramos.
-Rey es fanático de la naturaleza- explica Rouge.
-¿En serio?- pregunto con cierto sarcasmo.
-¡Oh! Seguro en algún sitio hay una planta viva- sonríe Ryoga cuando me giro a mirarlo.
Las tres mujeres seguimos resguardadas por Ranma, quien ahora va a la cabeza, y Ryoga cuidando nuestras espaldas.
-Cuando desapareció Taro- me atrevo a preguntar a Rouge quien se mantiene en silencio -¿pediste ayuda a alguien del infierno?
Ranma se pone recto pero no dice nada.
-Bueno ni siquiera lo pensé- contesta la chica –nunca he ido, toda mi vida he estado en el plano terrestre y mi familia no habla mucho del otro mundo.
-Pero acudiste a alguien para que te ayudara a encontrarlo- complementa Ukyo.
-Dimos el reporte de su desaparición a las autoridades humanas, ellos mantienen un registro de quienes son humanos o inhumanos en la investigación.
-¿Y que hay del maestro?- pregunta Ranma sin detenerse -¿hablaste con él?
Rouge niega –solo dijo que lamentaba mucho que Taro estuviera desaparecido, que haría todo lo que estuviera a su alcance para encontrarlo y que me mantendría informada.
-¿Y lo hizo? ¿Se comunicó contigo?- me puede mi curiosidad por saber que sarta de mentiras le contó Shinnosuke a esta chica para mantenerla alejada de él.
-Sí, pero ninguna de las pistas parecía conectarse.
-¿Pistas?- pregunta Ranma -¿te refieres a objetos en concreto?
Trago saliva al pensar a lo que realmente se refiere Ranma.
-Sí, los rastros que dejaron las quimeras mientras seguían a Taro.
-Entonces Taro no buscaba la fuente de donde habían surgido estas- dice firme mi demonio –ese infeliz- comenta entre dientes.
-No entiendo- contesta Rouge.
-El maestro de artes oscuras es un arcángel príncipe que buscaba un objeto en concreto y creo que Taro lo estuvo ayudando sin saberlo- le explico a la chica.
-¿Y qué objeto quiere el maestro?- pregunta con toda la razón de querer saberlo.
-El mando sobre todas las quimeras- contesto al pensar en lo que ha sido capaz Shinnosuke por obtener la espada de Tatewaki.
Rouge abre mucho los ojos pero no dice más.
El pasillo se tuerce en esquinas y curvas que parecieran rodear a veces el casino y otras llevarnos hacia arriba o hacia abajo.
-Esto es un laberinto- se queja Ukyo quitándose los tacones por fin.
-Me preguntaba hasta cuando aguantarías llevarlos.
-Debí habérmelos quitado hace horas- dice molesta cuando los arroja por ahí –pero no quería estar cargando la falda- suspira quejosa mientras sus manos aferran la tela que cuelga y se arrastra frente sus pies.
-Ya casi llegamos- dice Ranma ignorando nuestra trivial conversación. Todo el camino, desde que se enteró que Shinnosuke tiene también reliquias para conocer más certeramente una respuesta de la tabla Ouija se ha puesto malhumorado.
-¡Por fin!- celebra en voz alta Ryoga y Ranma se detiene de golpe girándose para pedirnos silencio.
-Akane- me llama mi demonio buscando mi mano –tú vienes conmigo amor- dice y siento la mirada sorprendida de Rouge cuando paso a su lado.
Ranma se asoma tras la esquina final que muestra el reflejo de oro excesivo. Es muy similar al pasillo que estaba bajo tierra. Es molesto y daña la vista igual.
-¡Gosunkugi!- grita entonces Ranma pero no hay respuesta.
-El salón es enorme, deben estar por ahí- interviene Ryoga.
-¿Qué hora es?- pregunta Ranma y Ukyo revisa su reloj.
-Media noche- contesta mi amiga.
Ranma me mira –no tenemos mucho tiempo, Shinnosuke ya debe estar en Demonici. Tendremos que separarnos para encontrar al sacerdote o a Kodachi.
-Yo iré solo- dice Ryoga –creo que las chicas pueden cuidarse ¿cierto?
Ukyo asiente y le hace una seña con la cabeza a Rouge para que le siga –si nos vemos en peligro yo me encargo- habla mi amiga desplegando sus alas, las cuales se encuentran mucho mejor luego de los remedios de Kodachi.
-No hace falta angelina- responde Rouge –sabes que puedo con lo que sea- apunta con su índice dando pequeños golpecitos a la piedra en su frente.
Ukyo sonríe de lado –nos vamos a llevar muy bien.
Ambas se adentran en el salón y toman el camino invisible al centro. Ryoga se va hacia la izquierda y yo entrelazo mis dedos en la mano de Ranma cuando avanzamos hacia la derecha.
-Regresen todos aquí en 20 minutos ¿entendieron?- ordena Ranma y tanto Ryoga como Ukyo contestan de mala gana.
Tenemos que esquivar estatuas enormes que se encuentran a medio pasillo y cofres mal apilados que están a reventar de monedas de oro junto a una que otra gema preciosa.
-¿Nadie nunca se ha robado algo de este sitio?- pregunto pensando en la película de Aladdin y la cueva de las maravillas –o es algo que esta prohibido.
Ranma se ríe –por supuesto que alguien se lleva siempre un recuerdo y Rey lo sabe, pero supongo que por lo mismo no cualquiera tiene acceso aquí.
-¿Dónde supones que esté la mano de Midas? Seguro aquí no.
-No, aquí no está. Pero pienso que debe llevarla consigo de alguna manera Rey.
-Me pregunto si estarán bien Mousse y Shampoo.
-Sabes- dice Ranma girándose un poco para verme –me da gusto que hayan regresado.
-Obligaste a Mousse ha exponer su mayor secreto- respondo seria al recordar lo sucedido en Demonici.
-Solo así obtendríamos la tabla- contestas como si fuera normal y luego agacha la cabeza –sé que no fue la forma pero solo una dolorosa verdad ayudaría a que la tabla se interesara en salir.
-Hablas de la Ouija como si estuviera viva- alzo mis hombros.
-En cierto modo lo esta, es la conexión a las almas.
-Claro- respondo –aún así tuviste suerte que ellos se reconciliaran.
-Son el uno para el otro.
-¿Lo dices por algo en especial?- pregunto al pensar que tal vez hay alguna manera de conocer el futuro y él lo ha visto.
-Tan solo mira la manera como él la observa, como si el mundo y su existencia dependieran de que ella respirara.
Miro a Ranma, pensando lo bonito que ha sonado algo así de él.
-¡Kodachi! ¡Gosunkugi!- grita de nuevo cuando se coloca la palma extendida junto a los labios para ayudar a su voz a generar cierto eco.
Y sin más lo imito.
Seguimos avanzando así por un tramo más, decido mirar el reloj de pulsera que llevo guardado en el bolsillo del vestido y me doy cuenta que han pasado 10 minutos.
-Tenemos que volver Ranma- le digo a mi demonio y él se detiene.
-Esto es muy frustrante- dice con pesadez mientras pasa su mano libre sobre su cabello –nunca vamos a dar con ellos sin los comunicadores.
-Tal vez Ryoga o Ukyo ya los encontraron.
Ranma se gira y queda frente a mí, besa mi frente cuando coloca su mano sobre mi hombro para acercarse –tienes razón.
Mira hacia un lado y decide que tomemos otra ruta para nuestro regreso.
Dentro el salón esta dividido en pequeños y breves pasillos que terminan en esquinas que se unen a otro pasillo en una dirección distinta. Separados brevemente por algún espejo o una estatua o algún otro adorno en este caos de sitio.
-Igual podemos nosotros hallar algo- dice animado Ranma mirando a lo lejos un enorme retablo dorado, casi tan enorme como el tapiz que vimos bajo tierra.
Me río –sería mucha suerte.
Pero vamos hacia el objeto. Mi corazón late con fuerza, una parte de mí tiene la esperanza de que sea Kiema pero la otra siente ansiedad si es ella alguna de las personas en el objeto.
Nos colocamos frente a este, mirando con cuidado cada rostro. Todo es oro, nada resalta, nada indica que pueda estar ahí.
Tomo de nuevo la mano de Ranma –volvamos a la entrada ¿sí?- digo incómoda.
-Ok.
Volvemos a retomar nuestro camino y luego cambiamos a otro y a otro pasillo -¿sabes por donde vamos?- pregunto cuando siento que estamos dando vueltas.
-Sí- responde con una sonrisa de lado Ranma, sin desviar su mirada del camino –no tengas miedo que estoy aquí para protegerte.
-No lo decía por eso- contesto un poco de mala gana –sino por el tiempo.
Cuando volvemos a tomar un nuevo pasillo veo mi reflejo brevemente en el espejo, pero no es mi reflejo sino que se trata de Kiema.
Detengo en seco a Ranma cuando jalo mi cuerpo en sentido contrario para verificar que no se ha tratado de una broma de mi subconsciente.
Pero cuando quedo frente al espejo veo a mi espalda un pequeño cuadro, dorado por supuesto, con el mismo paisaje del tapiz.
Me giro y Ranma me sigue -¿es idéntico al tapiz?
Asiento solamente.
Y entonces la veo, del tamaño de mi mano está ahí abrazando el pilar donde se resguardaba antes. Cuando acerco mi vista me doy cuenta que ella me mira también, sus ojos se abren asombrados y me señala. Dice algo pero no se escucha nada.
-¿Cómo la sacamos de ahí?- pregunto respirando agitadamente mirando como loca hacia un lado y el otro buscando algo, lo que sea que me ayude.
-Volvamos a la entrada a ver si alguien encontró a Gosunkugi o a Kodachi para ver que podemos hacer- me jala Ranma.
Pero Kiema señala algo hacia arriba del cuadro y yo sigo el rastro. Recargado en el mueble junto al cuadro hay una jarra volteada que gotea agua.
-¿Se caería recién?- pregunta Ranma cuando los dos contemplamos el objeto.
Kiema sigue hablando pero le hago señas de que no le escucho nada. Ella parece entender porque sus brazos caen rendidos a cada lado de su cuerpo y se sienta en el piso resignada.
Toco la orilla del cuadro –hay rastros de agua Ranma.
-Si piensas lo que yo estoy pensando entonces ambos estamos más perdidos de lo que creía.
-El agua que casi nos ahoga en el túnel…
-¿Provenía de esta jarra?- Ranma mira el objeto incrédulo.
-Entonces la única manera de sacar a Kiema es por el tapiz.
Miro a la chica y le hago una seña de que volveré, con la esperanza de que entienda algo. Ella asiente aunque no sé si me ha comprendido.
Corremos de vuelta a la entrada y para nuestra suerte ahí están todos, incluidos Gonsunkugi y Kodachi.
-¿Dónde está Lychee?- pregunta Ranma cuando ve a su amiga.
-La mandé a crear distracción- sonríe maliciosamente y no puedo imaginar a que se refiere –tenemos tiempo suficiente para buscar como sacar del cuadro a Kiema- explica la bruja.
-Acabamos de verlo- respondo sujetando el brazo del sacerdote cuando se acerca a mí.
-¿Porqué están empapados?- pregunta Gosunkugi.
-La jarra- digo sin más –había una jarra de agua en el mueble junto al cuadro.
-Sí, la he tirado por accidente- explica Kodachi mirándome sin entender a donde quiero llegar.
-¿Lo que ocurre aquí con el cuadro se manifiesta en otro lugar?- pregunta Gosunkugi y yo asiento.
-¿Dónde?- habla Kodachi.
-En un tapiz bajo tierra, está en un pozo a las afueras del casino- responde Ranma.
Kodachi mira a Gonsunkugi -¿alguna idea de cómo podremos sacar a la chica?
El sacerdote me mira y luego se sujeta la barbilla meditando –la visión solo mostraba lo que ocurrió para que ella tomara tu divinidad.
-¿Por eso luce como yo?- pregunto y él asiente tímidamente.
-No nos queda mucho tiempo Ranma- dice Kodachi –tal vez convenga pensar en un plan B.
-No hay plan B- responde con la mandíbula marcada, sé que tiene los dientes apretados –tenemos los minutos contados porque no sé cuanto le tome a Shinnosuke encontrar la Ouija.
-Al menos una hora si es hábil- dice Ryoga –más el tiempo de la sesión que tenga para obtener su respuesta.
-Espera- habla Ukyo luego de escuchar todo –yo toqué a Kiema en el tapiz y no pasó nada.
Kodachi la mira –posiblemente porque eres un ser celestial.
-Cuando yo toqué su hombro ella se giró- digo recordando lo sucedido –pero no me veía.
La bruja se queda muda, al igual que el sacerdote y todos ahí pensando opciones.
Y entonces encuentro la solución, tan sencilla y obvia.
-Hay que llevarnos el cuadro.
Hello guapuras! Una disculpa por la falta de actualización de la semana pasada, el capítulo ya estaba completo pero tenía que editar y revisar y todavía hacer cambios y no estaba completamente segura de poder hacerlo.
Sin embargo aquí estamos, con otra entrega. Les prometo que no es relleno, sé que parecen relleno porque aún no recupera Akane su divinidad pero aquí necesitaba que supieramos un poco más de los planes de Shinnosuke a través de un tercero, como Taro.
Y bueno el tiempo está ya en contra de nuestros guapos protagonistas, tienen que ganarle a Shinnosuke porque tampoco sabemos cuanto le tome salir de Demonici con la respuesta que necesita.
Sin seguir aburriéndolos de nuevo mil gracias como siempre por seguir aquí conmigo y cuídense mucho!
Ziari27: Me pregunto si alguna teoría le va dando a la historia jajaja deberías de hacer una apuesta con pequeño bip para ver quien gana. Cuídate mucho y abrazos gordos!
Benani0125: Creo que no se ha entendido tampoco en este capítulo pero Kiema está atrapada en la pintura que se conecta con el tapiz. Abrazos gordos!
Faby: Saludos y besos tronadores hasta Chile! Mil gracias por leer y por tu reseña, yo sé que todos estamos pasando por momentos muy duros en estos momentos. En lo personal creo que ya estaba un poco frágil mi capacidad de no poner atención a los malos comentarios y simplemente todo se derrumbó. Pero debo rescatar que amo hacer esto, me encanta escribir fics y pues habrá días y gente maravillosa y también días y gente que solo quiere remarcar mis errores. Es muy complejo no poner atención a esas críticas constructivas/destructivas. Sobre este Ranma pues yo lo amo, lo adoro con locura, está dispuesto a todo por que ya sabe que es lo más importante para él ahora. Nadie lo va a detener. Abrazos súper gorditos!
RanmaxAkane: No hay forma que te confirme o rechace cualquiera de tus teorías, jajaja de hacerlo te estaría dando la respuesta y pues no, no debo. Como siempre muy interesante todo tu planteamiento y te agradezco. Abrazos súper gorditos!
Andy-Saotome-Tendo: mil gracias! Aunque aquí el bueno es el trenzudo, ñam ñam! Dan ganas de darle mordidas jajaja Abrazos gordos!
Sofianahir410: Perdón de nuevo por la tardanza, pero la vida! Como sea creo que lo dejé igual en un cliffhanger y juro que no ha sido a propósito. Abrazos gorditos!
NaoSaotomeMalfoy: Millones de gracias por tu reseña! La verdad es que esta historia la tengo bastante revuelta en mis notas jajaja es un milagro que tome el camino correcto. Abrazos gorditos!
AkaneKagome: No sé porque termino siempre actualizando tarde, es que… siento que la noche es como que más elegante y nice para actualizar. ¡Qué ideas! Jajaja Lamento mucho escuchar que tuviste una mala semana en el trabajo ¿tienes que ir físicamente? ¿No puede ser home office?
¡Ah! La mesa de juego era muy compleja que saliera como todo mundo esperaba, más porque planeaba ya introducir a Ryu y a Rouge en la trama. Fue el escenario perfecto para mis dos nuevos demonios jajaja. Espero, aunque sea un poquitín que aún no se entienda que fue lo que ocurrió con Kiema y Akane jajajaja. Porque eso lo voy a explicar en el siguiente capítulo. Planes perversos los de mi mente que trabaja de modos tan raros! Cuídate mucho y te mando hartos abrazos esponjosos y gorditos!
Airyisabel: Me siento muy agradecida con tu reseña, no todos se dan cuenta de los detalles que trato de cuidar con los escenarios y las actitudes jajaja Ryoga aquí es de mis personajes predilectos, se nota ¿cierto? Creo que le aporta mucho a Ranma y hacen una mancuerna perfecta. Gracias por leer y abrazos gorditos, gorditos!
AkanePau: Justo por eso no me he detenido, estoy haciendo algo que me fascina y creo que también fue el motivo de mi conflicto. Por que ¿quién quiere estar en un sitio donde la esta pasando mal? Pero puede más mi amor a la escritura jajaja estas historias las tengo que contar, me queman los deditos de no hacerlo. Muchas gracias por tus palabras y por leer Demonio. Abrazos gordos!
Maryconchita: Bueno, bueno, que no pasa nada. Lo importante es que aquí sigues en el chisme del guapote demonio jajaja. Esa es justo la pregunta ¿dónde está Taro? Y no te sabría decir que tan pronto vayamos a descubrirlo jeje. Cuídate mucho y te mando abrazos extra gordos!
Emiilu: Eh! No, Akane no es Kiema pero Kiema se parece a Akane, lo que no he contado es porque se parece. Pobres uñas! Uñas bye bye! Bye! Perdóname por el crimen de pasión contra tus dedos, estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado. Llevo ensayo y error con un mensajito que te quiero mandar, no creas que ya me hice mensa y no pienso responder pero no quiero que suene a más drama y así jajaja porque no es la clase de mensaje que te quiero mandar. Que sepas que te agradezco tu respuesta y me quedo mucho más en paz con todo explicado. Cuídate mucho y te mando una cantidad irreal de abrazos gordos y esponjosos!
A .R. Tendo: Bueno mujer andas con todo, tienes historias que contar y tanto que actualizar ya jajaja bienvenida a mi mundo. Abrazos gordos! Que todavía falta mucho de esta historia.
Gogoga: Siempre intenso todo con este Demonio! Y además ahora tienen que buscar como sacar a Kiema del cuadro, pero creo que es una gran pista lo de la inundación y el tapiz y así jajaja. Muchas gracias por lo de mis Ranmas, la verdad es que busco hacerlos buenos hombres para mis Akanitas jajaja. ¿Limones quieres? Limones habrá querida amiga! Espero no tardar mucho con otro encuentro pasional y más intrépido esta vez. Cuídate y abrazos ultra gordos!
GabyCo: Si te me llegas a perder tú nada más me avisas y yo te explico ;) Como siempre te agradezco las pláticas guapa! Ah! Lo de Ryu ya lo esperaba con mucha ansia, quería mostrar ya a mi otro guapo demonio jajaja aunque es un picaron curioso. Cuídate mucho y te mando hartos abrazos gorditos!
RossBcc1: Mil gracias! Me siento muy contenta de tener una reseña tuya jajaja aunque sabes que quien está más agradecida soy yo contigo. Adoro tus fanarts! Yo también ya quiero que salga la poderosa diosa que es Akane y le de su merecido a Shinnosuke sobre todo. Abrazos ultra gorditos!
