Capítulo 20.

Milk acudió esa tarde a verlas, les trajo algunas sobras de comida que ella había estado preparando, ahora que había ingresado a su primer año oficial de la escuela. Bulma se sentía pesada para levantarse, así que sólo comieron la niña y Milk juntas, mientras su madre se tomaba las píldoras necesarias para recuperar sus fuerzas. Milk sacó un pequeño pastel de chocolate y se lo sirvió a Kei en un plato de vidrio. La niña esperaba ansiosa a comérselo.

—Kei—la llamó Milk, para que la pequeña la mirara a los ojos. Cuando obtuvo su atención, le dio el plato—, ¿como ha estado tu mamá esta semana?

Kei tomó un pedazo de pastel con su cuchara y se la llevó a la boca, después contestó:

—Pues, igual que hoy, mamá se siente algo mal, ha empeorado desde que ya no tiene trabajo.

—Nena, estás preocupada por tu mamá, ¿que te parece si hoy te llevamos a entrenar con el señor Piccolo?

Kei la miro con ojos brillosos y entusiasmados.

—¡Sí!— exclamó.

—Muy bien, Kei, vamos a decirle a tu mami— Milk sonrió y miro a Kei terminar de engullirse su pastel con rapidez.

La lluvia había cesado en el momento en que ella entró en la casa de su amiga, pero aún el sol no terminaba de descubrirse y todo en las calles era húmedo. Kei levantó los trastes sucios, tomó después a Milk de la mano y la encaminó a la habitación de Bulma. Su madre estaba sentada contra el respaldo de su cama, tenía un libro en las manos y lo estaba leyendo. Alzó los ojos al ver las presencias femeninas.

—¿ya terminaron de comer?—pregunto Bulma con una cálida sonrisa que con,obvio el corazón de su amiga.

—Sí, así es mami. La tía Milk me ha dicho que ella puede llevarme con el señor Piccolo a entrenar un rato, ¿puedo, mami?— dijo Kei dando pequeños brinquitos.

Bulma alzaba de arriba a abajo su rostro conforme a su niña daba sus tiernos saltos, una sonrisa aparecio en su rostro de forma ladeada. Por un momento, el color regresó a su mejillas y se tornaron sonrosadas. Milk contemplo esto con cariño, viendo que Bulma sí tenía aún oportunidad de recuperarse. Kei tomó la mano de su madre, y la sacudió despacio, para que ella le consintiera poder entrenar un poco de tiempo.

—De acuerdo—dijo finalmente Bulma. Hizo un esfuerzo que preocupó a Milk y a la niña por quere levantarse de su cama, le tomó un tiempo hacerlo. Milk se acercó a ella y la apoyó en su hombro.

—Mami, ¿si puedes levantarte?—dijo Kei a un lado mientras que a su madre le costaba trabajo mantenerse en pie.

—Sí, mi niña, yo puedo—respondió ella, al momento en que Milk le ayudaba a dar un primer paso hacia afuera de su habitación.

—Bulma, está claro que se te dificulta estar sola, ¿que te parece si llamo al señor Piccolo y que él venga por Kei? —dijo Milk al ver a Bulma con intenciones de acompañarlas.

Bulma alzó el rostro con decepción, sabía que no estaba ella en condiciones de salir, pero además, Milk quería hablar de lago importante, pues reconoció la expresión que se marcó en su frente, suponía que ella tenía algo por decir. Suspiro pesadamente, míro después a su niña, y notó su mirada ansiosa por su respuesta, Bulma se volvió a sentar en su cama, Milk la soltó. Bulma palmeó a la izquierda de su cama, dándole a entender a su hija que se sentara a su lado. La niña obedeció, miro a su madre, esperando una respuesta negativa, de nuevo, pues desde hace días le llevaba pidiendo que la dejara ir, pero por su condición, no insistía más.

Bulma le acarició la mejilla, le sonrió tiernamente, y habló:

—Bueno, hijita, se que quieres hacer muchísimas cosas, y yo te he detenido. Te voy a dejar, pero sí me prometes que no vas a emocionarte y darle lata al señor Piccolo.—dijo Bulma con voz firme, pues sabía que la hiperactividad de la niña había aumentado desde esos días.

Kei asintió sin chistar, ni objetar, Milk río y sacó su celular. Marco al señor Piccolo y él estuvo ofrecido en ir por la niña. Kei se alistó, y mientras esperaban a que llegara el, la niña se fue a ver la televisión por un rato. Bulma miro a Milk parada en la puerta, observando a Kei.

—Milk—la llamo Bulma, y ella volteó—, ¿qué tienes que decirme?

Milk carraspeó y mostró una cara un tanto nerviosa por lo que tenía qué anunciarle a su amiga, Bulma arqueó su ceja ante la duda y la incertidumbre. Milk se abrazó a sí misma y le sonrió, se acomodó más cerca de ella, le tocó el hombro mientras pensaba las palabras que diría, su amiga esperaba y la dejaba tomar su tiempo pacientemente.

Milk por fin hablo:

—¡Estoy embarazada!—dijo casi en un grito.

Bulma abrió los ojos y la boca, la expresión de sorpresa en su rostro causó una especie de disgusto en Milk.

—No te pongas así, te lo pido. Eres la primera persona a la que se le digo, no sé cómo le dire a mamá, a Goku, y mucho menos sé lo que haré, por favor, Bulma, apóyame, estoy sola en esto, por favor, por favor—Milk arrugo la frente, su voz se fue apresurando al hablar, estaba deseperada, y eso conmocionó a Bulma, ella la abrazó en un efecto de apoyo.

—Milk, yo siempre voy a estar contigo, te quiero y te voy a apoyar como tú lo hiciste conmigo, aún si te quedas solita, lo cual no va a pasar, te lo prometo. Estoy segura de que a ti si te toco un muchacho que verdaderamente te quiere, a pesar de que es algo distraído—Bulma arrugo un poco su rostro y asintió—, pero tiene un gran espíritu. Entiendo muy bien que no es el momento más adecuado para que tengas un bebé, ambos están a punto de terminar su primer año de universidad, Milk, eso es lo difícil de procesar. Pero no te abandonaremos.—Bulma lucho aún rostro demacrado y frágil, pero con aquellas palabras hizo que para Milk ella luciera como un ángel, el cual su rostro se puso blanco y hermoso.

Bulma le pasó la mano por las mejillas de Milk, y la abrazó. Milk se dejó conmover y descargó su pesar y preocupación con su amiga. Bulma era un ser bello para ella. Bulma estaba aún mucho peor que Milk, y aún así tenía palabras para reconfortarla y hacerla sentir mejor, tenía una esperanza, y sabía que sería lo mismo para su amiga. Ella estaria bien, porque a fin de cuentas, todo lo que Dios permite que suceda, es para algo bueno, aunque todo se vea de distinta forma.

Algo bueno saldría de esto, tal vez Bulma logre sanar, tal vez ella y Kei si seguirán juntas, tal vez ella encontraría el amor de su vida por fin, tal vez Bulma lograría algo bueno.

Así como ella, que ya tenía al amor de su vida dentro suyo, y tal vez había encontrado a su persona en Goku.

—Bulma, no se qué haría yo sin ti—dijo Milk mientras apoyaba su barbilla en el hombro de su amiga y cesaban sus lágrimas.

—siempre voy a estar para ti— respondió Bulma.

El abrazo y la consolación duro por unos momentos más. Al final de ello, Bulma sacó unos pañuelos que estaban puestos encima de su buró, su madre, Bunny, se los dejaba por si tenía necesidad de usarlos. Milk se limpió su rostro y después le dedicó una gran sonrisa a Bulma.

—Milk, debes decirle a Goku y a Jerk, y tiene que ser lo mas pronto posible—dijo Bulma, y su voz sonó algo ronca.

—Sí, supongo que tendré que decirle primero a Goku, y saber si va a darme su apoyo, y después enfrentarme a mamá—Milk se talló con su puño la nariz.

—Milk, quiero pedirte ayuda en algo, ¿puedes?—pregunto Bulma de manera seria.

—Claro que sí, ¿que ocurre?

—Con esto he decidido que ha sido suficiente, debido a que mamá hizo que me analizaran en un estudio clínico para saber qué tengo, me ayudo mucho, porque ya sé qué es...—Milk abrió los ojos en señal de preocupación, nadie conocía eso.

—¿¡Qué es!? ¿Por que no dijiste nada? Esto es muy importante, ¿tiene cura? ¿Puedes sanar? ¿Puedes morir?—las preguntas de Milk resonaron como gritos en la habitación, Bulma trató de mantener la calma.

—Está mañana me mandaron un sobre que me decía los resultados que tomaron tiempo concluir, al parecer no es muy difícil de diagnosticar, a menos de que se trate de un mal hospital. Ni mi madre lo sabe, Milk—Bulma estaba sin expresión, y eso le costaba a Milk para adivinar sí sería algo bueno o algo malo. Bulma abrió de su buró un cajón y sacó un sobre azul.

Lo abrió y a Milk se le helaba la sangre de la impaciencia, le pedia a Dios en su mente que fuera algo que tuviera solución, lo hacía con todas sus fuerzas.

—Milk, es esclerosis múltiple—dijo Bulma mientras por su rostro rodaban lágrimas—, tengo una falla genética, está enfermedad no tiene cura, sólo se puede tratar—el rostro de Bulma se empapó poco a poco, Bulma sentía ahogarse, mientras Milk también lo sentía.

—Bulma—dijo Milk en voz baja—, es que...no lo entiendo, ¿por que los ataques y los vomitos? Esto no es justo, no lo es—Milk comenzaba a llorar de nuevo.

—No, no lo es, y pues era una manera en que mi cuerpo reaccionaba al estrés, los ataques me avisaban de qué hay algún daño en mi cerebro, poco a poco voy a perder la cordura, Milk—Bulma lloraba más—. Milk, no puedo cuidar más de Kei—Ella se desbordó aún más sin poder evitar pensar en la sonrisa de su niña—. La estoy condenando a padecer muchas más dificultades en su vida, Milk, la única que puede cuidarla es mi madre, y yo tengo que ir a una clínica para enfermos para que no sea una carga para nadie y...—antes de que Bulma pudiera continuar, Milk la interrumpió.

—¡Basta!—grito y se levantó de la cama—. No puedes estar hablando así, eso no va a ocurrir, me acabas de decir que nadie me va a abandonar, así que tampoco lo va hacer nadie por ti, tenemos la misma familia, ¡y además, se puede controlar! Bulma, tranquila, no es el fin del mundo, aún estás muy joven, falta mucho para ti por vivir, y con Kei—Milk se agacho a Bulma, y le tomó la mano—, pero...¿puedo sugerirte algo y no te vas a molestar?—Milk espero su respuesta, Bulma asintió—, sé que tú y Tights tomaron esta decisión, pero creo que es el momento de que Kei conozca a su padre.


—Señor, tiene que considerar bien lo qué hará, para mi sería decirle a su hijo—sugirió uno de sus hombres.

El rey ignoró su respuesta, en cambio, se concentró en prender su puro. La llama de la chimenea bailaba mientras se oía el crujir de la madera bajo ella. En la habitación estaban reunidos por lo menos tres de sus hombres en los cuales confiaba más. Habían pasado unas cuantas horas desde la visita de Freezer anunciandole que conocía sobre Bulma y la niña, era obvio que no se iba a quedar de brazos cruzados después de lo que sucedió en su juventud contra ella, pero parte de eso tenía que ver mucho Vegeta, ya que él fue quien cometió lo que originaba su problemática. Era vital que se reuniera con ellos para tomar una decisión, pues Zarbon le había dicho una idea que tenía rondando por su mente y eso incluía, de nuevo, mentir a su hijo y, desde luego, dolor.

—Señor, no puede considerar en eso, es de su hijo, la madre de su nieta y de la única muchacha de la cual Vegeta se ha enamorado, eso lo alejará aún más de usted—insistío el hombre.

—¡Cállate!—le contestó el rey con una voz que lo hizo temblar.

El rey se levantó de su asiento y miró a los otros hombres sentados a su lado, que permanecían en silencio.

—Este ya manifestó su idea de héroe, basándose en la moral—lo señaló dejándolo humillado—, ustedes, ¿qué piensan?

Uno de los hombres faltantes se rascó la barbilla.

—Yo concuerdo con Zarbon, señor—Respondió, mientras el otro hombre asentía con la cabeza.

—¿Ya lo ves, Rensou?—dijo, y se volteó de lado para ver al susodicho—, somos tres contra uno, así que eso se hará. ¿Vas a participar o vas a mantenerte de lado?—lo miro despectivamente.

—Señor, le tengo mucho respeto y lo tengo en consideración de honor, pero no, me retiro de esto. Es algo muy grave y no podría vivir con eso—Contesto Rensou, y se levantó, dispuesto a marcharse, hizo una reverencia y se dirigió a la salida.

—Espera—lo frenó el rey antes de que pudiera salir—, no tan rápido—Rensou se volteó a mirarlo, el rey frunció el ceño, una mirada que hacia tambalear a todos sus servidores—, si le mencionas una palabra a mi hijo, no creas que te dejaré vivir, puede que te hayas vuelto de las personas en que más confío, pero no te dejaré andar por ahí.

Rensou pasó saliva.

—Señor—fue lo único que dijo, hizo de nuevo una reverencia y salió de allí.

—¿Seguro que no afectará en nada, rey?—pregunto Paragus a su espalda.

—Ya lo veremos—contesto el rey, se giró a los dos hombres—. Muy bien, llamemos a ese malnacido Lagarto.

—Sí, señor—contestaron los dos hombres.

El rey rodeó la habitación y se dirigió a la puerta, se dijo que ni Launch y ninguno de sus criados anduvieran por ahí, acto seguido, cerró la puerta con seguro.

El lárgate con esto pronto, bueno, a decir verdad, Zarbon fue el que lo hizo.

¿Por fin quiso aceptar lo que le sugerí, rey Vegeta?—pregunto en tono burlón, no era difícil de entender que se reía por la línea con los demás de lo que hacía, pero él ya estaba acostumbrado.

—Así es, Zarbon, comunicame con el señor Freezer—el rey volvió a tomar asiento y se inclinó para sostener su barbilla en su puño, que estaba recargado sobre su rodilla.

El teléfono por el que hablaban estaba en medio, en una pequeña mesita de madera de roble.

Vaya, qué ansias—contesto Zarbon.

—Ya, por favor, es urgente para mi hablar con el señor—volvió a pedir el rey.

tranquilo, monito, ¿qué ocurre? Aquí me tienes—Hablo Freezer con su típico tono elegante y femineo.

—Señor, creo que usted sabe sobre la sugerencia que me dio Zarbon, ¿podría hacerse posible si pacto con usted?—dijo el rey con un nudo en la garganta. Una vez que dijera que sí, no habría marchar atrás.

Oh, monito, claro que sí—respondió el largarlo.

—De acuerdo, señor.

Monito, sabes que yo no me retracto con mis tratos, y lo que yo quiero se hace, pero como te estimo lo haré contigo, así que, repasando una vez más. Lo que te dijo Zarbon es lo siguiente: la madre de la niña tiene que pagar por lo que hizo, en eso tú no te vas a entrometer ni a desafiarme, lo acordado con Zarbon es que será una muerte rápida para ella, y lo único que vamos a dejar de lado es a tu pequeña y dulce nieta, para que tú tengas la oportunidad de criarla de forma "legal" y a cambio de su vida, me vas a dar control de todos tus bienes capitales y empresas, y tú solo serás un empleado más, ¿queda claro?—El rey no se inmutó al añadirle más peso a la decisión del plan.

El rey y sus hombres palidecieron.

—Señor, eso no me lo menciono Zarbon...—temblo el rey.

Oh, monito, no palidecezcas, vas a seguir trabajando como jefe y darte sus vidas de lujo, pero yo seré el nuevo dueño del imperio Vegeta, partes de todo el dinero que tienes serán míos—Freezer volvió a reír—, no temas, monito, no voy a dejarte desempleado, solo tendrás que trabajar al cien por ciento para mí.

El rey y sus hombres se miraron, se condenaban todos a una vida dura al decir que sí, pero lo menos era que podrían seguir teniendo negocios. Ellos asintieron y el rey se sentía flaquear.

—Sí, señor—contesto finalmente.

Muy bien— se escuchó cómo Freezer aplaudía—, luego te haré otra visita, para que firmes que me cedes el control de todo tu imperio y tu serás un abuelo muy querido.


N/A: holaaaaa! espero que esten bien, y que les haya gustado el capitulo, últimamente me falta mucha inspiracion y se me dificulta escribir, poco a poco me ire forzando a escribir y terminar el fic. Los quiero mucho, Dios los bendiga.

Si tienen duda de la enfermedad de Bulma, pueden investigarla y veran su importancia, me duele desearle esto a ella, pero por un tiempo ella va a sufrir un poco, ufff, y lo que se viene. Bueno, tal vez me van a odiar, pero creanme que es parte de mi imaginación, los TKM, hasta la proxima actualización! ❤️

Pueden seguirme en ig: amordel. cielo