🍄 / El amor es como una seta venenosa, no nos percatamos de su efecto hasta después de haberla comido, cuando ya es demasiado tarde. / 🍄

...32...

El amanecer llego colando la luz en la ventana donde estaba Hinata, las ojeras en su pálido rostro era la prueba de que no logro dormir nada, menos cuando escucho a su esposo salir antes de las 5:00 am, suspiro triste, no quería discutir con él, debía arreglar los malos entendidos, dejar pasar mas tiempo no era una opción.

Decida a arreglar las cosas con su esposo, se alisto, para pasar a la torre del Hokage, antes de sus labores en el hospital.

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—Hinata-sama, buen día— le saludo uno de los shinobi que cuidaban la entrada de la torre — ¿Viene a ver al Hokage?— pregunto, recibiendo un "si"— Lamento decirle que no esta, volverá por la tarde, en todo caso, Lady Tsunade, esta a cargo en ausencia del Hokage—

—Oh... esta bien, gracias por informarme, vendré mas tarde— respondió alejándose, sin dejar de pensar sobre el paradero de su esposo, se sentía un poco angustiada, quería verlo, decirle que si confiá en él, que no cometería el mismo error de ocultarle cosas, pero no estaba, y con eso sus ansias solo aumentaban.

A paso lento se dirigió al hospital, topándose en su camino con Rock Lee que iba a toda prisa, casi haciéndola caer al chocar con ella.

—Lo siento, Hinata-san— se disculpo, con la respiración acelerada — no te vi, estoy nervioso, el Hokage acaba de enviarme al hospital, me dijo que era importante, por eso corrí y no la vi— se explico, ayudándole a acomodar las cosas que le tiro al tropezar con ella.

—Descuida...— se detuvo pensando en las palabras de Rock Lee— ¿vienes de la torre del Hokage?— pregunto, para confirmar.

—Si, justo ahora salí de allí, Tenten se quedo hablando con el Hokage, vendrá en unos minutos— le comento, sin saber que la información que le daba, la hizo cuestionarse muchas cosas. —¿Pasa algo?— pregunto, al verla con los ojos brillantes por las lagrimas que empezaban a acumularse en sus ojos.

—No, descuida, no pasa nada, eso que se me olvido ir a dejarle el bento con el desayuno— mintió, al darse cuenta que su esposo no quería verla, e hizo a los shinobi de la entrada mentirle.

—Puedo llevárselo si quieres, en cuanto salga de aquí— se ofreció.

Ella solo negó, Kakashi nunca se evito verla o tenerla cerca, pero desde la pelea de la noche anterior, el estaba tomando distancia de forma extrema, eso dolía, tenia tantas ganas de llorar, era la primera vez siendo alejada por él.

¿Porque dolía tanto? ¿Acaso estaba pensando en dejarla?

Si ese era el caso, quizá era lo mejor, pero la presión en su pecho y el escozor en sus ojos, era la prueba de que no quería que eso pasara.

Medito un momento, en regresar e ingresar a esa oficina, pero Shizune la detuvo, antes de que sus pies se movieran por su cuenta.

—Hinata, te estaba buscando, necesito tu ayuda, es urgente—

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Entro corriendo a la sala de partos, esa cabellera rosa era inconfundible, sonrío internamente, la vida si que se estaba ensañando con ella.

Al acercarse pudo darse cuenta, que Sakura estaba inconsciente, asustada empezó a pedir información sobre el estado en el que llego, un parto normal, sería muy complicado, pidió que la anestesiaran, mientras realizaba una cesárea.

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—¿A ti también te llamaron?— pregunto Rock Lee, al ver a Naruto en los pasillos del hospital.

—Si, pero el único con derecho a estar aquí eres tu, supongo que en este momento es que tengo que decir: felicidades— comento Naruto sin ánimos.

—¡Gracias Naruto!— sonrío, levantando el pulgar— pero, ¿exactamente porque me estas felicitando?— pregunto bajando el dedo, frunciendo el ceño, en señal de duda.

—¿porque mas va a ser? Porque tu hijo pronto va a nacer—

Rock Lee soltó una risa nerviosa, dejando sus mejillas rojas — Como crees... le prometí a Tenten que esperaría hasta que estemos casados— confeso avergonzado — A penas estamos planeando la boda— agrego sin borrar el rubor en su rostro.

—¡Rayos! ¿Aun no lo sabes?— pregunto, obteniendo una mirada confusa por parte del azabache— es Sakura, ella esta en la sala de partos, pronto nacerá el bebe—

—Felicidades Naruto, seras padre— sonrío sintiendo la incomodidad, quizá se estaba perdiendo de algo.

—¡Agh! ¡Ya Cejotas! Lo que te estoy diciendo es que Sakura tendrá a tu bebe—

Rock Lee se quedo sin palabras, intento refutar y burlarse de lo que Naruto le decía pero, el recuerdo de haber despertado en la misma habitación que Sakura, hace varios meses, le vino a la mente.

—¿Yo... Sakura y yo... seré padre? —Se cuestiono en voz alta, reflejando incredulidad— ¡¿Hablas en serio?! ¿Pero como podría ser yo? tu eres el que se caso con ella—

Podría ser un poco inocente referente a muchas cosas, pero pronto empezó a atar los hilos de sus escasos recuerdos y sucesos.

—Te digo que es hijo tuyo— exclamo exasperado el rubio— creí que Tenten te lo había dicho— confeso, provocando mas perturbación en la mente de Lee.

—¿Tenten lo sabe?— Naruto asintió, vio a su amigo recostarse en la pared, para dejarse caer sentado en el piso — Entonces, es por eso que tu dejaste a Hinata, Sakura no tuvo el valor para decírmelo y claro Sasuke jamas le perdonaría algo así—

La puerta de la sala de partos se abrió, dejando ver la hermosa silueta de Hinata que se acercaba a los aturdidos chicos, el rubio sintió como su corazón se aceleraba, ella era realmente hermosa, sin duda cada día que pasaba la hacía lucir mejor.

—Naruto, ya puedes pasar, tu esposa esta preguntando por ti— le indico sin mostrar ninguna emoción en su rostro.

—Gracias Hinata, pero creo que es mas conveniente que entre el padre del bebé— miro a Rock Lee que seguía con la mirada perdida.

Hinata se sorprendió al saber quien era el verdadero padre de ese hermoso bebe que acababa de nacer.

—Felicidades, Rock Lee, eres padre de un niño muy bello, si quieres puedo acompañarte a pediatría para que lo conozcas— sonrío, agachándose a la altura del Azabache — Todo estará bien, ya tendrás tiempo para asimilar todo, por el momento, hay un lindo bebé que espera conocer a su padre—

Rock Lee, levanto la mirada, sonriendo en agradecimiento por no hacer preguntas de algo que ni el entendía.

Se puso en pie, muy nervioso, no estaba preparado para ser padre, ni siquiera sabia que lo era, ahora toda la información le había caído de golpe, abrumándolo con tantas que debía solucionar y claro todo lo que quería preguntarle a Sakura.

—Hinata... yo—

—Tu esposa te esta esperando, no tardes, fue difícil para ella, tendrás que cuidarla mucho—

le indico sin mirarlo, llevándose a Rock Lee, para que conociera al bebé.

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Estaba a punto de llorar, cuando un Anbu llego a su oficina, indicándole que debía presentarse en la oficina del Hokage. No pudo evitar sonreír, quizá ya estaba dispuesto a escucharla, salio corriendo para llegar lo mas rápido posible, necesitaba disculparse con su esposo y arreglar las cosas.

Tomo aire al estar frente a la puerta, acomodando su cabello, se sentía ansiosa, las manos le sudaban y el corazón parecía querer salirse de su pecho.

Toco la puerta, ingresando hasta que escucho la voz de su esposo, diciéndole que pasara, esbozo una enorme sonrisa al verlo, misma que tuvo que contener al darse cuenta que no eran los únicos allí.

—Bien ya están todos aquí— comento sin mirarla, parecía que solo se dirigía a los dos chicos presentes. — Su misión es sencilla, irán a las ruinas del templo de Kaguya, Sasuke se encuentra allí, pero se necesita del Byakugan para poder examinar completamente la zona, la misión es simple, es simple reconocimiento y traer cualquier cosa que sea importante, como les mencione al principio, Sasuke ya esta allá, así que el les dará la demás información, Sai, a ti te necesito de vuelta en una semana, y ustedes dos — dijo dirigiéndose a Naruto y Hinata —regresen hasta que finalicen la misión—

—Hokage-sama— se atrevió a hablar Hinata al sentirse ignorada y desplazada — ¿eso significa que es tiempo indefinido?—pregunto dudosa.

—Si, ahora pueden retirarse— respondió cortante sin dedicarle ni una sola mirada, centrándose de nuevo en los documentos frente a él.

Naruto no pudo evitar sonreír, esa era la oportunidad que había estado esperando, pasaría mucho tiempo con Hinata, con el tiempo necesario para volver a enamorarla, por su parte la morena, parecía haberse congelado, su mirada reflejaba angustia, si tan solo ese hombre frente a ella levantara su mirada y observara lo mal que se encontraba.

Sai y Naruto salieron, dejando a Hinata en la oficina del Hokage.

—¿Necesitas algo mas Hinata?— pregunto con toque de molestia y resentimiento que no paso desapercibido por la chica, que solo se tenso ante esa actitud.

—Kakashi-san, yo quería disculparme...—

—No lo hagas, la culpa es mía por aferrarme a ilusiones— la interrumpió, sin mirarla.

—Pero... — mordió su labio inferior, ninguna palabra se formaba en su boca para solucionar eso.

—Aprovecha bien tu tiempo, esta es tu oportunidad— dijo, mirándola al fina— estando lejos si tu quieres volver con Naruto, yo no los detendré, tienes tiempo para pensar en lo que en verdad quieres, si sales de la aldea con una misión de tiempo indefinido, Hiashi no sospechara nada, puedes iniciar una vida con la persona que tu quieres— volvió a bajar la mirada, sintiéndose incapaz de continuar, decir todo eso, como si fuese algo irrelevante le costaba.

—¡Kakashi-san!— exclamo, sintiendo el liquido caliente deslizarse por sus mejillas, no podía creer lo que le estaba proponiendo.

—Hinata...— la llamo luego de dar un hondo suspiro — ¿Acaso no lo entiendes?— pregunto viéndola con el rostro descompuesto, ¡Oh cielos! Deseaba tanto ponerse en pie y abrazarla para que no llorase— Tu no me amas, y yo te estoy dando la oportunidad de tener la libertad que tanto anhelas y de estar con quien quieres— intento explicar manteniendo su voz firme, ahogando esas ganas de mandar todo al demonio y llevársela a casa.

La vio girar el rostro, y dar un paso hacía atrás.

—¿Por qué no quiere que me quede?— pregunto en un hilo de voz, hipando entre sollozos.

—porque me esta doliendo cada vez mas estar en esta situación de tira y afloje, ademas, tengo que dejarte decidir, no te voy a mentir si eliges a Naruto dejare de hablarte por mucho tiempo— confeso con melancolía en su voz.

—¿Y si no lo elijo a él?—

—No me hagas ilusiones, mas tarde la caída duele mucho—

El toque en la puerta la obligo a callar, los demás grupos para misiones estaban llegando, así que salio de esa oficina con un nudo de emociones atascados en su pecho, las lagrimas siguieron cayendo ¿porque sintió eso como una despedida?

Al final, termine lastimandolo...

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Llevaban un par de horas desde que salieron de la aldea, para suerte de Hinata, Sai iba muy conversador, preguntándole sobre diferentes cosas, evitando que Naruto se quedara a solas con ella.

—No lo entiendo...— suspiro Sai

—¿Ya le preguntaste porque esta molesta?—

—Si, dice que solo la ilusiono, que no logra saber cuando soy sincero—

—Dime, Sai, ¿Tu en verdad quieres a Ino?— el moreno asintió con esa expresión seria— ¿Esta seguro?— el volvió asentir — ¿como lo sabes?—

—Muy fácil, cuando estoy con ella, siento calma, a pesar que le gusta discutir mucho me hace sentir tranquilo, como si todo el mundo se opacara con su presencia, al principio creí que estaba enfermo, mi corazón latía como si hubiese estado en una maratón, luego mi cerebro se bloqueaba, todo eso pasa solo cuando estoy con ella, leí muchos libros y también visite un doctor, ambos diagnósticos dieron positivo—

—¿Positivo?— pregunto Naruto, metiéndose en la conversación.

—Si— sonrío Sai— al parecer estoy enamorado, lo se, leí los síntomas y es eso, solo que no se como demostrárselo—

—¿Síntomas?— rio cubriendo su boca al escucharlo— Sai, querer a alguien no es como estar enfermo— intento explicarle.

—Claro que si, te lo explicare de la forma en la que yo lo entiendo, el amor es como una seta venenosa, te dejas llevar, sin saber lo que ocurrirá, solo la tomas sin percatarte de su efecto, luego, empiezas a sentir como si te asfixiaras, duele el pecho, las manos te sudan, las piernas se sienten flaquear, es como si empezaras a morir, pero aun así, quieres seguir sintiendo todas esas cosas, es allí cuando sabes que el veneno ya hizo efecto—

Hinata se quedo pensativa en la forma tan peculiar de Sai de ver las cosas, aunque pensándolo bien, tenia un punto.

—Tienes mucha imaginación— se burlo Naruto.

—¿Tu como te sientes cuando ves a la persona que amas?— se dirigió a Hinata, haciendo que Naruto la mirara detenidamente, esperando un resultado positivo para él.

—Yo... no lo sé— respondió, sumergiéndose en sus pensamientos.

Si el amor era una seta venenosa, ¿era eso lo que la estaba molestando?

¿Acaso esa seta gris, la había envenenado? —¿Por eso sigue doliendo?— susurro bajito.

Naruto que iba a su lado la escucho, pero prefirió no preguntar, ya tendría tiempo para estar a solas con ella.

—¿Te preocupa la misión?— pregunto el rubio, tomándola de la mano.

Ella solo negó, soltándose del agarre, fue incomodo, no tuvo el valor de sostenerle la mirada, porque en ese momento su mente estaba puesta en esa seta gris que dejo en la aldea.