Llagas por Amor

Rayos acá ya ahí polvo y todo, aunque claro 2 años sin ser usado no se podía esperar menos. Ya sé, ya se me demoré mucho, y la verdad es que se los tengo que confesar, en el transcurso de estos 2 años más de una vez estuve a punto de cancelar la historia. Mi vida se ha vuelto un revoltijo de cosas si soy sincero. La universidad, la familia, problemas personales, los otros proyectos en los que he estado trabajando y la verdad me sorprendió que hace un mes apareció otro review pidiendo la continuación. Por mis problemas no le puse mucha atención, tengo que ser sincero, pero hace 3 días volví a ver ice age 5 y pesar de que esta entrega me dejo un poco desilusionado por su temática rápida y ya sacada demasiado de contexto, recordé los buenos momentos escribiendo esta historia. Y ya que estamos en cuarentena, bueno creo que de algo tengo que agradecerle al covid. Tengo que aclarar algo, no prometeré que esta historia no siga en riesgo, la verdad cada vez pasa el tiempo y me meto más en cosas nuevas que me distraen, pero les puedo prometer que intentare de sacar fuerzas he inspiración para continuarla, aunque quizás el esfuerzo no de resultado.

En fin, espero aun tener el toque.

Recuerdos II

- te perdono papá- dijo con lágrimas en sus ojos zafiro y así todo a su alrededor se tornó negro dejándole como último recuerdo a su padre Cronos en el suelo mientras este lloraba.

El lugar se volvió a distorsionar una vez más haciendo que la de pelaje platinado volviera a estar flotando en el aire. Sus ojos zafiro estaban cristalizados ante la imagen que vio de su padre arrepentido de las hirientes palabras que le había dicho a una de sus amadas hijas y eso a Shira le había dolido.

Aquel paisaje se transformó una vez más y se vio a si misma luchando por sobrevivir. Después de haberse perdido de su manada había decidido caminar y nunca mirar atrás, nunca volver a aquel lugar y para ella, la Shira del presente, era doloroso y a la vez vergonzoso verse a sí misma, en una versión más joven, llena de odio y rencor contra su familia.

-Estúpida Kira, estúpida vida que decidió que yo fuera la menor- se vio a sí misma en medio de una tormenta parada en un risco y siendo bañada por la furiosa lluvia mirando con odio hacia el horizonte sin si quiera inmutarse del clima a su alrededor -nunca más volveré a ser tu sombra. Nunca más-.

-no es culpa de ella-intento decirse a sí misma en vano ya que al parecer su yo del pasado no podía escucharla -pase 8 años estando llena de rencor, de odio, de ira contra mi gente, contra mi familia y ¿para que?- se dijo al ver como su versión joven rugía de ira contra la tormenta -los odie y al final cuando todo se complicó volví con ellos. Que hipócrita fui en aquella época-

Y así como había dicho, así fue como se vio durante 8 años viendo como ella crecía cargada de ira. Vio 8 años los cuales para ella fueron desperdiciados, años en las que se limitó a cazar asesinar y dormir. 8 años en los cuales su contacto con la sociedad fue mínima al punto de llegar a ser nula, llegando a ver lo descuidada y ermitaña que se había vuelto. No se reconocía al verse, le dolía y le avergonzaba como de joven había perdido toda la convicción y toda su cordura, como en aquel tiempo boto por la borda todas y cada una de las enseñanzas de sus padres, como desprecio todo el cariño y amor que tenían, y como había lanzado al precipicio aquella amistad y fraternidad tan única he inigualable que tuvo con su hermana Kira.

-si supieras cuanto desearía poder estar una vez más con ella- le dijo a su yo más joven cuando esta se fue a dormir en un claro después de una tanda de maldiciones e insultos contra su hermana. ¿Por qué su vista del mundo era tan herrado? ¿Acaso era Kira culpable de aquel sentimiento de envidia que había aflorado en su interior? Como deseaba poder viajar al pasado y abofetear a esta infantil y perdida versión suya.

En aquella visión de esos 8 años que perdió de su vida, en más de una ocasión apareció aquel ente oscuro que venía a reclamar su vida. Mas de una ocasión en la que se metía en problemas a punto de ser tomada por aquel espectro el cual solo se acercaba en busca de su presa, y cuando parecía que iba a lograr su cometido. Po motivo algo la salvaba a ella evitando que cayera en las garras de aquel demonio. No obstante, también vio como en muchas de las ocasiones vio como aquel demonio aparecía, pero no para reclamar el alma de Shira, sino que llegaba para reclamar el alma de las desdichadas victimas que tuvieron la mala suerte de conocer a la sable platinada y de mirada desquiciada. Cada vez que aquel espectro cobraba un alma por merito de la de mirada zafiro, este acariciaba la cabeza de la pirata logrando hacer vomitar a Shira ante la desagradable imagen que veía cuando era tocada por la mano huesuda y putrefacta del demonio.

-¿por qué estas aquí?- pregunto al aire al ver como el ente había aparecido una vez más solo para así marcharse con las manos vacías -¿y por qué te veo?- era otra pregunta que no entendía. Para ser sincera con ella misma, no comprendía el motivo de aquel viaje por toda su vida llena de errores y fracasos. Quizás ese era el motivo, ver lo vacía que fue su vida antes de ser condenada a las candentes llamas del infierno.

Fue entonces que empezó aquel año en el que la joven Shira sufrió la mayor hambre de su vida. Por alguna razón las manadas de bisontes y venados había empezado a escasear en aquella zona y ella con solo 16 estaba sufriendo el hambre que jamás había sufrido en su corta vida.

Fue en aquel momento que Shira vio la fuerza de aquella desesperación, como aquel mal se mete en la cabeza y no te deja ni caminar. Vio como su versión más joven era torturada día y noche por aquella maldición sobreviviendo de lo poco que encontraba, y fue tan grande aquel deseo de volver a comer que hasta el odio y el resentimiento fue borrado del ser de la platinada para así volver a su manada. Sin embargo, aquella satisfacción de ver a su yo mas joven reflexionar sobre sus acciones, no duro mucho cuando esta volvió al territorio de su antigua manada.

-no, por favor este recuerdo no- rogo la sable al verse llegar al centro del territorio de su manada.

-¿Qué es todo esto?- escucho a su versión mas joven susurrar de manera aterrorizada al ver la escena ante ella. En el centro de la manada estaban los cuerpos sin vida de los integrantes restantes de su manada llenando el lugar de aquel olor nauseabundo de un cadáver siendo devorado por los gusanos. Y a pesar de que aquellos cadáveres estaban prácticamente en los huesos, la poca carne y piel que quedaban era suficiente para que Shira pudiera reconocerlos.

-mi gente- sollozo la sable caminando entre los cuerpos viendo como algunos habían sido cruelmente desmembrados mientras otros había tenían la piel prácticamente arrancada de los huesos. -mi manada-, los recuerdos iban y venían a la cabeza de pelaje platinado al ver los rostros de aquellas personas con las que alguna vez ella convivio. A pesar de haber sido una de las manadas más grandes del sector, esta era lo suficientemente pequeña como para que todos sus integrantes tuvieran recuerdos con todo el mundo.

Con cada cuerpo que se encontraba, recordaba memorias distantes antes de aquellos 8 años de locura, vio un cuerpo del cual unas 10 moscas salían de su boca abierta devorando todo a su paso, la recordaba al ser una de las personas que le ayudaron en su crecimiento en combate, además recordaba como aquella bella sable de pelaje marrón y ojos verdes había estado eufórica por días ante la propuesta de su novio para vivir una vida juntos, suceso que tuvo lugar un mes antes del inicio de la invasión de las manadas nómadas. No pudo seguir observando el rostro de aquella sable por lo cual siguió con tristeza su camino por el campo de cadáveres, y fue entonces que en el extremo más apartado de un rincón vio la imagen que la perseguiría en sus pesadillas por el resto de su vida.

- mama, papa -dijo Shira. Ahí en contra de una roca estaba los cuerpos en descomposición de los dos líderes de la manada. Su padre, Cronos, había sido desmembrado salvajemente dejando sus cuatro patas esparcidas al frente de el con un charco de sangre seca provenientes de sus miembros mutilados, su madre Gea por el contrario su cabeza había sido separada de su cuerpo dejando un gran rio de sangre entre la cabeza y el cuerpo. Ambos cadáveres carecían de sus ojos, sus cuerpos habían perdido toda la carne dejando solo los huesos siendo forrados por una piel seca y a punto de romperse en mil pedazos, y lo peor era ver como de sus miembros mutilados salían cientos de gusanos que se alimentaban del cuerpo de estos. A pesar de esto, Shira lloro amargamente abrazada a los restos de sus progenitores sin poder dejar de llamarlos una y otra vez esperando que en algún momento estos respondieran a su llamado.

Y así como su versión más joven, la de mirada azulada lloro al lado de su familia sin poder dejar de recordar la ultima vez que los vio. Recordó a su padre llorando a mitad de camino pidiéndole a gritos perdón, recordó a su madre Gea quien la había intentado defender cuando su padre la estaba regañando, recordó a su hermana Kira quien, a pesar de su gran herida, había intentado ser fuerte para bajar la colera de su padre.

-perdónenme- dijo Shira mientras cristales salinos salían del mar de sus ojos. -fui egoísta, fui irresponsable y los abandone - fue entonces cuando grito con fuerza al cielo mientras lloraba con mayor fuerza -perdónenme, fue mi culpa. Todo esto fue mi culpa- grito una y otra vez sin parar de llorar. Y así como su version más joven, la expirata lloro a la par mientras llamaba una y otra vez a sus padres. Se preguntaba qué tan decepcionados estarían al ver el camino y las decisiones que tomo.

-les falle- fue lo único que ella pudo agregar a todo el dolor que estaban sufriendo ambas versiones, porque, para su triste realidad, esa era la verdad del asunto. Ella les había fallado como hija, había fallado como hermana, había fallado como miembro de la manada.

-Kira- recordó a su hermana y solo tuvo que voltear la cabeza para ver donde estaba. A unos cuantos metros alejada de los cuerpos de sus padres estaba un cadáver con la piel de la cara totalmente arrancada y al igual que Cronos y Gea, sus patas y su cabeza habían sido arrancadas del cuerpo dejándolo totalmente solo. Si no fuera por el hecho de que este aun conservaba gran parte de su pelaje, y el hecho de que este aún conservaba uno de los ojos, hubiera sido imposible para la de mirada azulada reconocer a su hermana.

-¿Kira?- y fue en aquel momento en que su versión más joven salió de su dolor para buscar a su hermana. Escucho como los pasos de ella misma sonaban lentamente detrás de ella mientras susurraba entre gimoteos -no eres tú, dios que no seas tu- sin embargo, la de pelaje platinado llego al lado del cadáver y vio el pelaje negro y el ojo carmesí que ya los gusanos habían empezado a corroer. -Kira- y así grito con fuerza y horror al ver el estado en que dejaron a su amada hermana.

-perdóname por favor perdóname- gimoteaba sin poder parar la cascada de lagrimas de sus ojos. En aquel momento recordó todas y cada una de las maldiciones que había proferido en contra de su consanguínea por culpa de los celos y de la envidia. recordó las miles de veces que Kira había arriesgado su vida en busca de salvarla de un mal o de un peligro y fue entonces que sus memorias la abofetearon una y otra vez, torturándola con su mente y recordándole lo hipócrita y desagradecida que había sido con ella. -Perdóname, fue mi culpa, todo esto fue mi culpa- y así pego su frente a la frente de la cabeza cercenada preguntándose el por que de aquella tragedia.

-esta es la consecuencia de nuestros actos- respondio Shira con dolor sin ser escuchada por la menor. -este es el precio del camino que tu y yo escogimos- y terminado aquello lloro una vez más.

Fue así como el recuerdo mas doloroso de su vida acabo. Después de haber llorado por horas, su versión mas joven cavo un gran hueco donde sepulto a sus padres y a su hermana. El hambre había pasado a segundo plano y solo la tristeza y el remordimiento tuvieron cabida en aquel día. Los recuerdos continuaron haciendo que Shira se viera a si misma deambular como un cuerpo sin vida. No comía, tanto por el hecho de que no tenia ganas como por el hecho de que no encontraba nada. Se quería morir, esa era la realidad del caso, se había quedado sola en el mundo, había perdido lo que mas amaba por su propia mano lo cual solo la empujo a desear el fin para, en el caso de que Dios la perdonara, poder volver a estar una vez mas con aquellos que alguna vez la amaron.

-Mama, Papa- gemía la adolescente mientras arrastraba sus pies por el camino fangoso de una ladera en la cual se había metido en aquel día de tormenta. Estaba mas delgada, casi dos semanas sin comer apropiadamente, por no decir que mas allá de sobras y carne putrefacta había sido su único alimento. -Kira, hermana… ayúdenme- decía una y otra vez en su delirio -yo… no puedo vivir… sin ustedes-

-esto es lo que yo merecía después de haberlos abandonado. Esto y mucho más- pensó al ver el estado en el que estaba en aquella época. No podía negarlo, sentía pena y lastima de aquella a la que tenia en frente sin poder creer que alguna vez fue ella aquella sable que había perdido toda su dignidad y que la vida castigaba con la fuerte necesidad, el dolor profundo en su alma y el inclemente clima. Sin embargo, la satisfacción que sentía se interponía con aquella lastima, porque la verdad era esa, sentía satisfacción de ver como aquella sable arrogante y desquiciada que fue en su juventud había recibido el merecido castigo por haber despreciado el amor de su propia familia -aprecia lo que tienes antes de que sea tarde- se dijo a si misma con dureza mientras tenía en mente la imagen de los cuerpos de su familia.

Fue entonces que lo vio una vez más, aquel espectro se veía a lo lejos acercándose lentamente mientras seguía el camino de huellas que habia dejado en el barro siendo atraído por el olor de la muerte. Con su mirada azulada, Shira empezó a examinar el lugar, desde el árbol más grande hasta la roca más pequeña, no obstante, no veía cual era la posible salvación de esta vez.

-¿cómo carajos me salve?- en el transcurso de aquellos 8 años que volvió a revivir como espectadora, pudo adivinar en algunos casos como la vida le daría una ayudadita a su terca y joven versión para salvarse de aquel espectro que llegaba a reclamar su alma. Pero en esta ocasión, no veía ni una sola cosa que la salvara. Fue entonces, cuando el espectro estaba a par metros de ella con su arma en mano preparada para hacer su trabajo, cuando de un momento a otro el suelo en el que ella pisaba cedió ante el fuerte retumbar de un relámpago haciendo que un deslizamiento tierra se creara pasando por el camino en el que estaba la de pelaje platinado.

Vio con horror como el lodo y la tierra la golpearon de lado empujándola de la ladera siguiendo su camino hasta la playa que había al final de esta. Con prisa bajo aquel barranco que se había creado por el deslizamiento sin importar la posibilidad de lastimarse, después de todo ya estaba muerta. Fue al llegar al final del risco que pudo ver la cabeza de su yo mas joven saliendo de entre la tierra y mientras respiraba lenta y débilmente.

-ay Dios- dijo al ver como el ente negro empezaba su lento descenso por aquel risco. No sabia si era que el espectro era lento de por si o si le gustaba disfrutar de aquel momento antes de arrebatarle la vida a su víctima, lo único que sabía era que aquella lentitud con la que se acercaba era una tortura en vida para Shira al sentir todas las fibras de su cuerpo vibrar en puro terror.

De un momento a otro el cielo se vio iluminado por el resplandor de un rayo que trono en la tierra, y fue en aquel breve instante de luz que pudo ver una sombra en el cielo que no pudo identificar pero que si pudo visualizar. Con rapidez miro al mar de nubes negras que se alzaban sobre ella y pudo ver la silueta que había reflejado aquella sombra sobre la tierra. Fue entonces que vio como la silueta bajo en picada hacia el cuerpo de la inconsciente felina que pudo distinguir a aquel que había llegado.

-Silas- y así como había dicho, ahí estaba aquella ave que siempre le sirvió fielmente al capitán escudriñándola con interés mientras acercaba su rostro a la inconsciente criatura.

-aun esta con vida- alcanzo a oír el susurro del vigía después de haberse separado del cuerpo de la sable. Otro relámpago azoto la tierra iluminando el lugar una vez más y fue ahí cuando pudo ver el tempano de hielo flotando a unos cuantos metros de la playa.

-Silas- se escucho una voz desde lo alto mostrando como otra ave baja al lado del vigía haciendo que Shira reconociera al recién llegado.

-Zack- dijo con desdén la oji zafiro al ver al carroñero aterrizar junto a Silas.

-¿Qué encontraste?- pregunto el carroñero con aquella voz de serpiente que tanto le caracterizaba y que Shira detestaba.

-Un sable, al parecer fue arrastrada hasta aquí por el deslizamiento- informo Silas.

-delicioso- y asi el carroñero se acerco a la sable mientras abría aquel desagradable pico que tenia dispuesto a empezar a desgarrar la piel de la felina.

-que asco- gruño la sable al ver a aquel despreciable ser acercarse a su yo mas joven con claras intenciones de morderla con aquel pico putrefacto.

-¿Qué diablos haces?- pregunto Silas mientras lo empujaba con fuerza.

-¿que no es obvio? Voy a comérmela, primero sus ojos luego abriré su cráneo y sacare el interior- relato el pirata mientras transfiguraba su rostro de puro placer al imaginarse el sabor que tendría la sable lo cual solo hizo que Shira quisiera vomitar.

-no lo haras- sentencio el vigia mirando una vez mas a la de pelaje platinado -sigue con vida-

-¿y?- mirala, esta al borde de la muerte y seria todo un desperdicio dejar tal manjar enterrada en la tierra- y con aquello dicho por el difunto pirata la sable recordó al espectro empezando a buscarlo con la mirada, y fue entonces que lo encontró aun a medio camino sin moverse ni un centímetro mientras era espectador de la escena frente a el.

-asi que me dejaste vivir en esta vez- Dijo en un susurro la ex pirata al ver como el espectro solo era un espectador más de aquella escena.

-es un dientes de sable- dijo Silas con aquel acento frances captando una vez mas la atención de Shira. – uno de estos no se encuentra todo el tiempo y en especial fuera de su manada-

-mejor aún, un bocadillo que no se tendrá todos los días- respondió el carroñero con fastidio ante las trabas impuestas por su compañero de vigilancia.

-no. Su destino, ya sea su reclusión a la tripulación o su ejecución eso será decidido por el capitán Tripa. ¿O es que acaso quieres ser tú el responsable de la perdida de una posible gran adquisición del capitán? - y fue con aquella frase que el carroñero refunfuño mientras se alejaba del cuerpo de la joven sable.

-traeré al capitán- refunfuño Zack mientras se alejaba en dirección al navío atracado cerca de la playa. Después de haberse perdido de la vista del vigia, Silas se dio media vuelta y vio a la de pelaje platinada.

-espero que valgas la pena- y asi se quedó montando guardia mientras quitaba parte de la tierra que cubría a la de ojos zafiro.

- jamas había estado tan agradecida con Silas- dijo Shira al ver como el vigía la había salvado de las garras del carroñero.

El recuerdo continúo haciendo que la expirata viera como el navío se había acercado para así poder recoger el cuerpo de la dientes de sable.

-reporte de la situación marinero- escucho a Tripa mientras bajaba de un salto a tierra firme. Se negaría si no deseaba saltar en contra del simio ante el dolor que le habia causado a su nueva manada, no obstante, no iba a perder el tiempo con un recuerdo el cual ni sentiría ni probaría de la ira acumulada en la de pelaje platina.

-encontré algo que quizás le interese capitán- y asi el ave se aparto mostrando el cuerpo inconsciente de Shira el cual estaba descubierto hasta los hombros, gracias al esfuerzo de Silas para sacarla de la tierra.

-peron miren que preciosidad- dijo el simio mientras acariciaba el rostro de la sable con uno de sus pies lo cual logro que Shira diera un par de arcadas ante el asco que sintió -una pequeña gatita que se perdió en el bosque- sin poder aguantarlo lanzo un fuerte zarpazo en contra del capitán al escuchar el apodo que solo Diego tenía permiso para usar.- arsenal, Guiño, desentiérrenla y tráiganla al barco- y así se marcho dejando al canguro y el conejo con el cuerpo inconsciente.

Vio con aburrimiento como Arsenal y el enano fastidioso sacaron su cuerpo de la tierra solo para después subirlo al lomo de Flynn quien fue el encargado de llevarla a la cubierta del ice berg. A penas estuvo a bordo, Tripa llamo a los delfines para que asi estos los llevaran a la corriente marina mas cercana. Paso el tiempo y ella no despertaba haciéndola parecer que estaba muerta, sin embargo, aquel espectro negro no habia aparecido lo cual logro calmar un poco a Shira quien habia estado paseando una vez mas por el navío.

Habia visto como los tripulantes husmeaban alrededor de su cuerpo llevados por la curiosidad, veía como el simio la contemplaba desde su trono notando el brillo en los ojos de este, un brillo como el de un psicopata viendo a su siguiente presa, o en este caso, a su siguiente esclava. En aquel recorrido por el antiguo navío pudo ver como Zack, el carroñero, habia estado haciendo berrinche una y otra vez al no poder probar el bocado que tanto habia deseado lo cual lo llevo a golpear una y otra vez su cabeza contra uno de los muros hasta que logro sacar sangre de su cabeza solo para que este la lamiera imaginando la sangre de su persona.

-definitivamente esta es un alma de la cual no me arrepiento haberle arrebatado la vida- pensó al ver al loco descarriado llevado por su gula y su lujuria por la sangre.

-esta despertando- se escucho el grito de Flynn haciendo que toda la tripulación se acercara al cuerpo de Shira.

-hola- habia dicho Tripa mostrando una faceta amistosa y gentil haciendo que la sable no pudiera sentir mas que desprecio ante la actitud doble del simio.

-¿quien es usted?- pregunto su versión mas joven intentando de mostrarse amenazadora, no obstante, el hambre y la poca alimentación que había tenido en las ultimas semanas solo lograban hacer que ella se viera como un cachorro asustadizo intentando mostrar una faceta de valentía

-¿me llamo tripa, el capitán tripa y tu como te llamas?-

-espero que Diego le haya podido arrancar la cabeza- dijo con rencor al ver como el simio jugaba a ser gentil y buena gente solo para poder convencerla.

-mi nombre es Shira ¿cómo llegue aquí?- pregunto la de ojos azulados a tripa después de ser engañada por aquella mascara que el simio usaba en aquel preciso momento.

-te encontramos en la orilla de la playa casi muerta- respondió con una sonrisa el capitán -agradécele a mi fiel vigía quien fue el responsable de encontrarte, si no hubiera sido por su buen trabajo, jamás hubiéramos podido salvarte-

-¿fiel vigia? Mas bien tu perro faldero- no obstante, se tuvo que reprimir al recordar que durante 6 años ella habia sido igual al ave.

-muchas gracias- le dijo agradecida dirigiéndose al ave que la habia encontrado en aquella playa.

-no hay de que mademoiselle- respondió el francés mientras hacia una reverencia.

-ten- dijo tripa mientras le pasaba una corteza llena de pescado -come lo necesitas- dijo el simio con fingida preocupación

Fue en aquel momento cuando vio como su yo mas joven caía en aquella cavilación que le cambiaria la vida desde aquel preciso momento.

-no, ni se te ocurra preguntarlo- intento Shira vanamente detener a su versión joven al saber lo que iba a hacer.

-Capitán me preguntaba si tenía cupo en su tripulación para un diente de sable como yo- le pregunto la sable a tripa.

-ME LLEVA!- grito con ira mientras golpeaba su cabeza al ver lo estúpida que pudo llegar a ser en aquella época.

-mmmm….nunca he tenido un sable en mi tripulación…..bienvenida a bordo marinera- y asi fue como ella misma se habia sentenciado a aquella condena.

Los siguientes años que vio fueron aquellos que ella alguna vez califico como felices y fueron cuando viajo con la tripulación de Tripa. Vio con vergüenza como la reflexión a la que había llegado su yo más joven cuando sufrió de hambre se había ido por la borda cuando se convirtió en pirata. El espectro apareció frecuentemente, no obstante, nunca se mostró para llevarse a Shira, por lo contrario, aparecía solo para reclamar todas las almas que ella y la tripulación se cobro duranta sus asaltos desalmados en busca de fruta y tesoros.

-sshh ssshhhhh vete a dormir- había dicho la sable mientras descuartizaba al carroñero en aquella noche de Luna llena y seria mentirosa si no sintió satisfacción al ver como el demonio reclamaba el alma del desgraciado pirata a manos de la de ojos platinados. Y fue asi como transcurrieron los 6 años de su vida como pirata y lo único que pudo fue sentir pena ajena al verse a si misma disfrutando de aquella esclavitud en la que estaba inmersa al lado de Tripa. Aquel viaje por sus recuerdos había sido un tremendo dolor de cabeza para la ex pirata, 22 años de los cuales 14 fueron desperdiciados completamente en aquel desenfreno en el que ella había caído.

-por favor que esto pare de una vez- se dijo a si misma al ver como habían masacrado una vez mas una pequeña aldea costera solo para asi reírse de su sufrimiento mientras saltaban y bailaban sobre un montón de fruta. Y para saber que ella de la fruta no podía vivir.

El único consuelo que Shira pudo hallar en todo aquel aquelarre fue que su version joven en su época como pirata no podía parar de reprimirse de su decisión de dejar a su familia. Varias noches se vio a si misma despertar exaltada aguantándose las ganas de llorar al revivir aquella imagen en el antiguo territorio de su manada. Llego a pensar que aquel viaje por sus recuerdos la estaban volviendo una demente al ver que disfrutaba el dolor que su versión joven sufría ante las horribles pesadillas que sufrió los primeros años a bordo.

Ya habia perdido la noción del tiempo y solo deseaba que todo parara de una buena vez, sin embargo fue entonces que el barco se sacudió con fuerza haciendo que Shira se estrellara con una de las paredes de la planta baja.

-esto tiene que ser una broma. No puedo golpear a Tripa pero si puedo chocarme contra las paredes- maldijo con ira ante aquella ironía que estaba viviendo en aquel preciso momento. Subió y como habia estado reviviendo vio como su versión del recuerdo, la cual ya se acercaba a su edad actual, empezaba una vez mas su vida de esclava con titulo de primer oficial. Para ese punto del viaje ya ni atencion ponía, solo se sentaba a mirar el cielo o el mar mientras las proyecciones de su pasado actuaban a su lado. Ya hasta habia empezado a extrañar a aquel demonio que siempre aparecía para llevársela a las profundidades del averno. Sin duda se estaba volviendo loca.

Cuando estaba a punto de caer dormida en aquel recuerdo, todos sus sentidos se reactivaron cuando escucho cierta conversación que Tripa estaba teniendo con uno de sus subordinados.

-es un gran botin mon capitán- escucho el acento francés de Silas quien habia vuelto de sus salidas matutinas.

-esperen un minuto- se dijo a si misma al escuchar aquello, con rapidez empezó a hacer cuentas de los días y meses que habia vivido llegando a la respuesta que hizo que su corazón se acelerara y mas aun cuando el ave se lo confirmo.

-4 pasajeros completamente indefensos, uno muy apestoso y uno muy voluminoso-

-es hoy- dijo con alegría al recordar que aquella mañana nublada se iba a convertir en el día que marcaria un antes y un después en su vida. La nave cambio de curso mientras ella corría ansiosa a proa esperando poder verlo. Los minutos se volvieron eternos, y cuando Shira estaba a punto de maldecir la lentitud de aquel pedazo de hielo, los vio adentrarse a aquella neblina logrando asi poder ver a aquel que lograba hacer que su cuerpo se convirtiera en un manojo de emociones.

-Diego-

Y aquí el final de este capítulo. Ya saben cualquier comentarioo es bien recibido y por causas del covid quizás, SOLO QUIZAS, actualice el siguiente capitulo el mes que viene. Primero tengo que salir de todos los finales y cuando este en vacaciones sin nada que hacer gracias a la pandemia, QUIZAS, empiece a escribir el siguiente capitulo.