Pareja: TemaSaku.
No puedes luchar
Temari retrocedió sin esperarlo. Sakura sonreía ladinamente y ella todavía sentía su sabor en los labios. Apretó la carpeta contra su pecho y miró alrededor.
—¿Sakura? —cuestionó—. ¿Qué haces? ¿Es algún tipo de broma? ¿Un reto?
Haruno negó.
—Para nada. Quería besarte y lo he hecho.
Temari frunció el ceño.
—No me gustan las bromas —advirtió, severa.
—Y no lo es —aseguró Sakura—. Temari, quería besarte. No, me moría de ganas de besarte. Hace tiempo, pero hoy no pude más.
—¿Eres consciente que estamos casadas? —cuestionó enarcando una ceja.
—¿Y? —cuestionó Sakura mirando el anillo de su dedo—. Interferencias mínimas.
—¿Mínimas? —exclamó Temari incrédula.
Se acercó a ella para tomarle la temperatura. Sakura la asió de la muñeca, robándole otro beso, y otro, hasta que le fue imposible esquivar, hasta que sus labios fueron totalmente su presa. Incluso su cuerpo fue impedido. Generalmente, podría defenderse, pero Sakura, y tenía razón Shikamaru cuando la describió, tenía una fuerza de mil demonios.
Y, joder, besaba demasiado bien.
Incluso por un momento pensó que iba a dejarse llevar, perderse en la sensación de su lengua, de sus dientes sobre sus labios o la forma en que se tragó sus palabras.
Cuando se separó, Sakura se lamía los labios y la miraba vilmente.
—Deliciosa, Temari —felicitó—. Quiero probar más.
—¡Basta! —ordenó sujetándola de los hombros—. No sé qué pasa contigo, pero así no funciona las cosas, Sakura. Tú no puedes… Lo que estás haciendo es forzarme.
Sakura se detuvo, mirándola fijamente.
—¿Estás segura?
Temari dudó con la pregunta. ¿No era obvio?
—¡Claro que sí! —exclamó confusa—. Me has besado por la fuerza.
—Me has correspondido —recalcó—. Y hasta has abierto tus piernas a mi rodilla fácilmente.
—¡Eres más fuerte que yo! ¡Te aprovechas! —acusó.
Sakura parpadeó. ¿Cómo podía tener ese gesto tan inocente y dolido?
—Temari, no he usado mi fuerza —puntualizó—. De hacerlo, podría romperte un hueso o algo. Nunca ha sido mi intención herirte.
Sostuvo su mano con ternura y ella frunció el ceño, mirando sus manos unidas.
—Creo que realmente te ha gustado que te besara y has pensado que estaba mal y por eso has sentido presión, como si te forzase, porque es el único modo en que te quedarás satisfecha por haber engañado a tu marido.
Temari se llevó la otra mano al rostro, cubriéndose la cara. La carpeta que había sostenido estaba a sus pies, con los papeles revueltos.
—Esto es tan… vergonzoso —gruñó.
Sakura le besó la mano que sostenía.
—Natural, no vergonzoso. ¿Qué tal si probamos más? —propuso.
Ella la miró.
—Sakura, eres más vil.
Pero su boca no se negó.
Próxima pareja: MenSaku.
