Capítulo 28

Kikyo se había interpuesto entre Sesshomaru y la bala que iba directo hacía él, se aferraba a sus brazos como si la vida dependiera de ello, cerró los ojos para esperar el impacto pero este jamás ocurrió.

Abrió los ojos y miró los de Sesshomaru, no la veía a ella sino a la misma dirección que ella había visto minutos antes, así que giró la cabeza y vio a Inuyasha que aún permanecía con su pistola en mano apuntando a ese hombre.

―Espera aquí – ordenó él mientras la soltaba

―Pero…― protestó tomándolo de un brazo

―Te dije que esperes aquí – dijo él soltándose – Puede ser peligroso – y así se acercó a su hermano

Inuyasha había dejado a Kagome solo para ir en busca de su hermano y de Kikyo, pero al ver que ese hombre estaba por atacarlos no dudo ni un segundo en sacar su pistola y disparar, si hubiera llegado minutos después otra historia hubiera sido.

Él se inclinó ante el hombre que se retorcía de dolor mientras agonizaba.

― ¿Quién te mandó? – preguntó Inuyasha

―No te diré nada maldito bastado

―Oh claro que si lo harás – con la punta de su pistola presionó la herida de aquel hombre, a lo que un grito de dolor se hizo presente

―Inuyasha basta! – Dio su hermano tomando su mano – Lo estas lastimando

Inuyasha frunció el cejo y volteo a ver a su hermano.

―No lo defiendas, estuvo a punto de matarte a ti y a Kikyo ¿Y me dices que no lo defienda?

―Yo me encargo – Sesshomaru apartó la mano de Inuyasha y volteo a ver a Renkotsu ― ¿Por qué lo hiciste, Renkotsu?

Renkotsu sabía que eran sus últimos minutos de vida y si él se hundía, hundiría también a su señora.

―Por órdenes de su madre – dijo mientras hacia un gesto de dolor – Ella me mandó a matar a Inuyasha, pero al ver que la señora Kikyo salía corriendo y alguien iba tras ella no sabía si era Inuyasha o usted, así que no dude en disparar – miró a Sesshomaru – Su madre es mala, ella mandó a matar a la señorita Kikyo, así como al demonio blanco, temía porque su herencia fuera a parar en manos de él. Su madre no es quien dice ser

Kagome salió de la cabaña en busca de Inuyasha, lo vio con Sesshomaru y ese hombre, después vio a Kikyo sentada en una piedra, sola y con la mirada pensativa, se acercó a ella y tomó asiento a su lado.

Kikyo se puso tensa al sentirla.

Ambas se vieron y Kagome le dedicó una sonrisa, extendió una mano hacia ella, Kikyo en un principio no supo si aceptarla o no, pero al final el lazo entre hermanas era más grande que cualquier otra cosa en el mundo, incluso por el amor del mismo hombre.

Se abrazaron y ambas comenzaron a llorar.

―Lamento haber tratado de hacerte daño – dijo Kikyo con sinceridad

―No te preocupes – Kagome esbozó una sonrisa y acarició el cabello de su hermana – Creo que yo hubiera hecho lo mismo que tú

―Sabes que eso no es verdad – Kikyo la contradijo – Pero quiero que sepas que no me interpondré más entre tú e Inuyasha – ella volteó a ver a Sesshomaru – Porque estoy dispuesta a darme una segunda oportunidad con Sesshomaru, si él está de acuerdo

―Yo creo que te lo dejo muy claro ¿No crees? – ella esbozó una sonrisa a lo que Kikyo también lo hizo

―Sí, lo ha dejado muy claro

Mientras tanto Inuyasha y Sesshomaru seguían interrogando al hombre, hasta que llegó lo inevitable y Renkotsu cerró sus ojos para nunca más volveros abrir.

Sesshomaru se quedó pensativo, tenía tantas cosas en la cabeza, en una noche habían pasado tantas cosas, la primera de ellas fue saber que tenía un hermano y que estaba a punto de matarlo por celos estúpidos, la segunda, era saber que su esposa aún seguía con vida y que había una pequeña posibilidad de comenzar desde el inicio y la tercera, su madre había tratado de matar a su hermano, pero sobre todo apartó a su hermano desde que eran unos niños, la única culpable de todo lo que estaba pasando era solamente de ella.

―Sesshomaru…―lo interrumpió Inuyasha ― ¿Qué piensas hacer ahora?

―Lo que debí hacer en un principio – dijo él – Mi madre me debe muchas explicaciones

―¿Y qué hay de Kikyo?

Sesshomaru volteo a verla, y esbozó una sonrisa al verla con Kagome, ella al verlo le sonrió.

―Comenzar una nueva vida juntos, si ella lo permite

Sesshomaru se alejó de Inuyasha para ir con Kikyo.

―¿Estás bien?

Kagome soltó de la mano a Kikyo y se retiró para dejarlos solos, se aceró a Inuyasha con una sonrisa, él la esperaba con los brazos abiertos y se sintió protegida entre ellos.

―¿Qué irá a pasar ahora? – preguntó ella acorrucándose más en su pecho

―No lo sé – dijo él – Pero presiento que a partir de este momento todo irá bien para nosotros

―¿Crees que sean felices? – preguntó ella mirando a su hermana y a Sesshomaru quienes en ese momento se abrazaban y se daban un beso

―Puede ser, pero no más que tú y yo – él la tomó de la barbilla para alzar su rostro y ver sus hermosos ojos – Te amo

Y así sellaron su amor con un beso.

Más tarde, los cuatro habían ido a la hacienda, Katherine al ver Kagome sana y salva corrió hacia ella pero cuando vio a Kikyo con vida, sus ojos se llenaron de lágrimas y terminó por abrazarlas.

Irasue frunció el cejo cuando vio la conmovedora escena pero sobre todo al ver a Inuyasha y a esa zorra con vida.

―¿Qué hace este hombre aquí? – preguntó señalándolo con el dedo ― ¿Y tú, no estabas muerta? – dijo al ver a Kikyo

―Tenemos que hablar madre

Sesshomaru la tomó de un hombro y la llevó al despacho. Una vez estando solos Irasue tomó asiento, su hijo tenía una mirada extraña, no era el mismo de antes.

―¿Qué te pasa Sesshomaru?

―Madre ¿Hasta cuándo me ibas a decir que Inuyasha es mi hermano? – preguntó sin tantos rodeos ― ¿Ibas a esperar a que Renkotsu lo matara para decírmelo?

El corazón de Irasue latió con fuerza, su hijo lo sabía, se había enterado que Inuyasha era su medio hermano pero sobre todo se había enterado de que ella lo mandó a matar.

―No sé a qué te refieres― fingió demencia

―Basta madre lo sé todo, sé que Inuyasha es mi medio hermano y que tú no le quisiste dar el apellido de mi padre por temor a que una parte de su herencia pasara a sus manos, lo alejaste de todo y sobre todo de mí ¿A caso nunca te pusiste a imaginas como me iba a sentir al saber que tenía un medio hermano? No, pensaste más en ti que en mí. Y no conforme con eso mandas a matar a mi esposa cuando te enteraste de su traición, este triángulo nunca hubiera existido si Inuyasha y yo hubiéramos crecido como lo que somos desde en un principio….hermanos

―Hijo…

―Déjame hablar – la interrumpió sin hacerle ningún caso – Ya es hora de tome mis decisiones, así que lo primero que haré es reconocer a Inuyasha como hijo de mi padre, darle el apellido que le pertenece

―Me opongo a esa locura – dijo levantándose de su asiento

―No te estoy pidiendo permiso, simplemente te estoy informando – respondió él – Segundo, me iré muy lejos con mi esposa y no pienso poner un pie en esta casa

―¿Piensas dejarme sola? ¿No piensas en mi dolor?

―¿A caso pensaste en el futuro de Inuyasha y el mío?

Irasue alzó la cabeza en señal de orgullo.

Sesshomaru esbozó una media sonrisa

―Por lo que veo no – avanzó hacia la puerta

Pero Irasue lo tomó del brazo deteniéndolo.

―¿A dónde vas hijo?

―Me voy madre –le tomó la mano y la besó –Quiero que sepas que te quiero mucho, pero no por ti no voy a interponer mi felicidad – la soltó y salió del despacho dejándola sola

Irasue se quedó en el despacho, tirando todo lo que encontraba a su paso, la ira se había apoderado de ella, el castigo de la soledad era mucho peor que cualquier castigo que hubiera tenido. Salió del despacho y ya nadie estaba ahí, estaba completamente sola.

―Pero algún día vendrás hijo – dijo tomando asiento en un sofá de la sola – Y vendrás a pedirme perdón y yo te diré "te lo dije"

Meses después

Una noche antes de la boda oficial de Kagome e Inuyasha, Kikyo y ella estaban acostadas en la misma cama, mientras miraban el techo de la casa.

―¿Puedes creerlo? – Dijo Kikyo – Mañana te casas con Inuyasha oficialmente ¿Qué tiene que decir señora Taisho?

―Que me gustaría que te quedaras después de la ceremonia

―Sabes que no puedo. Sesshomaru organizó un viaje para los dos y no sé cuando regrese

―Debo darle las gracias porque te haya dejado pasar la noche conmigo

―Si lo hizo fue porque quería pasar un tiempo con su hermano

Al día siguiente que Sesshomaru había dejado la hacienda de su madre, hizo todos los preparativos necesarios para reconocer a Inuyasha como su hermano, en ese mes, se su madre había pescado una enfermedad que la llevó a la muerte, él heredo todo pero le había pasado una parte de esa herencia a su hermano mientras que él decidió que iba a utilizar su parte en irse de viaje con su esposa.

Ambos hermanos habían hecho las paces y ahora todo iba a la perfección, Kikyo se enamoraba cada vez más de él y él de ella.

Los dos hermanos estaban en el estudio de Inuyasha, mientras jugaban cartas y bebían algo de Whisky.

―Deberías estar sobrio para mañana – aconsejo su hermano menor ― ¿No crees?

―Estoy sobrio y mañana lo estaré el doble

Inuyasha dejó las cartas sobre la mesa y miró a su hermano.

―¿Estás seguro en irte de viaje?

―Si – él asintió – Es lo mejor para Kikyo y para mí. En estos meses no he podido estar con ella como yo quisiera

―¿Y cuándo piensan regresar?

―No me preocupo por regresar, sino por disfrutar del viaje

Al día siguiente, tanto Katherine como Kikyo ayudaban a Kagome arreglase, las tres estaban nerviosas y más la novia, era la segunda vez que se casaba con Inuyasha, pero esta vez sería diferente, en la primer ocasión lo había hecho por sacrificio y ahora lo hacía por amor, ansiaba que todo esto terminara y así poder estar entre los brazos de su marido.

―Kagome no te muevas – gruñó Kikyo

―Lo ciento estoy nerviosa

―Sí, pero si no te dejas de mover voy a tener que atarte de las manos

―Niñas ya dejen de discutir, tenemos poco tiempo – intervino la madre de las dos – Por cierto ¿Adivinen quien se casa? – dijo cambiando de tema para tranquilizar a sus hijas y hasta ella misma

―No – respondieron ambas al mismo tiempo

―Su hermano Miroku – respondió Katherine – No puedo creerlo, mis dos hijas casadas y mi otro hijo próximo a casarse. Me pregunto quién me hará abuela primero

―Pues yo creo que no tendrás que esperar mucha madre – dijo Kikyo

Kagome y Katherine voltearon al mismo tiempo a ver a Kikyo y ellas les regalaron una sonrisa radiante.

―¿Qué? – preguntó Kikyo entre risas

―¿Voy a ser abuela? – volvió a preguntar Katherine emocionada

―Si – asintió Kikyo feliz – Pero no digan nada, hasta que le haya dado la noticia a Sesshomaru

Las tres se abrazaron y en ese momento alguien llamó a la puerta, al ver que no respondían, Miroku entró y vio a las tres mujeres abrazadas y llorando al mismo tiempo.

―¿Qué pasa aquí? – preguntó entrando a la habitación y cerrando la puerta de tras de él

―Vas a ser tío – dijo Katherine – Kikyo está embarazada

Miroku también abrazó a su hermana y la felicitó.

―Bueno, debemos partir ya – dijo él – Estoy seguro que alguien debe estar muy impaciente esperando a la novia

Inuyasha caminaba de un lado a otro en el altar, se pasaban los dedos por su melena plateada, miraba su reloj, jugaba con sus dedos, mientras que el sacerdote y Sesshomaru lo miraban caminar de un lado a otro.

―Hijo estoy seguro que la novia llegará en cualquier momento – dijo el sacerdote

―Es que no sé porque estoy tan nervioso

―Tranquilo – dijo su hermano poniéndole una mano en el hombro – Relájate, te comportas como si fuera la primera vez que te fueras a casar

Inuyasha esbozó una media sonrisa y se acercó más a su hermano…

― Si, pero la diferencia es que en la primera no había gente en la iglesia como en esta ocasión

Sesshomaru alzó la vista para ver la iglesia llena de gente de alta sociedad, a raíz de que se había corrido el rumor de que Inuyasha era hijo ilegitimo de Inu Taisho y que su hermano lo había reconocido como tal, se había ganado el respeto de todos, lo que Inuyasha consideraba que todos eran unos hipócritas, pero a él no le importaba si medio pueblo iba a ver su boda con la señorita Kagome, a él lo único que le importaba era ella.

Shippo iba en el carruaje con Kagome, Kikyo, Katherine y Miroku, fue el primero en bajar y el primero que entró corriendo a la iglesia y decía entre gritos que la novia había llegado. Inuyasha se puso derecho al escucharlo.

El pequeño se puso en frente de él y le dijo….

―Es la novia más hermosa

Y sí, lo puedo comprobar cuando la vio entrar del brazo de su hermano, estaba hermosa y sonreía todo el tiempo, no miraba a nadie solo a él, solo a él.

Miroku y Kagome llegaron hasta el altar.

―Te hago entrega de mi hermana por segunda vez – dijo Miroku esbozando una sonrisa – Y cómo te dije anteriormente, espero que la haga feliz

Inuyasha esbozó una media sonrisa, ahora todo era diferente, en aquel momento solo se casaba por venganza, ahora lo hacía por amor, porque amaba a esa mujer, era lo que siempre había esperado.

―Dedicare toda mi vida entera en hacerla feliz

Tomó la mano de Kagome y la ayudó a subir un escalón del altar y así la ceremonia comenzaba.

Inuyasha se acercó a ella y le susurró al oído.

―Tenía razón el pequeño Shippo, estas hermosa

Kagome se ruborizó y le regaló una tímida sonrisa.

Sesshomaru y Kikyo estaban tomados de la mano observando la ceremonia, Kikyo sabía que no era el momento, pero se estaba muriendo por decirle a Sesshomaru que sería padre.

―Sé que no es el momento – dijo ella susurrándole al odio – Pero hay algo que debo decirte

― ¿De qué se trata? – preguntó él preocupado porque ella hubiera cambiado de idea en cuanto al viaje ― ¿Has cambiado de parecer con respecto a lo del viaje?

―No, no es eso – ella negó – Es que los dos vamos a ser tres

Frunció el cejo al no asimilar esas palabras, "Los dos vamos a ser tres" y después la miró y ella le regaló una sonrisa, se llevó la mano al vientre y fue suficiente, esbozó una sonrisa, quería abrazarla gritar de felicidad pero sabía bien que no era el momento ni el lugar adecuado y solo se limitó a darle un beso en la mejilla y abrazarla.

La ceremonia concluyó y los novios sellaron su amor con un beso.

Se habían puesto mesas y sillas en el jardín de la hacienda de los hermanos Taisho, donde todos los invitados fueron a acompañar a los novios.

Kagome e Inuyasha el primer baile y después los demás se les fueron uniendo, Sesshomaru no cabía de felicidad pues les decía a todo el mundo que iba a ser padre pero que sus planes de viaje aún seguían en pie.

―Veo que tu hermano está feliz con el embarazo de Kikyo

Él esbozó una sonrisa y lo buscó con la mirada, estaba abrazando a Kikyo de una manera protectora y después miró a Kagome.

―Podríamos unirnos a su felicidad – se acercó a su oído y le susurró ― ¿Qué te parece esta noche?

Kagome se ruborizó ante el comentario de su esposo. Ya habían pasado varias horas y los invitados comenzaban a marcharse, Inuyasha aprovecho el momento y tomó a Kagome de la cintura y se la llevó a una habitación que había sido preparada especialmente para ellos.

Abrió la puerta de la habitación, la tomó entre sus brazos y entró a la habitación, cerró la puerta con un pie y la deposito en el suelo.

La miró, pasó sus manos por las mejillas de ella y la besó.

― ¿Sabes? – dijo el susurrándole al odio – En un momento entendí que eres la mitad de mí, en un instante te vi y el mundo dejo de existir para mí, tan solo un minuto fue suficiente para quererte, con solo un segundo me di cuenta que este amor será para siempre….te amo Kagome y estar a tu lado me hace sentir diferente

Ella lo miró con lágrimas en los ojos.

―Yo también te amo, te he esperado una eternidad…

No hubo más palabras, pues él hizo presos sus labios y dejaron que sus sentimientos y sus manos hicieran el resto, al cabo de unos minutos, estaban desnudos en la ama siendo uno solo como había sido en un principio.

―Te amo – dijo Inuyasha – siempre seré tuyo, y tú siempre serás mía

―Siempre tuya – reafirmó Kagome