CAPITULO XX

LA LLEGADA A NUEVA YORK, SE DESCUBRE LA VERDAD DE ELISA

Bien lo prometido es deuda aquí está el siguiente capítulo, pido disculpas ya que en Fanficition volví a subir los capítulos y hubo una confusión, ya que aparecían como capítulos duplicados o el titulo no estaba acorde con lo que correspondía. Ya está corregido así que disfruten de la lectura.

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Después de una largo viaje, los chicos Andrew, sus novias, junto con los jóvenes Granchester, estaban por arribar a la ciudad de Nueva York, donde los jóvenes ya tenían muchos planes.

Bien Terry, cuáles son tus planes en cuanto lleguemos – decía Anne – piensas hacer audiciones para alguna compañía de teatro o descansar.

No Anne, lo primero que are será descansar y partir en un par de días a visitar el hogar de Pony – decía – quiero hablar con tus madres y conocer el hogar donde se crio Candy, al menos se lo debo a la pecosa.

Estoy segura de que ellas te recibirán hijo – decía su madre – ellas están conscientes de que, la forma en como reaccionaron cuando te conocieron, no fue la mejor y están dispuestas a escuchar lo que paso.

Eso me tiene más tranquilo madre – decía – y ustedes que aran.

Bueno, en cuanto lleguemos debemos partir de inmediato a Chicago – decía Albert – tenemos que arreglar todavía el desastre que Elroy ocasiono.

Quisiéramos quedarnos un tiempo, pero mis padres ya están en Chicago y quieren vernos – decía Archie.

No se preocupen, entendemos, de todas maneras, si se puede pasare a visitarlos antes de regresar a Nueva York – decía.

Así todos se pusieron a platicar de los planes que tenían, Anne y Paty mientras estaban en casa de la primera, su padre había decidido junto con los padres de Paty, que ambas terminaran su educación la única diferencia, es que no estarían internas en ningún colegio, pero si iban a tener clases particulares, para que se convirtieran en dignas señoritas de sociedad bajo la tutela de una institutriz recomendada por Eleonor.

En cuanto a Ster y Archie, partirían a Boston a terminar sus estudios en un colegio particular y una vez concluidos, tomarían su lugar en la empresa como herederos principales, así como continuar con sus estudios universitarios, para después unir sus vidas con sus respectivas novias. Para eso faltaba, lo único que todos deseaban y la única persona que faltaba era Candy, su ausencia se notaba, querían que apareciera.

Albert tomaría su lugar como patriarca de la familia con ayuda de George manejarían la empresa y la inversiones en conjunto con su cuñado Edmon, esposo de su hermana Clarice, se aria cargo de las empresas, hasta que sus sobrinos, estuvieran listos para tomar su lugar en el corporativo.

Albert, me alegro de que regresemos a Chicago, sabes mis padres están al tanto de lo que paso con tu familia y quieren hablar cuanto antes con nosotros – decía Michelle.

Claro que si Mich, hablare con ellos en cuanto lleguemos a Chicago y are los arreglos necesarios, para formalizar pronto nuestra relación ante la sociedad y así poder casarnos – decía Albert mientras la besaba.

Tengo miedo Albert, mis padres son como la señora Elroy, en lo que se refiere a los escándalos – decía – mi madre estoy segura, de que ella se abra escandalizado.

Lo sé, pero no te preocupes, sabes bien que no te dejare sola, además ellos no se tienen que preocupar – decía muy seguro.

Ambos platicaban sobre su futuro, ambos esperaban que los padres de Mich, no se opusieran a la relación, lo que no sabían es que los padres de Mich, ya tenían otros planes, después del escándalo ocasionado por Elroy Andrew, no permitirían por ningún motivo la unión de ambos jóvenes.

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Mientras que una pareja disfrutaba de su viaje de regreso a Nueva York, en una mansión de Chicago, se llevaba una discusión acerca del futuro de su hija, ya habían tomado la decisión de llevársela, a otro lado y así poder impedir esa absurda unión.

Wilson, recibí carta de nuestra hija, diciendo que llegaran en un par de días a Nueva York – decía la madre de Mich – ya tienes todo listo para que viajemos.

Si, ya esta todo listo para partir en cuanto arriben a Nueva York – decía el señor Wilson – ya tengo un compromiso concretado con ella en cuanto arribemos a Canadá, partiremos de ahí a Inglaterra, la familia de su prometido ya tiene todo listo para la boda, mañana llega la señorita Wilkins, será la dama de compañía de nuestra hija, será la encargada de recogerla en Nueva York y escoltarla, hasta Canadá donde esperaran nuestro arribo.

Me parece perfecto, después del escándalo ocasionado, no quiero que nuestra hija este más involucrada con esa familia – decía – antes podríamos haber permitido esa unión, por las relaciones laborales y el estatus que tenían, pero después del escándalo, no nos conviene que nos relacionen con ellos.

Señor Wilson permiso, la señorita Wilkins está aquí – entraba la mucama.

Gracias Beatriz, hazla pasar – decía.

Señor Donovan, buenas tardes soy la señorita Bernarda Wilkins, a sus órdenes – se presentaba la dama.

Gracias por venir tan pronto – decía – la esperábamos para dentro de dos días.

Lo siento, pero mi trabajo anterior termino antes y decidí presentarme – decía – bien cuales serán mis labores aquí.

De acuerdo, no hay problema – decía – por favor tome asiento, mi hija llega el viernes a Nueva York, quiero que este ahí presente cuando llegue a puerto, así sea a la fuerza, la obligara a subir al auto y de ahí se trasladaran en tren a Canadá, quiero que la vigile, por ningún motivo la deje sola o que envié algún telegrama, entendió.

Descuide, la mantendré vigilada – decía – ella va en compañía de alguien.

Si, en cuanto la vea solo diríjase ante ella y se la lleva, sin mediar palabra, el hombre que la acompaña es su pareja – decía – tratara de hacerla cambiar de opinión, no lo escuche y actúe.

Descuide me are cargo, alguna otra indicación – decía la mujer.

Ninguna más, Beatriz lleva a la señorita Bernarda a la habitación de huéspedes para que descanse – decía.

Se lo agradezco señor Donovan, permiso – decía retirándose.

Después de esa reunión al día siguiente la señorita Wilkins, partió rumbo a Nueva York, para cumplir con la tarea que le encomendaron, ella era conocida entre la sociedad como una de las damas de compañía más estrictas que había, su nombre representaba, respeto, ya que no daba tregua, cuando se trataba de cuidar y vigilar a señoritas, era un águila acechando a su presa, nunca se le escapaba nada, por eso era muy solicitada, entre las familias de la alta sociedad, para cuidar de sus hijas que estaban pronto a casarse o para frenar lo que consideraban rebeldía.

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Después de varios días de viaje, por fin habían arribado a Nueva York, los chicos estaban muy emocionados por estar de vuelta, ya querían regresar a casa y poder comenzar con un nuevo capitulo en su vida, ya tenían muchos planes y ahora sin la presión de su tía sabían, que ya no estarían tan presionados.

Bien ya estamos en América – decía Ster.

Si hermano y lo bueno es que tendremos un buen periodo de descanso, antes de viajar a Boston a terminar nuestros estudios – decía Archie.

Bueno chicos, luego platican – decía Albert – ahora caminen, tenemos que apurarnos.

Déjalos Albert, fue un viaje largo, ya después los regañas – decía mientras lo tomaba de la mano, iba a decir algo más, cuando una voz desconocida le llamaba.

Señorita Donovan – decía una mujer que se acercaba.

Si soy yo – decía - ¿Quién es usted?

Soy la señorita Wilkins y vengo de parte de sus padres, tenga la amabilidad de acompañarme – decía mientras acercaba a ella.

Disculpe, pero quede con mis padres de que los vería en Chicago no aquí – decía extrañada.

Pues los planes cambiaron, yo tengo ordenes de sus padres y vendrá conmigo ahora – decía mientras la tomaba por el brazo.

Oiga suélteme, yo no voy con usted a ningún lado – decía mientras intentaba soltarse – Albert.

Señorita Wilkins, suéltela por favor – decía mientras intentaba acercarse a ellas, pero un hombre que iba con la dama se interpuso – retírese de mi camino.

Lo siento señor Andrew, pero tenemos ordenes de llevarnos a la señorita Donovan si o si – decía mientras le cerraba el paso.

Debe de haber un error, por favor dígame a donde la llevan – preguntaba mientras veía como se llevaban a Michelle casi a rastras al auto.

Lo siento, no tengo permitido dar esa información – decía.

Albert, por favor déjeme ir – decía la chica a la mujer que no la soltaba – Albert – decía gritando.

Señorita Donovan suba – le decía la mujer, mientras la obligaba a subir en la parte trasera del auto – Vámonos.

En cuanto ambas subieron al auto, el chofer que esperaba en el auto lo encendió y después de que su otro compañero subió arranco rumbo a la estación de trenes, sin importar que Albert intentara detenerlos.

Esperen, por favor a donde van – decía mientras intentaba detenerlos, pero fue inútil.

Albert – gritaba Michell.

Te prometo que te alcanzare Mich – le gritaba mientras veía como se alejaba el automóvil – te encontrare.

Albert, que paso – preguntaba Terry.

No lo se Terry, se la llevaron y fue por ordenes de sus padres – decía desesperado – George, un auto deprisa tengo que alcanzarlos.

En seguida William – decía mientras buscaba un auto disponible, para poder darles alcance.

Mientras en el auto Michell, estaba tratando de entender, que había pasado a donde iban, sus padres eran los mas interesados en esa boda, que había cambiado.

Señorita Michelle, seré su dama de compañía durante todo el camino y de aquí, hasta que lleguemos a Inglaterra, tengo ordenes de sus padres de no dejarla sola, he sido clara – decía la mujer.

Quiero hablar con mis padres – decía.

Hablara con ellos, pero en cuanto lleguemos Canadá – decía - ahora le sugiero que no intente hacer nada, si lo hace, me asegurare que en vez de que se case la metan a un convento.

Sus amenazas no me intimidan – decía – mis padres jamás lo permitirán.

Crea lo que quiera – decía – solo le estay informando de lo que podría pasar, si no me obedece.

Michell intentaba no alterarse, sabia que sus padres no la encerrarían en un convento, intentaría razonar con ellos, lo aria en cuanto los viera en Canadá, esperaba que cambiaran de parecer. Habían llegado a la estación de trenes, justo a tiempo ya que estaba por partir el tren, subieron a el y como por si supieran que tenían que irse, se puso en marcha.

Albert pensando que habían ido, a la casa que tenían en Nueva York, llego y toco y solo una mucama salió a recibirlo.

Soy Sonia, en que le puedo ayudar señor – decía.

Soy William Andrew y busco ha los señores Donovan y a su hija – pedía.

Lo siento señor Andrew, pero los señores Donovan, no están aquí, de hecho, dieron ordenes de que solo nos quedáramos, solo unas mucamas para mantener, limpia la mansión, hasta su regreso – decía la muchacha.

Sabe a dónde fueron – decía el rubio.

Lo siento señor, pero no tengo esa información, los señores no me dijeron más – decía la joven retirándose de la reja.

Que sucede Albert, que te dijeron – le preguntaba su amigo.

No saben nada, aquí nunca la trajeron – decía desesperado – vamos a la estación de trenes.

Vamos – y así subieron al auto. Albert iba desesperado, a dónde se habían llevado Mich y porque, si sus padres ya sabían que la relación con su hija iba muy en serio.

Llegaron a la estación de trenes, pero no encontraron a nadie, de hecho, no había ningún tren a la vista, decidió esperar un rato, pero nada.

George, investiga todo lo que puedas, hay que encontrarla – decía desesperado.

Descuida William, me are cargo, ahora te están esperando para partir a Chicago – decía – tienes que estar en la empresa mañana.

Lo sé, por favor mantenme al tanto de todo, en cuanto sepas a donde la llevaron avísame, iré por ella.

Después de que sus sobrinos llegaron, se despidieron de Terry y partieron rumbo a Chicago.

Tío vas a ver, que darás con ella, solo ten paciencia – decía Archie.

Lo se Archie, pero no tengo idea de a donde se la llevaron y porque – decía.

Solo ten paciencia, George dará con ellos y te dirá que paso, veras que dará con ellos – decía Ster.

Lo sé, ahora no me queda de otra que irme a Chicago, solo espero que George pueda dar con ella – decía Albert.

Habían pasado días después de que George, había dado por fin con la familia Donovan, ellos no se dieron cuenta de que eran seguidos por George, dándose cuenta de que iban rumbo a Canadá, cuando llegaron se hospedaron en el Hilton, donde para su sorpresa ahí estaba Michell.

Papa que sucede, porque me trajeron aquí – decía – no me dicen nada y me pusiste a esa mujer como mi carcelera, que sucede – decía desesperada.

Pasa que mañana, partimos a Inglaterra, donde nos están esperando la familia Campbell, su hijo mayor es soltero y he arreglado tu matrimonio con el – decía.

Que, pero papa, yo tengo una relación con William Andrew, no me puede hacer esto – decía desesperada.

De ninguna manera jovencita, ni tu padre ni yo, permitiremos esa unión, jamás – decía su madre – después del escandalo y que fueran congeladas todas sus cuentas por orden de la corona británica, que futuro crees que te espera a lado de él, no señorita, por supuesto que no – decía su madre – nos iremos dentro de dos días a Inglaterra, hasta entonces tienes prohibido salir de tu habitación o mandar alguna carta, fui clara.

Pero mama, por favor déjame explicarte – decía tratando que la escucharan – William no tiene la culpa de lo que hizo la señora Elroy, ella solo hizo lo que creyó mejor para su familia, pero ella ni siquiera pensó en las consecuencias de sus acciones.

Que tonterías estas diciendo – decía enojada.

Lo que oíste mama, la señora Elroy fue la única que perjudico a la familia Andrew, ella atento contra esa familia y su principal heredera – decía – que resulto ser la hija perdida de la familia Rockefeller.

Esas son tonterías Michell, la heredera de los Rockefeller, está muerta – decía su madre – de donde sacas esas tonterías – gritaba su madre.

No son tonterías, es la verdad tienes que creerme – decía desesperada.

Señora Donovan, lo que le esta diciendo su hija es verdad – decía George que venía entrando – fue la señora Elroy la responsable de ese escándalo.

Y usted que hace aquí, quien le permitió la entrada – gritaba la señora Donovan – nosotros no tenemos nada que ver con la familia Andrew, así que vallase de inmediato y dígale a su jefe, que se olvide de mi hija, ella ya esta comprometida y con otro, que esta dispuesta a casarse con ella.

No mama, nunca me iré de aquí, no me casaré con ese hombre jamás – gritaba desesperada – me iré de aquí, me iré con George.

Tu no vas a ningún lado – le decía su padre – ve a tu habitación, ahora mismo, señorita Bernarda, llévesela.

Suélteme, me voy de aquí y tu no me lo vas a impedir – decía fervientemente – si no quieren creerme, haya ustedes, pero no voy a dejar que quieran controlar mi vida.

Te advierto una cosa, si te vas te olvidas de nosotros, para nosotros has muerto, no vengas arrastrándote, pidiendo ayuda, cuando esa familia se vaya a la ruina – decía – he sido claro.

Muy claro, solo les aviso, que la mansión en Nueva York, así como la de Chicago son mías, aquí tengo las escrituras a mi nombre, sí, así como lo oyen Albert, pago tu deuda – decía mostrándole los papeles – ahora son mías, los que están en la calle son ustedes, que tengan buen viaje, vámonos George.

Michell salió del hotel con un amargo sabor de boca, la pelea con sus padres fue demasiado, creía que entenderían, que estarían de su lado, pero ahora, ya no tenía familia, su única familia era la que iba a tener con Albert, sería su única familia y los hijos que tuvieran, así como los sobrinos de el y sus futuras esposas, con las cuales llevaba, una buena relación.

Señorita Michell, está bien – preguntaba preocupado por ella.

No, pero estaré bien, estaré bien – no pudo mas y se puso a llorar.

Llore, le ara bien – decía tratando de consolarla – todo estará bien.

Lo se George, jamás pensé que me dieran la espalda, creí que me apoyarían, pero me equivoqué – decía.

Todo estará bien, ahora prepárese, el viaje de vuelta será largo – decía.

Así lo are – decía mientras se acomodaba, en su asiento.

Mientras que una chica, se disponía a viajar de regreso con el hombre que amaba, en un barco dos mujeres estaban listas para enfrentarse frente a frente, para poder solucionar el problema que implicaba, el estar en el mismo barco.

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Rosse y Elisa Leegan se encontraban frente a frente, mirándose directamente a los ojos, ni una ni otra esperaba volverse a encontrar de ninguna forma, ni mucho menos que la rubia pensaba que sería la responsable de rescatarla del lugar que ella misma se juró, rescatar a cientos de chicas de los famosos asilos de las Magdalenas, era el último lugar donde podía encontrarla.

Lleven a todas las chicas arriba, denles comida y enséñeles donde van a dormir, hasta que arribemos a Lituania, que el medico las revise a cada una de ellas – decía – eso es todo – decía mientras salía de la bodega, sin mirar atrás, o estaba lista para enfrentarla no ahora.

Como ordene señorita Brown – decía una de las mucamas.

Mientras todas la miraban salir, algunas de ellas solo miraban a Elisa, acaso ya conocía a esa chica que las había rescatado, no sabían que les esperaba en Lituania, no sabían cual era su destino de ahora en adelante, pero si sabían que su vida estaba a punto de cambiar.

Rosse espera – decía Charly corriendo tras de ella – espera – dándole alcance – que sucede, de donde se conocen, de donde la conoces.

Charly, por favor ahora no, en serio ahora no – decía mientras caminaba aprisa rumbo a su camarote.

Rosse espera – decía.

Charly que sucede – decía Vincent.

No lo sé capitán, pero una de las chicas que rescato, al parecer se conocen – decía.

Como que se conocen – decía – como se llama la chica.

Elisa, Elisa Leegan – decía.

Elisa Leegan, estas seguro – decía también sorprendido, esperaba cualquier nombre menos ese, que estaba haciendo ella aquí – Rosse hija, abre la puerta.

Papa, por favor ahora no, quiero estar sola – decía desde el otro lado.

Rosse o abres, o tiro a bajo la puerta – amenazaba su padre – abre ahora mismo señorita, no bromeo – dando su ultima advertencia y por fin la puerta se abrió.

Papa ahora no, por favor solo déjame sola – decía con una mirada de súplica.

Rosse no dejes que la presencia de Elisa te afecte, oíste, debes dejarlo ir – decía – te dejare sola, pero Olivia se quedara contigo y no está a discusión – decía esto, antes de que protestara – mañana te quiero afuera, no te quiero encerrada aquí, fui claro.

Si papa, como digas – diciendo de manera resignada.

Ahora descansa, te veré mañana, además, recuerda que tienes que hablar con Claudia, respecto a su hermana – decía.

El capitán se fue dejando a su hija en compañía de Olivia, quería hablar con Elisa, pero sabía que esa conversación, era solo entre su hija y ella. A la mañana siguiente se encontró con su hija fuera de su oficina.

Papa, siento lo de anoche, pero verla aquí, con las demás chicas, no se ni que pensar – decía mientras miraba hacia la nada.

Rosse, se que esto es demasiado para ti – decía, pero si perdonaste a la señora Elroy, porque no darle una oportunidad a ella.

Tienes razón, tengo que escucharla, saber su versión de como termino encerrada en ese sitio – decía – no puedo ignorarla por siempre.

Estoy de acuerdo contigo, debes de escucharla – decía – al menos dale esa oportunidad.

Lo are – decía mientras se disponía a salir y hablar con ella. Sabía que esta conversación no sería fácil, pero era hora de poner fin a este capítulo de su vida. Llegando al lugar donde las chicas estaban descansando, entro y lo primero que recibió fueron abrazos.

Gracias, nos salvaste la vida a todas – decía una de ellas.

Si gracias – decía otra.

Fue un placer, lo hice, porque lo que se vive ahí, no se lo deseo a nadie, ni a ninguna de ustedes, me jure a mí, misma que cerraría esos sitios y lo are, no voy a descansar hasta lograrlo – decía – es una promesa.

Gracias y yo te ayudare – decía.

Y yo - dijeron todas al mismo tiempo.

Lo aremos todas, así será – les decía – ahora si me permiten, tengo que hablar con Elisa – decía mientras la miraba – bienes – decía saliendo del lugar.

Elisa solo se le quedo viendo, pero decidió seguirla, definitivamente tenían que hablar y arreglar lo que tenían pendiente, ambas tenían que cerrar ese círculo, tenía que hacerlo. Llegaron a un camarote, entro y solo Rosse se sentó, mirándola de manera frívola.

Vas a sentarte o te quedaras ahí parada – decía mientras le daba un sorbo a su bebida.

No puedo tomar alcohol, estoy embarazada – decía mientras se sentaba.

Cuantos meses tienes – decía.

Tengo 4 meses, no se me nota, porque apenas si he subido de peso – decía con la mirada baja.

¿Quién es el padre? – preguntaba sorprendida.

Es producto de una violación, es hijo de un oficial de la cárcel juvenil donde estaba encerrada, después de que mi madre, Neal y yo fuimos arrestados por entrar de manera ilegal a España – decía.

Vaya, esperaba cualquier explicación menos esta – decía sorprendida.

Sí, aunque no lo creas, la que era mi familia, teníamos prohibido poner un pie en Europa, en cualquier país de este continente, todo fue gracias a tu suegro – decía.

Mi suegro – decía sorprendida.

Sí, tu suegro el duque de Granchester, el padre de Terry – decía – el nos expulsó del país, por lo que te hicimos, sobre todo yo, no repudiaron de la familia, mi papa quedo en la ruina, se suicido y quedamos en la completa ruina, al no estar la tía abuela, el tío William, nos quito el apoyo, nos saco de la familia y ya no pudimos hacer nada – decía.

Y se supone que eran miembros privilegiados de la familia, que eran intocables – decía – y los expulsaron del clan.

Así como lo oyes, después de eso, mi hermano busco la forma de que saliéramos del país y lo logramos, pero al llegar a España, nos tenían fichados, con fotos nuestras – decía – nos arrestaron, mi mama fue enviada a prisión de por vida, mi hermano igual y yo a la correccional de mujeres, un oficial me violaba diario, hasta que descubrieron que estaba embarazada, el juez ordeno que me mandaran al asilo de las Magdalenas, cuando naciera mi bebe lo darían en adopción y yo me quedaría ahí, hasta mis últimos días.

Nunca intentaste ponerte en contacto, con el señor William – decía.

Crees que me iba a escuchar, eres y seguirás siendo su protegida – decía – nunca me ayudaría, no después de lo que te hice, además tu misma lo conoces y sabes como es.

Disculpa, pero yo no sé quien es, nunca lo he visto Elisa, de donde sacas que lo conozco – decía.

En serio Candy, eres tan tonta que no te das cuenta de quien es el famoso tío abuelo – decía – tú lo conoces, tú sabes quién es, ahora me vas a decir que tu querido amigo vagabundo, nunca te dijo quién era.

Vagabundo, yo no – decía y entonces cayo en la cuenta – no puede ser, me estas mintiendo, no puede ser él.

Si Candy, hombre rubio de ojos azules y fue el que te rescato de esa cascada, el cuidador del zoológico – decía – si Candy ese amigo tuyo, es el famoso tío abuelo William Andrew.

Candy la miraba directamente a los ojos, como buscando un indicio de que le estaba mintiendo, pero no, si algo sabia de ella, es que podría ser una mentirosa, pero sabia cuando decía la verdad y este era una de ellas. Que pasara ahora.

Continuara…

Bien aquí el siguiente capítulo, disculpen la tardanza, bien ya se sabe la historia de Elisa y Candy ya sabe la verdad de quien es el famoso tío abuelo William, sin duda alguna los asuste con Michell, la novia de Albert que les pareció.

A todas las que me siguen por Fanficition ya realicé las correcciones con respecto a los capítulos ya hice las correcciones, disculpen por la confusión, que ocasioné.

Saludos a todas y que tengan bonita semana.