MIRA HACIA ATRÁS


Rin, ¿te has acostumbrado a la vida en el pueblo?, ¿nadie ni nada te ha intimidado?, ¿has usado el kimono que te di el otro día?...

Cuando estés en problemas, ansiosa, triste o cualquier otro sentimiento: no dudes en llamarme, vendré a ti inmediatamente.

Incluso si estamos separados, si dices mi nombre, vendré hasta ti.

Si no puedes hablar, puedes silbar, silbar por entre tus dedos si lo deseas.

La distancia no es un obstáculo pues nuestros corazones están unidos.

Con el poder de la confianza no hay nada que temer, este sentimiento debería ser suficiente para llenar tu corazón.

Es por ello que esta bien que las cosas continúen como hasta ahora, tenemos mucho tiempo, puedes examinar tu corazón a tu propio ritmo, hasta entonces, cuídate por ti misma.

Rin había caído en un apacible sueño y la remembranza de la confesión de su señor la hizo esbozar una sonrisa entre sueños. Pensó como las cosas habían cambiado, desde el momento que su corazón había vuelto a latir, cuando su primera visión fueron un par de ojos ambarinos, mismos que la miraban con ternura, al igual que eran los que se turbaban cuando algo le pasaba a ella.

-¡Señor Sesshomaru!

Se visualizó de niña cuando corría a su encuentro, cuando lo asaltaba con preguntas mientras descansaba y las interminables canciones que inventaba en su ausencia. Ella sabía que su destino estaba en seguirlo, tal vez no como su pareja (siendo niña), pero siempre estaría a su lado. Aún cuando aquella tarde le dio la noticia de si bien le dolió también le enseñó muchas cosas.

-Amo... ¿Qué hacemos en la aldea del joven Inuyasha?.-Preguntó Rin. Sus ojos denotaban curiosidad, ya había pasado 1 mes desde que habían derrotado a Naraku, ahora sus viajes se habían limitado a simples viajes de placer, se sentía realmente dichosa, ya no había salidas inesperadas, siempre que ella dormía o despertaba su primera imagen era él. Como desearía que las cosas fueran así por siempre.

Jaken giró su cabeza a su señor, el que lo había acompañado por varios siglos ahora lo veía con una cierta turbación en su mirada ¿tanto le dolía lo que iba a hacer? ¿al ser el más frío de los seres demoníacos?

Rin era una pequeña niña, pero no tenía un pelo de tonta, algo presentía.

-¿Amo?...

Sesshomaru la tomó en brazos para bajarla de Ah-Uhn, pero no la colocó en el suelo, solo la sostuvo en su brazo. Jaken parpadeó varias veces, el amo no era de mostrar señales de afecto tan literalmente.

-Rin... Soy un demonio, los de tu especie correrían al verme.

-Lo sé, pero yo no amo, siempre lo seguiré, le debo mi vida.-Dijo sonriente y Sesshomaru sintió un estrujo en el corazón.

-¿Entiendes que ningún humano se acercara a ti si sigues conmigo?

Esta pregunta desconcertó a la pequeña.

-No importa.-Respondió apresuramente.

-A mi si... No quiero que crezcas para quejarte de que nunca te deje vivir una vida normal.

El amo tiene una manera muy peculiar de decir las cosas, más bien parece que la está regañando.-Pensó Jaken.

-Pero...

-Tan sólo era una niña y no lo entiendes.-La colocó en el suelo. En ese momento Rin se giró y tan solo unos metros vio llegar a la anciada Kaede junto con el joven Inuyasha aunque este último parecía simplemente irritado con la presencia de su medio hermano.

-¡Si, lo entiendo, de verdad que si! Quiero estar con usted amo.-Se apresuró a decir hasta acercarse a él tomándolo de la mano.

-Rin, sabes que no me gusta que te comportes así. ¿Sabes por qué?

Ella no respondió, pero unas lágrimas comenzaban a asomarse en su rostro.

-Porqué solo eres una niña.

Inuyasha arrugó la nariz, aunque Sesshomaru era una persona fría, no era la manera para hablar con Rin.

Las lágrimas recorrieron su rostro.

-¿Entonces porqué me devolvió la vida? Lo primero que vi cuando desperté fue a usted y ahora me va a abandonar ¿por qué? ¿no he sido una buena niña?.-Con sus tiernas manos se apartaba las lágrimas de los ojos.

-Deja de llorar...

Pero ella seguía ausente en su dolor.

-Rin, entiende. Eres solo una niña... Una niña que crecerá.

Levantó la mirada algo exaltada, su señor se había agachado un poco para estar a su altura.

-Hasta entonces... vive, crece, ríe y llora.

Rin guardó silencio, aunque seguía llorando. Sesshomaru colocó una mano en su mejilla apartando varias de sus lágrimas.

-Cuando crezcas, podrás seguir tu libre albedrío y estaré aquí cuando elijas tu camino.

El hanyou casi deja caer la quijada ante esas dulces palabras provenidas de su odiado hermano. Rin se levantó al igual que su señor, tras varios momentos mirándose el uno al otro...

-Parece como si se estuvieran despidiendo a través de sus ojos.-Susurró Kaede.

-Has sido una excelente niña, sé fuerte Rin.

-¡Así será mi querido amo!

Rin sonrió y Sesshomaru solo se dio media vuelta para comenzar a apartarse. De nuevo lloraba pero esta vez sonreía con gran tranquilidad. Kaede e Inuyasha se acercaron.

-Vamos Rin, te están esperando, hemos preparado una bienvenida solo para ti.-Dijo Kaede.

Ella no respondió, pero siguió se giró para verla.

-Todo va a estar bien Rin.-Le dijo Inuyasha y se acercó para acariciar su cabello. Ella le tomó la mano al medio demonio y comenzaron a caminar. Dándole la espalda al camino por donde un demonio a lo lejos solo observaba la escena. Cuando creyó que todo había termino reanudo su camino pero una voz lo distrajo.

-¡Amo Sesshomaru!.-Se giró de nuevo para ver a la humana que aún iba tomada de la mano de su hermano y con la que tenía libre la agitaba en el aire.

-¡No se olvide de mí!

Tras unos segundos reanudaron su camino y Sesshomaru se dio la vuelta.

-No digas tonterías.-Susurró y se fue.

Abrió sus ojos, sintió que la brisa la había traído de nuevo a la realidad, aquello había sido un viaje al pasado, aún seguía abrazada a su señor, con sus dedos acarició los cabellos plateados del demonio, de niña le gustaba tocarlos cuando dormía cerca de él. Ahora el estaba ahí abrazándola, manteniéndola cerca de su cuerpo, ¿cómo es que habrá sido ese cambio en él? Tras tantos siglos odiando a los humanos y jamás teniendo una leve relación con ellos, en tan sólo unos años, había cruzado un camino hasta ese momento.

¿Estaría bien preguntar eso?

Río mentalmente, siendo más pequeña vivía sin la preocupación de preguntar o decirle cosas a su amo, sin embargo, ahora que ha crecido, su pudor incremento y cuando antes lo veía como un padre, ahora era el HOMBRE, el hombre que amaba, ¡como cambian las cosas!

En ese instante sintió el movimiento de su pareja, percibió como se acercaba a su cuello y la respiración honda. La estaba oliendo.

-Hacía ya mucho que no hacías eso...

-Tu aroma ha cambiado.

Ella se levantó y le miró tiernamente.

-¿huelo a ti?

El no se inmutó, acarició la mejilla de ella mientras Rin cerraba su ojos y prolongaba el gesto. Él intentaba ser romántico, eso parecía, aunque era algo cómico, aún con esas caricias cargadas de amor su rostro frío seguía ahí, eso no era de importancia para ella, no necesitaba otra mirada. La volvió a atraer hacía él.

-No... Mucho mejor...

Rin se sonrojó y aprovechando su proximidad al cuello níveo de él también lo olfateo.

-¿Percibes un aroma?

Ella lo miró.

-Si, a perro...

El hizo un gesto de sorpresa mientras se sentía ofendido con un "hmpt" en su garganta. Ante esa expresión Rin rió.

-Solo bromeaba, claro que no, hueles a lo que más me gusta...

Con esa respuesta se acercó a él y lo besó tiernamente. Sesshomaru cerró sus ojos y le correspondió.

-Pronto comenzará a oscurecer.-Dijo el habiéndose separado.

Rin miró el cielo.

-De acuerdo, regresemos.

-.-.-.-.-.-.-

-Una cría del amo. Suena tétrico.-Resopló Ryuji.

-No lo pienses así, no creo que sea tan malo.-Decláro Oyuki volviendo con el general Sonha a la mesa de té.

Aunque la platica ya llevaba rato, el animo del youkai dragón había sido alterado tras el descubrimiento de los planes de Oyuki, si bien, el ya sabía que no tenía oportunidades contra el amo, no porque el fuese un demonio poderoso, había algo más fuerte que eso, el corazón de Rin, el cual había escogido al demonio perro y era algo que nadie iba a poder cambiar. Le dolía un poco en su interior.

-Ryuji ¿estas bien?.-Preguntó la kitsune cuando noto que su compañero se había perdido en un mar de pensamientos.

-¿Eh? ¡Si!.-Respondió exaltado solo para volver a la misma sensación.

La mujer frente a él no era tonta, y entristeció su mirada, nunca eran agradables los desafíos del corazón. En su mente buscaba las palabras para hacer sentir mejor al joven. Tras unos momentos una idea surcó su cabeza.

-Oye Ryuji, cuéntame, ¿has vuelto a ver a Sasuki?

Esto pareció desconcertar al muchacho.

-Mmm... pues no, la verdad es que no la he visto desde antes que me fui al campo de batalla contra las fuerzas del sur.

-Puede que esto me lo tomes como una grosería pero, ¿por qué no vas a visitarla? .-Le dijo con un semblante calmado.

Ryuji entendió a lo que se refería y suspiró cansado.

-Sé lo que piensas que esto me ha afectado, y pues si, lo ha hecho, creo que es la primera razón por la que me he quedado en palacio, después de todo, vivo solo en el pueblo.-Su voz se tornó triste.

-No es tan fácil que encuentres a alguien con quien es fácil sonreír y ser feliz.-Añadió, en su mente las imágenes de la humana pasaban como flash, una tras otra.

-Te entiendo, pero estas sufriendo...

El ya no dijo nada, el que calla concede...

-Si...-Llevó su mirada al suelo y espero a que el nudo en su garganta se deshiciera, pero no lo hizo, llevaba ya varios meses cargando con él. La misma persona que parecía hacerlo sentir contento, era la misma que lo hacía sentir desdichado o bueno más bien, el hecho de que por entre los pasillos ella y el amo sonreían con miradas y en la intimidad de la noche compartían el lecho. Era algo muy difícil de soportar, tal vez, necesitaba apartarse, aunque eso significara ya no escuchar la risa de la joven, las fabulosas practicas de lucha o los relatos de ella sobre su vida en la aldea humana.

-¡Ryuji!.-Sonreía.

-¿Ryuji?.-Lo llamaba con alegría.

-Ryuji,¿he mejorado?.-Pero esa felicidad era efímera.

-Ryuji, gracias por cuidarme.-Y el lo sufría cuando ella se apartaba.

-Ryuji...-Recordó la vez que la vio llorar ante su desesperación por la situación de la mujer arácnido.

-Debo irme, nos vemos, Ryuji...-Pero ahora ella corría y al fondo del enorme pasillo el Daiyokai la esperaba con el mismo semblante de frialdad solo para dedicarse a ella fervientemente, el lo sabía, daba crédito al amor del amo, el mismo cuando era niño lo sabía, si el amo fuese tan cruel no hubiera colocado al hombre dragón como su más grande general de confianza. El la amaba aunque no lo demostrara, necesitaba olvidarse de todo ello.

-Hablaré con el amo, puede que me deje ir.-Sentenció finalmente.

Oyuki sonrió un poco satisfecha.

-La señorita Rin ha llegado, quiere tomar té en el patio del ala sur.-Dijeron Haruka y Haruhi al unísono mientras se ponían manos a la obra.

-¡Oh, ya han llegado! Dejen preparo los ingredientes preferidos de ella.-Dijo Oyuki levantándose de su asiento, Ryuji miró hacía la puerta ahora abierta.

-Entonces es mi oportunidad.-Dijo.

La yokai zorro lo miró desconcertada.

-¿Estas seguro?

-Si, deseo que la próxima vez que vea a Rin ya no sienta un ardor en el corazón cuando se vaya, necesito que quede mi corazón su dulce ser, no quiero amargar la imagen de ella en mi existencia.

Esas palabras conmovieron a la kitsune y sin más que decir, Ryuji salió de la cocina. La nana viró su vista hacía la ventana, la luna comenzaba a asomarse por entre las nubes.

-Estoy segura que todo saldrá bien, Ryuji.

-.-.-.-.-.-

-Amo Sesshomaru, ha llegado.-Vocifero Jaken interrumpiendo el camino del amo a su alcoba. Miró a su súbdito.

-Jaken.

El mencionado lo miro extrañado.

-¿Siempre has sido así?

Esa fue una pregunta muy desconcertante, se miró a si mismo.

-¿verde, chiquito pero picoso? ¡Si, siempre!

Estaría por darle un golpe pero estaba de muy buen humor como para gastarse en castigar la payasada del demonio sapo. Eso si, le dedicó una mirada dura.

-Amm... Lo siento, ¿a que se refiere? Físicamente o personalmente.

-Personalmente.

Jaken lo meditó por un momento y rascó su barbilla.

-No, antes era un incrédulo demonio que vivía en otro contexto de mera riqueza, sin embargo mi corazón estaba vacío hasta que lo encontré a usted amo.-Los ojos cristalinos del acompañante eran molestos para el gran perro. Eso era muy tonto, preguntarle algo así a él, mejor no perdía el tiempo. Le quitó la mirada de encima y continuó su camino hacía su cuarto.

-Espero pase la mejor de las noches, amo.-Dijo Jaken cuando vio alejarse a su señor. Sesshomaru estaba a punto de cruzar el umbral cuando una voz lo llamó.

-Mi gran señor, ¿puedo tener unos minutos con usted? Tengo una petición que hacerle.

El general dragón esperó su respuesta...

-.-.-.-.-.

-Muchas gracias Oyuki.-Dijo Rin, mientras su nada, protectora y amiga se sentaba junto a ella.

-¿Y bien?

-¿Qué sucede?.-Decía Rin mientras le daba un sorbo a su té.

-¿No creerás que fue una coincidencia lo de esta mañana? No me digas que si, porque te perdería el respeto.

Rin casi escupe el té.

-¿¡Fuiste tú!?.-Si bien se castigó mentalmente por haberse equivocado de momento al decidir bañarse, ahora se daba cuenta que todo era maquinaciones de la kitsune.

-¡Pero claro pequeña!

-Kami mio Oyuki eres toda una manipuladora.

Ella rió con el ego hasta las nubes.

-De nada, pequeña, de nada.

Una gotita se asomó sobre la cabeza de la humana.

-A veces me das miedo, mujer.-Resopló.

-No lo tomes así, era evidente que necesitaban un empujoncito, al amo ya se le podía notar su ferviente deseo de tenerte, tanto así que ahora hueles a él. Ya quiero ver la cara de los sirvientes mañana que te vean, todo mundo sabía que era obvio pero no lo creeran hasta tenerte frente.

-Por favor Oyuki, no quiero ser protagonista de los próximos cuchilleos.

-¡Muy tarde! Jojojo

-Parecen acciones venidas de un proxeneta.

Se asomó una venita en la cabeza de la youkai.

-¿Qué dijiste, pequeña?.-Ahora se encontraba jalandole las mejillas con una sonrisa macabra.

-Itaiii...

Las risas no se hicieron esperar, hasta que una presencia las hizo detenerse.

-¡Ryuji!.-Exclamó Rin pero cuando iba a decir algo más...

-Mañana parto.-Su semblante no denotaba ninguna emoción. Rin se puso seria y algo extrañada.

-¿Qué? ¿A donde?

Oyuki miro al demonio dragón y sus ojos se entornaron hacia la habitación del amo.

¿Tan pronto?