Hola chicos, ya sé que me tardé mucho en publicar. No me odien, odien a la Univerisdad que consume mi tiempo, ahora que la UNAM da clases en línea, más que mi semestre se alargó por los paros, mi tiempo para actualizar ha sido muy nulo.
Aún así, espero que les guste este capítulo.
Capitulo 20.
Coruscant relucía en sus calles y en sus edificios decoraciones con motivos del décimo aniversario del imperio. En cada poste había pancartas con el símbolo imperial y en todos los hololetreros aparecía la imagen de Darth Sidious hablando sobre el presente exitoso que se vivía.
La gente iba y venia por todas partes, las calles y los cielos estaban rebosando de millones de personas, la mayoría de ellas turistas, pues era bien conocido que el Emperador había prometido una celebración que nadie olvidaría. Era por eso que toda la galaxia, en especial la más favorecida, estaba impaciente por saber cual sería la sorpresa.
No obstante, nada de eso le importaba al chiss que estaba descendiendo de una nave imperial.
No muy contento con la misión que le habían asignado, Thrawn, tuvo que dejar a su primer oficial a cargo de su nave insignia, para así viajar a Coruscant en busca del perro del emperador.
En el puerto de aterrizaje, abordó el speeder que le estaba aguardando y ordenó fijar rumbo al antiguo templo jedi, donde esperaba conseguir noticias del Vader.
El viaje al templo fue muy lento, debido a los embotellamientos que había en cada ruta que tomaban. A través de la ventana, el almirante podía escuchar las bocinas de varios vehículos sonar estrepitosamente y también algunas personas gritar muy enojadas en su idioma o en básico un sin fin de groserías, en un intento desesperado para librarse del tráfico.
Para poder pasar el tiempo en lo que avanzaban los speeders, Thrawn sacó de entre sus cosas un datapad y comenzó a revisar los últimos informes que le iba mandando su primer oficial. La mayoría de ellos no mostraba nada interesante, solo lo rutinario.
Optó por cambiar a la página de la holored imperial y leyó algunas cuantas noticias. Muchas de ellas hablaban sobre las finanzas de la galaxia y de como algunas iban en aumento, otras sobre pequeños sucesos sin relevancias en el planeta, como la frustración de un robo en un banco, o la premiación de cierto grupo de artistas.
Justo cuando iba a apagar el dispositivo, el encabezado de una noticia en particular le llamó la atención.
"Se aprueba el programa alimenticio para apoyar a los pobres creada por Lord Vader"
Por Kate Gret.
"Está mañana y después de haber sido discutida por horas, el senado imperial ha decidido dar luz verde al programa propuesto por Lord Vader. Este consistirá en recolectar los millones de comestibles que Coruscant suele desechar al no obtener ganancias con ellas, casi toda la comida que es desperdiciada suele estar en buen estado y aun puede ser de utilidad.
Millones de habitantes del bajo mundo carecen de los víveres esenciales para poder sobrevivir, llevando a que las personas recurran a prácticas ilícitas para obtenerlos. De modo que con este programa se espera ayudar a los más necesitados y de paso disminuir la criminalidad del planeta.
Se crearan bancos de alimentos en donde las personas deberán hacer un registro para poder calcular la cantidad de alimento que deben recibir. Todo esto para que el proceso sea justo y equitativo.
Se estima que el programa sea activado poco después de la celebración del aniversario del imperio, ya que se están consiguiendo los locales para los bancos, empleados que los atiendan y la recolección de los comestibles.
Esta idea sin duda beneficiará a muchos de los habitantes de Coruscant, tanto aquellos que sufren de hambre todos los días y para otros que necesitan un trabajo.
Hemos intentado localizar a Lord Vader para que nos comente más acerca de este estupendo programa, pero lamentablemente su agenda ocupada no se lo permite. Sin embargo, tenemos fe en que el programa sea un éxito y que muy pronto también sea posible que se esparza en toda la galaxia."
Al terminar de leer, el chiss apagó su datapad y meditó unos segundos la noticia. No era la primera vez que Vader promovía programas para ayudar a los pobres, al inicio del imperio, se construyeron escuelas y refugios y recordaba vagamente un intento por eliminar la esclavitud.
Evidentemente era una excelente estrategia para tener a su favor a la galaxia, mantenerla distraída para que no se dieran cuenta de las atrocidades que realizaba el imperio en el borde exterior.
Después de un rato, el vehículo se detuvo frente al Palacio imperial. Thrawn descendió del espeeder y subió rápidamente las escaleras que lo conducían a la entrada. Una vez en el interior, caminó con rumbo fijo hacia donde estaba la oficina del Lord Sith.
Cuando llegó, se encontró con un joven rubio sentado con los pies encima del escritorio, tenía una taza de café en una mano y con la otra sostenía una conversación en un pequeño comunicador. El chico estaba tan concentrado hablando, que no se percató de que frente a él se hallaba el chiss con una expresión claramente seria.
Thrawn se aclaró la garganta y dijo:
-¿Quisiera hablar con Lord Vader?
El joven asistente desvió su vista hacia al almirante, solo para abrir los ojos como platos y sentarse correctamente lo más rápido posible, derramando en el proceso parte del contenido de su taza.
-Yo...este – balbuceó el chico – Lord Vader no se encuentra aquí.
El almirante enarcó una ceja y se cuestionó como es que el Sith tenía a este chaval como asistente, también no pudo negar que le sorprendía que aun conservase la vida, pues era bien conocido que el Lord era propenso a matar a sus asistentes a la primera semana que trabajan para él.
-¿Sabe dónde se encuentra? - cuestionó el chiss.
-En su residencia...creo. La última vez que lo vi me ordenó que le mandara todos los informes su casa – respondió el joven.
-¿Hace cuanto fue eso?
-Hace varios días señor.
¿Qué era lo que Vader tramaba?
-Eso es todo – dijo al final el almirante al momento que daba media vuelta para retirarse, pero antes de avanzar le dijo al asistente -Será mejor que no te confíes chico o terminarás como los otros que estuvieron sentados en tu lugar.
El chico rubio tragó fuerte y se encogió en hombros aterrorizado.
Thrawn salió del palacio, subió de nuevo al speeder y ordenó nuevo rumbo. Ahora visitaría la casa personal de Lord Vader.
Por suerte el camino rumbo a dicho lugar no fue tan lento como el primer viaje y en menos de un minuto Thrawn ya se encontraba frente a la puerta del departamento del Sith. Sin perder tiempo tocó varias veces el intercomunicador de la puerta, pero no obtuvo respuesta alguna.
Al ya estar cansado de tener que lidiar con esto, Thrawn, miró a su alrededor por si alguien lo veía y discretamente arrancó el panel de la cerradura para manipular los cables. Algo que había aprendido en su infancia y que aun le era de mucha utilidad.
Era consciente que se estaba arriesgando a enfrentarse con la ira del Señor Oscuro, pero a esas alturas, lo único que deseaba era terminar con todo aquello y volver a realizar sus labores.
El foco de la cerradura se tornó de color verde, dándole a entender de que la puerta ya no continuaba cerrada, de modo que reacomodó los cables junto con el panel en su lugar de origen y procedió a ingresar en el departamento.
Cerrando la puerta tras de él, el chiss se percató de que todo el piso estaba a oscuras y como un reflejó sacó su pistola de su funda y la mantuvo preparada por si acaso.
-¡¿Lord Vader, está aquí?! - dijo el almirante en voz alta.
Sin respuesta.
El hombre de la piel azulada avanzó lentamente por la sala de estar, no se escuchaba nada a excepción del sonido de sus propios pasos al rosar con el suelo.
"No solo me hacen abandonar mi puesto para ir en búsqueda del perro, sino también debo jugar a las escondidas " pensó sintiendo como su furia aumentaba.
-¡Lord Vader, tengo ordenes de llevarlo ante la presencia del emperador! - gritó - ¡Así que déjese de juegos y salga de una vez!
De nuevo sin respuesta.
Dejando escapar un gruñido, Thrawn abandonó la estancia y se dirigió a un pasillo que contenía varias puertas. Abrió la primera que tenía más cerca y encendiendo las luces, pudo ver que el cuarto era un especie de taller, lleno de herramientas, pedazos de metal y droides a medio construir.
Al parecer el Sith tenía un pequeño hobbie.
Abandonó la habitación y continuó caminando por el pasillo. Se cuestionó por el paradero de la servidumbre, teniendo en cuenta de que era un departamento grande, alguien debía realizar el aseo y dudaba que el Lord lo hiciera personalmente.
Abrió otra puerta y la respuesta a su anterior pregunta fue contestada, ya que dentro del cuarto, habían varios droides de limpieza desconectados y arrinconados.
Ignorando a los droides y sintiéndose cada vez más molesto, Thrawn dio con unas escaleras al final del pasillo. Subió por ellas hasta encontrarse con otro pasillo lleno de puertas, pero en vez de revisar cada una, decidió dirigirse hacia la puerta del fondo.
El chiss activó el tablero de acceso y la puerta se abrió con un ligero sonido. Con arma en mano accedió al lugar y tanteando en la pared, dio con el interruptor de la luz.
Ahora la habitación estaba iluminada y...vacía.
-¡Kriff! - exclamó ahora si molesto.
Por lo que pudo observar, Thrawn dedujo que el lugar en donde se encontraba, era la habitación personal de Vader. Y viéndolo por el lado positivo, tal ves encontraría algo que le sirviese para molestar al Sith por un tiempo.
Con ese pensamiento, el almirante recorrió la habitación en busca de algo interesante, no obstante, el lugar estaba muy ordenado y no se veía nada fuera de lo común. Hasta que se paró frente al ropero, meditando si abrirlo o no abrirlo.
- Ya me hicieron venir hasta aquí – dijo – No tengo nada que perder.
Desplegando las puertas del closet, Thrawn advirtió que en su interior se encontraban varias prendas de ropa de color negro. A la vista de una persona cualquiera, esto habría pasado como algo normal, pero para el chiss, había algo que no concordaba.
Las prendas estaban mal colocadas, algunas incluso estaban echas bolas sobre el suelo del mueble y los cajones interiores del mueble se encontraban semi abiertos con prendas de vestir de fuera.
Todo esto indicaba que el dueño de dicha ropa, rebuscó apresuradamente por algo sin darle importancia al desorden que dejaba a su paso. Y la cuestión era ¿Por qué hizo eso?
Al ya no encontrar más pistas sobre el paradero de Vader, Thrawn cerró el closet, apagó las luces y salió de la habitación. Aquello había resultado ser una perdida de tiempo.
RIIIIIIIINNNNGGG.
O talvez no.
Rápidamente se dirigió hacía donde provenía el sonido y pronto se halló en una oficina. Encendiendo la luz, Thrawn reparó que el timbre provenía de la computadora que estaba sobre el escritorio. Sin vacilar, se aproximó a el ordenador y notó que en la pantalla había un sin fin de correos pendientes de revisar.
Se sentó en la silla y revisó los correros, los cuales se trataban de informes que al parecer el asistente de Vader enviaba.
El Lord no estaba ni en su casa, ni en su oficina. Esto lo llevaba a un punto muerto del que veía muy difícil el poder salir.
Recargándose en el respaldo de la silla, el almirante pasó su mano derecha sobre su cabello, en un intento por relajarse. Ya no sabía por donde buscar y para su mala suerte la galaxia era lo suficiente grande para que Vader pudiera esconderse, si aun no podía dar con la base rebelde, como daría con un Lord Sith.
Antes de que dispusiera la retirada, Thrawn se percató de un datapad en el escritorio. Ya sin esperanzas de encontrar algo útil, lo cogió y lo activó, solo para llevarse la sorpresa de que en su interior había varios informes sobre un planeta en particular.
-No puede ser – dijo abriendo sus ojos negros -¡Esto es imposible!
Levantándose rápidamente del asiento, Thrawn dejó el datapad sobre el escritorio y se dirigió a la salida, al mismo tiempo que sacaba de sus ropas un pequeño comunicador y lo encendía.
-Requiero tu presencia – dijo a través de el dispositivo.
Sobre el escritorio el datapad mostraba claramente una palabra: THEBEK 7.
¿Qué opinan?
¿Les gustó?
¿Les provocó más preguntas?
Recuerden que todos sus comentarios son aceptados.
Nos leemos a la próxima.
