- ¡No me lo puedo creer! – Exclamó Emma asombrada.

Johanna agachó la cabeza un poco avergonzada mientras cogía una taza de té de la mesa. Suspiró con resignación y asintió con la cabeza.

La sala de los menesteres había adoptado la forma de un lujoso salón. Emma se había encargado de preparar el té y Johanna de traer pastelitos de la cocina.

- No lo entiendo ¿Tú no lo odias? – Preguntó Emma sin dar crédito a la historia que Johanna le acababa de contar.

- Sí, no sé, eso creo. – Le respondió Johanna confusa. – Todo fue muy raro. Habíamos bebido, yo lo necesitaba y él estaba allí.

- Chica, creo que tienes un pequeño problema con el alcohol. – Le dijo su amiga riéndose.

- Si, bueno. Creo que quedó claro cuando llené mi baúl con provisiones etílicas para pasar nueve meses. – Respondió medio avergonzada y haciendo burla para quitarle hierro a la situación.

- Sigo sin asimilarlo. – Emma seguía desconcertada y sin poder apartar el tema de su mente.

- No hay nada del otro mundo para asimilar. Somos dos adultos que nos acostamos en un momento de necesidad y debilidad. Acordamos no hablar de ello nunca más, ni repetirlo.

- ¿Pero te gustó?

Johanna se puso roja hasta las orejas al escuchar la pregunta de su amiga y avergonzada asintió.

- Fue muy bueno. – Dijo tapándose la cara con las dos manos. – Era como si supiera lo que quería en cada momento. Como si leyera mi mente.

- ¿Entonces vas a repetir? – A Emma le divertía la situación y se permitió el lujo de molestar un poco más a su compañera.

- Ya te lo he dicho. Acordamos no repetirlo. – Sentenció Johanna.

- Pero te gustaría. ¿Verdad?

Johanna no pudo responder a eso, pues ni ella misma conocía la respuesta. Le seguía palpitando fuerte el corazón cada vez que revivía aquella noche en su mente. Había sido extraordinario, uno de los mejores que recordaba. Al terminar, los dos se quedaron dormidos, pero por la mañana Johanna había despertado sola. Ninguno de los dos hizo ningún comentario al respecto, y en un primer momento, Johanna pensó que lo había soñado, pero las marcas que aún tenía en el cuerpo certificaban lo contrario. Los dos permanecieron en silencio hasta la vuelta al castillo, donde se separaron sin dirigirse una sola palabra.

Tras la ponerse al día, las dos chicas bajaron al recibidor del castillo con los demás. Los nervios se palpaban en el ambiente. Nadie hablaba mientras esperaban impacientes la llegada del profesor Flitwick y la directora McGonagall.

- Me alegra veros a todos aquí. – Dijo una voz a sus espaldas.

Los chicos se dieron la vuelta para ver a una mujer alta con un enorme sombrero, acompañada de un hombrecito que apenas le llegaba a las rodillas. El profesor Flitwick y la directora McGonagall bajaron las escaleras hasta encontrarse de frente con los estudiantes.

- Acompañadnos. – Dijo en tono sobrio.

Los chicos la siguieron por el pasillo hasta una pequeña habitación contigua al gran comedor. Era una estancia pequeña, con las paredes repletas de cuadros y una chimenea en medio. Todos los tutores estaban ya allí, en fila expectantes. La directora y su acompañante se colocaron enfrente de la chimenea con los chicos a su alrededor formando un semicírculo. El profesor Flitwick sacó un taburete con un gran sombrero y lo puso en el centro de la habitación.

Durante unos pocos segundos, se hizo un silencio completo. Entonces el sombrero se movió. Una rasgadura cerca del borde se abrió, ancha como una boca, y el sombrero comenzó a cantar:

Oh, podrás pensar que no soy bonito,

pero no juzgues por lo que ves.

Me comeré a mí mismo si puedes encontrar

un sombrero más inteligente que yo.

Puedes tener bombines negros,

sombreros altos y elegantes.

Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts

y puedo superar a todos.

No hay nada escondido en tu cabeza

que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.

Así que pruébame y te diré

dónde debes estar.

Puedes pertenecer a Gryffindor,

donde habitan los valientes.

Su osadía, temple y caballerosidad

ponen aparte a los de Gryffindor.

Puedes pertenecer a Hufflepuff,

donde son justos y leales.

Esos perseverantes Hufflepuff

de verdad no temen el trabajo pesado.

O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,

si tienes una mente dispuesta,

porque los de inteligencia y erudición

siempre encontrarán allí a sus semejantes.

O tal vez en Slytherin

harás tus verdaderos amigos.

Esa gente astuta utiliza cualquier medio

para lograr sus fines.

¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!

¡Y no recibirás una bofetada!

Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).

Porque soy el Sombrero Pensante

El profesor Flitwick se adelantó con un gran rollo de pergamino.

Cuando yo os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccionen —dijo el pequeño profesor. – Benet Oliver.

El chico salió del grupo, se puso el sombrero y se sentó. Un momento de pausa.

- ¡HUFFLEPUFF! —gritó el sombrero.

Oliver volvió con sus compañeros que lo aplaudían contentos.

- Brandson Alan.

- ¡RAVENCLAW!

- Culpepper Jerry.

- ¡HUFFLEPUFF! – Gritó de nuevo el sombrero.

El chico corrió al lado de su amigo Oliver.

- Dankworth Morpheus y Endless Edward fueron seleccionados para Griffindor.

- Johnson Emma.

Emma se puso el sombrero muy nerviosa.

- ¡HUFFLEPUFF!

Al fin llegó el turno de Johanna que se tropezó con el taburete. El sombrero tardó un largo rato en decidirse. Cuando finalmente gritó: ¡HUFFLEPUFF!

La chica corrió a reunirse con su amiga. No podía haber tenido mejor suerte. Desde el otro lado de la salan unos ojos negros la observaban con mal disimulada decepción.

Las siguientes fueron Mason Marie y Orenson Ginger, ambas fueron seleccionadas para Ravenclaw.

Ya quedaban solamente tres alumnos para seleccionar. Rackham John, Smith Sarah y por último White Magie que fueron seleccionados para Griffindor.

- Ahora ya os puedo decir; Bienvenidos a Hogwarts —dijo la profesora McGonagall—. El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupéis vuestros lugares en el Gran Comedor deberéis saber algunas cosas. Mientras estéis aquí, vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la Copa de las Casas, un gran honor. Espero que todos vosotros seáis un orgullo para la casa que os ha tocado.

- La Ceremonia de Selección de los de primer año tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Justo después os presentaremos al resto del colegio. Os sugiero que, mientras esperáis, os arregléis lo mejor posible.

Tras decir eso hizo aparecer capas y corbatas con el emblema de las distintas casas, para que los chicos se las pusieran de acuerdo con la casa que les había tocado. Los tutores abandonaron la sala detrás de la directora, dejando a los chicos solos en la habitación. Del otro lado de la puerta empezaban a llegar sonidos de gente. El gran comedor se estaba llenando de alumnos.

Desde la sala escucharon como la directora daba paso a los alumnos de primero para ser seleccionados. Tras la selección se hizo un breve silencio y la directora volvió a hablar. El sonido llegaba atenuado a la sala, pero se entendía cada palabra de la profesora.

- Queridos alumnos y profesores: hoy empieza un nuevo curso, como todos sabéis. Pero también empieza una nueva etapa en la historia de Hogwarts. Espero que todos os sintáis tan orgullosos como yo de poder estar aquí hoy, y de poder conocer todo lo que este nuevo curso os ofrece. Porque no sólo aprenderéis pociones, transfiguración y otras materias. – McGonagal sonrió para sí – Aprenderéis cosas como la amistad, el compañerismo y a dar forma a vuestras propias ideas.

La directora se aclaró la garganta y siguió.

- Este año tenemos algunas novedades que espero que todos aceptéis y comprendáis. Como ya sabéis muchos años han pasado desde que Lord Voldemort fuera derrotado, pero a día de hoy muchos seguimos conviviendo con las consecuencias de aquellos oscuros tiempos. Durante el ataque a esta noble institución se perdieron los registros de aquellos magos nacidos de muggles entre los años 1986 y 1997. Es por eso que tras años de investigaciones por parte del ministerio por fin hemos dado con ellos. Como comprenderéis, merecen un sitio en el mundo mágico al igual que los aquí presentes. Es por eso que formarán parte del alumnado de este colegio. Espero que les deis vuestro apoyo y una cálida bienvenida.

Dicho eso volvió a reinar el silencio en el comedor. De repente se abrió la puerta de la sala, lo que los chicos interpretaron que era la señal para que fueran a conocer a sus futuros compañeros.

Al entrar en el gran comedor se sintieron deslumbrados. La enorme sala estaba totalmente iluminada por miles de velas que flotaban bajo un cielo estrellado. Todas las mesas estaban llenas de alumnos y de las paredes colgaban estandartes verdes, rojos, amarillos y azules con los emblemas de las casas. Los chicos se quedaron contemplando el panorama desde la tribuna de los profesores, esperando que la directora les indicara donde podían sentarse.

La directora les miró con amabilidad.

- Dankworth Morpheus, Endless Edward, Rackham John, Smith Sarah y White Magie, han sido seleccionados para la casa Griffindor. – Dijo señalándoles la primera mesa.

Los alumnos de la casa escarlata y dorada se quedaron unos minutos petrificados sin saber qué hacer, pero casi al instante empezaron a aplaudir y vitorear a los recién llegados.

- Brandson Alan, Mason Marie y Orenson Ginger. Serán unos excelentes miembros de la casa Ravenclaw.

Dijo señalando la siguiente mesa en donde los alumnos ya les estaban haciendo sitio para sentarse.

- Finalmente, Benet Oliver, Culpepper Jerry, Johnson Emma y Johanna Macbay irán a la casa Hufflepuff.

Los alumnos de la casa del tejón se levantaron para vitorear a sus nuevos compañeros, algunos les dieron la mano mientras otros les abrazaban.

- A pesar de que ninguno fue seleccionado para Slytherin, no os preocupéis. – Dijo dirigiéndose a los chicos de la última mesa. – Tendréis la oportunidad de entablar amistad, si así lo deseáis, en las múltiples clases que tendréis conjuntamente.

Hizo otra pausa.

- Este año contaremos con alguien nuevo en el equipo docente. Un excelente alumno del Instituto Superior de Alquimia y Pociones vendrá a hacer prácticas con el profesor Snape. Denle una calurosa bienvenida. –Dijo a l tiempo que se abrían las grandes puertas del comedor

Un joven alto y atractivo cruzó la puerta para entrar en el Gran comedor, él sonreía seductoramente mientras se pasaba una mano por el cuidado pelo castaño. La mayoría de chicas de la sala le seguían con la mirada, totalmente embelesadas. En lo alto de la tribuna, el profesor de pociones no estaba tan encantado. En su rostro predominaba una mueca de asco mal disimulada. El chico fue a sentarse con el equipo docente y la directora siguió hablando.

- Bien eso es todo. Espero que tengáis un muy buen curso y ahora, a comer.

Los alumnos aplaudieron entusiasmados a la directora que había vuelto a sentarse.

No tardó mucho en aparecer la comida en los relucientes platos dorados que había a las mesas. Los estudiantes hambrientos empezaron a comer sin importarles demasiado los modales, riendo y charlando animadamente.

La profesora McGonagall se levantó de nuevo.

- Bien, ahora que ya habéis recargado fuerzas podéis ir abandonando el gran comedor. Los alumnos nuevos debéis seguir a vuestros prefectos para que os indiquen cómo llegar a vuestros respectivos dormitorios.