Premio
Algo antes de las dos de la tarde, Valerie y Prince llegaron puerta del castillo.
-¡Vaya, hombre! ¡Por fin! – los recibió Brad – El que es organizado, haciendo esperar a todos.
-Lo siento mucho, tenía asuntos que resolver – dijo Prince.
-Anda, vamos a ponernos en marcha, que si queremos tomar algo por ahí nos van a dar las cinco o las seis de la tarde.
-Vamos, vamos.
Se encaminaron todos, más de veinte brujas y magos, hacia la puerta de la verja de los terrenos del colegio. Genevre, la comandante Rave, se acercó a charlar con Prince y Valerie.
-¿Qué? ¿Qué os ha parecido el recibimiento que os hemos hecho a mediodía?
-Buah… ha sido espectacular…
-Que sepáis que ya lo teníamos preparado, pensábamos vitorearos cuando entrarais, habíamos corrido la voz por toda la mesa Rave.
-Vaya…
-Claro – ella lo tomó de la mano, estrechándosela – Águilas y serpientes somos hermanos de armas ahora. Fuimos nosotros quienes prendimos la mecha.
"Buf, Genevre… debió notarme en un pasado no muy lejano que me gusta mucho… Qué peligro, porque no sé si seré capaz de resistirme a ella, ya estoy comenzando a pasar hambre, casi dos semanas…"
La miró, ella le guiñó, dejó de mirarla. "En el clavo, va por mí, ha dejado que Lorenz se adelante para que no se dé cuenta. Por lo menos va a ser discreta y tengo tiempo de aquí a la noche de pensar si quiero algo con ella. A tantearla."
-Ya veo que tenéis muchas ganas de fiesta – le dijo él.
-Ya te digo, todo el año sin salir ni siquiera a Hogsmeade, y yo tampoco fui a casa por Semana Santa, llevo casi seis meses encerrada en el castillo.
-Bueno, pues dentro de diez minutos estarás muy lejos de aquí.
-Que sepáis que a la vuelta de Londres es la primera vez que voy a Aparecerme por mí misma fuera de las clases y el examen.
La miró.
-Buf… Genevre… Entonces, ¿por qué te has apuntado? Qué peligro. ¿Y si sufres una despartición?
-Es un riesgo que hay que correr, a la enfermería corriendo.
-No, no. Te Apareces con alguien también a la vuelta. Quizá no podríamos saltar contigo la verja del castillo y deberíamos llevarte a San Mungo Apareciéndonos. Nos fastidiarías la fiesta de la noche.
-Pues sí, quizá tienes razón, mejor no arriesgarme, no quiero perderme por nada la fiesta de la noche.
"Toma indirecta, ésta es medio serpiente, pone cuernos y lanza indirectas. Cómo me pone, se la devuelvo."
-Yo tampoco – él le estrechó la mano - Y menos todavía porque tú tuvieras un accidente.
-No tendrías por qué perdértela.
"Tanteo. Es serpiente total."
-Me la perdería con total seguridad. Primero, porque acudiría a San Mungo contigo. Segundo, porque aunque fuera poco grave, me llevaría tal disgusto que se me quitarían todas las ganas de fiesta.
"Sonrisa satisfecha, se la devuelvo. Pacto. Vamos a jugar, ahora voy a desanimarla, vamos a pasarlo bien toda la tarde y noche, a jugar al gato y al ratón." Dejó de mirarla y continuó:
-Que sepas que no es por otra razón más que tú estás dispuesta a jugártela por mí, a formar parte de mi escolta de verano – le dijo él.
-Vaya… así que no das nada a cambio de nada… - dijo ella, retadoramente.
-No es exactamente eso. No doy nada de mí a quien no lo merece, y tú lo mereces.
Ella volvió a estrecharle la mano, él no lo hizo. Ella se vinculó con él.
-¿Y hasta qué punto merezco? – le dijo sensualmente.
("Buaaah… qué directa, águila que sabe lo que quiere y va por ello, me encanta la mezcla de ambas casas. Ya me está poniendo caliente, a hacerme el difícil para que se lo trabaje.") Le respondió también vinculado:
-Lo iremos viendo de aquí a la noche.
-Lo irás viendo tú – retadora de nuevo - Te crees muy duro, pero vas a caer.
("Buaaah… como una moto.") Ella se desvinculó, lo soltó de la mano, los rodeó para ponerse junto a Valerie y comenzó a charlar con ella. ("Qué mala… Me ha dado un buen corte, también va a hacer que yo me lo trabaje. Cómo me pone… Que no me lo note, voy a charlar con Lorenz para darle un buen corte también a ella.") Se adelantó hasta donde caminaba Lorenz con otros Rave. Lo tomó por un hombro y le preguntó:
-¿Qué tal los exámenes, Lorenz?
-Hombre, Prince… - respondió Lorenz - No me hables de los exámenes, por favor… hoy no quiero pensar en ello, hoy sólo fiesta.
-Muy bien dicho.
-Cuéntanos tú de tu práctico de Defensa, que conozcamos las proezas de primera mano.
-De acuerdo.
Lo hizo. Cuando acabó le dijeron:
-Anda… enséñanos ese Patronus.
-Claro que sí.
Conjuró el halcón, que voló sobre ellos, con su característico vuelo veloz. Todo el grupo lo admiró, pero nadie le habló por no distraerlo. "Pues no ha cambiado el recuerdo con lo de esta mañana, sigue siendo el del abrazo del martes. Y muy bien, la boba de Genevre debe estar viéndolo también. Voy a dejar que sea ella quien dé el siguiente paso, ella ha sido quien me ha puesto caliente y me ha dado el corte." Lo mantuvo hasta que llegaron a la verja.
Brad lideró:
-¡Lo que prefiráis cada uno, por la puerta es más fácil porque no hay muro, pero es más alta de escalar! ¡Quien prefiera por el muro, los demás le ayudamos a escalarlo! ¡Yo me quedo el último, voy por la puerta, que ya estoy acostumbrado!
Prince se volvió y habló con Valerie, que todavía estaba junto a Genevre.
-¿Cómo quieres saltar tú, Valerie?
-Yo por la puerta, soy muy ágil y ya sabes que no tengo miedo a las alturas – dijo Valerie.
Valerie se dirigió a la puerta. "Me deja vía libre porque antes ya ha captado que le he dado señales a Genevre."
-Yo prefiero por el muro si me ayudas tú, Prince – le dijo Genevre.
"Ya está dejando de ser discreta, así no."
-Tienes a tu novio que puede ayudarte, es más alto que yo.
Ella lo miró desafiante, él también. "Se ha quedado sin respuesta, le dejo pensarla. Dos cortes a uno, le he tomado la delantera." Se volvió a ayudar a otros que preferían saltar por el muro. Ponían las manos para que se subieran con los pies en ellas y de ahí a los hombros de los más altos, así ya alcanzaban el comienzo de la verja sobre el muro y terminaban de salvarla por sí mismos. Brad avisó:
-¡Si no os creéis capaces de caer bien esperad que pasemos unos cuantos para ayudaros a bajar del otro lado, es muy alto, no os rompáis una pierna!
La mayoría de quienes habían escalado el muro, incluida Genevre, esperaron. Cuando hubieron pasado todos los que querían saltar el muro, quienes quedaban, entre ellos Prince, fueron por la puerta. Subió ágilmente hasta arriba y bajó del otro lado, fue hasta donde esperaban los que estaban en el muro.
"Venga, voy a ayudarla, Lorenz también está esperando, ahora sí que es buen disimulo." Se puso justo debajo de Genevre.
-Genevre, descuélgate, te agarro de las piernas.
Ella lo hizo, quedó colgando por los brazos de dos barrotes de la verja, sus pies llegaban hasta los hombros de Prince, que la afianzó por los tobillos en sus hombros y esperó que alguien más viniera a ayudarlos. Ella se vinculó con él.
-Estoy poniendo mi vida en tus manos como tú pones la tuya en las mías.
-Cierto, Genevre, eso une mucho, más que cualquier cosa que podamos hacer o dejar de hacer.
-Tienes toda la razón, pero si lo hacemos, que nos quiten lo bailado.
-Qué gracioso, nunca lo había oído.
-Un dicho muggle. Esta noche bailo contigo aunque no haya música - muy segura de sí misma y vehemente.
("Muy bien, ahora sí que lo ha hecho bien, la pelota vuelve a estar en mi tejado, pero acabo de venir a ayudarla, a hacerme el difícil otra vez.")
-Ya lo veremos.
Alguien se acercó a ayudar. Prince se desvinculó y habló de viva voz:
-Genevre, vamos a cogerte cada uno de una pierna, cuando te avisemos te sueltas.
Alzaron los brazos para tomarla por los muslos con firmeza. "Wow… muslos duros, de guerrera, ojalá llevara falda."
-Ahora, suéltate.
Genevre se soltó y la depositaron en el suelo. Repitieron la operación entre muchos con todos quienes esperaban en la verja. Cuando estuvieron todos en el suelo, se organizaron para Aparecerse, Brad lideró:
-Somos veintidós y sólo cuatro que podemos Aparecernos en el lugar, tendríamos que hacer dos grupos de cinco y dos de seis para hacerlo todos a la vez. Me parece excesivo, es mejor que lo hagamos en dos tandas. Así que tenemos que llevar a nueve de cada vez entre cuatro, yo llevo a tres y los demás que pueden a dos cada uno.
Se organizaron. Valerie, Genevre, Lorenz y Prince se quedaron para la segunda tanda. Se marcharon los trece, los cuatro que conocían el lugar volvieron menos de un minuto después. "Vaya chollazo esto de Aparecerse." Brad les dijo:
-Todo redondo, no nos ha visto nadie, por eso era importante ir temprano, sábado, hora de la siesta. Los que se han quedado allí están taponando la entrada del callejón para que no nos vean Aparecernos a nosotros.
-Eres el mejor, Brad – le dijo Prince.
-Vamos, los que quedamos.
Se organizaron de nuevo. Prince y Valerie fueron con uno y Genevre y Lorenz con otro, en grupos de tres, tomándolos cada uno por un brazo. Se Aparecieron en el callejón, los nueve que habían llegado antes taponaban la entrada.
-¡Bien! – exclamó Prince - ¡Londres!
-Prince, discreción – le dijo Brad, autoritario, advirtiendo – Que esto no es el colegio, ¿eh? A ver si la policía muggle nos va a detener por escándalo público. No se te ocurra ponerte a hacer cosas de las tuyas por la calle, ¿eh?
-Vale, vale – amedrentado.
"Aquí ya no soy el Jefe." Los otros se habían girado y avanzaban hacia ellos.
-A ver, nos organizamos – dijo Brad – Discretos por la calle, un grupo tan grande llamamos mucho la atención y la policía muggle es muy susceptible. Estamos en un barrio muy céntrico, todos jóvenes, con ganas de fiesta, en pleno día. Vamos por parejas o grupos pequeños siguiéndonos a cierta distancia. ¿De acuerdo?
"Una ola de sí."
-Vale, primer paso. Si queremos ir a tomar algo es el momento oportuno, porque una vez compremos las bebidas no vamos a poder entrar con ellas a los pubs. ¿Queréis ir a tomar algo?
"Una ola de sí."
-Vale, os llevo a un buen sitio, pero que sepáis que las bebidas en los pubs tan céntricos son muy caras, no podemos excedernos, es el dinero de todos. Y no sólo eso, no nos conviene emborracharnos, hay que comprar las bebidas, volver a Aparecernos y saltar la verja del castillo, así que con una consumición por cabeza nos llega. Podremos estar dentro del pub todo el tiempo que queramos, van a hacer el agosto con nosotros esta tarde porque estará vacío, la siesta del sábado. ¿Entendido?
"Una ola de sí."
-Muy bien. Siguiente paso, comportarse dentro del pub. Allí podemos reírnos pero no os paséis de la raya, no se vayan a asustar y nos echen. Y por descontado, no vamos a caber todos a la misma mesa. O nos quedamos en pie para estar todos juntos o nos instalamos también por grupos. ¿De acuerdo?
"Una ola de sí."
-Muy bien, por si no podemos hablar todos juntos dentro del pub, siguiente paso, comprar las bebidas, complicado. Hay que hacerlo por tandas, al comercio entraremos sólo los más mayores, porque si sospechan que sois menores de edad no os las venderán y la mayoría de edad muggle son los dieciocho, no los diecisiete. Los demás nos iréis esperando en la puerta del comercio para ir cargando las mochilas, pero no esperéis todos juntos, por turnos, también grupos pequeños, los demás os quedáis dando vueltas a la manzana. ¿Entendido?
"Una ola de sí."
-Muy bien. Último paso, volver al callejón. Por parejas. Cada pareja que cargue sus mochilas va volviendo al callejón, para que no nos vean a demasiados con tal cantidad de bebida ni cargando mochilas tan llenas, muy sospechoso. Recordad que en Londres hay atentados del IRA, nos pueden tomar por terroristas cargando bombas. No es difícil, tanto el pub como el comercio están muy cerca de aquí, así que fijaos bien en cómo volver, no vayáis a perderos, y hacedlo lo más rápido posible pero sin correr. ¿Entendido?
"Una ola de sí."
-Vale, entonces organicémonos ya por grupos, quienes vengan conmigo vamos delante y los demás grupos nos vais siguiendo unos pasos por detrás, grupos de cuatro o cinco, vamos directamente al pub. Os fijáis dónde entran los de delante y vais pasando.
Prince le preguntó a Valerie:
-¿Vamos con Genevre y Lorenz?
-Con quien tú quieras, Prince – le respondió Valerie.
-¡Genevre, Lorenz! Vamos los cuatro.
-Genial – dijo Lorenz.
"Visto bueno de Lorenz. Pobre, ni imagina lo que nos estamos montando su novia y yo."
-Nos quedamos los últimos - dijo Prince.
-Bien – dijo Genevre.
Esperaron a que los grupos fueran saliendo. Valerie se vinculó con él.
-¿Quieres que distraiga a Lorenz, que me lo lleve por delante?
-Genial, gracias, preciosa. En el pub te doy mimos a ti.
-Cómo te lo montas, Prince… Me alegra saber que te has recuperado.
-De camino a la verja se ha vinculado conmigo y me ha puesto como una moto. La serpiente ha despertado.
Valerie se carcajeó.
-Disimula, Valerie… que Lorenz no sabe nada del Vínculo.
-Pobre Lorenz… ¿No tienes compasión?
-Mira, Valerie. Es la relación de ellos, no la mía. Ella verá lo que hace con su relación con él, yo veré lo que hago con mi relación con ella.
-Tienes toda la razón.
Valerie se desvinculó, se acercó a Lorenz y comenzó a charlar animadamente con él. Cuando fue su turno de salir del callejón siguieron a unos diez pasos al grupo anterior, que lo habían hecho por la izquierda, Valerie y Lorenz por delante. Prince le dijo a Genevre:
-Espera.
En cuanto Valerie y Lorenz doblaron la esquina, a unos cinco pasos de ellos, le dijo:
-Ahora.
Comenzaron a avanzar hacia la esquina, Prince junto a Genevre, le magreó el trasero con muchas ganas.
-¡Ah! ¿Qué haces? – exclamó ella y se detuvo.
Él no dejó de hacerlo. "Qué duro."
-Shhh… discreción, ya has oído a Brad – autoritario - Vamos, que no los perdamos – le dio una palmada.
Echaron a andar de nuevo, doblaron la esquina. "No se lo esperaba, se ha ofendido, voy a reírme un poco de ella." Se vinculó con ella.
-¿Qué te esperabas, pequeña? – sarcástico - ¿Caricias y mimos? Si juegas con fuego te quemas. Ha sido sólo un aviso de lo que te espera si bailas conmigo esta noche, como dices tú, para que lo vayas pensando.
-No se hace algo así sin pedir permiso. Yo a ti sólo te he dado la mano.
-Perdona – tajante - Has hecho mucho más que darme la mano, has sido tú quien me ha buscado a mí, no yo a ti, y me has desafiado dándome por ganado. No me gusta nada que me traten así.
("Mentira, me encanta… No responde, no sabe qué hacer a continuación. Yo sí.")
-La pelota está en tu tejado, y estás desaprovechando los pocos minutos que vamos a tener de intimidad durante toda la tarde. ¿Quieres que siga yo?
Ella lo empujó violentamente contra la pared y le dio un buen morreo. ("Wow… como una moto otra vez.") Enseguida se separó de él y continuaron caminando, más deprisa para no perder a Valerie y Lorenz.
-Esa Rave que sabe lo que quiere… - dijo él, con profunda admiración.
-Estoy a cien…
-Y yo…
Ya estaban a unos cinco pasos de Valerie y Lorenz, que ya llegaban a la esquina, doblaron de nuevo a la izquierda, en cuanto lo hicieron, él le dijo:
-¿Quieres comprobarlo?
-Ya te digo que quiero – vehemente.
-¿Entonces a qué esperas? – se detuvo justo antes de doblar la esquina, mirándola desafiante.
Ella le llevó la mano a la entrepierna y lo magreó con las mismas ganas que él lo había hecho con ella, durante unos pocos segundos.
-Buaaah… - dijo él.
-Vaya instrumento… - dijo ella.
-Vamos.
Echaron a andar de nuevo, doblando la esquina.
-No te hagas ilusiones, no te la voy a dar – dijo él.
-Eso lo veremos.
-No – tajante – Eso no lo veremos. Te pongo los límites desde ya, porque te veo muy lanzada. Soy virgen y no voy a estrenarme contigo, que te quede claro desde ya, para que no pases toda la tarde haciéndote ilusiones.
-No me creo nada.
-Créelo, háblalo con Valerie si quieres. Seguimos perdiendo el tiempo.
-Dale tú ahora – autoritaria.
Se volvió hacia ella, la aferró con ambas manos por el trasero arrimándose a ella para que lo sintiera y la besó con más pasión todavía que lo había hecho ella. Se separó a los pocos segundos. Echaron a andar de nuevo, deprisa.
-Ahora sí que te ha gustado – dijo él.
-Y antes también… Ha sido la sorpresa, nunca me habían tratado así…
-Pero te pone.
-Ya te digo…
-Descubriendo nuevas facetas de ti misma… Conmigo puedes tener mucho de eso aunque no te la dé. Charla con Valerie en el pub y verás.
Se cruzaron con un peatón, se apartaron para dejarlo pasar, al acercarse a ella, ella aprovechó para magrearle el trasero.
-Qué duro – dijo ella – Lo tienes todo duro.
-También el tuyo.
-Estás muy bueno, vaya brazos tienes también.
-Cátalos si quieres.
Puso duro el bíceps y se lo ofreció, ella lo palpó firmemente.
-Wow… me muero por verte y tocarte entero…
-Y yo a ti.
-Yo no estoy tan buena como tú.
-Eso es lo de menos. No me lo haría contigo si no me gustaras como persona. Antes te he mentido, me ha encantado lo que me has hecho yendo hacia la verja, me has puesto como una moto ahí también.
-Vaya…
-Llevaba dos semanas sin ponerme caliente y tú lo has conseguido, sólo con tu manera de hablarme, me vuelves loco.
-Vaya…
-Así que sigamos jugando, quizá de aquí a la noche cambie de opinión, no dejes que decaiga.
-De acuerdo, acepto el reto, merece la pena.
Valerie se volvió a mirarlos y a continuación desapareció con Lorenz por la puerta del pub, justo antes de doblar la esquina. En cuanto lo hizo, Genevre de nuevo lo lanzó contra la pared, metiéndole las manos por debajo de la camiseta y besándolo con mucha ansia, durante unos quince segundos.
-Genevre, nos van a detener…
-Brad es un exagerado, no te detienen por besarte en la calle. Pueden detenerte si te lo haces en público o si andas desnudo, pero no por besarte, yo lo he hecho decenas de veces.
-Pero no así.
-No, no así.
Ella se separó de él y vigiló ambos lados de la calle. Volvió al ataque.
-No vienen los bobits, tranquilo.
-¿Quiénes son los bobits?
-La policía de Londres. Cómo me pones… wow…
-Genevre, Lorenz va a sospechar si no llegamos…
-Que sospeche lo que quiera, me mata de hambre. Estudiar, estudiar… los Rave tenemos una cruz… Cómo besas, Prince… pasaría horas sólo besándote.
-A mí también me encanta cómo lo haces tú, parece que quieras devorarme.
-Es que me pones mucho… Cómo nos vamos a poner esta noche…
-Vamos ya, Genevre. Van a preocuparse.
-No se preocupan de nada, Valerie ha visto que los seguíamos y ya sabe lo que hay, pondrá una buena excusa. En cualquier caso está a distancia suficiente para vincularse con nosotros si tiene que avisarnos.
Ella volvió a vigilar que no viniera la policía y volvió al ataque.
-¿Ya te he convencido para la noche? – le preguntó.
-Ya te digo…
-Lo que te decía, que ibas a caer, por hacerte el duro. Todavía te prepararé otra sorpresita antes de que acabe la tarde, ya verás. ¿Sigues caliente?
-A punto de reventar…
Ella se lo hizo por encima del pantalón, tomándole la punta con los dedos, frenéticamente. Él estalló a los pocos segundos.
-Buaaah…
Ella disminuyó el ritmo.
-Si llevabas dos semanas sin hacértelo no ibas a estar en forma para la noche, ahora ya estás más preparado. ¿Has acabado?
-No…
Ella continuó.
-Cuando acabes avisa.
-Vale…
Unos largos segundos después.
-Ya está… - dijo él.
Ella paró, también dejó de besarlo.
-Mucho acumulado, ¿eh?
-No, no es eso, yo siempre me voy así.
-Wow… vaya potencia… ¿Tienes algún defecto en ese aspecto, Prince?
-Sí, que caigo muy fácilmente.
-No me digas ahora que te arrepientes.
-En absoluto, me ha encantado.
Volvió a besarla con ternura, sólo con los labios.
-Muchas gracias, Genevre… tú no te has ido.
-No me importa, a mí lo que me va es el juego, irme o no es lo de menos. Me siento poderosa por haberte camelado en menos de media hora. Ya sabes, águilas que sabemos lo que queremos y vamos por ello, el premio es conseguirlo.
