La mañana había comenzado muy agitada para la tripulación del Dragón Negro. Su capitán, uno de los más temidos de todos los tiempos, daba órdenes a diestra y siniestra desde el timón, sin importar, que la mayoría de sus subordinados, estaban recién amanecidos.
-¡Leven anclas!- gritó al grupo constituido por el cazador y demás tripulantes, que subían el ancla con esfuerzo -¡Desplieguen velas!- el vidente y el alquimista, tiraban de grandes sogas para desplegar velas -¡Vigía!- gritó hacía su hermano en la cofa.
-¡Cielo despejado, capitán!- exclamó con un catalejo en mano, mirando al horizonte -¡Casacas negras!- miró hacía estribor -¡Un barco militar se acerca, capitán!-
Un barco militar, se acercaba a toda velocidad hacía ellos. Seguramente, habían averiguado el paradero de las brujas blancas y la destrucción del cuartel, gracias a los que habían escapado. Las chicas que limpiaban la cubierta del navío, se acercaron a estribor, para ver a su enemigo.
-¡Carguen los cañones! ¡Y prepárense para la batalla!- ordenó a los hombres que se dirigieron a cargar los cañones -¡Mujeres! ¡A la bodega! ¡Ahora!-
-¡Ja! ¡Ni lo sueñes!-
Desenfundó su espada dispuesta a luchar, la mayor de las guerreras.
-¡Obedezcan!- gritó perdiendo los estribos.
-¡No seas aguafiestas, Ciro!- aplaudió emocionada, la alquimista.
La cazadora, bajó de un salto de la cofa y cayó detrás de sus amigas, para hablarle a su prima.
-¡Denisse!- se paró sobre la borda, sosteniéndose de una soga -¡Drag Slave!-
Descolgó su arco por si era necesario atacar antes de tiempo y apuntó al navío enemigo. Se acercó a ella, juntando sus manos.
-¿Drag Slave?-
Preguntó la hechicera a sus amigas y ellas, levantaron sus hombros sin respuestas.
-Más negro que la oscuridad, más rojo que la sangre- una gran bola de energía se formaba entre las manos de ella -Perdido en la corriente del tiempo...-
-Es un hechizo... Nunca había visto conjurar uno-
Mencionó la alquimista, maravillada. Todos los demás, veían el espectáculo de esas dos jóvenes, impactados. Parecía irreal lo que esa cazadora ordenó a hacer esa hechicera, que estaba conjurando ese poderoso mantra delante de ellos ¿Cómo sabían hacer una cosa como esa?
-Junto con tu poder y el mío, aniquilaremos a todos los estúpidos que quieran interponerse en nuestro camino...-
Miró a su prima de reojo, esperando su señal y conteniendo ese gran poder entre sus manos.
-¡Ahora!- exclamó ella.
-¡Drag Slave!- gritó.
El poder fue liberado, llegando al barco militar y destruyéndolo, en cuestión de minutos con una gran explosión.
Para la tripulación, parecía que el tiempo se había detenido. Nadie decía nada y mucho menos, movía un músculo, todo fue tan rápido que parecía un sueño.
-¡Si! ¡Lo hice!-
Festejó abrazando a la chica a su lado.
-¡No puedo creerlo! ¡Al fin lo lograste!- mencionó igual -¡Estoy orgullosa de ti! ¡Eres grandiosa!-
-¡Lo sé...Gracias! ¡Pero tu me alentaste a hacerlo!- tomó una de las flechas de ella. Eran extrañas, al igual que su arco -Están hechas de alquimia. Nos serán útiles para fusionarlas con mi magia, si es necesario-
-Si, Dante las hizo, al igual que el arco- asintió feliz -Gracias a mi mad...-
Un brazo tiró de ella y la bajó de la borda, interrumpiendo el festejo y la charla de ambas.
-¿¡Qué fue eso!?- preguntó brusco -¡Otra vez estas haciendo cosas extrañas! ¿¡Desde cuando tienes conocimientos sobre hechizos o magia!?-
-¡Déjame en paz!- él abrió sus ojos, sorprendido. Nunca le había hablado así -¡Eres mi hermano! ¡No un maldito tirano!-
Esa pequeña cazadora, siempre peleaba así con su padre. Ambos tenían ese temperamento explosivo de alfa, que siempre salía a luz.
-¿¡Qué dijiste!?-
La aferró con fuerza de un brazo, hablando entre dientes.
-¡Basta, Björn!- reclamó su novia, tomándolo de la muñeca. Su madre siempre hacía eso cuando ellos discutían -Tiene razón, te estas volviendo un tirano con ella últimamente- lo miró severa -Acabas de ver algo increíble y tu le exiges una explicación, ¿Qué es lo que pasa contigo?-
Él no sabía que decir. En cierto punto, tenía razón, se estaba volviendo un tirano con su hermana. Pero por otro, ella estaba actuando muy extraño.
-Esta bien...- Se dirigió a su hermana -Te dejaré en paz, pero esta noche, quiero una explicación ¿Entiendes?- ella asintió sin mirarlo -¿¡Entiendes!?-
Exclamó exaltado e intentando aferrarla, otra vez.
-¡Suficiente, Björn!-
Lo detuvo apartando el brazo de él.
-Si, ya te escuche- colgó el arco en su espalda dispuesta a salir de allí, para no golpearlo -Gracias, Eyra-
Mencionó abrazándola y cerrando sus ojos con fuerza, para no llorar. Odiaba pelear con él, en cualquiera de sus vidas. Le correspondió el abrazo y la besó en la mejilla para tranquilizarla. Después de eso, se marcho nuevamente hacía la cofa, sin siquiera mirar al hombre junto a ellas.
Luego de la discusión entre los hermanos, el viaje continúo a toda velocidad y la mayoría de los tripulantes del Dragón Negro, siguieron con sus actividades. Excepto, una joven hechicera que seguía sentada en la borda, recuperando un poco de energía después del hechizo. Su hermano se acercó a ella y la aferró de los hombros, para comprobar su estado.
-¿Estas bien?- ella asintió en silencio -¿Cuándo aprendiste hacer algo como eso?- buscaba sus ojos, pero no lo miraba -Deni...Estoy hablándote, princesa-
Él era igual a su padre, incluso, tenían la misma voz. Eso le producía paz, pero sobre todo, la ponía nostálgica.
-Mamá me enseñó- en parte era cierto, su madre se lo había enseñado -Pero es cansado...- él la observó con duda -No me crees, ¿Verdad?-
-No, realmente no- se sentó junto a ella -Desde que te desmayaste, estas actuando cada vez más extraño- la rodeó por los hombros -Estoy preocupado por ti-
-Lo sé, hermanito... Prometo que te explicaré todo esta noche-
La hechicera se acercó a ellos y tomó las manos de su amiga.
-No sabía que eras tan poderosa- mencionó con admiración, aplicando un hechizo de sanación en ella -Eso fue increíble- le acarició el cabello -¿Crees que yo pueda hacerlo?- su amiga sonrío.
-Por supuesto... Tan sólo, tienes que recitar el hechizo y podrás hacerlo- apretó sus manos -Yo te ayudare-
-Gracias, linda- la besó en la frente con ternura.
Evidentemente, estaba frente a su madre, la hechicera de la luna. No sabía que la extrañaba tanto, hasta que le habló y la besó como ella. No pudo contenerse y la abrazó, llorando, como no había llorado hasta que llegó allí. Todo lo que había pasado y lo que iba a pasar en unos días, era demasiado para su pequeño sistema y ya no podía contenerlo, necesitaba sacarlo de alguna manera.
-No llores, hermanita- acariciaba sus largos cabellos -No estoy enojado contigo, no llores- la besó en la cabeza.
-Lo siento- limpió sus lágrimas con la manga de su camisa -Últimamente, me siento muy extraña- se separaron -Gracias por el abrazo, Ivi... Lo necesitaba-
-Lo sé... Luego en la noche hablaremos- le secó las lágrimas -Anda, ve con Dante-
-¡No!- exclamó él.
-¡Silencio, Aren!- levantó una mano -Anda, ve-
La chica rió y se alejó de ellos, para ir con el alquimista.
La noche había llegado y el cielo estaba adornando por un millón de infinitas estrellas. La luna estaba ausente esa noche, no quería ser testigo del gran secreto que se revelaría en ese navío.
-Bien, ya estamos aquí... Llegó el momento de hablar de lo que vimos esta mañana- dijó el capitán Ciro caminando alrededor, tranquilamente. No le correspondía a él hablar sobre eso -Los escuchamos...- se sentó en su sitio, esperando.
-Y sean breves- agregó el ladrón, aburrido -La paciencia no es una de mis virtudes-
-Bien...No sé por donde empezar...- observó al cazador y a la alquimista que la miraban, expectantes -¿Qué es lo que quieres saber, Björn?-
-Es una buena pregunta, ¿Por qué haces cosas que antes no hacías?-
-¿A qué te refieres?-
-Te lo explicaré- se puso de pie, acercándose -Te has vuelto una experta en el uso armas, casi tanto como yo. Derrotaste a un demonio, prácticamente tu sola- contaba con los dedos, mirándola -Hablas con un dragón como si fuera una persona y lo más sorprendente de todo, es que, estas enamorada de ese estúpido hechicero- señaló y él, lo miró molesto -Exijo una explicación, es como si fueras otra persona-
-Lo soy- confesó firmé -Soy otra persona, Björn. Nosotros cuatro...- señaló a ella y a sus compañeros -Lo somos...-
Eso desconcertó muchísimo a cuatro personas. Al resto de la tripulación, no, porque ya lo sabían, pero fingieron sorpresa.
-Explicaté mejor Gia, porque, sinceramente, no lo entiendo- comentó Aren, con su hermosa voz que transmitía paz -Nadie puede cambiar de la forma en la que cambiaron ustedes, después de sufrir un desmayo...en especial tu, Deni-
Ella respiró profundo, los observó con determinación. Había llegado su momento de hablar.
-Tienes razón, Aren- se incorporó, para acercarse a ellos y arrodillarse, mirándolos a los ojos -¿Puedes decirme mi nombre completo, hermano?-
Él no entendía el porque de esa pregunta, pero de todos modos, asintió.
-Si, tu nombre es Denisse Fleming- ella negó con ojos tristes.
-No, mi nombre no es Denisse...- tomó una mano de cada uno de ellos -Mi nombre es Eyra Fleming y hace unas semanas, los chicos y yo, sufrimos una sustitución de almas con nuestros antepasados-
Les lanzó una bala. Ninguno de ellos esperaba algo como eso, pero al fin y al cabo, tenía mucho sentido.
-Bien, no entremos en pánico- seguro Björn, que fue el primero en entrar en pánico, ya que tiraba de su cabello y caminaba de un lado a otro -Estuvieron comiendo hongos, ¿Verdad?- señaló a los cuatro frente a él -Porque eso no me importaría, incluso, me parecería gracioso, pero no para que digan algo así-
-Björn, es cierto... Lo que dice ella es la verdad- se acercó a su hermano, pero él, se alejó -Tienes que creerle, sufrimos una sustitución de almas- la miró como si estuviera loca.
-Björn, tranquilizante- su amigo lo detuvo de los hombros para calmarlo -Escúchame, eso es totalmente posible- él asintió, pero no del todo convencido -Analizá el comportamiento y el cambio de actitud de tu hermana... Estoy seguro, que lo están diciendo, sucedió-
-Yo te creo- aseguró la hechicera y le acomodó el sombrero a la muchacha frente a ella -Pero, ¿Por qué te llamas como mi hermana?-
Necesitaba hacer esa pregunta, el nombre de ella era extremadamente raro y poco común. Aren pudo tranquilizar al cazador y se acercó interesado a escuchar la respuesta, como todos.
-Porque soy la hija de la hechicera de la luna- en ningún momento se habían soltado de las manos -Ella, en su antigua vida, tenía una hermana que se llamaba como yo- sus ojos verdes se llenaron de lágrimas, pero las retuvo -Esa hechicera, dentro de cien años... Serás tu-
Contuvo el aliento, pero sin saber porque, la abrazó con todas sus fuerzas y cuando lo hizo, millones de imágenes de su otra vida, llegaron a su mente.
-Es cierto...yo soy la hechicera de la luna- murmuró tomándole el rostro llena de ilusión -Luego tendrás que explicarme porque me llaman así-
-Si y además de eso, soy una vidente...- indicó -Eso explica el porque pueda usar el rompecabezas del milenio- miró al hombre junto a ellas -Al igual que mi padre-
Tomó una mano de él y sucedió lo mismo que con la hechicera, muchas imágenes llegaron a su mente.
-Tu vas a ser mi hija- la abrazó y besó, lleno de alegría -En otra vida nos volveremos a encontrar, hermanita- ella rió por los besos que le daba su querido hermano.
-Tuve una muy buena idea, en ponerte el nombre de la vida pasada de mi hermana- agregó divertida -¿Nunca te dije por qué?-
Guardó silencio, no quería contestar aquello. Era algo muy doloroso y triste, como para revelarlo.
-Porque ella murió- confesó la otra jovencita y miró dolida a la alquimista, que se veía afligida después de escuchar eso -Eyra...- se acercó a ella respirando profundo, para poder calmarse -Mi verdadero nombre es Ivette Curtís. En mi época, soy una cazadora alfa, al igual que mi padre y ese, eres tu Björn- se removió incomoda después de eso -Como dijo ella...- señaló a su prima -La hechicera de la luna, tenía una hermana y esa, obviamente, eres tu- titubeó un poco -A ti te conocen como la alquimista del sol y eres mi madre-
-¿Moriré?- preguntó llena de pánico, tomando su cabeza entre sus manos. Se acercó a ella para tratar de tranquilizarla. Era muy cruda esa verdad -¿Cuándo?-
Miró a sus compañeros y ellos asintieron. Aunque habían llegado demasiado lejos, ya no había vuelta atrás, tenían que terminar con todo.
-Un demonio te envenenará y Björn, tendrá que... Asesinarte-
-¡No!- exclamó él y la levantó de los brazos, para verla a los ojos -¡Estas mintiendo!- la zamarreó con violencia -¡Yo nunca haría algo como eso!-
Ella chilló de dolorz su hermano era muy fuerte. Pero un cuerpo lo derribó al suelo y colocó una espada en su garganta. Era Seth, que forcejeaba con el cazador debajo de él.
-¡Vuelves a ponerle una sola mano encima! ¡Y juro que te mataré tantas veces, que no volverás a renacer nunca!-
Amenazó perdiendo la poca cordura que le quedaba. Todo el mundo estaba paralizado, nadie conocía ese lado tan agresivo del pirata con cualidades mágicas. Decidieron no intervenir a menos que pasará a mayores. Pero su hermano, el capitán, lo miraba lleno de orgullo y estaba dispuesto a ayudarlo, si era necesario.
-Eres un hechicero, no puedes matarme- mencionó ahogado -Soy inmune a tu magia-
-En eso te equívocas- respondió con su voz ronca y amenazante -Soy un guardián y si puedo matar Drag Mata, te puedo asegurar, que puedo hacer lo mismo con los cazadores alfa- apretó más la espada en cuello del rubio -Así que, empieza a tratar mejor a tu hermana o despídete de este mundo- advirtió por ultima vez saliendo de encima de él -¡Vinimos a esta época! ¡Para salvar tu maldito trasero y así es como la tratas!- reclamó al cazador que se reincorporaba -¡Tendría que dejar que Dante te de una paliza! ¡Para que se te acomoden las ideas!-
-¿Y yo por qué?- preguntó perdido.
-Porque tu, eres mejor en combate cuerpo a cuerpo que yo- él asintió en total acuerdo -Ahora, termina de aclarar todo esto, porque la verdad, esta situación, ya me superó y no quiero terminar matando a alguien-
Tomó a su novia de la muñeca, alejándola lo más posible de su hermano, que la observaba totalmente arrepentido. Pero ella, no quería mirarlo, al igual que la alquimista. Cuando él quiso acercarse a esta ultima, ella lo abofeteó e insulto, para luego acercarse a su amiga, abrazándola con fuerza.
-Bien, terminemos con esto...- respiró profundo -Yo soy Dante Elric, soy un alquimista y el guardián de esa hermosa vidente milenaria que esta allá, la protejo de los nigromantes- indicó, apuntandola -Mi especialidad, es la alquimia del fuego, pero manejo otras y en el futuro, seré hijo de Tristán y Amaia- señaló a ambos -Lo siento y superenlo, chicos- ellos sonrieron ante la idea -No es fácil para mi, que ustedes sean mis padres- ya no sonreían más -Lo mismo piensa Seth de ustedes, Ciro y Leire. Así que, lo lamento- levantó sus hombros, resignado -Esa sera su bendición, en cien años..- ambos negaron, preocupados -En fin, estamos aquí, en su época, porque vinimos a ayudar a la alquimista del sol y a la hechicera de la luna a cumplir con su profecía- miró a las muchachas, afirmando -Pero nuestro objetivo, es salvar tu vida Eyra...- ella frunció el ceño, sin comprender -Armador, quería devolverte el favor- apuntó al pequeño dragón dormido en la cofa del barco -Es una vida por otra vida... Llamemosle, un intercambio equivalente- finalizó su extenso relato.
