Star vs las Fuerzas del Mal: La Guerra
Capítulo 29 La Última Batalla I
Nota: Explicación del hiatus al final, lo lamento.
No había mucho misterio en lo que Britney había vivido, ella, una de sus mejores amigas y dos nerds, habían sido secuestrados y con ingenio viajaron a otra dimensión hasta lograr volver a la suya propia, todo parecía que iba a estar bien. Fuera del odio que tenía su padre como uno de los que habían bombardeado la ciudad, todos estaban a salvo, o al menos la mayoría de las personas. Eso hasta que el portal desde donde ella había salido fue cortado a la mitad justo cuando la mitad superior de Alfonzo estaba cruzando.
El mismo chico que hace un par de horas le había sido de tanta ayuda para ella poder llevar a cabo sus planes… Hubo unos momentos de silencio antes de que los gritos comenzaran a inundar el gimnasio de la escuela. Todo se sentía como una terrible pesadilla, más aun cuando se dio cuenta que tanto Sabrina, como Ferguson seguían sin aparecer. Todo se volvió rápidamente oscuro…
¿Qué les había pasado?
Despertó de golpe un par de horas después, con el sol entrando finalmente por la ventana, pero no de su habitación, sino de la dirección escolar. Ahí se encontraba ella, tirada en un duro sofá, con una manta infantil, al lado de los planos de Invasión de Ludo para el planeta Tierra. Ella vio por la ventana de la dirección, encontrándose con cenizas.
Lo que antes había sido un prometedor lugar de fantasías, conocido como Eco Arroyo, ahora era un paramo lleno de edificios a medio derrumbar. Era como ver una de esas "aburridas" películas documentales de la segunda guerra mundial y sus despiadados bombardeos. Solo que esta vez no era una tonta iglesia británica, ahora era el centro comercial donde Britney había ido a comprar la semana pasada sus mejores zapatos. La tienda mexicana de tacos parecía haber sido totalmente erradicada, saber que nunca volvería a probarlos hacía que el sabor de aquella comida volviera a los labios de Britney, como despidiéndose de ella.
Lo único intacto debía ser la escuela, irónicamente el primer lugar del cual todos quieren escapar.
—Espero que estés bien Star Butterflan.—dijo para al final lanzar una risita seca, casi culpable y ver a su alrededor.
En aquel despacho se encontraba el director, su maestra y varios compañeros de sus clases, así como de clases menores y gente con sus uniformes de trabajo, que habían sido secuestrados por los monstruos cuando toda la situación se salió de control. Ahora todo era paz. Su padre dormía justo en el piso, sin nada para cubrirse más que sus brazos. Parecía imposible poder levantarse, pero vio algo morado abrirse en el patio de la escuela, una de las pocas cosas verdes que quedaban.
Ella supo rápidamente que tenían que ser sus amigos, tanto Ferguson, como Sabrina, tal vez algo se había dañado con esos tontos portales de dimensiones, y finalmente habían logrado repararlos o…
Pero, del portal no salió ningún rostro amistoso. Ella pudo ver un hombre mitad lagarto, con una capa morada y un brazo mecánico que era parte motosierra. Ella se levantó rápidamente en el sofá, sin darse cuenta que piso a su padre.
—Ahh…¿Qué pasa cariño?—dijo él apenas reaccionando.
—¡Monstruo, soldado!—gritó ella furiosa, no reconociendo a esa lagartija como uno de los vasallos de Ludo.
—¡¿Monstruo?!—repentinamente con esas palabras todos los humanos comenzaron a extender el rumor y levantarse desde donde estuvieran dentro de la habitación, y rápidamente también por los pasillos, estando casi todo el pueblo en aquel edificio.
Britney, sabiendo que tenía que hacer tiempo, dio una patada a la ventana, logrando romper el seguro y llamando la atención del monstruo de la motosierra.
—¡Britney, no!—le gritó su padre, pero era demasiado tarde.
Ella fue con paso firme y decidido hacia la criatura, molesta de lo que estaba ocurriendo.
—Escucha, no sé quién seas, o qué quieras, pero…—comenzó a hablar ella solo para ser cortada por el sonido de la motosierra siendo accionada—Mira, si Ludo te mandó…
—¡¿LUDO?!—abrió la boca de cocodrilo aquella bestia solo para burlarse al mismo tiempo que su ojo morado brillaba—¿Ese patético monstruo?
—Ni me lo digas.—dijo ella fingiendo reír—Bueno, no importa quién te mandase, solo vengo para decir que, aquí nadie quiere problemas.—dijo ella apuntando de vuelta a la escuela—No hay más monstruos en esta ciudad señor Cocodrilo...
—No vine por monstruos.—dijo la bestia—Y es Rasticore.—dijo con una mirada fría dando un paso hacia ella.
—Está bien, señor Rasticore…—dijo ella dando dos pasos hacia atrás—Pero…
—Vengo por humanos para mi reina, Eclipsa…—dijo Rasticore sonriendo complacido—Gracias por señalarme dónde hay algunos…
Rasticore entonces levantó la motosierra y fue corriendo en dirección a la escuela, donde los humanos comenzaron a gritar al ver aquella bestia corriendo en su dirección, pero el monstruo tropezó y comenzó a rodar en el suelo, terminando con uno de sus dedos recién regenerados siendo cortado por su motosierra.
—¡Te dije que nadie ahí quería problemas!—dijo Britney sobando su pie que puso en la carrera del animal homicida—¡Si los quieres tendrás que pasar sobre mí!
Rasticore entonces comenzó a temblar, molesto por aquella parte perdida, de un salto se levantó y dio media vuelta, con la motosierra girando incluso más rápido que antes.
—Será un placer.—dijo levantando su arma a la vez que Britney corría.
Rápidamente ella se dio cuenta que no tenía sentido correr, puesto que aquella criatura la adelantó y se puso delante de ella con la motosierra en alto para partirla por la mitad, pero Britney dio un salto a su derecha y evadió el golpe letal por milésimas de segundo, ella, acostumbrada a rodar en los entrenamientos de gimnasia, lo hizo en el duro pasto y luego al levantarse lanzó una patada hacia arriba de espaldas.
Ella volteó y vio que le dio al monstruo justo en el pecho, momento perfecto para que ella girase y corriera de vuelta a la escuela. A medio camino escuchó un ruido a su espalda, volvió a tirarse al suelo, notando como aquel Rasticore había saltado para intentar morderla con sus grandes fauces de cocodrilo.
Britney vio como Rasticore terminó chocando contra el poste de la escuela, solo para que este al instante volteara, con aun más ira hacia ella. Sin dudarlo más, ella corrió y prácticamente saltó sobre los escalones hasta llegar a la puerta, donde fue recibida por una tropa de cuatro soldados.
—¡Disparen!—ordenó desde una radio la voz de su padre.
Pero, para horror de Britney y los cuatro soldados que eran los únicos humanos en el pasillo, Rasticore no sentía apenas las balas humanas, estas rebotaban contra su piel, aunque había algunas que sí impactaban, pero la mayoría no hacían nada. Rasticore comenzó entonces a reír al mismo tiempo que a ellos se les iban acabando las balas.
—¡Disparen!—gritó la radio.
—¡Corran!—ordenó Britney tomándolos de los cuellos a dos de ellos y haciéndolos correr, ella cerró las puertas dobles.
Pero fue inútil, porque ambas puertas fueron lanzadas como naipes, arrancadas desde sus cimientos y incrustadas en las paredes del pasillo de bienvenida a la escuela.
Fue entonces que Britney que se estaba quedando sin opciones, cuando repentinamente, a su espalda apareció su maestra medio convertida en troll. Y no solo ella, también pudo reconocer al instructor de karate en el centro de la ciudad, al equipo de futbol americano con sus atuendos y protecciones. A la distancia a los empleados de la tienda de tacos con dos botellas de salsa picante como si estos fueran armas y a una chica que le lanzó una patineta. El pueblo, los habitantes, no estaban dispuestos a irse sin luchar.
Ella vio la patineta, tenía una estrella como símbolo, de alguna manera Britney se había vuelto la líder. Aquello no hizo más que hacer que Rasticore comenzara a burlarse.
—¡¿Qué van a hacer unos inútiles humanos como ustedes?!—entonces apuntó con su arma—¿Quién va a ser el primero? Vamos, no sean tímidos, el chico nerd de anteojos no fue nada tímido…
—Alfonzo.—dijo entonces Britney abriendo los ojos de par en par y tirando la patineta al suelo—¡Tú!
—Yo.—dijo Rasticore sonriendo.
—¡Ahhhh!—gritó ella lanzándose contra el monstruo, montada en la patineta.
Como no sabía montarla terminó tropezando de espalda, provocando que la patineta saliera disparada al rostro del monstruo, dándole en el ojo morado y agrietándolo un poco.
—¡Ya perdí mi paciencia!—gritó Rasticore lanzándose encima de ella, no sin antes sentir un golpe desde su espalda, por parte de la escopeta del señor Wong.
—¡No tocarás a mi bebé!—gritó el hombre al mismo tiempo que daba otro disparo, luego otro más, y otro más, todos a quemarropa. Se detuvo al ver que algunos de los perdigones terminaban rebotando de la espalda del monstruo.
En ese momento Rasticore lanzó un ataque horizontal hacia atrás, casi cortando al padre de Britney en dos, tenía la espalda al rojo vivo, podía aguantar mucho, pero tampoco era invencible. Eso provocó que Britney viera la patineta a su lado, la tomó y lanzó de manera que cuando Rasticore se levantó, al posicionar su pie contra el suelo, la patineta se interpuso en su camino, provocando que el monstruo gigante tropezara.
—¡Ahora!—gritó la maestra troll al mismo tiempo que todos los alumnos y pueblerinos salían lanzados contra la criatura Rasticore.
Aunque el monstruo al principio podía moverse, rápidamente se dio cuenta que no eran un grupo pequeño de humanos, sino que eran montones y montones. Rápidamente de diez pasaron a veinte y treinta. Todos intentando bloquear sus movimientos con brazos, piernas y cola. Pero aun nadie se había atrevido a su cabeza, con la cual lanzaba mordidas tan poderosas como para partir a esos patéticos humanos por la mitad.
Pero fue entonces cuando el padre de Britney entró y puso la escopeta en las mandíbulas de Rasticore, provocando que este no pudiera cerrar la boca por el metal duro que solo terminaba lastimándolo.
Finalmente, el dueño del dojo karateka dio una patada que logró desprender parte del brazo metálico de Rasticore, aunque terminó dando varios saltos para aliviar el dolor del pie. Ahí en el suelo se encontraba la motosierra del lagarto, Britney fue la primera en tomarla.
Recordó la charla que tuvo son Star, que ella tenía que defender a la Tierra de estas amenazas… Accionó la motosierra, la levantó en el aire, provocando que varias personas se apartaran. Ella creo de un movimiento un portal a la espalda de Rasticore, el reptil intentó escapar, pero rápidamente ella comenzó a empujarlo para que volviera a donde vino, pronto fue apoyada por todos, incluso su padre… Pero Rasticore no iba a perder tan fácilmente contra unos patéticos humanos aun si ya habían pasado hasta casi su torso, así que llamó a su arma con magia rastreadora, provocando que el arma casi se escapara de las manos de Britney.
Ella dejó de empujarlo y comenzó a tirar para que la motosierra dejara de intentar volver con su dueño de aquella manera tan violenta, Rasticore aplicó más fuerza aun con su brazo mecánico, provocando que la motosierra saliera disparada de las manos de Britney y cruzara el portal… Solo que la cabeza de Rasticore estaba en el lado mágico, mientras que su cuerpo seguía en la Tierra.
Britney lo había logrado, había salvado a la Tierra y devuelto el favor a Star Butterfly, además de haber vengado a Alfonzo, ella podía descansar.
Desde el otro lado del portal, Eclipsa solo vio desde una bola de cristal como Rasticore luchaba para entrar en un portal, repentinamente la motosierra de Rasticore cruzó el portal y al cerrarse solo quedó la cabeza de él. Ella sonrió, sabiendo que aquello haría enojar a Tofee… Tal vez así comenzaría a luchar enserio.
Solo había que convencer a Toffe, el cual estaba teniendo una pacifica charla con Globgor en la biblioteca del castillo:
—¡POR TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA! ¡TU CULPA!
Golpeaba una y otra vez el gigante de Globgor a la vez que el cuerpo destrozado de Tofee se movía lentamente hasta volver a regenerarse, con un lagarto que no tenía expresión alguna en su rostro, solo el ceño fruncido.
—¿Terminaste?—preguntó sin perder su porte.
—AHHHH…—intentó darle otro golpe, pero solo golpeó el piso al lado de Tofee—No sé cómo que Eclipsa deja arrastrarte a nuestro lado, no mucho tiempo durar.
Globgor tomó a Tofee con ambas manos e intentó agitarlo de un lado a otro, sin lograr ningún efecto en su expresión.
—¿Por qué no sufres?—dijo entre dientes el monstruo demoniaco sintiéndose mal por no poder exterminar un enemigo tan débil—¡Muere!
—Es suficiente Globgor.—entró a la habitación un tronco con colmillos y delineador, sus lianas verdes formaban su cabello antes rojo y sus hojas de apariencia venenosa sus vestidos antes amarillos—Me ha mandado Eclipsa a detenerte.
—¡¿Detener a Globgor?! ¡Pero Tofee…!
—Tofee hizo que perdieran la guerra, sí.—dijo Hekapoo acariciando el rostro de Globgor—Pero ahora, hay otros enemigos, los demonios que antes comandabas, se han sublevado.
—¿Suble…varo?—dijo sin entender muy bien Globgor—¡Demonios buenos!
—No, ya no más, demonios malos, demonios querer frenar a Eclipsa.—habló Hekapoo con su voz diferente a lo que Tofee recordaba, tenía un tono demasiado parecido al de su nueva ama.
—¡Imposible!—dijo Globgor indignado—¡Demonios querer a…!
—Peleaste contra Lucitor, líder de los de demonios—dijo con malicia la voz—¿Quería a Eclipsa?—dijo sonriendo con su dentadura de tiburón tallada en madera.
—No, demonios ayudar a Eclipsa.
—Ve a mostrarles quien manda.—sugirió repentinamente Hekapoo a la vez que una sonrisa de medio lado se formaba en su rostro.
El gigante demonio, totalmente enfurecido por esa falta de su ejercito, soltó a Tofee, olvidándose totalmente de lo que tenía en manos y salió enérgico en dirección a donde la batalla se estaba desarrollando. En la habitación la Hekapoo planta dejó de sonreír y sus brazos cayeron, solo flotaba…
—Un cascarón vacío.—dijo Tofee negando la cabeza mientras limpiaba el polvo de su pecho desnudo, su traje se había perdido en algún punto de su regeneración casi en su totalidad—Que terrible destino, pero justo.—dijo complacido y viendo alrededor.
—Tofee, ¿Conseguiste lo que te pedí?—era voz era imposible no reconocerla, pero la emitía el cuerpo de madera, no el de carne y hueso.
—¿Eclipsa?
—No, los humanos, ¿Están muertos? ¿O los capturaste?—dijo el cascaron vacío sin emoción alguna.
En ese momento Tofee no sabía qué responder, sabía que por más que dijera nada, Eclipsa no aceptaría una misión fracasada como respuesta… Pero esa era su condición actual, y no importa que tan buen manipulador y mentiroso fuera Tofee, a ella nadie le miente.
—Negativo.—fue la contestación de el lagarto mientras miraba al piso.
—¿Negativo?—dijo la voz con uno claros tintes de molestia—Tofee, dijiste que harías lo que hiciera falta.—dijo desde el otro lado de la línea Eclipsa—No debo levantarme, no aun, gaste demasiada energía en regenerar a tu amigo.—dijo a la vez que Tofee retrocedía unos pasos—Y todo para nada…
—¿Disculpe?—dijo Tofee levantando la mirada del suelo.
—Rasticore ha muerto, de manera definitiva.—dijo Eclipsa sonriendo de medio lado—Parece que en los humanos de la Tierra no son tan inútiles.
—Imposible…—dijo Tofee al mismo tiempo que el iris de su ojo se volvía pequeña—Rasticore y yo…
—Muerto, lo lamento, él debió tener cuidado.—dijo Eclipsa lanzando una risa al final—Pero puedes vengarlo, sabes muy bien que el novio de Star es humano…Claro, solo si puedes hacer algo, porque fracasaste miserablemente matando a sus padres, ¿No es verdad?
Tofee cerró los ojos, aspiró fuertemente, pero soltó todo su aire en los pulmones dentro de un segundo, repitió el proceso tres veces hasta asentir ligeramente.
—Excelente.—dijo la figura de Hekapoo con la voz de Eclipsa—No me decepciones Tofee, esa niña está a punto de alcanzarnos…
Y se retiró.
Fue entonces que Tofee tuvo que recargarse contra una pared, él había pedido a Eclipsa la regeneración de su amigo Rasticore más rápido, solo para que el muy tonto lograra desperdiciar su última regeneración. Ahora Tofee era oficialmente el último de su especie, y si efectivamente no lograba terminar con la vida de ese tonto terrícola, probablemente aquel era el último día de los Septarianos.
Pero no, Tofee no había vivido durante tantas generaciones para ser frenado por una princesa tonta que ni siquiera sabía manejar la magia, él era un sirviente de Eclipsa hasta el final. Llevó sus manos a la espalda y comenzó a caminar con elegancia, aunque tenía su traje totalmente desgarrado por culpa de Globgor.
—Esto no se quedara así…—dijo al mismo tiempo que llevaba una mano a su cabeza—¿Quién estará usando un hechizo tan poderoso?
Vio el exterior del castillo con una pared que estaba derrumbada, mostrando una gota dorada a la distancia, proveniente de un pequeño punto, súbitamente el cielo dejó de estar totalmente cubierto por nubes, y en cambio se hizo la luz, a la vez que escuchaba un grito a la distancia, un hechizo dirigido al castillo.
Tofee sintió el impacto al mismo tiempo que el techo amenazaba con caer, pero no lo hizo, sino que, al contrario, todo quedó en completa quietud, o al menos mucho menos ruidoso que la batalla hasta entonces llevada. Tofee sintió miedo al no saber qué pasaba, pero entonces sintió otra vez un gran dolor en su cabeza, para que las nubes comenzaran a volver al castillo, siendo detenidas por la luz del sol, comenzando a formar un huracán de fuerzas.
La batalla final había comenzado, y Tofee sabía que el destino de Mewni estaba a punto de ser decidido, y él tenía su misión clara, matar a Marco Díaz y todos los apestosos humanos que pudiera.
Continuara…
Nota de autor: Voy a terminar este fic, aunque sé que voy a hacer a enojar a muchos, el motivo por el cual deje este fic cada vez más de aldo, fue porque la serie no me gustó, primeras dos temporadas, sí, desde el inicio de la tercera, me terminó matando la pasión.
No estoy haciendo estoy haciendo esto por obligación, lo hago porque me gusta ver mis trabajos terminados, sobre todo uno que ya estaba literalmente a dos capítulos de acabar, el siguiente es el final, y lo estoy escribiendo justo mientras estoy subiendo este, nada de otro año de hiatus, me avergüenza haber tenido tanto apoyo y haber terminado así, no merezco lo que este fandom hizo por mí, y pues si ya nadie lo ve, al menos yo quedo satisfecho, si aun queda alguien con interés, disfruten, y entiendan, no quise hacer estos hiatus, enserio. Pero ya, ya esta misma semana tienen capítulo final.
