EL CENTINELA

LIBRO TERCERO

PARTE II: ÉL Y ELLA

Capítulo 20

Reencuentro

La enorme fuerza generada que había atrapado a los guerreros los tenía sujetos pese al incremento de su poder tratando de quebrar aquel vendaval. Cort no se atrevía a usar su poder de supersaiyajin dos por temor a lastimar a Teela, a quien tenía sujeta.

—Suéltame, Cort. No puedes... luchar así —decía Teela pero Cort la estrecha contra él.

—Si te suelto... morirás.

—Si no lo haces... moriremos los dos.

El saiyajin debía de darle la razón pero no quería sacrificar a Teela por él. De pronto, un enorme poder emergió quebrando el viento huracanado. Todos caen maltrechos a excepción de uno.

—Dash —murmuró Kay al ver al caballero dragón frente a la aparición y mostrando el símbolo en su frente.

—De modo que el que nunca llegó a Caballero quiere enfrentarme, ¿eh? Pues ahora morirá primero —dijo esa voz, distorsionada y remeciendo por todas partes.

—Eso lo veremos —respondió Dash.

—Eso no es ya Él y Ella —habló Kay tratando de ponerse de pie—. Es alguien diferente.

La figura va cambiando de forma. Aparece nuevamente Kron pero esta vez con una armadura.

—¿Kron? —preguntó Krina.

—No, no es exactamente Kron. Tiene su cuerpo pero no es él.

El que parecía Kron se levanta y eleva su poder enormemente.

—Mientras controle el Vortex no podrán enfrentarme. ¿Querían un guerrero? ¡Aquí lo tienen! ¡Death Hurricane!

El poder nuevamente vuelve a extenderse como un horroroso huracán que se venía encima de ellos. Sin embargo, esta vez los cuatro elevan su poder pero Cort seguía protegiendo a Teela. Por eso no se une al ataque de Kay, Dash y Krina. Los tres se lanzan contra aquella figura en medio del remolino.

...

Jesús aún seguía de rodillas cuando la mano de Kiwishin se posa en su hombro. La armadura se había desprendido de su cuerpo formando la figura de una cabra de oro.

—No se ponga así.

—¿Cómo quiere que me ponga? Él no tenía por qué hacer eso. ¿Por qué diablos eligió su vida por la mía?

—Príncipe, nadie sabe cuál es la visión de los Caballeros de Oro. Burgun fue uno muy especial y siempre antepuso sus intereses a los de otros. Aunque en los últimos años aprendió lo contrario. Tal vez pensó que su vida era demasiado importante para que se perdiera. No lo sé, pero fue su decisión. No la suya.

—Pero...

—Esto aún no termina, príncipe. Por Burgun y todos aquellos que murieron debemos de continuar.

El príncipe de Endoria se pone de pie y en su mirada hay mayor determinación.

—¿El campo planetario? ¿Cuál es su situación?

—De acuerdo a estas lecturas, es normal —dijo un oficial endoriano.

—Eso quiere decir que podemos llegar allá con nuestros poderes intactos.

—Y yo podré teletransportarme —acotó Kiwishin.

—¿Puede hacer eso?

—Sí...

—Pues bien. Quiero que me lleve allá. ¿Podrá hacerlo?

—¿Con usted?

—Sí, ¿no fui claro?

—Pero...

—No me importan los peros. Voy a bajar. Xadio, lleva a esta nave y a los demás hacia la flota. Comunícate con Kux para que te dé el encuentro. Tal vez la flota principal ya esté aquí. Quiero que con todo venga hasta Adén. Si no tienen una comunicación conmigo, comiencen la invasión.

—¡A la orden!

—Bien. ¿Listo, Kiwishin?

—De acuerdo, príncipe.

Kiwishin toma del hombro a Jesús y ambos desaparecen.

...

El ataque de los Kay, Krina y Dash choca contra una barrera. El impacto es tal que los tres salen despedidos hasta caer en el suelo.

—Debes de salir de aquí, Teela. ¡No puedo pelear y protegerte!

—Creo que tienes razón pero no quiero abandonarte.

—Solo aléjate lo suficiente. No sé si esta montaña soportará este estallido de poder. ¡Debes salir!

Kay se pone de pie junto con Dash y Krina.

—¿Eso es todo lo que puedes hacer, Kron? Esperaba más de ti.

—¿No te gustó? Pues prueba esto. ¡Vacío Estelar!

Un agujero negro se forma y va succionando los tres. El primero en ser arrastrado es Kay e ingresa allí. Dash reacciona y libera su poder con lo cual quiebra la técnica de su adversario.

—¡Kay! —exclamó Krina—. ¡Noooo!

—Vagará por siempre en el limbo del Vortex. Es el castigo por negarse a la gracia.

—¡Eres tú quien causa gracia! —exclamó Cort haciendo estallar su poder y alcanzando el nivel de supersaiyajin dos.

El saiyajin ataca con todo su poder pero también choca con la barrera. Ésta lo rechaza y lo lanza contra la pared, estrellándolo con violencia. Las paredes de la caverna comienzan a resquebrajarse.

—¡Explosión de Galaxia!

El poderoso ataque de Dash da de lleno en Kron. Sin embargo, el campo de energía lo contiene y luego se lo regresa al guerrero de pelo verdoso quien es golpeado por su propia técnica.

—¡Dragón Naciente!

Un enorme dragón verde esmeralda sale del puño de Krina. Sin embargo, esa técnica tiene el mismo resultado. Aun así, ella lo esquiva y vuelve a lanzarse contra Kron pero queda suspendida en el aire.

—No lo entienden aún, ¿verdad? Soy un dios. Cualquier cosa que intenten contra mí, se volverá contra ustedes. ¡Death Fly Of The Dark!

El embate es mucho más violento y arrastra a Krina. Cort interviene y consigue superar el poder lanzado y la saca de la trayectoria de aquel vendaval mucho más poderoso. Dash con su frente iluminada por el símbolo del dragón vuelve a ponérsele enfrente.

—Ingenuo, ¿realmente crees poder superar a la divinidad?

—¡Lo que tu representas no tiene nada de divino y hace mucho tiempo que dejé de creer en dioses! ¡Otra Dimensión!

El ataque dimensional vuelve a abatirse sobre Kron pero este ni se inmuta.

—Tu blasfemia te ha perdido. Algo tan débil como eso no puede hacerme nada. Prueba la muerte negra...

Dash ve miles de plumas negras levantar vuelo. Revoloteaban alrededor de él como si se hubieran desprendido de una enorme bandada de cuervos. Y caen sobre su objetivo, él.

...

Jesús y Kiwishin llegan a la entrada de la Montaña de la Gloria ya que el Supremo Kaiosama pudo detectar de donde provenían las energías. La multitud aún estaba en el exterior pero sumamente asustada por la conmoción que sentían. Ya la gran mayoría de ellos no rezaban ni cantaban. Y miraron a los recién llegados con extrañeza.

—Ustedes... —murmuró uno que se acerca a los dos.

—¿Qué pasa? —preguntó Jesús a Kiwishin.

—Las ondas ya no afectan sus cerebros pero están confundidos. No tienen conciencia plena de lo que ha pasado.

—Soy el príncipe Jesús Ferrer de Endoria. Esta zona ha sido declarada militar y deben de retirarse si quieren vivir. ¡Váyanse ahora!

La gente comienza a alejarse rápidamente en pequeños grupos. Solo algunos pocos quedaban y seguían rezando. Otros estaban como idos pero ya ambos no les dedican atención e ingresan al interior.

...

Kay abre los ojos y se ve nuevamente en medio de la oscuridad. Trata de encender su cosmoenergía para poder sentir alguna presencia pero no había nada. "He sido enviado al limbo. No siento ni siquiera una señal para poder salir", pensaba.

En eso, siente una presencia y se dirige a ella. A lo lejos parecía vislumbrarse una luz que va creciendo a la medida que él se va acercando. Hasta que finalmente la luz crece y lo ciega obligándolo a cerrar los ojos.

Estaba nuevamente en casa. Aquella vida que parecía haber abandonado. "¿He regresado? Pero... ¿cómo?", pensó.

—Te dije que siempre estaría contigo.

Kay se da vuelta y ve a Saily de pie.

—¿He vuelto?

—Has regresado. La pregunta es... ¿te quedarás?

Él se queda un momento en silencio antes de responder.

—No puedo. Debo volver.

Ella le estira la mano y lo lleva hacia afuera. Al abrirse la puerta, su padre, Lisandro, estaba allí.

—Papá...

Lisandro vestía la Armadura Kamei de Pegaso. Kay se vuelve y Saily ya no estaba.

—Papá... ¿por qué? ¿Por qué me alejaste del lado de ustedes? ¿Por qué fue todo esto?

—¿Por qué? Es realmente una pregunta muy compleja. La decisión no fue fácil ya que nos lastimaría a tu madre y a mí pero lamentablemente tu partida era necesaria.

«Hay lugares donde nuestra presencia podría traer consecuencias positivas o negativas. Cuando Atena escribió aquellas profecías, dejó una serie de mensajes para mí donde me advertía quien era yo realmente. Sí, un ser de origen primordial cuya esencia vagó por la Tierra hasta encontrar su oportunidad. Tenía una misión pero en ese lapso aprendí el valor de la vida en este plano de existencia. Eso era algo que debías aprender también. Mi descendencia debía de aprender.

»Y eso es lo que has aprendido, Kay. Eso solo podía ser lejos de nosotros. Las situaciones extremas, que yo seguí y sufrí contigo, podían haberte llevado al bien o al mal. Te mantuviste en el bien y de ello ahora depende mucho. Sobreviviste a la tentación de los Primordiales y ahora a la vida que te daba el Vortex. Has luchado por el destino de mundos y has triunfado. Eres un Centinela y mantienes ese espíritu de lucha por los demás. Porque tu espíritu se mantiene limpio.»

Terminada la explicación de Lisandro es que Kay habló:

—Ergon me dijo que mi presencia causaría daño, papá.

—Cuando nació Ergon se profetizó el enfrentamiento entre ambos pero eso solo sería en la Tierra. Aquí fue distinto. De haber permanecido allí, ambos habrían sido la contraparte del otro. El destino ha sido cambiado. De la multitud de opciones que tenía en ese momento elegí esta. El momento que estamos viviendo ahora. Nuestro último encuentro.

—Papá...

—Kay, ya estás listo para regresar pero antes recibe mi último legado.

Lisandro comienza a brillar y su cuerpo se va desintegrando convirtiéndose en polvo junto con la armadura. Ésta se impregna en la Armadura de Sagitario que comienza a brillar y a regenerarse. Kay siente un nuevo poder en él. Vuelve su vista a la casa y ve de nuevo a Saily.

—Hasta la eternidad, Kay. Recuerda, siempre estaré contigo.

La oscuridad vuelve a Kay quien siente que su cuerpo se va desvaneciendo. Se pierde en el abismo del Vortex pero ahora ya sabía el camino.

...

Dash comienza a combatir contra las plumas negras. Las rechaza con sus manos pero el ataque es más violento y viene de todas direcciones.

Varias ráfagas de ki surcan el aire hacia ellas. Cort atacaba y destruía las plumas negras que se acercaban a Dash. Sin embargo, no dejaban de llegar de todos lados. El caballero dragón se ve obligado a usar su Coraza de Dragón para poder rechazar el ataque.

—Maldita sea, no nos da oportunidad de atacar.

—¡Tormenta Mortal!

El ataque del príncipe Jesús va directo a Kron, conjurando la potencia de una enorme tormenta y concentrándola en sus manos para arrojarla de lleno hacia él. Solo para que rebote en ese campo de energía y vuelva hacia él. Jesús se ve obligado a esquivarlo, moviéndose antes de recibir su propia técnica de vuelta.

—¡¿Príncipe Jesús?! —exclamó Dash—. Veo que ya tiene tiempo para ayudarnos.

—Pensé que estarían muertos. Por lo visto, me equivoqué.

—¡Después se dan la mano! —gritó Cort—. ¡Este sujeto parece peor que Zura!

—Solo es un medio —respondió Jesús.

—¿Un medio?

—La nave ha sido destruida pero el contacto que tenía aquí le ha permitido subsistir. El cuerpo de Kron le permite canalizar la energía pero sigue siendo una presencia etérea.

—Ni tan etérea —intervino Kiwishin entrando al lugar—. Miren quien está atrás.

Los tres dirigen su mirada a esa dirección y entre las sombras distinguen a Aurora Padiz.

—¿Ella? —preguntó el saiyajin.

—La verdadera esencia de Aicila ahora está en ella. Usa a Kron como medio y... —decía Kiwishin.

—¿Creen acaso que pueden desafiar a la divinidad encarnada? —volvió a hablar Kron—. ¡Sientan ahora esto!

Los vientos huracanados vuelven a formarse. Generan un remolino gigantesco junto con esas plumas negras convirtiéndose en una combinación letal. La Coraza de Dragón se extiende hacia todos y los protege.

—¡No sé cuánto aguantaré pero no podemos quedarnos así! —exclamó Dash.

—Debemos tratar de salir —respondió Krina—. ¡No podemos pelear en este espacio tan cerrado con técnicas como esa!

—Para ello, debo quitar la Coraza de Dragón —advirtió el guerrero de pelo verde—. Pero apenas lo haga, esas plumas nos atravesarán.

Fue en eso que una enorme energía se manifiesta casi de inmediato. Su poder es tal que neutraliza la técnica de Kron. Él detiene su ataque sorprendido por la repentina aparición. Es cuando Kay se materializa frente a él.

—¿Tú? ¿Cómo pudiste salir del Vortex?

—El Vortex —dijo Kay—. Ahora formas parte de él. O mejor dicho, Kron forma parte de él. Solo eres una manifestación extraída del Vortex. Él y Ella son una ilusión materializada como la vida que nos construimos en él. Un limbo del cual salen todas las realidades que uno crea con la fuerza del pensamiento y que se convierte en real. Ese es tu paraíso.

—Así que al fin lo has entendido. ¿Te arrepientes de haberlo dejado?

—Tal vez pero lo que creo es más importante es haber descubierto el origen del Vortex que está ubicado fuera del tiempo y el espacio. Es solo un episodio de la conciencia universal donde confluyen una serie de ideas en la más pura abstracción que luego se materializan. Tal vez nosotros seamos también la creación de un pensamiento pero lo importante es que estamos aquí. Y sé lo que tengo que hacer.

—¿Y qué se supone que vas a hacer?

—Te detendré.

—No puedes.

—Sí, sí puedo.

Kay eleva su poder e incrementa su ki hasta hacerlo estallar. Las paredes de la caverna empiezan a romperse y el techo a caer.

—¡Salgamos de aquí! —exclamó Krina.

Ella vio que Kay está cambiando. Su cuerpo brilla y la armadura se restituye totalmente. Dos alas blancas se forman en su espalda, de mayor tamaño que las doradas de la armadura original.

—¡¿Qué está pasando?! —exclamó Dash—. ¡Esa no es la Armadura de Sagitario!

—¡Debemos salir de aquí! —gritó Jesús y los cinco salen volando del lugar, en el exterior estaba Teela y Cort la sujeta en brazos.

—¡La montaña cae! —gritó el caballero dragón a los antiguos creyentes que comienzan a correr en todas direcciones.

En el interior, Kron mira a Kay y eleva su poder.

—De modo que lo encontraste.

—Siempre supiste que sería así.

Kron extiende los brazos y dispara un enorme haz de energía. Kay ya estaba preparado.

—¡Tae Ku Daiiiii!

Ambas energías chocan y todo estalla. La montaña comienza a derrumbarse.

...

Fuera de ahí, todos observaban como la montaña caía. Pese a los esfuerzos, mucha gente fue atrapada por el derrumbe. Los que quedaban miraban a lo lejos y entre ellos, estaban aquellos quienes habían combatido.

—¿Dash? —preguntó Krina—. ¿Y Kay?

—No siento su presencia. ¿Alguien aquí?

—No...

Krina siguió proyectando su mente hacia el derrumbe. "Kay. No, tú no puedes haber muerto", pensaba ella. De pronto, una parte de los escombros estalla y en un haz de luz, Kay sale volando para luego caer a tierra y quedar tendido ahí.

—¡Kay! —gritó Krina y voló hacia él.

El Centinela parecía estar inconsciente.

—¿Lo habrá logrado? —preguntó Dash.

Un similar estallido hace desaparecer el derrumbe y la montaña comienza a reconstruirse nuevamente para sorpresa de todos.

—¡¿Qué demonios está pasando?! —exclamó Jesús.

—El Vortex está entrando a esta realidad. Moldeará todo nuevamente a la imagen que desee quien lo controla.

Kron surge de la tierra frente a Kay y Krina mientras el primero todavía seguía inconsciente.

—No puedes matarme, Kay. En ti aún permanece un escrúpulo de conciencia. No puedes matar el cuerpo sin matar el espíritu.

—¡Yo no tengo ese problema! ¡Explosión de Galaxia! —Dash atacó pero la descarga solo gira alrededor de Kron y luego va directo al guerrero de armadura verde y marrón quien la esquiva.

—¡Nada pueden hacer! —dijo el antiguo Centinela—. El poder de los verdaderos dioses establece su reino en Adén. ¡Que todos los creyentes vengan a mí ahora! Entren al paraíso que esperaban.

Kron abre el Vortex invitando a todos a entrar de nuevo. Kay se pone de pie con dificultad.

—Esto no termina...

—Tienes razón. Recién empieza.

Kiwishin en eso se acerca a Dash a hablarle.

—Necesito tu ayuda.

—¿Qué planea?

—Quiero usar tu cosmoenergía. Elévala. Vamos a entrar al Vortex.

—¿Qué? ¿Para qué?

—Necesitamos llegar a alguien. El único que puede detener a Él y Ella.

Dash decide no replicar. Eleva su cosmoenergía y sus sentidos se proyectan al Vortex.

Nuevamente experimenta la misma sensación de antes.

...

—Hola, Kron.

—¿Kiwishin?

Ambos estaban en medio de un campo verde y se miraban el uno al otro.

—¿Qué haces aquí?

—¿Es esto lo que aspirabas siempre? —dijo Kiwishin.

—Sí, es real.

—Lo sé. ¿Realmente es lo que quieres?

—Es lo que esperaba de lograr. Aquí está mi mundo antes de que lo destruyeran los Primordiales. Mi familia y demás seres queridos me esperan.

—Me alegro, Kron. Quiero presentarte a alguien.

Dash aparece y se pone al lado de Kiwishin.

—Tú... tú eres Dash.

—¿Me conoces?

—Así es. No conocía tu rostro pero sabía que Kay te traería.

—¿Entonces fue tu trampa? ¿Hiciste esto?

—No, cuando "Galaxia" tomo posesión de mí me ofreció después esto. La única condición era no interferir.

—¡Qué fácil! ¿De modo que a cambio de tu paraíso personal condenaste a todo un mundo a la muerte?

—No, todos aquellos que crees muertos están aquí. Todos viven de nuevo en un paraíso. "Galaxia" construye un nuevo universo.

—Dejando que haga lo que quiera en otros. Dime, Kron, ¿dónde está Astria?

—¿Astria?

—Ella murió luchando contra los Protectores. ¿Está aquí acaso? ¿Disfruta del paraíso? Hasta donde yo supe, era tu compañera también. ¿Dónde están Spyra, Stendal, Dorel y Yosei? ¿Dónde están aquellos Centinelas que murieron por tu "paraíso"?

Kron se queda en silencio y Dash le vuelve la espalda despectivamente.

—¿Para esto me trajo? ¿Para mostrarme a un sujeto que abandonó a sus compañeros por su paraíso? Yo renuncié a él por un universo que no es el mío. Regresemos.

—¡Espera! ¿A dónde van?

—Que pregunta. A luchar contra ti.

—¿Entonces es cierto?

—¿No lo sabes?

Kron bajó la mirada antes de hablar:

—Creo que sabía que esto iba a pasar de todos modos.

...

Kay ataca nuevamente a Kron quien detiene todas esas ráfagas de energía y se las regresa. Dash las contiene y vuelve a empujarlas hacia Kron que nuevamente los rechaza. Mientras estaban volviendo esos haces de luz, Cort ataca a toda velocidad pero nuevamente choca en la barrera de energía de Kron.

Desde el aire, vuelve a la carga y lanza varias descargas de energía que estallan alrededor de Kron sin lastimarlo. Tres haces de energía salen de Kron y van directo a Cort. El saiyajin vuela esquivándolos pero estos lo siguen. Consigue detener a dos pero el tercero lo impacta y lo estrella contra la montaña. Jesús Ferrer se prepara elevando su poder.

—¡Águila de Trueno!

Pero el potente ataque eléctrico se disuelve en la barrera. El contraataque no se hace esperar derribándolo ferozmente hasta estrellarlo contra el suelo. Al final solo quedan Kay y Krina.

—Combinemos nuestro ataque. ¡Explosión de Galaxia!

—¡Dragón Naciente!

Solo para que de nuevo reboten en ese campo de fuerza, pero esta vez son desviados por Kay.

—¡Kay! —exclamó Krina y se prepara a responder nuevamente el ataque pero Kay la detiene.

—¡No!

—¿Qué pasa?

—No lo sé.

Kron aún estaba de pie y de pronto hace estallar su energía.

—¡No! ¡No quiero que me domines! ¡No lo harás! ¡Voy a acabar con todos!

Dash se une a la batalla, volviendo del Vortex junto a Kiwishin.

—¿Qué le pasa? —preguntó Kay.

—Kron ha regresado. Trata de recuperar el control.

—Está elevando su poder —repuso Krina.

—Intentaré frenarlo. ¡Plasma Relámpago!

El ataque es contenido por Kron pero Kay no cede poder y mantiene la técnica. Dash sabía lo que hay que hacer ya que la protección de Kron estaba neutralizada. El caballero dragón vuela hacia la entrada de la montaña.

En la oscuridad, Aurora Padiz estaba oculta. El guerrero de armadura verde y marrón trata de acercársele pero una barrera se lo impide. Sin embargo, Dash eleva su poder al máximo y su frente se ilumina con el símbolo celeste de los caballeros dragón.

—Lo siento. ¡Explosión de Galaxia! —Dash lanzó su poder contra Aurora que se cubre con los brazos.

El poder de Kron cede y recibe el Plasma Relámpago. Kay detiene la técnica que golpea de todos modos a Kron y lo derriba.

—¡Kamehameha!

El poderoso ataque de Cort impacta en la montaña que nuevamente se destruye. Todos retroceden por un momento. Tras terminar el nuevo derrumbe, vuelven a acercarse.

—¿Ha terminado? —preguntó Teela.

—Todavía no —respondió Kay.

Del medio del derrumbe salen las figuras de Kron y Aurora. La segunda parecía moribunda. Kron la sostenía bastante lastimado. Es cuando el Centinela le habló:

—¿Kron?

—Soy yo nuevamente. Gracias, al menos pude regresar. Ahora sellaré el Vortex pero lo haré desde dentro.

—¿Qué? Espera...

—Déjame. Debo intentar volver, pero lo más importante es darle un camino a ella. No es responsable. Al menos déjame salvarla. Váyanse, la reacción será enorme.

Ambos empiezan a brillar y la energía sale disparada para todos sitios.

—¡Vámonos! —Todos se elevan y Cort toma a Teela en brazos antes de que el estallido los alcance.

Un domo de luz se eleva a las alturas y remece todo Adén. Él y Ella habían desaparecido.

...

Kay, Dash, Cort, Jesús, Krina, Teela y Kiwishin observaban desde una cima como la luz de la explosión se extinguía. La Montaña de la Gloria había dejado de existir.

—Lo hemos logrado —dijo Krina.

—¿Y Kron? —preguntó Teela.

—Él —respondió Kay—, espero que haya podido regresar al Vortex y pueda encontrar su camino otra vez.

—¿Qué fue todo eso al final? —habló Cort—. ¿Quieren decir que el tal Kron estaba en la misma situación que nosotros?

—Bueno, tal vez pueda explicar en parte que ocurrió —intervino Kiwishin—. Todo se remonta a la nave "Galaxia". Una astronave diseñada por el Imperio de Megazoar que era capaz de usar la transposición para acortar distancias. En el caso de la nave, fue hecha para viajar de una galaxia a otra.

«Pero la nave era ya conocida por los espías de Abbadón. Ellos decidieron apoderarse de la nave y persuadieron a una miembro de la tripulación que los ayude. Le dieron un programa que debía introducir en la computadora de la nave para poder asumir el control. La intención era que si la nave tuviera éxito, regresara no a Megazoar sino a Abbadón pero hubo dos problemas.

»El primero fue que cuando dieron el "salto", no fue a otra galaxia sino al Vortex. Para ese momento, la nave ya había adquirido conciencia propia gracias a ese programa introducido. Y ahí está el segundo problema. Moldearon a la computadora con los caracteres de alguien que sirviera a N'astarith y esa fue una Khan llamada Aicila.

»Pero la verdad es que ella no era del todo leal a su emperador. Cuando la nave toma conciencia propia también adquiere autonomía y decide no regresar. Es ahí cuando la "Galaxia" usó el poder que le daba el Vortex y decidió moldear su realidad. Se fusionó con los tripulantes y los convenció de ayudarla. Regresó, pero con su propio plan, y es cuando encuentra a Zura. A quien Aicila conocía y le propone lo mismo. Para ello, la nave podía pasar ya a la cuarta dimensión y ese poder se lo lega a Zura.

»La "Galaxia" descubre que para mantenerse viva y con mayor poder requería alimentarse. Adén le da esa oportunidad pero es cuando descubre a Kron. Hace que Zura lo venza y lo someta. La nave lo manda al Vortex donde le saca toda la información que necesitaba. Tomó su cuerpo pero no su mente. Necesitaba un cuerpo capaz de canalizar el poder que ella emanaba para poder crear la fantasía de Él y Ella. Mientras tanto ella se pone en órbita y altera el campo planetario para prepararlo para su alimentación. La energía del planeta.

»Por Kron sabe de la existencia de los Centinelas y decide prevenirse. Sabía cómo hacerlo y fue así que neutraliza los poderes de los que bajaron al planeta. Las ondas también hacían que la gente creyera en la nueva religión y todos aquellos que no respondían a esa hipnosis fueron muertos.»

Sin embargo, es allí cuando Kay interviene.

—Eso no explica todo. ¿Para qué nos quería? Kron dijo que nos esperaba. Incluso a ellos.

—No lo sé. De alguna manera, consideraba que Cort, Dash, Paul y los demás tenían importancia.

—¿Cómo pudo saber que los traería? Bueno, yo sabía que nos esperaba pero no a ellos.

—Realmente no lo sé.

—Hay algo que no entiendo del todo —dijo Dash—. ¿El Vortex nos daba la oportunidad de reescribir nuestra historia?

—Digamos que podía hacer que eligieras un nuevo mundo o universo tal como lo sueñas. Cambiar la realidad pero no como un sueño sino como algo tangible.

—Vaya, eso sí suena interesante.

—¿Quién de nosotros no quisiera reescribir su vida? —repuso Krina—. Por lo menos ya sé que tres de aquí si quieren.

Es cuando Kiwishin se acercó a Dash para preguntarle:

—¿No te lamentas, Dash?

—¿Lamentarme? ¿De qué sirve? Fue bueno vivir lo que viví pero odio dejar las cosas inconclusas y esta es una de ellas. Además, no me gustó ver a Shun como un gordo y a Hyoga como un friolento.

—¿Qué? —Aquello sorprendió a la deidad.

—Olvídalo.

—¿Y "Ella"? —preguntó Teela.

—Solo fue un instrumento de la nave. Ayudaba a canalizar la energía de "Galaxia" siendo ella parte de la astronave también. Se lo transmitía al cuerpo de Kron.

La pelirroja no reprimió su curiosidad en la siguiente pregunta que dijo:

—¿Y Zura?

—Está muerto —respondió Cort—. Y espero que bien muerto. Era un enemigo formidable.

—¿Qué se esconde tras todo ello? —se preguntó Krina—. Tal parece que desentrañamos un misterio para encontrarnos con otro.

—¿A qué te refieres? —preguntó el saiyajin.

—A todo esto. Muy bien, entiendo lo que quiere decir que la nave que toma plena conciencia. ¿Pero cómo adquirió autonomía? ¿Cómo controló la cuarta dimensión? ¿Cómo pudo encontrar a Zura? ¿A dónde fue?

—Creo que esas son preguntas a las cuales no tenemos respuestas —dijo Kay—. Aún.

—Y lo que es realmente el Vortex —intervino Dash—. Kay, ¿qué fue lo que pasó con tu armadura?

—Se fusionó con la Armadura Kamei de Pegaso. Es el último legado de mi padre.

Eso extrañó a todos por varios instantes.

—¿Tu padre? —preguntó Krina—. ¿Lo encontraste allí?

—Así es —Kay no quiso decir más sobre su encuentro y la presencia de Saily. "¿Para qué?", pensó.

—Eso si me sorprende —dijo Dash a Kay mirando su armadura—. Y Kron, ¿habrá regresado a su paraíso?

Kay mira el horizonte adonde el sol ya empezaba a ocultarse.

—Francamente, espero que sí.

...

Abandonar Adén fue cosa sencilla. Lo difícil era qué hacer a partir de ahora.

Para Kay fue un golpe saber de la muerte de Burgun. Más aún el comunicárselo a Ergon. Kiwishin, al sentir que estaba vivo, lo recogió usando la teletransportación. El Centinela ingresa donde se encontraba el Dios Guerrero, conectado a una máquina de rehabilitación.

—Supongo que ya lo sabes —le dijo Kay al verlo.

—Lo sé.

—Lo siento.

—Más lo siento yo. Murió por venir a buscarme.

—Creo que fue más que eso.

—No necesito tu consuelo.

—No vine a consolarte. Solo a preguntarte lo que harás después de esto.

—No lo sé.

—¿No regresarás?

Aquello hizo que el muchacho de pelo rubio baje la mirada antes de hablarle al Centinela:

—Los recuerdos de Burgun harían que al final me mate.

—Te ofrezco esto entonces. Una oportunidad.

—¿De qué hablas?

—Kiwishin te lo explicará más a detalle. Se trata de que ayudes en la formación de otros y a la vez te formes tú.

—¿En dónde?

—En el planeta del Gran Kaiosama.

—¿Después de lo que hice?

—No fue tu culpa. No del todo.

—Había mucho de convicción en mí. Realmente quería matarte.

—Sé que Él y Ella fueron muy convincentes pero si creyera en tu culpa plena, no estaríamos hablando.

—¿Por eso me perdonaste la vida?

—No. Además, que estés vivo es más a la casualidad. Ese golpe era para matarte. Bueno, ¿aceptas o no?

Ergon lo mira y hace un gesto.

—Creo que no tengo opción.

...

En otro lugar de la nave de los Centinelas, Cort y Teela estaban juntos.

—¿Qué es lo que piensas hacer, Cort?

—Regresaré a mi planeta. Seguiré entrenando. ¿Y tú?

—Pues, yo...

—Pensaba pedirte que vinieras conmigo.

Teela bajó la mirada antes de contestar.

—No puedo, Cort.

—¿No puedes o no quieres?

—Las dos cosas, Cort. Mi mundo es otro y mi vida es diferente a la que tú sueñas. No sé si podría.

—Vamos, ¿te refieres a la realidad que me creé?

—Eso está en ti. Sé que no dejarás de luchar pero yo tampoco. Mi lucha está en otro lugar. No necesitas una guerrera a tu lado sino una compañera que te lleve por un camino distinto.

Cort la miró y baja la cabeza pero sonríe.

—Supongo que no pude evitar ser un poco romántico. Creo que tienes razón. En el fondo tal vez sueño con eso y tú no.

—Lo siento, Cort.

—Nunca te olvidaré, Teela. Eres una magnífica guerrera.

—Y tú eres lo mejor que me haya pasado.

Teela no reprime el darle un beso. Un largo beso que significaba la despedida.

...

La flota endoriana ya estaba orbitando el planeta y Kay con los demás abordaban la nave.

—¿Quién falta? —preguntó Kay.

—Cort y Teela —contestó Dash.

—¡Aquí estamos! —Los dos llegan de la mano pero rápidamente se sueltan por la mirada curiosa de los demás.

—¿Temías que se te perdiera? —bromeó Kay.

—Vete al diablo —replicó Cort cuando nota la llegada del príncipe Jesús y su escolta.

—Espero que sea el comité de despedida —dijo Dash.

Jesús se acerca adustamente al grupo.

—¿Acaso piensan irse? —les dijo el príncipe.

—Sí, nuestra misión terminó —contestó Kay.

El alto hombre de ojos grises mira seriamente al Centinela y da unas cuantas vueltas sobre sí mismo.

—¿Acaso creen que es tan fácil abandonar mi nave en las narices de mi flota?

—¿Acaso piensa impedirlo? —inquirió Dash algo molesto.

—Pues, sí. Ustedes no se van.

Dash y Kay se ponen serios y miran alrededor de ellos. Sabían que ninguno de los endorianos presentes podría contra ellos. Aunque Jesús fuera otra cosa, era uno solo.

—No. ¡No sin antes de beber conmigo! —Jesús saca de su capa una botella y la destapa con su telequinesis y cada uno de los guardias saca copas.

Al final todos ríen y brindan juntos. Para sorpresa de Kay, Azoret se une al grupo, saliendo del interior de la nave.

—¿Azoret? ¿Qué haces aquí? —preguntó sorprendido Kay.

—Yo la traje —dijo Kiwishin—. Cumpliendo una promesa que le hizo Paul.

—¿Dónde está él? —pregunta algo nerviosa la chica de pelo azulado.

—Volvió a su mundo. No te preocupes por él. Está bien y seguramente sacando de quicio a alguien. ¿Qué te prometió? ¿Matrimonio?

Azoret no pudo evitar sonrojarse antes de agitar sus manos antes de responder:

—No, me dijo que me llevaría a otro mundo una vez que esto termine.

—¿Abandonarás Adén?

—Hice lo que creí correcto pero no podré ver la cara de nadie nuevamente. Hice cosas reprobables.

—No eres la culpable.

—Lo sé pero no me sentiría bien. Adén no me necesita y yo... la verdad, no puedo olvidar.

—Te entiendo —respondió Krina.

—¿Qué pasará con Adén ahora? —preguntó Teela.

Es cuando Jesús Ferrer le habla, luego de tomar un sorbo de la bebida en su copa.

—Eso ya es asunto de Endoria, querida.

—¿Qué quiere decir?

—Bueno, debido a la situación caótica del planeta consideré necesario hacer la ocupación de Adén en nombre de Su Majestad, el rey Lux.

—¿Qué? ¿Está bromeando?

—En estos asuntos, no bromeo.

—¿Acaso piensa que luchamos para dejarle Adén servido en bandeja?

—¿Acaso quieren algo más?

—Sí, la integridad de Adén. Esa gente no tiene la culpa y ha sufrido demasiado. ¿Cómo espera que se sientan de haber estado controlados? Dudo mucho que acepten pasar de un control a otro.

—Sabré manejarlos.

—¿Cómo? ¿Con soldados?

Se produce un silencio incómodo y el príncipe ensaya una sonrisa.

—Les doy mi palabra que no usaré la violencia contra los adenianos. Mis intereses no son controlar a su gente.

—Pero si sus recursos metálicos, ¿no? ¿Qué piensa, príncipe? ¿Iniciar una guerra más?

—No es una guerra más. La guerra siempre ha estado allí. ¿Qué prefieres? ¿Que sus recursos sean tomados por Abbadón? Creo que soy el mal menor si es que lo ves malo. Además, hasta donde sé esto ya no es su campo.

Todos van dejando las copas y se aprestan para irse.

—Vamos, hemos luchado juntos. Creo que podemos despedirnos como buenos amigos. Ya les di mi palabra que los adenianos serán respetados. Esto será en memoria de Burgun.

Jesús les extiende la mano y Kay se la da. Simón llega en ese momento con el último compañero que le quedaba y se despide de todos.

—Lamento lo que pasó —le dice Kay a Simón.

—Gracias, lo lamento también por tus compañeros. Especialmente por Dorel.

—¿Qué harás ahora?

—Regresaré a Megazoar. Tengo las garantías del príncipe para ello.

—Cuídate.

—Gracias, Centinela.

Todos abordan la nave y Kay le dedica una última mirada a Jesús antes que se cierre la compuerta.

—Cuida tu destino, príncipe. Tal vez también te estemos vigilando.

La nave de los Centinelas abandona la nave endoriana y se pierde en el hiperespacio. Nadie se percató de la pequeña nave que abandonaba Adén en ese momento y neutralizando los sensores de la flota endoriana.

Fin del capítulo 20