Ver a Syaoran siendo tan cariñoso con Hiro estaba terminando de derretir el corazón de Sakura.

Él se acercó a ella un poco más.

-¿Y tú? ¿Vas a perdonarme alguna vez?- preguntó el vampiro.

Sakura suspiró, ya no podía aguantar más.

Se abalanzó sobre Syaoran y lo besó, con cuidado de no hacer daño a Hiro que estaba entre ellos.

Él tardó un segundo en reaccionar por la sorpresa, pero con su mano libre sujetó a Sakura por la cintura para acercarla más a él.

Se separaron al oír la suave risa de Hiro.

Syaoran miró a Sakura a los ojos y los suyos se volvieron rojos.

-Necesito saber qué es lo que hay entre tú y Yue-.

Sakura desvió la mirada.

-No hay nada, le seguía un poco el juego para cabrearte pero nada más- respondió ella.

Syaoran frunció el ceño.

-Pues me has hecho daño-.

-Y tú a mí, sobre todo cuando no aceptabas a Hiro- gruñó Sakura con rabia.

Syaoran hizo una mueca y resopló.

-Bien... supongo que estamos en paz-.

Sakura sonrió.

-Me ha costado mucho no besarte estos días- susurró.

Syaoran respondió a su sonrisa.

-Sigues siendo igual de cabezota, eso no ha cambiado-.

-Creo que ahora lo soy más- dijo ella sin dejar de sonreír.

-Es lo malo de ser vampiro, todas las emociones se incrementan. Yo he estado a punto de arrancarle la cabeza a Yue un par de veces-.

Sakura se rió y volvió a besarlo unos segundos.

-Puede que me haya pasado de malvada... lo siento-.

-Espera aquí- murmuró Syaoran, desapareciendo a toda velocidad con Hiro en brazos.

Sakura sintió un poco de angustia al perder al pequeño de vista, pero confiaba en Syaoran.

Últimamente estaba agobiada porque cada día Hiro crecía un poco más, ya tenía todos los dientes incluyendo los colmillos y parecía un bebé de seis meses.

Y ya solo aceptaba sangre humana como alimento.

Por suerte no había intentado morder a Tomoyo ni a Touya, aunque ellos mantenían cierta distancia por si acaso.

Sakura suspiró, le preocupaba que Hiro se descontrolara en los próximos meses cuando ya pudiera caminar.

Unos brazos la rodearon desde atrás.

Levantó la vista y vio que Syaoran estaba apoyando la barbilla en su hombro.

-¿Te dejo sola menos de un minuto y te pones así de triste?-.

-¿Dónde está Hiro?-.

-Está con Meiling, tú y yo necesitamos estar un rato a solas para aclarar todo esto-.

Sin decir nada más, la cogió en brazos como cuando era humana y corrió con ella hasta el edificio donde estaba su apartamento.

Al llegar al último piso, miró a Sakura antes de abrir la puerta.

-Ya puedo entrar... ¿no?-.

Sakura asintió algo nerviosa, estar a solas con Syaoran en su estado era bastante peligroso.

Dudaba mucho que pudiera resistirse aunque quisiera.

Él abrió la puerta y la dejó en el suelo antes de volver a cerrarla.

Sakura se alejó unos pasos y se apoyó en la pared.

-Ya no deberías cargarme, ahora puedo subir las escaleras más rápido-.

Syaoran la miró con una sonrisa burlona en los labios.

-Yo sigo siendo mucho más rápido que tú y lo sabes-.

Se acercó a ella y colocó un brazo a cada lado para atraparla.

-Bien... ¿a que ser vampira no es tan malo como pensabas?-.

Todos los músculos de Sakura se tensaron, Syaoran estaba demasiado cerca y su olor la estaba volviendo loca.

Haciendo un gran esfuerzo lo miró a los ojos.

-Tú no sabías que para mí iba a ser tan fácil reprimir mis instintos asesinos-.

-No, pero no pensaba dejarte sola hasta que fueras capaz de controlarte totalmente- respondió Syaoran.

-Puede que hubiera tardado años en conseguirlo-.

-Pues habría estado años sin separarme de ti ni un centímetro-.

Sakura pensó que, si siguiera siendo humana, en ese momento su corazón estaría dando saltos dentro de su pecho.

-¿Por qué crees que yo soy diferente a los demás?- preguntó, intentando disimular y apretando los dientes.

Syaoran lo pensó unos segundos antes de responder.

-Pienso como Meiling, seguro que tiene algo que ver con que fueras mi Sangui Sirenis. Eso te convertía en una humana especial, y por eso ahora eres una vampira especial-.

-Ya no sientes esa atracción tan fuerte por mí... ¿verdad?- susurró ella.

Syaoran levantó una ceja.

-Ya no siento ese horrible deseo por tu sangre pero me sigues atrayendo igual-.

Sakura apretó los puños y apartó la mirada.

El vampiro dejó salir una risita.

-Estás deseando arrancarme la ropa a mordiscos... ¿no?- preguntó con voz burlona.

Ella bufó e intentó apartarse de él.

Syaoran se lo impidió, sujetándola por los brazos.

-No volverás a alejarte de mí, Sakura-.

Sakura clavó sus ojos en los de Syaoran, que ahora estaban tan rojos como los de ella.

-Tienes que compensarme por haberme hecho sufrir tanto estos días- dijo él acercándose más hasta que rozó sus labios.

Sakura empezó a temblar, su autocontrol se estaba desmoronando.

-Venga, deja de resistirte ya- murmuró Syaoran.

Ella gruñó y besó a Syaoran con toda la furia que tenía acumulada.

Agarró su ropa y tiró con fuerza hasta hacerla pedazos.

Syaoran se rió entre dientes y abrazó fuerte a Sakura, profundizando más el beso mientras le quitaba la ropa lentamente.

Ella clavó las uñas en su espalda haciéndole pequeñas heridas y se agarró a él con sus piernas, besándolo con desesperación y mordiendo sus labios varias veces.

Syaoran mandó a la mierda su propio autocontrol y rompió los pantalones de Sakura, acariciándole las piernas con ambas manos.

Ella dejó de besarlo y bajó la cabeza hasta su cuello, mordiéndolo.

Clavó sus colmillos muy profundo y sintió el sabor de la sangre de Syaoran.

Al darse cuenta de lo que estaba haciendo se apartó, asustada.

-Te he mordido- dijo en voz baja, tapándose la boca con una de sus manos.

La herida del cuello de Syaoran ya estaba cerrada.

-Es normal, a los vampiros nos gusta morder- respondió Syaoran mientras apartaba la mano de Sakura para poder besarla otra vez.

Dio unos pasos hasta que la espalda de Sakura chocó contra la pared.

Subió una de sus manos hasta el cuello de ella y la miró con los ojos rojos.

-¿Puedo?- preguntó.

Sakura asintió y Syaoran bajó la cabeza hasta su clavícula, clavando los colmillos en ella.

La vampira se sorprendió al no sentir dolor, más bien era todo lo contrario.

Un deseo incontrolable recorría todo su cuerpo al sentir los dientes de Syaoran adentrándose en su piel.

Syaoran sacó los colmillos y recorrió con ellos la piel de Sakura hasta llegar a su hombro, donde le volvió a morder.

Ella gimió y se removió, rompiendo la ropa interior de Syaoran con sus uñas mientras se agarraba a su cuello.

Él dejó de darle mordiscos y volvió a besarla con rabia, sintiendo el sabor de la sangre de los dos en la lengua.

Sakura seguía arañando toda la espalda de Syaoran pero a él parecía no importarle.

Caminó con ella en brazos hasta la cama, dejándola sobre ella sin parar de besarla mientras le quitaba la ropa interior.

Empezó a rozar la zona de la entrepierna de ella con los dedos mientras le acariciaba los labios con la lengua, quería torturarla un poco.

Sakura gruñó y bajó la cabeza, mordiendo el pecho de Syaoran.

-Puedes morderme todo lo que quieras pero no bebas mi sangre-.

Ella levantó la vista al escuchar sus palabras.

-¿Por qué no?-.

Syaoran negó con la cabeza.

-Si lo haces te debilitarás durante varios días, no debes beber la sangre de los vampiros-.

-Tal vez eso no pase con tu sangre pura- murmuró ella, bajando sus manos por el pecho de Syaoran lentamente.

-Mejor no arriesgarse- gruñó él, otra vez estaba a punto de perder el control al notar donde estaban los dedos de Sakura.

Bajó la cabeza hasta el cuello de Sakura y volvió a morderlo mientras se colocaba entre sus piernas.

Sin sacar los colmillos entró en su interior de golpe.

Sakura gimió, todas las sensaciones eran demasiado intensas.

Volvió a clavar las uñas de su mano derecha en la espalda de Syaoran, mientras con la otra le tiraba del pelo obligándolo a separarse de su cuello.

Lo atrajo hacia ella para poder besarlo otra vez con ansiedad.

Al rozar su lengua pudo sentir el sabor de su propia sangre, no era tan agradable como el de la sangre de Syaoran.

Pero ni la de Syaoran ni la suya le hacían sentir deseos de beberla, como le pasaba con la humana.

Sakura se retorció para intentar girar, pero Syaoran le agarró las dos manos.

-Eres toda mía- dijo antes de volver a morder su hombro mientras se movía dentro de ella con furia.

Ella se agarró más fuerte a él con las piernas y también le mordió en el cuello.

Syaoran hizo girar a Sakura hasta que quedó de espaldas y se tumbó encima de ella, volviendo a entrar en su interior mientras con una mano le rozaba su punto más débil y clavaba los colmillos en su espalda.

No se calmaron hasta una hora más tarde, cuando ambos quedaron satisfechos.

Syaoran se dejó caer a un lado de la cama y atrapó a Sakura entre sus brazos.

Ella apoyó la cabeza en su pecho y le acarició el cuello con los dedos, donde ya no quedaba ninguna señal de todos los mordiscos que le había dado.

-Creo que te he mordido demasiadas veces, Syaoran- dijo en voz baja.

Él sonrió.

-No importa, me gusta que lo hagas-.

Ella levantó la cabeza y lo besó unos segundos.

-A mí también me gusta que me muerdas- susurró mirándolo a los ojos.

-¿Como cuando eras humana?-.

-No, ahora me gusta mil veces más- reconoció Sakura.

Se quedaron en silencio un momento, observándose.

-¿Cuántas vampiras te han mordido?- preguntó ella de repente.

-Eres la primera con la que comparto mordiscos- respondió Syaoran.

Sakura abrió los ojos, sorprendida.

-¿Por qué? Pero si la sensación es increíble-.

Él se encogió de hombros.

-Mi sangre es demasiado especial como para dejar que la saboree cualquiera y yo solo he mordido a vampiros cuando quería debilitarlos para matarlos... hasta hoy- murmuró en voz baja.

-La verdad es que tu sangre sabe muy diferente a la mía, aunque no es el mismo sabor que sentía cuando era humana... entonces era deliciosa-.

Syaoran sonrió y acarició el pelo de Sakura, en algunos mechones habían quedado restos de sangre.

-Aunque no hayamos sudado deberíamos ducharnos antes de volver a salir, si los humanos nos ven así podrían asustarse-.

Sakura se fijó mejor en Syaoran, a pesar de no tener ninguna herida había rastros de sangre por su cuello y él también tenía el pelo algo manchado.

-Lo de no sudar y que no se acelere la respiración está muy bien- murmuró Sakura con voz divertida.

Syaoran volvió a sonreír y se levantó de la cama llevándola a ella en sus brazos.

Entraron al baño y se metieron juntos en la ducha.

El agua empezó a salir por el grifo que había reparado la propia Sakura meses antes y cada uno le quitó los restos de sangre al otro.

-Somos unos bestias- dijo Sakura, riéndose.

-Ahora que eres como yo lo sientes todo con la misma intensidad, y ya comprenderás lo que me costaba resistirme a tus encantos- respondió Syaoran, atrapando el rostro de Sakura con sus manos y besándola profundamente.

Sakura lo abrazó con fuerza, conteniéndose para no volver a morderle.

Cuando se separaron, ella lo miró a los ojos.

-Y tú sabrás lo que me ha costado aguantar tantos días sin estar contigo de esta forma-.

Syaoran frunció el ceño.

-Precisamente por eso no me gustaba nada que te acercaras a Yue, seguramente también te costaba resistirte a él al llevar tantos días aguantando tus impulsos de vampira-.

Sakura hizo una mueca.

-Pues sí... pero por mucho que lo deseara no pensaba hacer nada, eres el único para mí-.

Syaoran sonrió y volvió a besarla.

-Tonta...- murmuró entre sus labios.

Sakura resopló pero le dedicó una sonrisa.

-No vuelvas a intentar ponerme celoso- gruñó Syaoran con ojos peligrosos.

Sakura rodeó su cuello con los brazos.

-No lo haré-.

Syaoran cerró el grifo y salieron del baño sin dejar de besarse.

-Me encantaría que pasáramos toda la noche así... pero tenemos que ir a por Hiro-.

Sakura se quedó helada al oír ese nombre y le entraron ganas de llorar.

Syaoran juntó su frente con la de ella y sonrió.

-Tranquila, con toda la ansiedad que tenías reprimida es normal que no hayas pensado en él mientras estábamos juntos-.

-No... no es normal, es horrible. Debería estar siempre pensando en él- dijo ella con la voz temblorosa.

-Era mejor que no estuviera aquí con nosotros, entiende demasiado bien lo que pasa a su alrededor y no debe escucharnos mientras intimamos... podría asustarse-.

Sakura frunció el ceño.

-¿Tú tienes recuerdos de cuando eras tan pequeño?-.

Syaoran asintió y Sakura abrió mucho los ojos, sorprendida.

-Tendrás que controlarte siempre que él esté cerca, Sakura-.

-Lo haré, me controlaré. Aunque de vez en cuando tendré que pedirle a sus tías segundas que lo cuiden un rato para poder hacerte todo lo que quiera- dijo ella con una sonrisa traviesa.

Los ojos de Syaoran centellearon.

-Me parece una buena idea-.