Narrado por Candy

Llego corriendo hasta Albert, él se está tomando la cabeza con ambas manos y quejándose mucho.

- ¿Albert estás bien?- me mira adolorido. Stear y Archie se acercan alarmados.

- ¿Qué sucedió?-

- Se golpeó fuerte la cabeza, por favor llévenlo a mi habitación, tengo mi equipo de enfermería ahí - lo suben mientras me acerco a la tía abuela. George y Terry la sostienen, el médico de cabecera de la familia, el doctor Johnson fue invitado a la fiesta, así que se acerca para ayudar y pide que sea llevada rápidamente hasta su habitación.

Entro a mi cuarto y Albert ya está acostado en la cama, tiene mucho dolor de cabeza, lo examino y dichosamente sus signos vitales están normales.

- Albert, respira profundo, todo va a estar bien- le digo tomando suavemente su mano. Él asiente cerrando los ojos.

- Stear, voy por el doctor, es mejor que lo revise para saber si tendremos que llevarlo al hospital o sólo bastará con que tome algún medicamento- asiente y salgo rápido hacia la habitación de la tía abuela.

- Terry ¿ qué ha dicho el doctor? -

- Ya está despertando, parece que está bien, pero muy nerviosa-

- George ¿viste a William? Por favor, dime que sí era William - grita la tía abuela.

- Sí señora, era él, yo también lo vi -afirma.

- Gracias a Dios ¿dónde está? Quiero verlo, necesito verlo - suplica.

- Señora Elroy, por favor tranquilícese, tiene que estar serena para que sus signos vitales se normalicen - le dice el doctor.

Veo que Terry se acerca a George , le susurra algo y ambos caminan hacia mí.

- Señorita Candy, ¿el Señor William está en su habitación?- yo pestañeo varias veces y me cubro la boca con las manos para no gritar.

- George ¿¿me estás diciendo que Albert es el tío abuelo William?? - él asiente.

- ¡Por Dios!- vuelvo a pestañear repetidamente, siento un vacío inmenso en mi estómago.

-Sí está en mi habitación con Stear y Archie, el doctor debe revisarlo le duele mucho la cabeza -logro decir al fin con mi respiración muy agitada, George asiente.

- Ahora lo importante es que ambos estén bien de salud, ya tendremos tiempo de explicar toda esta situación- dice George sereno.

Mi cabeza da mil vueltas, recuerdo cada uno de los momentos que pasé con Albert, cuántas veces ha estado para mí en los momentos difíciles y me siento culpable, yo siempre pensé que no le importaba a mi padre y que no le interesaba ni siquiera conocerme... ahora tengo una mezcla intensa de sentimientos.

De mis ojos comienzan a salir muchas lágrimas, unos brazos fuertes me abrazan y me llevan suavemente a su pecho. Me acurruco más, su abrazo me da paz y tranquilidad, suspiro.

- Terry quiero que él esté bien para poderle agradecer todo lo que ha hecho por mí - abro los ojos, él me mira con ternura.

- No te preocupes Pecas, estoy seguro que él se pondrá bien -

- Voy a administrarle unos tranquilizantes para que duerma hoy, recomiendo que la Señora Elroy hablé hasta mañana con el Señor William, en sus condiciones estaría en peligro de tener un colapso nervioso-asiento.

- Doctor Alb... digo el Señor William está en mi habitación-

- Lo revisaré enseguida -

Le explico al doctor la situación de Albert y su pérdida de memoria, antes que lo revise.

- Stear, Archie, creo que es mejor que acompañen a las chicas abajo, esto va a demorar- ellos asienten y regresan a la fiesta.

- Enfermera Ardley, el golpe en la cabeza no ha representado un trauma físico pero muy probablemente haga que el Señor William entre en una etapa de recuerdos, necesitará reposo y acompañamiento esta noche-

- Sí Doctor, muchas gracias- Me acerco a él y ya no se queja, aunque se ve con la mirada perdida.

- Albert, soy yo Candy - me mira tiernamente y comienzo a llorar, tengo tantos sentimientos a flor de piel que no lo puedo evitar.

- Pequeña, estoy bien, quita esa cara, sabes que eres más linda cuando ríes que cuando lloras- me asombro con sus palabras y recuerdo a mi príncipe, el broche de los Ardley, su edad y la mía, el parecido con Anthony.

- ¡¡Dios mío Albert, eres mi príncipe!!-me tapo la cara y mis lágrimas caen a borbotones.

Terry me mira sorprendido por mis palabras y mi reacción.

- Candy, amor ¿qué sucede? - me abraza.

- Terry, Albert es mi Príncipe de la Colina -me mira como si estuviera enloqueciendo.

- Pecas no te entiendo - yo sigo llorando.

- Pequeña ven aquí- me llama Albert. Me acerco.

- Siéntate Candy- respiro profundo y me siento en la cama, mientras él toma mi mano.

- Lamento mucho que te enteraras de esta manera, pero es momento de que sepas toda la verdad - asiento, mientras mi corazón está a punto de salirse de mi pecho.

- La primera vez que te vi en la colina, supe que eras especial, tuve un deseo inmenso de protegerte, eras tan pequeña y dulce, en ese entonces era verano y había regresado a América a pasar las vacaciones del Colegio San Pablo, viví en Inglaterra muchos años, por eso ya no volví a verte; cuando me gradué regresé a Chicago pero aún no me sentía listo para ser la cabeza de los Ardley, era rebelde y aventurero, quería conocer lugares, vivir en la naturaleza, disfrutar de las cosas sencillas de la vida, hice sufrir mucho a la tía Elroy y a George, que ha sido casi un padre para mí desde que mis padres y mi hermana murieron- respiro profundo de nuevo.

- Luego te volví a ver cuando te rescaté en el río y confirmé que el sentimiento de protección que había sentido de niño se había intensificado, poco tiempo después mis sobrinos me mandaron tres cartas diferentes pidiendo que te adoptara, no tuve dudas, así que puedo decirte que oficialmente he sido el padre soltero más joven en adoptar a una niña- sonríe, yo también le sonrío.

- Como aún no quería revelar mi identidad, pero ansiaba cuidarte después de la muerte de Anthony, me fui también a Inglaterra para estar cerca de ti, no podía quedarme sabiendo que tenías ese gran tormento en tu corazón- Terry también escucha con atención del otro lado de la cama.

- Cuando conocí a Terry, comprendí que ambos se habían enamorado y que él te cuidaría mejor que yo- Terry me mira tiernamente- así que me animé a realizar mi última aventura antes de por fin aceptar mi destino y encargarme de las empresas Ardley. Pasé unos increíbles días en África, pero luego comenzó la guerra y George me comunicó que habías huido del Colegio detrás de Terry sin un solo centavo - Terry me mira sorprendido, ese pequeño detalle aún no se lo había contado.

- Supe que debía regresar pronto y en mi viaje de vuelta dentro de un tren de carga, Puppé saltó del vagón haciendo que yo fuera detrás de ella, cuando la sostuve en mis brazos, el tren explotó, causándome la perdida de mi memoria, hasta el día de hoy - cierro mis ojos una oleada de sentimientos traspasan mi cuerpo y tiemblo.

- Candy perdóname nunca debí ocultarme ante ti, ahora me arrepiento, todo hubiera sido más fácil si me hubiera sincerado contigo desde el inicio - baja la cabeza.

- Oh no Albert, no tengo nada que perdonarte, me has cuidado, me diste una vida privilegiada, me llevaste a Inglaterra y por ti conocí a Terry, no me alcanzará la vida para agradecerte todo lo que has hecho por mí -

- Ya lo has hecho Pequeña, sin ti no sé que hubiera pasado conmigo después de perder la memoria - nos quedamos en silencio unos segundos tratando de absorber todo lo que hemos dicho.

- ¿Puedo hacer una pregunta? - dice Terry. ¿Cómo debo llamarte, Albert, William o suegro?- todos nos echamos a reír.

En ese momento entra George.

- Muchacho esta sí ha sido tu peor travesura, te superaste... - sonríen mientras se dan un fraternal abrazo.

- Señorita Candy, la tía abuela ya está dormida y yo me quedaré con William, ahora ustedes disfruten de la fiesta, todos los esperan- nos dice George.

- Oh no, yo no pienso moverme de aquí-digo decidida.

- Pequeña, no me pasará nada, te lo prometo, además tengo que descansar, vayan y disfruten un poco-

- Vamos Pecas, es mejor que bajemos por su bien o no lo dejarás descansar con tus preguntas -

- Terry, yo, yo-

- Nada amor, vamos -

- Bueno pero cualquier cosa me avisas George, prométemelo-- No se preocupe Señorita Candy, yo le avisaré-Terry me abraza y salimos hacia el gran salón.

Bajamos y anuncian que abriremos el baile, comienza a sonar nuestra canción.

- ¿Terry, cómo sabían? -

- Yo la pedí Pecas - lo miro enternecida.

- Candy te amo - me susurra muy cerca de mi oído, mientras me acerca más a su cuerpo.

- Que bueno que la tía abuela está dormida... se escandalizaría si viera como me abrazas -

- jajaja- su risa, por Dios, no sé si algún día dejaré de estremecerme al escucharlo. Archie, Anie, Paty y Stear se unen al baile.

Los Leagan no fueron invitados, fue el único pedido que hizo Terry y a la tía abuela no le quedó más que aceptarlo, además parece que el Duque pidió algo parecido, aduciendo que Elisa había atentado contra mi reputación en el colegio y que no era conveniente que estuviera presente ni hoy, ni en la boda.

Dan inicio a la cena y nos sentamos los seis juntos en la mesa principal.

- Entonces Albert es nuestro tío abuelo, es increíble- comenta Stear.

- Es más que increíble- le digo mientras disfruto de un delicioso pastel de chocolate, Annie ha ayudado a organizar la fiesta y se ha encargado que hayan pequeños detalles como Dulces Candy en los arreglos de mesa y este delicioso pastel receta de la Señorita Pony.

- Esta fiesta es maravillosa lo único que la haría más perfecta es que la Señorita Pony y la Hermana María estuvieran aquí-

- Lo sé Candy... pero no pudieron encontrar a alguien que cuidara a los niños con tan poco tiempo de anticipación- me dice Annie.

- Pero nos confirmaron que están haciendo todos los arreglos para poder asistir a la boda - agrega.

- Ojalá puedan ir- digo soltando un suspiro.

De repente llegan un grupo de jovencitas y se acercan a Terry que conversaba animadamente con Stear. Se me ocurre que es tiempo de ver si Albert necesita algo.

Me acerco muy cerca de su oído, ante la mirada atenta de sus admiradoras.

- Voy rápido a ver a Albert -

- Te acompaño- hace intento de levantarse.

- No hace falta, voy rápido- le sonrío.

Subo hasta la habitación y toco suavemente a la puerta. George me abre.

- Señorita Candy, el señor William ya se durmió, los medicamentos para el dolor de cabeza lo adormecieron, ya le asignamos otra habitación y ya Dorothy llevo sus cosas allá, está a cuatro puertas de ésta, frente a la habitación del joven Grandchester- me susurra, de seguro la tía abuela enloquecerá mañana cuando sepa la cercanía de nuestras habitaciones.

- Muchas gracias, me avisa si despierta o necesita algo -

- Sí señorita, no se preocupe - Voy caminando de regreso a la fiesta cuando alguien me toma del brazo y me hace entrar a una habitación.

- ¡Suélteme!-

- Shhhhhhhh, Candy soy yo -

- Terry casi muero del susto - lo regaño.

- Pecas, te necesito, ya no aguanto más -Me dice abrazándome fuertemente y poniendo mi mano sobre su miembro.

- ¿Terry y la fiesta?- le respondo mientras comienzo a acariciar su falo, él cierra los ojos.

- Ya es tarde, nadie nos extrañará- me dice comenzando un beso lleno de anhelo. Siento como desabotona mi vestido con dedos ágiles, son como 25 pequeños botones, está a punto de enloquecer en el botón 19. Yo sigo frotándolo rítmicamente.

- Candy estos botones son una tortura -me río en sus labios, mientras comienzo a desabrochar su pantalón.

- Te juro que no lo he hecho pedazos solo porque sé que es muy especial para ti - sus pantalones caen al suelo y su miembro sobresale de su ropa interior, así que me adentro en la tela para tener un contacto directo, él gruñe roncamente.

- Al fin - termina con el último botón, mi vestido cae lentamente hasta el suelo.

- Candy te deseo demasiado - me susurra muy excitado, mientras toma fuertemente mis glúteos para levantarme en el aire y colocarme encima de su cintura. Lo abrazo con mis piernas y él comienza a frotar su masculinidad contra mi zona húmeda. Respiro muy aceleradamente y unas ansias me hacen querer más, bajo mi mano y dirijo su miembro para que se adentre en mi interior. Él cierra los ojos mientras me va penetrando. Siento como me llena completamente y comienzo a contraerme aprisionándolo.

- Pecas, me encanta cuando haces eso- me susurra.

Me acuesta en la cama para comenzar a balancearse contra mí en movimientos fuertes llenos de pasión. De repente rodamos por la cama y quedo encima, tengo el control y me gusta. Comienzo a subir y bajar sobre él mientras me mira extasiado. Me pongo creativa y me doy la vuelta lentamente, hasta quedar viendo a sus pies.

- Pecas, por Dios... - me encanta cuando lo llevo al límite, él ahora tiene una vista muy íntima de nuestro contacto, así que comienzo a hacerle el amor más intensamente, contrayéndome en cada bajada, siento que está a punto de llegar a su orgasmo, trata de detenerme para respirar pero no dejo de moverme necesito sentir su simiente dentro de mí.

- i¿Estás ahí Gatita?!- escucho a Archie llamarme desde la puerta.

Continuará...