Capitulo 27 Encuentros inesperados
"los personajes de Candy Candy no me pertenecen son propiedad de Kyoko Mizuky e Igarashi, ahora que si fueran míos, Terry, Albert, Anthony, Stear, Archie, serian solo para mi y no los comparto, (jojojojo así o mas aborazada) escribo esto sin fines de lucro, es solo entretenimiento y desvaríos de una mente desquiciada.
Londres, Inglaterra.
Los corázones débiles y asustadizos en ocasiones suelen ser almás generosas y compasivas, por su naturaleza tienden a dar cuidado y protección a seres débiles, aún cuando ellas mismas necesitan que alguien cuide de ellas y así es Patricia Cornwell que a pesar de sentirse abatida y desolada ha tomado bajo su cuidado y protección a una pequeña tortuga que encontró en el jardín de su casa, esta pequeña tortuga que ha bautizado bajo el nombre de July, es un pequeño secreto que mantiene desde hace unas semanas, el cuidar y proteger a la pequeña July ha sido su aliciente y consuelo cuando no está con Annie.
Pero ahora la pequeña July sea convertido en una fuente de angustia y miedo pues en los últimos días no ha querido comer, por lo que Patty se prepara para una excursión al zoológico en busca de alguien pueda ayudar a su pequeña amiga.
Para ello se ha cubierto la cabeza con su capa de lana azul, es medio día y el sol esta en su punto mas alto pero debido a la locura que esta por realizar no debe ser reconocida, no cuando su visita al zoo no es un inocente paseo.
Oculta en ropa de invierno Patty ha escondido en una cesta a la pequeña July con pasos temerosos pero decididos se ha aventurado no por el sendero de los visitantes sino que se ha internado en la parte mas profunda; hacia un viejo edificio que funciona como hospital veterinario, aquel sitio sucio y un tanto lúgubre no era sitio en el que una señorita de sociedad deba ser vista.
Si alguien cree que el olor del ganado y el campo es algo detestable es por que no ha visitado la ciudad de Londres, la cual con su nauseabundo olor a cloaca y azufre de las fabricas para el es mas repugnante que cualquier cosa, aquel desagradable olor al que llaman modernidad para el no es mas que podredumbre y falsedad; pues de ninguna manera puede compararse a la belleza del campo que con sus paisajes y cielo limpio, algo que no solo es hermoso a su vista sino que le proporcionan la libertad que no siente en esta maldita ciudad.
Nathan Obrien es un hombre de campo, se crió en las altas tierras de Inglaterra, y como tal es alguien que ama el aire libre y no teme al trabajo duro, así lo muestra su tostada piel por el sol y gran complexión, Nathe como lo llaman sus amigos es un hombre adusto y de rostro inexpresivo pero debajo de esa fachada de hombre duro es un alma generosa, que ama a los animales y disfruta su compañía mas que de los humanos, asi que tener que pasar la temporada social en Londres le ha sido un verdadero suplicio.
El zoológico Blue River de Londres es el unico lugar en esta maldita ciudad donde puede estar cerca de los animales, la idea de animales enjaulados no le agrada mucho pero sin embargo para su sorpresa el zoológico era mucho mas grande y con mas variedad de animales de lo que había imaginado.
Con una gran cantidad de animales que cuidar no había sido difícil que lo aceptaran como voluntario, ademas de que su pericia y cariño hacia los animales no solo había sido de ayuda para alimentarlos sino que era de gran ayuda cuando había que atender animales heridos y enfermos.
Llevaba dos semanas como voluntario en el zoo y era la cuarta vez que ayudaba al dr. Jack a atrapar a Momo, una pequeña mona glotona y demasiado traviesa, pues había logrado escapar nuevamente de su jaula por lo que ahora recorría el zoo con dulces en su mano para atraer a momo.
Ya había recorrido el zoologico y estaba por regresar a la zona del hospital cuando por fin pudo vislumbrar a momo, la pequeña mona se balancea en lo alto de las ramas de los arboles, esta pensando en atraer la atención de la mona cuando se percato que momo por su parte perseguía algo mas, mas precisamente a alguien, a unos metros a la distancia puede ver a una chica encapuchada.
Lakewood.
Terry despertó aunque parecía que seguía soñando, no era posible que la chica que dormía entre sus brazos fuera Candy, poco a poco se dio cuenta que era verdad lo que estaba viviendo, se maravillo de ver como los rayos del sol que se filtraban detrás de la cortina y jugaban con los rizos dorados de ella, estiro la mano y tomo uno de sus rizos y se lo llevo a la nariz y aspiro el aroma.
-es real, no es una ilusión
Se regalo los primeros minutos del día para observarla dormir tranquilamente, paseo su mirada por su cabello que parecían ríos de miel, el color crema de su piel aderezada con pequeñas pecas que cubrían una nariz un poco respingada, sus labios rosados estaba un poco entre abiertos, todo en conjunto era demasiado tentador, pero siguió su paseo por el cuello hasta sus hombros donde se encontró con el escote del camisón que generosamente dejaba ver el nacimiento de sus senos.
Terry contuvo el aliento pero su corazón sentía que estallarían en llamas con tan solo mirarla, todo su cuerpo se tenso, no podía quedarse ahí o terminaría por hacerla su esposa, sin pensarlo mas se levanto de la cama a toda prisa y se entro en el baño necesitaba tomar una ducha de agua helada que le ayudaría a pensar con la cabeza y no con la entrepierna.
El agua fría logro remitir el impulso de sus hormonas pero sabia que no seria por mucho tiempo, debía hacer algo o terminaría por hacer una locura, pensó que seria mejor salir de la habitación, si seguía todo el día encerrado con ella cerca no podría controlarse mucho mas, seria mejor salir al jardín, mientras pensaba termino de ducharse.
En silencio tomo un pantalón negro y una camisa color crema, regreso a la habitación esperaba encontrar a Candy despierta pero seguía dormida, por lo pronto llamo a Ruth para que sirviera el desayuno, no pensaba seguir comiendo avena o algo parecido, por lo que pidió panqueques, jugo de naranja, leche, fruta, huevos con tocino; estaba hambriento y se aprovecharía que su rubia enfermera seguía dormida.
Sentía la calidez de los rayos del sol sobre su espalda, poco a poco percibió un delicioso aroma a vainilla, canela y algo mas, su estomago se retorcía en su interior, claramente tenia hambre sin resistirse mas, salto de la cama y se dirigió a la mesa que estaba frente a ella perfectamente arreglada, tomo un panqueque y comenzó a saborearlo, cuando escucho una risa a sus espaldas que provoco que se erizara de pies a cabeza.
Lentamente giro la cabeza y encontró a Terry de pie junto a la ventana, no lo había visto, de pronto recordó que solo llevaba puesto un ligero camisón por lo que dio un grito ahogado y regreso de un salto a la cama a cubrirse con las sabanas.
-vaya, vaya pecas si que eres una dormilona, mira que ya son casi las diez y tu aun en la cama
Terry comprendió inmediatamente su vergüenza, se había olvidado completamente que se había quedado con el, así que de pie a un lado de la cama y le tendió su bata de baño para que se cubriera hasta que viniera Ruth a asistirla con su arreglo.
-toma ponte esto, para que puedas desayunar.
Lentamente salió de la cama y se puso la bata y se dirigió a la mesa a desayunar, tomo un vaso de jugo de naranja, siguió comiendo el panqueque que había dejado caer en el plato, cuando tocaron la puerta.
-adelante.
Candy no sabia que hacer, si seguir tomando el desayuno o correr a ocultarse en el baño, pero pensó que tal vez era Ruth que la ayudaría con su arreglo, así que siguió desayunando mientras la puerta se abrió sigilosamente, para dejar pasar a una mujer que cabello castaño con lo ojos hinchados y tratando de contener los sollozos con un pañuelo.
-que es lo que desea señora Marlowe?-
Terry se había puesto de pie al verla entrar, el tono de su voz era frío y duro, al igual que su rostro al mirar a aquella mujer, no quería ver a la madre de Susana y mucho menos deseaba ver a Susana después de lo sucedido.
Gina Marlowe se arrodillo frente a ellos y comenzó a llorar, y arrogarle que perdonara a Susana por su atrevimiento y les permitiera quedarse.
-señor Grandchester, se lo pido tenga piedad de mi hija y de mi.
-he sido bastante claro al decir que se marcharan a primera hora señora Marlowe
-tenga compasión, no tenemos a donde ir, no nos eche a la calle, se lo ruego.
-lo siento señora Marlowe pero no puedo permitir que Susana continue aquí después de agredir a mi esposa, lo siento pero deben…
-Terry
Candy estaba conmovida por la madre de Susana, sentía envidia por Susana por tener a una madre que se preocupara y abogara por ella, así que no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lagrimas.
Terry sintió encogerse su corazón al notar que Candy tenia los ojos anegados de lagrimas, cerro lo ojos un momento y se acerco a ella y tomo su mano, lentamente la envolvió cariñosamente con la suya, no era necesario que digiera una sola palabra, pues le bastaba con mirarla a los ojos para saber lo que pasaba por su mente; reconociendo a que aquello no le agradaba no pudo evitar dar un suspiro para después decirle al oído.
-estas segura pecosa?.- ella asintió con la cabeza sin dudar.
-les permitiré que se queden señora Marlowe solo por petición de mi esposa y pero lo haré con dos condiciones.- No estaba convencido de que las Marlow se quedaran fuera buena idea pero por que Candyse lo pedía, lo permitiría.
- lo que sea señor Grandchester, lo que sea.-
- primero antes que nada Susana debe disculparse con mi esposa y segundo no las quiero ver en el interior de la casa, así que se ocúparan a fuera, en el campo.
La Madre de Susana palideció brevemente, sin duda alguna, las dos condiciones se le hacían demasiado, no conseguiría que bajo ningún motivo Susana se disculpara y el hecho de que se les relegara al campo, las colocaba sin duda en la posición mas humilde y de mas trabajo, pero si eso les permitía quedarse, lo haría; ya encontraría la manera de regresar a la casa y que Susana lograra lo que habían planeado desde hace unos meses.
-gracias muchas, gracias señor Grandchester, esto no volverá a ocurrir.
-agradezca a mi esposa no a mi señora Marlow.-
A regañadientes la señora Marlowe emitió un
-Gracias, señora Grandchester
Después de lo cual salió de la habitación, limpiándose las lágrimas con el pañuelo y ocultando una sonrisa de autosuficiencia.
Londres, zoologico Blue River.
Patty se encuentra a escasos metros de la puerta pero aun no reunía el valor para llamar, respira profundamente y se recuerda que debe ser valiente por el bien de July por lo que se decide a tocar la puerta, esta por llamar cuando a su espalda, algo abalanza sobre ella haciendola caer y provocando que suelte un grito y la canasta en la que lleva a July salga volando.
-!cuidado!.- había gritado cuando noto que Momó se abalanzaba sobre la chica pero su grito de advertencia había sido demasiado tarde, la chica se encontraba de espaldas en el piso mientras Momó corría por la cesta.
Nathan corrió a atrapar a Momó antes de escapara de nuevo; su instinto de caballero lo había llevado a tratar de auxiliar a la dama primero, pero sin embargo no podía desaprovechar la oportunidad de atrapar a aquella traviesa; por lo que tomo a la mona en los brazos, la cual devoraba un durazno mientras le preguntaba a la chica:
-señorita se encuentra bien?
-july? Donde esta July?.- Patty no respondió a la pregunta de aquel joven pues ciertamente estaba bien, pero había perdido la cesta.
Sin importarle la presencia de un hombre Patty se arrastraba por el piso buscando a July, estaba al borde de las lagrimas cuando, a unos metros de ella sobre el césped encontró la cesta volteada; sin perder tiempo corrió hacia ella, con sumo cuidado levanto la cesta y debajo de ella encontró a July refugiada en su caparazón, al percibir que no estaba herida, solto un suspiro de alivio al tiempo que la estrechaba suavemente contra su pecho.
Jamas en su vida Nathan habia visto a una chica comportarse así con algún animal, el observar como aquella chica estaba asustada y preocupada, pero no por sus arruinadas ropas sino por aquella tortuga que llevaba en la cesta, lo lleno de curiosidad por lo que volvió a hablarle a aquella chica.
-se encuentra bien?.-
-si, gracias a dios a July no le ha pasado nada.- dijo mientras besaba suavemente el caparazón de la tortuga.-ante las palabras de la chica Nathan emitió una pequeña risa pues el no preguntaba por el bienestar de la tortuga.
-es un alivio que su mascota este bien, pero yo preguntaba si usted se encuentra bien, señorita?.- lentamente Patty recordó que estaba ante un hombre y ella era una señorita de sociedad por lo que se puso sumamente nerviosa.
-ehh ehh si yo estoy bien.
-disculpe la travesura de la pequeña Momó pero es fanática de los duraznos y parece ser que usted llevaba uno en su cesta por lo cual le ha saltado encima..- señalo Nathan a la pequeña mona que llevaba en los brazos.
Patty se sacudió un poco el vestido y se quedo muda, pues de momento no sabia como actuar, por lo que se quedo mirando hacia el piso mientras acunaba a July en sus brazos.
Nathan esperaba que la chica hablara, que mencionara que la traia a ese lado del zoologico pero se había vuelto sumamente tímida y parecía que le habían comido la legua; pensando que aquella chica no hablaría decidir hacerlo el.
-que la trae a este lado del zoologico Blue River señorita?
-ehhh este. Yoo busco a alguien que pueda ayudarme con July parece estar enferma.- Patty había pensado que era mejor marchase antes de que pasara algo mas pero recordando que July necesita ayuda habia logrado hablar en medio de balbuceos.
-soy Nathan O´brien sígame a dentro encontraremos al dr. Jack, y el podrá ayudarla.- Nathan entro en el edificio sin esperar que la chica lo siguiera.
-soy Patricia .… River- había improvisado rápidamente pues debía mantener en secreto nombre.
Lakewood.
Después de la intromisión de la madre de Susana, Candy perdió el apetito, por lo que se disculpo con Terry que tuvo que terminar de desayunar solo, mientras ella tomaba un baño en su habitación.
Terry no estaba seguro de haber hecho lo correcto con las Marlowe, estaba inquieto algo en su interior le decía que era mejor que se marcharan, pero al mirar a Candy simplemente no podía negarle nada, si le pidiera que se cortara una mano o se sacara los ojos con un tenedor sin duda lo haría, no sabia que ocurriría pero no permitiría que sufriera o se apesadumbrara.
El agua tibia y el completo silencio en que se encontraba, hizo aflorar las lagrimas que había contenido hace un momento en la habitación de Terry, ver a la madre de Susana rogando, llorando y abogando por su Susana, le había recordado tanto a su madre, le hacia tanta falta, había muerto cuando ella tenia seis años, eran tan vagos los recuerdos que tenia de su madre pero de entre todos recordaba claramente uno, tendría como cuatro años y buscaba a su madre hasta que la encontró en el rosedal ahí siempre podía ver a su madre claramente en el jardín cultivando sus rosas y aun la podía ver como si fuera ayer y recordaba las palabras de madre claramente consolándola.
Flashback
-por que lloras Candy *
-las rosas morirán
-las flores son bellas porque se deshojan, crecen y caen, crecen y caen y viven para siempre, ellas no mueren. (Eso le había dicho su madre mientras la tenia en su regazo y secaba sus lágrimas con un pañuelo)
-y tu tampoco.
Su madre había descompuesto un poco el semblante ante el comentario, no sabia que decirle, solo atino a asentir con la cabeza y la abrazo fuertemente a su pecho, esa pequeña llorona y Annie de dos años era su mayor preocupación si ella moría.
-si yo muero, viviré para siempre en tu memoria Candy.
Y poco después de eso su madre murió, Candy poso su cabeza sobre sus rodillas tratando de mitigar un poco el dolor y pena que sentía por la falta de su madre, cuando percibió que un mano acariciaba su cabello, se tallo los ojos y salió de la bañera, la piel de los dedos y pies se le habían arrugado ya, había pasado demasiado tiempo en el agua caliente.
Ruth ayudo a Candy a ataviarse en un vestido de muselina color amarillo, recogió sus rizos en una coleta con listón del mismo color que el vestido, Candy salió de la habitación y con pasos lentos se dirigía a la habitación de Terry, cuando casi tropieza con algo o alguien mejor dicho.
Terry la había estado observando desde el quicio de la puerta en silencio y le había puesto el pie al notar que ella estaba tan absorta en sus pensamientos que no había notado su presencia, Candy alzo los ojos buscando al culpable, cuando se encontró con Terry que se veía increíblemente alto con sus pantalones de lino negro y una camisa color crema, llevaba un cabestrillo que sujetaba su brazo herido y en la otra mano tenia un libro y la miraba de una manera entre divertido y preocupado.
-Terry por que estas fuera de la cama? vamos te llevare de regreso.
-no, me niego, no puedo seguir encerrado, además estoy cansado de ver tu pecosa cara, así qué tal si damos un paseo por el jardín.
-mocoso engreído.
-bien siendo así, vamos Candy.
Terry no le dio tiempo de nada, le arrojo el libro a las manos y tomo una cesta que estaba en una mesa en el pasillo y salieron con rumbo al jardín, había logrado su objetivo, que era despejar un poco la tristeza del rostro de Candy.
Caminaron un poco por el jardín disfrutando un poco de los rayos de sol, llegaron a la sobra de un gran árbol, donde Terry dejo la cesta en el césped y saco una manta, que con la ayuda de ella extendieron en el césped para después sentarse a la sombra del árbol y tomar el almuerzo, ya que suponía que ella tendría hambre, así que poco a poco saco de la cesta manzanas, una botella de vino, copas, queso y por ultimo una gran rebana de pastel de Chocolate, los ojos de Candy se abrieron como platos al observar el pastel de Chocolate, era su favorito.
-vaya con que tienes hambre, no Candy?
-no te equivocas, no tengo hambre.
-no pues que lastima yo te pensaba compartir de mi pastel de chocolate pero ya que no quieres me lo comeré SOLO.
Candy no le contesto, aunque lo seguía con la mirada, y veía como introducía el tenedor en el pastel para después llevárselo a la boca, sin poder evitarlo se había pasado la lengua por los labios cosa que a Terry no paso desapercibido.
-mmmmm esta delicioso, es tan suave, el chocolate es delicioso, lastima que no quieras pecosa.
Y Terry volvía tomar otro trozo de pastel y pretendía llevárselo a la boca cuando Candy le arrebato el tenedor.
-hey pecosa! no que no querías, eres una embustera, ya veraz
Candy le saco la lengua y volvió a introducir el tenedor en el pastel cuando noto que Terry había metido los dedos en el y la miraba como un chiquillo con una caja llena de fósforos en las manos.
-!Ohh no¡, no te atrevas Terry
Terry no le dio tiempo de decir nada mas, cuando llevo su mano a la boca de Candy ensuciando su rostro de chocolate, ella se paso la lengua tratando limpiarse un poco, pero quería venganza por lo que tomo un trozo de pastel y se abalanzo sobre el, estaba decida a vengarse del mocoso engreído.
Candy estaba encima de Terry, ensuciando su bello rostro de chocolate, cuando este la hizo rodar sobre el césped, quedando bajo el cuerpo de el, con la mano en su rostro.
-que te parece si te quito ese chocolate, pecosa?
Candy no supo que decir, tenia embotados los sentidos con el aroma y la respiración de el que podía sentir en su rostro, sin darle oportunidad de decirle nada, la beso suavemente recogiendo con sus labios el chocolate de los labios de ella y después profundizo mas el beso, cortando su respiración y solo permitiéndole sentir sus besos y las caricias de su lengua que exploraban su interior, mientras una corriente eléctrica viajaba por todo su cuerpo, pidiendo mas de ella y necesitaba beber mas de ella.
-sabes a chocolate Candy, delicioso Chocolate.- sin poder evitarlo se sonrojo ante el comentario mientras trataba de recuperar el aliento y hacer que su corazón recuperara su ritmo normal.
A regaña dientes Terry se separo de ella permitiéndole recuperar el aliento y que se quitara el chocolate del rostro con un pañuelo, cada vez le resultaba mas difícil contener sus impulsos, de manera que decidió que era mejor centrarse en la lectura, antes de que terminaran ambos desnudos bajo el árbol, se recargo en el árbol y comenzó a leer el tercer acto de romeo y Julieta.
Terry estaba por la mitad del cuarto acto cuando noto que a pesar de que Candy estaba atenta a su lectura, podía ver en sus ojos tristeza y dolor por lo que dejando el libro de lado se acerco a ella, tomando su mano y le dijo.
-que sucede Candy, por que estas tan triste?
-ehh, que dices? ….. Y te equivocas no estoy triste.
Terry había tomado por sorpresa a Candy, lo que quería decir que de verdad pasa algo, algo la hacia sufrir, se acerco mas a ella y tomo su rostro entre su mano y la miro a los ojos, sabiendo que estos no podrían mentirle, y le dijo.
-vamos pequeña pecosa, dime por que estas triste
-Terry que tonterías dices
-vamos Candy, no me mientas mas lo veo en tus ojos y se que algo te pasa.
Candy sabia que no podía seguir mintiéndole, contuvo el aire en sus pulmones un momento para después decirle lo que le pasaba.
Le hablo de su madre y lo mucho que le hacia falta, no pudo evitar derramar lagrimas, por lo que Terry la atrajo hacia su pecho, tratando de confortarla un poco.
De alguna manera se sentía libre de sollozar y encontrar consuelo entre sus brazos, poco a poco logro calmar su dolor, se separo de lo brazos de el, se sentía un poco apenada, pero el por su parte se sentía feliz y útil al ser capaz de darle un poco de consuelo.
-tengo una idea pecosa, que te parece si vamos al sepulcro de tu madre?
-de verdad Terry, si, si me gustaría, pero como sabes de el?
Candy estaba sorprendida de que supiera del sepulcro de su madre; ella no lo había mencionado.
-bueno en unos de mis paseos lo encontré, así que por que no regresamos a casa a dejar la cesta, cortas algunas flores del jardín y las llevamos a tu madre.
Candy no espero más por lo que se puso de pie en un salto y comenzó a introducir todo a la cesta para regresar lo más rápido posible, Terry la veía divertido al notar que había logrado regresarle su sonrisa.
Terry la tomo la mano y caminaban de regreso a la mansión cuando notaron en la puerta la presencia de una mujer rubia, ataviada en hermoso vestido color violeta, Candy no sabia quien era, no podía distinguirlo, pero al parecer Terry si, ya que se tenso al momento de verla y se separo de ella para encara a la mujer que estaba en la puerta.
-pero como es posible, que estés aquí? #
-escúchame, Terry ¡por favor¡, necesito hablar contigo antes de irme
-Ya te dije, que yo no quiero hablar contigo, ¡vete!
-!Terry!.-
Candy lo reprende por usar un tono tan duro con … con su madre, nunca la había visto pero la reconoce es Eleonor Baker, la madre de el, Candy mira alrededor para comprobar si hay alguien, y la distancia divisa algunos sirvientes acercarse por lo que le dice.
-viene gente, vamos Terry abre por favor.
Terry simplemente no puede negarse ante la petición por lo que abre la puerta permitiendo la entrada de su madre, con paso furioso se dirige al estudio donde se quedo solo con ella.
-por favor escúchame una sola vez.- le suplica su madre mientras Terry estaba de espaldas mirando por la ventana.
-Cállate, no te conozco, no se quien eres, yo no tengo madre.
-compréndeme, en aquel momento no pudo ser de otro modo.- Eleonor trataba de contener las lagrimas ya que la hería profundamente el tono tan duro y frio con que le hablaba.
Terry no pudo evitar que se mente viajara aquella vez que había viajado a América en invierno para ver a su madre y ella se había rehusado a verlo.
-lo sentí tanto, lo sentí tanto Terry.
-no debí haber hecho semejante viaje para verte.
-pero luego corrí detrás de ti.
-no necesito tus disculpas, ¡vete, vete!
-¡Basta!- Candy entro en el estudio con una bandeja con tè, no podía soportar la manera en que Terry hablaba a su madre.
-¡basta Terry! tienes que ser generoso
-no lo soy?.- preguntaba Terry burlonamente.
-estas mintiendo, quieres a tu madre más que a todos, pero finges que no es así.
-¿mi madre?; no me hagas reír.
Candy se acerco al escritorio a dejar la bandeja con las tazas de té y tomo el libro de romeo y Julieta.
-mire esto señora.
-esto es?.- Eleonor no sabia qué decir estaba atónita por la intromisión de una chica hermosa.
-Terry estudia piezas de teatro
-Cállate.- Terry no podía ni hablar tenia el corazón en la garganta.
-no le haga caso señora, diga lo que diga de su madre, tiene su misma sangre.
-!Terry¡.- Eleonor tenia un nudo en la garganta.
-¡Basta Candy! Y no sigas hablando más.
-yo no tengo a mi padre ni a mi madre, antes nunca lo había pensado
-yo tampoco los tengo.-
-No me sentía sola por que tenia una buena tía abuela y buenos hermanos, pero cuando vine aquí sentí envidia, buenos hermanos y una buena tía abuela, no es lo mismo que tener a mi madre, yo quiero tener a mi madre conmigo, quiero que viva, quiero tener a mi mama.- Candy no lo soporto mas y salió corriendo derramando las lagrimas que no podía contener mas.
-¡Candy!-Terry trato de detenerla pero sabia muy bien que ella tenia razón, poco a poco se acerco a la ventana y dijo.
-recuerdo que yo era mas chico que Mark (que era el hijo de una mucama como de ocho años) en ese entonces…..
Flashback
La mente de Terry viajo aquel día en que su padre lo separa de su madre al subirlo a un barco con destino a Inglaterra, el era tan pequeño, recordaba estar en la cubierta del barco despidiéndose de una multitud de personas que no conocía y por la distancia no podría distinguir a nadie, pero sin embargo escuchaba la voz de una mujer que lo llama desde el muelle.
-Terry, Terry
-quien es esa señora papá?.- preguntaba Terry a su padre que estaba su lado
-no la conozco.
-no te lleves a Terry de mi lado, no te lleves a Terry
-papá esa señora me esta llamando a mi
-¡Terry, Terry!
-papá que quiere esa señora?
-¡Terry, Terry!
Terry veía cómo esa mujer corría a lo largo del muelle sin realmente fijarse en dónde pisaba, observo cómo caía al frio pavimento del muelle y no puedo evitar gritar.
-¡cuidado!
-Vamos al camarote hace demasiado frio aquí
-pero papá … yo
Su padre lo había llevado al camarote mientras escuchaba a la distancia como alguien lo llamaba y lloraba por él.
Fin del Flashback
-esa es mi verdadera madre, la única.
Eleonor se acerco a su hijo y coloco las manos sobre sus hombros mientras ambos miraban por la ventana.
-¡Terry, Terry!-Eleonor sollozaba mientras este se volvía se cobijaba en los brazos de su madre sintiéndose de nuevo un niño pequeño.
-el mismo libro.- decía Terry mientras veía en el escritorio el libro de romeo y Julieta
-libro?
-cada vez que una frase me gustaba y quería subrayarla, ya lo habías hecho tú.-
-Terry.- Eleonor sentía un sentimiento muy cálido que envolvía su corazón mientras sostenía a su hijo en sus brazos.
Candy había salido corriendo del estudio llorando profusamente, salió disparada sin saber a dónde ir, pero de alguna manera había llegado al sepulcro de su madre, se hecho sobre él y lloro abiertamente como si pudiera encontrar consuelo en la fría piedra.
Después de hablar con su madre, Terry debía buscar a Candy le preocupaba el estado en que salió del despacho estaba tan alterada, no sabia por donde buscarla, pero sus pasos lo guiaron al sepulcro de la madre de Candy, donde la encontró llorando desconsoladamente, Terry sintió que su corazón se encogió al verla llorar con tanto dolor, por lo que silenciosamente se acerco a ella y la cobijo entre sus brazos permitiéndole llorar libremente.
Candy no había sido consiente en que momento había llegado y la había cobijado entre sus brazos pero sin duda se lo agradecía enormemente.
Continuara…..
Próximo Capitulo se mía.
* Candy Candy cap. 14 "Anthony mío" (Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi) fragmento que tome del anime y lo adapte a mi historia, ya saben le pasan a Anthony pero bueno.
