Capítulo 20
(Ranma)
Ranma, por favor no me dejes, te necesito a mi lado, sin ti, mi vida no tiene ningún sentido, sin ti, los días y las noches no serán iguales... Te necesito más que tú a mí, éste sentimiento que llevo dentro de mi escondido por tanto tiempo me está lastimando profundamente y no quiero que te vayas sin antes decirte qué... Te quiero Ranma, te he querido desde siempre, por favor no me dejes.
.
.
.
¿Estoy muerto? Esas palabras que escuché, ¿son reales? ¿En verdad Akane me dijo todas esas cosas? ¿Estoy muerto?
¡No! ¡No quiero morir sin antes decirle que yo también la quiero! ¡Akane! ¡Te quiero!
.
.
.
Abrí mis ojos de golpe y me incorporé, el cuello y la espalda me dolían mucho, observé mi cuerpo y solo tenía puesto un short azul, pues tenía una venda cubriendo mi pecho. Mis sentidos empezaron a despertar y observé a mi alrededor. Estaba en mi casa, en mi cuarto, y a un lado de mi cama, en la silla que estaba junto a un pequeño escritorio, estaba mi madre durmiendo.
Me recosté otra vez, ya que sentía un pequeño dolor en mi espalda, empecé a recordar todo lo que había pasado y poco a poco empezaron a llegar los recuerdos. ¿Qué habría pasado con Shampoo? ¿Dónde estaba Akane? ¿Estaría con Mousse? Cerré mis ojos y suspiré, me sentía cansado a pesar de estar acostado.
Volví a abrir mis ojos de repente cuando recordé lo que me había parecido escuchar, ¿había sido una ilusión? Sin embargo tenía las palabras grabadas muy dentro de mí... ¡Akane me había dicho que me quería! Cuando la besé, sentí que toqué el cielo... Moría por verla y tenerla entre mis brazos, quería volver a besarla, quería volver a sentir sus cálidos labios sobre los míos.
—¡Ranma!
Volví a abrir mis ojos y quité mis manos de mis labios. Alcé mi vista y me encontré con la mirada de mi madre.
—¡Mamá!
—¡Oh Ranma! —dijo sollozando mientras se sentaba en el borde de la cama y ponía una mano en mi mejilla—. Me alegra bastante que hayas despertado.
—¿Cuántos días tardé inconsciente?
—Tres días, que a mí me parecieron años.
Sonreí y le tomé su mano para darle un suave apretón.
—Lamento preocuparte, creo que solo he traído preocupaciones en tu vida.
—Eres mi hijo y nada me alegra más que tenerte a mi lado sin importar nada —me dijo sonriendo.
—¿Sabes qué pasó con Shampoo?
—Akane dice que se fue a China con su abuela... ¡Akane! —exclamó—. ¡Estará feliz en cuanto se entere!
—¿Akane? —inquirí.
—La familia Tendo quería que te quedaras en su casa hasta que te recuperaras, sin embargo preferí tenerte aquí y cuidarte yo misma. Pero Akane a estado todo el tiempo aquí, solo que ahorita se fue a la escuela, tiene mucho trabajo que entregar, sabes que está en juego su beca. Pero prometió regresar más tarde —me dijo con una sonrisa viendo mi sonrojo.
—No entiendo porqué no hizo lo mismo que yo y presentó sus habilidades en las artes marciales. Así su beca hubiera sido pan comido y no tendría que entregar tantos trabajos.
—Akane tiene ciertos problemas de autoestima, ¿lo sabías? Duda de sus capacidades. Y creo que tú tienes cierta parte de culpa.
—¿Yo? —exclamé molesto.
—Ranma, hijo. Sabes que es verdad.
Bajé mi mirada avergonzado y triste.
—Yo jamás quise...
—Tal vez no era tu intención hacerla sentir mal, sin embargo algunas cosas que sueles decir sin pararte a pensar la lastiman. Y no es de hombres hacer esas cosas Ranma.
—Le pediré perdón de rodillas si eso remedia mi error —dije alzando mi mirada hacia ella. Mi madre sonrió y me acarició la mejilla.
—Akane estuvo muy preocupada por ti, ella no merece que la insultes como sueles hacerlo. ¿Quieres comer? —me preguntó parándose.
—Prefiero bañarme primero, si no te molesta.
—De acuerdo, prepararé el baño.
Me dio una última sonrisa y se fue.
.
.
.
Después de terminarme de bañar y de desayunar, alguien tocó la puerta de mi cuarto y por ella apareció Mousse, su cabello lo tenía amarrado en una especie de chongo, solo que tenía cabellos sueltos que lo hacían ver como una estrella de rock o algo así, se veía realmente extraño, todavía no me acostumbraba del todo a verlo así.
—¿Cómo estás? Tu mamá me dijo que al fin habías despertado —me dijo sentándose en la silla que estaba a lado de mi cama.
—Estoy bien, ¿qué haces aquí?
—¿Te molesta que esté aquí? —me preguntó alzando una ceja.
—Tú y yo somos rivales, no lo olvides —dije clavando mi mirada en él.
—Rivales o no, vengo a darte las gracias y a despedirme.
—¿Qué? —exclamé sorprendido.
—Gracias por a ver salvado a Akane, eso es algo que te agradeceré siempre.
—No tienes absolutamente nada que agradecerme, Akane es mi prometida y la defenderé de quién sea.
—Si no estuviera totalmente seguro de que a tu lado no estaría bien, créeme que la alejaría de ti sin pensarlo... Pero creo que no habrá un lugar más seguro que contigo.
—¿De qué rayos hablas? ¿Te estás rindiendo?
—No, solo que ya no hay nada que pueda hacer... Ganaste y sé admitir mi derrota.
—Sigo sin entenderte.
—Habla con Akane, ella te resolverá todas tus dudas —me dijo parándose—. Me regreso a China.
—¿Y la copa?
—¿Hablas de esto? —me dijo mostrándome una pequeña copa mientras sonreía.
—¿Cómo..?
—Akane te explicará todo.
—¿Pero por qué te vas? ¿Te vas en busca de Shampoo?
Se giró a verme y entrecerró sus ojos.
—No me hagas golpearte Ranma. Me voy a China a ver a mi madre, hace mucho que no la veo —dijo encogiéndose de hombros. Me paré y me puse frente a él.
—¿Por qué te rendiste con Akane?
—¿Quieres que siga luchando por ella? —me preguntó alzando una ceja.
—¡Claro que no! —exclamé—. Pero habíamos quedado en que ella decidiría —dije bajando mi mirada.
—Tienes razón, pero no me voy para siempre —dijo empezando a alejarse de mí—. Si no haces las cosas bien, volveré a buscarla y te la quitaré.
—Mousse —dije apretando mis puños.
—Tranquilízate Saotome, solo cuida tus pasos y tus palabras. Suerte —me dijo con un guiño y salió de mi cuarto.
.
.
.
Cada vez entendía menos, Mousse me había dicho cosas que no entendía. ¿Se estaba rindiendo? ¿El gran Mousse se estaba rindiendo? ¿Y que eran esas estupideces de que Akane me podría explicar todo? Acaso, ¿Akane lo había elegido a él?
No, no puede ser, él me dijo que yo gané, eso significa qué...
—Ranma, hijo —dijo mi madre cuando me vio bajar—. ¿Qué haces de pie? Tienes que seguir reposando.
—Me siento mucho mejor, además necesitaba salir de ese cuarto.
—Pero Ranma, el doctor Tofú dijo qué...
—Pero ya estoy bien.
—¡Ranma! ¡Qué alegría que ya estés bien! —me dijo mi viejo en cuanto me vio.
—¡Todavía no está bien, debe reposar! —exclamó mi madre molesta.
—Mamá, en verdad estoy bien, soy fuerte como una roca y me curo rápido.
—Está bien, ¿necesitas algo?
—No, gracias mamá. Voy a salir un momento.
—¿A dónde vas? —me preguntó mi padre.
—Yo... necesito ir a ver a Akane.
—Pero ella dijo que vendría más tarde.
—No puedo esperarla, me urge verla. Nos vemos.
Salí corriendo antes de que mi madre me negara salir, necesitaba verla y eso es lo que haría.
Iba caminando por encima de la valla, estaba a punto de llegar a la escuela cuando a lo lejos pude distinguir la silueta de Akane. Llevaba abrazando unos libros, iba platicando con una de sus amigas así es que no se dio cuenta de mi presencia. Estaba a punto de bajar de la valla para hablar con ella cuando escuché esa risa que tanto odio.
—Jo, jo, jo, jo... Ranma querido, he vuelto por fin, ahora al fin podremos casarnos.
Suspiré con fastidio, tan feliz que fui cuando esa loca no estaba aquí.
—¡Ranma! —exclamó Akane en cuanto me vio y corrió hacia mí.
Kodachi se dio cuenta de sus intenciones, así es que se lanzó sobre ella, solo que yo era muchísimo más veloz que ella, por lo que agarré a Akane de su cintura y la alcé dando un gran brinco, tomé impulso y brinqué sobre un tejado para alejarnos de esa loca. Todavía sentía su aura, así es que corrí más rápido.
Akane había acomodado su cabeza sobre mi pecho y se abrazó a mi cuello como pudo, ya que todavía llevaba los libros.
Corrí hasta llegar a la montaña más cercana, ahí seguro Kodachi no nos encontraría, me subí a un gran árbol y ahí bajé mi rostro hacia Akane, que de pronto se había puesto a sollozar.
—¿Akane? ¿Estás herida? ¿Pasa algo? —le pregunté preocupado mientras la bajaba para inspeccionarla. Ella solo bajó su mirada y negó con la cabeza—. ¿Entonces por qué lloras?
Alzó su mirada mientras pequeñas lágrimas mojaban sus pestañas, de pronto se lanzó sobre mí y me abrazó de la cintura mientras ocultaba su rostro en mi pecho. Me quedé en shock, sus caricias siempre lograban inmovilizarme. Y quedé más inmovilizado cuando ella estiró su cabeza y depositó un suave beso en mi cuello.
—Estaba tan asustada, pensé que no despertarías.
Tuve que parpadear varias veces para despertar y para que mis músculos me obedecieran. Aún podía sentir esa sensación de electricidad recorrer mi cuerpo, al recordar la sensación que sentí cuando posó sus labios sobre mi cuello. Pero luché con mis emociones y pude mover mis manos para poder rodear su cuerpo con mis manos.
—Lamento a verte preocupado —dije estrechándola más junto a mí.
—Sentí mucho miedo.
—Tranquila, todo a pasado, estoy aquí contigo y nunca me iré —dije dándole un beso sobre su suave cabello, aprovechando también para aspirar su dulce aroma.
—¿Estás bien? —me preguntó clavando su mirada en la mía.
—Estoy perfectamente bien —le respondí sonriendo mientras le acomodaba un mechón de pelo tras su oreja.
—Ranma, creo que tenemos una plática pendiente —dijo haciéndome estremecer, por lo que la solté y me alejé dando un paso hacia atrás—. Bien, entiendo si no quieres hablar sobre el tema.
—Akane espera —dije deteniéndola de su brazo—. Yo... Yo creo que sí debemos hablar.
—Sí.
—Éste... Yo...
No sabía cómo empezar, tenía mi mente totalmente en blanco. Pero no podía quedarme callado como un imbécil.
—Ranma, ¿recuerdas lo que pasó cuando perdiste la memoria? —me preguntó enrojeciendo.
—Sí —dije igual de sonrojado—. Recuerdo... Recuerdo también lo que pasó después.
—¿Te refieres al beso? —me preguntó en un susurro y yo asentí.
Odiaba esto, no puedo creer que aún nos cueste hablar sobre éstas cosas, pero simplemente mis pensamientos no pueden ponerse en orden y mis articulaciones están tan rígidas que me es imposible hacer algo.
—¿Y recuerdas también lo que me dijiste?
¿Lo que le dije? ¿Qué le dije?
—Yo... —dije complétamente rojo, pues recordaba a la perfección mis palabras.
Solo quiero que sepas que siento algo especial por ti, siento una conexión especial contigo... Tal vez estoy mal pero... Estoy totalmente seguro que tanto mi yo, como el que está dentro de mí, siente algo muy especial por ti, así es que te pido una disculpa en nombre de los dos.
No sé qué es lo que tengamos, pero recuerda que si me gustas en este momento, me seguirás gustando siempre.
Ni la muerte misma me hará dejar de sentir esto que siento por ti... No lo olvides.
—No lo recuerdas, ¿cierto? —me dijo con voz triste bajando la vista.
No podía seguir así, si no hacia algo ahora me podría arrepentir después, incluso ésta podría ser mi última oportunidad, debo de recordar que Mousse me amenazó con volver, así es que sin pensar en nada, me acerqué a ella, puse una mano sobre su cintura y con mi otra mano le sujeté su rostro.
—Recuerdo absolutamente todo, recuerdo cada palabra que te dije.
—Ranma. —susurró. Yo bajé mi vista a sus labios, esos labios los cuales me habían llevado al cielo.
—Cuando te vi, supe que eras para mí... Y cuando te besé, sentí que toqué el cielo... Y no me equivoqué porque lo haría de nuevo.
Le agarré su rostro con ambas manos para después estampar mis labios sobre los de ella, que respondió en seguida a mi beso, pasó sus manos sobre mi cintura y me agarró sujetando mi camisa. Yo trataba de memorizar su rostro con mis manos, pues mientras la besaba le acariciaba su cara con mis pulgares.
Fue un beso lleno de amor y pasión contenida, en ese beso nos dijimos todo lo que habíamos callado por mucho tiempo. Sus labios cálidos y dulces eran tan placenteros que me estaba costando trabajo apartarme de ellos, sin embargo la falta de aire nos hizo frenar nuestros besos, por lo cual cuando nos dimos un respiro yo recargué mi frente sobre la de ella, mientras ambos tratábamos de recuperar el aire.
—Ranma —susurró.
—Akane.
Volví a bajar mis labios a los de ella y le di un tierno beso.
—Te quiero.
—Lo sé —respondí sonriendo.
—¿Lo sabes? —me preguntó alzando una ceja.
—Escuché todo lo que me dijiste cuando estaba inconsciente.
—Pero yo no dije nada.
Mi sonrisa se borró de mi rostro, pero ella se empezó a reír fuertemente y me sacó la lengua.
—Tonta —dije abrazándola.
—Ranma, tengo que entregar otro trabajo, así es que me tengo que ir.
—No —le dije volviéndola a besar.
—Mi beca es algo importante para mí y lo sabes.
—¿Podrías perdonar al imbécil de tu prometido?
—¿De qué hablas?
—¿Por qué no hiciste la prueba que hice yo para la beca?
—Bueno, pues...
—Si fue por mi culpa, te pido disculpas —dije haciendo la técnica del tigre caído—. Puedes golpearme si eso te hace feliz.
—Ranma —dijo sentándose frente a mí—. ¿En verdad crees que lo hice por ti? No te creas tan importante —dijo sonriendo.
—¿No soy importante para ti?
—A lo que me refiero, es que tus tontos insultos sobre mis conocimientos en las artes marciales nunca me importaron, ni los tuyos ni los de tus tontas prometidas. Yo quiero salir adelante por mí misma, probarme a mí misma hasta dónde puedo llegar, tanto en la vida como en las artes marciales, he estado entrenando un poco en las noches, pero la literatura es algo que me encanta mucho, y para eso necesito más que una beca de artes marciales.
—En primer lugar tú eres mi única prometida —le dije tomando su mano—. Y en segundo lugar estoy muy contento de que no sea por mi culpa.
—También quiero darte las gracias, porque sé que gracias a ti nos permitirán ir a la universidad.
—De hecho es gracias a mi madre, no a mí. Aunque también es de ella la culpa de que nos tengamos que... que casar antes de irnos.
—¿No te quieres casar entonces? —me preguntó clavando su mirada en la mía.
—Claro que quiero —le dije acariciando su rostro con mi pulgar—. Pero ¿no crees que estamos muy jóvenes aún?
—Me alegra oír eso porque quería llegar a un acuerdo contigo antes de ir a hablar con nuestros padres.
—Es verdad, Kasumi me había dicho que querían hablar conmigo. ¿De qué acuerdo hablas? Supongo que se trata de nuestro compromiso.
—Sí, ellos quieren casarnos el mismo día de la graduación. Y yo pensaba romper el compromiso.
—¿Qué? —exclamé parándome.
—Pero ya no la haré —dijo parándose también—. Yo lo pensaba hacer por ti, para que no te sintieras atado a mí. Además Mousse me hizo reflexionar un poco.
¿Mousse? Entonces ese pato sí había estado a punto de quitármela.
—¿Pensabas cambiarme por Mousse?
—¿Qué? ¿De qué rayos hablas? —me preguntó confundida—. No sé qué te habrá dicho Mousse, pero debes saber que jamás pasó eso por mi mente.
—¿Mousse no te dijo nada?
—¿Me tenía que decir algo?
—¿No te dijo que estaba enamorado de ti? —inquirí y ella se sonrojó.
—No, por supuesto que no.
—Pero él...
—Él es un excelente amigo, solo eso, jamás me dijo tal cosa. Me dijo que era una chica linda y de buenos sentimientos, que merecía a alguien que en verdad me valorara, pero nunca me dijo que estaba enamorado de mí.
¡Maldito Mousse! Me tendió una trampa y yo caí, sin embargo gracias a eso ahora Akane y yo podríamos comenzar algo.
—Akane —dije clavando mi mirada en ella—. ¿Crees que yo pueda merecer una oportunidad contigo?
—Eso depende —me dijo sonriendo.
—¿De qué?
—¿Ahora sí estás dispuesto a aceptar que soy tu única prometida?
—En realidad —dije tomando sus manos—. Creo que deberíamos romper ese compromiso. Pero primero escúchame.
—De acuerdo, primero te escucharé —dijo soltando mis manos para cruzarce de brazos.
—Ese compromiso fue algo planeado por nuestros padres y ambos estábamos en desacuerdo con eso, nos obligaron a aceptar eso sin que les importaran nuestras opiniones. En ese entonces lo único que yo quería era seguir entrenando duramente, pero con el paso del tiempo me di cuenta que hay cosas mucho más importantes... Tú por ejemplo —dije acercándome a ella para tomarla de su cintura, ella sonrió y pasó sus delgados brazos por mi cuello—. Me niego a volver a perderte por culpa de mi inmadurez, así es que ahora lo que quiero pedirte es que rómpamos ese compromiso.
—Bueno, a decir verdad también quería hacer eso, creo que nunca jamás aceptaré que los demás decidan por mí.
—En ese caso, señorita Akane Tendo, ahora que es usted soltera, ¿acepta ser novia del gran Ranma Saotome?
Ella me soltó y puso sus manos en su boca, pequeñas lágrimas empezaron a empañar sus hermosos ojos.
—Ranma... Yo.
De pronto se lanzó a mis brazos y me besó, yo respondí a su beso y la volví a agarrar de su cintura mientras la alzaba para poder besarla mejor.
—¿Eso es un sí? —le respondí sobre sus labios.
—¿Tú, qué crees?
—Bien, entonces vamos al dojo para entregar tus trabajos pendientes.
—Claro, sirve que les decimos a nuestros padres sobre el rompimiento del compromiso.
—Creo que se molestarán.
—No importa, mientras tú estés a mi lado puedo soportar todo —me dijo volviendo a besarme.
De aquí en adelante todo sería perfecto, no estaba dispuesto a volver a perderla, ésta vez no permitiría que nada ni nadie me alejara de ella... Gracias Mousse, pues lo que tú más quieres, es lo que yo más amo.
Continuará...
NOTAS DE LA AUTORA:
¡Feliz cumpleaños a mí!
Queridos lectores les cuento que hoy, 22 de mayo, es mi cumpleaños, y nada mejor que celebrarlo con éste nuevo capítulo, ya que jamás imaginé creando historias para ustedes... Los quiero mil.
El final está cerca así es que si tienen dudas o algo así, pregúntenme.
Sin nada más que agregar me despido.
Desde muy muy lejano, LUZ.
