DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en esta historia NO ME PERTENECEN. Son propiedad de JK Rowling.
CAPÍTULO VEINTE - ROSE
El grito de terror que solté quedó aplacado por el ruido de la policía al ingresar a la habitación. Mientras algunos de ellos perseguían al hombre que había apuñalado a Scorpius otros empezaron a desatarnos. Los policías no dejaban de hacernos preguntas pero yo no podía apartar mis ojos de mi novio.
-Ayúdenlo por favor, ayúdenlo – pedí corriendo hacia él una vez que me vi liberada de las cuerdas – Está herido y…
Uno de los agentes de policía me apartó y desataron a Scorpius. Él se comunicó por un radio portátil y lo escuché pedir una ambulancia. La desesperación hacía que mi cuerpo temblara y no podía dejar de llorar.
-Está vivo – dijo el policía intuyendo mi miedo – Y la ambulancia ya viene en camino. Vamos a ayudarlo.
Asentí y de pronto me vi rodeada por los fuertes brazos de mi primo. Me acurruqué en su pecho y sollocé, dejando que él me consolara. Theo por su parte se había acercado a Scorpius y lo observaba con miedo y preocupación.
-Va a estar bien – me dijo Albus – Es fuerte y va a resistir.
Volví a asentir y esperamos en silencio por unos minutos que se me hicieron interminables hasta que la ambulancia por fin llegó. Los paramédicos se apresuraron a colocar a Scorpius en una camilla y todos salimos tras ellos.
-Debo ir con él al hospital – me volví hacia Albus y Theo.
-Sí, ve, yo voy a llamar a Dominique y le explicaré – respondió mi primo
Sentí una punzada de nervios al pensar en mi hermana. Seguramente debía estar muy preocupada. Suspiré haciendo a un lado esos pensamientos. Lidiaría con Dominique luego porque ahora quien importaba era Scorpius.
Monté en la ambulancia y me senté cerca del rostro de Scorpius. Él debía estar respirando con dificultad porque le habían puesto oxígeno.
-¿Va a… va a estar bien? – pregunté a uno de los paramédicos en un hilo de voz
-Lo siento pero no podemos adelantar nada – respondió antes de centrarse en su trabajo
Flexioné mis piernas hasta mi pecho y me abracé a mí misma. El trayecto se me hizo corto y de pronto estábamos en las puertas de emergencia del hospital.
Bajé una vez que sacaron a Scorpius y seguí a los médicos que empezaron a llevarlo por los pasillos hasta unas puertas dobles. Fue justo ahí que una enfermera me detuvo. Yo no protesté porque sabía cómo iba esto, después de todo había pasado por lo mismo con mamá antes de que ella muriera.
Me senté en uno de los incómodo sofás y empecé a mordisquear mis uñas mientras observaba continuamente el reloj. ¿Qué le estarían haciendo? ¿Necesitaría Scorpius ser operado? ¿Estaba bien? Había habido tanta sangre… Negué fuertemente con la cabeza intentando alejar esas imágenes de mi cabeza. Debía estar tranquila. Tenía que ser fuerte.
-¡Rose!
Volteé para encontrarme con Cassandra, quien se acercaba apresuradamente. Fui a su encuentro y la abracé con fuerza. Ella, a pesar de ser bastante más pequeña que yo, me acunó por unos segundos.
-Ven, vamos, sentémonos – Cass tomó mi mano y regresamos a los sofás - ¿Has sabido alguna cosa? Theo me dijo que… lo apuñalaron.
-Fue horrible Cass. Horrible – suspiré – Scorpius estaba tan golpeado… ¡Lo habían torturado! Y si no hubiera llegado la policía… iban a matarnos a todos.
Cassie volvió a abrazarme y lloré contra su pecho. Ella me entregó unos pañuelos de papel y los tomé, murmurando un agradecimiento.
-¿Tú llamaste a la policía, verdad? – pregunté
-Ni bien me mandaste la dirección fui a la estación de policía – asintió – Les expliqué a grandes rasgos lo que sabía… pensé que sería lo mejor porque lo más probable es que no me creyeran si hacía la llamada. Ahora no sé si hice del todo bien.
-¿Por qué lo dices?
-Pues tal vez metí a los chicos en problemas legales – suspiró – Ya sabes por las pandillas. Después de todo, la policía querrá saber por qué estaba Scorpius ahí. Albus y Theo están ahora dando su declaración.
No había considerado para nada las posibles consecuencias de esto. Y honestamente ahora no me importaba. Encontraríamos una solución cuando Scorpius mejorara. Porque tenía que mejorar.
-Nos salvaste – le dije con convicción - Sin importar lo que suceda ahora Cassie, es gracias a ti que estamos aquí.
Mi voz flaqueó y mi amiga tomó mi mano, dándome fuerzas. Entonces apareció Albus, quien parecía preocupado.
-¿Alguna noticia de Malfoy? – preguntó
-No, aún seguimos esperando – repliqué
-Estás herido – Cass señaló el rostro y brazos de mi primo – Espera aquí, iré a pedir que alguien te atienda
Albus le agradeció y Casandra se acercó a una estación de enfermas. Mi primo se sentó junto a mí.
-Entonces… tal vez no sea buen momento pero Dominique está hecha una fiera – dijo - Mamá tampoco está muy feliz pero está sobre todo aliviada.
-¿Dónde están?
-Mamá en la policía y Dominique con los niños
No respondí porque Cass regresó y le dijo a Albus que lo esperaban en el tópico para que lo curaran.
-Iré por café – dijo
Asentí y me acurruqué en el sofá, esperando hasta que Cass regresó con el café y Albus, ya curado, se sentó con nosotras. Theo se nos unió poco después y los cuatro esperamos durante horas que se hicieron larguísimas. Eran cerca de las 6 de la mañana cuando un médico salió a hablar con nosotros.
-¿Ustedes son familiares de Scorpius Malfoy? – preguntó
-Su madre no ha podido ser contactada aún – respondió Theo – Pero nosotros somos sus amigos cercanos.
El médico pareció considerar unos segundos antes de asentir y hablar.
-El paciente fue sometido a una cirugía debido a que recibió una puñalada en el estómago. Afortunadamente el cuchillo no dañó órganos vitales y fuimos capaces de detener la hemorragia a tiempo. Además de eso tiene cortes menores en los muslos y brazos y dos costillas fracturadas; pero por ahora se encuentra estable
-¿Eso quiere decir que va a estar bien? – pregunté
-El pronóstico es bueno – respondió el doctor, produciendo que todos jadeáramos de alivio
-¿Cuándo podremos verlo? – quiso saber Cass
-El paciente va a estar en observación por unas horas y luego lo trasladaremos a una habitación. Les avisaremos en ese momento, con permiso.
El médico se fue y Cass me abrazó, suspirando de alivio. Le sonreí con alegría. Scorpius iba a estar bien. Iba a recuperarse.
-Por cierto – pregunté a Theo - ¿Le han avisado a la mamá de Scorpius sobre lo que pasó?
-Yo fui a verla antes de venir al hospital pero no había nadie en casa o ella no respondió – dijo Cass
-Papá y mamá quedaron en avisarle ni bien lleguen a la ciudad – terció Theo – Lo cual debe ser dentro de poco.
Volvimos a sentarnos y Albus fue por algo de comer para todos. No había notado lo hambrienta que estaba hasta que él me acercó un panecillo y empecé a mordisquearlo. Estaba terminando de comerlo cuando una claramente enojada Dominique entró por el pasillo.
-¡Rose! – dijo con enfado una vez que llegó hasta nosotros - ¿En qué demonios estabas pensando? ¿Cómo es que te metiste en este lío?
-Dominique puedo explicarlo
-Ah sí, claro que sí. Me lo explicarás ahora mismo porque nos vamos
-¡No me iré! ¡No puedo irme! – me puse de pie, molesta - ¡Scorpius, mi novio, acaba de ser operado! ¡No voy a dejarlo!
-Operado por andar metido en asuntos ilegales – escupió ella
-Eso no viene al caso ahora Dominique
Mi hermana iba a responder pero una enfermera se acercó a nosotras y nos pidió guardar silencio. Ella asintió a la mujer y respiró profundamente, como queriendo calmarse.
-¡No tienes idea de lo que me has hecho pasar Rose! – empezó – Ayer pasaban las horas y no llegabas, Albus no me contestaba y tampoco atendían en el restaurante. Temí lo peor. Y luego llega tía Ginny en la madrugada a decirme que la policía los había rescatado de quién sabe dónde y que estabas en el hospital. Tuve que aguantarme el miedo y pensar en Hugo para no salir corriendo. ¿Acaso has considerado eso? ¿Te acuerdas si quiera que tienes un hermano pequeño? ¿Un hermanito que está asustado y siendo cuidado por una niñera a la que nunca ha visto en su vida? ¡Tuve que dejarlo con una desconocida para arreglar tus asuntos!
-Nadie te pidió que intervinieras Dominique – siseé
Ella pareció como si hubiera recibido una bofetada. Me sentí mal al ver su reacción pero realmente no necesitaba sus sermones justo ahora.
-Rose, tranquilízate – Cass tocó mi hombro con su mano – Lo mejor sería que hables con tu hermana. Ambas están molestas y…
-Vienes conmigo ahora mismo – la cortó Dominique
-Ya te dije que…
-¡No me interesa! – chilló – Te están esperando en la Estación de Policía para dar tu declaración.
Mi estómago se revolvió ante eso último. ¿Qué se supone que tendría que declarar? Me volví hacia mis amigos y Theo salió en mi rescate.
-Sólo cuenta todo tal y como se dio – dijo – Eso es lo que hemos hechos ambos – él señaló a Albus con la cabeza
-Está bien – respondí
Dominique empezó a caminar y la seguí en silencio. Una vez fuera del hospital tomamos un taxi y ella indicó la dirección de la estación pero no me habló en todo el trayecto. Sabía que había sido demasiado dura con mis palabras pero ya luego le pediría disculpas. En estos momentos no tenía cabeza para nada que no fuera Scorpius y el problema en el que estábamos metidos.
El taxi se detuvo en la estación y Dominique se acercó a uno de los policías. Ellos parecían estar esperándonos porque nos condujeron hacia un cuartito pequeño, frío y que tenía una mesa, donde ya se encontraba otro oficial sentado en una silla.
-Buenos días – nos saludó – Tú debes ser Rose ¿verdad?
-Así es – asentí
-Muy bien – el hombre sacó unas hojas de una carpeta de papel y empezó a escribir – Tu nombre completo y edad por favor
-Rose Weasley, 16 años
-¿Y te acompaña? – preguntó
-Su hermana y tutora legal, Dominique Weasley, 23 años.
El hombre apuntó los datos y luego guardó sus apuntes. Entonces encendió una grabadora pequeña.
-¿Deberíamos llamar a un abogado? – preguntó Dominique
-No es necesario. Esto es solo el procedimiento normal en una toma de declaración. Su hermana no está siendo acusada de nada.
Ambas asentimos y el oficial empezó a hacerme preguntas. Como había dicho Theo le conté todo. O al menos lo que había sucedido esa noche. Evité mencionar las pandillas pero ellos claramente ya sabían de eso. Pude notar la rabia de mi hermana a mí costado pero la ignoré y le relaté lo que el tal Mason Rosier nos había hecho.
-Al final él apuñaló a Scorpius y luego huyó. Los oficiales entraron poco después y nos llevaron al hospital. He estado ahí desde entonces.
El hombre asintió y apagó la grabadora.
-Muy bien Rose, estaremos en contacto contigo por si necesitamos algo más.
Suspiré, aliviada y me puse de pie. Dominique volvió a guiar el camino y salimos de la estación.
-Dominique yo… lamento todo esto. En serio lo hago.
-¿Pandillas Rose? ¿En serio? – su voz se quebró – Creí que eras más inteligente que eso. ¡Por Dios! ¡Podrías haber muerto!
-Pero estoy bien – susurré en un hilo de voz – Lamento haberte escondido esto pero sabía que no iba a gustarte y…
-Claro que no me gusta – asintió mi hermana – Y francamente me decepcionas Rose.
Por milésima vez en las últimas horas sentí las lágrimas invadir mi rostro. No me molesté en limpiarlas sino que encaré a mi hermana.
-Sé que estas molesta, tienes todo el derecho a estarlo. Pero nunca quise que llegáramos a este punto Dominique. No elegí nada de esto. Y justo ahora Scorpius…
-Pudiste elegir alejarte de todo Rose, sí que pudiste. Debiste dejar a ese chico.
-¡No es tan sencillo! Lo quiero, estoy enamorada de él – admití – Y… debo regresar con él. Por favor, por favor Minnie, entiéndelo.
Dominique ladeó la cabeza y por un momento temí que fuera a regañarme y obligarme a ir a casa, pero terminó asintiendo.
-Voy a llevarte al hospital y luego regresaré con Hugo – dijo – Vas a esperar allí hasta que vaya por ti, nada de volver a escaparte Rose.
-Gracias Dominique, en serio, gracias – la abracé con fuerza
-Pero vamos a seguir hablando sobre esto cuando ese chico mejore – replicó ella – No voy a dejar pasar el tema así como así.
Me contuve de replicar y dejé que ella llamara un taxi para regresar al hospital. Como prometió me dejó en la sala de espera junto a mis amigos y a los padres de Cassandra.
-¿Alguna novedad? – le pregunté a mi amiga
-Ninguna. ¿Cómo te fue en la estación?
-No lo sé – suspiré dejándome caer en el sofá – Sólo espero que las cosas no se compliquen demasiado. No quisiera que los chicos tuvieran problemas.
Cass asintió pero, al igual que yo, sabía que se encontraba pesimista.
Nos quedamos en silencio tras ese breve intercambio y cuando llegó la hora del almuerzo comimos algo ligero en la cafetería del hospital. Al regresar a la sala de espera noté que una mujer había llegado.
-Esa es la madre de Scorpius – me dijo Cass
La mujer era alta, delgada y no se parecía en nada a su hijo, con una cabellera castaña clara que le caía sobre los hombros y ojos verde claro. Ella parecía estar en medio de una crisis nerviosa y estaba siendo consolada por los papás de Cass.
-¿Debería acercarme? – le pregunté a Cassie
-Mmm… mejor no – admitió mi amiga – Nunca se sabe cómo reaccionará Astoria y además parece que aún está ebria. Mejor espera un poco.
Ella tenía razón, después de todo no sabía si Scorpius le había contado a su madre sobre nosotros.
Volví a sentarme con mi amiga y esperamos varias horas hasta que al fin una enfermera nos dijo que Scorpius estaba en una habitación y podríamos verlo. Por supuesto fue su madre quien entró y, aunque moría de ganas de ver a mi novio, tendría que seguir haciendo lo que había hecho todo el día: esperar.
N/A: Tres capítulos más y esta historia llegará a su fin. Estoy trabajando ya en una historia de Albus y Cassandra. Me encantaría leer sus comentarios, siempre son bienvenidos.
