Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 243.
20.- Asustado
Aquello tenía que ser una pesadilla, estaba encerrado en la mansión, había barrotes en las ventanas y estaba sólo. No recordaba qué había pasado, pero sí que su casa nunca había tenido barrotes en las ventanas.
Adrien abrió la ventana con esfuerzo, agarró los barrotes de frío metal y tiró de ellos con fuerza tratando de arrancarlos para huir, pero no cedieron ni un milímetro.
—Dejadme salir —siseó con la voz estrangulada por el miedo. Odiaba estar encerrado, la sensación de estar atrapado y sin tener un lugar al que huir para sentirse a salvo.
Trató de calmase, de contener el pánico que se anudaba en su garganta intentando estrangularle.
Ella le ayudaría.
Se apartó de los barrotes intentando de saber quién era "ella" y por qué debería de importarle. Aquel esperanzador pensamiento intrusivo se repitió acompañado de una mano enguantada roja moteada de negro. Adrien se concentró en respirar con calma y no dejar escapar aquella imagen.
—Ayúdame —rogó.
Los barrotes se resquebrajaron al tiempo que las paredes se venían abajo, Adrien se agachó tapándose la cabeza.
—¡Miraculous Ladybug!
La suave caricia de las mariquitas mágicas tocó su piel devolviéndole a la realidad.
—Adrien, ¿estás bien?
La mano enguantada roja moteada de negro entró en su campo de visión, la atrapó sin dudarlo un segundo tirando de ella para poder abrazar a la persona a la que quería y acababa de salvarle.
—Gracias, Ladybug.
—Oh, de nada. —Rió nerviosa devolviéndole aquel abrazo.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Hoy toca actualización doble porque ayer me pasé el día fuera haciendo la cabra por la montaña. Con este tema me repito un poco, pero es que no se me ocurría gran cosa más allá del pánico de Adrien a estar encerrado y aislado.
