Chicas se que las hice sufrir con el capitulo pasado pero no se preocupen que pronto se viene lo bueno (algo que todas querían o la mayoría) J J

Ahora si comenzamos con el capitulo…

El sol apenas había salido y él ya estaba listo para salir, no podía quedarse a despedirse de los demás y mucho menos mirar a los ojos a Candy, no después de lo de ayer. Había bebido mucho y solo había actuado guiado por sus impulsos. Así que sin hacer ruido salió de casa esperando que tal vez algún día Candy pueda perdonarlo.

- ¿Alguien ha visto a Anthony? Pregunto la abuela mientras bebía de su té.

- No señora, hoy cuando fui a llamarlo no respondió.

- ¿Y entraste a verlo?

- Sí, pero él ya no estaba.

- ¿Será que...?

- Lo vi muy temprano irse. Dijo de pronto Niel bajando las escaleras.

- Pero ¿Por qué no se despidió? Pregunto Annie.

- Lo mismo me pregunte pero supongo que tal vez no le gustan las despedidas.

- Eh y ¿Dónde está Terry sigue durmiendo? Hoy no trabaja. Dijo la abuela.

- El joven Terry está en su despacho, me pidió que nadie lo interrumpiera.

- Pero no lo entiendo ¿Es que acaso también trabajara hoy?

- Déjalo abuela, él siempre ha sido así. Dijo Annie.

- Espero que algún día se le quite esa costumbre y disfrute de los día libres que tiene.

- Bueno yo creo que eso será más pronto de lo crees. Dijo Annie con una sonrisa.

- ¿A que te refieres, querida?

- Muy pronto lo sabrás, solo sé que alguien especial hará que Terry cambie.

- Muy buenos días a todos. De pronto Candy entraba con una mirada triste.

- ¿Querida, te pasa algo? Ven siéntate a desayunar con nosotros.

- No tengo apetito abuela, muchas gracias. Iré a mi habitación.

- Parece que algo le paso. Annie estaba sorprendida no esperaba verla así ¿Acaso algo salió mal?

- Me preocupa, ella es muy alegre y verla así es muy raro.

- Lo sé abuela.

- Déjenla sus motivos tendrá. Dijo Niel con indiferencia.

- ¿Lo crees?

- Por supuesto, cariño no es bueno meterse en la vida de los demás.

- Tienes razón.

Mientras todos desayunaban Candy estaba en su habitación pensando en que es lo mejor que debería hacer. Contarle a Terry lo ocurrido o tal vez fingir que jamás paso lo de anoche sin embargo cada vez que cerraba los ojos recordaba a Anthony y su confesión.

- Tengo que decírselo. Se puso de pie y salió de su habitación en el camino se encontró con Lotty la mucama. – Lotty ¿sabes donde esta Terry?

- El joven está en su despacho pero pidió que nadie lo molestara.

- ¿Por qué? ¿Sabes si está molesto por algo?

- No lo sé señorita solo le lleve su té y dijo que estaría muy ocupado así que no quería que nadie lo moleste.

- Gracias. Le dijo Candy. ¿Debería ir? Algo dentro de ella le decía que si. – No puedo ocultarle esto. Y armada de valor Candy camino al despacho de Terry, pensó en tocar pero la puerta estaba abierta y él estaba de espaldas.

- Con cierto temor ella ingreso.- ¿Terry?

- De pronto él giro.- Te esperaba.

- Tengo que decirte algo y es importante, Terry.

- Bueno yo también tengo algo importante que decirte.

- ¿Cómo? Ella pareció confundida.

- De pronto Terry saco algo de un cajón de su escritorio y se lo extendió a Candy.

- ¿Qué es esto? Pregunto ella con duda.

- Es tu paga, estabas aquí para cuidar de la abuela cuando se lastimo el tobillo, hoy claramente ella está bien y no creo que necesite más de ti.

- Pero…

- Agradezco tus servicios pero ya no eres indispensable aquí.

- ¿Me estás diciendo que me vaya? En su tono de voz había tristeza.

- Supongo que es lo que corresponde. Dijo con un tono frio en su voz.

- Está bien, en este momento recogeré mi ropa y me iré. Se dio la vuelta sintiendo una herida en el corazón.

- Espera, olvidas tu dinero. Sin embargo Candy no volteo y siguió su camino.

Mientras guardaba su ropa en su maleta sentía las lagrimas caer por sus mejillas.

- ¿No entiendo? ¿Creí que yo significaba algo para él? No llores Candy él no merece ni una sola lagrima tuya. Se dijo así misma. Minutos después bajo por las escaleras esperaba no encontrarse con nadie sin embargo.

- Candy ¿Querida a dónde vas? Pregunto la abuela.

- Abuela yo he cumplido con mi deber en esta casa y ya es hora de irme.

- Pero ¿Qué estás diciendo? ¿Irte? Tú eres parte de la familia.

- No abuela, yo solo fui contratada para cuidar de usted y mi trabajo ya fue hecho y es hora que me vaya. Me da gusto al menos esta vez poder despedirme de usted. Se acerco a la mujer de edad avanzada y la abrazo.

La abuela se había quedado consternada ¿Qué había ocurrido? A los pocos segundos Annie apareció bajando de las escaleras y al ver el rostro de confusión de la abuela se pregunto que estaba pasando.

- ¿Paso algo abuela?

- Querida, Candy se acaba de ir.

- ¡¿Cómo?! Pregunto Annie incapaz de creerlo.

- Si, se acaba de marchar hace un momento.

- Pero ¿Por qué se fue? ¿Te dijo a donde se iba?

- Dijo que su trabajo aquí ya había terminado solo eso.

- ¿Su trabajo? Pero si ella era mucho más que una empleada ella era parte de la familia.

- Lo sé pero de igual modo se fue.

- ¡Tenemos que detenerla! Tal vez este cerca. Dijo Annie con intención de salir a buscarla.

- ¡Nadie ira a ningún lado!

- Ambas mujeres voltearon en dirección de la voz.- Terry, Candy se ha ido.

- Lo sé abuela. Dijo con seriedad.

- ¿Y no vas hacer nada para detenerla?

- No.

- Annie estaba sorprendida por la frialdad de las palabras de su hermano.- Pero…

- Yo mismo le pedí que se fuera, debido a que la abuela está muy bien vi que ya no era necesario contar con sus servicios.

- ¡¿Estás loco?! Grito Annie enojada.

- Querida cálmate. La abuela trato de calmar a su nieta pero era evidente que estaba más que furiosa.

- No me hables de ese modo, recuerda que soy tu hermano mayor.

- ¡Me importa un rábano que seas mi hermano mayor! ¡Candy era de la familia! Ella no era una empleada más.

- ¿Familia? Que yo recuerde ella no lleva nuestro apellido.

- ¿Cómo pudiste hacerle esto? Las lágrimas empezaron a caer del rostro de Annie. – Pensé que tu y ella…

- ¡Nada! Y dejaremos este tema aquí cerrado. Terry volteo en otra dirección.

- Annie querida. Dijo la abuela al ver a su nieta balancearse un poco.- ¿Querida te sientes bien?

- Estoy bien abue… Entonces Annie se desvaneció.

- Cuando giro vio a su hermana a punto de desmayarse y reacciono tan pronto como sus brazos pudieron.

- ¡Annie! ¡Annie! Con una mano Terry intento hacer reaccionar a su hermana pero ella no reaccionaba.

- Llamare al doctor. Llévala a su habitación. Dijo la abuela con preocupación.

...

La señorita Pony estaba juntando leña, pronto seria invierno entonces a lo lejos vio una pequeña silueta, esa pequeña figura se fue acercando más y más… hasta que la pudo reconocer.- ¡Candy!

- ¡Señorita Pony! Candy corrió con todas sus fuerzas y abrazo a la dama de cabellos blancos entonces ya no pudo resistirlo y rompió en llanto.

- Candy, mi pequeña ¿Qué te ocurre? Dijo alzando su rostro con una de sus manos.

- Fui tan tonta… creí que me quería…

- La señorita Pony entendía muy bien esa mirada y solo la consoló en silencio.

...

- ¿Y eso fue lo que sucedió? Pregunto el doctor.

- A si es. Dijo la abuela.

- Permítame hacerle unas preguntas señora, ¿La dama ha tenido mareos o tal vez nauseas?

- Eh… no lo sé vera ella se acaba de mudar hace poco.

- Entiendo… Justo en ese momento Annie despertó.

- ¿Q-que paso?

- Querida te desmayaste. ¿Te sientes mejor?

- Sí, estoy bien.

- Señora me permite dejarme a solas por un momento con su nieta.

- Eh… claro.

- Señor también necesito que se vaya usted. Dijo el doctor mirando a Terry.

- Vámonos, Terry.

- Estuvo a punto de decir algo pero la abuela lo cayó.

- ¡Vámonos!

Una vez que Annie y el doctor se quedaran solos, él procedió a preguntarle.

- Señora ¿Ha tenido algunos malestares en estos últimos días?

- ¿Malestares?

- Bueno, nauseas, vómitos…

- Eh… bueno hace poco sentía asco por la comida. Pero ¿no entiendo es eso algo malo?

- Aún no lo sabemos. Ahora esta es una pregunta muy importante. ¿Hace cuanto tiempo no le viene el sangrado?

- Annie trago saliva pues su mente empezaba a sospechar a lo que el doctor se refería.- Bueno… son dos meses.

- El doctor asintió, señora necesito que venga a mi consultorio el día de mañana.

El doctor se marcho y a los pocos segundos Terry y la abuela ingresaron a la habitación de Annie.

- ¿Qué te dijo querida?

- Aún no lo sé abuela, tengo que ir mañana a su consultorio.

- Yo te llevare. Dijo Terry

- No, le pediré a George que me lleve.

- La abuela intercedió pues supo que su nieta seguía enojada.

- ¿Así que simplemente hizo eso? Pregunto la señorita Pony luego de haber escuchado a Candy.

- Si y no sé que lo motivo a tomar esa decisión. Cuando estábamos tan bien… él simplemente me pidió que me vaya.

Al día siguiente

- Bueno doctor, dígame que tengo. Decía Annie con preocupación.

- Felicidades señora, está usted embarazada.

- ¿Cómo?

- Que está usted embarazada.

- Annie no podía creerlo. EMBARAZADA. Esa palabra no le cabía en la mente.

- ¿Le pasa algo?

- No, es solo que no me lo esperaba… tan pronto.

- Esperaba que su esposo la acompañara.

- No, él es un hombre muy ocupado.

- Bueno pues ahora tendrá que desocuparse un poco ya que usted necesitara mucho tiempo y cuidados, al ser su primer bebé los primeros meses son muy riesgosos.

- De pronto el miedo se apodero de Annie. Era cierto no esperaba tener un bebé tan pronto pero ya estaba ahí y le daba temor que algo pudiera sucederle.

Tan pronto como salió del hospital Annie subió al auto.

- Un momento George, iremos a otro lugar primero. Dijo Annie.

- ¿A dónde señora?

- Al hogar de Pony.

George cambio de dirección y manejo rumbo al hogar de Pony.

En la casa Grandchester la abuela era la única que esperaba con ansias el retorno de Annie pues el resto de la familia estaba en su trabajo.

Las horas pasaron y Annie no llegaba. La abuela era un hilo de nervios había tomado ya varias tacitas de té pero sus piernas no dejaban de temblar.

Entonces el sonido del auto llegar la calmo. Segundos después Annie ingreso con una sonrisa.

- ¿Y? ¿Qué paso? ¿Dime querida, que te dijo el doctor?

- Abuela… Estoy embarazada.

- ¡Oh… no lo puedo creer! ¿en serio? La abuela tenía una enorme sonrisa que parecería en no cabía en su rostro.

- El doctor dijo que necesitaba de cuidados ya que estos meses serán riesgosos.

- Yo estaré a tu lado todo este tiempo querida.

- Lo sé abuela, lo sé pero necesito de alguien más alguien quien su compañía me hará bien. Annie se alejo de la puerta y en ese instante ingreso Candy.

- ¡Querida! Pensé que no regresarías. La abuela abrazo a Candy con tal fuerza que a Candy casi se le va la respiración.- Pensé que ya no regresarías.

- Yo pensaba igual pero Annie me convenció además ¿cómo podría dejarla sola en un momento así? En realidad Candy había pensado seriamente en no volver, sin embargo lo hizo con una sola condición que no volvería a ver a Terry. Annie le había prometido que no se cruzarían y si lo hacían él no podría decirle ni una sola palabra. Para Candy esto era difícil pero la insistencia de Annie finalmente le hizo aceptar. Sin embargo no esperaba verlo tan pronto.

- La puerta se abrió y tras el apareció Terry quién se quedo de piedra al verla.

- ¿Qué haces aquí?

Continuará…

HOLAAAA que tal chicas como han estado, Me tome un poquito más de tiempo hoy por mi cumpleaños y les traigo otro capítulo de regalo, normalmente publico uno por semana pero esta vez decidí regalarles este también para que no se queden con las ganas de leer más. Estaré encantada de seguir leyendo sus comentarios.

Les mando muchos besos y abrazos a todas.