Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.


—Nuestros tortolitos están tardando en llegar ¿No creen? —comentó Ginny al cabo de un rato de conversación entre las dos parejas.

—Ginny tiene razón. De hecho, Draco nos dijo que llegarían con sus padres y... —dijo Theo señalando a los mayores—. Allí están pero, nuestros amigos no ¿les habrá ocurrido algo?

—Sí, de seguro se les presentó una urgencia; ya saben, con este frío probablemente decidieron buscar calor entre ellos...

—¡Blaise!

—¿Qué? Yo me refiero a abrazarse entre ellos —aclaró el chico de color con una sonrisa burlona hacia su novia—. No era la idea pero me gusta tu forma de pensar, hada. ¡Ouch! Lo siento. —se quejó al sentir un manotazo en la cabeza por parte de ella.

—Para que dejes tus chistes malos por hoy.

—Bueno, yo prefiero que su tardanza se deba al mal chiste de Blaise y no por algún percance desagradable —dijo Luna preocupada.

—Tranquila, Lunita, de haber sido eso ya nos habríamos enterado ¿no crees? —replicó la pelirroja acariciándole el brazo para calmarla.

Pero, como si esas palabras hubieran sido una señal, el teléfono de Theo vibró indicando una llamada. Al ver quien era, contestó inmediatamente.

—¿Qué ocurre, Draco? ¿Están bien?

Tanto las chicas como Blaise se quedaron expectantes por la repentina llamada, pendientes de cada gesto del castaño que pasaba de la preocupación a la sorpresa, y luego quedaba con el ceño fruncido.

—Bien, avísame en cuanto estén en la entrada. —y colgó con un suspiro.

—¿Qué ocurrió? —inquirió Luna.

—Al parecer nada, me dijo que estaban bien, pero que Hermione necesita que, en cuanto lleguen, ambas la acompañen en el coche unos minutos. —y al ver que iban a seguir con las preguntas agregó—. Draco no me dio muchos detalles, solo que ella necesita hablar con ustedes y para otras cosas que él no me quiso decir.

—Bien..., admito que esas palabras no son nada tranquilizadoras —dijo Blaise preocupado. Theo solo asintió de acuerdo.

—Será mejor que llame a Hermione...

—No, Ginny, déjala. —la detuvo su amiga.

—Pero, Luna...

—Ya lo dijo Theo, ella nos explicará en cuanto llegue —replicó seria la futura madre—. Solo nos queda esperar y estar allí para ella.


—Draco se está tardando en llegar, madre. –se quejó Astoria, mirando repetidas veces la entrada principal del salón—. Y la estúpida de Granger también.

—Ten paciencia, Astoria –regañó Margareth a su hija—. Si todo salió según lo planeado, Draco vendrá solo a la fiesta. Si esa niñata es tan inteligente como dicen, no seguirá con alguien que no quiere estar con ella.

Ambas estaban aprovechando que el patriarca de la familia se encontraba hablando con algunos socios, y que Daphne estaba reunida con dos modelos reconocidas, para hablar de sus planes para esa noche. Y es que, después de que Margareth hiciera su parte con la futura heredera de los Granger, ambas esperaban que ahora el futuro heredero de los Malfoy se presentara a la gala solo y desconcertado, lo suficiente como para caer poco a poco en las garras de la heredera menor de los Greengrass, y así obtener cada una su codiciada recompensa.

—Cuando llegue, que no se te olvide que no debes abarcarlo de buenas a primeras —espetó Margareth sin dejar de sonreírle a algunos conocidos—. Debes seducirlo poco a poco, que no se sienta asfixiado, pero que tampoco dude que estás interesada en él a pesar de todo.

—Tranquila, madre, esta vez lo haré bien; no pienso permitir que se me escape otra vez.

—Eso espero. —al ver que Narcissa Malfoy estaba hablando solamente con Severus, decidió actuar en otra fase de su plan—. Y mientras tu esperas a Draco, yo tendré una interesante conversación con mi futura consuegra.

Sin esperar la opinión de su hija, se dirigió rauda hacia la mujer que, al percatarse de su cercanía, detuvo su conversación con el hombre.

—Disculpa, Severus, pero necesito hablar con Narcissa en privado unos minutos.

El aludido miró interrogante a su acompañante, al ver que asintió de acuerdo, se dispuso a retirarse hacia otras conversaciones.

—Vamos a mi oficina.

—Siempre me ha gustado tu oficina —comentó Margareth una vez llegaron a la estancia—. Tienes un gusto exquisito.

—Por supuesto que lo tengo, pero no creo que quieras hablar de ello —replicó Narcissa tomando asiento en su sillón ejecutivo, a la vez que la invitaba con un gesto a hacer lo mismo con la silla ubicada frente a ella.

—Bien, iré directo al grano. ¿Crees que ese casamiento entre Draco y Hermione Granger es lo mejor para ellos?

—Ellos decidieron estar juntos, Marge, nadie los obligó a casarse.

—Sí, así es, pero ¿no has pensando que lo hicieron por las familias? Qué, quizás, se sintieron comprometidos con ustedes al tomar esta decisión.

Narcissa observó fijamente a la pelinegra—. ¿A dónde quieres llegar?

—Siempre te comenté que la unión de nuestras familias sería muy beneficiosa, una nueva unión de dos imperios que acumularía una fortuna inimaginable. Además de que Draco y Astoria harían una pareja estupenda, y nos darían unos nietos preciosos.

—¿Draco y Astoria? —inquirió con una ceja alzada—. Estás hablando de las decisiones que sean mejor para mi hijo sin que se sienta obligado ¿Qué te asegura de que Draco quiera estar con tu hija?

—Por favor, Cissy, Astoria es una de las chicas más codiciadas del país, muchos quisieran ser los afortunados de ser elegidos por ella —exclamó orgullosa—. Tiene todas las cualidades de una esposa ideal, sin contar su belleza y su provenir de una buena familia.

—Cualidades que también posee Hermione —contraatacó la rubia con cara de poker, haciendo que la otra mujer tragara en seco. Ahora entendía porque muchos temblaban al momento de hacer negociaciones con la viuda Malfoy, y agradecían que John Granger fuera otro nexo a ILENT.

—Además de que es una excelente economista y con un futuro prometedor en el mundo empresarial.

—Tory también tiene un futuro prometedor en el área empresarial.

—¿Estás segura de ello? —la ojiazul le sonrió divertida—. Por lo que sé, la única que se ha interesado por el manejo de las empresas Greengrass, a pesar de tener una gran carrera como modelo, ha sido Daphne.

—Porque Tory no se haya involucrado en las empresas de la familia no significa que no pueda hacerlo en un futuro —protestó la señora Greengrass.

—No, tienes razón. —Narcissa se recostó en su sillón sin perder su impasibilidad—. Pero, como tú misma lo dijiste en un principio, lo importante es lo que quieran Draco y Hermione.

—Por favor, Cissy, ambas sabemos lo que quiere la señorita Granger —dijo con aire burlón—. Tu hijo es el marido por el que muchas se pelearían a muerte, un partidazo en todo el sentido de la palabra. Por lo que, sin ánimo de ofender, no creo que ese matrimonio sea lo que él quiere cuando obviamente él merece a alguien mejor.

—Conozco perfectamente a mi hijo, Margareth —espetó la rubia, molesta por el obvio insulto a su ahijada—. Y puedo asegurarte que no es alguien que se conforme con menos, y yo tampoco le pediría tal cosa.

—Cissy, solo quise decir...

—Sé perfectamente lo que quisiste decir. —la cortó en seco—. Y como ya me cansé de ésta conversación y de tus torpes intentos de persuasión, voy a poner las cosas claras en este momento.

—¿A qué te refieres?

—Antes que nada, te aclaro que, tanto a Draco como a Hermione se les ha dado libre albedrío sobre con quien quieren estar desde que tienen conciencia sobre su sexualidad, en ningún momento de su crecimiento se les ha inculcado que era su deber estar juntos por el bien de las familias.

—Eso no te consta con los Granger —espetó Margareth tratando de sembrar cizaña en la rubia, sin saber que lograba justo lo contrario—. Ellos bien pudieron presionar a su hija para que lograra convencer a Draco de que se casara con ella.

—Se nota que no sabes absolutamente nada de nuestra relación con los Granger y tampoco perderé mi tiempo explicándotelo —se burló Narcissa para asombro de la pelinegra—. Pero si te explicaré unas cuantas cosas: Primero, Draco siempre ha buscado lo mejor para él y, como un buen Malfoy, consigue lo que quiere. Deseaba fundar un buffete exitoso en el país a corto plazo y, contra todo pronóstico externo, lo logró. Tuvo como objetivo lograr la misma meta pero en otro país ¿y que ocurrió? ¡Lo logró! —espetó orgullosa—. Conoció a muchas mujeres en muchos países, y no eran chicas ordinarias, eran jóvenes de importantes familias, exitosas en sus profesiones, hermosas y con cualidades suficientes para que él decidiera sentar cabeza; de hecho, tu hija está en ese grupo, y desde el instituto según recuerdo ¿y adivina a quien eligió? —inquirió sarcástica—. Eligió a Hermione. De todas ellas, eligió a la chica que no hizo absolutamente nada por conquistarlo sino simplemente conocerlo tal cual como es. Y no son mis palabras —agregó al ver la réplica de la mujer—. Son las palabras de mi hijo cuando me pidió mi anillo de compromiso para dárselo a ella.

—Eso no significa...

—Eso significa, Margareth —recalcó Narcissa, interrumpiéndola nuevamente—. Que si Draco le pidió matrimonio a Hermione, y ella aceptó, es porque eso es lo que ambos quieren, lo que dos adultos con total independencia desean para sus vidas, y que cuentan con mi total bendición ¿ahora entiendes?

Margareth solo pudo apretar mandíbula con fuerza al comprender que no contaría con la ayuda de Narcissa para convencer a su hijo de casarte con Astoria, al contrario, que su "amiga" estaba más que complacida con el compromiso de Draco con la mocosa Granger.

—Sí, ya entendí —respondió entredientes.

—Perfecto, en ese caso ya no perderemos nuestro tiempo en esta charla y bajaremos a disfrutar de la fiesta.

La pelinegra se levantó con toda la dignidad y elegancia que pudo, disponiéndose a retirarse, pero no sin antes agregar unas últimas palabras.

—Pronto te darás cuenta que yo tenía razón, Narcissa. Cuando tu hijo por fin se dé cuenta de que mi hija es la mujer ideal para él, y decida romper ese absurdo compromiso, espero que lo aceptes y aceptes tu equivocación.

Narcissa sonrió con frialdad—. Draco es un chico listo, sabe lo que quiere, y no permitirá que nada ni nadie le quite lo que es suyo. Espero que, llegado el momento, lo aceptes y aceptes tu equivocación.

Margareth alzó la barbilla con altanería y se retiró con un sonoro portazo.

La ojiazul negó con la cabeza y miró pensativa el techo—. Margareth, Margareth ¿cuándo te darás cuenta que, mientras tú has dado solo un paso, yo ya llevo varios pasos delante de ti?

Y mientras Narcissa pensaba en su oficina los posibles escenarios de esa noche, Margareth Greengrass, quien acababa de llegar nuevamente al salón de fiestas, pasaba del enfado a la sorpresa en un segundo, quedando boquiabierta al mirar el panorama frente a ella.


—¿A dónde se dirige nuestra madre?

Astoria, quien estaba haciendo un puchero por el abandono de su compañera de planes, se giró hacia su hermana para responder.

—Tiene que hablar algunas cosas con la señora Malfoy.

—Oh, ya veo. ¿Y tú a quién esperas? —inquirió Daphne—. Llevas un buen rato mirando la entrada principal.

—¿Y tú no tienes nada más que hacer que mirar lo que hago? —espetó Astoria, molesta de que su hermana se diera cuenta de su acción.

—De hecho, hermanita, yo no llamaría eso "mirar lo que haces", cuando en realidad solo te has quedado en un solo lugar mirando a cada segundo la puerta.

—Eso no es tu problema ¿ok?

La rubia la miró fijamente un momento antes de sonreír socarrona. Tomó una de las copas que unos de los camareros le ofrecieron y, cuando se disponía a beber de ella, dijo sorprendida.

—Ya llegó Draco.

—¿Dónde? —exclamó Astoria en respuesta mirando a todas partes. Al escuchar la carcajada de su hermana, se dio cuenta de que era mentira—. No es gracioso.

—Para mí si lo fue —replicó Daphne con una gran sonrisa—. No puedo creer que sigas siendo tan masoquista, Tory.

—No soy masoquista.

—¿Y cómo le llamarías el querer ver al chico que te gusta con otra chica? ¿eh?

—¿Y quién te asegura de que llegue con ella?

—Porque, quizás, no sé, ¿ellos son pareja? —inquirió Daphne con sorna.

—Eso está por verse —replicó Astoria muy segura de sí misma.

Al escuchar tanta confianza puesta en aquellas palabras dichas por su hermana, la rubia entrecerró los ojos, suspicaz—. ¿Y por qué lo dices?

—Yo sé porque lo digo —dijo con suficiencia.

—¿Qué hiciste, Tory? —preguntó preocupada, le tenía mucho cariño a Draco para que su hermanita le hiciera la vida de cuadritos por un capricho.

—Oh créeme, yo no hice nada —respondió con una gran sonrisa, a sabiendas de que técnicamente ella no había hecho nada sino su madre.

Daphne estaba por empezar una discusión con su hermana cuando observó, de reojo, algo que le llamó la atención. Al mirar directamente en esa dirección, suspiró aliviada.

—Sí, ahora si te creo.

La morena frunció el ceño por la rápida aceptación de su hermana mayor pero, al ver en la misma dirección, entendió el motivo. No obstante, eso no significaba que ella estaba bien en esos momentos, al contrario, su pasmo era tan grande que ni siquiera sabía cómo actuar.

Ver a Draco, tan guapo como siempre, acompañado por la estúpida de Granger, ambos sonrientes y tomados de la mano, seguidos por sus amigos, era totalmente fuera de lo esperado. ¡Esa no era la escena que tenía que presentarse esa noche! ¡Draco tenía que aparecer solo! ¡Solo para caer en sus redes!

—O, quizás, sea lo que sea que hiciste, no salió como esperabas ¿o sí?

Astoria miró a su hermana con odio mientras ella la miraba con severidad.

—Draco decidió casarse con Hermione, Astoria, y espero por el bien de todos que no metas en problemas a nuestra familia por un capricho —la rubia miró hacia un lado y chasqueó la lengua con molestia—. Ya veo que es tarde para eso.

Y la primogénita de los Greengrass no iba mal encaminada, solo bastaba mirar la furiosa expresión de Draco y el gesto de Hermione tratando de tranquilizarlo para percatarse de ello. Se escuchó un "No, Draco, no es el lugar para discutir" antes de llegar hasta donde se encontraban las hermanas.

—Ho-hola, Draco —saludó Astoria nerviosa.

—Ni Draco ni leches, en este momento tanto tú como Margareth se van en este instante de nuestra fiesta.

—Draco, por favor...

—No, Hermione —gruñó el chico mirando a su novia—. Me cansé de ser paciente con ellas, sabía de sus intereses de un enlace entre nuestras familias por matrimonio, ¡pero esto es el colmo! ¡Jamás pensé que llegarían tan lejos! —fijó nuevamente su atención hacia la pelinegra—. Lárguense antes de que llame a seguridad.

—Draco —intervino Daphne con cautela—. No sé qué demonios hizo mi hermana, pero ¿podríamos hablar en privado? Estamos atrayendo la atención de los presentes.

El ojigris miró a su alrededor, y confirmó la advertencia de la rubia, algunos invitados miraban curiosos la discusión que empezaba a generarse entre los cuatro.

En otras circunstancias le habría hecho caso a Daphne, era una buena amiga y no tenía culpa de a quien tenía como madre y hermana, así como también le habría hecho caso a la petición de Hermione de dejar las reclamaciones en otro momento. Pero, esa noche no podía acceder a sus peticiones, no cuando se sentían insultado, injuriado, indignado y traicionado por personas que jamás pensó que lo atacarían de forma tan sucia. Porque sí, el objetivo era separarlo de Hermione, mas era a él, a sus palabras quienes utilizaron de la manera más ruin, y todo para alejar a la única mujer que podía complementarlo y entenderlo. Quisieron quitarle un tesoro valioso a un Malfoy, y él les iba a demostrar las consecuencias de ello.

—Lo lamento mucho por ti y tu padre, Daphne, porque sé perfectamente que no tienen nada que ver en esto —dijo Draco con sincera disculpa. Al mirar nuevamente a la pelinegra, su tono pasó a una furia helada—. Sin embargo, no voy a seguir permitiendo ninguna estupidez en mi contra o en contra de mi prometida.

—Draco, no sé de qué me estás hablando...

—¡Por supuesto que sabes! Margareth le mostró a Hermione una grabación alterada de nuestra conversación en la oficina, una grabación que requiere una grabación original y que solamente tú —afianzó señalándola con el dedo índice—. Podías tener.

Astoria entró en pánico al ver que varios invitados estaban haciendo un círculo alrededor de ellos, creando murmullos que solo eran acaparados por la música en vivo, pero la asustaba la mirada asesina que le estaba dedicando el rubio.

—¿Qué está pasando aquí? —dijo John Granger al llegar al centro del círculo, seguido de su esposa—. ¿Draco? ¿Hermione?

—Draco, por favor —susurró Hermione, tratando de alejar a su prometido de las chicas Greengrass, fallando en el proceso—. Si quieres reclamarles, hazlo en otro momento.

—Tío John, tía Jane, lamento mucho este incidente —se disculpó Draco mirando a la pareja—. Pero, no puedo tolerar la presencia de Astoria y Margareth Greengrass, no después de lo que nos hicieron a Hermione y a mí.

El ojimiel miró a las hermanas Greengrass con el ceño fruncido antes de dirigirse a su ahijado—. Vamos a mi oficina.

—¿Qué ocurre aquí? —Margareth apareció junto a sus hijas, mirando confundida a ambas parejas, sobretodo a la más joven.

—¡Apareció la que faltaba! —espetó Draco mirando a la pelinegra mayor—. Así no tendremos que mandarla a buscar para que se retire.

—Draco —le advirtió John con clara reprimenda—. Como te dijo mi hija, no es el momento ni el lugar para discusiones. Vamos a mi oficina y hablemos con calma. —se giró hacia su esposa—. Cariño, busca a Anthony y a Narcissa y llévalos a la oficina, todo indica que es un problema entre familias.

La castaña mayor asintió y, después de fulminar con la mirada a la señora Greengrass, se retiró a buscar a sus encomendados.

—John ¿Qué está ocurriendo? —inquirió Margareth molesta—. ¿Y por qué Draco me habla de esa forma?

—Eso mismo quisiera saber —respondió John apretándole el hombro al rubio para que no continuara con sus comentarios—. Pero, esperemos a que estemos en un lugar más privado para saberlo.

Al ver que el número de curiosos había aumentado, Margareth estuvo de acuerdo—. Bien, guíanos a tu oficina.


Hola a todos, espero que les haya gustado el cap.

Si, ya sé que me tardé una eternidad en actualizar, pero han ocurrido muchas cosas desde la última vez. Además de la pérdida de mi abuelo materno a finales del año pasado, mi tío padrino falleció en febrero, el mismo día que nació su primera nieta y mi prima. Llegó la cuarentena en marzo, toda una locura en cuanto a ponerse al día con las medidas de protección, y sin acceso a los cibers. A finales de mayo, falleció mi abuelo paterno. Luego se presentaron dos casos de covid-19 en mi comunidad... En fin...

Tampoco tengo servicio de internet ni computadora, y los cibers todavía siguen cerrados, por lo que escribir y actualizar es toda una odisea. No es fácil cuando se depende de lo prestado u_u

Me estoy poniendo al día con esta historia y con la de "El comienzo de una nueva vida II", por lo que el avance es lento, pero estoy haciendo lo posible, no quiero dejar las historias inconclusas.

Informo que, sacando cuentas, a esta historia le queda capítulos. ¡Sip! ¡Le falta poco para culminar! Aunque el detalle es ese: culminar.

Y ustedes, como buenos lectores y lectoras, me tienen que ayudar. ¿Cómo? Con sus comentarios, sugerencias, opiniones...

OjO: la sugerencia de actualizar rápido no cuenta, como ya dije se hace lo que se puede, y más ahora en estos tiempos de pandemia .

Nos leemos después. Cuídense mucho. Besos a todos.

P.D: ¿Quienes cumplen o ya cumplieron en este hermoso mes? Sí, yo también soy de este mes jejejejeje