JK Rowling es una miembro orgullosa de la Minoría Indecente… oh, esperen, ese es White Squirrel… oh, no, es el encabezado incorrecto.
Notas del autor: Crédito a essarg por señalar el problema de Lavender y la profecía.
Capítulo 21
Hermione extendió su cinta para medir hasta la esquina del trilito y tomó nota de la distancia–. Seis pies, diez pulgadas y un cuarto –dijo.
–Seis pies, diez pulgadas y un cuarto –chilló Sonya, y tomó nota en el esquema en el pergamino.
Hermione tuvo que pedir a sus padres una cinta de medir lo suficiente larga para medir el enorme círculo que formaba las piedras base del castillo de Hogwarts. Tenía dos dudas que quería resolver sobre este lugar antes de irse: porque las piedras no estaban acomodadas en perfecta simetría, y porque no podía mapear el espacio en la cima de la gran torre. El centro del círculo yacía directamente debajo de ese extraño punto cien metros arriba, así que no debería ser tan complicado.
El primer problema Hermione estaba bastante segura tenía que ver con el alineamiento de las líneas ley. Había determinado rápido que el círculo estaba perfectamente alineado con el verdadero norte, y que el alineamiento era reflejado norte a sur, así como este a oeste. Ahora, estaba midiendo cuidadosamente las posiciones de cada esquina de los seis trilitos en un cuadrante del círculo. Dobby sostenía el otro extremo de la cinta de cien pies, mientras que Sonya, cuya letra era mejor, anotaba las distancias en el esquema que Hermione había dibujado. Los dos elfos estaban ayudándola a hacer el trabajo más rápido de lo que hubiera podido de otro modo.
Hermione también había tomado prestada la cámara de Colin para tomar unas fotos, pero no iba a molestarse tomando fotos de las miles y miles de runas que decoraban las piedras base. Sólo podía adivinar lo que muchas de esas runas hacían. Algunas parecían tener como propósito enviar y recibir comandos de otros círculos de piedra. Quizás había uno en el Ministerio para acceso más sencillo. Parecía recordar haber escuchado de alineamientos similares en Francia: una red nacional de piedras rúnicas controladas desde París, pero ancladas a un círculo en la convergencia de líneas ley más poderosa en el país. En Francia ese lugar estaba en Beaune, muy lejos de Beauxbatons. En Gran Bretaña, pensó que sería en Hogwarts, pero era posible que eso era prepotente.
Sobre su segundo problema, ese era un poco más difícil. Vio algunas runas que parecían estar relacionadas con la geometría de las barreras, pero no tenía tiempo de descifrar las ecuaciones, así que tomó una foto para después. Ya había considerado la posibilidad de que había algún tipo de singularidad matemática en la cima de la torre, pero eso no explicaba porque la torreta completa sobre el quinto piso era inaccesible para el mapa.
–Diez pies, tres pulgadas exactamente –dijo otra dimensión.
–Diez pies, tres pulgadas –repitió Sonya.
No les tomó mucho tiempo tomar todas las medidas, y después de eso, Hermione sólo tenía una parada más. Caminó de regreso a la sección del suelo de piedra donde las runas conectando las barreras a su mapa y el mapa de los merodeadores estaban localizadas, sacó un martillo y cincel, y comenzó a tallar algunas runas adicionales.
–¿Qué está haciendo, señorita Hermione? –preguntó Sonya.
–Estoy agregando una subrutina para detectar criaturas mágicas grandes dentro del castillo… más grandes que humanos, quiero decir –dijo sobre el ruido de los golpes a su cincel–. Me he dado cuenta de que hemos tenido a un troll de montaña y a un basilisco merodeando por el castillo desde que he estado aquí, y nadie ha podido rastrearlos… Las barreras no están realmente diseñadas para identificar animales de ese modo, pero debería… poder marcar… aquí… cualquier objeto en movimiento lo suficiente grande y mágico para ser una bestia peligrosa.
Terminó las runas y entonces extendió el mapa del matemago y activó las runas correspondientes que había agregado. Y sí, había una criatura identificada. Un enorme y pulsante punto rojo identificado como Rubeus Hagrid.
–Mmm, me temía eso. Hagrid también cumple con los parámetros de una bestia peligrosa. Tendré que ver si puedo removerlo manualmente. Pero por lo menos está funcionando. –Desafortunadamente, eso era todo lo que podía hacer por ahora. La pequeña caja de información para la gran torre permanecería frustrantemente vaga.
En lugar de pequeñas animaciones difíciles de leer, Hermione había dibujado un pequeño ícono con una llave en cualquier lugar donde había una puerta truco o un pasadizo secreto, el cual, al ser golpeado con una varita, mostraría un pequeño cuadro con información sobre como atravesarlo. Desafortunadamente, todo lo que pudo hacer por ese fue, Niveles superiores de la gran torre: Espacio extraño e interminable que distorsiona magia. Proceder con precaución.
–Sonya extrañará a la señorita Hermione y a Dobby cuando se vayan de nuevo –dijo su amiga elfina mientras subían las escaleras de nuevo–. Es una lástima que no puede quedarse en Hogwarts por toda su educación, señorita.
–Sí, lo sé, pero es la época en la que vivimos –dijo Hermione–. Y me temo que va a empeorar antes de que mejore.
–Todos los elfos en Hogwarts están preocupados, señorita –dijo Sonya–. Recuerdan como era cuando El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado era fuerte. Era malo para los elfos aquí. Y los elfos domésticos no están hechos para grandes aventuras y épocas oscura… Aunque… –susurró de manera conspiratoria–...yo me he divertido con algunas.
–¿En verdad? –dijo Hermione sorprendida.
–Sí, señorita Hermione. Dobby ha tenido más aventuras con usted que la mayoría de los elfos alguna vez lo hace, y yo he estado con usted algunas veces. Fue muy aterrador, pero Sonya estuvo feliz de poder ayudarla a escapar y detener a los magos malos.
Hermione y Dobby comenzaron a ver a Sonya en una nueva luz. Sabía que era extrovertida y le gustaba empujar los límites sociales, pero esto era nuevo–. Sonya, creo que eres lo más cercano a un elfo doméstico Gryffindor que he visto –dijo Hermione, provocando que la elfina se sonrojara–. Y creo que es brillante. No dejes que los otros elfos te digan algo malo al respecto.
Dobby asintió con firmeza–. Yo ayudo a la señorita Hermione y a Harry Potter y sus amigos como sea que Dobby puede –dijo–. Es buen trabajo para los elfos. Me alegra que quieras ayudar a los magos también.
–Creo que eres sabio, Dobby –respondió Sonya–. Cocinar y limpiar es buen trabajo para elfos, pero deberíamos estar listos para ayudar a los magos con las cosas grandes también, como el jefe elfo Hooky ayudó a Godric Gryffindor.
Hermione recordaba la historia… como Hooky, el primer jefe elfo en Hogwarts, había tenido un rol decisivo en el duelo entre Gryffindor y Salazar Slytherin, el cual terminó con el exilio de Slytherin del castillo. Claro, los magos prestaban tan poca atención a los elfos que raramente tenían tal oportunidad.
–Pues, yo ciertamente no olvidaré la gran ayuda que pueden dar los elfos –prometió ella–. Y Sonya, si las cosas se ponen difíciles con Umbridge, y tienes la oportunidad de escapar, siempre puedes venir a mí. Estoy segura de que puedo hacer arreglos para ti.
Sonya sintió escalofríos ante la idea, pero asintió débilmente–. Gracias, señorita Hermione. Sonya lo recordará.
–Dobby extrañará a Sonya también –dijo Dobby en voz baja.
–Gracias, Dobby –dijo ella.
Ya que Hermione intentaba mantener su cabeza abajo, y Harry prácticamente estaba siendo obligado, las cosas se calmaron en Hogwarts mientras llegaban a diciembre. Hermione en su mayoría estaba marcando el tiempo hasta poder irse en Navidad. Aún tenía sentimientos mezclados sobre dejar a Harry, George, y los otros Weasley atrás, pero estaba resuelta a que era más seguro de este modo… no que Umbridge no podría salir con lo mismo con Ron o Ginny, pero Dumbledore probablemente encontraría acomodaciones para sangre pura como ellos en un instante. Aunque Harry estaba atrapado.
El tema delicado era la continua guerra de palabras, correspondencia acalorada, y cartas al editor cuidadosamente escritas sobre los premios Gamp y Wenlock. Eso no iba bien. Las cartas que Hermione había recibido y vio publicadas en Transformación Hoy y Anales en Aritmancia prácticamente decían que era merecedora de los premios sin decirlo directamente, pero cubrían esta declaración con "preocupaciones" y "evaluaciones" y "significado público" y similares palabras cobardes que básicamente se reducían al Ministerio no queriendo que honraran a alguien que era un "agitador político preocupante" y una "alarmista". Eso, aparentemente, era razón suficiente para considerar seriamente no darle y a Septima y Rebecca dos prestigiosos premios internacionales para los cuales estaban claramente calificadas. Eso era lo que pasaba cuando las organizaciones que otorgaban los premios estaban basadas en Gran Bretaña y afiliadas, aún si mínimamente, con el Ministerio del país base. La política triunfaba sobre todo.
El problema también llevaba a Rebecca, aunque no podía estar completamente enojada con Hermione, a dirigir palabras poco amables en su dirección en medio de quejas más generales sobre lo injusta que era la situación.
–Lamento que terminaras involucrada en esto, Rebecca –le dijo Hermione más de una vez–. Sé que es muy injusto para ti. Pero ninguna pudo ver venir a Umbridge cuando publicamos. Es algo que no pudimos controlar.
–Pues eso no me ayuda mucho, ¿no es así? –dijo Rebecca.
–Estoy haciendo lo que puedo –respondió ella, aunque tuvo que preguntarse. Había una cosa que podía hacer, pero era drástica. Incluso escribió a casa para pedir consejo a sus padres, pero la respuesta que recibió no fue muy útil:
Querida Hermione:
Lamentamos que estés teniendo tantos problemas por estos premios. Obviamente los mereces si comprendemos cómo funciona el proceso de investigación en el mundo mágico, pero si el Ministerio está determinado a interponerse, es muy poco lo que puedes hacer. Lo único que podemos sugerir es una campaña mayor de cartas, como lo hiciste por Harry, pero suena a que la mayoría de la prensa está del lado del Ministerio, así que eso quizás no ayude. Dijiste que el padre de tu amiga Luna publica una revista. ¿Podría ser de ayuda?
Desafortunadamente, esta no es una decisión que podemos tomar por ti. Vas a tener que usar tu propio juicio. Te guste o no, suena a que cualquier cosa que hagas sería un acto político. Solo toma consciencia del mensaje que es probable que envíes, lo efectivo que podría ser, y cuáles serían las consecuencias. Y ten seguridad de que apoyaremos cualquier decisión que tomes.
Con amor,
Mamá y papá
Así que tendría que usar su propio juicio. Bien, haría eso. El Quisquilloso no tenía un gran número de lectores, aunque lo mantendría en mente. El problema era que cuando sí consideraba el mensaje que enviaba, las consecuencias, y especialmente la efectividad probable de cada acto en sus manos, todos parecían señalar en la misma dirección. Hermione no durmió bien esa noche, pero para la mañana, había tomado su decisión.
–Rebecca, necesito hablar contigo –dijo cuando se acercó a la Ravenclaw mayor al día siguiente.
–Si estás aquí para disculparte de nuevo, Granger, puedes guardártelo –dijo–. Ya hemos hablado de esto al límite.
–De hecho, tengo algo diferente que decir –dijo Hermione, y Rebecca se detuvo y la miró. Hermione tomó un gran respiro–. He retirado mi nombre.
Rebecca la miró con sorpresa–. ¿Qué? –dijo, pensando que no había escuchado bien.
–Escribí a Transformación Hoy y Anales en Aritmancia esta mañana y retiré mi nombre para su consideración para los premios Gamp y Wenlock.
–¿Qué?
–Sin admitir nada –aclaró–, y aun insistiendo que merecías los premios por tu parte del trabajo. Podrán otorgarlos solo a ti ahora sin que yo esté unida a ellos.
Rebecca estaba sin habla. Su boca se abrió y cerró varias veces porque no podía encontrar las palabras. Finalmente se decidió por–: ¿Por qué? ¿Por qué harías eso?
–Porque en el fondo, sabía que Umbridge nunca me dejaría recibir esos premios, y tengo batallas más importantes que luchar –dijo Hermione con firmeza.
–Pero… pero aun así, ¡este debería ser el logro más grande en tu carrera! Yo hubiera luchado con uñas y dientes si estuviera en tu posición. Demonios, ¡es lo que he estado haciendo el último mes!
–Rebecca, aún soy joven, incluso para los estándares de los aritmagos… joven y estudiando nuevas ramas de las matemáticas. Tengo tiempo suficiente para hacer mi nombre, pero tengo que enfocarme en sobrevivir la guerra primero… Y además… Aún si no me agrada tu actitud… si soy honesta, nunca me ha agradado tu actitud desde el comienzo… pero no es justo para ti que seas dejada fuera de estos premios por un estúpido pleito político en el que me vi involucrada. Sé lo mucho que significan para ti. Por lo menos tú aún puedes recibirlos.
Rebecca no pudo hablar de nuevo, y comenzó a sonrojarse. Hermione sabía que la había avergonzado con eso último. Rebecca era orgullosa y no querría dejar los premios, pero aún se sentía incómoda con Hermione actuando toda noble.
–Yo… gracias, Hermione –dijo ella finalmente–. No tuviste que hacer eso.
–No, pero pensé que era la mejor declaración que podía dar… retirar mi nombre en mis propios términos antes de que ellos me quitaran. Considéralo una protesta.
–¿Una protesta? Vaya. Hermione, en verdad espero nunca tener que vivir tu vida.
–Eso nos hace dos, Rebecca –dijo ella.
Predeciblemente, Umbridge no fue tímida al restregárselo cuando descubrió lo que Hermione había hecho–. Finalmente, la verdad sale –sonrió la mujer sapo–. Solo eres una mediocre creadora de hechizos de quinto año caminando bajo la sombra de familias más dotadas y establecidas.
Pero Hermione estaba lista para ella–, No admito nada, profesora –dijo ella–. Simplemente determiné que sería del beneficio para todos los involucrados que retire mi nombre. Puede creer lo que quiera creer. Yo sé la verdad, y eso es suficiente.
–Mmm. Sí, bueno… intente ser menos disruptiva en el futura.
–Por supuesto, profesora.
Sintió necesitar una ducha después de eso, pero por lo menos solo tenía unas semanas más.
Mientras Hermione se preparaba para irse, una de las tareas restantes que tenía que hacer era cerrar su grupo de estudio con Greengrass y Davis. No quería que sus planes de irse se supieran ampliamente, y dentro de la medida que sí, estaba contenta con dejar que la mayoría creyera que aún iba a Beauxbatons, así que no les informó hasta la reunión final del semestre. Huelga decir que se sorprendieron de sus verdaderas motivaciones.
–Tengo que decir, Granger –dijo Greengrass–, que nunca te puse del tipo de rendirse. No me parecías del tipo que se detendría por nada.
–Puede que sea Gryffindor, Greengrass, pero soy lo suficiente lista para saber cuándo dejar de golpear mi cabeza contra la pared –respondió Hermione–. Y de todos modos, este era el plan desde el comienzo. Mis padres no querían que regresara a Hogwarts, y se enojaron bastante cuando el Ministerio me obligo. Siempre había planeado irme después de las vacaciones navideñas. Pero aquí está la cosa… y guárdenselo entre ustedes hasta que el tren se vaya, si no les molesta… pero lo considero una victoria porque encontré la manera de no tener que irme de Gran Bretaña.
–¿No vas a regresar a Beauxbatons? –dijo Davis sorprendida.
–No.
–¿Cómo? –preguntó Greengrass–. Necesitarías de un tutor, y sin ofender, pero la mayoría son sangre pura élite.
–La mayoría lo son, pero Septima conoce a uno a quien le importa más el potencial académico tanto como la historia familiar: Horace Slughorn.
Las otras chicas la miraron con sorpresa–. ¿Slughorn? –dijo Greengrass–. ¿El antiguo Maestro de Pociones? Se supone que es muy bueno. –Lo pensó un poco más–. ¿Y es bueno en las otras materias?
–Septima dice que sí. –Era medio cierto. Había confiado más en el reporte del profesor Dumbledore de él–. Sí lo llamó un incorregible buscador de influencias, pero si puede enseñar mejor que Umbridge, eso es lo suficiente bueno para mí.
–Será mucho mejor que Umbridge –dijo Davis–. Creo que estoy celosa ahora. Parece que serás la única que podrá pasar su TIMO.
–No creo que seré la única –dijo Hermione a sabiendas.
–Pues, sé que yo no –gruñó ella.
–Claro que sí, Tracey –dijo Greengrass–. Te dije que puedes venir a mi casa a practicar durante Yule.
–Daphne, aún si voy para Yule y Ostara, eso probablemente solo sea suficiente para conseguirme un Aceptable en el práctico.
–Te preocupas demasiado, Tracey.
Hermione creyó ver una apertura–. Davis, ¿puedo darte un consejo? –dijo.
–¿Consejo?
–Sobre aprender Defensa práctica.
Greengrass y Davis la miraron con sospecha–. ¿Por qué? –dijo Greengrass–. ¿Puedes dar vuelta a las reglas de Umbridge? Y si puedes, ¿por qué nos lo dirías?
–Porque en verdad aprecio su ayuda este año –dijo Hermione–. No muchos Slytherin darían el tiempo a una Gryffindor, mucho menos a una hija de muggles.
–¿Qué podemos decir? –dijo Greengrass–. Somos como Slughorn. Nos importa más el potencial académico.
–Esa es una muy buena política. Pero quiero decirles algo… a ambas, pero especialmente a ti, Davis, ya que estás preocupada… cuando regresen para el semestre de primavera, si aún siguen preocupadas sobre pasar su TIMO de Defensa, y si están dispuestas a jurar el secreto porque sí, Umbridge tiene sus reglas… –Consideró como ponerlo–... pueden hablar con Harry...
–¡¿Potter?! –escupió Greengrass–. ¿Estás loca? Tú eres una cosa, Granger, pero Potter es persona non grata en Slytherin.
–Más razón para jurar el secreto, entonces. Tenemos maneras de asegurarnos que su involucramiento no sea descubierto.
–¿Tenemos? –preguntó Davis.
–Es lo que dije.
–¿Y Potter estaría dispuesto a ayudarnos?
–Si hablo bien de ustedes, creo que sí.
–¿Y si no queremos elegir lados, Granger? –dijo Greengrass, con más cuidado que antes.
–Tendrán que elegir un lado tarde o temprano –les dijo Hermione–. Si en verdad creen que Voldemort ha regresado… –Temblaron–... lo cual creo que la mayoría en Slytherin cree en privado, estarán a favor o en contra. Él piensa en absolutos. –Dejó que absorbieran eso y vio a las dos chicas temblar–. Solo algo en lo que pensar. Ahora, ¿alguna última palabra de sabiduría sobre Encantamientos?
–Unas cuantas –salió Davis de su trance–, pero si vas a aprender de Horace Slughorn, no creo que las necesites. ¿Algo sobre Aritmancia?
–Muchas, pero a su nivel, será mejor que me controle y les de consejos sobre funciones paramétricas que deberían hacer el computar movimientos de varita más fácil para ustedes...
Hermione pensó que la conversación había sido productiva. Quería decirle a Harry sobre su conversación al día siguiente, pero pronto descubrió que hubo una conmoción mientras dormían, lejos de la cima del lado de las chicas en la torre, y Harry y los Weasley ya no estaban en el castillo.
Neville lucía tan nervioso al día siguiente que no podía hablar con Hermione sobre el incidente en volumen arriba de un susurro–. Harry estaba gritando mientras dormía –le dijo–. Fue horrible… sonaba como si estuviera muriendo. Nos despertó a Ron y a mí de inmediato. No sé cómo Dean y Seamus continuaron durmiendo. Entonces, se despertó y comenzó a gritar sobre el papá de Ron siendo atacado. Pensé que se había vuelto loco, pero fui por la profesora McGonagall para pedirle ayuda, y lo siguiente que supe es que llegó y se lo llevó junto a Ron y a los gemelos… y supongo que a Ginny también. No los he visto desde entonces.
–¿Escuchaste qué le estaba pasando a Harry?
–No lo sé. Creo que tuvo algún tipo de visión. McGonagall pareció pensar que el papá de Ron en verdad había sido atacado.
–¿Tuvo una visión? –exclamó ella.
–Sí, supongo.
Eso no era bueno. Se suponía que la Oclumancia de Harry debía parar eso. Bueno, sólo había una persona con quien podía hablar sobre las visiones: el profesor Dumbledore. Tuvo que intentar su oficina tres veces antes de encontrarlo dentro, pero finalmente tuvo tiempo de hablar con ella.
–Me temo que Arthur Weasley fue atacado anoche en el transcurso de sus actividades para la Orden, por una serpiente grande enviada por Voldemort. Actualmente, está en condición estable en San Mundo. No está completamente fuera de peligro, pero los sanadores confían en que se recuperará.
–Eso es horrible –dijo ella–. ¿Cómo fue…? ¿Qué estaba…?
–Probablemente será mejor que no sepas todos los detalles, Hermione –dijo Dumbledore.
–Neville dijo que tuvo una visión de lo que estaba pasando, profesor.
–Eso es correcto.
–¿Por qué no pudo bloquearlo con Oclumancia? Pensé que estaba progresando.
–Así es, el profesor Snape reporta que Harry ha progresado de manera admirable en Oclumancia, aunque por supuesto no lo puso en esos términos. Sin embargo, parece que Harry sufrió de una visión inusualmente fuerte de Voldemort… por accidente, estoy seguro… y no estaba preparado para un asalto tan poderoso en su mente, especialmente mientras dormía. Aún confío en que podrá volverse competente. ¿Creo que estabas preocupada por que guardara tus secretos? Debería poder hacer eso mucho antes de poder bloquear las visiones. No obstante, deberías continuar animándolo y recordándole sus motivos.
–Por supuesto, profesor.
–Muy bien. Y ahora, creo que debes prepararte para irte. Es una lástima que te vayas de nuevo, pero confío en que estarás en buenas manos.
–Gracias, señor.
Hermione dejó la oficina del director ensimismada y después de la cena regresó a su dormitorio a empacar. Tendría que despedirse de sus compañeras de cuarto de nuevo, por todas la complicaciones que eso ofrecía. Las cosas habían sido diferentes este año. Sally-Anne y Lily aún no se estaban hablando, y claramente era un gran peso para ambas. Parvati y Lavender aún eran cercanas cuando discutían sobre moda y chismes y lo que sea que otras adolescentes hablaban. (¡Y Hermione se la pasaba inventando maleficios!) Pero ellas dos habían acordado simplemente no hablar sobre Voldemort con la otra.
–¿Es cierto? –le preguntó Parvati–. Los rumores dicen que el papá de Ron fue atacado anoche. ¿Lo fue? Todos los Weasley se fueron hoy...
–Sí, es cierto, Parv –dijo Hermione con tristeza–. Fue mordido por una serpiente gigante anoche. Parece que estuvo muy mal, pero están seguros de que va a vivir.
–¡Eso es terrible! Y Ron es tan buen chico...
Lavender soltó una risotada.
–¡Lo es, Lav! Aún tiene que madurar un poco, pero es lo suficiente agradable. ¿Cómo pasó? ¿De dónde salió la serpiente?
–Voldemort la envió.
–Oh, por favor –dijo Lavender incluso cuando dio un salto de la sorpresa–. ¿Aún sigues con eso?
–Sí, Lavender, porque es cierto –soltó Hermione.
–Eso dices tú. Pero no vi nada en El Profeta hoy al respecto.
–Eso es porque está siendo callado por el Ministerio. No quieren decir que Voldemort estuvo detrás de eso.
–Eso es conveniente. ¿Cómo sabemos que pasó, entonces? O quizás la "serpiente gigante" fue que se confundió con un cable eléctrico muggle.
–¡Eso es todo! –explotó Hermione. Sacó su varita y la apuntó a Lavender.
–¡Ey! ¡Ey! –dijeron sus compañeras.
–Hermione, no puedes… –comenzó Parvati.
–Para, Parv. Me voy mañana. Umbridge no puede expulsarme ahora. No sé qué se te metió, Lavender, ¡pero el padre de Ron pudo haber muerto anoche! Todos los Weasley se fueron. Quizás no quieras creerlo, pero está pasando...
De repente, sintió una mano sobre su brazo gentilmente empujando la varita abajo.
–Hermione, cálmate –le dijo Sally-Anne en voz baja–. Ella no vale la pena.
Hermione suspiró y asintió a su amiga, pero regresó su mirada a Lavender con tristeza–. Lavender, ¿qué te pasó?
–¿Eh? ¿Qué quieres decir?
–¿No recuerdas lo que pasó en tercer año?
–¿Qué? –Parecía que había sido tomada completamente desprevenida.
–Tú y Parv vinieron corriendo y gritando sobre que la profesora Trelawney había hecho una profecía… un profecía sobre un señor oscuro que sería restaurado al poder por sus sirvientes y una guerra que se avecinaba que sería peor que la anterior. Yo aún la recuerdo. ¿Tú no? Yo no la creí, pero el profesor Dumbledore sí, y resultó ser cierta. ¿Por qué dejaste de creerla?
–¿Una profecía? –dijo Lily Moon–. Eso es serio. ¿Por qué no me dijeron sobre eso?
–Yo… supongo que pensé que lo sabías –dijo Parvati–, pero Hermione tiene razón, Lav. Siempre has respetado a la profesora Trelawney. ¿Por qué no le crees ya?
–Yo… yo… –Hermione y Parvati debieron tocar en algún conflicto interno en Lavender porque comenzó a lloriquear–. No puede ser cierto. ¿No hubiera notado el Ministerio si él está de regreso? ¿No lo habrían notado todos?
–No si Fudge está haciendo todo lo que puede para no creerlo y encubriendo la evidencia a lo contrario –dijo Hermione–. Y en lo profundo, no me sorprendería si parte de él también lo cree, y es por lo que suena tan desesperado. Intenta convencerse a sí mismo. No sé porque Voldemort no se ha mostrado, pero puedo adivinar que es para su ventaja mantenerse en las sombras por ahora y dejar que el Ministerio y el profesor Dumbledore estén en contra.
Lavender parecía incapaz de hablar después de eso, aún en lágrimas, pero Lily lentamente se giró a ver a Hermione–, ¿Tú… en verdad crees eso?
–Sí.
–¡Claro que lo cree! –exclamó Sally-Anne–. ¡Es lo que ha estado tratando de decirnos todo el año!
–Sally-Anne...
–No, Lily, no quiero escucharlo.
–Sally-Anne, por favor –insistió Lily–. No sé si creerlo o no, pero las profecías son serías. Y… puedo ver que estás asustada. Si… ¿si hay algo que pueda hacer para ayudar?
Sally-Anne miró a su exnovia con cautela–. Necesitas tener una mente más abierta, Lily –dijo–. Supongo que no hay mucho que podamos hacer con Umbridge cerca, pero por lo menos me sentiría más segura si pudieras… Hermione, ¿qué piensas? –Hermione no necesitó una pista para saber lo que estaba pensando.
–No sé si está lista aún… pero puedes preguntarle a Harry el próximo semestre.
–¿Qué? –dijo Lily.
–Nada. Podemos hablar después –le dijo Sally-Anne.
Las cinco chicas se fueron a la cama esa noche inquietas, pero aún con una mejor oportunidad de limar asperezas que en meses, y en la estimación de Hermione, ese era un comienzo.
Con Harry y los Wesley lejos, Hermione no tenía a muchas personas con quien sentarse en el tren a casa. Aún tenía a muchos amigos en el castillo, pero los más cercanos definitivamente eran Neville y Luna, así que estuvo feliz de encontrarlos en un compartimiento juntos. Se divirtió al ver que parecieron sentarse cada vez más cerca durante el transcurso del viaje.
–¿Así que estarás aprendiendo de un tutor de ahora en adelante? –dijo Neville, aún sorprendido por la noticia que se había percolado por la escuela–. ¿Sabes cómo es?
–Aparentemente, es muy conocedor. Y muy, eh, amistoso con estudiantes que son especialmente prometedores.
–Oh, entonces no deberías tener problemas –dijo él, y todos se rieron–. ¿Y qué vas a hacer para Navidad?
–Además de eso, necesito visitar a Harry y George y los demás pronto, pero en su mayoría, estoy esperando con ansias pasar una Navidad tranquila y agradable con mis padres. No he podido hacer eso desde mi segundo año. ¿Y ustedes? ¿Tranquila y agradable?
–Eso quisiera –dijo Neville–. Mi abuela invita a todos los primos segundos y terceros para una gran cena navideña, y todo es muy formal y cansado, y después siempre vamos a visitar a mis padres justo cuando termina.
Hermione no estaba segura de qué decir a eso. Los padres de Neville estaban en cuidado permanente en lo que Hermione consideraba como el ala de psiquiatría en San Mungo, y aunque visitarlos era importante, no podía imaginar poder hacerlo después de una agotadora cena formal cada año.
Luna dio a Neville una palmada reconfortante en el brazo–. Sólo somos mi papá y yo para nuestras vacaciones –dijo ella–. Es una lástima que Yule fue anoche. No he podido celebrarlo de manera adecuada desde mi segundo año.
–¿Celebras Yule, Luna? –dijo Hermione–. Quiero decir, ¿el Yule original?
–Bueno, las tradiciones ciertamente han cambiado durante los años, pero sí.
–Eh… supongo que no debería sorprenderme, pero… De hecho, Luna, ¿los magos son religiosos?
–¿Por supuesto? ¿Por qué no lo seríamos? No somos tan diferentes de los muggles.
–Bueno, es sólo que casi nunca escucho sobre eso en Hogwarts. Tenemos vacaciones de Navidad y Pascua, pero nada de servicios los domingos ni nada. Y Greengrass y Davis hablaron sobre celebrar Yule y Ostara. Pero claro, tú sabes lo suficiente sobre la última cena para hablar sobre eso de manera cómoda. Así que me preguntaba...
–Oh, mi familia es sincrética –dijo ella–. Vamos a la iglesia en la aldea algunas veces, pero también celebramos la rueda del año. Nos mantiene cerca de la naturaleza. Es una lástima que la mayoría de los festivales ocurren mientras estoy en la escuela… Creo que la mayoría de los magos son miembros de la Iglesia de Inglaterra, pero no creo que muchos asistan a servicios además de los hijos de muggles.
–No muchos en el mundo muggle van tampoco –dijo Hermione–. ¿Hay otras religiones, entonces?
–Claro. Anthony Goldstein es judío. Sé que los abuelos de Padma y Parvati son hindúes. No estoy segura de si ellas lo son. No creo que haya musulmanes en Hogwarts ahora. Estoy segura de que la familia Shafiq era musulmana cuando llegó a Gran Bretaña, pero eso fue hace doscientos años. Y por supuesto, la mayoría de las familias sangre pura antiguas son paganos druida… o por lo menos, dicen serlo. No puedo imaginarme a Draco Malfoy celebrando la rueda del año.
Hermione se imaginó a Malfoy bailando alrededor de una vara de mayo en primavera y se rio. Cuando les dijo a los otros, la imagen los sostuvo hasta llegar a Londres. La mejor parte fue cuando Malfoy entró al compartimiento buscando a Harry, y comenzaron a carcajearse al verlo. Se fue molesto murmurando como la locura de Potter debía ser contagiosa.
Cuando llegaron, se reunió con sus padres en la estación de tren y los abrazó por un tiempo más largo que la última vez que los había visto.
–Es bueno verte también, Hermione –dijo mamá–. ¿Cómo te sientes?
–Estoy… cansada –dijo ella–. No estoy segura de haberme dado cuenta de qué tan cansada hasta ahora. Pero si soy honesta, me siento mucho mejor ahora que estoy libre de Umbridge.
–Suena bastante terrible por tus cartas –dijo papá–. No has hablado de ningún otro maestro como de ella.
–No es como ningún otro maestro que haya tenido antes, papá. No tienes idea. Es sadista, hambrienta de poder… –Se detuvo y acarició su mano cicatrizada ausentemente.
–Suena muy mal si solo estaba buscando una excusa para expulsarte. ¿En verdad podría haber hecho eso?
–Sí. Podría. El Ministerio tiene tanto poder, no podía creerlo. –Comenzaron a caminarla al auto.
–Hermione, hemos estado preocupados por ti –dijo mamá–. Aún no nos has dicho mucho de lo que está pasando en tus cartas, y lo que sí escribiste te hizo sonar más estresada de lo normal. ¿Estás bien?
Hermione miró sobre su hombro para asegurarse de que no hubiera magos escuchando–. No estoy segura de lo que bien significa con Voldemort de regreso –dijo en voz baja–, pero estoy tan bien como puedo. Y creo que estaré mejor en casa. Es triste decirlo porque amo tanto a Hogwarts, pero...
–Suena a que tuviste un semestre muy difícil –dijo mamá–. Estamos orgullosos de ti por mantenerte fuerte, pero sabes que estamos aquí para ti, ¿verdad?
Ella asintió débilmente–. Los amo tanto –sollozó, y los abrazó de nuevo, intentando luchar las lágrimas.
Se tomó un minuto para calmarse mientras subían las cosas al auto–. No he tenido tiempo de decirles –dijo–, El Sr. Weasley está en el hospital.
–Oh no, ¿qué le pasó? –preguntó mamá.
–Fue atacado. Voldemort envió una serpiente gigante y venenosa contra él. Sólo pasó la noche antepasada.
–¿Va a estar bien?
–Eso creo, pero supongo que estuvo muy mal. Sacaron a todos los Weasley de las escuela en medio de la noche para ir a verlo. Quiero visitarlos mañana.
–Por supuesto. Dios mío, no me había dado cuenta de que las cosas se estaban poniendo tan peligrosas.
–Pues, el Sr. Weasley estaba en una misión secreta para el profesor Dumbledore… ¿recuerdan su grupo de resistencia? Pero tienen razón. Se está poniendo mal.
–Por lo menos estarás en casa con nosotros por un tiempo –dijo papá–. Te hemos extrañado, Hermione.
–Sí. Yo también los he extrañado –dijo ella.
