*Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa. Yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Hola a todos, gracias por seguir leyendo esta historia, en verdad lo agradezco mucho. El día de hoy tenemos otra canción con la cual darle un mejor ambiente de lectura a este capítulo, por lo cual les recomiendo mucho que la escuchen n.n

[1] Buscar en YouTube: イツエ - トランシーバー

Capítulo 20

Transistor

Un transistor es un dispositivo que se encarga de enviar señales de salida en respuesta a una señal de entrada. En cierto momento de mi vida las letras de mis canciones se convirtieron en eso, en un transistor.


— I like it, I´m not gonna crack. I miss you, I´m not gonna crack. I love you, I´m not gonna crack…

Canté en voz baja mientras seguía tocando en mi guitarra acústica "Lithium" de Nirvana. Una vez la canción dejó de escucharse por medio de mis audífonos en mi móvil solté un pesado suspiro y levanté la vista. El pequeño río que se encontraba cerca del complejo de departamentos donde vivían Mio y Dororo se veía tan cristalino y vivo como siempre.

Por alguna extraña razón, desde aquel día de verano hace un año en el que Dororo y yo permanecimos juntos durante toda la noche observando las luciérnagas, ese había pasado a ser una especie de lugar de refugio para mí cuando me sentía triste o preocupado por algo. Corría a este lugar, me sentaba a la orilla del río y tocaba o componía sin descanso hasta olvidar todo.

Después de lo que había pasado la noche anterior en verdad lo necesitaba, aunque no lo deseaba las palabras de Mio volvían a colarse en mi cabeza. Era la segunda vez que ella me hería con sus palabras, la prima vez había sido por el asunto de usar el cabello largo, ahora era por negarse a grabar el demo.

¿Por qué a veces reaccionaba de esa manera? Era como si deseara que todo siempre fuera perfecto, que todo se adaptara a lo que la misma sociedad nos imponía. Su actitud me lo había demostrado, ella también amaba la música y cantar, ahora que tenía la gran oportunidad de sacar todo el provecho posible de su hermosa voz ¿Por qué lo ignoraba todo y lo hacía a un lado?

— "Es frustrante, no puedo entenderlo…"

Sacudí la cabeza de lado a lado en un intento por volver a desaparecer sus dolorosas palabras. No perdí tiempo y volví a tomar mi guitarra entre mis brazos para comenzar a tocar otra canción, apenas había dado unas cuantas notas cuando escuché una voz acercándose a mí:

— Hyakkimaru ¿qué estás haciendo aquí?

Al reconocer la voz una sensación cálida invadió de inmediato mi pecho. Dororo se acercaba lentamente a mí observándome con atención, pude ver que esta sostenía su cuaderno de dibujo en su brazo derecho.

— Hola, pequeña Dororo.

Intenté que mi voz sonara lo más normal posible, pero por desgracia no lo logré, la saludé con desanimo. Dororo se sentó a mi lado al tiempo que me examinaba con interés. Ignorando esto volví a hablarle para intentar distraerla y que no se diera cuenta de que me sentía triste:

— De vez en cuando me gusta venir aquí. Es un lugar tranquilo para tocar un rato o incluso componer una canción.

— Entiendo lo que dices. —Respondió con su alegría de siempre—. Yo también disfruto de sentarme aquí, ver el río y dibujar un rato. Me ayuda a des estresarme y me inspira a dibujar.

Me mostró una cálida sonrisa, hice mi mayor esfuerzo por regresársela. Acto seguido bajó la vista y comenzó a hacer unos trazos en su cuaderno, viendo que se había ocupado me dispuse a comenzar a tocar otra vez.

— ¿Vas a ir a ver a Mio?

Soltó de pronto, ocasionando que a causa de la impresión me equivocara y desafinara la canción de una manera espantosa. Le dirigí una mirada de molestia, Dororo simplemente me sostuvo una de reproche.

— No creo que Mio quiera verme. —Respondí con voz débil—. Como te lo dije, solo vine aquí a tocar un rato, no pensaba ir a su departamento.

— Si estás aquí tocando de esa manera tan desesperada es porque te sientes triste o preocupado. —Me ignoró hablando con severidad.

— ¿Qué te hace pensarlo?

— Nada me hace pensarlo, es solo que lo conozco muy bien, joven Kagemitsu.

Afirmó con una enorme sonrisa, sonrisa que de alguna manera logró apartar por un momento el dolor que invadía a mi corazón ¿en qué momento había pasado? ¿en qué momento Dororo y yo nos habíamos vuelto tan cercanos? Haciendo memoria no podía recordarlo con certeza, pero lo cierto era que para ese entonces yo ya era como un libro abierto para ella, a pesar de mi indiferencia y seriedad ella podía leerme a la perfección y eso era en verdad asombroso.

Me di cuenta que no podría engañarla, motivo por el cual dejé con cuidado mi guitarra a mi lado y le confesé como me sentía acerca de lo que había pasado con Mio y el asunto del demo.

— Hyakkimaru tonto, eres tan tonto…—Se quejó moviendo su cabeza de lado a lado, cruzándose de brazos.

— ¿No se supone que debes darme ánimos en lugar de insultarme? —Pregunté con una triste sonrisa.

— No digo más que la verdad. —Contestó dedicándome una mirada traviesa. Acto seguido se acostó boca arriba en el pasto al tiempo que estiraba sus brazos. Prosiguió con una voz relajada—: Estás haciendo una tormenta en un vaso de agua.

Volví la vista hacia atrás para verla y al hacerlo me sentí sorprendido al instante. Aun acostada en el pasto había cruzado sus brazos detrás de su cabeza, esto ocasionó que la tierna blusa con estampado de caras de gatos que traía puesta se levantara dejando al descubierto parte de su abdomen y su ombligo.

Dororo a veces eran muy despreocupada con su propio cuerpo cuando estaba con personas de confianza, ya en más de una ocasión había puesto más que nervioso a Taho cruzando sus piernas sin cuidado cuando llevaba puesta la falda de su uniforme escolar. Mio le había hecho ya varias veces esta observación, pero al parecer la descuidada jovencita lo seguía olvidando.

— ¿Q-que se supone que significa eso?

Le pregunté con voz rasposa debido a los nervios que surgieron en mí al ver parte de su abdomen al descubierto. Rápidamente volví la vista al frente para no ser irrespetuoso con ella. Sin darse cuenta de esto, Dororo me respondió:

— Que exageras por un problema que tiene una solución rápida… ¿Recuerdas que me lo contaste? Tu madre te regaló tu primera guitarra eléctrica a los doce años, desde entonces la tocaste sin descanso, y comenzaste a soñar con convertirte en un guitarrista profesional.

— Si, es mi sueño desde hace seis años.

— En el caso de Mio nee pasó algo muy parecido. —Siguió explicando levantándose de nuevo, caminó apoyándose en sus rodillas hasta sentarse a mi lado—. Mi tía le enseñó a cocer y bordar cuando tenía unos ocho años de edad, eso ocasionó que desde muy pequeña desarrollara el gusto por hacer su propia ropa. Para cuando tenía unos once o doce años, Mio nee podía pasar horas viendo pasarelas de moda en la televisión, y siempre compraba mes con mes esas revistas dedicadas a las modas de temporada y diseñadores famosos. Aunque, supongo que esto ya lo sabías…

Por un momento fui incapaz de responder, fruncí los labios y concentré mi mente en recordar si Mio me había contado eso o no. Vagamente lo recordaba, pero como siempre, en plena plática me distraía y terminaba pensando en algo relacionado a la música. Al intuir esto Dororo continuó con decepción:

— ¿Qué demonios hacen cuando están solos? No me digas que solo se dedican a besarse y ni siquiera hablan entre ustedes…

— No es así... —Sentí mis mejillas sonrojar al instante pues eso en parte era cierto— Es solo que lo olvidé por un momento…

Dororo me miró con desaprobación por unos segundos para después volver a hablar tras soltar un bajo suspiro:

— A lo que voy es… Así como tú tienes un sueño, Mio nee también lo tiene, no puedes pretender que ella olvide lo que quiere solo por ti.

— ¿Fui egoísta con ella… verdad?

— Ambos fueron egoístas el uno con el otro. Pero no tiene caso que te niegues a enfrentar el problema y solo te deprimas por lo que pasó ayer. —Guardó silencio unos segundos para darme un pequeño coscorrón—. Ninguno de los dos debe abandonar su sueño, es así de simple.

— ¿Es eso en verdad posible? No quiero perjudicar a Mio, pero tampoco puedo olvidar lo que yo deseo.

— Mio nee está muy triste desde ayer. —Confesó con voz baja, flexionando sus rodillas contra su rostro—. En cuanto te fuiste del departamento se encerró en su cuarto y no salió de él hasta esta mañana. Ahora vengo aquí y te encuentro tocando sin descanso con una mirada sumamente afligida. Ambos están tristes por lo que pasó, eso demuestra que se preocupan el uno por el otro. Creo que si hablan con calma podrán encontrar una solución juntos.

— Pero para eso, debo intentarlo ¿verdad?

— Así es, no podrás saberlo si no lo intentas.


Hyakkimaru ¿lo recuerdas? Desde entonces siempre te he dicho que eres un tonto, eres tan despistado que siempre te ha resultado muy complicado comprender los sentimientos o pensamientos de los demás.

Te ayudé a ti y a Mio a reconciliarse en esa ocasión pues creí que era lo correcto. En mi inocencia de adolescente los veía a los dos como una pareja de ensueño, mi mente lo captaba de esta forma cuando en realidad no sabía que conforme pasaba el tiempo iban teniendo más problemas y lo que sentías por Mio se debilitaba.

Te quería tanto a ti y a Mio que lo único que deseaba era que fueran felices, pensaba que si estaban los dos juntos lo serían. En mi inmadura mente de esos días me veía a mí misma como la heroína valiente y noble que ayudaba a sus seres queridos a ser dichosos, pero la realidad era muy diferente a lo que yo pensaba.

Si hubiera conocido la verdad, no hubiera actuado de esa manera. Si hubiera sabido que tu propia inexperiencia e ingenuidad acerca de los noviazgos te hacían tratar de complacer a Mio en cada mínimo detalle, aunque eso te hería profundamente, no lo habría hecho.

Si hubiera sabido que debido al amor adictivo que Mio sentía hacia ti, te manipulaba sin que ella misma se diera cuenta, todo con tal de que no la abandonaras. Yo te habría mantenido a mi lado para que no te lastimaras.

Hyakkimaru, tú siempre te has culpado por todo lo que pasó en nuestros días como estudiantes, pero lo cierto es que ahora que reflexiono sobre esto, me doy cuenta que yo también tuve gran parte de la culpa. Yo también forcé las cosas pues solo deseaba lo que creía te haría feliz.

Mientras te veía alejarte de mí tras darte esos consejos para ir con Mio y disculparte con ella, yo me repetía una y mil veces que todo eso era por tu bienestar, era por tu felicidad. Sin embargo, muy en el fondo, aunque no quería admitirlo seguía doliendo, yo misma seguía engañando a mi pobre corazón, el cual aún deseaba tu amor.


— Mio, lo siento mucho… No debí comportarme de esa manera tan fría contigo.

No podía creer lo que veían mis ojos. Hace unas horas todavía seguía en cama incapaz de levantarme a causa de la tristeza que me había invadido por el rechazo de Hyakkimaru del día anterior. Sin embargo, había llegado al departamento y apenas había cruzado la puerta me había pedido disculpas.

Parpadeé varias veces como para darme cuenta si era la realidad o estaba soñando. Por fortuna no era un sueño, Hyakkimaru en verdad estaba frente a mí, dedicándome un semblante triste y arrepentido.

— No Hyakkimaru, por favor, no lo hagas. —Me apresuré a responderle. Me acerqué a él y sujeté sus manos con fuerza—. No debes disculparte, más bien yo debo hacerlo. Me porté de una manera horrible contigo.

— Está bien, ahora puedo entenderlo. —Continuó con una tímida sonrisa—. Ninguno de los dos debe renunciar a lo que quiere, estoy seguro que, si hablamos con calma, encontraremos una manera…

— Eso no será necesario. —Lo interrumpí con dulzura—. Hyakkimaru, ayer lo estuve pensando mucho y ya me decidí. Quiero seguir cantando tus maravillosas canciones, quiero ver hasta dónde podemos llegar. Vamos a hacerlo, vamos a grabar el demo.

Mi corazón latió apresuradamente de dicha al ver su reacción. Sus hermosos orbes color caramelo brillaron de entusiasmo, al tiempo que por fin mostraba esa cálida sonrisa que yo tanto amaba.

— Mio… ¿lo dices en serio?

— Por supuesto, nunca había estado tan segura en mi vida.

Respondí entre risas, enterneciéndome por la inocencia que pude captar en su voz. Sentí a mi alma regresar a mi cuerpo cuando Hyakkimaru se acercó rápidamente a mí y me atrapó entre sus brazos. Cerré mis ojos al instante en cuanto sentí ese calor que me hacía sentir viva.

— Muchas gracias, Mio. Te prometo que todo saldrá bien, lograremos hacerles llegar nuestra música a cada vez más personas, mientras tengamos tu hermosa voz sé que lo haremos.

Una mentira, todo era una mentira. Aunque no lo quería, de una u otra forma siempre terminaba mintiéndole a Hyakkimaru. Por supuesto seguía sintiendo un intenso deseo por entrar a la universidad y estudiar diseño de modas. Mi sueño era ver mis diseños en pasarelas o aparadores de tiendas, lo deseaba desde que era una niña, a pesar de eso, no fui justa conmigo misma y abandoné ese sueño por amor.

El pensar en que Hyakkimaru podría dejarme me había hecho sentir como si muriera en vida, fue por esto que llegué a la conclusión de que si podía atarlo a mí por medio de la música iba a hacerlo, estaba dispuesta a soportar hacer algo que realmente no amaba. Era capaz de hacer eso y mucho más por él, mientras siguiera a mi lado lo demás no importaba.

— Mio, te quiero…

Me susurró con cariño para después sellar sus labios con desesperación contra los míos. Cerré mis ojos recibiendo gustosa ese dulce néctar del cual ya era una adicta. En cuestión de minutos el beso dejó de ser dulce para convertirse en una demandante muestra de amor, rápidamente abrí más mis labios al sentir como su lengua se iba abriendo paso por mi boca.

Últimamente nuestras muestras de afecto eran así. Nuestros besos habían dejado de ser tímidos y lentos para convertirse en besos profundos y asfixiantes. Nuestras caricias habían dejado de ser solo a nuestras manos para atreverse a pasearse por todo nuestro cuerpo.

Cuando le indicaba a Hyakkimaru que parara él lo hacía, ante todo siempre me respetaba y nunca me obligaba a nada, sin embargo, lo cierto era que conforme pasaba el tiempo, eran más mis deseos porque continuara, por ver hasta donde sería capaz de llegar. Sabía que en algún momento terminaríamos cediendo e íbamos a cruzar esa línea, más de una vez me sorprendía a mí misma deseando que eso sucediera.


Mio tomó su decisión, y poco después de un mes, cuando ya comenzaba el otoño nuestro demo había quedado listo. El Sr. Biwamaru nos lo entregó en formato físico y le dio algunas copias en formato digital a Saburota. Nuestro líder hizo favor de pasarnos una copia digital a cada uno por correo electrónico por cuestiones de seguridad.

— Por favor Mio, no le digas a Dororo sobre esto. —Le supliqué a mi novia mientras la acompañaba de regreso a su departamento.

— ¿Qué? ¿Por qué? —Me preguntó sumamente intrigada—Creí que querrías que ella fuera la primera en enterarse. Incluso compusiste una canción nueva para el demo.

— Si, es por eso mismo que quiero ser yo quien le dé la sorpresa. —Confesé sonriendo tiernamente—. Mañana iré al departamento y se lo mostraré, por eso no le digas nada, por favor.

— Está bien, puedes contar conmigo. —Me apoyó con una radiante sonrisa—. Estoy segura que se sorprenderá mucho.

Dororo sabía que habíamos grabado el demo, sin embargo, no le había contado acerca de la fecha de entrega. Al día siguiente resultó que me sentía tan impaciente por darle esta noticia que me sentí incapaz de esperarla en el departamento. Me salté la última clase para poder salir antes de la preparatoria y esperarla a que saliera de su escuela.

Me quedé en un parque cercano el cual sabía que estaba de camino entre su secundaria y el complejo de departamentos, era obligatorio que pasara por ahí para llegar a su casa. Unos diez minutos después de la hora de salida mi corazón comenzó a latir velozmente de la emoción al distinguir su figura siempre alegre a lo lejos. Me había levantado para dirigirme a ella cuando me paré en seco al ver algo extraño.

Un chico que portaba el mismo uniforme que Dororo la llamó a lo lejos y la alcanzó. El chico tenía una sonrisa amistosa y era muy alto, no sabía si estaba en lo correcto, pero dada su altura y complexión supuse que era ya un estudiante de tercero de secundaria, eso quería decir que era su superior.

Sentí un intenso ardor en mi estómago al ver lo que pasó a continuación. El muchacho habló con Dororo por unos minutos para después entregarle una caja de chocolates con forma de corazón. Podía comprender bien lo que estaba pasando, ese chico se le acababa de confesar. Por un momento sentí la necesidad de dirigirme a ellos para interrumpirlos, pero sabía bien que eso era grosero y fuera de lugar, por esta razón rechacé ese deseo de inmediato.

Solté un bajo suspiro de alivio al ver como Dororo movía su cabeza de lado a lado para después hacer una leve reverencia, imagino que a forma de disculpa. Lo había rechazado, pude darme cuenta al observar como el chico la miraba con sorpresa para después alejarse de ella cabizbajo.

Para que Dororo no sospechara que la espiaba me alejé del lugar unos cuantos pasos y volteé mi rostro, fingiendo que veía hacia otro lado. Escuché sus pasos acercarse a mí para después saludarme con una voz enérgica:

— ¡Hola Hyakkimaru! Que sorpresa encontrarte aquí.

— Hola, pequeña Dororo. —Le regresé el saludo mostrándole una pequeña sonrisa—. Iba hacia el departamento, pero decidí esperarte aquí.

— ¿En serio? Eso es muy extraño...

— Tengo una sorpresa para ti.

— ¿Una sorpresa? —Sus brillantes ojos se abrieron de par en par con asombro, ocasionando a mi corazón enternecer—¿¡Qué es!? ¡Dime!

— No comas ansias. —Respondí observando divertido como inflaba sus redondas mejillas—. Vamos al departamento para mostrártelo.

— Tú siempre tan misterioso. —Reclamó frunciendo el ceño—. Está bien, vamos cuanto antes.

Comenzamos a caminar rumbo al departamento en un extraño silencio, cosa demasiado inusual en ella. Tratando de descifrar porqué estaba tan callada, la miré con disimulo para encontrarme con que tenía la vista baja y mostraba un semblante pensativo.

— Oye, Hyakkimaru… ¿puedo hacerte una pregunta?

— Claro.

— Bueno, no quiero sonar entrometida ni nada por estilo. —Continuó con inseguridad, sus mejillas se sonrojaron—. Esto lo sé porque Mio nee me lo contó… Me dijo que eras muy popular en la preparatoria, y por esto recibías muchas declaraciones de amor.

— Si, aunque no es algo que busque en realidad. —Confesé con fastidio.

— Era de esperarse, después de todo eres una persona llamativa pues eres misterioso y atractivo.

Esto último llamó mi atención, incluso hizo que mi corazón diera un pequeño vuelco. De nueva cuenta volteé a verla, el rostro de Dororo estaba más sonrojado, se estaba tapando la boca con sus manos.

— ¿Crees que soy atractivo?

Mi pregunta fue con una intención inocente, en verdad deseaba saber si opinaba eso de mí. Pero como era propio de Dororo, eludió la pregunta de una manera sumamente creativa:

— ¡Yo soy la que está haciendo preguntas ahora, tú no puedes hacerlas!

No le respondí, me limité a reír en voz baja con ternura, ocasionando que esta se avergonzara más. Tuvieron que pasar algunos segundos para que fuera capaz de retomar la conversación.

— Desde que regresamos de vacaciones de verano todo comenzó a cambiar en mi escuela. Mis compañeros comenzaron a hablarme más e intentar llevarse mejor conmigo.

— "Claro, notaron los cambios en tu cuerpo".

Pensé comenzando a sentirme enojado por una extraña razón. Después de todo, era hombre también y podía entenderlo. Dororo siguió hablando, con cada palabra sonaba más preocupada:

— No solo fue con mis compañeros de clase, los estudiantes de otras clases e incluso otros grados también. De un momento a otro, algunos empezaron a invitarme a salir e incluso… a pedirme que fuera su novia. —Confesó sumamente avergonzada—Es extraño, no veo razón para que pase eso.

— Eres divertida, bondadosa y linda. —La interrumpí mirándola con cariño—. Son cualidades que nosotros los hombres apreciamos mucho.

De nueva cuenta, el rostro de Dororo se tiñó por completo de rojo, intenté volver la vista al frente, pero fue imposible, por más que lo intentaba, no podía dejar de mirarla. En ese inter, cerré los ojos previniendo lo que venía, me soltó un pequeño golpe en mi brazo en señal de protesta:

— ¡Hyakkimaru tonto! ¡No digas esas cosas tan vergonzosas! —Aún más contrariada que antes, Dororo tuvo que hacer un enorme esfuerzo para lograr continuar con la conversación—: No sé qué debo hacer en esos casos, me resulta tan incómodo y me siento tan nerviosa… Hyakkimaru ¿tú no te sentiste mal al rechazar esas confesiones de amor?

— ¿Por qué debía hacerlo? Yo no era el que estaba siendo rechazado —Pregunté confundido.

— Claro, a veces olvido que eres la persona menos empática del mundo. —Se quejó con una sonrisa irónica para después volver a mostrarse angustiada—. Hoy se me declararon de nuevo. Se trataba de Shirogane Uehara, es mi superior… Es un estudiante de tercer año y es el capitán del equipo de futbol. Muchas de mis compañeras de clase mueren por él, dicen que es un excelente partido, al rechazarlo… no pude evitar pensar si hacía lo correcto.

— ¿Él te gusta?

Pregunté haciendo un enorme esfuerzo porque mi voz no sonara molesta, en verdad sentía una desagradable opresión en el pecho, me sentía incómodo y no sabía por qué. Dororo negó varias veces con la cabeza haciendo un gesto de desagrado antes de responder:

— No, todas mis compañeras creen que es maravilloso, pero yo siempre lo he visto como un idiota presumido. Cree que puede tratar a los demás como él quiera solo por ser tan popular y apuesto, no me agrada para nada.

— ¿Te gusta alguien más?

Abrió la boca, pero no respondió de inmediato. Segundos después sonrió con dolor mientras me respondía:

— No…

— No debes obligarte a querer a alguien solo porque los demás creen que deba ser así. —Le respondí al tiempo que acariciaba suavemente su cabeza—. Ante todo, siempre debes ser sincera contigo misma y respetar tus sentimientos. Pequeña Dororo, tu corazón es tan puro y bondadoso que vale demasiado para que se lo entregues a cualquier persona. Por favor, siempre toma en cuenta esto antes de que tomes cualquier decisión. Asegúrate de dárselo a la persona adecuada, dáselo solo a la persona que tú creas se lo merece, que sea una persona que lo cuide y lo valore como lo más importante en su vida.

— ¿Y qué tal si esa persona no acepta mi corazón? —Me preguntó con un hilo de voz.

— Entonces será el más idiota entre todos los idiotas.

— Si, sin duda lo es.

Susurró para después detener su caminar. Apenas me iba a volver para verla tras escuchar ese comentario que me dejó confuso cuando Dororo pasó corriendo al lado de mí a gran velocidad, me gritó mientras se alejaba de mí:

— ¡Vamos Hyakkimaru! ¡Démonos prisa para llegar al departamento!

Dororo siempre me confundía y me asombraba con sus acciones. Viéndola correr no me quedó más remedio que comenzar a trotar para alcanzarla. Mientras subíamos las escaleras del departamento, aún tenía la conversación de hace un momento rondando por mi cabeza. Un pensamiento no se alejaba de mi cabeza, el pensamiento de que nadie era digno del corazón de Dororo, nadie se merecía ese hermoso y valioso corazón.


— ¡No puedo creerlo, está aquí, en verdad ya está listo! —Grité con una voz aguda y potente, mirando estupefacta la USB plateada en mis manos—¡Es su demo en formato digital! ¡En verdad es real! ¡Vamos a escucharlo ahora mismo!

Despegué mi mirada del USB para regresarla a Hyakkimaru, al hacerlo me encontré con que este me miraba de una manera sumamente enternecida. De cierta manera, desde hace un tiempo sentía que su forma de mirarme había cambiado, pero decidí no darle muchas vueltas al asunto, supuse que estaba muy emocionado de al fin tener su demo.

Le regresé una enorme sonrisa para después pedirle que tomara asiento mientras colocaba la USB en el pequeño pero potente estéreo que mis tíos me habían prestado al regresar de Iwate en las vacaciones de verano.

— Entonces… ¿Cuántas canciones tiene este demo? —Le pregunté con interés mientras tomaba con fuerza el control del estéreo y me sentaba a su lado.

— Son solo dos. —Me explicó mientras acariciaba la oreja de Yoru, el cual se había sentado en su regazo—. Líder-san dijo que esas eran más que suficientes, debíamos escoger dos canciones que mostraran la esencia de nuestra banda. Por esa razón escogimos nuestra canción más popular y compuse una nueva especialmente para la ocasión.

— Ya veo, ¿y qué canción escogieron? —Las notas de una canción comenzaron a sonar, entrecerré mis ojos y fruncí mis labios con desagrado al reconocer la triste tonada de "Adiós Ilusión" —¿Adiós Ilusión? ¿En serio esa es su canción más popular?

— Si… Taho hizo una encuesta en nuestras redes sociales preguntándole a nuestros seguidores cuál era su canción favorita, y Adiós Ilusión fue la ganadora.

— Vaya que sus seguidores son unos masoquistas. —Reproché en tono hosco.

— ¿No te gusta esa canción? —Me preguntó decepcionado.

— Es una canción hermosa pero muy triste. —Respondí forzando una sonrisa, aunque no quise, los recuerdos de Hyakkimaru declarándose a Mio llegaron a mi cabeza—. Me pone triste escucharla…

— Lo siento…

— Está bien, no te preocupes por eso. —Me apresuré en mostrarme animada—. Creo que hicieron bien en escogerla. Sus canciones suelen ser baladas rock de desamor, entonces esa es la canción adecuada para demostrar su estilo. Como ya escuché esa, ahora quiero escuchar la nueva.

— Espera…—Me detuvo antes de que cambiara la canción. Rápidamente esculcó su mochila para sacar su cuaderno de canciones y abrirlo en la última página. Me lo tendió, mostrándome una alegre sonrisa— Aquí tienes, mira el cuaderno para que puedas seguir la canción.

[1] Le regresé una cariñosa sonrisa. La nueva canción comenzó a sonar, las alegres notas que llegaron a mis oídos y esa letra tan llena de esperanza hicieron a mi corazón vibrar de alegría.

— Descubriendo planetas encontré un transistor. —Repetí estas líneas una vez la canción terminó—. Juguemos a este viejo juego otra vez, no te alejes demasiado, no te acerques demasiado… ¿Qué es un transistor?

— Es un dispositivo electrónico que se encarga enviar señales de salida en respuesta a una señal de entrada.

Me explicó con toda la calma del mundo. No pude comprender a que se refería, motivo por el cual parpadeé varias veces y volví a leer la letra sin poder entender nada. Hyakkimaru debió darse cuenta de mi confusión pues volvió a hablar:

— La letra de esta canción trata de enviar señales, de querer entregar mensajes al ser amado. De cierta manera ellos se acercan, desean estar juntos, pero de alguna u otra manera se alejan.

— Ya veo. Es una letra hermosa como siempre y también muy romántica. —Recalcé con emoción. No perdí tiempo y repetí la canción—¡Me encanta! ¡No puedo dejar de escucharla! A diferencia de otras canciones está suena muy alegre ¿por qué?

— Fue por tus regaños. —Confesó para después soltar una apenas perceptible risa.

— ¿Mis regaños?

— Cuando Mio decidió que estaba de acuerdo con grabar el demo supe que debía componer una nueva canción. Días después de eso, cuando ya había pensado en la letra y escribí las notas del coro te llamé a tu móvil para pedir tu opinión… ¿recuerdas lo que me dijiste? "¿Otra vez es otra canción de desamor? Hyakkimaru, debes dejar de componer canciones tan tristes, de otra forma harás que Rainbow Tears se quede estancado. Debes intentar escribir canciones más alegres, estoy segura que puedes hacerlo".

— Oh si, recuerdo que te dije algo como eso. —Me fue imposible no reír al recordarlo—.

— Pensé que sería complicado, pero no fue así. —Prosiguió esbozando una dulce sonrisa—. Transistor es muy diferente a otras canciones que he compuesto, aun así, fue sumamente fácil para mí escribirla.

— Eso es bueno. —Respondí con suavidad, sintiendo una enorme felicidad al saber que había logrado ayudarlo—¿Lo ves? Te lo dije, eres capaz de escribir canciones alegres también. Esta canción es simplemente maravillosa. Estoy segura que gracias a ella lograrán firmar un contrato con una disquera.


Dororo, después de la guerra de bandas, la razón por la cual fue más sencillo para mí comenzar a escribir canciones más alegres y románticas fue porque me estaba enamorando perdidamente de ti. Lo demás ya lo sabes ¿verdad? Nunca te cansabas de repetirlo, soy el más idiota entre los idiotas. Tan idiota que confundía el profundo amor que comenzaba a sentir por ti por un profundo amor fraternal.

Tampoco era como que fuera indiferente a Mio. A las dos las quería, aunque era de una manera diferente, amaba a las dos al mismo tiempo. El amor que sentía por Mio era como un torrente de pasión. Su hermosa voz me tenía hechizado, y eso también me hacía desearla. Ella siempre me había apoyado y de cierta forma, me sentía en deuda con su cariño. El amor que tenía por Mio era algo más superficial y físico.

En cambio, lo que sentía por ti eran sentimientos puros y dulces. Era un lazo sumamente profundo el cual con los días se iba fortaleciendo, eres mi alma gemela, no hay otra forma de explicarlo.

Para mí eras como una pequeña y hermosa perla en extremo valiosa que veneraba y que debía proteger a toda. Eras tan importante para mí que sentía que nadie era digno de ti, pensaba que nadie te merecía, quería seguir siendo el único que te adorara. En esos días, sin embargo, la perla y su cuidador apenas comenzaban a acercarse más, cada día lo hacíamos un poco más.

"Transistor" seguía sonando sin cesar en tu estéreo, ya era como la tercera o cuarta vez que la escuchabas. Tarareabas la canción mientras movías tu cabeza siguiendo el ritmo. Por mi parte, me quedé ensimismado observando tu rostro al escuchar mi música.

Dororo, antes de conocerte, jamás creí que alguien podría poner tal semblante de alegría al escuchar mi música. Eso llenaba mi corazón de una dicha inmensa, tanto, que es incluso difícil para mí describirlo con palabras. Nadie amaba tanto mi música como tú, y era por eso que yo comenzaba a amarte.

Apoyé mi mano en mi barbilla sin poder dejar de mirarte embobado, así pasaron unas dos repeticiones más de la canción hasta que miré con sorpresa como dejabas caer tu cabeza apoyándola contra mi hombro. Muy pocas veces habíamos estado tan cerca antes, pero en cuanto sentí ese cálido tacto una carga eléctrica recorrió mi cuerpo y mi corazón se agitó de emoción.

— "Tú eres mi oxígeno, quiero saber más sobre ti…"

Repetí en mi mente la letra de la canción que sonaba en ese momento para desconectar mi cerebro de todo y dejar caer mi cabeza sobre la tuya. Ante esto pareciste reaccionar, tenías los ojos cerrados por lo cual los abriste rápidamente y comenzaste a gritar sumamente nerviosa:

— ¡Mierda! ¡Es decir, demonios! ¡Es decir, lo siento! Me relajé tanto que no me di cuenta que dejé apoyada mi cabeza contra tu hombro.

— Está bien, no importa. —Te respondí suavemente, me sentía incapaz de abrir los ojos y separar mi cabeza de la tuya, no deseaba hacerlo, por lo cual no la moví ni siquiera un centímetro.

— Pero, Hyakkimaru…

— Podemos quedarnos así, no me molesta.

Bajé más mi cabeza de manera que no pudieras alejarte, esto ocasionó que incluso nuestras mejillas comenzaran a rozarse. Ante el tacto no pudiste más que cerrar tus ojos y sonrojarte. Después de eso ninguno de los dos dijo nada más, continuamos escuchando "Transistor" en silencio sin alejarnos. Solo fuimos capaces de separarnos al escuchar como Mio abría la puerta del departamento.

Cuando Mio llegó, ese tierno hechizo se rompió. Dejamos de ser la perla y su cuidador para que yo volviera a ser el novio de tu prima y tú la prima de mi novia.

Dororo, esta canción por desgracia no cumplió su cometido, pero, aun así, te confieso que de todas las canciones que he compuesto, Transistor es una de mis favoritas. Eso es porque, a pesar de la distancia que nos separa ahora, cada vez que la escucho me trae esos dulces recuerdos de ti, los recuerdos de cuando comenzabas a atrapar mi corazón.


Un transistor es un dispositivo que se encarga de enviar señales de salida en respuesta a una señal de entrada. En cierto momento de mi vida las letras de mis canciones se convirtieron en eso, en un transistor.

De forma inconsciente comencé a escribir canciones con letras alegres y románticas. Mi corazón deseaba que mi música fuera un transistor, deseaba que esas canciones llenas de mensajes de amor llegaran a Dororo.

Continuará