Chuya termino su cigarrillo, era sábado por la noche y, aunque se lo había prometido a Tachihara, no deseaba por nada del mundo abandonar su departamento para ir a una fiesta, había aceptado ir como una forma de distracción, sin embargo, su trabajo ya se encargaba de mantenerlo lo suficientemente ocupado como para requerir de mas distracción, es mas, en realidad se sentía sumamente agotado.
Y de igual forma había terminado por arreglar su ropa y esperar a que llegase Tachihara por él, no pensaba dirigirse hacia una casa desconocida por si solo, se sentiría de inmediato fuera de lugar y abandonaría de inmediato, su amigo lo sabia, y esa era la razón de que insistiese en ir por él, evitar su escape.
El pelirrojo escuchó el sonido de su teléfono, supo que era su amigo esperando por él abajo, tomó su chaqueta de cuero negro y bajo rápidamente, dispuesto a terminar con todo eso de forma rápida.
Tachihara esperaba por él, sus manos en los bolsillos de su chaqueta, la misma que siempre usaba, Chuya no se detenía si tenia la oportunidad de molestarlo por ello.
- ¿Sabes? tengo unas cuantas chaquetas arriba, puedo ir por alguna – comenzó
- Que gracioso, no dejaría esta – le respondió, utilizando el mismo tono inocente que había empleado Chuya - ¿sabes? No eres para nada gracioso – soltó este
- Como sea ¿hacia donde vamos? – pregunto curioso el pelirrojo
- No es demasiado lejos, es la casa de una chica de segundo año, por cierto, creo que le interesas, se emocionó bastante cuando le dije que te llevaría conmigo
- Dudo que realmente sepa quien soy – contesto de inmediato Chuya
- Siendo realista, también lo dudo, pero tengamos algo de esperanza
Ambos rieron y continuaron caminando. En las calles se vivía el típico ambiente de un sábado por la noche, un poco agradable e inquieto, la expectativa de una noche de felicidad y fiesta, Chuya no sentía realmente nada de eso, hasta hace unos cuantos días sus fines de semana se resumían a pasar el tiempo con Dazai, sin hacer demasiado y al mismo tiempo si.
Era un barrio adinerado, eso despertó un poco, y de forma involuntaria, los prejuicios en la mente de Chuya.
- No creo que encaje en este tipo de fiesta – comenzó a comentar
- Sé que usualmente tus fiestas se hacían en lugares un poco mas – noto como Tachihara dudaba un poco - ¿rudos? – Chuya se lanzo a reír – pero dale una oportunidad
- No creo que rudo sea la descripción apropiada para una fiesta de personas apasionadas por las motocicletas y el rock, pero lo aceptare por ahora
Y sin mas caminaron hacia la gran fachada, una casa pintada de blanco, arquitectura simple pero elegante, un gran jardín, cuidado y llamativo con numerosas personas allí fumando en grupos, Chuya casi se sintió nuevamente como si se encontrase en la universidad, en ese mismo momento.
También sintió enormemente el deseo de marcharse de ese lugar. Volver atrás y ni siquiera entrar en esa casa, era como encontrarse dentro de una estúpida película para adolescentes y eso desagradaba a Chuya, enormemente, además de sentirse fuera de lugar, no pertenecía allí, simplemente no encajaba, siempre se había sentido de esa forma con las personas de la universidad, pero en ese momento el sentimiento era aun mas fuerte.
- No escapes ahora, Chuya – le comento Tachihara, consciente sobre la expresión de Chuya
- Realmente desearía volver a mi tipo de fiestas
- ¿te refieres a beber vino en tu sofá?
- Eso suena perfecto justo ahora – comentó de vuelta Chuya
- Vamos, quédate por una hora y entonces puedes marcharte – acordó su amigo, Chuya simplemente asintió
Una hora no era demasiado tiempo, pasaría rápidamente, el pelirrojo estaba seguro de ello.
Junto a su amigo, se acerco a la gran mesa que contaba con un gran numero de diferentes botellas, Chuya observó con atención cada una, nada de vino, esa noche solamente empeoraba para él.
- No hay vino – comento su amigo - ¿Qué te sirvo? – le pregunto
- Algo de whisky – termino por decir Chuya
Y en cuanto acerco su vaso a su boca, se arrepintió de su elección, conocía ese aroma, bastante bien, cada vez que besaba a cierto castaño podía olerlo, a veces mucho mas fuerte, otras veces de una forma casi imperceptible, pero de alguna forma siempre ahí estaba, el aroma del whisky. Chuya recordó como solía besar a Dazai, lentamente, como solía tomarse su tiempo para saborearlo, había probado el sabor de esa bebida directamente desde la boca del otro.
Pero en ese momento se encontraba bebiendo, seria diferente. Chuya terminó por dar un gran sorbo, el whisky podía llegar a ser bastante fuerte, en especial si no sueles beber de este, un principiante realmente sufriría con algo como aquello.
A pesar de todo aquello, a pesar de que fuese una bebida demasiado fuerte para él, Chuya sentía que no podía parar de beberla, sabia la verdadera razón, sabia que era debido a los recuerdos que llegaban a su mente, sabia que se encontraba interpretando ese sabor como algo mas, se encontraba desenterrando memorias, se encontraba extrañando a alguien mientras bebía, se encontraba siendo lo que no deseaba ser.
Alguien patético que bebía para recordar el sabor de los labios de Dazai.
Pero no podía detenerse, aunque su amigo se encontrase advirtiéndole que el whisky no debía beberse de esa forma tan apresurada, advirtiendo que terminaría ebrio.
Chuya se limito a quedarse cerca de la mesa de bebidas, sosteniendo su vaso, simplemente se limitaba a observar lo que sucedía a su alrededor, la música no era de su agrado, por ende, se concentraba en su mente, a pesar de mirar a las personas y lo que hacían, no podía evitar el continuar sintiendo que se encontraba en el lugar equivocado.
"mierda" pensaba Chuya, deseando marcharse a su departamento, o tal vez al de Dazai. De inmediato descarto la idea, sintiéndose un idiota, aunque ya lo era, el hecho de que continuase bebiendo y pensando en el castaño era subiente prueba de que había perdido la cabeza.
Observo. Personas bailando, bebiendo, fumando y besándose, personas riendo y hablando, peleando, muchas coqueteando, muchas personas, y ninguna era la persona que Chuya realmente deseaba ver, ese lugar era un teatro absurdo, un circo.
Miró la hora en su celular, había perdido a su amigo hace unos cuantos minutos, siendo este raptado por sus compañeros de clase. Chuya soltó un suspiro, se termino su whisky y se marchó sin mas. Se encontraba harto de ese lugar.
En cuanto salió de esa gran casa, su consciencia comenzó a fallarle, el alcohol comenzaba a hacer efectos en él.
Comenzaba a sentirse mareado, de momentos un poco desorientado, su cuerpo algo flojo, hace bastante tiempo que no se encontraba ebrio e incluso había olvidado el como se sentía. Chuya era un tipo de ebrio bastante particular. Era del tipo que le gustaba tener sexo. Y ese momento no era un buen momento, conjunto a sus ansias y deseos, venia a su cuerpo un dolor mudo, un recuerdo y la añorancita por una persona en especifico, a pesar de encontrarse ebrio, no perdía del todo sus pensamientos, se perdía en estos, sin embargo, podía llegar a ser consciente de las cosas que lo rodeaban, en un efecto un tanto retrasado, pero de igual forma lo lograba.
Antes de darse cuenta, Chuya se encontraba a las afueras del departamento de Dazai, había llegado a ese lugar sin darse cuenta del todo, simplemente se sentía atraído por él, hasta el punto de que su cuerpo lo guiase por si solo.
No entro, no llamo por su teléfono ni toco la puerta. Simplemente se quedo allí afuera, observando la oscuridad de las ventanas de Dazai, sabia que debía encontrarse allí dentro. Y sabia que él no debía encontrarse allí afuera.
Mirando hacia el suelo, retomo sus pasos, alejándose de ese departamento.
Chuya agradecía al menos no encontrarse con un lápiz y papel a mano, de lo contraria, escribía versos absurdos y vergonzosos, destinados a ser destruidos. Debía evitar que eso sucediese, el amor no era un tema demasiado recurrente en sus versos y prefería que continuase de esa forma por bastante tiempo mas.
El pelirrojo pensaba dar una ultima parada antes de terminar irremediablemente en su departamento, llegó al muelle, se quedo un tiempo simplemente escuchando el mar, en silencio, vaciar su mente por un par de minutos, luego, camino hacia su departamento, se sentía mucho mas consciente, el alcohol no tenia una larga duración en él.
Pero Chuya ya tenía planeado llegar a esas cuatro paredes a beber algo de vino. No tenia la intención de recobrar demasiado la conciencia durante esa noche.
Y eso hizo.
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Chuya sufría de dolores de cabeza, era una mañana del lunes, luego de pasar un fin de semana bebiendo mas de la cuenta, siendo poco consciente de él mismo, siendo descuidado, sin embargo, durante aquel fin de semana se había sentido bastante bien, desconectado de sus pensamientos, ese lunes había terminado por sentir una recaída, su cuerpo recordándole que no era inmortal.
Y debía asistir a una pequeña e importante reunión durante la mañana, antes de clases, Chuya soltó unas cuantas maldiciones a la nada y termino por entrar en el edificio, un café en su mano, sabia que no podría existir esa mañana sin esta bebida en su organismo.
El pelirrojo subió en el ascensor y en cuanto entro en el pasillo se encontró a Matt, este le regalo una sonrisa radiante, demasiado para tan temprano por la mañana, Chuya le regalo un gruñido cuando este le pregunto por su estado.
Pero una de las cosas que empeoraban aun mas todo, era el hecho de que luego de esa reunión, tendría una clase, y no cualquier clase, una en especifico que lo hacia sentir ansioso y asqueado de si mismo, una clase con Dazai.
Pero se concentro en la reunión, en su trabajo, un proyecto que había terminado por retrasarse mas de lo necesario y la ultima fecha se acercaba de forma rápida, sabia que debía concentrarse en ello, y lo haría, por ende bebió el resto de su café antes de entrar a la sala y sentarse allí con su computadora y tomar notas de todo lo que escuchase, comentar solamente cuando Matt le indicase y sonreír ante los pedidos superficiales que la hacían, solo trabajos simples, como un prácticamente.
- Chuya te ves bastante mal, ¿realmente no sucedió nada? – le preguntó nuevamente Matt
- Bebí demasiado este fin de semana – explicó Chuya
- ¿Dazai? – pregunto de inmediato el otro, Chuya soltó un suspiro, no tenia demasiado caso el negarlo
- De forma indirecta, si – aceptó
- Ya pasara – le aseguro este
Chuya no comento nada al respecto, se sentía como si jamás pasase, como si se encontrase en realidad en el mismo estado, simplemente como si no existiese un después de todo aquello, mas bien, se sentía como si desease estancarse a si mismo en ello, aunque no fuese saludable. Aunque fuese algo malo.
El pelirrojo miro su reloj, la reunión había terminado hace un par de minutos, tarde para su primera clase de ese día y consciente de que no valdría la pena apresurarse a esas alturas, había decidido simplemente faltar a esa, al menos no vería a Dazai, debía sentirse aliviado de ello, pero en realidad no lo hacia demasiado.
- ¿no debías ir a tus clases?
- Es demasiado tarde, llegare para la siguiente – dijo Chuya
- Te llevare en el automóvil – dijo de inmediato Matt – me di cuenta de que no traías tu motocicleta
- ¿Cómo?
- Tu casco
- Oh – dijo Chuya, asintiendo – no me sentía capaz de conducir por la mañana
- Por la resaca
- Exacto
- Me alegro de que no lo hayas hecho, hubiese sido preocupante
Y su conversación termino, ambos se dirigieron por el pasillo hacia el ascensor y el estacionamiento, el automóvil rojo de Matt resplandecía entre el resto, destacaba. Memorias volvían a nacer en la mente de Chuya.
"vamos, él ni siquiera debe pensar tanto en ti como tu lo haces con él" pensaba Chuya.
El pelirrojo entro en el automóvil, en silencio, Matt lo imito y sin decir palabra alguna, comenzó a conducir, las únicas palabras que habían intercambiado eran sobre el trabajo, Chuya lo agradecía y Matt era consciente de ello.
Matt era bastante consciente de los cambios y la forma en que Chuya demostraba de forma inconsciente lo que pasaba por su mente, era fácil de interpretarlo.
Antes de percatarse, ya se encontraban estacionados a las afueras de la universidad
Miro el gran edificio antes de soltar un suspiro y bajar del automóvil, llamaba la atención, claramente, un automóvil rojo vibrante lo hacia en cualquier lugar. Chuya le dedico una ultima mirada antes de entrar a la universidad, escuchando como el automóvil volvía a encontrarse en marcha.
Chuya entro a paso acelerado a la universidad, recorriendo los pasillos, en pocos minutos comenzaría su próxima clase, se encontraba lleno de personas, caminando en todas direcciones, preocupadas de sus propios asuntos, risas y charlas, algunos gritos e insultos, lo normal en una universidad llena de personas jóvenes, sin embargo, una figura destaco en el pasillo, al menos así fue para Chuya, un abrigo que conocía bastante bien, un cabello revuelto y oscuro, al igual que su mirada, un escalofrió recorrió la espalda de Chuya, esa mirada era algo espeluznante.
El pelirrojo se congeló por un momento en el pasillo, observando fijamente a Dazai, no se habían devuelto la mirada de esa forma en bastante tiempo. Y Chuya no sabia como interpretarlo, pero se sentía como si el otro le reprochase algo. Eso lo hizo enojar. Chuya frunció el ceño, una mirada enojada, casi como si lo retase a acercarse a pelear. No sucedió, no se dijeron nada y cada uno continuó con su camino.
Había un gran numero de palabras mudas entre ellos, atoradas en su garganta.
Chuya entro a su clase, continuó con su día, como si nada, preocupado de su trabajo.
Y solamente una vez en su casa, acostado en su cama, antes de dormir, se permitió pensar lo que se le viniese en gana, se permitió pensar de forma libre sobre Dazai, soltando gruñidos e insultos en voz baja, y es que Chuya realmente no podía creerse lo idiota que era Dazai.
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Las cosas se habían repetido, Chuya se había encontrado lleno de trabajo y faltando a algunas clases, aunque le asegurase a Matt que no había problema alguno con ello, este insistía en ir por él a la universidad o llevarlo hasta allí en su automóvil, Chuya la mayoría del tiempo hubiese preferido utilizar su motocicleta, sin embargo, se había descompuesto y se encontraba en el taller, sin una fecha en especifico para que estuviese reparada, claramente confiaba ciegamente en la persona que se encargaba de repararla, era una persona sumamente confiable para él. Pero eso no le devolvía su motocicleta antes de tiempo.
Pero realmente nada le preocupaba especialmente al pelirrojo, había decidido vaciar su mente y evitar preocuparse por cosas que en realidad no dependían de él, como la elección de Dazai a alejarse de él, por ende, Chuya había entrado en un estado de tregua consigo mismo, con su mente. Y había funcionado, al menos se mantenía bajo control. Era algo un poco mas saludable.
Chuya sabía que una razón importante de ese gran avance era el hecho de que evitaba a Dazai, incluso mirarlo, pensar o hablar sobre él. Y eso incluía sus clases, el pelirrojo había terminado por ausentarse a las ultimas clases, su universidad no prestaba importancia a la asistencia de sus estudiantes, por ende, no podría reprobar debido a ello, sin embargo, se perdía las explicaciones del castaño y el contenido de dichas clases, lo cual, continuaba siendo algo que lo perjudicaba.
Y sabia que, si continuaba ausentándose, llegaría a un punto en que no podría depender de sus compañeros para ponerse al corriente, también sabia que debía continuar rindiendo exámenes.
A pesar de todo aquello, Chuya prefería continuar con aquellas acciones, era un placebo que le hacia evitar sentir demasiado con respecto al castaño, estaba dispuesto a continuar con ello.
Continuar con sus reuniones durante la mañana, aceptando cualquier trabajo de la editorial, creándose un lugar propio en esta, asistiendo a la mayor cantidad de clases posibles, mantener su mente ocupada y evitar la mancha dolorosa que se había transformado Dazai, penoso, pero verdadero.
Todo marchaba de una forma lejano al concepto de bien, pero era digerible, soportable, y con eso Chuya se daba por satisfecho, al menos por el momento, había pasado por cosas peores. Que le rompiesen el corazón solo seria una mas en la lista, aunque probablemente si seria la que encabezase esta.
Pasaron semanas completas, sin llegar a los dos meses, al parecer ese había sido el tiempo necesario para que las cosas llegasen a tornarse en un punto culmine donde explotarían.
Durante ese día, Matt se había ausentado en la editorial, Chuya había decidido simplemente caminar hacia la universidad, no era una distancia excesivamente grande, al menos no para él, Matt siempre insistía en llevarlo. Y la verdad es que, encontrándose a las afueras de la editorial, se sorprendió bastante al ver un automóvil estacionado, esperando, en realidad eso no era lo que había terminado por sorprenderlo, pero si la persona que se encontraba allí, cara de zorro.
De inmediato Chuya retomo su camino con rapidez, sin voltear a mirarlo, la ultima vez que había visto a ese chico, había sido la ocasión en que había sido el chofer del anciano, no había cambiado demasiado, continuaba teniendo una presencia que inspiraba desconfianza absoluta en Chuya.
- ¡Chuya! – lo llamo el chico zorro, el pelirrojo se debatió en seguir caminando y simplemente ignorarlo o terminar con todo aquello de forma rápida y saludar
- Hola – saludo el pelirrojo, volteándose a mirarlo, el pelirrojo debía admitir que el chico era guapo, sin embargo, continuaba sin ser alguien en quien confiar, para nada
- Ryu – completo el otro, sabía perfectamente que Chuya no conocía en realidad su nombre
- Claro – contesto el otro
- Matt me pidió que te llevase a la universidad, es muy amable y no le gusta que los practicantes utilicen su dinero personal para locomoción, no te preocupes, la editorial corre con todo
- Pensaba caminar
- Sé que se desagrado, pero al menos déjame cumplir con mi trabajo y no volveremos a vernos en un tiempo, tu no tendrás problemas ni yo, simple
Chuya lo observo, él tenia en parte la razón, además de parecer un zorro, también era uno por completo, astuto e inteligente, directo, también el pelirrojo sentía que podía caer en una trampa en cualquier momento, aunque sonase algo paranoico de su parte.
- Podría hablar con Matt y estaría todo arreglado – comenzó Chuya
- ¿no es eso tomarse demasiadas molestias en vez de tan solo subir al automóvil?
Chuya volvió a suspirar.
- Bien, terminemos con esto rápido
Ambos se dirigieron hacia el automóvil, en esta ocasión era uno negro, completamente negro, le recordaba bastante al que utilizaba Dazai, una cadena de recuerdos llegó a su mente, en sus primeras instancias, habían hecho bastante dentro y fuera de ese automóvil del castaño.
- ¿se fue todo a la mierda con tu novio? – pregunto el chico zorro, ambos se encontraban dentro del automóvil, Chuya en el asiento de copiloto, las palabras de Ryu llamaron su atención
- No es de tu incumbencia
- No, no lo es, para nada, sin embargo, no nos vemos nunca, no somos amigos y prácticamente nos odiamos mutuamente, supongo que soy una buena persona para hablar sin filtros, y te ves como una persona que desea hablar realmente
Chuya lo pensó por un momento, siendo sincero consigo mismo, el chico zorro tenia la razón, al menos en parte, el pelirrojo no contaba realmente con alguien con quien hablar sin tener que aparentar que realmente nada sucedía, cuando en realidad, en su interior, mucho sucedía.
- Desde un inicio cometí el error de tomármelo demasiado en serio, sin tener la certeza de lo que pasaba por su mente, nunca fuimos nada concreto, por ende, no hay mucho que reprochar, y todo siempre fue confuso
- Suena como la mierda – contesto sincero el otro
- Si, bueno, suena así – reconoció Chuya
- Pero te seguía gustando él – Chuya solamente hizo un ruido de aceptación – yo creo que todo es bastante simple, aunque no conozco la historia por completo
- ¿Qué crees? – preguntó Chuya
- Al final y al cabo todo se resume simplemente a si él te ama o no, el resto de las cosas no importan, es simplemente eso, si ustedes de verdad lo sienten, no se separarán
Chuya guardo silencio por un momento, en un inicio había sentido que hablar de esa forma con él había sido un error, sin embargo, luego de esas palabras que sonaban demasiado simples, sintió que no había sido del todo un error, después de todo, había obviado bastantes cosas en su historia, había terminado por contarlo de forma superficial.
- Eres mejor de lo que pensé que serias chico zorro – terminó por comentar Chuya
- Y tu eres mucho mas sensible de lo que pensé que serias
- Sigues sin darme confianza – soltó Chuya
- ¿a pesar de mis consejos amorosos?
- No me diste ningún consejo
- Simplemente te aclare lo simple que son las cosas realmente, cuenta como un consejo
- Claro que no – debatió Chuya
- Como sea, esta es tu universidad
Termino por decir Ryu. Chuya levanto la vista y se encontró a las afueras de la universidad, en la entrada, comenzó a tomar sus cosas mientras pensaba en como debía terminar con esa conversación. Aunque el chico sonriente se adelanto y se encargo de terminarla él mismo.
- Búscame si quieres a alguien con quien no tienes que aparentar para hablar, adiós – dijo rápidamente, Chuya abrió la puerta del automóvil y comenzó a salir – oh, y también podría ayudarte si necesitar lidiar con abstinencia, seria un placer hacerlo – entonces el chico zorro le dedico una mirada que dejo bastante en claro, al menos para Chuya, las intenciones de este
- Imbécil – le soltó el pelirrojo, bajo del automóvil y cerro de un portazo
- Chuya – lo llamo el otro a través de la ventana bajada – hablo seriamente sobre hablar – y por un momento, uno breve, Chuya realmente pensó que hablaba de forma seria
El pelirrojo se limito a asentir y continuó caminando, entrando en la universidad, miro a su alrededor, el clima se encontraba templado, el sol cálido y el verde del césped y los arboles destacaba debido a este. Soltó un suspiro, al menos el clima era encantador, o eso pensaba el pelirrojo.
No fue hasta pasado mediodía en que termino por comer, simplemente había optado por ir por un sándwich, para luego asistir a su ultima clase del día, sabia que su forma de comer había terminado por decaer de forma exagerada en las ultimas semanas, poco tiempo para cocinas, y también pocas ganas de hacerlo.
Su dieta "balanceada" había terminado por resumirse a café, sándwiches, cigarrillos y vino. Chuya podía comenzar a sentir que su cuerpo se debilitaba, comenzaba a sentir sueño y cansancio de forma constante, como una compañera diaria.
Y también se percataba de que su cuerpo se encontraba mas delgado de lo usual.
Se sentía patético, cansado, odiaba pensar que se había descuidado a si mismo, siempre había sido lo contrario, Chuya siempre había sido una persona sumamente cuidadosa de si mismo, de su alimentación, su vestir, absolutamente todo. Pero desde hace un tiempo que simplemente se sentía sin ánimos de muchas cosas.
Al menos aun continuaba preocupado de su forma de vestir, siempre seria así, el día en que no fuese de esa forma seria simplemente el fin de su esencia, de su personalidad. El pelirrojo se negaba a abandonarse a si mismo mas de lo que sabia que ya había hecho.
El trabajo, estudiar, Dazai, su motocicleta. Chuya casi podía sentir como el parpado de su ojo comenzaría a temblar de forma nerviosa.
Chuya comió su sándwich, sin real apetito, sentado en el césped de la universidad, deseaba dormir un poco antes de su clase, sin embargo, en cuando vio como Tachihara se acercaba de forma rápida, supo que no dormiría en esa ocasión, el chico lo miró con el ceño fruncido, se sentó frente a él sobre el césped y se aclaro la garganta.
- Chuya, hay algo sumamente serio que debemos hablar – el pelirrojo de inmediato se tenso, realmente no deseaba mas problemas, su mente no lo soportaría
- ¿sucedió algo? – preguntó, perdiendo el apetito, miro su sándwich y termino por dejarlo en el empaque en que venia
- ¿no piensas comer mas? – le preguntó el otro
- No creo, no importa, dime que sucede
- Eso es exactamente lo que sucede, no me gusta decirte esto, pero te ves realmente como la mierda y no creo que un chico sea razón para que dejes de comer
- Espera ¿Qué? – soltó fuertemente Chuya – estas muy alejado de lo que realmente sucede
- Desde que el imbécil de nuestro profesor decidió desaparecer que apenas vienes a clases y apenas comes, vamos, apostaría que podrías usar ropa de niño
- No es solo por el idiota, Tachihara, tengo trabajo y mucho que estudiar, simplemente no tengo tiempo
- ¿tiempo para comer? ¿Es eso una excusa? – pregunto el otro, perdiendo un poco la paciencia, Tachihara tomo aire y soltó un suspiro, controlándose – solo me preocupo, eres mi mejor amigo, mi hermano
- Lo siento – respondió de inmediato el pelirrojo, relajándose, de forma inconsciente se había encontrado a la defensiva, con el ceño fruncido y apretando su mandíbula
Chuya realmente lo sentía, sabia que la preocupación de su amigo era sincera, ellos se querían como reales hermanos, el pelirrojo llevo su mirada a su amigo, sabía que debía decir algo para tranquilizarlo, y sabia que realmente debía hacer unas cuantas cosas para remediar lo que sucedía con el mismo.
- No he comedio bien últimamente, simplemente tengo algo de pereza con respecto a todo, estoy cansado, por ende, cocinar no es una de mis prioridades
- Entiendo – respondió el otro de inmediato – al menos intenta comer algo decente esta noche ¿sí? Aunque eso no cambie demasiado las cosas, sé que te esfuerzas mas que nadie y todo eso, pero estas llegando a tu limite, debes descansar un poco
- Claro, lo haré – contesto de inmediato Chuya, miró a su amigo, no fue difícil percatarse de que aun tenia mas por decir – ya dilo – ordeno
- Digamos que cierto profesor me interrogo luego de una clase, sobre tu estado, ese bastardo puede ser escalofriante
Chuya se tensó nuevamente, miro de inmediato su amigo, el pelirrojo se odiaba a si mismo por sentir demasiadas cosas por algo tan simple como que Dazai preguntase por él, no debía sentir nada.
- ¿le dijiste algo? – preguntó Chuya
- Solo que no nos encontrábamos demasiado debido a que siempre estas ocupado, lo cual es verdad
- Si estuviese realmente preocupado simplemente me llamaría o iría a mi departamento, es un idiota
- Lo es, solo te cuento esto porque sentía que debía hacerlo
- Claro, gracias
- Y también porque sentía que dentro de poco terminaría por acercarse a ti
- Dudo que lo haga – Chuya realmente lo dudaba
- Esta enojado y se ve tan mal como tu
- ¿Qué?
- Sé que evitas mirarlo demasiado y todo eso, pero de cerca, ambos tienen esa apariencia de mierda, dios, su relación es poco saludable de una forma exagerada, par de bastardos, como sea, arréglenlo
Tachihara se puso en pie y se alejo rápidamente mientras le robaba una mordida al sándwich de Chuya, dejo el resto en su caja y caminó, alejándose del pelirrojo, el cual, aun se encontraba atrapado en sus palabras, un sentimiento extraño en su interior.
GRACIAS POR LEER.
