So what? I feel fine...
I'm ok, I've seen the lighter side of life
I'm alright, I feel good...
So I'll do, I'll try to stop moving
"No more keeping my feet on the ground" (Coldplay)
El examen había resultado algo difícil y estaba seguro de que la calificación sería bastante baja para lo que siempre solía exigirse. Antes, esa situación podría haberle jodido el día, pero no ahora, no con todo lo que había pasado anoche con Sherlock, con su novio.
Aunque el hecho de que Mary se vea claramente afectada mientras intentaba ignorarlo no dejaba de hacerle sentir culpable, John no se arrepentía de nada, estaba jodidamente enamorado y no había nada que lo hiciera más feliz que eso.
—John Watson con esa calificación ¿qué rayos te pasó? — preguntó Mike mientras ambos salían de clase
—No logré aprenderme bien esa clase y no repasé luego. Al menos no desaprobé— contestó algo avergonzado
Ya en los espacios verdes de la universidad, los amigos decidieron almorzar en la cafetería mientras esperaban la próxima clase, John miraba su reloj cada diez minutos por lo que su amigo pudo darse cuenta de que estaba esperando algo.
— ¿Estás bien? Te ves algo ansioso— preguntó Mike
—Estoy bien, es solo que... como que siento que el día está pasando muy lento. Recién son la una y media—
—Nunca te había visto tan desesperado de entrar a clase de anatomía—
John rio divertido —Odio esa materia—
— ¡¿Por qué rayos le ponen esos nombres?! — se quejó Mike
—No lo sé, pero creo que lo hicieron para jodernos a propósito—
Ambos rieron divertidos. Cuando finalmente entraron a ese gran salón que olía a comida recién preparada, John vio varios espacios libres en la mesa larga, como una barra, que daba a la pared de vidrio del lugar. Era perfecto para ver llegar a Sherlock. Se sentó en ella mientras Mike pedía los platos, luego sacó su teléfono para enviarle un mensaje a su ahora novio.
Sherlock, estoy en la cafetería, ¿ya estás llegando?
Por supuesto, al poco rato recibió respuesta. Sonrió al imaginar lo rápido que Sherlock debió haber atendido su teléfono.
Estoy cerca.
Pasaré a verte antes de ir a clase.
SH
Estoy con Mike, no te molesta ¿verdad? Me refiero a que sepa de nosotros, a mí no me importaría, es un buen chico.
¿Piensas decirle lo de anoche?
SH
No, ¿por qué haría eso?...
Entonces no tienes porqué preguntarme si me molesta.
Conozco a Mike y si incluso no le gustara, me importaría una puta mierda.
SH
Entonces ¿te molestaría que le contara lo de anoche? ;)
No, pero en realidad sería algo incómodo.
Estuviste maravilloso siendo tu primera vez con un chico, John.
SH
Digamos que tuve un buen estímulo...
Podría decir lo mismo.
La tienes bastante grande, por cierto.
SH
Jajajajajaja no te vi adolorido en la mañana, Sherlock. No me dijiste nada tampoco.
Creo que fue culpa de tu madre.
No me duele, solo estoy algo sensible.
SH
Podría revisarte si quieres, soy doctor.
Técnicamente, aun no lo eres, pero acepto.
Puedes hacerme exámenes de rutina.
SH
Te voy a dar una revisión completa, Sherlock. Y te va a gustar todo lo que te voy a hacer.
No lo dudo, John...
SH
Te voy a dar tan duro que no caminarás en una semana.
Eso suena tentador.
¿Puedo tomar tu palabra?
SH
Por favor, hazlo. Gritarás mi nombre, Sherlock, te lo juro.
Como anoche...
SH
No, lo de anoche no se va a comparar, estábamos un poco cautelosos de no hacer ruido. Esta vez pienso hacerte mío en todas las posiciones posibles y escucharte gemir toda la noche ;)
Me gustó escuchar tus gruñidos cuando te corriste.
SH
¿Te gustó? Hice lo posible para no gritar, tuve un buen orgasmo. Sherlock, por cierto, ¿estás seguro que estás bien? Anoche fue algo complicado entrar y temí hacerte daño /
Estoy bien.
Y me gustó como se sentía.
SH
Sí, me di cuenta por cómo te estremecías, me excitabas demasiado, Sherlock.
Fue increíble.
¿Podríamos hablar de otra cosa?
SH
Ok... creí que te estaba gustando. Lo siento...
Sí me gusta que hablemos de eso.
El problema es que se me está poniendo dura.
SH
Jajajajajajaajajaja joder, Sherlock, ¡¿en serio?! Jajajajaja te puedo imaginar sonrojado en el bus xD
Pagarás por esto, John Watson.
SH
Podría venirme en tu boca como castigo.
Me gusta esa idea.
Cambiemos de tema.
SH
O podría jalártela con mi boca, de paso te devuelvo el favor porque estuviste espectacular cuando me lo hiciste anoche.
Está dicho entonces, ese será tu castigo.
John, por favor, hablemos de otra cosa.
SH
John empezó a reír con ganas, la imagen de Sherlock avergonzado con una creciente erección, rodeado de personas en el bus sin poder disimularlo, era lo más cómico que podría ver en toda su vida.
— ¿Qué es tan gracioso? —
La voz de Mike lo sorprendió haciendo que apagara la pantalla de su teléfono al instante.
—Nada, nada. Solo vi algo en Facebook—
—A ver—
Mike se sentó mirando curioso el teléfono.
—No, es algo... personal, Mike—
—Ay, vamos, ¿qué es personal en Facebook? Déjame ver—
—No es que... no puedo... —
—Oh, ¿tiene algo que ver con Mary? Oye, por cierto, ¿discutieron? La vi bastante distante contigo hoy —
Bingo, el tema se desvió... aunque no le gustaba del todo tener que explicar lo de Mary.
—Bueno... — suspiró —Mary y yo terminamos—
— ¿Qué? ¿Y eso por qué? — dijo Mike bastante sorprendido —Ayer los vi muy bien juntos—
—Escucha, Mike... — John pensó en que tal vez estaba bien decirle a Mike sobre su recién empezada relación con Sherlock —Te considero un buen amigo ¿sabes? Y... pues, creo que es correcto que seas la primera persona en saberlo—
—No jodas, la embarazaste y terminaron por eso—
— ¿Qué? ¡No, Mike! Ni siquiera llegamos a hacerlo—
— ¿Y por eso terminaron? —
—No— John rodó los ojos —Lo que pasa es que conocí a alguien más. Alguien que tú conoces y... siento que es mucho más fuerte a lo que he sentido antes por alguna persona—
Mike se quedó en silencio un rato sin quitarle la mirada, John pudo darse cuenta que, de hecho, su amigo estaba pensando en Sherlock Holmes...
—Solo una pregunta, John— entonces el rubio asintió —Esa persona... ¿es hombre? —
John no pudo evitar sonreír divertido y eso, por supuesto, había sido una respuesta obvia.
— ¡No me jodas, John Watson! ¡¿Tú y Sherlock están saliendo?! —
—Créeme que hasta a mí me parece surreal— John apoyó sus brazos en la mesa para tapar su rostro mientras emitía una divertida risa
— ¡Lo sabía!, ¡tenía mis sospechas! Se nota que Sherlock se muere por ti y tú, John, con cómo te comportabas cuando estabas a su lado, sabía que caerías en cualquier momento—
—Lo sé, lo sé— aún tenía sus manos en su rostro —No tenía ni puta idea de que me enamoraría de un chico—
—Eso no es lo que me sorprende— Mike rio divertido
John finalmente miró a su amigo — ¿Qué quieres decir con eso? —
—No, no me mal interpretes. Te creía hetero, pero yo creo que el amor no se fija en eso. A lo que me refería era a que ustedes no se llevaban muy bien desde el principio—
—Ah— John volvió a reír —No, me caía muy mal de hecho. Pero que me lo presentes fue lo mejor que me ha pasado—
Mike sonreía de oreja a oreja mientras lo observaba, parecía estar pensando en algo y eso causó curiosidad en el rubio.
— ¿Qué pasa? —
—No, es que... Sherlock jamás se ha enamorado en su vida y se nota que ahora lo está—
— ¿Jamás? —
—Supongo que, si un día son pareja, él te contará todo lo que ha pasado—
John frunció el ceño extrañado — ¿Qué cosas ha pasado? —
—Conozco a Sherlock desde pequeño en realidad, creo que un día te lo comenté. Sé por lo que ha pasado, pero si un día lo sabes será por él mismo, John—
— ¿Me lo contarías si te dijera que nosotros...? —
John estuvo a punto de confesarle a Mike que ahora Sherlock era su pareja, pero se interrumpió a sí mismo cuando vio al rizado acercarse a la cafetería, este ya lo había visto sentado con Mike, por eso lo miraba mientras se acercaba esbozando una bella sonrisa.
—Espérame un minuto, Mike—
John salió de la cafetería, tal vez con más rapidez de lo necesario, pero ver a Sherlock ahí afuera ocasionó que se moviera como un resorte.
—Hola— dijo Sherlock cuando estuvieron frente a frente
—No pude responderte el último mensaje, Mike me habló—
—Lo imaginé—
Sherlock mantenía sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta de cuero, John pensó en cómo hacía el rizado para verse tan guapo con esa ropa... entonces ese pensamiento lo llevó a recordar la conversación que habían tenido por los mensajes. Bajó la mirada hacia el pantalón negro de Sherlock y sonrió de lado, para luego mirarlo sugestivamente.
—Y entonces ¿se te puso duro? — rió divertido
—No mucho. No vuelvas a hablarme de eso cuando estoy en el trasporte público—
John admiró el leve sonrojo de su novio y no pudo sentirse más enamorado de eso. Tomó a Sherlock de la cintura y lo jaló levemente a él hasta que sus cuerpos estuviesen juntos, sus rostros se acercaron inevitablemente cuando Sherlock bajó la cabeza un poco para sonreír en complicidad con John.
—Ya se lo dijiste a Mike ¿verdad? — aún mantenía sus manos en los bolsillos
—Estuve a punto, pero entonces te vi llegar—
John casi podría imaginar la cara de Mike en esos momentos, puesto que era obvio que los observaba.
—Te voy a besar, John Watson— susurró
—Estaría loco si me opusiera a eso—
Luego de una fugaz y divertida risa, Sherlock se agachó un poco más y lo besó tiernamente. John sintió los labios de su novio moverse para atrapar el suyo y luego deslizar su lengua en ella, el rubio supo que no era necesario un beso apasionado, solo querían decir te amo de esa manera.
Cuando finalmente se separaron, juntaron sus frentes mientras se miraban con una sonrisa.
— ¿Qué está haciendo Mike? — preguntó John, ya que era él quien estaba de espaldas a la cafetería
Sherlock sonrió y alzó la cabeza mirando en dirección a su amigo.
—Hola, Mike— saludó el rizado sacando finalmente sus manos de la chaqueta
John volteó, Mike traía tal cara de sorpresa que no pudo evitar reír en voz alta, nunca le había visto tal actitud antes a su amigo. Segundos después, tomó la mano de Sherlock y así entraron a la cafetería.
—Ok, esto es... esto es bastante sorpresivo— dijo Mike apenas ingresaron —Sherlock, amigo, ¿es en serio? —
—No hagas preguntas estúpidas, Mike—
John se sentó al lado de su amigo, vio a Sherlock solo pararse junto a él.
—Pues, lo siento, ¡jamás te había visto así! — Mike traía los ojos bastante abiertos junto con una sonrisa incrédula y divertida a la vez en el rostro
—No me conocía aún— dijo John
—Una pena, así no hubiera sido un sabelotodo egocéntrico y altanero todo el tiempo—
—Sigo siendo un sabelotodo egocéntrico y altanero— dijo Sherlock
—Sí, es verdad, hablo estupideces—
John y Sherlock rieron divertidos mientras Mike intentaba procesar todo lo que había visto en ese rato.
—Debo irme, ¿a qué hora acaba tu última clase? —
John sintió el roce de la mano de su novio en su brazo, como una tímida caricia.
—Hoy acabo a las ocho y media—
—Te espero aquí a esa hora—
—Está bien— el rubio sonrió ampliamente — ¿Asistirás a otras clases hoy? —
—No, pero me las arreglaré para esperarte—
John levantó su rostro un poco para recibir el beso de su novio en sus labios.
—Iremos a comer una hamburguesa, como esa noche— le dijo luego de besarlo
—Suena bien—
—Adiós, Mike— se despidió Sherlock
—Nos vemos, Sherlock— respondió Mike
El rubio no se dio cuenta que había quedado mirando a Sherlock mientras se iba hasta que Mike chasqueó los dedos frente a su rostro.
—John, lo volverás a ver en unas horas—
— ¿Qué?... ah, lo siento— sonrió divertido
— ¿Y desde cuándo son novios? ¿ayer? —
—Desde hoy, de hecho—
— ¿Hoy? ¿Se hicieron la famosa pregunta por mensajes de texto? Has estado aquí desde temprano—
—Uhmm... digamos que nos hemos visto desde más temprano—
Mike lo quedó mirando en silencio nuevamente...
—Espera, ¿cómo que más temprano?... — el rostro de Mike cambió —no jodas... —
—Pasamos la noche juntos— susurró John un poco divertido
— ¡¿Tú y...? o sea... ¿sabes? Iré a ver si ya nos darán la comida—
John empezó a reír, sabía que le había dicho a Sherlock que no comentaría sobre su encuentro íntimo de anoche, pero su amigo era simplemente divertido. Mike era un chico bastante agradable y, saber que era una persona cercana a su novio, le daba un encanto extra. Ciertamente Sherlock no le había contado casi nada sobre su vida, todo había pasado bastante rápido que ni siquiera hubo tiempo de pensar en hablar de ello, así que si tenía alguna pregunta (de las que ya tenía muchas) y no sabía si preguntarle directamente al rizado, Mike Stanford era la solución.
Esperar hasta las ocho y media no era fácil, como ya se lo había dicho a su amigo, el día se sentía jodidamente lento. La idea de saber que el rizado estaba libre en algún lugar en la universidad lo hacía cuestionarse si una clase con su inasistencia le afectaría a su excelente calificación. "Me estoy arrepintiendo de haberte presentado a Sherlock. Cállate y déjame escuchar la clase", esa había sido la respuesta de Mike sobre aquella duda y John no pudo decir nada al respecto.
No fue hasta seis y veinte minutos de la tarde que un mensaje de texto logró sacarle una sonrisa en medio de la clase.
Hay un buen concierto esta noche, ¿vamos?
SH
¿Lo de la hamburguesa sigue en pie?
Iremos luego de comer.
SH
¡Vamos! ;)
Te veo en la cafetería más tarde.
SH
John sonrió ampliamente concentrando la mirada en la pantalla de su teléfono... que bien se sentía tener a alguien que le llenara de esa manera el corazón.
El resto del tiempo pasó relativamente rápido gracias a la dinámica propuesta por el profesor, la última clase que tenía ese día eran de dos tediosas horas, así que con la dinámica el rubio no sintió el tiempo muy pesado. John, Mike y Mary solían siempre juntarse para hacer un grupo de trabajo en esos casos; sin embargo, la rubia prefirió unirse con otro grupo de estudiantes, algo que a John le hizo sentir un poco mal. Su exnovia los había evitado durante todo el día y realmente podía sentir su ausencia, pues primero habían sido buenos amigos y luego novios, por lo que las largas y agradables charlas eran parte de una rutina entre ellos, ahora simplemente estaban alejados y le dolía haber perdido esa conexión con ella. No la amaba, pero la quería como una buena amiga, de eso estaba seguro.
Cuando su reloj marcó las ocho y cuarenta y siete de la noche, John guardaba su cuaderno de apuntes en su mochila, de hecho, toda la clase lo hacía, la dinámica había tardado un poco más de lo que se esperaba. Salió con Mike y se separaron en el camino, ya que este tenía turno en el restaurante y ya estaba retrasado, John entonces caminaba a paso rápido hacia la cafetería, la cual ya tenía a metros de distancia.
— ¡John! —
La familiar voz de Mary llegó a él haciendo que gire inmediatamente, ella caminaba a él a paso rápido y tuvo la sensación de que le había tratado de alcanzar por un tramo del camino.
—Mary... — sonrió nervioso —Hola... —
Los ojos de la chica no podían mirarlo por mucho tiempo, era jodidamente desagradable tener esa sensación de no saber qué hacer exactamente con una persona cuando ya habías tenido una amistad muy fuerte con ella.
—John... oye, yo quería... —
—Espera, Mary... — el rubio suspiró antes de continuar —Eres mi amiga ¿de acuerdo? Aún somos amigos, no quiero que estemos... —
Mary lo interrumpió con una risa algo sarcástica.
— ¿No quieres ser mi amiga? — preguntó John con algo de miedo
—John... — ella miró a su alrededor por unos segundos un poco nerviosa—Es claro que yo no quiero ser tu amiga—
En algún momento en su vida, John había escuchado que el corazón roto de una mujer era muy peligroso y ese preciso pensamiento vino a él en ese momento. Si no quería ser su amiga, entonces ¿qué quería? ¿se vengaría? ¿Mary sería una mujer así?
—Pero... —
—Yo aún te quiero—
La mente de John quedó en blanco, no había sido lo que él creía y más animal no pudo haberse sentido.
—Si no funcionó lo de nosotros, eso ya no importa. Terminaste conmigo de manera abrupta, John, no lo vi venir. Mis sentimientos no cambiarán de la noche a la mañana como los tuyos—
El rubio bajó la mirada avergonzado, prefirió callar ante eso y dejar que la chica continúe con lo que quería decirle.
—Pero eso no es lo que quería decirte... ni siquiera fue necesario— eso último fue susurrado —Solo quería decirte que, por favor, me devuelvas mi cuaderno de apuntes de la clase de... —
De repente, Mary posó la mirada en alguien detrás de él, pero John no tuvo tiempo de voltear a ver quién era, puesto que la voz de Sherlock le dio la respuesta al instante.
—John— llamó el rizado
John le dio una fugaz mirada a su novio para luego volver a Mary, ella los observaba claramente extrañada. El rubio no quería ocultar su relación con Sherlock, pero tampoco quería hacerle más daño a Mary, así que procuró que la incómoda reunión se acabe cuanto antes...
—Lo lamento, no recordaba que tenía tu cuaderno. Lo traeré mañana—
Entonces sintió la mano de Sherlock tomar la suya y la mirada de Mary caer en ellas.
Si habría que darle nombre a lo que John pudo sentir por parte de Sherlock, sería simplemente celos. Sherlock Holmes estaba celoso. Si hubiese podido, John hubiese dejado que sus ganas de reír le ganaran, pero era Mary quien estaba al frente, era la chica por la que alguna vez sintió algo muy fuerte y que, de alguna manera, aún se preocupa por ella. Ya le había roto el corazón, sería cruel volver a hacerlo, además, no quería terminar por alejarla del todo, la consideraba su amiga.
John apretó levemente la mano de su novio antes de comenzar a hablar nuevamente.
—Mary... —
—No puedo creerlo— susurró ella con los ojos completamente abiertos — ¿Tú y Sherlock Holmes...? —
— ¿Novios? Sí — dijo inmediatamente el rizado
El rubio tuvo que controlar la pequeña sonrisa que amenazaba con asomarse en su rostro.
—Es decir... John, tú terminaste conmigo por... por... —
Entonces la sonrisa se fue del rostro a John.
Así sea la mismísima reina, él no dejaría que insultaran su actual relación. No después de haber sido jodidamente difícil para él aceptarlo.
—Mary, escucha, si tienes algo que decir por el hecho de que somos hombres, será mejor que ahorres tus palabras— John no quiso sonar amenazador, pero tal vez así había sido
—Ay, John, no seas ridículo, ¿quién está hablando de eso? —
Esa respuesta no se lo había esperado, John no hizo nada más que guardar silencio.
—Creí que me habías dejado por alguna estúpida con diez centímetros más de altura que yo— Mary sonaba bastante sorprendida, pero curiosamente también se veía divertida —Me di cuenta de cómo se miraban ese día en la fiesta, pero no creí que fuera a más... o tal vez no quería creerlo— la chica dio una pausa mirando a Sherlock por unos segundos, como si algo hubiese venido a su mente en ese momento —John— el rubio recibió nuevamente la mirada de su exnovia —yo te creía completamente hétero—
—No lo es— dijo Sherlock
—Lo soy— respondió John
Tanto Sherlock como John hablaron al mismo tiempo y así mismo se miraron cuando se dieron cuenta de sus respuestas.
—Tú no eres hetero, John, ¿qué mierda sería yo entonces? — Sherlock definitivamente se había ofendido
—Sherlock, yo no soy... tú me gustas, pero no soy gay—
— ¿Qué?... — la mirada de Sherlock lo sentenciaba de estúpido — ¿Acaso te estás escuchando? —
John lo quedó mirando sintiéndose como un idiota, lo que había respondido no tenía sentido y, para colmo, Mary los observaba con el rostro que pone cualquiera cuando es testigo de algo completamente extraño... o estúpido.
John forzó una sonrisa a su novio para luego mirar a Mary, era mejor terminar esa conversación antes de que tenga que sufrir algo más vergonzoso.
—Mary, tendrás tu cuaderno mañana ¿de acuerdo? — le dio un vistazo a su reloj —Discúlpanos, pero ya es tarde, nos tenemos que ir—
Pero antes de si quiera moverse, la mano de Mary le tomó el brazo. Ese pequeño acto ocasionó una inmediata acción por parte de Sherlock, quien jaló de su mano como queriendo apartarlo de ella, John no sabía si esa situación ayudaba a su ego personal, pero no podía evitar sentirse como el protagonista de alguna tonta y cursi telenovela.
—Espera, John... —
—Ya debemos irnos ¿qué es lo que quieres? — dijo el rizado
Si antes los celos de Sherlock le habían causado gracia, ahora caía en cuenta que era su ex y su actual pareja los que se enfrentaban.
—De acuerdo, Sherlock— Mary sonrió de lado algo divertida — ¿Qué piensas que le haré? No planeo quitarte al novio—
—No seas estúpida, claro que no harías eso— respondió con el ceño fruncido
Mary sonrió de lado mirando algo desafiante y divertida al rizado — ¿Seguro? — se cruzó de bazos — ¿Y si lo hiciera qué? —
John no sabía qué pensar, era algo surreal lo que pasaba, especialmente al ver los ojos de su novio analizar rápidamente a la chica para luego sonreír de la misma manera que ella.
—No podrías— respondió simplemente
Mary volvió a sonreír, pero esta vez se veía ternura en su rostro.
Acto seguido, el rubio recibió un fuerte y cariñoso abrazo de ella, uno como de esas despedidas en el aeropuerto, con mucha pena.
—No olvides mi cuaderno ¿si? —
John asintió algo sorprendido, Mary le dio una pequeña caricia en el rostro para despedirse.
—Adiós, Sherlock—
Mary dio media vuelta y se fue caminando sin mirar atrás, a John le dio cierta nostalgia verla alejarse sola, ya que él siempre solía abrazarla cuando caminaban. Pasado algunos segundos, el rubio sintió a su novio jalarlo levemente. Caminaron cerca de un par de metros antes de que uno de ellos dijera alguna palabra, no sabía qué estaría pensando el rizado, pero John sentía que Mary había dejado en el aire algo que quería decirle, ese pensamiento lo acompañó por un rato.
— ¿Por qué demoraste tanto? — fue Sherlock quien inició la conversación
John salió de sus pensamientos y miró a su novio, este estaba serio.
—Sherlock— John se detuvo y soltó a su novio para mirarlo y hablarle seriamente —Preferiría que respetaras el tema sobre mis preferencias y me dejaras hablar por mí mismo—
—Lo que dijiste no tuvo sentido, John—
—No lo tuvo para ti, pero sí para mí. Me gustas y eres un chico, pero no soy gay—
Sherlock respondió frunciendo el ceño demostrando que nuevamente su respuesta no tenía sentido.
—Sherlock— suspiró —eres el primer chico que alguna vez me ha gustado ¿de acuerdo?, pero no me considero gay porque sé que me gustan las mujeres y no sé si pueda fijarme en otro chico tampoco—
—Soy el único chico que te gusta— reafirmó Sherlock
— ¡Sí! Eres el único, mierda—
John vio la arrogante sonrisa de su novio, sabía que era peligroso alimentar el ego de alguien como Sherlock.
— ¿Seré el único siempre? —
El rubio sonrió divertido sobando con pereza su rostro con su mano mientras negaba con la cabeza, como desaprobando de antemano lo que estaba por decir.
—Tal parece que mis gustos son los altos con rizos, color de ojos indefinidos, jodidamente egocéntricos, rebeldes y malditamente inteligentes. No creo que pueda encontrar muchos con esos requisitos—
Cuando John vivía algo que recordaría y atesoraría toda su vida, sentía una sensación cálida en su pecho que le avisaba que ese momento quedaría impregnado en su memoria para siempre. Eso fue lo que sintió cuando vio la gran sonrisa orgullosa que Sherlock le regaló como respuesta, había sido tan perfecta que por un momento sintió haber estado dentro de un sueño.
Sherlock lo tomó del rostro —Yo nunca creí que me llegara a gustar tanto un idiota—
— ¿Un idiota? — John levantó una ceja fingiendo no entender
—Todos son idiotas, pero tú, John Watson, eres mi idiota—
John sonrió divertido para después recibir un amoroso beso por parte de su novio, luego lo tomó de la cintura acercándolo a él un poco más.
—En serio me encantas, Sherlock— susurró una vez el beso finalizó
—Eres perfecto, John—
—Pero dijiste que soy idiota—
—Eres mi idiota perfecto—
Otro amoroso beso se presentó entre ellos nuevamente, John sentía que su gusto por ellos aumentaba porque sentía su cuerpo quejarse cuando se separaban. Las manos de Sherlock bajaron por su pecho y lo tomaron de la chaqueta para hacer presión aún más contra sus labios y finalmente terminar la unión.
—Vámonos ya, quiero ver el concierto completo—
Su novio se veía entusiasmado y eso le hizo sonreír ampliamente.
— ¿Quién toca? —
—Habrá un tributo a Misfits—
—Ah, tu banda favorita—
—Te vas a divertir, te lo prometo—
Empezaron a caminar tomados de la mano, algunas miradas se posaban en ellos en el camino y aunque John no podía dejar de sentirse un poco incómodo, eventualmente sabía que se acostumbraría. Pero por un momento consideró que la atención que llamaban no era especialmente por ser una pareja gay de la mano, sino por el hecho de que era Sherlock Holmes el que tenía pareja, porque sí, todos en la universidad conocían al chico de cabello rizado que resolvía casos, aunque no lo soportaran del todo.
Optaron por ir con bus hasta su destino, el taxi lo tomarían para ir al concierto, ya que estaba más lejos. Era el primer día de relación y John ya empezaba a ver otra faceta del rizado, nada parecido a lo arrogante y despectivo que era con el resto del mundo, pues con él se volvía sonriente, cariñoso y, en ocasiones, hasta muy provocativo.
Ciertamente, John prácticamente no sabía nada sobre él y el comentario de Mike esa tarde le rondaba la mente con frecuencia. No sabía si tocaría un tema muy delicado para Sherlock y lo haría sentirse incómodo, pero Mike tenía razón, si había alguien que debía contarle, ese era el mismo Sherlock Holmes.
Viajaron en los asientos finales del bus, a pedido de Sherlock, para poder besarse a sus anchas sin que alguien los esté mirando con desaprobación. A John no le gustaba la idea, pero una vez en el hecho, cambió de opinión en menos de un segundo, esa rebeldía que Sherlock tenía lo contagiaba y lo liberaba, no era lo correcto en realidad, pero tampoco estaba rompiendo la ley, así que podría vivir con ello. Cuando bajaron y caminaron unos diez minutos más para llegar al pequeño restaurante de comida rápida de Angelo, John pudo darse cuenta que Sherlock no era una persona necesariamente odiada por muchas personas, puesto que Angelo se mostró muy contento de verlo, tanto que lo abrazó con fuerza a pesar de la cara de estrés del rizado.
—Él es mi novio, John Watson—
—Oh, es un gusto conocerte, John Watson— Angelo tomó la mano del rubio fuertemente sacudiéndolo con entusiasmo —Este chico limpió mi nombre y me salvó de ir a la cárcel. Tienes a un gran muchacho a tu lado, nunca lo dejes ir—
John sonrió divertido ante el comentario mientras que Sherlock mostró la sonrisa más orgullosa que tenía.
—Te he dicho, Sherlock, que puedes venir antes o después de cerrar, para que puedan tener privacidad y asientos—
—Lo sé, Angelo— respondió Sherlock con una sonrisa
— ¿Quieren lo mismo de ese día? —
—Yo sí— se apresuró a decir John
—Dos, por favor— dijo Sherlock
Y con una sonrisa, Angelo se hizo paso entre la gente para volver a la cocina y preparar personalmente los pedidos de sus clientes favoritos. John tomó la mano de Sherlock para llevarlo a un lado y no estorbar a la gente que intentaba obtener sus órdenes.
— ¿Lo ayudaste a que no vaya a la cárcel? — preguntó John mientras esperaban
—De hecho, no. Demostré que él no asesinó a nadie, sino que estaba en un lugar completamente distinto robando un auto. Solo lo salvé de una cadena perpetua—
—Entonces, ¿por qué dice que lo salvaste de la cárcel? —
Sherlock respondió encogiéndose en hombros, como restándole importancia a ese detalle.
— ¿A quién más has ayudado? Sherlock, quiero saber más de ti, cuéntame sobre ti—
John se acercó un poco más a su novio para tomarlo de la chaqueta y jalarlo levemente a él, Sherlock no se movió, solo lo miraba con una sonrisa muy cerca de su rostro.
—Hay cosas que tal vez no quieras saber, John—
—No digas eso, Sherlock. Que hayas decidido dejar las drogas me hace sentir orgulloso de ti—
El rizado desvió su mirada haciendo que una alarma se encendiera en John.
— ¿Sherlock? —
John no pudo evitar preocuparse, ¿qué era eso tan grave que Sherlock escondía? ¿era a lo que se refería Mike esa tarde?
— ¡Tengan chicos! — Angelo se hizo paso entre la gente con los pedidos en mano —Con dos porciones de papas fritas más—
—Mierda, muchas gracias— a John se le olvidó todo de inmediato al ver la comida
—Gracias, Angelo— agradeció Sherlock
—Vuelvan cuando quieran, todo lo que quieran del menú, gratis—
El rubio sonrió ampliamente mientras Angelo se despedía con una cordial sonrisa y un asentimiento de cabeza. Sherlock se adelantó y empezó a caminar entre la gente hasta la salida.
Tal como la vez anterior, ambos no hablaron mientras comían, las miradas y las sonrisas eran las únicas cómplices de ellos durante el camino. Llegaron a la plaza, pero no se quedaron, siguieron su camino, la idea era seguir caminando hasta terminar de comer y finalmente tomar un taxi. Pero cuando Sherlock ya había acabado de comer y John ya iba acabando su segundo paquete de papas fritas, el tema que le rondaba en la cabeza al rubio surgió.
—Sherlock, lo que hablábamos... sabes que puedes contarme lo que sea—
John pudo ver cierto nerviosismo en los ojos de su novio cuando hizo la pregunta, tal vez había sido un poco imprudente; sin embargo, cuando quiso retractarse, Sherlock empezó a hablar.
—John, si hubiera algo... — el rizado tragó saliva —si hubiera algo... malo... conmigo, si yo hubiese hecho algo malo... — Sherlock lo miró a los ojos con lo que John pudo interpretar como miedo — ¿aún estarías a mi lado? —
John lo quedó mirando en silencio por unos segundos, tratando de interpretar el trasfondo de aquellas palabras. "Algo malo", eso podría significar tantas cosas, pero viniendo de Sherlock, eso "malo" ¿qué podría hacer?
—Cuando dices malo, ¿a qué te refieres? —
Sherlock desvió su mirada al frente —Me refiero a... a algo que no debía haber hecho, algo que pude haber hecho—
En toda la conversación ellos no habían parado de caminar, John sintió que el tema se ponía serio, por lo que comió las cuatro últimas papas fritas de una y la envoltura la guardó en su bolsillo al no divisar un basurero cercano.
Se detuvo haciendo que Sherlock se detenga también.
—Sherlock, ¿qué ocurre? Dímelo, sea lo que sea, prometo no juzgarte, trataré de comprender ¿entiendes? —
Un gran suspiro con una mirada al cielo que más parecía una súplica por fuerzas. John pudo ver que Sherlock estaba a punto de decirle algo realmente importante de su vida.
—Yo... yo maté a mi mejor amigo— los ojos del rizado se cristalizaron poco a poco —Él murió por mi culpa. Yo... mierda... —
John sintió que se le partía el corazón al ver que Sherlock se limpiaba rápidamente una lágrima como para evitar que él lo notara. Traía la vista en el piso y el cuerpo tenso.
—Sherlock, espera— lo tomó de los brazos suavemente haciendo que lo mire a los ojos —No tienes que decírmelo ahora ¿de acuerdo? —
—No, no, no... necesito... necesito decírtelo ahora o... mierda, John— Sherlock cerró los ojos fuertemente haciendo que sus lágrimas cayeran por sus mejillas —Tuvimos un accidente y él murió, yo estaba manejando y se suponía que lo cuidaría. Fue mi culpa, no puedo... no puedo con la conciencia, John, no puedo con la idea de saber que... que murió ¡por mi culpa! —
Mike había tenido razón, ese tema era muy importante y solo Sherlock era el indicado para contarlo. John, sintió su alma romperse cuando escuchó las palabras de su novio, lo jaló a él y lo abrazó fuertemente tratando de calmarlo, tratando de hacerle sentir que estaba con él. Sintió los brazos del rizado rodearle mientras que al mismo tiempo hundía el rostro en su cuello.
—Lo lamento, lo lamento tanto, Sherlock—
John sabía que los errores se comenten, que hasta la persona más inteligente del planeta no se salvaba de ello, no podía juzgar a Sherlock por algo como eso, no podría ponerle un peso más al que ya debía cargar el rizado todos los días. Solo lo abrazó, lo abrazó fuerte mientras Sherlock hundía el rostro en su cuello tratando de evitar entrar en un llanto desesperado.
—Soy un... —
—Sherlock, no, basta de eso— le interrumpió —Todos cometemos errores y algunos son irremediables, pero de ellos aprendemos. Eres un maldito genio, puedes superar eso, joder, Sherlock. Yo estoy contigo, ¿entiendes? No te voy a dejar solo—
John pudo ver el lado más sensible de Sherlock, ese lado que el rizado ocultaba con maestría y que parecía casi inexistente. Sherlock se había quebrado y John sentía que se había convertido en su refugio, uno donde su novio podía depositar parte de su tormento para que así su carga sea menos pesada. John descubrió a un Sherlock Holmes herido y vulnerable, entonces fue ahí que pudo ser consciente de que el rizado le había confiado su vida.
Varios minutos duró aquel abrazo, el silencio solo interrumpido por los sollozos del más alto, era suficiente para decirse que se amaban, que lo lamentaban y que jamás se abandonarían. En el momento en el que finalmente se separaron, el rubio recibió el beso más dulce de su vida, era un "gracias", un te amo incondicional, un hermoso "estoy feliz de que seas parte de mi vida", John podía entenderlo muy bien y se sentía dichoso de ello.
—Eres lo mejor que me ha pasado, John Watson— Sherlock acariciaba el rostro de John con sus pulgares
—Tú me has cambiado la vida, Sherlock— los ojos llorosos de su novio lo enternecieron aún más —No tengo idea de lo que hacía antes de conocerte— John no pudo evitar sonreír ante su reflexión
—Puedo decir lo mismo— respondió Sherlock con una sonrisa
Un beso más y un último abrazo vinieron, luego siguieron caminando a paso lento hasta que finalmente pudieron tomar un taxi. Un silencio cómodo se había formado entre ellos, pero de alguna manera, John se sentía más unido a Sherlock. Acarició esos rizos durante todo el camino, tal parece que Sherlock ya había hecho costumbre de recostarse en él mientras viajaban. John ya empezaba a adorar eso.
Ya en el dichoso lugar, John quiso ponerle fin a esa atmósfera de tranquilidad entre ellos, estaban ahí para divertirse, bueno, Sherlock, el rubio estaba aprendiendo todavía, pero no se quejaba, así que dejarían toda la conversación atrás y se olvidarían de todo por un rato.
— ¿Quieres una cerveza? — preguntó Sherlock pateando una lata que estaba en su camino
—Espera, yo invito, tú siempre lo haces—
—Sabes que no es necesario, John—
—Cállate—
John le dio un par de dólares, Sherlock solo sonrió divertido.
Ya con las cervezas en mano, juntos ingresaron al enorme local, que más parecía un club, con el escenario al aire libre. A John no le dejaba de sorprender a cuan personaje se cruzaba en su camino y aunque él se sentía fuera de lugar por cómo estaba vestido, le gustaba la falta de atención que le daban a ello todos los presentes. Frecuentar esos lugares ciertamente le había cambiado la imagen que tenía de aquellas personas, tampoco podría decir que les agradaba, pero ahora solo eran simples personas con otra manera de ver el mundo.
Sherlock lo tomó de la mano guiándolo entre la gente, mientras más se acercaban más se movía el cuerpo de su novio al ritmo de la música, lo veía entusiasmado y feliz, joder, eso lo hacía dichoso a él también.
—Mierda, mierda, esa canción es de la puta madre— dijo Sherlock cuando finalmente se detuvieron
— ¿Te quedarás aquí o te unirás al pogo? —
John tuvo que acercase un poco más y levantar la voz para que pudiera ser escuchado.
—Me quedaré contigo. Aquí no podría encontrarte— sonrió divertido mientras daba pequeños saltos, como si no pudiese controlar el movimiento de su cuerpo
—Yo también me uniría, se supone que estoy aquí para divertirme ¿no? —
Sherlock se detuvo y lo miró a los ojos por unos segundos — ¿Estás seguro? Eso de ahí no es como a lo que fuimos esa noche— señaló al tumulto de gente que saltaba y se empujaba constantemente
John se encogió en hombros —Quiero intentarlo—
Sherlock mostró una enorme sonrisa en su rostro —No entres mucho o te perderé de vista, John—
Dicho eso, John empezó a seguir a su novio directo al mar de gente, estos estaban separados por un pequeño espacio entre la gente que disfrutaba del concierto sin unirse al pogo, por lo que John procuró siempre mantener cerca del borde. Vio a Sherlock entrar de un salto mientras era empujado constantemente de un lado para otro, sus rizos rebotaban despeinándose aún más, John sonrió divertido viéndose que dudaba en entrar, ya que esos empujones y algunos golpes se veían algo dolorosos. Sí, dudó, pero solo por unos segundos, ya que cuando finalmente se decidió, se abalanzo entre la gente antes de que cambie de opinión.
Al principio, sintió como si se hubiera metido en una manada de animales salvajes en plena huida, los constantes empujones y golpes le estaban incomodando; sin embargo, con el pasar de los segundos se concentró en la música, que, para su suerte, le resultaba de su agrado, la letra rebelde ayudaba en sus ánimos y el saber que Sherlock lo estaba disfrutando, le ayudó a finalmente mimetizarse con el ambiente. Saltó y saltó al ritmo de la música, el coro se lo aprendió de una y no dudó en cantarlo a todo pulmón. Era desestresante, divertido, agresivo, amistoso, pero, sobre todo, liberador.
We're one and for all
It's just evil all the time
all the time
Evil all the time!
We are the fiend club
We are the fiend club
We are the fiend club
Not you!
Not you!
John abría los ojos de vez en cuando para buscar a Sherlock, como para también asegurarse de no haberse metido tanto. En ocasiones, Sherlock desaparecía, pero de alguna manera no le preocupaba, sabía que lo encontraría, a pesar de todo, sentía que nada los podría alejar. Tal vez era la cerveza que rápidamente empezaba a hacerle efecto o el ambiente despreocupado ya lo había envuelto, de todas maneras, John la estaba pasando de maravilla.
Una canción más empezó a sonar y John no tenía ganas de salir, no encontraba a Sherlock con la mirada, pero sabía que andaría cerca, así que siguió el ritmo de la música hasta que dicha canción terminara. Debía admitir que le encantaba, se arrepintió de no haber tenido suficiente interés para reproducir ese tipo de música y probar sus gustos, era genial tener un poco de rebeldía y antisistema en él, era jodidamente divertido.
La banda que tocaba había terminado la presentación, luego de esa vendría otra, así que, aquella especie de baile agresivo de hermandad se deshizo hasta que la música vuelva a sonar. Como ya lo sabía, Sherlock estaba cerca, este pareció algo espantado cuando lo vio, al parecer se había asustado al no verlo rápidamente.
—Mierda, creí que te había perdido, John—
—No, sabía que... Sherlock, te han golpeado—
Un pequeño hilo de sangre caía por la ceja de Sherlock.
—Ah, creo que choqué con alguien o algo, no lo sé, nunca lo supe— sonrió divertido mientras tocaba su herida
—Mierda, no lo toques, hay que lavar esa herida—
John quiso sacarlo de ahí, tendría que haber un baño o algo parecido en aquel lugar, o al menos podrían comprar agua, pero Sherlock se negó, él había lidiado con heridas así insufribles veces, así que no perdería el tiempo en tal cosa. John insistió, por supuesto, pero Sherlock lo calló con un beso. El rubio no tuvo más opción que ceder.
Otra banda entró al escenario y nuevamente se armó la anarquía, John se unió a Sherlock en el baile muchas veces más, hasta que, luego de un golpe particularmente fuerte en su rostro, John decidió que ya había estado jodiendo con su suerte lo suficiente esa noche. Solo procuró disfrutar de la música desde el límite entre el pogo y el resto del público, viendo siempre a su novio saltando y cantando.
Este estaba sudando, casi empapado, lo podía ver en su cabello, traía la chaqueta de cuero abierta, los pantalones hechos un desastre gracias al piso que ya prácticamente estaba hecho lodo por tanta cerveza derramada, las zapatillas que siempre se veían impecables eran otra historia, estaban irreconocibles. Así, su novio hecho todo un ser lleno de sudor y suciedad, John vio al hombre más bello que jamás podría existir. Mierda, en serio se moría por ese rebelde de cabello rizado como nunca antes lo había hecho por alguien.
Fue una canción en particular la que hizo que Sherlock finalmente se uniera a la tranquilidad a su lado, con una enorme sonrisa y dando grandes bocanadas de aire, Sherlock lo abrazó hundiendo el rostro en su cuello para darle un tierno beso en ese lugar. Su cabello estaba mojado, el sudor caía por su frente, como también lo hacían dos atractivos y rebeldes rizos.
— ¿Estás bien? — preguntó John con una sonrisa
— ¿Bromeas? Amo estar aquí y más aún contigo—
Sherlock lo tomó de la cintura para besarlo, un beso algo tosco debido a que Sherlock intentaba controlar su respiración, pero no importó, la música ahora cobraba sentido. John correspondió mientras introducía sus manos debajo de la chaqueta de cuero, sintiendo la húmeda camiseta de su novio.
I was thinking about you
there was something I forgot to say
I was crying on a Saturday night...
I was out cruising whitout you
they were playing our song
crying on a Saturday night...
El olor a sudor no fue impedimento para recostar su cabeza luego de que el beso terminara, las manos de Sherlock subieron hasta rodearlo por completo y así se mantuvieron hasta que la canción terminó entre aplausos y silbidos.
—Quiero una cerveza, John— susurró Sherlock en su oído
—Debes estar sediento—
Contestó John tomándolo de la mano para empezar a hacerse paso entre la gente, él también tenía sed después de todo. Poco tiempo después pudo ubicar un pequeño puesto donde poder comprar tal bebida, John estaba algo gastado a esas alturas, pero luego de haber recibido tantas cervezas gratis la vez pasada, lo consideró justo.
—Espera, espera—
Apenas habían salido de entre el público, Sherlock se soltó de su mano para luego abrazarlo por detrás rápidamente.
—Tal vez haya mentido con lo de la cerveza— le susurró al oído
— ¿Qué? —
John sintió un cariñoso beso en su cuello mientras Sherlock lo guiaba a un lugar diferente al puesto de cervezas. Aún no lo soltaba, así que ambos caminaban algo torpes.
—Joder, John, esta puta mochila es muy grande— Sherlock finalmente lo soltó
— ¿A dónde vamos? — John ignoró el comentario anterior
—Vamos a la oscuridad—
John fue tomado de la mano y guiado a paso rápido hacia el lado más alejado del enorme lugar, el rubio no tardó mucho en comprender la intención del rizado, especialmente cuando una pareja estaba en lo suyo arrinconados en la tenue oscuridad.
—Sherlock... Sherlock, no creo que... —
John no tuvo tiempo de terminar de hablar, Sherlock lo empujó algo fuerte quedando con el rostro en la pared. Sintió al instante como su novio le quitaba la mochila y sin demora empezaba a rozar su entrepierna contra su trasero.
—Ah... Sherlock, basta... —
La fría mano del rizado se metió por debajo de su camiseta dándole escalofríos.
—Quiero hacerte el amor, John. Ahora, aquí mismo—
El susurro de Sherlock en su oído había sonado tan seductor que su entrepierna no tardó en reaccionar, el contaste roce que ponía cada vez más notable la masculinidad de Sherlock tampoco ayudaba a controlarse. Quería detener esa situación, pero mierda, se sentía tan bien que no podía.
—Detente, Sherlock, por Dios, este no es el lugar— suplicó entre jadeos
La mano ahora tibia que había metido Sherlock debajo de su ropa empezó a estimularlo acariciando su pezón derecho, John no podía evitar gemir ante ello, arqueaba su cuerpo presionando la sensible zona de su novio para devolverle el placentero favor.
—Ah... John... —
Sentía que su novio se volvía loco con cada roce y eso lo provocaba aún más a él, así que no se sorprendió cuando el estímulo en su pecho descendió hasta su creciente erección, la mano de Sherlock lo tocaba por encima del pantalón haciendo que se impacientara cada vez más. Entonces, sin previo aviso, aquella prenda empezó a ser abierta para luego ser bajada de una con su ropa interior. Sherlock no perdió el tiempo y tomó su miembro para seguir con su tarea, todo mientras lo mantenía contra la pared, sobando su erección contra él una y otra vez.
John se dejó llevar, era demasiado, el lugar no era el correcto y eso, de alguna manera, lo prendía muchísimo, además de los gemidos de Sherlock en su oído, los roces, la forma tan jodidamente maravillosa que tenía Sherlock de masturbarlo... John juraba que se vendría en cualquier momento sin previo aviso. Pero entonces algo lo desconcertó, no lo captó rápido, pero luego de sentir el viento frío en su trasero avisando que su pantalón y ropa interior habían sido bajadas hasta sus muslos y, sin previo aviso, Sherlock había colocado su erección peligrosamente cerca de su entrada, John comprendió que su novio quería repetir lo de la noche anterior, pero intercambiando papeles.
— ¡Espera! ¡Sherlock, espera! —
John saltó un poco asustado haciendo que Sherlock se alejara un poco.
—No iba a meterlo todavía, solo quería rozarlo— se apresuró a decir el rizado
El rubio se volteó para poder sentirse más "seguro", Sherlock traía el pantalón a mitad de su trasero, solo lo suficiente para que su miembro sea libre, esa vista fue de su total agrado, pero prefirió quedarse con sus pensamientos para él solo.
—Sherlock, no me siento listo aún. Dame tiempo para eso— se subió un poco el pantalón
—Oh, vamos, John, seré gentil, lo prometo—
John fue nuevamente acorralado contra la pared mientras recibía amorosos besos en el cuello.
—Ah... por favor, Sherlock, si lo quiero hacer, pero... ah, joder... —un roce entre ambos miembros estremeció su cuerpo —lo quiero hacer, pero no ahora, no aquí—
El rizado se alejó inmediatamente para mirarlo con una divertida sonrisa.
— ¿Quieres tener tu primera vez por el culo como toda una princesa? —
—Cállate, imbécil— John rio divertido
—Podríamos ir a un hotel y gastar todo el dinero en condones y lubricante— Sherlock lo volvió a asaltar con fiereza —Te deseo tanto, John... —
—Sherlock... hablo en serio— lo apartó un poco para que le prestara atención —Quiero hacerlo de verdad, ¡tengo una maldita erección!, pero no de esa manera ¿entiendes? Dame tiempo—
Sherlock hizo un puchero con los labios como un niño caprichoso.
—Además, se supone que estaríamos allá— señaló el concierto —No a punto de follar escondidos en la oscuridad—
Sherlock se encogió en hombros al mismo tiempo que chasqueó la lengua—Todo el mundo lo ha hecho, John, supongo que debe ser más excitante—
—Bueno, puedo decir que efectivamente lo es—
John llevó su mano izquierda directo al miembro de su novio para convencerlo más rápido.
— ¿Qué te parece, Sherlock, si tú y yo nos venimos juntos de esta manera? — juntó ambos miembros para masajearlos al mismo tiempo
—Ah... John... — Sherlock se apoyó en los hombros del rubio —Pero yo... —
—Por favor, Sherlock, por mí—
Y eso había sido suficiente, Sherlock no opuso resistencia, se dejó masturbar hasta venirse al cabo de un rato, poco antes de que John también lo hiciera. Había sido como la primera vez que se habían tocado allá en el laboratorio de la universidad, con la diferencia de que Sherlock había demorado más. Acorraló a John contra la pared cuando su orgasmo lo invadió haciendo que, ahora, el que llevara la evidencia del encuentro sea John. El rubio sintió su climax de una manera diferente, en serio el cambio de lugar y lo prohibido de la situación había hecho la diferencia, ni en el laboratorio lo había sentido tan peligroso.
Cuando Sherlock finalmente limpiaba su camiseta mientras lo devoraba con una cómplice mirada y una seductora sonrisa, una linterna y una voz de autoridad los alertó de que era hora de salir corriendo. Vieron a la pareja de hace un rato prácticamente volar del lugar, con la chica semidesnuda de la cintura para abajo llevando su ropa en la mano y el chico intentando subirse el pantalón mientras corría.
— ¡Oh, mierda! —
Dijo John entre risas antes de salir disparado junto con Sherlock luego de tomar su mochila del piso, su novio solo atinó a reír hasta que finalmente pudieron perder al hombre de seguridad que terminó por perseguirlos un buen tramo del lugar.
—Esto es lo más... estúpido que me has hecho hacer, Sherlock Holmes— dijo tratando de respirar lo más que podía
Habían terminado al otro lado del local, el concierto aún continuaba y ellos solo habían ido a follar como unos locos adolescentes. Aunque, claro, tal vez eso era precisamente lo que eran.
—Te gustó, admítelo. Nunca antes te habías atrevido a tanto, John—
Ambos jadeaban cansados recostados en la pared, con una sonrisa divertida y jodidamente felices.
—Sí, es verdad. No sé cómo acabaré ahora que tengo un novio anarquista—
—Terminarás haciendo cosas que ni te imaginas, idiota— Sherlock se acercó a él para luego susurrar en su oído —Te haré la vida una mierda que terminarás amando—
John quedó algo confundido con lo que había escuchado, pero a la vez estimulado por ello, sonaba algo malo, pero a la vez tentador, llamativo. Sea como sea, sabía que lo seguiría, aunque con ciertos límites, por supuesto.
Se besaron por un rato y se volvieron a tocar también (eso ya se empezó a convertirse en una costumbre) y luego volvieron al concierto por un rato más con cervezas en mano. Rato de casi hora y media. Cuando a John se le ocurrió, por primera vez en toda la noche, mirar su reloj, eran ya pasada las dos de la mañana. Sherlock aún quería continuar hasta que el concierto terminara, pero su insistencia ganó y salieron del lugar hechos un desastre. Ropa sucia, sudorosos y despeinados.
Dos taxis los rechazaron, Sherlock los mandó a la mierda a ambos, con eso John confirmaba lo alterado que se ponía su novio cuando estaba con algunos tragos demás. El tercer taxi finalmente los llevó, John se acomodó en la esquina detrás del conductor sabiendo que Sherlock optaría por la misma posición de siempre, además, no podía negar que le animaba saber que se podrían dar un poco más toqueteos. Definitivamente, Sherlock estaba influenciando mucho en él, ya que, al momento en el que el rizado empezó a sobar su rostro en su pecho como un gato, John no pudo con la tentación de enredar aquellos rizos entre sus dedos al mismo tiempo que empujaba la cabeza de su novio hacia más abajo.
— ¿En serio, John? — susurró Sherlock entre risas
— ¿Qué? ¿Creí que querrías dormir? — mintió con descaro
—Sí que estás ebrio— respondió muy divertido
No lo había pensado hasta ese momento, pero tal parecía que Sherlock tenía razón. Luego de volver al concierto, John simplemente no contó las cervezas que pasaron por sus manos, incluso, si no fuese porque se dio cuenta de lo tarde que era, él habría seguido tomando. Él no era de tomar hasta el límite, pero tal parece que esa regla se le había ido de la memoria esa noche.
—Joder, tienes razón— sobó su rostro pesadamente —es tu mala influencia— comentó divertido
—No importa, lo haré igual—
Vio al rizado bajar la cabeza e inmediatamente empezar a restregar el rostro encima de su pantalón, estimulando su miembro de inmediato.
—Ah... Sherlock, no... —
—Esto funciona para ti, ¿verdad? —
John pudo entender que Sherlock se refería específicamente a hacerlo en lugares, por decirlo de alguna manera: "prohibidos". El rubio bien podría empezarse a preguntar si tenía ciertas inclinaciones exhibicionistas, que alguien los encontrara así no le parecía una buena idea ni mucho menos lo estimulaba; sin embargo, hacerlo a escondidas, con ese estrés de ser encontrados, eso es lo que realmente lo prendía.
—Mierda, Sherlock... ah... ¡ah!... —
Una pequeña y suave mordida encima de la tela de su pantalón estremeció su cuerpo haciendo que un fuerte gemido se le escapara, algo que llegó a oídos del taxista, quien no dudó en arruinarles el momento.
— ¡Hey! ¡hey! ¡¿por qué rayos?! ¡Bajen del auto ahora mismo! —
John sintió su rostro arder de inmediato, la vergüenza lo invadió en un segundo, pero cuando quiso disculparse y calmar la situación, el explosivo y rebelde de su novio se levantó para mandar a la mierda al conductor. Si no fuera porque John lo jaló con fuerza para taparle la boca, habrían tenido que volver caminando a sus casas. Se disculpó prometiendo que no intentarían nada durante el camino y eso incluía que se sentaran separados, algo que enojó mucho a Sherlock. El rizado se alejó hasta el otro extremo del taxi con los brazos cruzados, molesto como un niño pequeño. John intentó calmarlo, pero al no obtener resultado, decidió dejarlo ahí. Unos largos minutos de silencio después, el rubio se dio cuenta que Sherlock se había quedado dormido con la cabeza apoyada en la ventana, no pudo evitar sonreír al ver lo tierno que se veía de esa manera.
No sabía en qué momento pasó, pero ahora era él el que se había quedado dormido, fue el taxista quien lo había despertado, puesto que habían llegado en la primera parada.
—Dijeron que uno se bajaría en este punto—
—Ah, sí, deme un minuto, por favor— se acercó a su novio moviéndolo suavemente para despertarlo —Sherlock, despierta, debes bajar—
El rizado abrió sus ojos lentamente, tocó moverlo un poco más para que despertase del todo del sueño.
—Aquí te bajas, Sherlock—
—Ah... — el rizado lució algo desanimado — ¿por qué no mejor voy a tu casa? — preguntó mientras bostezaba
—Porque mañana tengo clases. Bájate ya— insistió el rubio
—Prometo dejarte dormir—
—Ah, no, yo no te creo eso—
John se acercó y lo beso cariñosamente para despedirse.
—No seas aguafiestas, John— insistió Sherlock
—Bájate, joder, quiero llegar a casa a dormir al menos un par de horas, ¿sí? — le susurró con una voz entre enojado y seductor
Sherlock sonrió divertido —Entonces ¿te veo mañana? —
—Tengo un descanso de dos horas a las tres. Te espero en la cafetería—
Sherlock no dijo nada, solo sonrió y lo besó con ganas, como para que no lo extrañe hasta el día siguiente. Le dio su parte del pago y bajó del auto sin protestar. John siguió con la mirada a su novio cuando el taxi siguió su marcha, este cruzaba la calle hasta perderse finalmente en la esquina.
Al llegar a casa, John no tuvo el más mínimo cuidado de ser silencioso, estaba jodidamente cansado y lo único que quería era dormir, se tenía que levantar en pocas horas y saber eso lo hacía gruñir con desánimo. A pesar de ello, nadie en la casa pareció oírlo, tal vez no fue tan ruidoso después de todo, así que, abandonando la idea de darse una muy necesaria ducha, se quitó la ropa apenas entró a su habitación y se tiró en la cama quedándose dormido en menos de un minuto.
