*4 años después*
Sakura y Tomoyo estaban cerrando la puerta de su clínica veterinaria, que se encontraba a las afueras de Tokio.
-Menudo día, tres operaciones- murmuró Tomoyo, cansada.
Sakura le dio un codazo.
-No te quejes, te encanta tu trabajo-.
-Y a ti también- respondió ella, sonriendo.
-Lo que más me gusta es que trabajemos juntas- dijo Sakura, guiñandole un ojo.
Las dos se rieron y caminaron hasta el coche, estaban deseando volver a casa.
Al bajarse del coche, dos figuras pequeñas corrieron hacia ellas.
-¡Mami!- chilló una de ellas, lanzándose sobre Tomoyo.
-¿Qué tal te ha ido en el colegio, Ichiro?- preguntó ella, abrazándolo.
El pequeño la miró con sus grandes ojos violetas, apretando los labios.
-No me gusta, quiero que Sukivenga conmigo-.
Sakura se incorporó, llevando a una niña de ojos azules que tenía poco más de un año en sus brazos.
-Sabes que tu hermanitatodavía es muy pequeña, hasta el año que viene tendrás que ir tú solito- le dijo Sakura, mientras Suki le tiraba de su collar donde colgaban dos anillos.
Ichiro suspiró y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-No me regañes, tita-.
Sakura se acercó a él y le dio un beso en la frente.
-No te estoyregañando, solo te pido que tengas un poco de paciencia. ¿Lo harás por mí?-.
El pequeño asintió, sonriendo.
Las dos chicas se miraron con complicidad y caminaron hasta la entrada de su ciudad de casas cueva.
Allí, sentados en un banco les esperaban Eriol y Syaoran.
Sakura se acercó a Syaoran, con Suki en brazos, y lo besó en los labios.
La pequeña alzó sus manitas, separándolos.
-¡Para mí!- gritó, mirando a Syaoran.
Él se rió y la cogió en brazos, dándole un beso en la mejilla.
-Tengo una sobrinita muy celosa- murmuró, mirando a Sakura.
Ella se encogió de hombros.
-Que disfrute, es la única a la que le permito que sea así contigo- respondió ella, sonriendo.
Los cuatro se adentraron en la ciudad, caminando juntos hasta la casa cueva donde vivían Eriol y Tomoyo con sus dos hijos.
-Entoncescomemos mañana juntos, ¿no?- preguntó Tomoyo.
-Claro, hay que celebrar el cumpleaños de nuestra Alfa- respondió Eriol, levantando las dos cejas.
Sakura puso los ojos en blanco.
-No me llameis así, vosotros no- pidió con ojos suplicantes.
Eriol y Tomoyo reprimieron una carcajada.
-¿Queréis que nos los quedemos un rato? Asípodéis cenar tranquilos... y solos- murmuró Syaoran.
Tomoyo miró a Eriol mordiéndose el labio inferior.
-Eres el mejor, Syaoran- susurró mientras soltaba a Ichiro, que corrió a los brazos de Sakura.
-Ya haréis lo mismo algúndía por nosotros- respondió él, guiñandoles un ojo.
Los dos se fueron a su casa dejando a Tomoyo y Eriol solos para que disfrutaran de un poco de intimidad, que no tenían tanta como querían desde que eran padres.
Al entrar en su salón, Sakura se tumbó en el suelo con Ichiro para dibujar algo juntos.
Sonrió al ver que el pequeño estaba pintando dos lobos, uno negro y otro azul.
Levantó la vista y observó a Syaoran, que estaba sentado en el sofá haciéndole muecas a Suki mientras ella se reía a carcajadas en su regazo.
Se puso de pie, dejando a Ichiro con su dibujo, y se sentó al lado de Syaoran.
Acarició el pelo negro de Suki, que todavía lo tenía muy corto, y miró a Syaoran a los ojos.
-Quiero una-.
Syaoran frunció el ceño y la miró, sorprendido.
-¿Lo dices en serio?-.
Sakura sonrió y volvió a mirar a Suki, que estaba abrazando a Syaoran.
-Siempre que veo lo tierno que eres con ella... me entran muchas ganas-.
Syaoran respondió a su sonrisa.
-Yo tengo ganas desde que te vi por primera vez con Ichiro en brazos-.
Sakura se ruborizó y levantó las cejas.
-Pero si ya hace más de tres años que nació... ¿Por qué no me lo dijiste?-.
Syaoran se encogió de hombros.
-No quería presionarte-.
El corazón de Sakura se aceleró, descontrolado.
Se acercó más a él para besarlo, ignorando un gruñido de protesta de Suki.
-Eres demasiado perfecto- susurró antes de separarse de él.
-Entonces... ¿Ya te ves lo suficiente mayor?- preguntó Syaoran.
-Mañana cumplo 26 y en julio tu tendrás 29... creo que ya es un buen momento-.
Syaoran sonrió.
-Pienso igual-.
Los dos se miraron un momento a los ojos sin decir nada.
¿Cuándo es tu próximo celo? escuchó Sakura en su mente.
En dos semanas.
Syaoran alzó una ceja y sonrió de forma traviesa.
Creo que va a serun celo muy divertido.
Ella levantó las dos cejas varias veces, haciendo reír a Syaoran.
De pronto se escucharon unos golpes en la puerta y Sakura se levantó para abrir.
En la entrada estaba un chico alto, de pelo blanco y largo que tenía unos penetrantes ojos azul cielo.
-¡Yue! ¿Ya te marchas? Sabes que nos gusta tenerte devisita y que puedes quedarte todo lo que quieras- dijo Sakura, sonriendo.
El chico respondió a su sonrisa.
-Debo volver ya... pero esta vez no me iré solo-.
Sakura frunció el ceño, extrañada.
Yue se apartó y dejó ver a una chica de ojos marrones y cabello marrón oscuro, que estaba algo sonrojada.
-¿Nakuru?- preguntó Sakura, sorprendida.
Ella levantó la vista y la miró.
-Él es mi mate, Sakura- murmuró, agarrando la mano de Yue.
Él la miró con cariño sin dejar de sonreír.
-¿En serio? No sabéis como me alegro por vosotros- respondió Sakura, acercándose para abrazar a Nakuru.
Después miró a Yue y añadió -Debes cuidarla y tendréis que venir mucho de visita para que no la echemos de menos-.
Yue asintió.
-Tú tambiéndebes venir, hace mucho desde la última vez. No entiendo como no había olido a Nakuru las otras veces que vine por aquí- dijo él, frunciendo el ceño.
-Porque venías entre semana y ella siempre estaba en Tokio trabajando- contestó Sakura, pensativa.
-Pues me alegro mucho de haber venido un fin de semana esta vez- respondió Yue, sonriendo de nuevo.
Sakura le abrazó a él también.
-No sabes como me gusta quenuestras manadas se lleven tan bien, es un sueño hecho realidad-.
Yue la abrazó más fuerte.
-Sí, por fin todos los licántropos de Japón viven felices y tranquilos-.
Syaoran se asomó a la puerta, con Suki todavía en brazos.
-Iremos pronto a veros, Yue- le dijo al chico con rostro serio, no le hacía mucha gracia ver a Sakura tan abrazada a otro hombre.
-Cuando queráis, ya sabéis que allí hay una cabaña para vosotros-.
-Y tú sabes que aquí tienes una casa cueva enorme para ti y los tuyos- respondió Sakura, separándose de él.
Yue asintió de nuevo y tanto él como Nakuru se despidieron, marchándose hasta el aparcamiento donde él había dejado su coche dos días antes.
Cuatro meses después, Sakura entraba en su pequeña ciudad de la mano de Syaoran.
Nada más verlos, Tomoyo corrió y se abalanzó sobre ellos.
-¿Os lo han dicho ya? ¿Qué es?¿Qué es?- preguntó, ansiosa.
Sakura sonrió y se acarició la barriga, donde asomaba un pequeño bultito.
-Es una niña- respondió Syaoran.
El grito de emoción de Tomoyo se escuchó por todo el valle.
-¡Una amiga para Suki!- chilló, sonriendo.
Sakura y Syaoran se rieron.
Caminaron con ella hasta su casa, donde estaba Eriol con Ichiro y Suki.
Tomoyo corrió hacia él, abrazándolo y susurrando algo en su oído.
Eriol sonrió y se acercó a Sakura.
-¿Cómo se va a llamar?-.
Sakura miró a Syaoran.
-Tú eliges el nombre- dijo ella, revolviendo con una mano el pelo de Syaoran de forma cariñosa.
Él la sujetó de la cintura y miró a su amigo de ojos azules.
-Me gusta Akame- murmuró en voz baja.
-Ese es un nombre chino, ¿verdad?- preguntó Eriol, levantando una ceja.
Syaoran asintió, besando la frente de Sakura.
-Entonces la futura Alfa se llamará Akame- dijo ella, sonriendo.
-Seguramente también será maga- añadió Tomoyo muy sonriente.
Los tres entraron en la casa y se sentaron en la mesa donde ya los estaban esperando Tomoyo, Ichiro y Suki, para cenar los seis juntos como todos los viernes.
FIN
Por fin la he terminado, me ha encantado escribirla y prefiero que sea corta e intensa a intentar alargarla y que luego se vuelva pesada.
Espero que os haya gustado tanto como a mí y nos vemos en la siguiente, donde Syaoran será un vampiro y Sakura una cazadora de vampiros😈
