All For You

Capítulo 19

"El Deseo De La Rosa"

"Voy a mirar a través de aquellos ojos y rezar

Que siempre vamos a estar juntos"

(N/A, notas de la autora)

-dialogo-

"pensamientos"

"recuerdos (dialogo)"

Narración


Oscuridad, de nuevo estaba siendo atrapado por ella, su cuerpo inerte, pesado, sin poder mover un musculo, un dedo, algo, solo el viento acariciaba su cabello, pero no podía abrir sus ojos, su respiración era lenta, difícil y dolorosa, como si estuvieran apretando su pecho con violencia al igual que su cabeza, jamás había experimentado ese dolor tan insoportable, tan agonizante como para concentrarse en qué condiciones estaban sus extremidades.

-¡Anthony!-escucho aquella voz que siempre lo alegraba, pero escucharla en ese tono tan alarmante empezó a nacer la angustia

-"Candy"-pensó dándose cuenta con preocupación que no podía hablar.

-¡Por favor reacciona!-quería hacerlo, quería cumplir aquella voluntad, hizo un esfuerzo sobre humano, pero sin resultados.

-"Candy, no puedo"-se sentía miserable al creer y aceptar aquello, él siempre habia sido alguien tenaz, la palabra rendirse no existía en su vocabulario.

-¡Anthony!-ella seguía llamando, pero sin tener una respuesta, hasta que fue vencida por la tristeza cayendo finalmente desmayada.

-"Candy, aquí sigo, quédate conmigo, no te vayas Candy, ¡Candy!"-de nuevo se encontraba en el presente, pero aun así no podía despertar, su cuerpo se sacudía bruscamente al tener esa pesadilla y al estar ardiendo en fiebre. Para la rubia verlo así, fue angustiante, aunque no tenía idea de lo que estaba soñando tenía la certeza que era algo sumamente aterrador para el ojiazul.

-Para ser alguien con una complexión tan saludable, es extraño que se haya enfermado así- decía el medico que había llegado una hora después de que Dorothy mando a buscarlo-¿Sabe si estuvo expuesto a bruscos cambios de temperatura, o haya estado bajo mucho estrés?-cuestiono tratando de encontrar una razón lógica o descuido que llevo a ese joven a ese estado.

-Bueno pues…-la ojiverde recordó lo mucho que había estado trabajando para la fiesta del tío abuelo William, pero anteriormente se había sometido a más trabajo, yendo al consorcio y al hospital y nunca quejarse de ello, entonces lo recordó, aunque se había prometido ese día no hacerlo, el lago, el beso, su camisa-"Es cierto, debió regresar mojado y sin su camisa, no pensé en eso"-la culpa la invadió y las lágrimas nuevamente se hacían presentes, parecía que no aprendía, el día de la cacería, ahora el lago, nuevamente la vida de Anthony estaba expuesta.

-Tranquila, seguramente ha sido la fatiga, él se va a recuperar pronto, es un muchacho fuerte y sé que usted es una enfermera muy diligente que sabrá cuidarlo y darle su medicamento-el medico intento calmarla ya que en realidad el paciente no estaba en peligro, pero aun si debía tener sus cuidados correspondientes- Yo me paso a retirar, si surge alguna emergencia no duden en buscarme-la rubia estaba a punto de levantarse para escoltarlo a la puerta cuando sintió que sujetaban firmemente su mano.

-No te vayas, por favor-Anthony abrió ligeramente sus ojos aunque en su mirada había suplica, mientras que su respiración continuaba siendo agitada, acerco la mano de la ojiverde hacia su pecho haciendo que ella sintiera los latidos de su corazón-Quédate conmigo-parecía desesperado en no querer perder de vista a la pecosa quien se encontraba inquieta por la reacción del rubio.

-Tranquilo, me quedare contigo-sin embargo ella respondió con una dulce sonrisa logrando calmar al paciente que fue dejándose vencer nuevamente por el sueño-Por favor descansa-

-¿Ve que tengo razón?, con usted a su lado, él saldrá de esta-dijo antes de hacer un gesto con su cabeza en señal de despedida, al abrir la puerta de la habitación él medico salió pero el jardinero, el Sr. Whitman hizo su aparición, observando como el joven amo tenía la mano de Candy aferrada a su pecho estando inconsciente y como la ojiverde lo miraba con una mezcla de ternura y desasosiego al verlo en ese estado.

-Señorita Candy-logro captar la atención de la hija adoptiva de los Aldrey, haciendo que ella respingara-Lamento si la molesto-

-De ninguna manera, sé que está preocupado por Anthonhy-le contesto dirigiendo su mirada hacia él negando con la cabeza, pero no duro mucho ya que su atención regreso de nuevo con el enfermo-El medico dijo que estará bien, yo misma me encargare de que así sea-una vez más fue retirando el exceso de sudor de la frente del rubio.

-Son excelentes noticias-respondió el jardinero aunque no sonaba del todo entusiasmado.

-Acaso, ¿hay algo más que le preocupe Sr. Whitman?-cuestiono la joven, quien al tratarse de la salud de Anthony, estaba atenta a cualquier detalle.

-Bueno, en realidad, quería comentarle de las experiencias que han surgido a partir de que al joven Anthony le ha dado fiebre en el pasado-comenzó a decir, ya que su intención al enterarse de que el joven amo había enfermado, era informar en la brevedad de las anécdotas surgidas a partir de ese estado.

-¿Experiencias?, sí, claro, serian de mucha ayuda-respondió de nuevo teniendo toda la atención de la joven enfermera, cualquier dato que pudiera ayudarla para la recuperación de Anthony, sería muy valiosa.

-No mucha gente de la mansión sabe esto, los que lo saben están actualmente en Chicago sirviendo a la Señora Elroy, pero cuando el joven Anthony era un niño, después de que su madre falleció y antes de que usted llegara a ser hija de los Ardley, él llego a enfermarse un par de veces el primer día se la pasaba en cama, como ahora, pero al día siguiente-pauso por un momento y Candy solo espero curiosa por saber el resto-Tenia lapsos en los cuales tenía la suficiente de energía para salir de su habitación y tiempo después encontrarlo en el jardín cuidando las rosas o yendo al establo intentando montar su caballo-eso ultimo hizo que la rubia mostrara un rostro lleno de preocupación-Pero siempre había alguien que lo encontraba y en contra de su voluntad era devuelto a su habitación hasta que nuevamente perdía todas esas energías, las siguientes veces que despertaba intentaba hacer lo mismo y aunque estaba siendo vigilado, siempre ha sido un chico muy inteligente y sabia dar un paso adelante aunque al final era atrapado, hasta que se recuperaba por completo-

-Pero, ¿Por qué lo hacía?-pregunto pensativa mientras imaginaba al pequeño Anthony pataleando en el aire al ser devuelto en brazos a su habitación.

-Decía que era algo que amaba hacer, que no podían quitarle las cosas que él amaba-respondió al recordar las respuestas que él(Anthony) daba cuando le hacían la misma pregunta que había hecho la rubia-Ahora de adulto es posible que no haga lo mismo, sin embargo no está de más comentárselo, ambos sabemos que lo que acabo de decir no es propio al comportamiento habitual del joven Anthony, pero si llegara a suceder, espero que llegue a comprenderlo y no asustarse por ello, ya que cuando se recupera él no recuerda haber hecho esas cosas-

-¿Cómo? ¿Acaso cuando su fiebre bajaba, olvidaba que iba al jardín e intentaba montar su caballo?-cuestiono la rubia asombrada de que incluso teniendo fiebre, él seguiría olvidando cosas y no recuperaba aquellos recuerdos, como los que tenía con ella.

-Así es, la primera vez que se lo comentaron pensaban que le estaban jugando una broma y al final no creía lo que decían, hasta que la Señora Elroy y los jóvenes Cornwell decidieron nunca hablar de esos sucesos con él-al final le restaban importancia con la esperanza de que no volvería enfermarse, ya que a contrario de su madre, Anthony era un niño muy sano.

-Entiendo, no se preocupe, me quedare aquí junto a él, lo vigilare para que no se escape y no me asustare, lo prometo-dijo firmemente encomendándose esa nueva tarea, después de todo se trataba de la persona que amaba y haría lo posible para que se recuperara.

-Se lo agradezco mucho, de igual forma les diré a todos que para mañana presten más atención al jardín y al establo, no puedo dejarle toda esa carga a usted sola-en caso de que se repitiera ese comportamiento siendo un adulto, sería una gran dificultad para la joven rubia al ser tan pequeña y ligera a comparación del joven Anthony.

-Muchas gracias-respondió la ojiverde y nuevamente dirigió su mirada hacia el paciente quien seguía dormido con su respiración más normalizada. Candy estaba determinada a no quitarle un ojo de encima en caso de que llegara a presentar cualquier comportamiento inusual.

Tuvieron que pasar varios minutos para que el agarre del rubio se debilitara, indicando que estaba en un sueño profundo, esto dándole la oportunidad a la joven enfermera a proseguir con los cuidados correspondientes. Tomo el valor suficiente para desabrochar la camisa de su pijama para poder limpiar el pecho del joven que subía y bajaba con tranquilidad, algo que Candy intento tener a pesar de que su mano al inicio tembló un poco al contemplar de nuevo ese torso.

-Basta Candy, no es momento de distracciones-más allá de que pensaba que era la única que tenía sentimientos ajenos a una amistad, sabía que era indebido a causa de la situación-Tu también me cuidaste cuando regrese de Nueva York-recordó aquella vez que había regresado con fiebre y él la había cuidado en la mansión Ardley y a pesar de que al despertar él dijo no conocerla, lo que alguna vez fue triste en ese momento, se fue convirtiendo en alegría.

Llegaste a mí por casualidad

y me abrazaste

y mientras nos mirábamos el uno al otro,

dijiste adiós.

-No me reconociste, estaba devastada, pero después me puse feliz porque no solo te vería en mis sueños-su visión comenzó a nublarse debido a las lágrimas, haciendo un esfuerzo por no quebrarse en llanto y poder continuar con sus cuidados.

Tú solo pasaste a través de mis sueños

pero ahora, estás frente a mí.

-Aunque desde que regresaste, aún sigo dudando que es verdad y que al despertar me tenga que enfrentar con el hecho de que ya no estas y ya no podré verte-aquel sentimiento finalmente pudo expresarlo, nunca lo había dicho para que nadie la juzgara de loca, como cuando era niña-Sé que no lo recuerdas, pero después del paseo, cuando la adivina te leyó las cartas, tenía mucho miedo-la voz se le quebraba, pero hacia lo posible para aliviar el nudo de su garganta-Aun sigo teniendo miedo, que si me pidieran que sacrificara algo, lo que sea, lo haría sin duda con tal de que no te pasara nada-antes del accidente incluso había dejado de comer los postres que tanto amaba, pero en ese entonces él la había hecho desistir.

El amor ha llegado

pero dices que te marchas,

esperé por ti

pero dices "no puedo verte más"

siempre como una tonta,

las lágrimas que fluyen me dicen,

adiós ahora, adiós.

-No importa si no me recuerdas, si nunca llegas a recordarme, si no sientes lo mismo que yo, pero no sería capaz de soportar que te pasara algo-Candy lo comprendía, comprendía lo que era amar a alguien sin pedir nada a cambio, excepto una cosa-Desde mi corazón deseo que cumplas todos y cada uno de tus sueños, siempre rezare por tu felicidad-de las tantas cosas que le dolió al creer que Anthony había muerto, fue además de que se trataba de alguien que amaba inmensamente la vida.

Hola, hola, hola,

hola, hola.

-Mientras haya vida, hay esperanza, y sabiendo que siendo tú la persona más importante para mí está viva, para mí es suficiente, para mí seria el regalo más hermoso de mi existencia-los recuerdos, los de su infancia, los de ahora, se entremezclaban viendo una y otra vez la deslumbrante sonrisa de Anthony, cuando veía una rosa, cuando cocinaba, cuando atendía a sus pacientes, para ella era suficiente.

Cuando nos encontremos de nuevo, seré la primera en

decir, estoy bien, hola.

-Estaré contigo hasta que te recuperes y vuelvas a sonreír-tomo nuevamente su mano poniendo su dorso cerca de su mejilla aunque no pudo evitar que otra lagrima se derramara-No te voy a responsabilizar por mis sentimientos y no quiero que te preocupes, estaré bien-dijo tratando de mostrar una sonrisa, cada vez más difícil, pero sería el sacrificio que estaría dispuesta a pagar con tal de ver a Anthony completamente bien.

¿Al menos te veré en mis sueños?

Cierro mis ojos.

Dio un hondo respiro mientras soltaba lentamente la mano del rubio, acomodándola nuevamente sobre la cama y con ello no despegarse de la habitación, pasando todo el día vigilándolo, remojando de vez en cuando el pañuelo para ponerlo de nuevo en su frente, tomándole la mano cada vez que parecía tener una pesadilla y decía cosas sin sentido mientras derramaba un par de lágrimas haciendo que a la pecosa se le partiera el corazón e intentaba calmarlo acariciando su cabello y con palabras dulces que parecían tranquilizarlo con el simple hecho de escuchar su voz.

El amor ha llegado

pero dices que te marchas,

esperé por ti

pero dices "no puedo verte más"

siempre como un tonto,

las lágrimas que fluyen me dicen,

adiós ahora, adiós.

Las horas habían pasado y ella se encontraba sentada en una silla cerca de la cama del rubio, no sabía si despertaría pronto y haría alguna de las cosas que comento previamente el Sr. Withman, por lo cual decidió hacer guardia y quedarse toda la noche, de ser posible despierta.

Espero que el tiempo se apure

y te traiga a mí,

espero que tu me digas solo una vez

las cosas que son increíbles.

En la oscuridad que otorgaba la noche, unos ojos celestes se abrían lentamente y con pesadez, reconociendo que estaba en su habitación, percatándose del calor que lo invadía pero que estaba siendo mitigado por el pedazo de tela que tenía en la frente, y que algo estaba tomando su mano izquierda, a lo cual dirigió su mirada encontrándose una cabeza llena de rizos dorados sobre la orilla de su cama cuya dueña estaba tomando su mano.

¿En dónde estás?

¿No conoces mis sentimientos?

Te extraño,

(en un lugar en el que no puedo verte de nuevo)

le grito al cielo nocturno, hola.

-Candy-dijo en medio de un susurro mientras se enderezaba quedando sentado pero sin despegar su vista de la joven pecosa que hizo todo lo posible por no quedarse dormida, pero que finalmente fue vencida por el sueño.

El amor ha llegado

pero dices que te marchas,

esperé por ti

pero dices "no puedo verte más"

siempre como un tonto,

las lágrimas que fluyen me dicen,

adiós ahora, adiós.

-Finalmente estas aquí-dijo de nuevo en voz baja, aliviado, sonriendo al verla con dulzura después de estar atrapado en la misma pesadilla una y otra vez en donde la llamaba con desesperación.

Hola, hola, hola,

hola, hola.


En un intento por evitar el incesante brillo del sol de un nuevo día, se movió para darle la espalda, sin embargo fue imposible que escapara de la claridad de la luz de esa mañana, mientras sus pensamientos se aclaraban, comenzó a recordar lo último que estaba haciendo antes de caer rendida ante el cansancio.

-"Es verdad, estaba cuidando de Anthony, pero estaba sentada, ¿Por qué siento que estoy recostada, en que momento regrese a mi cuarto?"-la preocupación comenzó a fluir en ella al tomar en cuenta que debía vigilar al paciente, por lo cual se vio obligada a abrir sus ojos, empezando a distinguir a una figura que al igual que ella estaba de forma horizontal, una cabellera rubia y unos intensos ojos azules que no dejaban de mirarla.

-Buenos días bella durmiente-aquel saludo hizo que el corazón de Candy soltara un brinco, agregando además que era Anthony quien estaba recargado sobre su codo mientras que con su mano sostenía su cabeza a pocos centímetros de su rostro quien había pronunciado esas palabras curveando sus labios en una traviesa sonrisa y con las mejillas sonrosadas.

-¡Anthony!-se enderezo rápidamente, mirando a su alrededor, comenzó a agitarse al darse cuenta que había dormido junto al rubio quien parecía no afectarle en absoluto-¿Pero, como es que yo?-cuestiono con un ligero temblor y hecha un manojo de nervios.

-Fui yo-el rubio con su otra mano disponible se señaló a él mismo para confesar su crimen con despreocupación logrando captar la mirada de la rubia quien se mostraba incrédula-Te vi muy incómoda en la silla y no quería que amanecieras con un horrible dolor de cuello-negaba mientras chasqueaba la lengua-Además cabemos muy bien juntos-de nuevo esa sonrisa que había visto el día anterior cuando abrió su habitación.

-¿Cuánto llevas despierto?-en un intento por no dejarse llevar, cuestiono esperando no haberlo descuidado el tiempo suficiente para que hiciera alguna huida.

-Mmmm como media hora-medito algunos segundos antes de dar esa respuesta, pero aquello no era alentador para la rubia.

-¿Media hora?-pregunto alarmada, pero al ver que no tenía en la mira irse, quería asegurarse de las intenciones de su paciente-¿Y no has tenido deseos de ir al jardín o al establo?-para la ojiverde ya era un hecho que el comportamiento de Anthony no era usual, tal vez lo que temía el Sr. Withman se repetiría siendo un adulto, haría lo posible por persuadirlo sin importar fallar en el intento.

-No, ahora mis deseos son de otro tipo-contesto provocativamente sin despegarle la vista de encima. Candy desvió su mirada intentando no malinterpretar aquel tono tan sugerente que estaba usando el ojiazul.

-Bien, creo que lo mejor será tomarte la temperatura y ver que traigan algo de comer-dijo en un intento por cambiar de tema, sin embargo cuando estaba por bajarse de la cama, rápidamente el rubio se enderezo un segundo para atraparla con su brazo y regresarla a su lecho quedando frente a frente.

-Perfecto enfermera-el rubio tomo una de las manos de la aturdida joven para ponerla sobre su frente-Tómese todo el tiempo que quiera, un minuto, un día, un año, toda una vida, ¿Qué más da?-para él, entre más tiempo para perderse en aquellos hermosos ojos verdes, mejor.

-"Aun sigue ardiendo, no tanto como ayer, eso es buena señal"-no pudo evitar sonreír ante la mejora que presentaba Anthony posiblemente en poco tiempo le llevaría recuperarse.

-Vaya, parece que la pequeña pecosa está feliz, bien, ya somos dos-argumento con una sonrisa juguetona causando que la rubia se sonrojara más y como si se tratara de un resorte bajarse finalmente de la cama.

-"Sin duda se comporta diferente, no obstante prometí no asustarme"-pensó agarrando de nuevo valor y dirigirse hacia el rubio con normalidad-Estas mejorando y para que sigas así, será mejor que comas para que puedas tomar el medicamento-sin embargo era imposible sostenerle la mirada y más cuando él no le despegaba los ojos de encima.

-¿Quién podría resistirse a las indicaciones de una enfermera tan encantadora?-cuestiono dejando escapar un largo suspiro.

-Bien, en un momento vuelvo-fue lo primero que se le ocurrió responder, logrando no tartamudear y no cambiar el orden de las palabras.

-No tardes por favor-respondió siguiéndola con la mirada hasta que ella salió de la habitación. Por otro lado Candy al salir, se tocó el pecho sintiendo como su corazón galopaba con fuerza.

-Calma, Candy, calma, no está siendo él mismo, no dejes que tus propios sentimientos te cieguen-al bajar le informo tanto a Dorothy como al Sr. Withman el estado del joven amo, la primera se alegró de la mejora encargándose rápidamente de preparar la comida para ambos, mientras que el longevo jardinero se sintió aliviado de que el rubio no hiciera nada de lo que hacía cuando era niño-Sin embargo, no se comporta como lo hace normalmente-decidió ser honesta y así conseguir algún otro consejo.

-Dice y hace cosas que normalmente no haría, te entiendo, sin embargo como te dije antes, solo se porta algo impulsivo e incluso posesivo con las cosas que él más ama, tranquila, él no lastimaría a nadie, ni seria agresivo-trato de tranquilizarla a pesar de que no tenía idea de cómo era el comportamiento actual de Anthony como adulto. No obstante sus palabras lograron calmarla aunque la confusión comenzaba a invadirla y tampoco se atrevía mencionarle del seductor comportamiento del joven.

-"¿Impulsivo y posesivo con las cosas que más ama?, tal vez en esta ocasión no sea así, pero sigue sin ser el Anthony de siempre"-pensó un momento antes de entrar con el carrito que llevaba con la bandeja llena de comida-He vuelto-anuncio haciendo que el paciente sonriera mientras se sentaba y se recargaba sobre la cabecera de la cama.

-Definitivamente he llegado al cielo y un ángel acaba de cruzar la puerta-dijo logrando que la calma que la rubia había invocado minutos antes, se desvaneciera.

-Te ayudare a comer, pero primero necesito que estés cómodo-se fue acercando aunque sentía como si una corriente la estuviera arrastrando, temiendo que tal vez se tratara de aquella mirada celeste que la atraía como un embrujo. Intentando una vez más comportarse como una profesional, acomodo las almohadas que estaban a la espalda del rubio.

-Te fuiste unos minutos pero ya comenzaba a extrañarte, creí que enloquecería- dijo al lograr atrapar la mirada de la ojiverde quien nuevamente no tenía idea de cómo responder a esos halagos.

-Creo que es mejor que comas y dejes las bromas para después-se le ocurrió decir para poder levantar un muro en su corazón, ya que era ella la que empezaba enloquecer.

-¿Quién dijo que estoy ...?-quiso cuestionar con una risa burlona pero la cuchara con avena había entrado a su boca-Yo no estoy bromeando-aseguro al tragar pero otra cucharada de avena lo interrumpió de nuevo.

-No es de buena educación comer con la boca llena-tuvo que echar mano de los buenos modales para poder silenciarlo.

-De acuerdo, pero déjame hacerlo solo, tú también tienes que comer- la rubia accedió porque con aquella frase pareció ver un atisbo del verdadero Anthony.

Ambos comieron en silencio sin embargo el rubio no perdía la oportunidad de mirar a la ojiverde fijamente, mientras ella al sentir aquellos ojos encima hacia lo posible por mirar a cualquier lugar de la habitación. Incluso cuando le aviso que había terminado de comer, le dio su medicamento sin siquiera sostenerle la mirada por mucho tiempo.

-Tómatelo y trata de dormir un poco-decía mientras le acercaba un vaso con agua, lo miro por el rabillo del ojo para asegurarse de que se tomara la pastilla.

-¿Dormir?, pero no quiero desperdiciar un minuto sin verte-dijo, sin embargo sus parpados comenzaban a ponerse cada vez más pesados, su destello de energía se estaba desvaneciendo.

-Por favor, es algo que incluso tu recomendarías, ¿acaso olvidas que eres un médico?-decía mientras reacomodaba las almohadas e inclinaba suavemente el cuerpo del joven que a cada segundo era vencido por el sueño.

-De los mejores y más apuestos, no lo olvides-dijo con una sonrisa antes de que sus ojos se cerraran nuevamente y quedara profundamente dormido.

Aquello le dio un respiro a la joven, aunque la dejo agotada y no sabía por cuanto tiempo el rubio estaría dormido, decidió tomarse un baño para recobrar fuerzas y esperar lo que Anthony haría al despertar, haría lo posible con tal de que se recuperara pronto, sin importar que en esos lapsos el ojiazul agitara de nuevo su corazón, tendría que enfrentarlo e incluso encararlo ya que no se trataba del Anthony de siempre y para cuando él se recuperara, no lo recordaría. Al regresar a la habitación del paciente, el joven seguía dormido pero esta vez parecía tener un sueño más tranquilo, aquello la animo a tocar de nuevo su frente esperando que el medicamento y el reposo dieran algún resultado. Una sonrisa se hizo presente en su rostro al notar que efectivamente le había bajado la fiebre aunque no descartaba confírmalo con el termómetro.

-Eres mucho más linda cuando ríes-de nuevo su corazón dio un salto al escuchar esa frase, no sabía si era porque repentinamente la había recordado cuando la menciono en el portal de rosas, o era parte de su delirio. Inclinándose por la segunda opción, hizo todo lo posible por estabilizarse.

-¿Cómo te sientes?-pregunto con dificultad al ser atrapada una vez más por aquella mirada tan cautivadora que habría logrado erizarle la piel.

-Aún sigo ardiendo, en parte por la fiebre-decía mientras lograba sentarse con más facilidad, sin embargo aquel gesto y a modo de reflejo, la rubia se acercó para acomodar las almohadas-Y porque la enfermera que me atiende es preciosa-la rubia tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no caer en aquellas palabras-Me fascina como hueles-sin embargo aquella última frase logro que cruzara su mirada con él, mostrándole una sonrisa triunfante por haber logrado llamar su atención, pero tan rápido como pudo, la joven se alejó un par de pasos para tomar el termómetro y ponerlo en la boca del ojiazul, quien mostró su ceño fruncido, pero no duro mucho para mostrarse resignado ante esa pequeña derrota.

-Treinta ocho punto cinco-dijo varios minutos después y pudo quitarle el termómetro.

-Te dije que no ardía únicamente por la fiebre-hablo de nuevo el joven atribuyendo que su fiebre había bajado-Bien, supongo que sigue retirar el exceso de sudor-decía mientras se desabrochaba la camisa de su conjunto de pijama, haciendo muestra de sus pectorales y abdomen perfectamente formados, sin embargo, a pesar de que Candy ya conocía visualmente esa parte de su cuerpo, siguió desviando la mirada-De acuerdo, lo haré yo mismo-argumento, pero en su intento de quitarse por completo la camisa, la rubia lo detuvo.

-¡No!-dijo al sentarse a la orilla de la cama y con ambas manos detener las de Anthony que agarraba los extremos frontales de su camisa.

-¿Quieres quitármela tú?, me gusta más esa idea-ante aquella reacción la rubia lo soltó, y aunque estuvo a punto de levantarse de nuevo, el paciente la detuvo, notando que su mirada había cambiado, en sus ojos había confusión y tristeza-¿Por qué tengo la sensación de que te estoy incomodando?-cuestiono suplicante a lo cual Candy se sentía incapaz de escapar.

-Yo, es que, tú normalmente, no eres así-respondió sin poder decirle que su corazón estaba en juego, podría caer ante él y eso para ella seria aprovecharse de su estado. Sin embargo las risas por parte del rubio se hicieron presentes.

-¿Qué te hace pensar que el Anthony que esta frente a ti no es real?-cuestiono aun sin soltarla pero si suavizando el agarre del antebrazo de la rubia.

-El Sr. Withman me dijo que cuando te enfermas, haces y dices cosas que normalmente no harías- respondió más tranquila de poder entablar una plática más apegada a la razón.

-Pero eso no significa que no lo sienta-se mostró cabizbajo al sentir que su manera de ser era minimizado-Toda mi vida ha sido entre lo que debo hacer, como lo debo hacer, lo que está bien visto, lo que no, pero lo que debo sentir, eso solo me pertenece a mí y aun así, tengo que reprimirme porque debo comportarme a la altura, por un estatus que yo nunca pedí-levanto su mirada y pudo verlo, el Anthony solitario que lo único que deseaba era ser libre y que aun así fue atrapado por las decisiones de los Ardley cuando era joven.

-Anthony-dijo en un susurro tratando que las lágrimas no brotaran al descubrir cómo se sentía realmente.

-No quiero decirte que me arrepiento por cómo me comporte, porque no es así, puede que quizá me deje llevar por la idea de que un rayo no cae dos veces en un mismo lugar- dijo mientras finalmente soltaba lentamente el ante brazo de la ojiverde, aunque la curiosidad despertó en ella por eso último que dijo.

-¿Qué quieres decir con que un rayo no cae dos veces en un mismo lugar?-cuestiono, entendía lo que significaba, pero no sabía cómo se relacionaba con ellos.

-Mi primer beso, fuiste tú-sonrió mientras cerraba sus ojos y recreaba mentalmente esa escena.

-En el lago, yo…-ahora la culpa se apoderaba cuando ella recreaba esa escena y por haberle arrebatado esa oportunidad de compartir ese momento con alguien más. Ella más que nadie entendía esa frustración.

-Yo no hablaba del lago-curveo sus labios, la sonrisa juguetona había regresado y al ver que Candy seguía sin tener idea de lo que hablaba, finalmente confeso-Hablo de La Gala-la rubia palideció un momento.

-"No puede ser, ¿Cómo?"-pensó intentando encontrar algún recuerdo, pero solo imágenes al azar, ella siendo cargada sintiendo los latidos y el calor de Anthony, en el coche cuando lo tomo de la mejilla, pero eso fue todo lo que pudo recordar.

-Pareces que sigues sin recordar-dijo al ver que la ojiverde seguía ensimismada en sus propios recuerdos sin encontrar una respuesta-Quizá esto ayude-sin que la pecosa se diera cuenta, Anthony la tomo delicadamente de la barbilla y posteriormente pegar sus labios a los de ella, tomándola por sorpresa, pero aun así fue delicado, gentil, sintiendo aquella suavidad que sus labios habían añorado. Como arte de magia aquel recuerdo bloqueado emergió desde lo más profundo de su memoria.

-"Aunque este sea un sueño, siempre quise que fueras el primero"-susurro antes de acercarse a sus labios y finalmente probarlos, deseando que el tiempo se detuviera, a pesar de que al principio el rubio estaba nervioso, confundido, al final, siendo preso de su propio corazón, de la calidez y el exquisito aroma de la rubia se dejó llevar, respondiendo con ternura, con delicadeza y lentitud para prolongar más ese momento, sin querer pensar si ella lo hacía por otra persona, era su primer beso y era con la personaba que amaba, era un sueño hecho realidad, que aunque tal vez debía mantenerlo en secreto en lo más profundo de su corazón, era mucho más de lo que alguna vez pudo haber deseado. Al terminar ella se quedó dormida abrazada a él, asegurándose de escuchar el sonido de su corazón como si fuera una hermosa canción de cuna.

-Todo este tiempo fue una tortura el pensar que no lo recordabas, que no era yo a quien realmente querías besar-jadeo aun manteniendo poca distancia de su rostro, mientras que sus miradas transmitían más de un palabra que a cada momento los ahogaba cada vez más-Por eso, ese día en el lago, estaba sorprendido, emocionado, tenía miedo, pero también me aferraba a la idea de que un rayo no puede caer dos veces en un mismo lugar, tú me pediste que lo olvidara, pero no puedo-trataba de justificar su comportamiento, aunque con eso abrió su corazón.

-Yo tampoco puedo hacerlo, pensé que me habías rechazado-confeso finalmente dejándose atrapar por la sinceridad de aquel hermoso cielo que se vislumbraba en la azul mirada del joven.

-No, y no puedo esperar un segundo más para demostrártelo-de nuevo fundió sus labios con los de ella, tomándola en sus brazos, dejándose envolver por su fragancia, su suavidad, mientras que ella sin poder razonar un momento más, se dejó llevar por el firme agarre del rubio, sintiendo bajo sus manos los fuerte hombros a través de la camisa que aún se mantenía abierta, no obstante, Anthony deseaba sentirla, por eso fue cuestión de segundos el quitársela y sentir finalmente sus dedos acariciando su piel, ardía, pero eso lo hizo delirar haciendo que su beso se profundizara más, entrelazando sus lenguas, demandantes, con fervor y una pasión que recién descubrían y que solo el otro podía hacerlo despertar. Lentamente el rubio recostó a la pecosa sobre su lecho sin dejar de besarla, ella comenzó a tocarle el pecho con sus manos ansiosas y temerosas-Puedes tocarme, deseo que solo tú lo hagas-susurro con voz ronca alcanzando una de las manos de la rubia y posarla sobre su pecho, al sentir su piel su respiración comenzó a ser irregular, volvió a besarla, siendo más demandante, más profundo, pero sin prisas, disfrutando con placer su dulce sabor, una de sus manos comenzó a tomarla de la cintura, bajando lentamente hacia su cadera, para la ojiverde ese cosquilleo antes conocido se hacía presente con una nueva desbordante sensación que la hizo juntar sus rodillas en un acto de reflejo. Se detuvo al sentir que la respiración de ambos comenzaba a fallar, la miro con un nuevo y deslumbrante brillo en su mirada y una sonrisa soñadora-Candy, yo te…-pero aquella expresión se esfumo cuando se desvaneció sobre ella, estaba nuevamente agotado.

-Anthony-la enfermera lo nombro al principio asustada, pero al recordar que aún estaba convaleciente lo comprendió, fue lo único que pudo entender y creer, no tenía idea de lo que realmente acababa de suceder. Después de que pudo acomodarlo y arroparlo hasta al cuello debido a que tenía el torso descubierto, lo dejo descansar-"¿Qué fue lo que acaba de pasar?"-se preguntó mientras que su cerebro era el que no tenía tiempo de descansar y su corazón no dejaba de galopar, mucho menos cuando se tocó sus labios, hinchados, ardiendo, la calidez recorriendo su cuerpo cuando recreaba sus besos. Cuando pudo estabilizarse, salió de la habitación y de nuevo se dirigió a la cocina siendo interceptada por su amiga.

-Candy, ¿Cómo se encuentra el joven Anthony?-cuestiono, sin embargo la ojiverde se encontraba aun en otro mundo-Candy, ¿estás bien?, estas roja, ¿te sientes mal?-le pregunto mientras le tomaba la mano, logrando así captar la atención de la enfermera.

-Estoy bien Dorothy no te preocupes-respondió con una sonrisa mientras que ahora era ella quien tomaba la mano de la joven mucama con ambas manos para transmitirle algo de tranquilidad que logro disimular.

-¿Y el joven Anthony?-pregunto nuevamente por la salud del joven amo, causando que el pulso de la rubia se acelerara con tal solo escuchar ese nombre.

-Él está bien, la fiebre ha bajado, ahora está durmiendo-contesto intentando no dejarse llevar por los recuerdos, lo que había sucedido entre sus brazos antes de que se desvaneciera.

-Son excelentes noticias, ya falta poco para que preparen la comida, dejare todo listo para cuando vuelva a despertar, es importante que se alimente bien-comento alegre al saber de la recuperación del rubio, estaba segura que los demás trabajadores se animarían de igual manera ya que era ella quien les informaba de su condición.

-Sí, tienes razón-el nerviosismo se hizo de nuevo presente al no saber cómo se comportaría al despertar-"¿Qué era lo que habrá querido decirme?"-se preguntó al tomar en cuenta que el paciente se había quedado a mitad de una frase, no quería darle tanta importancia, pero esa mirada, sus ojos, aquella sonrisa, estaba muy grabada.

El sol estaba a punto de caer y la comida que había preparado Dorothy para el joven no se había consumido debido a que el rubio seguía sin despertar. Candy nuevamente estaba sentada pacientemente cerca de su cama, se dio cuenta además de que dormía tranquilamente, que ya no sudaba en exceso pronosticando que su temperatura se estaba restableciendo. Cuando la noche finalmente hizo su llegada los ojos de Anthony se fueron abriendo lentamente, cuando pudo enfocar y distinguir que estaba en su habitación, se sorprendió de ver que no estaba solo.

-Candy, ¿Qué pasa, está todo bien?-cuestiono al enderezarse lentamente de su cama, sin embargo la rubia se acercó para que pudiera apoyarse en ella sin poder quitarle la vista de encima, analizando cada palabra.

-¿Tú cómo te sientes?-pregunto, notando que el rubio parecía confundido, hasta cierto punto perdido.

-Me siento un poco cansado, como si la cabeza me pesara y con calor-describió sus síntomas dándose cuenta de su propio diagnostico-¿Acaso tengo fiebre?-cuestiono mientras él mismo se revisaba la temperatura con su mano en la frente-¿Cuántos días estuve inconsciente?-pregunto afligido sin notar como Candy sentía que un balde de agua fría caía sobre ella, era demasiado complicado, estaba feliz por verlo mejor, pero sentía que su pecho se estrujaba.

-Alrededor de dos días-comento desviando su mirada de nuevo hacia el termómetro tomándolo para extendérselo al joven.

-Estuviste cuidando de mí, muchas gracias-argumento mientras tenía el termómetro en sus manos para asegurarse tomar su propia temperatura y proseguir con su recuperación-Lamento haberte causado problemas-esas palabras, se sentían como una estocada en el pecho, las lágrimas querían hacerse presentes al darse cuenta, que en efecto, no recordaba nada, pero para lograr ahuyentarlas sacudió enérgicamente su cabeza como si estuviera negando lo recién dicho por el galeno.

-No fue nada, me alegro que te sientas mucho mejor-respondió con una sonrisa aunque sus manos temblaban-Sera mejor que te calienten la comida para que puedas tomar tu medicamento-dijo mientras salía con el carrito con la bandeja de comida sin darle tiempo a que el rubio comentara algo más. Al salir no pudo evitar que una lagrima resbalara por su mejilla, pero rápidamente la retiro y suspiro sacando fuerzas a pesar de que sentía que no le quedaban muchas-"No llores Candy, tú ya lo sabias, no debiste haber caído, pero aun así…duele mucho"-apretó sus labios haciendo lo posible por no dejar escapar un sollozo.

-Treinta ocho-dijo en su habitación el joven médico después de ponerse de nuevo su camisa y revisar el termómetro después de medir su temperatura-Ya es leve, bien, para mañana estaré saludable solo quedan un par de días para la fiesta-sonrió aliviado dejándose caer de nuevo en la cama, sin embargo había llegado un recuerdo de su infancia relacionado con su estado actual, logrando que de nuevo se incorporara velozmente de su cama-¿Habré hecho algo indebido, que fue esta vez el jardín, los establos?-cuestiono, pero no encontraba nada relacionado con esos lugares en su memoria-Solo me queda recuperarme para poder recordarlo-se dijo frustrado, desde niño había guardado el secreto de que recordaba todos y cada uno de los sucesos durante su fiebre, pero al estar tan avergonzado de su comportamiento prefería decir que nunca había recordado dichos episodios y de esa misma manera nadie se atrevía a mencionárselos-"Aunque Candy parecía afectada"-la conocía lo suficiente para no dejarse engañar por esa sonrisa-"¿Pero habrá sido por el beso en el lago, o le habré hecho algo, como saberlo?, es verdad, iba hablar con ella de eso, pero no parece que ahora sea un mejor momento, tendré que esperar mañana"- se dijo resignado dejándose caer de nuevo en su cama a la espera de la comida, tenía que admitir que estaba hambriento, eso era una buena señal de que su salud se estaba restableciendo.


En su época de estudiante y cuando tuvo edad legal para beber, se reunió con sus compañeros de la facultad para celebrar dicho suceso, sin embargo no termino como se esperaba, descubrieron que Anthony tenía una alta tolerancia al alcohol, pero aun así evitaría beber cuando estuviera en servicio, por lo cual todos sus compañeros terminaron borrachos, unos llorando por el recuerdo de un viejo amor, otros quedando inconscientes, incluso Kang Chul no dejaba de maldecir en coreano, a lo cual el rubio termino cuidando de ellos, escuchando sus pesares, evitando que fueran a buscar a la dama por la cual sufrían, o que buscaran alguna pelea con cualquier extraño e incluso que hicieran el ridículo, por más que bebía, no tenía ningún efecto sobre él, cuando bebía a escondidas con sus primos no pasaba de estar ligeramente mareado, pero era todo. Al día siguiente, sus compañeros sufrieron de una fuerte resaca, disculpándose, avergonzados de su inusual comportamiento, incapaces de verlo a los ojos, no obstante, Anthony era un joven comprensivo y nunca hizo mofa de aquellos sucesos a pesar de esa clara ventaja. Sin embargo, aquella mañana en la que se había recuperado por completo de su fiebre, sentía que los comprendía más que nada en el mundo.

-Dios, ¿Qué hice, que hice?-se dijo frente al espejo, deteniéndose porque sus dedos estaban siendo torpes al abrochar los botones de su camisa-¿Cómo pude hacerle eso?-se tomó de la cabeza y el rostro, torturándose con esos recuerdos que habían llegado a él cuando tomaba su baño, cerraba sus ojos y lo único que podía ver era la manera en la que se había comportado con la pecosa-¿Qué intentaba hacerle, acaso soy un animal?-se preguntó entre dientes furioso, impotente por no haber podido controlarse, sentía que estaba a punto de aprovecharse de la joven, era deshonroso, por mucho que lo quisiera, por mucho que lo deseara, él la respetaba, la amaba.

Después de eso fue incapaz de verla, tomaba sus alimentos en su habitación y cuando podía se escabullía al estudio pidiendo mentalmente no ser interrumpido, solo necesitaba un día, solo un día para tratar de estabilizarse mentalmente, aunque dudaba muchas veces en lograrlo cuando su corazón retumbaba al recordar cómo se sentía en sus brazos, el aroma que desprendía, el sabor de sus labios, el calor de su cuerpo bajo el suyo, fue como probar el fruto prohibido. El sonido de la puerta del estudio logro aterrizarlo a la realidad, dudo por un momento pero dio la orden para que entraran, teniendo la esperanza de que fuera una de las mucamas, terrible error.

-Anthony, no te he visto en todo el día-comento la rubia pensando aun, que Anthony no recordaba aquellos últimos días-¿Cómo te sientes?-cuestiono interesada por saber si su salud estaba perfecta.

-Sí, estoy muy bien-respondió incapaz de levantar la mirada por completo del escritorio-Nada más he estado un poco ocupado, olvide que hay unos detalles que arreglar para la fiesta-dijo en un intento por sonreír mientras movía unos papeles al azar que tenía enfrente.

-Entiendo, si necesitas ayuda yo puedo…-

-No, no te preocupes, estaré bien-la interrumpió de inmediato sin notar que Candy era quien bajaba la mirada.

-De acuerdo, no te sobre exijas demasiado, ¿de acuerdo?-comento al intentar dibujar una sonrisa cada vez más forzada.

-Está bien-contesto únicamente. Candy al notar que el rubio no la miraba, sus ojos comenzaban a sentirse húmedos y fue esa la señal para retirarse. Al salir de la habitación, ambos pensaron en su propia tortura, desconociendo y malinterpretando el sentir del otro.

Ella pensando que tal vez se sentía incómodo de su presencia por aquel beso en el lago ya que no recordaba lo que había hecho días atrás en medio de su enfermedad.

Él pensando que ella era la que se sentía incomoda, incluso obligada a velar por su salud al ser una profesional a pesar de que no se había comportado como un caballero y le había faltado al respeto.


Para el día siguiente, solo quedaba un día para la tan esperada fiesta y presentación del tío abuelo William, y con ello el fin de su estancia en Lakewood, eso era lo que ya tenía decidido Candy mientras lo meditaba en la soledad de su habitación. No obstante el ruido del exterior la distrajo, acercándose a su balcón encontrando como algunos vehículos traían las mesas y sillas que ella personalmente había escogido siendo ingresadas a la mansión para instalarlas en el gran salón. Su corazón reacciono al ver Anthony hablando con el proveedor mientras revisaban el contrato asegurándose que la cantidad solicitada era correcta, al ser así, el ojiazul lo invito a ingresar para ir al estudio para la parte del pago. La ojiverde se sentía incapaz de cruzarse en su camino, haría todo lo posible para que él no se sintiera incómodo, ella se lo había prometido a sí misma, ese sería su sacrificio con tal de verlo bien. El sonido de la puerta la alejo de su ventana para poder atender.

-Adelante-ordeno, alegrándose de ver que era Dorothy quien entraba a su habitación pero con una de sus manos ocupadas sosteniendo una caja de color blanco, a lo cual de inmediato se acercó a ella para ayudarla.

-Muchas gracias Candy, esto llego para ti-comento mientras que la rubia depositaba la caja sobre su cama, al abrirlo, ambas no pudieron evitar exclamar admiradas al ver su contenido-Es tu vestido para mañana y mira trae una nota-comento la mucama siendo la ojiverde quien al tomarla, pudo reconocer esa letra de las cartas y notas que provenían de la pluma de su padre adoptivo.

-Querida Candy, ansió el momento para poder vernos, darnos un fuerte abrazo y que me confirmes que mi propósito de tu estancia en Lakewood se ha cumplido, con cariño, William Ardley-se sintió feliz por tener noticias de su protector, sin embargo sentía que no cumplía con el deseo de esa nota.

-Es un vestido precioso Candy, sin duda te verás hermosa mañana-decía Dorothy al levantar la prenda admirando su color, su diseño y su suavidad-Y sin duda alguna te voy ayudar, serás la envidia de muchas-como su amiga, deseaba animarla incluso evitando nombrar al joven amo y centrar toda conversación en ella.

-Muchas gracias Dorothy-la pecosa se acercó para abrazarla, a lo cual fue correspondida por su amiga-No sé qué haría sin ti-la mucama negó suavemente.

-Eres muy valiente Candy, siempre lo has sido-dijo intentando que la rubia no restara sus propios méritos.

Más tarde cuando el cielo comenzaba a teñirse de naranja, Anthony había convocado a todos los trabajadores de la mansión en el gran salón, Candy había llegado junto con Dorothy, sorprendiéndose de que estaban repartiendo una copa de champagne a cada uno de ellos, al estar reunidos todos y también sosteniendo una copa, carraspeo un poco antes de dirigirse a todos en voz alta.

-Antes que nada, agradezco su preocupación y sus buenos deseos por mi salud, sin duda recibí sus ánimos, muchas gracias-la gente respondió con un breve y animado aplauso gritándole lo felices que estaban y lo generoso que era como amo-Y la principal razón, es como ya todos sabemos mañana es un gran día, un gran evento, la cabeza de la familia Ardley se presentara mañana, en la noche, espero que lo reciban igual o mejor que a mí, es por eso, que este brindis es por ustedes, que me apoyaron en todos los preparativos, sin ustedes, esto no sería posible, ¡Salud!-alzo su copa siendo seguido por los demás.

-¡Salud!-gritaron todos antes de beber el contenido de sus copas.

-Por cierto, la orquesta llego hace unas horas, ¿Por qué no les pedimos que nos toquen algo?-se escuchó decir por parte de unos trabajadores.

-Es posible que estén cansados-argumento el ojiazul dirigiendo brevemente su mirada a los miembros de la orquesta que también se unieron al brindis.

-A nosotros nos encantaría, después de todo no en todos los lugares nos ofrecen alojarnos un día anterior-fue uno de los acuerdos que ofreció el rubio por ser un lugar alejado de la ciudad y que pudieran descansar debidamente para tocar perfectamente en el baile-Además en un salón tan hermoso, queremos saber cómo sería la acústica-

-De acuerdo-el rubio accedió y rápidamente la orquesta comenzó a instalarse, afinaron unos minutos y comenzaron a tocar una melodía nueva que pronto se establecería como una moda en todos los bailes.

-Ahora es su turno para que abra la pista-argumento otro trabajador animando al galeno, que siendo el anfitrión debería tener ese honor.

-La verdad es que hace mucho que no voy a un baile-dijo, sin embargo otra voz se hizo más presente.

-¡Sí!, con la señorita Candy-comento una de las mucamas logrando que todos dirigieran su mirada hacia una sonrojada pecosa quien continuaba al lado de Dorothy. Anthony la observo y aunque por un momento lo dudo, sus pies se movieron por si solos quedando enfrente de la ojiverde y posteriormente extendiéndole la mano.

-¿Me concedes esta pieza?-la joven ante tal propuesta, con su corazón revoloteando fue imposible negarse, tomo su mano dándose cuenta, que no importaba que, ella siempre iba a caer.

-"Como mi primer baile, solo por esta vez, solo una vez más quiero soñarlo"-pensó, sintiendo que un sentimiento egoísta comenzaba a brotar en ella, pero no permitiría que eso saliera de las paredes de su corazón.

Los dos se dirigieron a mitad de la pista, él poso su mano delicadamente en su cintura, con un esfuerzo sobre humano intento no dejarse llevar por aquel recuerdo en donde esa misma mano ya se había posado sobre ese lugar mientras se apoderaba de sus labios. De igual forma Candy, al poner su otra mano sobre su hombro, intentando recrear como se sentía su piel expuesta mientras la tenía entre sus brazos, besándola insaciablemente. Para desviarse de aquellos pensamientos, contaban mentalmente sus primeros pasos para no pisar y lastimar a su pareja, sin embargo como había sucedido en su primer baile, eso fue imposible, era increíble la forma en que llegaban a coordinarse tan rápido.

-Candy, también quiero agradecerte por tu ayuda y lamento nuevamente cualquier problema que te haya causado-el galeno se atrevió hablar al ver que ya tenían dominados los pasos.

-No fue nada, yo también quiero disculparme si te cause algún conflicto-respondió ella, ambos pensando en cada quien en su versión del problema.

-¿Qué te parece si improvisamos un poco?-cuestiono el rubio en un intento por levantar el ánimo decaído de la joven que se veía reflejado en sus ojos verdes.

-¿Improvisar?-pregunto curiosa sin tener idea de cómo podía ser posible.

-Sí, tu solo sígueme-los jóvenes comenzaron a bailar libremente con pasos grandes, largos y exagerados abarcando todo el salón, él de vez en cuando la hacía girar, de un momento a otro comenzaron a sentir que el ambiente entre ellos se aligeraba, compartiendo risas, cuando también ella hacia que Anthony diera vueltas, incluso cuando él la levantaba por la cintura al dar una vuelta por los aires, cuando la melodía estaba por terminar, fue inevitable que ambos se quedaran atrapados de nuevo en la mirada del otro, hasta que el aplauso de todos los trabajadores resonó en el salón cuando la orquesta termino de tocar-Eso nunca paso-comenzó a decir el ojiazul captando la atención de la pecosa mientras se acercaban de nuevo al grupo-Jamás me causaste un conflicto-puntualizo con una sonrisa que dejo a la rubia de una sola pieza al poder reconocerla de días anteriores.

-"Esa sonrisa, era igual que esa vez"-pensó mientras lo veía platicando con el personal y logrando que ese recuerdo la invadiera.

-"Buenos días bella durmiente"-


Al anochecer, aquel pensamiento no la dejaba conciliar el sueño, con su pijama y bata puesta se dirigió una vez más al balcón para admirar las estrellas, no obstante inevitablemente sus ojos se posaron sobre el extenso jardín, sorprendiéndose al encontrando al rubio, de espaldas, caminando en medio de este. Sentía que sus pulmones fallaban al verlo, admirarlo, sin importar cualquier ángulo, su presencia la atrapaba, ella sabía que se había prometido no incomodarlo con sus sentimientos, sin embargo, al recordar a su mentora, diciéndole que no se iba rendir, sintió que una nueva fuerza nacía en ella.

-"Alguna día se lo diré, aunque no sienta lo mismo"-

Ese momento había llegado, sin importar que con ello cerrara otro capítulo más en su historia, le daría la oportunidad a la vida, de que otro capítulo iniciara.

-Perdón por no haberlas cuidado como había prometido-decía el rubio dirigiéndose a las rosas, sin embargo la imagen de una rosa en especial se hacía presente sintiéndose terrible.

¿Sabes que mi corazón esta mirándote?

¿Sabes todos los días que te he estado esperando?

-Anthony-el joven respingo al escuchar su nombre de la persona que era dueña de sus pensamientos.

-Candy, ¿Qué haces despierta?-cuestiono sin comprender que hacia allí y que verla no era a causa de un delirio.

-Solo, es que tengo algo importante que decirte-dijo mientras se acercaba cuidadosamente, quedando finalmente uno frente al otro.

Es como si estuviera caminando sobre un vidrio

¿Qué pasaría si nos alejamos más?

-Hoy en el salón, bailando, en el lago, en este jardín, tal vez desde mucho antes, aunque no lo recuerdes, en el portal de las rosas, cuando te fuiste, cuando estaba en Londres, cuando regrese a América, me preguntaba porque siempre estabas presente en mis pensamientos-comenzó a decir y a pesar de que una lagrima se había escapado y un nudo en su garganta quería aparecer, hizo un esfuerzo posible para no detenerse, no había marcha atrás-En mis sueños, mi deseo de volver a verte, que ni siquiera hice un esfuerzo por olvidarte, no quería, me dolía perder mis hermosos recuerdos y lo supe, mi respuesta llego cuando volví a verte-las lágrimas se hacían más abundantes, mientras que Anthony le estaba costando trabajo entender todo aquello, a pesar de que su corazón latía rápidamente, no podría soportar otra desilusión

Sólo quédate conmigo

Junto a mí, quédate conmigo

-Pero no pude reconocerla hasta antes de La Gala y resonó con fuerza al regresar y encontrarme contigo, aquí, en Lakewood, tu sonrisa adornando el jardín, los preciosos recuerdos que comenzaban a formarse, cuando te bese en el lago, mi corazón, la respuesta era en lo único en que pensaba-inhalo profundamente para poder finalizar-Y esa respuesta es y siempre ha sido: Te amo, Anthony-con los ojos llenos de lágrimas cruzo su mirada con la de él, quien se había quedado paralizado por completo.

No tienes que amarme igual que ese día

Está bien incluso si duele

-Y no te pido que correspondas a mis sentimientos, con saber que estas bien, yo seré feliz-sonrió antes de dar media vuelta para regresar a su habitación y así ambos asimilar lo recién dicho a su manera.

Sólo quédate

Quédate conmigo

Sólo quédate

Quédate conmigo

-Fue un error, todo fue un error, me equivoque-susurro a pesar de que sentía que sus palabras lo ahogaban, porque él mismo se convenció de que ella lo había olvidado, que ella amaba a otro y que estaba haciendo lo posible por dejarla ir, había dudado horriblemente de él mismo, pero sobre todo de ella-No puedo mentirte en esto, no quiero-dijo convencido de que su idea de ocultar sus sentimientos era totalmente errónea.

Mis días se sienten como si fueran a desmoronarse

¿Qué pasaría si nos alejamos más?

A cada paso intentaba tranquilizarse, sin embargo una fuerza la detuvo, al darse cuenta, descubrió que era Anthony quien la había abrazaba por la espalda, tomándola por la cintura, robándole el aliento y dejándola imposibilitada de mover un musculo. Hasta que él mismo hizo que lo mirara de nuevo de frente, tomando una de sus manos acercándolo a su pecho, cerca de su corazón. Sus primos, Albert, todos ellos le habían dicho que no se rindiera, pero siempre fue firme con su decisión, no obstante, solo basto aquellas palabras de Candy para que él reaccionara.

Sólo quédate conmigo

Junto a mí, quédate conmigo

-¿Sientes eso?-pregunto lo suficientemente cerca para erizarle la piel-Cada latido y cada respiración están llenos de ti-con su otra mano le retiro las lágrimas que aún seguía derramando sobre su pecoso y hermoso rostro, ella noto que en los ojos de él había fuego puro-Quiero que sea así toda mi vida porque estoy perdidamente enamorado de ti, Te Amo-sin perder un segundo más, bajo su mano hasta su cuello para acarícialo y así apoderarse de sus labios, ella respondió con la misma demanda.

No tienes que amarme igual que ese día

Está bien incluso si duele

Minutos después se encontraban en la habitación de ella sin poder dejar de besarse, él se sentó sobre la cama haciendo que Candy se pusiera encima de él a horcajadas, mientras la seguía besando la bata se fue aflojando dejando al descubierto esa pijama de seda en donde los tirantes se resbalaban fácilmente sobre sus hombros. Ella lo abrazaba del cuello para poder aferrarse más a él cuando Anthony fue desabrochándose la camisa y despojarse de ella y nuevamente poder tomar a la rubia entre sus brazos, acariciando su espalda, disfrutando del calor y el aroma que desprendía su cuerpo.

A veces, no puedo soportarlo y me quedo dormida

Pero, ¿por qué puedo verte incluso si cierro mis ojos?

Sus corazones latían en un solo ritmo y esta vez Candy estaba dispuesta a descubrir esa sensación que llevaba tiempo reprimiendo, con movimientos suaves y lentos, sus caderas comenzaron moverse por sí solas en respuesta a las caricias y los besos que cada vez eran más apasionados. Anthony comenzó a sentir esa deliciosa opresión sobre él, y él simplemente se sometería, ante los labios y la suave piel de su pecosa, él se volvía un esclavo.

Sólo quédate

Quédate conmigo

Junto a mí, quédate conmigo

La velocidad de sus movimientos iba en aumento, haciendo que los tirantes de su pijama fueron bajando exponiendo cada vez más de su piel. Se separó de sus labios mientras la ojiverde lo tomaba de sus hombros, sin dejar de moverse, articulando sonidos suaves sin formar un palabra, pero que si tenían un significado. Escucharla y ver la divina piel de su pecho al descubierto, hizo que su mirada se encendiera intensamente, besando esa parte de su cuerpo que sus labios ansiaban probar, provocando que la garganta de Candy emitiera aquellos sonidos cada vez más fuertes igual que la sensación que sentía en aquel lugar en donde tenía oprimido a su amado.

No tienes que amarme igual que ese día

Está bien incluso si duele

Sus caderas se movían más rápido, la respiración de ambos se volvía más errática, sentía como sus labios, su lengua marcaba con fuego su piel y ella hundía sus dedos en su cabello, fue hasta que él recorrió su cuello, cuando lo sintió, era una explosión que recorría su cuerpo, como si hubiera alcanzado el cielo y las estrellas.

-Anthony-susurro su nombre jadeando, manteniéndose quieta, recargando su cabeza sobre su hombro, estremecida, pero dichosa de estar entre sus brazos.

-Candy-respondió de la misma forma habiendo llegado también a ese lugar, su corazón estaba agitado y alegre por haber llegado junto con su pecosa a ese paraíso.

Sólo quédate

Quédate conmigo

Ella al levantar su cabeza busco los labios del rubio con un beso más dulce e inocente. Él la fue cubriendo con su bata para después recostarla sobre su cama y pudiera descansar, sin embargo cuando estaba a punto de levantarse para retirarse con su camisa encima sin abrochar, fue detenido por la mano de la joven, con una mirada suplicante.

-Quédate-el rubio dudaba de su autocontrol, aun deseando consumar esa unión, sin embargo no podía negarse ante aquella petición. Se subió a la cama para recostarse a su lado-Solo quiero dormir contigo-dijo tímida con un sonrojo en sus mejillas descartando cualquier otra intención.

Sólo quédate

Quédate conmigo

-Entiendo, iremos a tu propio ritmo-respondió mientras acariciaba su cabello y aceptando que él no intentaría algo más a menos de que ella se lo pida-Hare lo que tú me digas Candy-dijo tiernamente con una sonrisa al recorrer sus dedos sobre su frente hasta su mejilla.

Quédate conmigo

Como respuesta ella lo abrazo, apoyando su cabeza sobre el pecho expuesto del joven, disfrutando de su piel, de su calor, pero sobre todo, escuchar cada latido de su corazón, ese sonido que la hacía inmensamente feliz.

CONTINUARA…


Hola

De una vez les digo, esto que acaba de pasar, ni fue un sueño, ni fue un delirio, porque las voy conociendo, no me iban a creer que algo así sucediera, ¿o si?. Así que antes de cualquier duda, 100% real no fake. Y tampoco me digan que fue apresurado, fueron 19 capitulos para llegar a esto y la verdad estos muchachos ya se traían ganas, asi que no fue de la noche a la mañana jejeje.

¿Que les pareció entonces?, ¿Les gusto?, ¿querian mas accion? jajaja, tranquilas, aun faltan un par de asuntos que resolver. Si, Terry entre ellos, aunque en definitiva ni como ayudarlo.

En cuanto a la pregunta de que cuantos capítulos quedan, solo faltan 6, si, muy pronto acabara esta historia que me hizo escapar un poquito de esta situación y agradezco que estén ustedes que disfrutan esto. Muchas gracias por los comentarios y los animos.

Para los dos songfic la bella voz de Hyolyn se hizo presente (pensé que solo seria fan del j-pop, pero también me agrada el k-pop al grado de escuchar Blackpink diariamente)

-Good bye-

-Just Stay-

No olviden que si quieren seguir mas esta historia pueden darle like a la pagina de Facebook ALL FOR YOU - FFCC y la pueden buscar también como allforyoucandyFF.

Cuídense mucho y hasta la próxima.

#Quedateencasa

Besitos.