Disclaimer: todo lo que reconozcáis pertenece a la grandísima JK Rowling, y la trama a WickedlyAwesomeMe. Yo sólo me encargo de traducir.


Capítulo 28: Malfoy El Loco


Dumbledore no vivió para celebrar la victoria del Lado de la Luz. Con el Director muerto, Snape no pudo cumplir su parte del trato del Juramento Inquebrantable, por lo que sucumbió a la muerte poco después.

Habían ganado, pero Scorpius sentía que no lo habían hecho.

La totalidad de Hogwarts y los supervivientes de la Segunda Guerra Mágica se acercaron solemnemente a las lápidas, que se encontraban en algún lugar del Bosque Prohibido. El sarcófago del difunto Dumbledore era maravillosamente blanco y prístino y estaba decorado con flores y placas y cualquier cosa que les recordase a uno de los magos más grandes que ese mundo había tenido el placer de conocer.

A su lado, un poco menos grandioso y decorado, estaba el ataúd de Severus Snape. Su amado caldero, uno que había atesorado desde que fue estudiante en Hogwarts, había sido colocado junto a su lápida.

Mientras la multitud, dirigida por el recién nombrado Ministro de Magia, Kingsley Shacklebolt, lloraba por los caídos durante la Guerra, Scorpius no pudo evitar sentirse un poco culpable de que, a pesar de todo, a pesar de conocer el futuro, no había podido evitar las muertes de las personas que lo habían ayudado durante todo ese año. Era particularmente doloroso ver tan angustiada a la profesora McGonagall, que ahora era la nueva Directora de Hogwarts. Él siempre la había admirado y había sido su profesora favorita porque era severa pero amable, y siempre lograba mantener el orden. La nueva directora que sollozaba a su lado estaba muy lejos del recuerdo de su línea temporal.

—No ha sido tu culpa.

Scorpius se sobresaltó y miró a su lado. Hermione estuvo junto a él mientras el Ministro Shacklebolt pronunciaba un discurso sobre nuevas esperanzas y nuevos comienzos. Los miembros del núcleo del ED estaban al frente para llorar a los fallecidos. Harry todavía mostraba heridas de la guerra. Scorpius decidió alejarse a la parte trasera, sintiéndose incapaz de mirar las tumbas de Dumbledore y Snape. Le sorprendió inmensamente que Hermione eligiera quedarse a su lado.

—Sí que lo ha sido —susurró Scorpius entre dientes—. Sabía que esto iba a pasar. Debería… debería haber hecho algo.

Realmente debería haberlo hecho. Sus ojos recorrieron la multitud y pudo ver a algunas personas que supuestamente estaban muertas en su línea temporal. Lavender Brown estaba junto a Weasley, que tenía la cara roja. Hablando de Weasley, toda la familia estaba completa: Fred Weasley sostenía con solemnidad a su temblorosa madre.

Le frustraba mucho no haber podido evitar la muerte de Snape y Dumbledore. Quizás, si no hubiese estado tan preocupado por sus propios problemas, podría haber ayudado a Snape a investigar cómo escapar de un Juramento Inquebrantable no cumplido y cómo revertir la maldición de Dumbledore.

—Dumbledore era una causa perdida —murmuró Hermione—. La maldición del anillo de los Gaunt era demasiado oscura y poderosa. Sé que le pidió a Snape que lo matase para evitar sufrir una muerte dolorosa y humillante.

Él frunció el ceño.

—¿Cómo sabes eso? —preguntó.

Hermione se encogió de hombros.

—Se lo pregunté a Dumbledore cuando le propuse intentar averiguar una cura a su maldición, pero se negó —contestó. Dirigió su mirada a la lápida de Snape y suspiró—. Creo que es injusto pedir a alguien, especialmente a un amigo, que te mate porque has hecho algo de lo que no estás orgulloso. Dumbledore recibió la maldición por codicia y poder, y pagó el precio. Fue egoísta por su parte pedirle a Snape que le matase y arriesgarse a arruinar su vida por ello.

—No está bien hablar así de los muertos —señaló Scorpius con el ceño fruncido, pero reconoció que Hermione tenía razón—. Y, al proponerle eso, Dumbledore habría salvado la vida de Snape porque él habría cumplido su parte del Juramento Inquebrantable.

La castaña suspiró y silenciosamente sostuvo su mano.

—Si Al te pidiese que lo matases para salvar tu vida, ¿lo harías?

La boca de Scorpius se abrió ligeramente, pero la cerró con fuerza y frunció el ceño.

»Exactamente —dijo Hermione asintiendo—. Creo que Dumbledore se dio cuenta de que era egoísta pedirlo y luchó hasta su último aliento, tratando de compensar los errores de su pasado. Y Snape... consideraba a Dumbledore como un amigo; le debía su vida y, por lo tanto, no podía matarlo, incluso si eso le hubiese salvado la vida.

A pesar de su fatiga y tristeza, Scorpius logró esbozar una pequeña sonrisa.

—¿Cómo puede seguir funcionando tu cerebro después de una guerra tan agotadora? —bromeó suavemente.

Hermione apretó fuertemente su mano y sus ojos comenzaron a brillar con lágrimas que no derramó.

—Pensar me distrae de las cosas más tristes —confesó.

Scorpius suspiró y envolvió su brazo alrededor de los hombros de Hermione, acercándola a él.

—Deberías permitirte llorar, Hermione —susurró mientras sus ojos se desviaban hacia el cementerio para los caídos.

Su agarre se apretó y Hermione comenzó a sollozar. Scorpius le sonrió con tristeza y la sostuvo hasta que la ceremonia terminó.


—Mentiste —fue el maravilloso saludo de Harry Potter cuando él, junto con los otros miembros del núcleo del ED, lo emboscaron y lo arrastraron a un aula vacía. Los brillantes ojos esmeralda de Harry se posaron en Hermione y continuaron—: Y tú también.

Scorpius exhaló un suspiro monumental y se sentó en una mesa al frente del aula. Era uno de los lugares de Hogwarts que milagrosamente habían salido intactos de la guerra. En ese momento, todos estaban intentando reconstruir el colegio. Todo era un torbellino de reparaciones y hechizos y Scorpius estaba muy cansado. Sabía que esta confrontación era inevitable, pero rezó para que al menos no ocurriese antes de lo esperado.

—Técnicamente no mentí —corrigió Scorpius—. Simplemente… omití cosas.

Neville sacudió la cabeza con decepción mientras la cara de Ron se volvía de un magnífico tono rojo. Harry frunció el ceño oscuramente mientras Hermione sonreía tímidamente. Pero quizás, lo más sorprendente de todo, fue Ginny, que se acercó y le dio a Scorpius un fuerte bofetón en la mejilla.

El Slytherin la miró fijamente, demasiado atónito para elaborar una oración coherente. Los demás se olvidaron momentáneamente del comentario de Scorpius mientras miraban a Ginny con la boca abierta.

»¡Qué demonios, Weasley! —gritó Scorpius mientras se llevaba la mano a su ardiente mejilla.

Era extrañamente un recuerdo del abuso físico de Rose y se preguntó si tal ferocidad y mano dura corrían en la familia.

—Mentiste —siseó ella, moviendo un dedo frente a su cara—. ¡Podrías habernos dicho que Harry viviría incluso después de que Voldemort le lanzase un Avada!

Scorpius suspiró.

—Debías morir voluntariamente en manos de Voldemort —insistió, esta vez hablando directamente a Harry.

—Si me hubieses contado el plan, también lo habría hecho voluntariamente —rebatió Harry, pero Scorpius negó con la cabeza.

—No es lo mismo —razonó Scorpius—. Y lo sabes. Por eso no termino de entender por qué estamos teniendo esta conversación.

—Harry podría haber muerto —susurró Ginny entre lágrimas—. Haber muerto de verdad.

El Slytherin se desplomó y se pasó una mano cansada por la cara.

—Lo sé —dijo—, pero confié en el destino de Potter —sus ojos conectaron con los indescifrables ojos esmeralda de Harry—. Te dije que te mataría si Albus nunca hubiese sido traído a este mundo, ¿lo recuerdas?

Harry silenciosamente dejó a Ginny a un lado y se acercó hasta que estuvo a escasos centímetros del rubio. Entonces, para sorpresa de Scorpius, El Niño Que Vivió ("dos veces", pensó) lo envolvió en un abrazo. Y no, no era un simple abrazo: era cálido y agradecido, apretado y feliz, y algo parecido a los de Albus. Sin darse cuenta, sintió que se le humedecían los ojos por las emociones que ese abrazo había despertado en él.

—Si no fuese por ti —dijo Harry—, hubiéramos sufrido más —se apartó, con las mejillas teñidas de rojo con un poco de vergüenza, pero continuó—: Estoy seguro de que tu padre estará orgulloso. Maldita sea, Albus estará orgulloso de ti.

Le dolía el corazón con felicidad y anhelo, pero le sonrió.

—Eso es todo lo que siempre he querido —respondió.

Ginny estalló en fuertes sollozos y se arrojó a los brazos de Scorpius, disculpándose por haberle pegado y agradeciendo su ayuda.

»¿Supongo que no me culparéis por pedir un abrazo grupal? —bromeó Scorpius, extendiendo su brazo para atraerlos más cerca mientras con el otro acariciaba la espalda de Ginny.

Obviamente estaba bromeando y no le habría importado que hubiesen puesto los ojos en blanco ante su ridícula sugerencia, pero Hermione lo abrazó a él y a Ginny, y los demás pronto la siguieron. , incluso Ron Weasley.

Scorpius se rio entre dientes cuando los llantos resonaron en la habitación e intentó consolarlos a todos con su cálido abrazo. Mientras susurraba palabras reconfortantes y contaba un chiste o dos, no pudo evitar pensar que, a pesar de haber tenido que dejar a su familia y a su mejor amigo en casa, al menos había ganado nuevos amigos que se preocupaban por él.


—¿Intentas librarte, Malfoy?

Él movió la cabeza para mirar la cara que bloqueaba la luz del sol de sus ojos. Fue recibido por una Hermione divertida, con el pelo recogido en un moño desordenado y las mejillas un poco rojas por el calor y el trabajo. Los estudiantes de mayor edad tenían la tarea de ayudar a los profesores a reconstruir las partes que habían sido destruidas durante la guerra. Como recompensa, y solo para celebrar su supervivencia, la Directora McGonagall había considerado necesario cancelar todos los exámenes de fin de año. Todavía le divertía inmensamente que Hermione estuviese tan decepcionada al respecto.

—No estoy intentando librarme —señaló con la infame sonrisa Malfoy—. Simplemente estoy descansando.

Hermione puso los ojos en blanco y procedió a acostarse en la hierba a su lado. Estaban cerca del Lago Negro y era un milagro que la mayor parte de la vegetación a su alrededor no hubiese sido dañada. Scorpius estaba cansado de todos los hechizos y reparaciones por lo que se había escapado para tener algo de paz durante un rato. Había sido un año salvajemente agotador.

»¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó, girando el cuello para poder mirarla.

Hermione se dio la vuelta lentamente para mirarlo a los ojos, sonriendo.

—Librarme —confesó ella, haciendo que Scorpius resoplase—. ¿Qué? Al menos soy sincera.

Lentamente sacudió la cabeza mientras una cariñosa sonrisa comenzó a crecer en su rostro. Se movió sobre la hierba una vez más y miró las nubes.

Por un momento, hubo paz. No hubo Hogwarts ni viajes en el tiempo ni reconstrucción de posguerra. Solo estaba él, el cielo arriba, la tierra muy abajo, y una chica impresionantemente hermosa a su lado.

Sin duda alguna, Scorpius se sentía en paz.

»¿Qué vas a hacer ahora?

El Slytherin suspiró. Su paz momentánea se había desvanecido. Esa pregunta pareció devolverlo al presente. La verdadera razón por la que había escapado de la reconstrucción era para hacer exactamente eso: planear su futuro. Ahora que la guerra había terminado, Scorpius estaba perdido.

—No lo sé —respondió con sinceridad—. Tal vez... ¿volver a Hogwarts el próximo año escolar para terminar mi séptimo curso?

A su lado, Hermione también suspiró por lo bajo. Él movió la cabeza para mirarla inquisitivamente, pero los ojos de Hermione ya estaban ocupados mirando hacia el cielo.

—¿No tienes intención de volver…? —preguntó en un susurro—. ¿De volver a tu línea de tiempo? Volver a tu... ¿casa?

Por supuesto, sabía que era inevitable que terminasen preguntándole eso. Tampoco le sorprendió que hubiese sido Hermione la primera en preguntárselo.

—Oh, mira, ¡esa nube se parece a Voldemort! —bromeó, señalando una nube al azar que parecía más un conejo que ese vil y muerto mago.

—Scorpius —murmuró Hermione con el ceño fruncido, girándose para mirarlo con desaprobación. Scorpius la miró a los ojos, que brillaban con lágrimas no derramadas.

Su corazón se sintió pesado cuando dejó caer su mano en el suelo. Esa escena era un recuerdo de la conversación que había tenido con Al cuando comenzó todo. Había viajado a esa línea temporal para que su padre escapase de su destino, pero el estúpido Al le había dicho que ese plan a medias le hacía parecerse demasiado a un Gryffindor.

—No es como si pudiese volver, Hermione —señaló finalmente.

—Eso son especulaciones, ¿sabes? —refutó—. Es cierto: existe una gran posibilidad de que si vuelves a tu línea temporal, las cosas se restablezcan a como estaban antes de que interfirieses en el tiempo —cogió su mano y la apretó con fuerza—. ¡Pero podemos investigar más! Hay muchos libros sobre viajes en el tiempo y cosas así. Estoy segura de que podemos encontrar respuestas si perseveramos en ello.

Él sonrió.

—Lo estás volviendo a hacer —contestó.

—¿Hacer qué?

—Pensar para distraerte de las cosas más tristes —explicó. Eso hizo que cerrase la boca y volviese a ponerse a llorar. Extendió la mano con suavidad y secó sus lágrimas, con una sonrisa triste en su rostro—. Por mucho que me guste la idea de volver, Hermione, no puedo arriesgar esta paz por mis deseos egoístas. Todo habría sido en vano y estaría furioso. Podría haber dormido durante todo el año y arrepentirme de haber puesto mi vida en peligro para salvar a mi padre de su futuro.

—Habla en serio —suplicó, apretando su mano de nuevo.

Hablo en serio —respondió con un suspiro—. Traté de viajar en el tiempo y la verdad es que lo he jodido todo. Las cosas no han salido según lo planeado. ¿Y si pasa algo así si intento volver a mi línea temporal? ¿Qué pasaría si vuelvo al futuro y estás casada con mi padre? —Scorpius hizo una mueca—. Eso sería súper extraño y yo estaría súper enfadado.

Hermione extendió la mano para apartar el flequillo de su cara.

—Tal vez estás pensando demasiado —dijo—. Siempre hay una solución a los problemas, Scorpius.

El Slytherin frunció el ceño.

—¿Por qué siento que quieres deshacerte de mí? —preguntó, su estado de ánimo completamente decaído.

—¡NO! —gritó, poniendo sus manos sobre sus mejillas—. Solo... sé lo que realmente deseas, Scorpius, y no quiero detenerte por motivos egoístas.

—¿Y esos motivos son…? —preguntó, alzando una ceja.

Hermione se sonrojó y retiró las manos. Apartó su mirada y miró la hierba entre los dos.

—Estar contigo —confesó finalmente, su voz casi demasiado suave para que la pudiese escuchar. Pero parecía que el viento estaba de su lado porque una suave brisa llevó sus palabras hasta su oído.

Sabía que sus mejillas estaban tan rojas como las de ella, pero la sonrisa que mostró fue amplia y brillante.

—¿Sí? —preguntó, riéndose cuando ella le dirigió una mirada avergonzada. Suspirando, la sonrisa vaciló en su rostro mientras continuaba—: Tienes razón. Deseo con todo mi corazón volver y estar con mi familia. Quiero decir, este no es mi hogar. Pero... —esperó hasta que sus ojos se encontraron con los de él—. También he encontrado personas que me importan mucho en esta línea temporal.

—Pero tú mismo lo has dicho: este no es tu hogar.

Scorpius gruñó y la miró con diversión.

—En serio, Granger, no entiendo por qué estás intentando convencerme de volver a mi tiempo cuando, sinceramente, ya he aceptado el hecho de que me quedaré aquí hasta que me muera —se pasó una mano cansada por la cara y le dedicó una sonrisa triste—. Como siempre me decía mi madre: cualquier lugar puede ser tu hogar si te trae felicidad, paz y... y... amor —sus mejillas se iluminaron ligeramente mientras la miraba—. Me siento bien sabiendo que he salvado a mi padre de convertirse en un Mortífago y vivir el resto de sus días con culpabilidad. Él... merecía esta paz y descanso. Estoy agradecido de que mi situación haya sido mejor que la suya. De lo contrario, yo estaría me habría convertido en un desastre como él, sabiendo que todavía tengo este tatuaje arruinando mi brazo.

—Has sido muy valiente —le tranquilizó, colocando su suave mano contra su mejilla.

—Y también increíblemente estúpido —dijo con una sonrisa—. Seguramente Albus me llamaría Malfoy El Loco.

Hermione suspiró y sacudió la cabeza ante su intento de aligerar el ambiente.

—¿Y ahora qué? —preguntó—. ¿Qué vas a hacer?

—Para empezar, puedo comenzar a investigar cómo deshacerme de esta estúpida marca —dijo con una sonrisa.

Hermione apartó su mano con timidez y la volvió a colocar sobre la hierba.

—¿Y nosotros? —preguntó con esperanza—. ¿Qué pasa con nosotros?

Su sonrisa vaciló ligeramente mientras la miraba a los ojos.

—Se supone que debes casarte con Ronald Weasley, Hermione —le recordó—. Soy una maldita mancha en esta línea temporal.

Ella frunció el ceño ligeramente.

—Lo sé —respondió cansada—. Pero por mucho que lo intente, realmente parece que no puedo sacarte de mi corazón —sostuvo su mano y lo obligó a mirarla directamente a los ojos—. Quiero mucho a Ron pero... pero no es lo mismo.

—¿Y qué pasa con Hugo y... y R-Rose? —se atragantó, porque le atormentaba la idea de que esos niños no existiesen.

—No lo sé —confesó—. Tal vez deberíamos vivir el momento y ver a dónde nos llevan los vientos.

Sabía que era estúpido y arriesgado, pero habían pasado por una guerra y casi había muerto en las manos de Voldemort. Había renunciado a todo para estar ahí y Scorpius no pudo evitar pensar que tenía algo de derecho a ser egoísta. "Por favor, que esto salga bien", rezó a quien lo mirase desde arriba, esperando contra toda esperanza que lo que decidiera hacer con sus sentimientos a partir de ese momento no tuviera graves repercusiones para el futuro.

—Vale —dijo finalmente tras un momento de silencio—. Vale.


Astoria estaba despierta cuando la visitó más tarde esa noche. Al principio retrocedió sorprendido, casi esperando que la bruja aún estuviera inconsciente. Habían pasado días desde la guerra, pero su joven madre aún no se había despertado. Había entrado en pánico el primer día que la visitó, pero Madame Pomfrey le aseguró que Astoria estaba bien y que su cuerpo se estaba recuperando después de haber recibido ese hechizo tan oscuro.

—Estás despierta —farfulló estúpidamente, dejándose caer en la silla vacía al lado de su cama.

La joven bruja parpadeó en silencio con una mirada pensativa en su rostro. Scorpius no estaba seguro de lo que estaba pensando y esperó pacientemente a que ella hablase.

—He tenido un sueño demasiado raro.

Scorpius frunció el ceño.

—¿Ah, sí? —preguntó, intentando descifrar la mirada en su rostro—. ¿De qué trataba?

La mirada de Astoria se dirigió lentamente hacia el cielo aterciopelado antes de continuar:

—Había un niño, un niño dulce y pequeño, con el cabello pálido y los ojos grises. Creo que tenía unos cuatro o cinco años, no estoy segura. El niño estaba en un jardín, jugando con unos lirios del valle que se alineaban maravillosamente a lo largo de una pintoresca casa francesa.

El Slytherin se congeló y sus ojos se abrieron un poco.

Ella le dirigió una mirada confundida.

»No lo conocía, pero definitivamente me resultaba familiar —dijo con un suspiro—. Yo también estaba ahí y ese niño dulce me llamaba "mamá". Eso... me hizo sentir cosas como felicidad y amor y... y anhelo.

Las lágrimas llenaron sus ojos cuando ella se adelantó y colocó una mano contra su mejilla.

»Cuando has venido, me he dado cuenta de que ese niño eras tú —continuó—. Estoy absolutamente segura de ello. Algo en mi corazón me dice que ese niño pequeño en mis sueños eras tú y no entiendo lo que estoy sintiendo.

Los ojos de Scorpius se llenaron de lágrimas y tuvo la tentación de abrazarla para disipar esos molestos pensamientos.

»Cuando me hirieron en la Batalla de Hogwarts —dijo—, antes de perder la consciencia escuché que me llamabas "mamá". Pensé que estaba imaginando cosas y que no estaba lúcida por el dolor insoportable que estaba experimentando, pero cuando soñé con ese niño, entendí que no estaba imaginando nada.

Una lágrima cayó de los ojos de Scorpius.

—Mamá —lloró—. Mamá.

Los ojos de Astoria se abrieron antes de que las lágrimas escaparan de sus ojos.

—Todo es muy extraño —afirmó y Scorpius se rio entre lágrimas—. No entiendo absolutamente nada. Pero parece que no puedo librarme del hecho de que todo es cierto. En algún lugar de mi corazón, sé que todo es verdad. No es de extrañar que siempre me haya sentido tan bien contigo desde que te acercaste a mí en mi cumpleaños. No es de extrañar que me sintiese protectora contigo y quisiera hacerte feliz.

Scorpius sostuvo sus dos manos y les dio un apretón.

—Es verdad —dijo—. Todo es verdad. Yo... soy del futuro —apartó la vista, temeroso de ver desconfianza en sus ojos, pero cuando Astoria no se apartó de él, continuó—: Viajé en el tiempo con la esperanza de salvar a mi padre de su futuro, pero yo... accidentalmente lo reemplacé en esta línea temporal. Me acerqué a ti ese día, en tu cumpleaños, porque echaba mucho de menos mi hogar y echaba enormemente de menos a mi madre —la miró y se sorbió los mocos—. Te he echado mucho de menos, mamá.

De acuerdo, era la versión más joven de su madre y Astoria definitivamente no tenía todos los recuerdos que él y su madre compartían. Pero de alguna manera, Astoria sonrió amorosamente ante sus palabras y por un momento, Scorpius pensó que estaba de vuelta en su propia casa, con Astoria Malfoy sonriendo dulcemente a su hijo.

Para su sorpresa, Astoria lo envolvió en un gran abrazo y lo abrazó con fuerza. Era un recuerdo de los tiempos en los que su madre lo envolvía en sus brazos y le transmitía tanta comodidad como su increíblemente enorme corazón podía darle. Scorpius no se avergonzó al pensar que esa simple acción le estaba haciendo llorar más.

—No estoy completamente segura de por qué está ocurriendo esto —comenzó Astoria—, pero me gustaría pensar que ha ocurrido por un motivo —se apartó y le sonrió con cariño a través de sus lágrimas—. Si surgen dificultades, siempre puedes confiar en mí, Scorpius.

Él asintió.

—Sí, mamá —dijo.

Astoria se rio entre dientes y sacudió la cabeza.

—Creo que deberíamos estar de acuerdo en que llamarme "mamá" es extraño —señaló—. Astoria bastará.

Él se rio y volvió a apretarla en un gran abrazo.


¿Qué os ha parecido este capítulo? ¡El núcleo del ED finalmente ha aceptado a Scorpius! Y Scorpius y Hermione empiezan a hablar de sus futuros (vaya lío, ¿eh?). Ay, ¿y qué me decís del momento entre Astoria y Scorpius? ¿No os ha parecido adorable? ¡Contádnoslo con reviews, que nos hacen muchísima ilusión!

Con cariño,

WickedlyAwesomeMe y Pabel Moonlight.