Nido de cuervos

Kushel y Kenny seguían vivos.

Ese parecía ser un alivio, porque significaba que su disfuncional familia seguía a salvo después de todo. Ahora tenía un poco de sentido porqué Mikasa había insistido en que Levi fuera con ella y Kushel la última vez que la vio. Sin embargo, también había un enojo persistente, un resentimiento hacia todos ellos por haberle ocultado cosas. Ya no sólo se trataba de que Levi fuera un guardián, sino que la familia entera tuviera el linaje de una tribu que había sido importante y que decidieran que él tampoco necesitaba saberlo.

La pregunta seguía siendo: "¿Por qué?", quería entender por qué a él se le ocultó todo esto, quería saber la verdad sobre cada misterio que había entorno a su familia y qué tenía que ver todo ello con Hollow Blair y la terrible maldición. Se sentía tan traicionado y enojado con Mikasa, Kenny y Kushel, especialmente con ella. No sólo por lo que significó vivir bajo su ojo enjuiciador, bajo todos esos años de palabras crudas y rudas, bajo un rechazo que jamás logró entender, sino que también porque había sido demasiado egoísta para callar lo que realmente era él.

Solía decir que no le interesaba la frialdad de su madre, que los desaires y rechazos eran algo a lo que él ya estaba acostumbrado, sólo que... no. Nunca te puedes acostumbrar a ese tipo de cosas y Levi se dio cuenta de que esa era la razón que durante tantos años lo mantuvo preguntándose por qué su madre no lo quería en absoluto y que ahora le hacía preguntarse por qué incluso Mikasa había decidido que guardar secretos a Levi era lo mejor para todos.

«Cuánto drama», murmuró la voz dentro de su cabeza casi con aburrimiento «Acepta el hecho de que naciste en un nido de cuervos, así somos todos nosotros. Nunca serás la excepción».

Levi frunció el ceño, claro que estaba de acuerdo que la familia Ackerman era oscura, con un pasado igual de misterioso y oscuro, y él siempre se supo como parte de todo ello y lo aceptaba, porque siempre pensó que le sentaba la oscuridad, la frialdad. Pero ahora, después de haber conocido a Eren y de entender que la oscuridad, los misterios y los secretos no siempre son buenos, él ya no deseaba más esto. Ha pasado demasiado tiempo en la oscuridad, entre sombras, crujidos y rechinidos de una casa demasiado vieja, demasiado grande y demasiado sola. Nada de eso nunca se sintió realmente como un lugar al que pertenecí de eso nunca se sintió como ahora, como cuando estaba con Eren

No que fuera una sorpresa, porque él siempre quiso salir de Hollow Blair y romper las cadenas que lo ataban a ese lugar. Sólo había sido un enorme golpe de suerte que Eren apareciera para sacudir todos esos sentimientos que lo ataban a un lugar que siempre lo tuvo preso como a un ave en una jaula. Sus pensamientos se esfumaron cuando hubo una ligera sacudida en el tren y eso pareció regresarlo a la tierra, Isabel aun mantenía los ojos clavados en su rostro. Una mirada recelosa y sospechosa. No así Eren, quien lo miraba con tanta preocupación como curiosidad.

—¿Estás seguro de que no sabes nada, ni un poco?— Le cuestionó la hechicera con voz dura.— ¿Ni siquiera en qué parte de Deralia se está escondiendo tu familia?

Levi hizo una mueca.

—Soy tan ajeno a toda ésta situación como ustedes.

Respondió con amargura desbordándose de su voz, no quería mostrar lo que todos estos descubrimientos le estaban haciendo, pero al contrario de lo que Kushel Ackerman pudiera pensar, él no estaba hecho de hielo, no estaba hecho de metal y tampoco tenía una columna de hierro, ya no más. Hubo un breve silencio, entonces Isabel exhaló escandalosamente y asintió, no pareciendo tan convencida, pero dejó sus sospechas en segundo plano para dirigir su atención a Eren y cuestionó:

—A todo esto, ¿ustedes a dónde se dirigen?

—Deralia, también— Eren suspiró y parecía realmente cansado.— Perseguimos a la familia Ackerman, al igual que tú.

—¿Hm?— Isabel tarareó, un brillo emocionado empezaba a percibirse en sus ojos que ahora miraban a Levi.— ¿Por qué cazarías a tu propia familia, además del hecho obvio de que te ocultaron cosas?

—Creemos que Annie Leonhartd y Mikasa Ackerman saben algo acerca de lo que estaba pasando en Hollow Blair.

Explicó Levi, obviando por completo que se suponía que la hechicera tenía que ayudarlos a descubrir lo que sea que estaba pasando en Hollow Blair. Pero eso aparte, era evidente que Isabel no tenía la capacidad de ayudar a terceras personas, no a menos que pudiera sacar algo de esto. O quizá, específicamente de Eren. Madame Escarlata enarcó una ceja roja, sus labios volvieron a estirarse en una sonrisa burlona y presumida.

—Ah, ¿hablas del bucle de tiempo?— Cuestionó alegremente, aunque después de que Levi parpadeara confundido, su mirada regreso a Eren.— Pensé que en algún punto sería obvio, al menos para ti, Eren.

—Pensé que se trataría de eso— El médium asintió con una mueca pensativa en su rostro casi después de que ella terminó de hablar.— Sin embargo, todos los bucles de tiempo que conozco son diferentes a éste.

Isabel soltó una carcajada y con la misma presunción con la que Levi la había conocido, ella encogió los hombros.

—Bueno, no te puedo culpar— Sonrió más amplio, mostrando todos sus perfectos dientes blancos, manchados de labial rojo.— Hiciste lo que pudiste.

Levi rodó los ojos, luego cruzó los brazos sobre su pecho y se inclinó más cerca de Isabel. En parte para tratar de intimidarla y por otra parte, porque de esa manera podría ver sus reacciones más de cerca y tratar de saber si estaba mintiendo. Ella, por supuesto, no se intimidó ante la invasión personal de su espacio. Su sonrisa se mantenía intacta y parecía que tenía nervios de acero, porque ni siquiera hubo la más ligera contracción de nerviosismo en sus labios. Si se mantenía de ésta forma, Levi podría contar las pecas en su rostro aniñado.

—¿Y tú cómo llegaste a esa conclusión?— Levi entrecerró los ojos.— Antes decías que era una maldición.

—En parte lo es— Ella no parecía para nada impresionada, era más como si hubiera anticipado éste tipo de preguntas desde el inicio.— Estar atrapado por doscientos años en un bucle de tiempo debe ser horrible.

Ackerman parpadeó, estaba completamente desconcertado. Poco a poco se alejó del espacio personal de Isabel y frunció el ceño; era obvio que sabía que algo raro estaba ocurriendo en Hollow Blair, pero que estuviera atrapado allí por doscientos años parecía... demasiado. De pronto, algunas cosas comenzaron a hacer sentido, los días siempre se habían sentido igual, no que las cosas se repitieran del mismo modo pero todavía había una sensación de que estaba viviendo lo mismo. No sólo era el encierro y no poder escapar, era que alguien seguía repitiendo el tiempo una y otra vez por doscientos años.

Ahora tenía perfecto sentido porqué en cuánto se fue ese bucle de tiempo, todo el pueblo pereció a excepción de Eren, Annie, Mikasa, Kushel, Kenny y él. Ellos fueron los únicos porque claro, pertenecían a una tribu y el tiempo, la vida y en general el mundo, iba en formas diferentes para ellos.

El diario de Farlan entonces llevaba la cuenta de incluso años anteriores a que Levi naciera. Si el hecho de que su nombre aún no haya sido mencionado era un indicativo de ello. Al menos, ahora el diario comenzaba a hacer sentido.

—Es por eso que no había más estaciones, además del otoño— Comenzó a explicar Isabel ante el mutismo de ambos chicos.— O porque la gente moría cuando trataba de escapar, o porque nunca se permitió que los forasteros que lograban entrar en el bucle por accidente se quedaran por demasiado tiempo. Me tomó un tiempo descifrarlo, pero aquí está la respuesta que buscaban. Al menos en cuanto a Hollow Blair.

—Pero no es sólo eso— Dijo de pronto Eren, la claridad parecía que poco a poco iba llegando.— Kenny Ackerman es un memorial, así que en cada reinicio de bucle, él le borraba la memoria a todos los habitantes. Esa es la razón del por qué Levi no recuerda algunas cosas.

Bueno sí, claro que eso también tenía todo el sentido del mundo e incluso hasta parecía un poco obvio para éste punto. Isabel también estuvo de acuerdo, porque de inmediato asintió con seriedad y luego, con una mueca pensativa, agregó:

—Su bucle debía durar diez años, antes de que se tuviera que reiniciar— Luego, ella agregó:— Lo que afuera del bucle equivalía a diez meses para nosotros, creo.

—Eso también explica porqué todos los muertos que me llegaban, morían siempre de alguna enfermedad— Fue el turno de que Eren tuviera esa aura pensativa rodeándolo.— Nunca era debido a la vejez.

Isabel volvió a asentir y comenzó a darle sentido a otras tantas cosas que habían sido extrañas y que de alguna forma, para Levi habían sido normales toda su vida. Una parte del misterio había sido resuelta gracias a la astucia de Isabel y las observaciones de Eren, pero la pregunta que seguía persistiendo en la cabeza de Levi era: "¿Por qué?", demonios, había tantos por qué que necesitaban ser aclarados y las únicas personas que tenían esas respuestas, eran las mismas que se lo habían ocultado todo a Levi.

Debía haber algo más, mucho más grande que todavía no se podía resolver a menos de que Annie o Mikasa hablaran. O a que tanto Eren como Levi comenzaran a juntar todas las piezas que hasta ahora tenían y que en realidad, no eran muchas. «Bienvenido al espectáculo final», escuchó que la voz dentro de su cabeza murmuraba y Levi sabía que lo que sea que estaba dentro de él, también tenía toda la historia o sino, al menos las pistas más importantes. Pero preguntar sería una tontería, la cosa dentro de él tenía sus propios motivos para no hablar.

—¿Por qué?— Cuestionó en voz alta, una mueca de confusión y frustración en su pálido rostro.— ¿Por qué mi familia y Annie querrían hacer todo esto?

—No sé— Isabel suspiró con pesar.— Pero estoy segura de que ahora que el bucle se rompió, algo va a suceder. Algo grave que ellos querían evitar a toda costa. De lo contrario, no se hubieran tomado tantas molestias.

Entonces, un silencio espeso se creó entre ellos. El sonido que se escapaba de las vías del tren al ser golpeadas era lo único que llenaba los espacios vacíos.


Estuvieron sumidos en sus pensamientos al menos hasta la siguiente estación, cada quien parecía pensar en lo que se acababa de descubrir tan sólo hace dos horas. Levi tenía tantas emociones revueltas rodando por su cabeza, no sabía cómo se supone que debería actuar de aquí en adelante. Había vivido en una mentira por doscientos años y su familia nunca se había molestado en siquiera insinuarlo.

Pero eso no era lo peor, porque lo peor sería cuando llegaran al meollo del asunto y Eren preguntara por su verdadero guardián, porque si estaba por allí en algún lugar, era seguro que Eren iría de inmediato a buscarlo. Él dejaría atrás a Levi, se marcharía a lugares en donde ya no podría alcanzarlo. Era irónico, de verdad. La primera vez que Levi se enamoraba de verdad, la primera vez que quería pertenecer a alguien y resultaba que no lo podría tener.

¿Cuál era el sentido? Levi había escogido ser el guardián de Eren, ¿pero Eren lo escogería?

Él parpadeó cuando el paisaje dejó de moverse ante sus ojos, se dio cuenta de que el tren se había detenido. El encargado de los vagones apareció de pronto, anunciando que el tren haría una pequeña pausa de treinta minutos en ésta estación, Isabel aspiró aire con alivio y se colocó de pie con floritura, dejando su sombrero y guantes blancos sobre su asiento.

—¡Ah!— Exclamó alegremente.— Iré a estirar las piernas, ¿vienen?

—Preferiría quedarme y hablar un poco con Levi.

Eren respondió con seriedad educada y Levi claro que ya lo había visto venir. Esperaba algún tipo de reclamo por su familia y las cosas que habían hecho, también estaba esperando a que Eren colocara su distancia entre ellos y dijera que al saber dónde estaba su verdadero guardián, esto sería todo para ellos. Pero cuando Isabel asintió con una expresión llena de comprensión, se marchó y por fin los dejó a solas, Eren volteó a verlo con preocupados ojos verdes. Nada de enojo o reclamo asomándose en sus ojos irritantes y demasiado verdes.

—¿Levi?— Relamió sus labios y luego preguntó:— ¿Estás bien?

—Estaré bien.

Aseguró. Porque tenía que estar bien, pudo sobrevivir doscientos años sin Eren, podría vivir perfectamente sin él lo que le restaba de vida. Por el rabillo de su ojo pudo ver que Eren hacía una mueca de tristeza y no, no era él quien debía sentirse así, porque sería Eren quien encontraría a su guardián y se iría. Levi debió saberlo mejor que eso. Debió comprender porqué Armin también era muy celoso de su vínculo con Eren, porque le gustaba remarcar que estaba unido a Eren. Cortar un vínculo jamás sería fácil.

—En mi mente, lográbamos romper juntos la maldición— Murmuró de pronto, sin atreverse a mirar a Eren— Pasaríamos el resto de nuestras largas vidas con nuestras manos en el cuerpo del otro. Yo lograría dominar estos poderes, iríamos a buscar a Hanji para contarle el resto de la historia. Yo comenzaría a sonreír de verdad. Tú también— Eren seguro quiere decir algo, pero Levi no se lo permite porque continúa diciendo:— Entonces, un día, despertaríamos y la Orden y el Oráculo ya no significarían nada para nosotros, tampoco mi familia o el apellido Ackerman lo haría. Veríamos salir el sol juntos, haría calor y en algún lugar puedo oler las flores o la brisa salada del mar. Tal vez estaríamos en Hollow Blair, tal vez cerca de la costa— Sonríe con tristeza a las luces demasiado opacas del tren.— Pensé en eso estos últimos días. Lección número uno, Eren Jaeger: soñar no te lleva a ningún lugar bueno.

Después de su dramático discurso, Eren parece tan perdido y confundido por largos segundos. Entonces niega con la cabeza y se acerca más al espacio personal de Levi, sus ojos verdes buscan con desesperación la mirada de Levi y sus manos acunan a las del guardián. Ackerman todavía no quiere mirarlo, no puede porque físicamente ya le está doliendo. Entonces, Eren cuestiona suavemente:

—¿Por qué me dices todo esto?

—Porque te perderé— Admite y su desmayada mirada por fin encuentra a los ojos de Eren.— Estoy destinado a perderte.

Eren no dice nada, sus cejas se juntan un poco más y pone aquella mueca llena de mortificación que a Levi siempre le ha parecido tan extraña. Quiere calmar a su médium, asegurarle que no será él el primero en marcharse, quiere abrazar a Eren y prometerle el mundo entero. Quiere darle tantas cosas y el sentimiento lo desespera, porque sabe que haga lo que haga, no podrá hacer que Eren se quede. Él tiene ese presentimiento, pero es más que eso, es una certeza. La sensación que desde siempre había venido junto con Eren, tan latente pero que sólo hasta ahora es capaz de entender.

—¿Es por mi verdadero guardián?— Eren cuestiona y cuanto Levi asiente con pesadez, el médium agrega:— Es verdad que quiero encontrarlo y entender lo que pasó, es importante para mí hacerlo. Pero... te seguiría eligiendo. Debes saberlo.

Levi parpadea, mira con grandes ojos llorosos a Eren. Él casi no puede creer que Eren este mirándolo de esa forma y asegurando que sin importar lo que suceda con su guardián verdadero, Eren lo seguiría eligiendo. Tanta felicidad lo marea, abruma y distrae tanto que no se da cuenta de que hay algo dentro de él que se agita con indignación, tristeza y al mismo tiempo, rabia. Hay tanta felicidad que no se da cuenta que algo se rompe y se libera, que estas nuevas sensaciones también han sido el catalizador para detonar algo viejo y al mismo tiempo, algo nuevo.

—Tú eres mi amante— Escucha que el médium le dice muy despacito.— Y quiero hacer todas esas cosas que dijiste antes, pero quiero hacerlas contigo. Te elijo a ti, Levi Ackerman. Te estoy diciendo que tú eres todo lo que necesito.

Levi ni siquiera lo piensa cuando se abalanza contra Eren, buscando sus labios con desesperación. Sus bocas chocan con rudeza, la suficiente para sacar sangre y Levi saborea la sangre de Eren en la punta de su lengua, puede escuchar que Eren jadea contra sus labios y luego puede sentir los brazos de su médium rodeando su cintura, tratando de acercar sus cuerpos tanto como le sea posible. Levi no se está quejando de ninguna forma, él también anhela la cercanía.

Sus lenguas se encuentran en algún momento y Levi ahora puede probar la saliva de Eren, puede mezclar su aliento con el de su médium. Se detienen por breves segundos para tomar aire, pero apenas para eso porque inmediatamente vuelven a buscar sus bocas, dientes chocando y lenguas que exploran cuanto se les permita. Las sangre de Levi Ackerman se convierte en fuego liquido en sus venas, tanto amor, tanta pasión y tanto peligro y él lo quiere todo. Quiere consumir cada gramo de Eren Jaeger, hasta que arda en llamas como él se siente arder en éste momento.

Levi no nota que el vínculo guardián-médium ya no es lo que lo sujeta a Eren. No nota que todas estas emociones sólo le pertenecen a él y a nadie más. Ni siquiera le importa que ya no pueda sentir en lo absoluto a la voz dentro de su cabeza, nada importa. Porque en éste momento son sólo Eren y él, y quiere seguir fundiéndose en éste sentimiento.

Dos brillantes ojos azules miran por sí mismos por primera vez en mucho tiempo. Él observa todo con fría rabia contenida, mirada todo y luego se vuelve a hundir en la oscuridad. El momento ha llegado.


Isabel aborda el tren antes de que éste salga de la estación, pasan otro par de horas en medio de un silencio tan tranquilo y apacible que ninguno de los tres lo rompe. En algún punto de la madrugada Levi se queda profundamente dormido, ni Isabel ni Eren necesitan dormir así que se mantienen quietos por otro rato, antes de que Eren le haga una seña con la cabeza a Isabel. Ella asiente y luego ambos se colocan de pie, siendo tan silenciosos como pueden para no despertar a Levi.

Caminan en silencio por el estrecho pasillo del tren hasta que llegan al último vagón, éste es más pequeño y a diferencia del resto de vagones, está un poco en penumbras. Hay asientos individuales y una lampara por cada pequeña mesa circular a lado de los asientos; no hay nadie aquí y Eren, al ser el último en entrar es quien cierra la puerta para asegurarse de que nadie pueda escuchar su conversación. Isabel lo mira con curiosidad, pero espera pacientemente a que el médium hablé.

En su lugar, Eren saca un pequeño vial delgado de sus bolsillos y se lo muestra a la mujer. Los ojos verdes de Isabel brillan con incredulidad cuando reconoce el contenido rojo, todavía no se lanza contra Eren para quitárselo, pero está cerca de hacerlo. Sin embargo, no es ni siquiera necesario que use la fuerza bruta, el médium se acerca los pocos pasos que los separan y le entrega el vial con sangre. Ella mira el espeso liquido rojo a través del cristal del vial por varios segundos, durante ciento cincuenta años había rogado por esto, pero nunca pensó que lo obtendría tan fácilmente y era natural sentirse tan desconcertada.

—Me estás dando tu gen recesivo— Balbucea al borde de la histeria.— ¿Por qué?

Eren encoge los hombros con tranquilidad.

—Un presentimiento— Murmura, pero sus ojos están perdidos en algún punto muerto en una de las ventanas.— Todo lo que está pasando me tiene pensando. Y sé que con la sangre ya no necesitarás de mí para poder engendrar a los descendientes de los ancestrales.

Isabel observa el vial una vez más antes de guardarlo en uno de sus bolsillos mágicos. Hay una parte de ella que entiende que Eren no está haciendo esto por ella, después de todo, le llevó ciento cincuenta años tratar de meterse a la cama del chico para obtener un hijo suyo y él siempre se negó rotundamente. Sean los motivos que sean, ella ciertamente no se queja, siempre quiso que su propia descendencia llevara la sangre de los ancestrales y de alguna forma, lo consiguió. Ella quiere al menos saber por qué ahora, por qué después de tanto tiempo, pero parece que Eren puede leer la pregunta implícita en sus ojos, porque es él quien habla primero.

—He sido egoísta por mucho tiempo, quiero al menos dar esto. Cumplir con el propósito para el que nací— Sus ojos verdes chocan con los de Isabel y ella de alguna manera, entiende.— El único favor que pediría es que los presentes ante los ancestrales, ante mi madre. Luego llévales lejos de la Orden y el Oráculo.

Isabel sonríe, toda presunción y al mismo tiempo, toda comprensión.

—Ellos no van a tocar a tu descendencia, Eren— Le asegura Isabel con terquedad.— Lo prometo.


Levi sueña con la bahía.

El mar aquí es de un turquesa imposible, el viento mece sus cabellos con suavidad y casi jura que puede escuchar a las gaviotas en algún lugar. Es pacifico y no se pregunta por qué sueña esto, él sabe que nunca ha ido al mar. Pero eso es irrelevante, porque puede sentir la arena entre los dedos de sus pies, el agua tibia del mar que le llega hasta los tobillos. Olvida que había sido tan infeliz en Hollow Blair, porque ahora está en éste lugar y al fin siente paz.

Camina por la orilla del mar, sus huellas se borran cada vez que el mar regresa a humedecer la arena de la playa. A lo lejos puede ver el pequeño muro blanco que separa a la playa de Erdia, logra distinguir una que otra colorida casa a lo lejos y por primera vez se anima a dejar de vagar y echar un vistazo a la villa. Se adentra a la enorme villa cuando deja la playa atrás, el suelo está empedrado y las casas resaltan en colores llamativos.

Cuando llega al centro de la villa lo ve. Hay un enorme fresno que da una reconfortante sombra, puede ver las hojas doradas que lo adornan y las brillantes manzanas que lo coronan. Entonces, algo más importante llama su atención y una preciosa casona se muestra ante él. Los azulejos forman las figuras más caprichosas que haya visto, azulejos azules y blancos demasiado gastados por el paso del tiempo. Sin embargo, ese es el encanto de la enorme casa con demasiadas ventanas y balcones. Puede escuchar a los mensajeros de viento chocar entre sí, hay muchos de ellos en casi todas las ventanas. Cristales de los siete colores de las tribus que chocan entre sí cuando el viento las mece.

Quiere adentrarse en la bonita casa y descubrir que hay dentro, cuando de repente, siente que una fuerza invisible lo llevaba de vuelta al mar. Es diferente ahora, el mar esta tumultuoso, las olas violentas y el cielo que había sido azul ahora se torna en un negro amenazante, las nubes grises se arremolinan con violencia y forman figuras espeluznantes. El mar lo arrastra hasta el fondo, él quiere nadar, quiere pedir ayuda, pero cada vez se hunde más y más en la negrura espesa del insólito mar. Sus ojos comienzan a cerrarse, el puede ver una luz verde al final del tormento y quiere alcanzarla.

Estira un brazo e intenta impulsarse hacia ella, pero continúa hundiéndose y alejándose. Quiere seguir luchando cuando escucha la voz de Eren llamándolo, pero ya no hay nada más que él pueda hacer porque el mar y la oscuridad se lo están tragando.

Se despierta de un sobresalto, parpadea varias veces porque necesita acostumbrarse a ésta nueva oscuridad. Está sudando y también, está solo, el abrigo de Eren lo está cubriendo del frío y sus manos rápidamente se aferran a él y su nariz se hunde en la rugosa tela para captar el aroma de su médium. Sus manos, su nariz, su médium. Cuando se da cuenta, suelta el abrigo y entre penumbras, logra distinguir sus pequeñas manos, al menos siguen siendo pálidas como las recordaba.

Ahora sus manos van a palpar su rostro, él pasa la punta de sus dedos por sus ángulos afilados, sus pómulos, sus labios y la punta de su nariz. Su rostro está casi como lo recordaba, más pequeño, sus facciones son un poco más angulosas pero nada de que preocuparse, su cabello también sigue siendo tan negro como lo recordaba y se siente tan bien que en su mayoría, nada haya cambiando por completo.

Entonces, se incorpora un poco mejor en el asiento y observa sus piernas, ambas funcionales, ambas proporcionales, ambas correctas, ahora suyas. Sonríe cuando primero levanta la derecha y luego la izquierda, no hay dolor, no le cuesta trabajo y eso es lo mejor de todo. Sus manos recorren primero su torso, sus costados, luego bajan por la curva de su trasero firme, pasando por sus muslos, hasta sus rodillas y se sorprende que a pesar de todo, no sea para nada flacucho, él piensa alegremente que éste cuerpo le gusta a Eren, de todos modos.

Por alguna razón que desconoce, él se suelta en risitas triunfales. Luego la alegría fácilmente da paso a la curiosidad cuando nota el pequeño diario en su regazo, él lo abre y comienza a leer.


26 de Diciembre, del celebre año 1707

Quién quiera que esté leyendo esto:

Después de un año de matrimonio entre la señora Kushel y el señor Carther, ayer por la noche nació su primer hijo. Debió ser el afortunado por haber nacido en Navidad, me gusta mucho pensar en que esa es una buena señal. La gente del pueblo, sin embargo, cuchichea sobre el nuevo miembro de la familia Ackerman, algunos dicen que vino a darle un poco de luz a la familia, a Kushel Ackerman quien parece ser quien más lo necesita. Tampoco nadie se explica el por qué el niño lleva el apellido de la familia Ackerman y no el de la familia Blair. No es que a mí me importe mucho y tampoco debo inmiscuirme en las decisiones ajenas.

Sólo soy un escritor documentando la vida de la gente en Spring Hollow. Tal vez un día pueda ser parte de la familia, mi padre insiste tanto en que despose a Mikasa Ackerman, no creo que ella sea de mi tipo. No había estado muy interesado en el amor, tanto que ni siquiera sabía que tenía un "tipo". Como sea, ayer fue un día especial en Spring Hollow, después de todo, es el primer nacimiento que hay en la villa.

Spring Hollow le da con alegría la bienvenida a Levi Ackerman.

F. C


—Levi.

Repite lentamente, el nombre no le gusta en lo absoluto así que hace una mueca y cierra el diario. No necesita leer más, él sabe lo que va a venir después y no quiere que Eren o la hechicera se enteren, así mira por algunos segundos más la tapa desgastado del diario, luego abre la ventana y lo deja caer sin ningún tipo de remordimiento, a él tampoco nunca le agradó mucho Farlan Church. Escucha una protesta que viene de lo más profundo de su mente y la obliga a callarse, no le resultaba fácil porque él sigue peleando con todas sus fuerzas.

Se concentra un poco más y deja que sus dones hagan lo suyo, una sensación adormilada le recorre su mente y recuerda como fue la primera vez que Kenny se lo hizo, así que no tiene piedad y manda la sensación tres veces más fuerte. Puede escucharlo ahogarse en el sueño profundo del que ya no permitirá que despierte. El otro jadea e intenta dar pelea una vez más, llama a Eren y una chispa de ira lo invade. Pero eso parece ser suficiente para que el otro se callé y se hunda aún más en la profundidad oscura de su mente.

La libertad se siente tan dulce, él ahora puede controlar sus dos dones con facilidad, podrá proteger a Eren correctamente. Odiaba prestarle sus poderes al otro, pero ahora, incluso tiene un don extra debido a él. Tener los dones de los viajeros no era algo que hubiera tenido en mente, pero tampoco se iba a quejar, sabía que dadas las circunstancias llegaría el momento en que necesitaría el don. Reconoce que podría agradecerle una o dos cosas a su madre, después de todo.

Él de pronto se mira en el reflejo de la ventana del tren, su rostro es tan sólo un poco diferente de lo que solía ser, pero eso es lo de menos cuando en sus ojos grises puede ver el más leve indicio de un azul metálico, que brilla y se desangra a través del plateado. Él sonríe con altivez.

Entonces, escucha los pasos de Eren y la hechicera acercándose, se pone ligeramente nervioso ante la idea de poder ver, tocar y hablar con Eren. Alisa su cabello negro e intenta sentarse lo más derecho que puede en su asiento, puede sentir como su vínculo salta, grita de alegría y se expande ante la cercanía de Eren. Ahora que no hay nadie para interferir, él puede sentir por completo su vínculo y sabe que una vez que Eren lo vea, también lo va a sentir.

Finalmente, Eren entra. Sus ojos verdes chocan con los de él y luego hay algo ahí haciendo click, el vínculo tira del médium de Eren y lo llama para que se acerque a su verdadero guardián. Pero Eren se mantiene quieto, con la mirada confundida y los ojos desorbitados. Admira el control que el chico tiene de sus emociones, los médiums son muy posesivos y territoriales durante la primera etapa de vinculación. Él percibe las emociones de su médium e inmediatamente pone su don en práctica.

Influye en los sentimientos de Eren, hace la que la confusión se convierta en tranquilidad y la inseguridad en seguridad. Le muestra sus propios sentimientos, intenta que sean cálidos y reconfortantes, de alguna forma tiene el efecto deseado porque Eren ya se está acercando, totalmente encantado por el vínculo que los une. Sabe que la hechicera sospecha de él, así que finge una mueca confundida y espera que sea suficiente para engañarla. Ya que ella también es una memorial, no serviría de nada tratar de meterse en su cerebro y emociones, así que espera que por su bien, ella no interfiera.

—¿Levi?— Eren cuestiona en un susurro ahogado.

Él odia ese maldito nombre, odia que Eren lo diga con ese cariño en su voz. Pero se fuerza a asentir y no levantar sospechas en la hechicera que ya mira todo con los ojos entornados. Se coloca de pie y por un momento, él se tambalea, no está acostumbrado a que sus dos piernas lo sujeten de ésta manera; espera poder acostumbrarse a la sensación. Entonces, sus manos por fin tocan el rostro de Eren y siente que todo ha valido la pena. Todas sus emociones se disparan, porque los guardianes también son demasiado protectores durante ésta primer etapa.

También hay un fuerte sentimiento posesivo, quiere darle todo a Eren. Pero al mismo tiempo, quiere tener todo de Eren y una parte de sí, sabe que mientras lo siga llamando "Levi", eso no va a ser posible. Pero él tiene su don y con él hará que Eren quiera escogerlo a él. Esta a punto de besar a su médium, entonces hay una sensación que le recorre la columna vertebral. Un escalofrío en el aire y cuando presta más atención a su entorno, ve a Mikasa y Annie salir de un portal.

Eren se hace a un lado y entonces ella lo reconoce rápidamente, no a Levi, a él. Tiene una mirada triste en su rostro, pero al mismo tiempo parece determinada, con coraje y valiente. Le gusta mucho verla de ésta forma, mostrando su verdadero poder y potencial, aunque no le gusta saber que ella quiere usarlo en su contra. Ella es su hermana, después de todo y odia la idea de pelear con ella una vez más.

Mikasa da un paso al frente y es todo lo que necesita para que Eren se paré frente a él para protegerlo. Hay una sensación satisfecha y posesiva que su curva en su vientre al pensar que su médium lo está protegiendo. Es normal, son los instintos, el vínculo provoca que Eren de pronto se porte tan protector con su guardián ahora que por fin se encontraron.

—¿Qué haces aquí?— Dice Eren a Mikasa, su voz cerca de ser un gruñido.

—¡Vine a terminar con ésta locura!

—No voy a dejar que toques a mi guardián.

Exclama con fuerza Eren, y él sonríe amplio a pesar de que Levi, el verdadero Levi, aún estando en un estado de sueño catártico, se queja y se duele por la afirmación.


¡Hola! Espero que se encuentren muy bien y que estén tenido un excelente fin de semana. Bueno, yo paso rápidamente por aquí para dejarles la continuación del fanfic, que ya esta en la cumbre de la historia. Para el siguiente capitulo se viene la historia de Mikasa, la cual es muy importante para resolver lo que resta del misterio, así que por favor, no dejen de leer. Siento que va a hacer uno de los capítulos más emocionales, dicho esto, preparen sus Kleenex para lo que se viene en los últimos capítulos. Porque puede pasar de todo. De momento, creo que sería todo por el momento. Muchas gracias a las personitas que se toman el tiempo de leerme, comentar y votar, eso siempre me motiva mucho a seguir adelante. Hasta la próxima.

¡Saluditos!

P.d: ¿Qué tal les pareció el capitulo de hoy, criaturitas del bosque? ¿Se esperaban que algo así sucediera? Me gustaría mucho saberlo.

Love you 3000, Dragón. 🐉🌹