Capítulo 19
Naruto
Sus extrañas palabras me hacen vacilar. De todas las cosas sensuales y seductoras que la he imaginado diciendo… esas ni siquiera están en la lista. Me aparto.
—¿Qué?
—Bésame —dice Hinata, inclinándose hacia mí.
—Eso no fue lo que dijiste —me aparto gentilmente de ella, estudiando su bonito rostro. Ni siquiera me importan sus cicatrices, no le restan nada a la hermosura de su rostro. —¿Qué quieres decir con eso de que nadie quiera volverte a comprar?
—Yo… nada —se aferra desesperadamente a mi hombro. —Por favor, déjalo así.
Esto no es normal. Hinata jamás habla de su esclavitud. Es como si le resultara más fácil separar esa parte de su vida y seguir adelante. Así que para que ella lo mencione, tuvo que haber pasado algo que se lo recordara.
—¿De qué era tu pesadilla? ¿Qué la causó?
Sus manos aferran mi túnica.
—Solo prométeme que estoy a salvo aquí.
Puedo sentirla temblar.
—Claro que estás a salvo.
Ella asiente, y se queda muy tensa por un rato antes de dejar caer los hombros.
Por un momento se ve exhausta y frágil, y me vuelvo a preguntar que causó esto.
— Fue solo un mal sueño —le digo, acariciándole el brazo. —Estoy aquí, y no dejaré que te toquen.
—Gracias —me dice ella, escondiéndose tras su frente educado otra vez. Pero vuelve a acostarse, tapándose con la manta.
Le acaricio la mejilla, y ella me toma la mano, llevándose mis nudillos a los labios.
—Lamento haberte besado.
—¿Por qué? A mí me gustó.
—Solo no quiero que cambien las cosas entre nosotros —el susurro bajo de Hinata suena aterrado. —No me gustan los cambios. No más.
No puedo negar que tampoco quiero que cambien las cosas entre nosotros; quiero más de ella, es obvio, pero no es momento, especialmente ahora que está tan frágil. Pero me preocupa. Esta muestra de vulnerabilidad no es normal en ella. Está acostumbrada a ocultarse tras una sonrisa. Quiero tomarla en brazos y acariciarle el cabello hasta que se le pase el miedo, pero no estoy seguro de que le agraden mis caricias. Incluso ahora, a pesar del fiero beso, se aparta.
La tapo mejor con la manta.
—Déjame quitarme la ropa y ya vengo a acostarme.
Ella asiente y yo me desvisto distraídamente, pensando en la humana yaciendo tan cerca de mí. Jamás la he considerado realmente frágil hasta ahora. Mentalmente fuerte, sí. Delicada, pero con un corazón de acero. Dañada, pero más fuerte gracias a ello. Hoy, no parece nada de eso. Parece más pequeña, aterrorizada, y eso me parte el corazón.
Quiero ayudar a mi pareja, pero ella no me deja, ni siquiera sabe que es mi pareja. Recuerdo la manera en que se me ofreció, y me deja un mal sabor de boca.
No por las palabras que usó "haz que no me quieran comprar otra vez" sino porque estuve tentado.
Perdido en mis pensamientos, me toma un momento darme cuenta que se dirige a mí cuando habla.
—¿Dejan que algún extraño aborde el Idiota?
—¿Extraños?
—Como… clientes. Personas para quienes harán algún trabajo —está terriblemente tensa.
—Muy raramente. Es nuestro hogar, y preferimos que no entre nadie, a menos que los queramos aquí —me saco la túnica, pateando mis botas y quitándome el cinturón. —Además, no confiamos en nuestros clientes lo suficiente para invitarlos. Hacemos nuestros negocios en las cantinas.
—¿Entonces nadie podría encontrarme si no salgo de la nave?
¿De eso se trata? ¿Quién cree ella que la está buscando? Me siento en la cama junto a ella y le toco el hombro con cuidado.
— Hinata, ¿quién crees que te busca? — cuando no responde, me siento más frustrado y preocupado. —No puedo ayudarte si no confías en mí, amor.
Guarda silencio con una expresión serena por largo rato, tan largo que creo que no me responderá. Entonces suelta un largo suspiro tembloroso y alza la mano hacia mí. La tomo de la mano y cuando ella aprieta la mía, noto que tiembla. Con fuerza.
— Estaba escuchando las frecuencias radiales mientras estaban fuera y escuché su nombre —su voz es apenas un susurro, como si le aterrara hablar en voz alta.
—¿Quién? —solo tiene que decirme su nombre y lo haré pedazos, quién quiera que sea.
Cualquiera que aterre a mi hembra de tal manera no respirará por mucho más tiempo.
—Lord Unto —el nombre no significa nada para mí hasta que ella continúa, estremeciéndose. —Es el que iba a comprarme. El que me mandó a cegar.
Entonces entiendo, y mi corazón se llena de la ira más pura.
Continuará...
Si, los capítulos son así de cortitos (눈‸눈) no sé por qué...jaja
