Por fin había llegado el día de la publicación de su esperado libro.
Bolígrafos Rojos
Era un título que sugería el amor extraño de personas que recién empezaban la academia y se encontraban delante una serie de sentimientos intensos difíciles no solo de digerir, también de situaciones que desafiaban la realidad de los chicos. Una intensidad de novela equiparable a las obras que el mismo Taeyang escribía en sus comienzos y que no iba a dejar indiferente a nadie.
Las palabras que había puesto su ídolo para comercializar su novela eran como puro caramelo. Le había llegado una copia de como se estaba distribuyendo, con los cambios que la editorial había realizado (tan pequeños que no los podía ver). Era como si hubiera parido un hijo de 500 hojas con letra arial 12 y doble espacio. No podía dejar de sentir un orgullo equiparable al miedo cuando sus compañeros vieran por fin la obra por la que habían sucedido mil y un embrollos en el aula. Como héroe que era, sabía que su deber era dar la cara y explicar que había pasado, sin esperar clemencia por parte de sus compañeros. Contaba con que, al principio, se enfadarían con él, pero después se arreglaría. No había cometido un crimen, solo conseguido un ejército de fans como su señor y dios todopoderoso Taeyang.
Paseó por los pasillos con la cabeza bien alta, algunos de los integrantes de las demás clases lo observaban con una mezcla de admiración y asombro. En cierto modo, era lo que buscaba. Hasta alguna que otra chica le había pedido un autógrafo. Él lo dio, claro que lo iba a dar. Según la editorial, su libro estaba consiguiendo un extraño pero bonito éxito que no dejaba de crecer a pesar de llevar muy poco tiempo en el mercado. A cambio, sus compañeros no le hablaban. Sentían todo como si hubieran participado en una broma de muy mal gusto. Sabía que las chicas iban juntas siempre, intentando no dar una atención que ya tenían por defecto. Los chicos simplemente iban por su camino.
Tenía que explotar aquella burbuja que se había formado en el aula. No podía negar que todo aquello se estaba atragantando demasiado. Aprovechó una de las tutorías para poder explicarse.
" Solo quería escribir algo muy bonito y ganar seguidoras. No pensé en las consecuencias, pero no os puedo mentir, tampoco lo siento " fue lo único que pudo decir antes de que el tutor se pusiera a dormir al más puro estilo de una oruga en la esquina.
Las miradas de sus compañeros se sentía como una taladradora en la cabeza. No podía negar que todo aquello se sentía un tanto extremo, a la vez que desagradable. Si, se había metido en la relación y vida privada de todos, pero no pretendía hacer llorar a nadie. Solo tener fans.
" No, Mineta. " para asombro de todos, Yaoyorozu, la más afectada de todo el asunto del libro, se puso de pie. " Te lo agradezco. "
" ¿Qué? " soltaron más de uno
" Hasta hace poco, no sabía que ocurría y, la Yaoyorozu de tu historia me ha explicado que he estado haciendo mal todo este tiempo. Además, me ha enseñado los sentimientos que no sabía de todos vosotros. Más de una sabéis a que me refiero. Solo, la próxima vez, cambia los nombres y el lugar donde suceden todas las cosas."
Las preguntas empezaron a girar de una forma que parecían la presentación de su libro. Con cierto gusto, él empezó a contestarlos a todos hasta que sonó la campana de fin de día. Mineta no podía dejar de sonreír, pues en cierto modo estaba consiguiendo todo lo que se había propuesto. Sin duda alguna quería que las cosas siguieran así para poder hacer una segunda parte.
" ¿Estás molesta? " fue lo primero que le pregunto Kaminari a Jiro antes de que huyera lejos de él una vez más.
Aquella pregunta era redundante. Claro que estaba molesta, siempre se lo hacía saber de una forma nada agradable. Desde que por el libro de Mineta se supo que él estuvo involucrado en más de una de las malas cosas que habían ocurrido, en cierto modo se sentía culpable, a pesar de no tener nada que ver y desde el principio tener sus grandes dudas. Nadie sabía la razón de sus dudas, pero Mineta había plasmado en ese libro la razón que nadie sabía y había acertado de pleno: no quería hacer de cupido de nadie porque estaba totalmente enamorado de la chica rockera. Era molesto, a la par de insensible, hacer saber a ella de esa forma de sus claros y nobles sentimientos, pero ya no había vuelta de hoja y, tal como decía al final del libro, quería encontrar un final para todo aquello. Su yo del libro nunca llegaba a tener una respuesta y, según Mineta, se lo reservaba para una posible segunda parte que, dado todo el lío, quizás nunca llegaba.
Después de todo lo que había pasado, estaba claro que no se fiaba más de él.
" ¿Qué esperas que te diga?¿Qué eres como una balada de Scorpions? " estalló ella en mitad del pasillo. Al fijarse en toda la gente que los observaba, salió corriendo, sin mirar atrás. La vergüenza era mayor del que Denki se podía imaginar. Ser el centro de atención por el libro del chico uva era patético.
Deseando una respuesta para poder pasar página, él la siguió hasta las escaleras de emergencia. Estas siempre estaban apartadas del resto de la gente y nadie las usaba por si había una emergencia real. Como Jiro sentía que aquello lo era, tenía todo el derecho de usarlas. Kaminari agarró su brazo de la mejor forma que pudo, a pesar de no ser la más correcta. Realmente no sabía que seguía, ambos se quedaron mirando por un momento, sin saber que hacer. Nunca había llegado tan lejos como para saber que se debía hacer en esos momentos.
" Te quiero " se le escapó de forma natural a Kaminari
" ¡Imbécil! " fue lo único que dijo ella antes de intentar darle un fallido golpe, con las mejillas rojas.
En el preciso momento en el que ella no encajó un buen golpe y se acercó más a él con la cara compitiendo con un tomate, supo que ella también sentía algo. A su manera, pero era algo.
Ya solo faltaba saber como salir de la situación sin un ojo morado y con una novia del brazo.
Tsuyu buscó con la mirada a sus amigas, pero no encontró a ninguna. El mundo gritaba alborotado y buscaban de una forma desenfrenada al autor de la novela que había revolucionado al héroe adolescente medio. Ella era sincera, no le había molestado que la nombraran poco durante toda la transición, solo la mala forma con la que habían jugado con los sentimientos de sus amigas. No guardaba rencor y perdonaba siempre y cuando se mostrara sincero y arrepentido de haberlas humillado de aquella forma tan baja. Leyendo aquel libro solo se dejaba en dudas de que era lo que sentía ella, algo que le agradaba. Además, las insinuaciones eran tan bajas que todo el mundo la daba por la amiga de la clase. La sensación reconfortante era algo que Mineta jamás podría escribir en sus libros.
Pero la chica rana no podía negar que tenía su corazoncito. Y claro que latía por alguien. Otra cosa, completamente distinta era si lo fuera a comunicar alguna vez. El no era el claro ganador después de ver todo lo que había sucedido con las demás. Ella quería guardar bien su apariencia para no ser herida de la misma forma que ellas. Sonaba a egoísta y, por primera vez, sentía que debía serlo.
Salió del edificio para poder llegar a la residencia de la clase. Era un día tranquilo, para salir a tomar algo, pero después del bombazo del libro, lo mejor era atrincherarse en la casa con el netflix.
" ¡Asui! " escuchó detrás de ella. Era Tokoyami, quien se veía igual de tranquilo que ella después de todo lo que había ocurrido. " ¿Volvemos juntos? "
Con una alegría que jamás nadie debía saber, ella asintió y los tres (si, había que contar a la afamada sombra heroica) volvieron a la residencia mientras comentaban curiosidades del libro de su compañero.
Hagakure siguió a su buen amigo el hombre cola hasta la cafetería. Después de descubrir que, en efecto, ella estuvo compinchada sin saber en el equipo de cupidos, había puesto la ley del silencio para todos. Por razones que se le escapaba a la chica invisible, él se había molestado en exceso de todo aquello. Llevaba tiempo detrás de él queriendo saber que ocurría, pero solo recibía un molesto silencio. Se sentía más invisible que nunca. Intentó robar su cambio, sin éxito, ponerse delante de él, coger su teléfono… pero nada servía. De alguna forma sabía como contrarrestar su toques de atención para seguir con su silenciosa vida. Harta, al verse los dos solos en el parque, decidió gritar aquello que jamás deseo gritar.
" Lo hice para que las chicas no sintieran lo mismo que yo "
" ¿Perdona? " por fin había escuchado la voz de su amigo, confuso ante aquella extraña pero bonita confesión. " Explícate "
" Llevo colada por ti mucho más tiempo de lo que crees, pero noooo aquí el hombre cola no puede darse cuenta porque esta ocupado coleteando por ahí "
" ¡Yo no coleteo! " reclamó él bastante sonrojado
" ¡Te vi hacer ojitos a la chica poni! " acusó ella sin miramientos
" ¿Cómo le voy a poner ojos a una chica con la que no he hablado en mi vida? " preguntó él al no comprender absolutamente nada la aparición de otra chica en la conversación.
" ¡Puede que sea invisible, pero mis sentimientos no! " reclamó ella en ese momento, queriendo dar a entender sus sentimientos
" ¿Y el de nuestros compañeros que eran, plastilina? " seguía sin bajarse del burro
" ¡NO digas eso ni en broma! ¿Puedes, por favor, darte cuenta de que te quiero, pedazo de animal? " preguntó finalmente completamente harta y sacando todo el mal genio que llevaba días arrastrando, ganando un extraño abrazo.
En ese momento comprendió que él no le quería dar solo un abrazo. Quería que fuera ella quien diera el primer beso simple y llanamente porque no sabía donde estaba su boca.
Ashido y Uraraka estaban tranquilas en la cafetería. Si bien todo el asunto del libro había movido cosas que nunca pensaron que iban a mover, ellas no querían que aquello marcara el fin de su amistad. Ambas habían resuelto las diferencias de forma pacífica y con chocolate, deseando pasar rápido ese mal trago y dedicarse a cosas más importantes, como los estudios. Si bien toda esa energía positiva no evitaba que más de una mirada indiscreta se posara sobre ellas, queriendo un adelanto de una posible segunda parte. Ambas decidieron ignorarlas como si fueran malas calificaciones de una asignatura que les importara poco.
Claro, hasta que el destino le recordaba que estaba enamorada de su compañero Midoriya, haciendo que llegara a su mesa con Aoyamae Iida. Las dos dejaron que se sentaran en la misma mesa y mantuvieron una amistosa charla. Al terminar de comer, volvieron juntos a la residencia. Por un momento los dos quedaron a sola, viendo como los tres hablaban de algo que les animaba mucho.
" Creo que debí decirte que también me gustas " soltó la bomba Midoriya con su habitual sonrojo, excesivo sudor y extraños gestos equiparables al baile tradicional de una tribu del Amazonas.
" He pensado mucho " pudo decir ella finalmente, después de recuperarse del shock " Quizás nos esperamos a todo esto en el tercer año, cuando estemos por graduarnos y no hayan tantos deberes "
" Qué sea una promesa entonces. Hasta tercer año."
Necesitó volver a escuchar el mensaje del contacto bloqueado.
Había llegado el momento de afrontar la realidad, habían roto como un cristal de ventana por culpa de una pelota mal lanzada. Aquel mensaje de voz en el que ella se sinceraba con él había sido el detonante para romper lo que ella considero una bonita pero estrafalaria relación. Tampoco le podía echar la culpa y, después de lo que había pasado con el libro, muchísimo menos. Debía ser práctica y aceptar ese corazón roto para futuros problemas amorosos. Ella misma se sorprendía el como había recibido la noticia y el bloqueo, de una forma tranquila y sosegada.
De una forma distinta a lo que había ocurrido con Todoroki.
Por él si que se sentía culpable, casi como una mala persona. Gracias al libro de Mineta había comprendido los sentimientos de Todoroki. Mineta había imaginado de aquella confesión que les dejaría vivir tranquilos el amor intercolegial, pero nada más lejos de la realidad, ella se había quedado sola, un poco humillada y con un vacío difícil de explicar. Cuando empezó a tener dudas no debió jugar con los sentimientos de su compañero y debía pagar las consecuencias. Le debía una gran disculpa.
" ¿Momo? " la llamada de atención detrás de ella era de la persona en la que estaba pensando. El parque de camino a la residencia era grande, pero la casualidad o búsqueda los había hecho encontrar en aquel sitio. Ella sonrió de una manera triste, sin poder ocultar el conflicto interno que estaba arrastrando. " ¿Estás bien? "
" Te debo una disculpa, Todoroki. He sido una persona muy inmadura con todo esto y… lo siento mucho. No quería hacerte sufrir. "
" La culpa en cierto modo es mía. No debí reconocer que lo supe todo por los libros o hacer lo que ellos decían. " dijo él sentándose a su lado. " No soy nada bueno con estas cosas, ¿sabes? "
" ¿Sabes que Mineta solo no ha acertado en una cosa? Estoy sola ahora mismo. Me ha bloqueado después de mandarme un mensaje de voz." Él intentó abrazarla a modo de confort, pero ella rechazó de forma suave " No duele tanto. Me lo imaginaba y las chicas me prepararon un poco para este momento. Me lo he buscado por saltarme las normas. No debí jugar a dos bandas. "
" No jugaste. Aquel día fuiste sincera conmigo. El imbécil fui yo, por dejar que la ficción fuera real. "
Ambos se quedaron un momento mirando y, del nerviosismo, Momo rió mientras que Shoto dejaba salir una nerviosa sonrisa. Todo aquello estaba siendo más surrealista de lo que creía y, a pesar de no ir a tiempo, dejaba aflorar todos los sentimientos que se habían quedado en una caja por la aparición de dos personas y un libro.
" Ojalá hubiera conocido al Todoroki del libro. Me hubiera gustado escuchar las palabras que dijiste en vez de leerlas y llegar a presentarte mis padre. " Dijo ella bajando un poco al suelo. " Tengo que seguir con las tareas atrasadas y estudiar un poco más. No me puedo quedar atrás. "
" Espera, Yaoyorozu. " pidió él " ¿Y nosotros? "
Aquella pregunta era casi como una plegaria. Si, sus sentimientos eran sinceros y se veía capaz de volver a intentarlo sin libros de ficción de por medio. Momo se quedo sin saber que decir por un momento. Sonaría a mentira decirle que ya no sentía nada por él, pero a la vez no sabía si volver a intentarlo era la respuesta que ambos necesitaban de verdad. No quería sonar a repetitiva diciendo que el libro de Mineta tenía razón, aun estaban en el primer año y les quedaban muchas aventuras, pero la idea de volver a estar con él era como una taza de chocolate caliente.
" Todoroki, quizás tengamos que esperar un poco para estar juntos… Además, me acaban de dejar"
" Yo ya he esperado suficiente" dijo el de forma atropellada
Sin previo aviso, se abalanzo sobre ella para robar un seguro beso. Claro que había esperado, no tanto como imaginaba, pero lo suficiente como para añorar el sonrojo de la pelinegra y sus tiernas mejillas. Si, ella podía reconocer que aquello lo había sacado de un libro, pero le restó importancia. Lo que ella valoraba era la rapidez e intensidad del momento, además, claramente, de los sentimientos del bicolor.
En ese momento sabía que no había forma humana de decir que no.
