De estar en una situación muy complicada, caen en otra peor y pronto los héroes son separados y mantenidos en distintos lugares de la Tour Montparnasse. Marinette queda a merced de James Warlock y el destino de Adrien no se conoce. Julián y Mariya deben moverse rápido. ¡GRACIAS POR LEER!
DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de Thomas Astruc, Zag Toons y quienes hayan comprado las respectivas licencias. Assassin's Creed es del mismo modo, propiedad de UBISOFT. No estoy ganando dinero con esta historia, sin mencionar que no tengo ni donde caerme muerta: si me demandan, no van a sacar nada.
ADVERTENCIAS
La plaga todavía no ha sido purgada de estas tierras.
Cuídense y cuiden de otros. Mantengan la distancia, lávense las manos y a resistir como mejor podamos.
Abróchense los cinturones y lávense las manos
Puede haber spoilers de la tercera temporada.
MIRACULOUS CREED
Capítulo 21: Tour Montparnasse
Residencia Tsurugi. París.
Momentos antes. Viernes, 13:16 hrs.
Kenji se detuvo unos momentos ante la habitación que había sido de Kagami. Sabía que su tía estaba dentro y no quería interrumpir nada. Esa mañana había sido ya bastante bizarra en la casa y tenía un presentimiento bastante incómodo. Desde que habían matado a su prima que la vida en la residencia Tsurugi se había tornado bastante anormal por decirlo de alguna manera. ¡Claro que eso no le extrañaba!, considerando todo lo que había pasado.
—Si gusta, puedo anunciar su presencia, joven Kenji —sugirió de pronto el mayordomo.
—Obasan lleva ahí metida unos veinte minutos. Creo que le daré unos momentos más.
—No tiene que esperar aquí. Puedo ir a avisarle cuando su tía se desocupe.
—Prefiero esperar, estoy… inquieto.
El mayordomo asintió y no dijo más palabras. Solo vio como el muchacho se ajustaba su equipo y tragaba saliva. Kenji tenía razones para estar inquieto: en esos meses había estado viendo demasiadas señales que le hacían estar ansioso, y todas se habían precipitado desde el asesinato de su prima. Sin embargo desde que había despertado esa mañana que sus tripas le decían que hoy iba a pasar algo grande, cosa que se confirmó desde que el artesano que había afilado de nuevo a Alma Negra había regresado a devolver la katana. El muchacho tomó aliento y dio un paso hacia adelante: mejor salía de dudas lo antes posible, antes de que metiera la pata. Se arrodilló frente a la puerta y llamó con delicadeza, todo bajo la atenta mirada del mayordomo.
Por cierto, eso era lo otro extraño. Todo el servicio había sido despachado y se le habían dado libres los próximos cuatro días, todos pagos. El único que se había quedado era el mayordomo, un hombre de reconocida discreción y lealtad que prácticamente ya era parte de la familia.
Podrán suponer que Kenji estaba expectante con justo motivo.
—¿Quién es? —preguntó Tomoe en japonés, quien se encontraba arrodillaba frente al butsudan de Kagami.
—Soy Kenji, obasan. —respondió el muchacho— Disculpa la interrupción, pero…
—Ven aquí.
Kenji obedeció a su tía y con el debido respecto, se acercó y arrodilló junto a ella tras saludar a Kagami. Esperó atento a lo que la mujer pudiera decirle, mirando de reojo la katana familiar recién afilada que ahora estaba frente al butsudan, como lista para ir a la guerra. Kenji apenas abrió los ojos… a partir de ese momento no tuvo dudas que ese día algo importante iba a pasar. Tomó una buena bocanada de aire y por instantes miró la fotografía de su prima: ¿sería capaz de estar a la altura de lo que sea que le fuera a caer encima?
—Tu tutor no vendrá hoy, pero eso no quiere decir que debes descuidar tus estudios, Kenji–kun.
—No la deshonraría de ese modo obasan. No es mi fuerte, pero me esfuerzo.
—Todos lo sabemos y lo vemos, pero nunca está demás un recordatorio. Todos estamos muy orgullosos de ti.
—Arigato. —Kenji hizo una reverencia.
No, el muchacho no iba a clases, al menos a un colegio. Kenji estaba siendo educado en casa para así poder complementar de mejor manera sus entrenamientos. Era un prodigio del arco y flecha, pero como estudiante era muy malo, por lo que necesitaba una educación muy personalizada y ya se había comprobado que estar metido en una sala de clases era muy contraproducente. Si se hubiera quedado en Japón, habría tenido que abandonar sus sueños de mejorar con el arco y la flecha por concentrarse en sus estudios, por lo que había sido enviado a París con su tía cuando esta le ofreció la posibilidad de cumplir con sus obligaciones escolares (mediante tutores) y al mismo tiempo de seguir entrenando. Pese a ello, era un muchacho bastante normal y muy observador, al que no le faltaban las oportunidades para socializar con sus pares, cosa que no había pasado con su prima. De esta manera fue que se percató que la dinámica de la residencia Tsurugi estaba… muy cambiada. Tonto no era.
Primero, asesinaban a Kagami, lo que por obvias razones generó un sinfín de hechos extraños. Apareció la hija de su prima, el padre de la pequeña iba y venía por la casa, conferenciando con su tía sobre asuntos secretos, la investigación policial por el asesinato de Kagami sufría mil retrasos e inconvenientes, la casa comenzaba a recibir visitas muy extrañas y su seguridad aumentaba casi al doble. Por si fuera poco, su tía enviaba la katana familiar a una mantención sorpresa y esa mañana, cuando el artesano a cargo la había traído de regreso, se enteraba que su padre y su otro tío venían viajando en esos momentos a París para conferenciar con Tomoe, la hija mayor del clan, y actual cabeza de familia.
Eso solo podía significar una cosa.
Los Tsurugi eran una familia muy seria, grave y que no daba segundas oportunidades. Sin embargo, eran muy unidos. Muy graves y todo, pero si alguno de los parientes necesitaba ayuda, estaban todos muy serios ahí para darle apoyo del bueno, si alguno estaba triste, todos lo consolaban, muy a su manera; si alguno le iba bien, todos celebraban, y si alguno era atacado, todos respondían al ataque con la misma violencia. Claro… todos muy graves, serios, callados y apenas mostrando emociones, pero así eran ellos. Esa aparente indiferencia no era señal que fueran unos insensibles: muy por el contrario, solo que lo demostraban de otra manera diferente a la convencional.
—Obasan…
—¿Sabes por qué Alma Negra está aquí, Kenji–kun?
—No, pero conozco los motivos por los que la familia decide despertar a Alma Negra. Obasan, ¿qué está pasando? —preguntó el muchacho hablando en voz muy baja— El servicio se fue, solo quedó el mayordomo, mi papá y el tío Satoshi vienen en camino… Alma Negra está aquí frente a Kagami, pero no como las veces anteriores: sé que se prepara para entrar en acción. —el muchacho tomó aire antes de seguir— Entre otras cosas que he notado estos últimos meses.
—No esperaba menos de ti. En efecto, Alma Negra fue despertada de su letargo: La familia la necesita. —Tomoe pareció girar la cabeza hacia su sobrino con solemnidad— Nunca hagas eso con una katana si no la vas a usar.
—"No me saques sin razón, ni me guardes sin honor" —repitió Kenji, recordando aquél viejo adagio— ¿Es por lo del asesinato de Kagami? Sé que la investigación no está llegando a nada, pero…
—En parte lo es. —Tomoe tomó aire y esperó unos momentos— Eres un muchacho criterioso, es hora de que sepas lo que está pasando.
—¡Obasan! —exclamó Kenji haciendo una automática reverencia en señal de respeto.
—De la familia no sale, por eso despaché al servicio, excepto al mayordomo, y por lo que te voy a contar es por lo que mis hermanos vienen a París. De la casa no sale. ¡Estás frente al altar de tu prima, nuestros ancestros y ante Buda! ¿Puedo confiar en ti?
—No merecería ser un Tsurugi de lo contrario —dijo el muchacho con firmeza, aunque comenzando a asustarse. Sintió de pronto las manos heladas— La escucho, Obasan.
—Esta tarde recibiré visitas de Abstergo —el humo que brotaba de los inciensos ofrecidos ante el butsudan se agitó al mismo tiempo que las velas que estaban encendidas. Kenji tomó aire— En esa comitiva viene la asesina de Kagami. Presta atención muchacho, a lo que te voy a decir…
Kenji asintió y entrecerró los ojos.
Callejones de París.
Viernes, 14:56 hrs.
¡BANG, BANG!
—¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Adrien nunca se fijó en la contorsión que hizo para proteger a su hija y a Marinette, así como tampoco se dio cuenta que alguien sujetó a Lila del brazo y la obligó a disparar al aire. Pasó todo muy rápido en verdad: intentó salir corriendo con su familia, abriéndose paso entre sus enemigos, pero estos les bloquearon el paso, le cayeron a golpes a él y a Marinette. En algún momento le quitaron a su hija a sus brazos, lo que enardeció sus esfuerzos por liberarse a niveles pocas veces vistos. ¡Todo fue en vano! Estaban en desventaja, superados en número y los callejones que bajo otras circunstancias pudieron haberles proporcionado de algún refugio y ventaja, les jugaron en contra. Adrien fue azotado contra el suelo con violencia, presionaron una rodilla contra su cuello para inmovilizarlo, y pusieron una pistola contra su cabeza. Con Marinette pasó lo mismo: pudo ver como la botaban al suelo y le daban el mismo tratamiento que a él. Minnie lloraba no lejos, en franca histeria, pero Lila…
… estaba sujeta contra la pared, en una llave particularmente dolorosa, desarmada y apuntada a la cabeza por James Warlock.
—Stay Still You Bloody FOX! ¡TE DIJE Que No Amenazaras A La Bebé! ¿O Acaso Hablo Chino?
—¡Suéltame, James! ¡Me Lastimas!
—¡Lástima! Era la idea —James soltó a Lila, aprovechando para empujarla al suelo con especial cizaña, mientras bajaba el arma— ¡Vuelve A Arriesgar La Misión Y Te Llenaré La Cara De Plomo!
—Jajajaja, ¡Eso se lo buscaste, Rossi! Sabes que necesitamos a la niña —dijo Armand muy burlón, quien tenía a Minnie en sus brazos. El templario señaló con la cabeza a Adrien y Marinette, quienes estaban reducidos en el suelo— No queremos darle a estos dos otra razón para que nos quieran destruir —Armand se acercó a Adrien y se agachó junto a él— Tu enana está viva. ¡Dale las gracias a Warlock luego!: por mi que le hubieran volado los sesos.
—¡Connard Y La Que %&$%#&/%#! —Adrien se sacudió con todas sus ganas, dispuesto a ponerse de pie y rescatar a Minnie de los brazos templarios, pero se ganó un puntapié en el abdomen que le sacó hasta el aire que no había respirado todavía. Le sangraba la nariz.
—¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! —Minnie lloró con más ganas.
—¿Alguien sabe cómo se apaga esto? —preguntó Armand poniéndose de pie y alejando a Minnie de su cuerpo. James enfundó su arma, la tomó en sus brazos y la acunó, tratando de consolarla— ¡Ah, papá experto!
—Sod it, Armand! No Estoy De Humor —ladró James, quien no perdía de vista a Lila, quien se estiraba las ropas y se sobaba el cuello, mientras mecía a Minnie con bastante destreza, que no en balde él mismo era padre— Nos regresamos a la Montparnasse: recuerda Rossi que tienes una audiencia con Tomoe Tsurugi a las 16 hrs y estos dos… ¡Levántenlos!
Los agentes templarios que los acompañaban tuvieron que hacer malabares para levantar a sus cautivos, que no dejaban de sacudirse. Ciertamente habían aparecido más templarios quizás de donde, seguro siguiendo instrucciones de James o Armand, pero aun así tuvieron problemas para sujetar y restringir a los héroes de París. Fue más fácil con Marinette: simplemente le encajaron un golpe en el estómago que la dejó fuera de combate en el acto, pero Adrien les dio una guerra que le significó una violenta paliza.
—¡ADRIEN! —Marinette se sacudió con ganas— ¡Suéltenme En Este Momento!
—¡Quieta Ya, Insecto! —Lila la sujetó del cabello y le dio un buen tirón, obligándola a mirar al aire— ¡No vas a ir a ninguna parte! Así que deja de dar problemas.
—Rossi… —advirtió Armand, mientras James se acercaba a Adrien.
—Te sugiero, asesino, que cooperes —dijo James con veneno en la voz— ¡O no vas a volver a ver a tu hija!
—¡Espérate que me suelte, connard! ¡Te haré pagar…!
—Tu calladito, Agreste: me debes la vida de tu Minnie… —dijo James con desprecio antes de darle la espalda y dirigirse hacia Marinette— Lamento el trato, madame, pero no nos dejó alternativa.
—¡Debería Darte Vergüenza! ¡Si Chloé Supiera…!
—Oh sí, si Chloé supiera… ¡Esa loca no sabe nada de lo que hace su maridito! —se burló Lila sonriendo maliciosa mientras miraba a James— ¡Sería una lástima que la rubia esa se enterara de lo que haces! ¿No, James?
James no dijo nada, pero la mirada de odio, tic nervioso incluido, que le dedicó a Lila lo dijo todo. Minnie seguía llorando, pero refugiada en los brazos de James y más quedita. El templario hizo una seña con la cabeza a los demás y a las rastras se los llevaron a unas vans cercanas, dispuestos a llevarse a los héroes de París de ahí.
—Armand, procede al control de daños: asegúrate de que no haya testigos o de comprarlos. Rossi, nos vamos a la base. Tienes que prepararte para…
—Aaaaaw, ¿no me puedo quedar al interrogatorio de estos dos? Me encantaría meter a Adrien en el animus… o a la bicha esta…
—¡Caminando!
El grupo hizo abandono del callejón, cada uno obedeciendo a las órdenes que traían. En algún momento antes que subieran a Marinette a la fuerza arriba de uno de los vehículos, tuvo el impulso de vomitar, pero no pasó nada. Tikki y Plagg se mantenían escondidos, mientras trataban de ingeniárselas como liberar a sus portadores, quienes fueron embarcados en vehículos distintos, por lo que rápidamente se colaron a ellos para no dejarlos solos. En el momento en que estos partían, y a riesgo de encontrarse con los templarios que aún quedaban en el área, Mariya llegó corriendo al callejón: la rusa tenía un corte en el labio y a todas luces era evidente que se las había visto color de hormiga para evadir a los templarios. No tuvo tiempo para transformarse. Maldijo en ruso y golpeó la pared cuando vio a los vehículos alejarse, sin dejar de prestar atención a su entorno, pues sabía que los templarios no se habían marchado del todo. Julián se dejó caer al suelo junto a ella minutos después: tenía raspones en la cara y también parecía haber estado en aprietos muy graves. Supo que habían fallado cuando vio el estado de Mariya y la desesperación en sus ojos…
… la ansiedad se les instaló en el cuerpo cuando de pronto vieron las manchas de sangre en el piso.
—¡Me lleva la…!
—¡Deja eso para luego, Julián! Tenemos que ayudarlos y…
—¿Mariya Korsakova? —preguntó alguien de pronto a sus espaldas— ¿Julián Blanchet?
Los delicados pasos apenas fueron percibidos, pero tanto Julián como Mariya desplegaron sus hojas ocultas y se giraron sobre sus talones, dispuestos a enfrentar a quien se les había acercado tanto. Se quedaron de una pieza al ver a Nathalie, acompañada de su esposo y del Gorila. Antoine rápidamente comenzó a revisar el lugar junto con el viejo guardaespaldas, aunque este estaba más pendiente de los asesinos que de la escena.
—¿Quién nos busca? —gruñó Julián muy peligroso. Tanto él como Mariya conocían a Nathalie, pero no se suponía que ella los conociera a ellos. Ambos estaban listos para atacar.
—Soy Nathalie Foissard —la mujer estiró el brazo, mostrándoles un papel— Recibí esto hace una media hora, el Gorila recibió un mensaje similar… ¿Qué está pasando aquí? ¿Dónde están Adrien y Marinette?
Mariya guardó la hoja oculta y se acercó a Nathalie, erguida en toda su altura, tomando el papel de sus manos. Lo desdobló en el momento en que Antoine y el mismo Gorila se acercaban al grupo. Julián se acercó sin bajar la guardia.
—Adrien y Marinette serán secuestrados. Contacte a Julián Blanchet o a Mariya Korsakova para más detalles, si logran escapar —leyó Mariya en voz alta— Añade una dirección cercana. ¡Es la misma letra del mensaje que recibimos nosotros!
—¿Podemos ver esos mensajes? —preguntó Antoine muy serio. Mariya negó con la cabeza.
—Lo partimos en dos y nos comimos las mitades, por si nos atrapaban —confesó Julián desconfiado.
—¡Hmpf! —opinó el Gorila.
Todos se quedaron viendo por tensos segundos, a sabiendas que el tiempo era oro y que no podían seguir desperdiciándolo. Mariya intercambió miradas con Julián, no del todo convencida de poder confiar en este extraño giro de acontecimientos, pero bueno, ¡Grandes riesgos, grandes ganancias!
—Sabemos dónde se los llevaron —dijo Julián muy grave— La Tour Montparnasse.
—¿Y qué estamos esperando? —preguntó Antoine, indicándoles en una dirección— ¡Vamos!
Y sin intercambiar más palabras, se pusieron en acción.
Torre Montparnasse. París.
Hora y media después.
Marinette estaba de los nervios. Apenas se dio cuenta del tiempo que transcurrió desde que la subieran a esa van y la obligaran a bajar en un estacionamiento. La metieron al ascensor sin soltarla ni un solo instante ni darle la oportunidad de liberarse. La mantenían a punta de pistola. La llevaron rápidamente a los pisos superiores. No hacía falta ser adivino para saber que estaba en la torre Montparnasse, pese a los esfuerzos de sus captores por llevarla por lugares poco frecuentados. Por fin la hicieron atravesar por un piso de oficinas, en donde había visto un montón de gente que apenas vieron en su dirección, pese a que estaba pálida y esposada y no intentaban disimular que la llevaban prisionera.
Eran templarios todos, seguro.
Desde el callejón que no veía a Adrien o a Minnie y estaba horriblemente preocupada. Lila había dicho que iban a meter a su novio en el animus: algo había leído al respecto, por lo que conocía bien de qué se trataba el aparato, por lo que estaba cada vez más preocupada y ansiosa. Sin nada de delicadeza, la metieron a una sala de interrogatorio, sin espejos, pero con cuatro cámaras de seguridad siguiendo cada uno de sus movimientos. La sentaron sobre una silla fija al suelo y le esposaron las manos al respaldo, en la pose más incómoda que pudieron.
La dejaron sola unos instantes, que Tikki aprovechó para salir de su escondite y tratar de liberar a la heroína.
—¡Cuidado Tikki! Te pueden ver…
—No te preocupes Marinette, recuerda que las cámaras no captan kwamis. —le aseguró Tikki mientras manipulaba las esposas de su portadora— ¡Ni se te ocurra transformarte! No quieres darles a los templarios esa evidencia.
—¡Claro que no, Tikki! Pero es tentador. ¿Has sabido algo de Adrien o de Minnie? ¡Si les hacen algo me muero!
—Vamos por partes… —Tikki tragó saliva y flotó hasta quedar cara a cara con Marinette— James ha estado cuidando de Minnie, y la noto bien. Si quieres puedo ir a ver cómo está otra vez…
—¿Puedes ir a ver cómo está Adrien…? —Marinette reprimió un sollozo— ¡Lo van a torturar con el animus! ¿Tienes alguna idea de porqué querrían meter a Adrien en esa máquina?
—Tengo alguna… El Templo de los Miraculous tiene un hechizo protector, que impide que los templarios lo vean. Podrían estar en el mismo patio del edificio, y no lo verían… ¡hace milenios que está instalado!
—¿Los del Templo Miraculous son asesinos?
—No, son asociados. Están bajo la protección asesina, pero no son de la hermandad —Tikki tomó aire— También están muy conscientes que no quieren que ningún miraculous caiga en manos templarias.
—Adrien es un guardián… y un asesino: ¡seguro quieren sacarle el secreto de como romper el hechizo, así le frían las neuronas! —concluyó Marinette espantada. La chica sacudió sus amarras— ¡Tengo que salir de aquí!
—¡Calma Marinette! Adrien sabe cuidarse solo, te aseguro que…
—¡¿Es Que No Viste La Paliza Que Le Dieron?!
—¡Igual A La Que Te Dieron A Ti!… y créeme que me tienes más preocupada. ¿Te sientes bien? —preguntó la kwami realmente compungida— Esas náuseas no son nada normales…
—¡No! ¡Quiero salir de aquí! —Marinette volvió a tironear de las esposas— ¡Y claro que no son normales, Tikki! ¡Me Encajaron Un Golpe En La Barriga! Cualquiera tiene náuseas con eso.
—Ay, Marinette… sabes que no me refiero a…
En ese momento la puerta se abrió y ambas se silenciaron en el acto. James Warlock, seguido de Phillipe de Naplouse y su secretaria, entraron a la sala en ese momento. Tikki los miró feo, no intentó esconderse, sino que se esponjó, pero fue Marinette quien los escaldó con la mirada. El maestro templario no se molestó en sentarse, tampoco su secretaria, quien la miró como si se tratara de basura podrida. James en cambio se ubicó a las espaldas de Marinette, apoyándose en la pared de brazos cruzados.
—Ah. Mademoiselle Dupain–Cheng. Me alegra saber que ha decidido unirse a nosotros: costó que pudiéramos coordinar esta reunión.
—Exijo que se me libere en este instante. ¡No pienso hablar con usted en estas condiciones!
—No tiene opción, mademoiselle. ¿Puedo llamarla Marinette?
—No.
—No se ponga así. Vengo a ofrecerle un trato —el hombre hizo un gesto de desdén con la mano— No me he presentado: soy Phillipe de Naplouse, maestro templario de París.
—¿Eso debe impresionarme? —preguntó Marinette apenas levantando la ceja.
—Mi portadora no negocia con basura templaria —Dijo de pronto Tikki— ¿Naplouse? ¿Algo que ver con Garnier de Naplouse?
—Ah sí, pariente lejano mío… operó durante la tercera cruzada —Phillipe entrecerró los ojos mientras miraba a Tikki— Olvido, kwami, que eres la más antigua de todos los de tu especie. ¿Sabías de Garnier?
—Fue asesinado por Altaïr Ibn La'Ahad en Acre, en 1191 por experimentar drogas con sus pacientes del hospital —explicó Tikki con saña— No tuve el disgusto de conocerlo, aunque sí conocí al maestro Altaïr, aunque él no me conoció a mí.
—Oh, ¿testigo de primera fuente?
—María Thorpe le contó eso a mí portadora de entonces. No soy ningún testigo… —Tikki infló el pecho decidida y muy peligrosa—… Aunque si no sueltas a Marinette o a Adrien, seré testigo de tu muerte.
La kwami estaba hecha una furia y hasta parecía que echaba chispas muy reales. Pero no pareció crear el efecto deseado, excepto en Marinette, pues los recién llegados la quedaron mirando con ternura.
—Siento que me amenaza un pastelito —se burló Phillipe, haciendo un gesto de desdén con la mano. Le fijó la mirada a Marinette— ¿En qué íbamos, mademoiselle?
—En que mi kwami le decía de lo que se iba a morir —siseó Marinette, mientras fijaba la mirada en Phillipe— ¡Suélteme en este instante!
—¿No va a escuchar el trato que le vengo a ofrecer? —Phillipe sonrió torcido— ¡Es su vida de la que estamos hablando! La dejaré ir, incluso le permitiré llevarse a la niña: Abstergo no volverá a molestarla nunca más y podrá hacer su vida tranquila. Solo tiene que entregarnos el miraculous a cambio…
—¿Cómo? ¿No me va a ofrecer una posición de poder? —preguntó Marinette con sarcasmo— ¡Qué decepción!
—No confío en asesinos…
—Ni yo en templarios. ¿En serio espera que le crea eso que me dejará en paz? —Marinette se irguió en su asiento— Puede ofrecerme todo el poder del mundo, pero mi respuesta volverá a ser NO.
—Todos tenemos un precio.
—Así dicen. Sigue siendo no.
—No nos obligue a ponernos rudos. Después de todo siempre podemos quitarle sus miraculous por la fuerza.
—No lo lograrán. Si no lo autorizo, no me los podrán quitar.
—Eso requiere que usted esté en su sano juicio para poder negarse… pero una vez que la pasemos por el animus… o que metamos a la niña en el animus… porque también la podemos matar y ahí sería más fácil, pero ¿Dónde está lo divertido en eso?
—¡Dejarán a Minnie en paz o…!
—¡¿O qué, mademoiselle?! —exclamó Phillipe golpeando la mesa— ¡No está en posición de negociar! No tiene alternativas: si se transforma, todo París sabrá quién es usted y no tendrá un momento de paz, si logra salir de la torre, claro.
—No me desafíe, Naplouse. ¡O acabará como su pariente lejano! —amenazó Marinette con seriedad— ¿Cómo era que se llamaba?
—Garnier —siseó Tikki, esponjada de indignación.
—Lamento que las cosas hayan resultado así —Philippe chasqueó los dedos— James, diviértete con esta mujer mientras le quitas los miraculous. Y si tienes tiempo llévatela al animus, solo porque sí: que el asesino la vea quebrada a ver si eso le gusta o lo convence para cooperar.
James hizo una mueca de asco, pero asintió obediente. Tikki miró hacia el templario que seguía a las espaldas de Marinette con espanto, mientras su portadora sentía un vacío en las tripas: no le había gustado el tono de voz de Phillipe. El hombre salió con parafernalia de la sala, junto con su secretaria que no había hecho otra cosa sino tomar notas. Unos treinta segundos después, Marinette sintió los pasos de James, quien apenas viéndola, salió de la sala unos instantes. En cuanto lo hizo, Tikki se lanzó como un bólido para intentar soltar las esposas de Marinette.
—¡Date Prisa, Tikki!
—¡Eso Intento!
Con urgencia, Marinette levantó la mirada y se fijó como las lucecitas que indicaban que las cámaras de seguridad se apagaban, lo que no hizo nada a favor de la ansiedad que le estaba quemando el pecho. ¡Quizás podría transformarse! Pero no podía confiar en que en verdad habían apagado las cámaras, bien podría ser una treta y…
—¡Tikki!
—¡No Puedo! —la kwami forcejeaba contra las esposas, tratando de abrir el mecanismo aprovechando sus deditos, pero todo en vano.
La puerta se abrió. James entró a la sala y cerró la puerta tras de sí. Todavía tenía esa expresión de disgusto en el rostro. Comenzó a rodear a Marinette en silencio, sin quitarle los ojos de encima. Pegó sobre la puerta una suerte de parlante y lo encendió: era ruido blanco. La mirada del templario era despiadada y muy severa, capaz de helarle la sangre al más rudo. Tikki se engrifó y se dispuso a proteger a su portadora a como diera lugar.
—Las cámaras no se pueden apagar, pero sí los micrófonos. Este aparatito va a camuflar cualquier sonido extra… principalmente para mi protección: no necesito que el audio quede grabado, pero tenemos que dar un buen show.
—Debería Darte Vergüenza. ¡Se Supone Que Amas A Chloé!
—Claro que la amo. ¡Demasiado tal vez! Por eso necesito que no quede constancia de esto.
James se acercó de golpe a Marinette, dando un golpe en la mesa. la heroína no le dio el gusto de demostrar susto, pero moría por dentro de a poco. El templario rodeó la mesa y se agachó junto a ella, acercándose lo suficiente como para hablarle al oído. La chica apretó los dientes, alejando el rostro, y Tikki, presa del pánico intentó tironearle de los dedos para que la soltara.
—¡Ni Te Atrevas A Hacerlo!
—¡Quieta Marinette! Vas a portarte bien o no podré ayudarte…
—¡NO necesito tu ayuda!
—Oh sí, la necesitas: más de lo que crees… —el rostro de James se puso sombrío. El hombre se deslizó tras la silla y la sujetó las muñecas mientras comenzaba a soltar las esposas— Me da asco tener que hacer esto…
—Entonces no lo hagas.
Marinette aguantó la respiración, muy atenta al momento en que finalmente se soltaran las esposas. Ni bien notó un poco de libertad intentó alejarse de James, pero éste la redujo con relativa dificultad. Era fuerte y hábil, ¡con razón era capaz de mantener una pelea con Chat Noir! Aún así Marinette no se la puso fácil y trató de recurrir a toda su experiencia como heroína para liberarse. No pudo hacer mucho y antes de darse cuenta estaba siendo presionada contra la pared…
—Lamentablemente son órdenes —James se inclinó hacia Marinette y le habló en el oído— No tengo tiempo para explicaciones, pero pon atención: necesito que hagas un buen papel. ¡Recuerda que nos están mirando!
—¿De qué hablas?
—¡SILENCIO! —James la sacudió para mejor efecto, lo que solo provocó las protestas de Marinette, quien trataba de soltarse, asqueada porque sentía los manoseos del sujeto— Minnie está al cuidado de una templaria a unos cuatro metros frente a la puerta. ¡No te desvíes!… ahora nos vamos a dar la vuelta y te voy a presionar contra la mesa…
—¡Cerdo Asqueroso!
—Indeed, pero tiene que verse creíble… porque necesito que te revuelvas con toda tu fuerza y que me des una patada en la entrepierna…
—¿Huh?
Marinette abrió los ojos perpleja. Hasta Tikki dejó de jalonear a James. Ambas se quedaron viendo al templario como si le hubieran salido antenas. ¿Estaban entendiendo bien?
—Ni siquiera me voy a resistir. Es mi coartada para dejarte escapar —añadió James casi en susurros. Marinette abrió los ojos como platos— La puerta está abierta. No creí que pudieras escaparte, así que no le puse seguro. Toma a la niña y usa las escaleras de emergencia que hay a 20 pasos hacia a la derecha de esta sala: Adrien está tres pisos más arriba, en el laboratorio del animus en el nivel 38. Blanchet está infiltrado en el edificio y ya viene hacia aquí. ¿Estás lista?
—¿Por qué me dices…?
—Tomaré eso por un sí.
James giró a Marinette sobre su eje y la empujó sobre la mesa, abalanzándose encima de ella, de manera que ambos quedaban en una posición muy comprometedora. No era nada agradable, menos cuando comenzaron a tironearla de las ropas como si de verdad quisieran abusar de ella, lo que si bien era algo bastante perturbador. Se notaba que James no pretendía más que eso, tironearle las prendas, pero ¡Vaya que activó una lucha instintiva por parte de la mujer! Marinette comenzó a sacudirse y a chillar, sobre todo por instinto, mientras sentía como Tikki atacaba a James todo lo que podía, tratando de que el forcejeo se viera como una honesta resistencia a un intento de abuso. Entonces, segundos después que parecieron horas, sintió la oportunidad de la que James le había hablado cuando volvieron a girarla, quedando frente a frente con el hombre…
Marinette lo escupió.
—Voy a contar hasta 15 antes de dar la alarm… ¡AAAARGH!
La diseñadora no dejó que terminara de hablar. Le dio un soberbio rodillazo en las joyas de la familia con toda la fuerza que pudo conjurar, además de darle varios puntapiés extra por las molestias ocasionadas. James se llevó las manos a la zona afectada y cayó de hinojos, resoplando de dolor.
—Fly, You Fool!
Marinette no lo pensó dos veces. Se arregló las ropas y se abalanzó sobre la puerta, teniendo la presencia mental para asomarse con sigilo. Había un templario cuidando la entrada, pero parecía estar más pendiente de un juego en el celular que en cuidar la salida, quizás como buscando abstraerse de lo que estaba sucediendo dentro de la sala. No se fijó mucho que ella estaba saliendo tan campante. Tikki le llamó la atención e indicó en la dirección que antes mencionara James: no muy lejos había una mujer con Minnie en los brazos e intentaba entretenerla en vano. La peque tenía las mejillas surcadas de lágrimas y se notaba a lo lejos que no quería estar en brazos extraños. Esto instó a Marinette a dar pasos veloces hacia ambas, descuidando su propia seguridad. No se tardó en llegar junto a la mujer y quitarle a la niña en los brazos.
—¡Momento! Estoy cuidando de la…
—PUNCH—
Marinette le dio un golpe de gancho derecho a la mujer con sorpresiva fuerza, apagándole las luces en el acto, y aunque le dolió terriblemente la mano, maniobró a Minnie y la aferró a contra su pecho, alejándose a paso veloz en dirección de la salida de emergencia que también le había indicado James. Obviamente el derechazo llamó la atención del entorno que, rápidamente, fue en ayuda de la templaria inconsciente. Muchos la observaron perplejos, incrédulos que hubiera escapado de las garras de James Warlock, y por momentos no atinaron a detenerla. El templario que cuidaba la entrada a la sala de interrogatorio la miraba fijo y hasta se había puesto de pie…
—¡Se Escapa! —exclamó James saliendo a trastabillones de la sala y todavía protegiendo el área afectada— Stop Her, You Bloody Wankers!
Marinette echó a correr derecho hacia la salida de emergencia, casi sin poder creer lo que acababa de pasar, pero sin cuestionarlo tampoco. Su primer impulso había sido huir, pero ¡tenía que encontrar a Adrien! Luego ya verían como escapar, si es que encontraban algún sitio en el cual esconderse, pero de momento, ¡tenía que subir! Y eso hizo.
—¡AHÍ ESTÁ!
—¡ATRÁPENLA!
Cuando llevaba subidos dos de los tres pisos, las puertas de emergencia se abrieron, dejando entrar al menos a cuatro templarios. Marinette maldijo entre dientes mientras aferraba protectoramente a Minnie. Quiso retroceder, pero sintió pasos veloces que subían y arrugó la nariz. Tikki voló en el aire decidida a repartir golpes, cuando en eso, alguien se le puso por delante y activó un extintor, echando la espuma hacia los templarios que le cortaban el camino. El humo blanco también sirvió como cortina para permitirles escapar, por lo que Marinette pronto sintió los empujones que la instaban a seguir subiendo.
—¡Dale, para arriba, hermana menor! —Julián tomó a Marinette del brazo, impulsándola a subir el último tramo de escaleras, mientras él cubría la retaguardia.
—¡Julián!
—¡No Pares! ¡Hay Que Subir hasta el 38!
—¡Ya sé!
Julián, como medida de precaución, lanzó el extintor hacia sus perseguidores y aprovechándose de la sorpresa, despachó a un par y noqueó a los otros dos, dándole tiempo a Marinette de escapar. No perdió tiempo en seguirla y la acompañó hasta que por fin salieron al piso 38.
—Adrien está por aquí. ¡En un laboratorio! Pero no sé en cuál…
—Está en el laboratorio del Animus… o eso decía la nota…
—¿Nota? —Marinette se volvió a Julián— ¿Sabes dónde está el laboratorio?
—Ni idea, pero supongo que…
En eso se activaron las alarmas del piso. Las luces de emergencia comenzaron a parpadear y gritos de pelea comenzaron a escucharse desde el fondo del pasillo. Muchos de los que ya estaban en el piso corrieron hacia el origen del escándalo, otros, la mayoría, se abalanzaron hacia las salidas de emergencia.
—Por Allá: ¡Hay Que Ir A Los Gritos! —dijo Marinette corriendo en esa dirección, mientras esquivaba gente. Julián la siguió sin demora— ¡ADRIEN!
No se tardaron mucho en dar con Adrien, quien estaba justamente al medio de una pelea. Se notaba que había recibido un pésimo trato, pero ciertamente que eso no había detenido su espíritu de lucha. Julián se adelantó a Marinette y se unió a la refriega, logrando neutralizar la amenaza lo suficiente como para permitirles a los tres una vía de escape. Minnie estaba muriéndose del susto.
—¡Julián! ¡¿De Dónde Sales?!
—¡Luego! Te Lo Contaré Con Una Cerveza…
—¡Adrien! —lo llamó Marinette.
—¡Buuuuuuuuuuuuuu!
A estas alturas, Minnie había vuelto a echarse a llorar, pero no histéricamente como lo hiciera hasta hacía un rato. Adrien las abrazó brevemente, aliviado de verlas a salvo, antes de seguir corriendo por el piso.
—¿Alguna idea de cómo escapar?
—De dónde venimos no se puede —confesó Julián mientras se encerraban en una oficina, tras desalojarla de su asustado ocupante. Tanto él como Adrien bloquearon la puerta.
—Nos persiguen desde el piso 35… —explicó Marinette, agitadísima.
—¡Esperaba que ustedes aplicaran miraculous! —añadió Julián.
—¡Ni hablar! Tienen cámaras en todo el edificio: si intentamos eso expondremos nuestras identidades —explicó Adrien mientras señalaba a las cámaras en aquella oficina—. ¿Kraken?
—¡LAAAAARGA historia! Prefirió no transformarse. Nos esperan abajo.
—¡Tenemos Que Salir Rápido De Esta Oficina! —dijo Marinette con creciente alarma mientras trataba de tranquilizar a Minnie— ¡Antes Que Nos Bloqueen El Paso!
Marinette en eso se percató que tanto Adrien como Julián estaban mirando fijo la ventana, que se veía de pronto muy llamativa. Tres palomas se acicalaban las plumas en el borde con todo el relajo del mundo. Por alguna razón, el corazón le dio un vuelco de esperanza, que se vio interrumpido cuando escucharon un tropel de pasos acercándose a esa oficina por el pasillo. Julián y Adrien intercambiaron miradas.
—¿Chicos?
—Supongo que toca adelantar la lección de hoy. —Sorpresivamente Julián tomó a Minnie de los brazos de Marinette y se aseguró de sujetarla bien. En el intertanto, Adrien abría la ventana y espantaba de paso a las palomas.
—¿Sucede algo? —dijo Marinette muy ansiosa.
—Solo tenemos una salida, ma princesse. —dijo Adrien tomándola de la mano y guiándola hasta la ventana—. ¡No es nada ortodoxa! Pero sirve… —con horror, Marinette vio como Julián saltaba al borde, todavía cargando a Minnie.
—¡¿Qué Vas A Hacer?!
—Los veo abajo. —dijo Julián segundos antes de saltar al vacío como si fuera la cosa más normal del mundo.
Marinette no alcanzó ni a gritar del susto. Retrocedió un paso, tapándose la boca en pánico. ¡¿Acaso Julián había saltado al vacío, CON MINNIE?! El corazón le latía desbocado y casi ni registró cuando Adrien saltó al borde mismo y le estiró la mano.
—¡Ma Lady!
—¡¿Adrien?!
—Si no supiera lo que hace, no habría dejado que Julián saltara con mi hija —confesó con voz muy anhelante. Insistió en ofrecerle la mano— ¿Vienes? ¿Confías en mí?
Mil pensamientos pasaron por la mente de Marinette en menos de unos instantes. En el fondo de su cabeza sabía de qué se trataba de esto, ¡Mariya le había hablado en alguna ocasión de lo mismo! Pero enfrentada a la realidad de lo que le proponían, se turbaba por las implicancias. El tropel de pasos parecía estar cada vez más cerca y en cualquier momento los templarios irrumpirían en esa oficina atrapándolos de nuevo. Adrien seguía con el brazo estirado y los ojos llenos de urgencia. ¡Vaya paliza que le habían dado!
—¿Ma vie? ¿Confías en mi?
Sin pensarlo, Marinette estiró su mano y tomó la de Adrien, quien de un solo movimiento la encaramó al borde de la ventana y la abrazó con fuerza.
—Sí, confío.
Adrien sonrió por unos segundos antes de besarle la frente por breves segundos…
… pues en el instante en que los templarios derribaron la puerta, Adrien saltó al vacío desde el piso 38 aferrando a Marinette entre sus brazos.
Se escuchó entonces a un águila chillando en algún sitio.
Continuará.
Por
Misao–CG
Publicado el domingo 26 de julio de 2020
Próximo capítulo: Salto de Fe
… Marinette espabiló bastante. Abrió los ojos llena de curiosidad y se sentó, ofreciendo su palma para que su kwami se posara. ¡Qué raro! Conocía bien a Tikki, habían pasado muchas cosas juntas y no era la primera vez que la veía tras una situación muy complicada. ¿A qué se debía este susto?
—¡Tikki! ¿Qué es lo que te pasa?
Notas finales: Bueno, al menos el lote escapó de la torre, aunque ahora tienen que aterrizar a salvo y perder a sus perseguidores, que dudo que se queden tan tranquilos viendo como escapan por la ciudad. Todos están golpeados, pero… más o menos a salvo. ¡Y que conste! El día todavía no acaba!
LO QUE ME RECUERDA… Lean el fic Apariencia y Realidad de Abby Lockhart1, que les aseguro que los va a tener en la punta de la silla. =D
Por favor, cualquier error, gramatical o de ortografía, me lo dicen para poder arreglarlo si corresponde. Del mismo modo, estoy aprendiendo esto del uso del guion de diálogo y salí más cabeza dura de lo esperado, así que un poco de paciencia en lo que aprendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER!
No me extrañaría, con todo lo que han compartido esos dos, Oriana. Y anduviste bien cerca: estoy del otro lado de la cordillera. Ten, mandarinas para resistir la plaga y ¡GRACIAS POR LEER!
¡Y eso que trató de portarse bien, Buttercup77! Supongo que con ese carisma, Gabriel no puede hacer mucho. ¡Todo sea por la misión! Sobre la sangre... pues ya viste. Era de Adrien. Ten, mandarinas para resistir la plaga. ¡GRACIAS POR LEER!
BRÚJULA CULTURAL:
Traída gracias a la magia de internet y Wikipedia y otras fuentes que se señalarán en su debido momento…
Ruido blanco: es una señal aleatoria (proceso estocástico) que se caracteriza por el hecho de que sus valores de señal en dos tiempos diferentes no guardan correlación estadística. Como consecuencia de ello, su densidad espectral de potencia (PSD, siglas en inglés de power spectral density) es una constante, es decir, su gráfica es plana. Esto significa que la señal contiene todas las frecuencias y todas ellas muestran la misma potencia. Igual fenómeno ocurre con la luz blanca, de allí la denominación.
Es un ruido aleatorio que posee la misma densidad espectral de potencia a lo largo de toda la banda de frecuencias. Dado que la luz blanca es aquella que contiene todas las frecuencias del espectro visible, el ruido blanco deriva su nombre de contener también todas las frecuencias, pero de sonido.
El ruido blanco es una señal no correlativa, es decir, en el eje del tiempo la señal toma valores sin ninguna relación unos con otros. Cuando se dice que tiene una densidad espectral de potencia plana, con un ancho de banda teóricamente infinito, es que en un gráfica espectral de frecuencia tras haber realizado una descomposición espectral de Fourier, en el dominio de la frecuencia veríamos todas los componentes con la misma amplitud, haciendo el efecto de una línea continua paralela al eje horizontal.
Algunos vehículos de emergencia lo usan debido a que es fácil distinguirlo del ruido de fondo y no queda enmascarado por el eco, por lo que es más fácil su localización espacial. Además, en humanos el ruido blanco puede usarse para desorientar a personas antes de un interrogatorio, como técnica de privación sensorial (lo que raya en la tortura) y para lograr conciliar mejor el sueño, al "enmascarar" los ruidos repentinos y molestos. Hay unos aparatitos especiales para este fin, incluso cd's.
Y digamos… que entendí la mitad de lo que se dijo y de la mitad que entendí, la mitad me confundió. Convengamos en que el ruido blanco también sirve para anular otros ruidos.
