Pareja: MenSaku.
El cerezo dominante
Menma entró a hurtadillas en la casa. No era la primera vez que lo hacía, especialmente, para huir de su acosadora. Sabía que Sakura no solía estar en la casa, demasiado ocupada entrenando. Esperó a que Hinata se alejase y suspiró, esperando porque no usara el Byakugan para buscarle. A veces le agotaba su obsesión con él.
Estaba tan concentrado en Hinata que no se percató del kunai en su cuello hasta que sintió el frio acero. Miró hacia su derecha, tranquilo.
—Sakura —nombró calmado—. ¿No estabas entrenando?
—¿En serio has de preguntarme eso cuando has entrado en mi casa a hurtadillas para…? —estiró el cuello para mirar por la ventana—. Huir de Hinata de nuevo. ¿Por qué no te haces responsable de una vez?
Él se quitó el Kunai con un simple gesto, caminando hasta sentarse en la cama.
—¿Responsabilidad es aceptar su acoso? —cuestionó mirándola—. Eso es obligación, forcejeo y injusticia.
—¿En serio estás hablando tú de esos términos? —cuestionó Sakura guardando el arma.
Menma se encogió de hombros, desinteresado en aquello. Ya había pasado dos años desde entonces y las cosas habían cambiado. Incluso su forma de ver a las demás personas, especialmente, a ella.
Sakura cerró la cortina y suspiró. Sobre la mesa había una lata abierta y una cuchara. En pantalones cortos y tirantes. El cabello todavía estaba húmedo en las puntas. Y estaba descalza.
—Igualmente, Hinata es una buena chica. Sólo está enamorada de ti.
—Obsesionada —corrigió mirándola mientras caminaba por la habitación—. Esa es la palabra.
Sakura torció el gesto.
—Exageras.
—¿Lo hago? —cuestionó levantándose hasta su altura—. Si yo te hiciera lo último que me hizo, me mandarías a volar.
Sakura frunció el ceño al tenerle tan cerca.
—¿Qué hizo?
Menma la miró con cautela. Se acercó más, extendió la mano y la llevó hasta su trasero. Sakura enarcó una ceja, incrédula.
—Sólo por eso. Los hombres sois muy exagerados.
Frunció el ceño, aferrándola mejor y pegándola contra él. Sakura se aferró a sus brazos para mantener el equilibrio y continuó mirándole indiferente.
—Se pegó contra ti. Guau.
Menma empezaba a picarse demasiado. Frotó sus caderas contra ella. Pegó su mejilla contra la suya. Estaba muy cerca de salir volando a ese paso. Y de hacerlo, iba a marcharse con una buena erección entre las piernas.
Sakura tragó, pero continuó indiferente. Podía sentir sus pechos aplastados contra su pecho, tensos. Su boca tembló por un momento cuando clavó la vista sobre ella.
Se inclinó, lentamente, preparándose para cualquier tensión que anticipase el golpe. Pero no. Cuando posó sus labios sobre los de ella, correspondió incluso. Su lengua, torpe y tímida escapó contra la suya y, si no fuera porque lo dudaba, hasta podría haber tenido la sensación que ella dirigió el beso.
Cuando se separó, jadeaba al igual que él.
—Guau. Te besó —soltó irónica. Se mordió el labio inferior, mirándole—. ¿Vas a mostrarme más?
Menma lo sopesó. Por su vida.
Retrocedió, apartando las manos.
—Si me quieres matar…
Ella lo aferró de la ropa y tiró, sus bocas volvieron a encontrarse y luego, el mundo giró bruscamente hasta que su espalda dio de lleno contra la cama. Sakura saltó sobre él, con el cabello resbalándole por los hombros.
—No te mataré —confesó lamiéndose los labios. Arqueó su cuerpo para quitarse la camiseta de tirantes y observó su reacción—. Pero sí terminaré su trabajo.
Menma tembló. No por miedo. Sino de deseo.
Si alguien le escuchó gritar esa noche, no estaba seguro. Pero que Sakura exprimió todo de él; sí.
Próxima pareja: Sasusaku (Fin)
