Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Capítulo 17, Irrupción en el territorio Einzbern.
Dos horas duró el vuelo desde Londres hasta Stuttgart, la capital del estado Baden-Württemberg, en el suroeste de Alemania. Posteriormente, después de llegar a la ciudad, padre e hijo no perdieron tiempo y se dirigieron al sur arrendando un auto.
Los Einzbern vivían en un distrito montañoso cerca del rio Donau, en la parte más alejada de la capital, en el extremo suroeste del país.
Debido a su gran aislamiento, el asentamiento más cercano al territorio de los Einzbern, era un pequeño pueblo en las laderas montañosas. Al cual Kiritsugu y Shirou habían llegado en la mañana.
—¿Es ese? —preguntó Shirou mientras veía un pequeño edificio.
Kiritsugu asintió—. Aquí nos quedaremos durante el día.
El dúo entró en la recepción del edificio, parece que la recepcionista ya conocía a su padre, él pidió la llaves de la habitación y la empleada se las facilitó sin demasiado problema.
El chico se presentó a la empleada y, posteriormente, él y su padre se dirigieron hasta su habitación. Una vez habiendo llegado a esta, que era una habitación pequeña y sin grandes lujos, Shirou observó como ya había maletas en la habitación, ellos las habían enviado días antes para acelerar las cosas. Shirou había escrito runas en ellas para que alguien quisiera abrirlas y, de esta forma, pasaran desapercibidas, él también había logrado combinar sus vestimentas con algunas runas para que mantuvieran el calor, a pesar de no estar hechas para el clima, así como para que fueran más resistentes y duraderas.
Kiritsugu abrió las maletas para encontrase con varias cosas: su Calico M950, un Walther WA2000, varias granadas, binoculares de visión nocturna, algunos explosivos, y, finalmente, en la maleta más grande, un lanza misiles.
Shirou también desempacó sus cosas, sus tres espadas y su gran rifle.
—Shirou… —dijo Kiritsugu mientras, en la mesa que se hallaba en la habitación, desplegaba una enorme mapa, aunque, si uno se fijaba bien, no era un mapa normal, sino una imagen satelital del área.
Esta era una de las cosas que más les había costado conseguir, Kiritsugu utilizaba cosas como estas para derribar los campo delimitados de los magus. La última vez que derribó un campo, lo hizo mediante familiares con cámaras; pero, como Shirou no podía invocar familiares que pudieran recorrer la gran extensión de terreno que le pertenecía a los Einzbern, tuvieron que recurrir a esta imagen para poder desarrollar su plan.
—Repasemos el plan —habló el freelancer.
Shirou empezó a hablar—. Saldré a patrullar el terreno, para identificar los puntos donde el campo delimitado es más débil, una vez encontrado el que nos convenga más, entraremos.
Kiritsugu asintió mientras señaló varios puntos en el mapa—. Una vez hayamos entrado, tomaremos caminos separados.
—Yo iré por la parte de atrás del castillo, mientras que tú iras por la ruta más obvia, por el frente. Usaremos nuestros celulares para comunicarnos —continuó Shirou.
—Tu iniciarás primero el ataque, llamarás la atención de todos en el castillo y los atraerás, yo, por mi parte, me colaré en el caos y rescataré a Illya. Al menos, en líneas generales, eso sería todo, una vez que tengamos a Illya, usaremos la ruta de escape ya preestablecida.
El plan en sí, era bastante más complicado; pero ellos no necesitaban discutir cada paso, con estar claros en los puntos más importantes, era suficiente.
Shirou tomó sus espadas y su rifle—. Saldré a buscar el punto más débil del campo delimitado.
—Bien, cuando vuelvas tendré todo el equipo alistado.
Dicho esto, el pelirrojo salió de la habitación y procedió a abandonar el hotel. Ya era casi mediodía en el pequeño pueblo, a pesar de que no era un lugar con una extensa población, se veía como un lugar bastante animado y pintoresco, probablemente, lo más atractivo del lugar, era la posibilidad que brindaba de escalar las grandes cadenas montañosas que los rodeaban.
Shirou se dirigió hacia el terreno montañoso que pertenecía a la familia Einzbern, de forma cautelosa y, fijándose en que nadie sospechara de él, Shirou se acercó a la propiedad y observó un cartel que advertía a las personas que, si seguían, se adentrarían dentro de propiedad privada y, además, de que había lobos en los terrenos. Para su fortuna, el letrero estaba en inglés
Tardó horas; pero, finalmente, investigó los puntos que su padre le había marcado como los posibles lugares donde la barrera podía ser interrumpida. El lugar más idóneo para esto resultó encontrarse cerca del rio, donde la barrera parecía ser más débil. Finalmente, Shirou regresó al pueblo, para entonces, ya era entrada la tarde.
El chico caminó por el pueblo, en un intento de comprar consumibles para preparar un almuerzo tardío para él y para Kiritsugu. Afortunadamente, después de buscar mucho, encontró varios negocios donde entendían el inglés y pudo comprar los ingredientes.
Cuando iba de regreso hacia el hotel…
—Mestizo, detente…
Shirou se giró para ver a una persona. Él era un hombre de apariencia digna, con cabello dorado erguido como una llama ardiente. Su rostro era bien perfilado, guapo, y en sus ojos, carmesí como la sangre, Shirou podía percibir que, visiblemente, no eran los de un humano común y corriente, estos emitían un resplandor misterioso. Él tiene un cuerpo de proporciones áureas que emanaba majestad y dignidad, viste con una chaqueta blanca con cuello de piel, una camisa negra y pantalones negros.
Shirou no sabía el por qué; pero, sus instintos, templados al estar varias veces cerca de la muerte, le gritaban que tuviera extremo cuidado con este hombre, a pesar de que solo parecía ser un extranjero viviendo una vida extremadamente lujosa.
—Disculpe, ¿me habla a mí? —preguntó el chico mostrándose cuidadoso.
—¿Es que acaso vez a otra persona al que le dé el honor y el placer de recibir mi atención? —contestó el hombre—. Ahora contesta, tienes mi permiso.
Sin saber cómo contestar, el pelirrojo simplemente negó con su cabeza—. ¿Desea algo?
—Mis deseos no son algo que un plebeyo pueda entender; no obstante, has llamado mi atención, muéstrame, ¿Cuál es esa arma que portas?
Más que una pregunta, fue una orden, y Shirou no sabía por qué; pero él no se atrevió a desafiarla, era como si el hombre tuviera una especie de carisma natural que hacía que fuera difícil, sino imposible, desafiarlo directamente. Por esta razón, el chico desenvainó a Neocaliburn y se dispuso a mostrársela.
El hombre alzó una ceja al ver la espada—. Ha cambiado de forma… Su poder también ha disminuido un poco; pero es el pecado original…
—¿Conoce a Merodach? —preguntó el chico asombrado.
—¡Obviamente! Incluso si por el paso del tiempo mi memoria es incapaz de recordar todos los tesoros que he amasado, hay algunos a los que tengo más presentes que otros.
—¿Sus tesoros?
El hombre asintió—. He amasado todos los tesoros del mundo, todo aquello que pueda ser considerado un tesoro me pertenece. —Dicho esto, el hombre entrecerró sus ojos—. ¿Por qué posees uno de mis tesoros mestizo? ¡No recuerdo haberte otorgado tal honor!
El chico no entendía del todo la conversación; pero logró captar dos cosas: el hombre decía que Merodach le pertenecía y no estaba contento de que él la tuviera.
De nuevo, los instintos del chico le gritaron que hiciera algo para calmar al hombre—. Discúlpeme, compré los fragmentos de Merodach a un comerciante de reliquias hace varios meses, no tenía idea que le hubieran sido robados a usted.
—¿Fragmentos? ¡Estás diciendo que alguien tuvo la osadía de romper uno de mis tesoros! —exclamó el hombre enojado.
«Mierda». Pensó el chico—. Eso parece… Yo solo compré los fragmentos de Merodach, los necesitaba para reformar a Caliburn.
—¿Caliburn? Era la primera espada de ese hombre si mal no recuerdo, además, es una de las dos espadas basadas en Merodach. —Dirigiendo su mirada hacia abajo, él preguntó—. Lo que significa, ¿tú hiciste esto mestizo?
Shirou asintió—. Como herrero, es mi mayor trabajo hasta ahora. Aunque, solo es un escalón más para cumplir mi sueño y objetivo, todavía estoy muy lejos de conseguirlo…
Esto llamó la atención del hombre—. La motivación para cumplir un sueño que supera tus capacidades… —Con sus ojos penetrantes, él miró al chico—. Eso no es algo muy común en estos días, incluso para un mago. La humanidad no solo se ha vuelto débil, también se ha comenzado a estancar.
—Tiene razón —susurró el chico—. Aunque, yo no soy un magus en todo el sentido de la palabra, herrero o espada podrían definirme un poco mejor.
—¿Osas contradecirme? —preguntó el hombre con los brazos cruzados—. Si digo que eres un mago es porque lo eres, esa es mi decisión, y como el único y verdadero rey, mi decisión es símil de la verdad, al igual que de un juicio absoluto.
«¿Es un rey? Tenía entendido que la monarquía alemana fue abolida hace casi cien años, ¿Un rey de otro reino tal vez? Además, es un rey relacionado con la magia…». Sabiendo lo problemático que sería enemistarse con un miembro de alguna realeza, Shirou se disculpó rápidamente—. Discúlpeme su majestad.
—El que reconozcas tu error me complace, te permitiré evadir el castigo que mereces por esta vez.
—Se lo agradezco.
—Hablaste de tener un sueño, dime mestizo, ¿Cuál es?
—Sueño con ser el herrero que cree la espada definitiva.
—¿La espada definitiva?
Shirou asintió—. Lo que yo busco crear es una espada que corte más que solo acero, carne, hueso y la vida. Yo usaré cada gramo de mi vida para crearla. Una espada que termine con cualquier entidad, con los lazos, una que cercene la certeza, la causalidad y al mismo karma —Cada vez que Shirou hablaba sobre su objetivo, no podía evitar emocionarse—. En pocas palabras, una espada que corte y libere del destino.
El hombre se quedó en silencio por unos instantes, luego decidió hablar—: Para mí, el rey que posee todos los tesoros habidos y por haber, quien posee la espada más poderosa que haya sido creada, tu sueño debería ser considerado como una enorme ofensa; además de una gran ilusión inalcanzable…
«¿Es que acaso cada palabra que digo es un insulto para este hombre?». Se preguntó el chico preocupado.
—La espada que buscas crear supera incluso a las mayores creaciones divinas, incluso a mi mayor tesoro, normalmente, ordenaría tu ejecución por el simple hecho de declarar tal fechoría —Sin embargo, el hombre sonrió por primera vez desde que habían comenzado la conversación—. No obstante, mi única fuente de placer se encuentra en el corazón de los seres humanos. Los más queridos para mí, son aquellos que poseen sueños que superan con creces su propia capacidad; pero que aun así trabajan constantemente para lograrlos independientemente de esto, sin darse por vencidos. En esta era donde la humanidad es débil y evade sus problemas, encontrarme con alguien dispuesto a enfrentarse a tal reto es un verdadero placer. En honor a esto, te daré un privilegio que pocos poseen, ¿tu nombre? Dímelo.
—Muramasa Shirou, su majestad.
—Muramasa Shirou… —susurró el hombre—. Bien, escúchame Muramasa Shirou, has sido reconocido por mí, el único y verdadero gobernante de este mundo, como uno de los pocos humanos en esta era a los que vale la pena observar. Si cumples o no con tu sueño, yo lo observaré como guardián y adjudicador de la humanidad.
Aunque el chico no sabía a qué se refería el hombre, parecía que lo que este le estaba diciendo era un enorme honor o un gran regalo hacia él—. Se lo agradezco mucho su majestad.
El hombre asintió en aceptación y observó a los pobladores del lugar—. La humanidad actual no merece ser gobernada por mí y pronto este mundo llegará a su fin. Eso es algo que yo no puedo permitir…
Curioso, Shirou preguntó—. ¿Piensa hacer algo majestad?
—Así es, pienso limpiar a la humanidad y sanar este mundo, lo convertiré en uno que sea digno de mi gobierno. —Luego él miró al chico—. No necesito de criados, los humanos son cosas que están destinadas a desaparecer, pero debe de haber personas a las cuales gobernar para mi nuevo reino, mientras perseveres en tu sueño te consideraré digno pertenecer a este.
Shirou realmente no entendía, parecía que este hombre hablaba como si fuera a borrar a toda la humanidad y solo mantener a los que consideraba dignos de su nuevo reino, él quería preguntar; pero, sentía que eso sería un gran error, así que, para evitar la furia del supuesto rey, él contestó—. Es un honor, su majestad.
—He terminado con mis asuntos aquí, persevera en tu sueño Muramasa Shirou, si lo haces, tal vez te considere digno de más honores y de mi reconocimiento.
Shirou se inclinó ligeramente y el hombre se alejó tal y como apareció.
—Me alegra que no lo hubieras hecho enojar —habló Muramasa desde la katana.
—Era peligroso, ¿verdad?
—Sin duda alguna, incluso si parecía ser una persona normal, la cantidad de mana que emanaba era enorme. Sus ojos tampoco eran comunes e, incluso puedo arriesgarme a decir que, a pesar de su apariencia, no era humano, o al menos, no completamente.
—Hablaba como si fuera a, literalmente, destruir a gran parte de la humanidad, solo para dejar a aquellos a los que consideraba dignos.
—Sin duda alguna, un mocoso bastante arrogante… Y eso no es lo más preocupante… —habló el herrero.
El pelirrojo asintió—. También conocía sobre la magia, la única familia relacionada con la magia a la que él pudo venir a visitar en esta área, es solo una —Shirou se giró hacia el terreno montañoso de la antigua familia de magus—. Einzbern…
Shirou regresó a su habitación, ahí pudo ver a su padre terminando de alistar todo el equipo, él se planteó hablarle sobre el hombre con el que se había topado en el pueblo; sin embargo, después de ver lo concentrado que estaba Kiritsugu en preparar todo para operación, él decidió mantenerlo oculto por ahora, a fin de cuentas, el rey de lujosas vestimentas se había retirado del pueblo en dirección opuesta hacia donde se encontraba la casa de los antiguos magus, así que era poco probable que se encontraran con él durante la operación.
Decidiendo ocultarlo por ahora, Shirou procedió a hablar con Kiritsugu—. Localicé el punto más débil de la barrera.
—¿Dónde? —preguntó el hombre.
—En la cercanía del rio.
—Bien, el equipo ya está listo.
—Prepararé un almuerzo tardío.
Kiritsugu asintió—. Una vez almorcemos, lo mejor que podemos hacer es acostarnos y descansar, faltan ocho horas para la media noche. Nos iremos de aquí a las a las 9, para llegar al lado de la barrera a las 10, una vez ahí, comenzaremos con la operación.
—Llegar hasta el castillo Einzbern nos llevará entre una hora y media a dos horas, ¿verdad?
—Sí, deberíamos llegar al castillo entre las 11:30 y las 12:00.
—Una vez ahí, te daré la señal y comenzaremos con toda la operación… —dijo Shirou mientras tomaba los ingredientes para preparar el almuerzo.
Después de almorzar, Kiritsugu se acostó a dormir, ninguno de los dos había dormido desde que comenzaron el viaje, así que ambos se encontraban agotados. Peor aún, aunque su padre quisiera ocultarlo, Shirou había notado que, cada vez que lo veía después de un lapso de tiempo de no verlo, lo notaba más débil que antes, seguramente, producto de la maldición. Él estaba seguro que este sería el último trabajo que Kiritsugu realizaría, no solo por su debilidad física y por haber cumplido con su deseo de rescatar a Illya, sino porque era probable que ya casi no pudiera usar magecraft.
Él tampoco se encontraba en las mejores condiciones, durante los últimos tres días, o no había podido dormir bien, o no había dormido nada en absoluto. Esto se lo debía a Altrouge, no solo por los sentimientos conflictivos que su beso había despertado, sino también por miedo, sí, tenía miedo de dormir, o, mejor dicho, tenía miedo de encontrarse con la persona con la que a veces se reunía en sus sueños. Shirou no sabía cómo actuaría Manaka después del beso de Altrouge; pero estaba seguro que no sería bueno para su salud.
Aun con todo esto, no le quedaba otra opción en este momento, no podía invadir el taller de una familia de magus estando agotado. Así que decidió arriesgarse y dormirse, para su sorpresa, no se reunió con Manaka; pero si soñó con ella, la vio a ella teniendo una conversación con su padre…
—¿Entiendes lo importante que es este ritual para nosotros, verdad, Manaka?
Una versión mucho más joven de su amiga se encontraba sentada frente a un hombre en la sala de un departamento. Él era Hiroki Sajyou, el padre de Manaka y Ayaka, tenía los ojos y el cabello marrón oscuro, además de ser de una estatura promedio para un hombre adulto.
—Si padre… —habló ella y, al escucharla, Shirou supo que algo no estaba bien, no había emoción en las palabras de Manaka, ni vida en sus ojos, ella parecía ser un títere sin vida, una muñeca de porcelana sin emociones.
—Bien, la guerra del santo grial será el método mediante el cual al fin alcanzaremos los registros akásicos. Una magus tan extraordinaria como lo eres tú, no debería tener problemas para ganar esta guerra. En unos días invocaras a tu servant y, dentro de poco, comenzará la guerra, prepárate hasta entonces —ordenó el hombre
Esta vez la chica simplemente asintió, verla así le traía dolor al chico, no solo porque él conocía a una Manaka que siempre se encontraba animada y sonriente, sino también porque la expresión de muerta viviente que esbozaba le traía recuerdos al chico de como lucía él después de la catástrofe en la que terminó la cuarta guerra del santo grial.
Con este recuerdo él había confirmado las sospechas que alguna vez tuvo, la familia de Manaka se había mudado a Fuyuki para participar en la última guerra del santo grial; pero lo que más le sorprendió fueron dos cosas: La primera, Manaka, siendo tan joven, iba a ser una maestra en el ritual y, segundo, al menos que haya ocurrido algo que se lo impidiera, ella le había mentido por segunda vez, cuando le preguntó si su familia había participado en el ritual.
Pero, aun así… aun así, él quería creer. Quería creer en esa persona que, junto con su abuelo, lo unían a su pasado olvidado. Quería creer en esos sentimientos que surgían cuando hablaba con ella sobre su infancia juntos, tal vez por eso estaba dispuesto a darle la oportunidad de, como mínimo, explicarse, al menos quería saber porque le estaba mintiendo una y otra vez, deseaba saber por qué ella creía que ocultándole cosas lo estaba protegiendo. En el fondo, él lo sabía, sabía cuándo ella le mentía, tal vez fue por el lazo que les impuso la bodhisattva, y por eso, a pesar de la obsesión que denotaban sus palabras, también podía asegurar que, cada vez que Manaka proclamaba su amor hacia él, no había ningún rastro de duda o mentira.
Todos los recuerdos que tenía sobre su pasado ponían en duda sus sentimientos por la chica, para bien o para mal. Ella era peligrosa, de eso no tenía duda, le estaba ocultando cosas y este recuerdo se lo confirmaba, de eso tampoco dudaba, pero aun así… los recuerdos de su infancia jugando juntos… al igual que los sentimientos que estos traían… lo hacían dudar.
Él no estaba seguro sobre qué hacer, mientras pudiera ver los recuerdos de la chica, tarde o temprano sabría la verdad; pero quería que ella fuera honesta con él, que fuera ella quien se lo dijera; no obstante, era un magus, y como un magus, no podía permitirse confiar ciegamente en nadie, eso era algo que había aprendido con el paso del tiempo en la torre del reloj. Lo mejor que podía hacer, era intentar que ella se lo confesara por su cuenta y rogar que no fuera algo que él no pudiera perdonar, de otra manera, no le quedaba de otra que averiguarlo a través de los sueños.
Shirou se agitó en sus sueños, pero no podía moverse…
El pelirrojo abrió los ojos, se sentía incomodo, como si no pudiera moverse con libertad, él intentó liberarse de este agarre; pero no sirvió de nada, parecía que estaba siendo sujetado con fuerza. Espera, ¿sujetado? ¿por quién? ¿no estaba en la habitación del hotel descansando? Esto le heló los huesos a Shirou, podría ser que… ¿Los Einzbern los habían detectado y decidieron atacarlos por sorpresa? Shirou se preparó para proyectar un arma. Con cuidado, abrió sus ojos, extraño, se encontraba viendo el techo de su habitación, esta estaba siendo iluminada por la luz de la luna, no lo habían atado, drogado o amordazado, tampoco lo habían movido de su cama y, aun así, se encontraba sujeto de alguna forma.
Al ver que solo su cuerpo se encontraba inmovilizado, Shirou hizo un esfuerzo y alzó su cabeza, lo primero que vio, fue el reloj de la habitación que marcaba un cuarto para las nueve, lo segundo que pudo ver fue una mata de cabellos rubios y unas manos delicadas sujetándolo e impidiéndole moverse.
«Oh no». Pensó el chico. Él conocía bien esa mata de pelo rubio y ella le había advertido que pronto recuperaría su forma física; pero, de todos los momentos que pudo haber escogido para hacerse presente, ¿¡tenía que ser este!?
—Tu corazón está latiendo rápido, ¿estás nervioso? —susurró la chica divirtiéndose.
Sin darle tiempo a responder, ella se levantó y…
—Oh dios… —Shirou no pudo evitar exclamar de asombro, él sabía que ella reaccionaría de alguna forma ante la declaración de Altrouge; pero no esperó esto, por otro lado, tal vez esto no era intención de la chica, a fin de cuentas, la última vez que estuvo presente físicamente, fue hace 9 años, más o menos, así que era imposible que la ropa que ella tenía entonces todavía le quedara; porque sí, en este momento, ella estaba completamente desnuda frente a él.
Manaka sonrió alegremente al ver la mirada del chico, desde asombro hasta la vergüenza pasaron por su rostro, a ella le divertía un poco verlo avergonzado, no, no era exactamente diversión lo que sentía, a ella le complacía verlo avergonzado, después de todo, ese era un signo de como la veía. Si era sincera, ella también lo estaba un poco; pero, no podía evitarlo, tampoco es que lo quisiera, su ropa ya no le quedaba y, además, está se encontraba bastante harapienta después de los sucesos en los que terminó la cuarta guerra por el grial.
Ella, en un principio, estaba extremadamente enojada, no era suficiente con tener a la mujer realizando un contrato muy íntimo con Shirou, además de todos los "juegos" que le hizo jugar, sino que además se atrevió a tomar su primer beso, eso no era algo que ella pudiera tolerar, no, eso no era algo que ella toleraría. Así que, a pesar de que todavía no estaba a plena capacidad, ella decidió volver.
Shirou comenzó a salir de su estupor—. Mana-…
Pero él no pudo decir nada más, al igual que cierta princesa, ella lo calló con un beso. Era un beso bastante tierno, sin una pasión desbordante y alocada, más delicado y efímero, lo cual era sorprendente considerando la actitud de la chica.
Una vez más, la mente del chico había sido arrojada hacia un torbellino de emociones.
—He esperado casi una década para poder hacer eso —dijo la chica—. Todavía estoy muy, ¡Muy enojada! con esa chupasangre por haber robado tu primer beso; pero pienso cobrármelo pronto —dijo ella con extrema dulzura y una sonrisa demasiado "linda" para significar cosas buenas—. Aunque, no puedo negar que ver el rostro sonrojado de la persona que amas, es realmente placentero.
Ante sus palabras, Shirou volteó hacia un lado, tanto por el escalofrío que le provocaron sus palabras, como por lo avergonzado que se encontraba, si es que pudiera estarlo aún más después de haber visto sus atributos totalmente destapados. Entonces vio la figura de su padre acostado en la cama contigua a la suya, por un momento, él recordó el momento en que estaba dándole de comer a Altrouge y su padre entró en la habitación. Él inevitablemente se tensó y preocupó.
Manaka soltó una pequeña risa—. Tranquilo, no se despertará sin importar que tanto ruido hagamos.
—¿¡Que le hiciste!? —preguntó el chico preocupado.
Ella se mostró herida—. No le hice nada malo Shi-kun, nunca le haría daño a alguien preciado para ti.
Al ver la mirada herida de la chica, él no pudo evitar sentirse mal y arrepentirse—. Perdón Mana-chan, no quise acusarte de nada. Es solo que Kiritsugu está débil, así que me preocupé de más.
Ella negó con su cabeza y esbozó una linda sonrisa—. Tranquilo, te preocuparías igual por mí, ¿verdad?
Para su sorpresa y, de forma instintiva, él asintió—. ¿Ya estás bien?
—Bueno, no estoy totalmente recuperada, pero estoy lo suficientemente curada para poder salir por un rato.
—Y… ¿Tu ropa? —preguntó el chico todavía avergonzado.
—Me deshice de ellas, estaban harapientas y ya no me quedaban —respondió ella con algo de vergüenza.
—¿Y qué le hiciste a Kiritsugu? —preguntó Shirou.
—Solo hipnoticé para que durmiera hasta que yo le permitiera despertar, también modifiqué ligeramente sus recuerdos. —Al ver la mirada del chico, ella desestimó sus preocupaciones—. Solo lo hice para que crea que soy una amiga que hiciste en la torre del reloj y a la que le tienes la suficiente confianza y cercanía para permitir que te ayude en la invasión contra los Einzbern.
—¿Me ayudarás?
—Por supuesto Shi-kun, ¿qué tipo de chica sería si no ayudara a la persona que amo en esta situación? —preguntó ella como si fuera lo más normal del mundo.
Aunque todavía nervioso, él sonrió—. Gracias Mana-chan.
De repente, un pitido sonó por toda la habitación, era la alarma que él y su padre habían preparado para levantarse y comenzar con la operación, tal y como dijo Manaka, Kiritsugu no se despertó.
—Debemos comenzar con la operación —Luego, él se giró hacia la chica—. Mana-chan, ¿podrías…? —preguntó el chico haciendo un gran esfuerzo para mirar a la chica a su rostro e ignorar el resto de su desnudes, cosa que, en cierto sentido, no fue muy difícil, porque la chica se veía realmente hermosa mientras era iluminada por la tenue luz de la luna que llenaba la habitación.
Ella captó el mensaje y asintió mientras se apartaba.
Con rapidez, él abrió sus maletas y sacó tanto su traje como otra ropa que, creyó, podría servirle a Manaka, además de asegurarse de que estas estuvieran grabadas con runas protectoras. Así, la chica se vistió con una camisa blanca y un pantalón negro, junto con su chaqueta.
Antes de pedirle a Manaka que sacara a Kiritsugu de la hipnosis, Shirou procedió a tomar el equipo que Kiritsugu había guardado en las mochilas que ambos llevarían; sin embargo, antes de que pudiera decirle algo…
Manaka abrazó a Shirou por su espalda y le susurró—. ¿Te gustó lo que viste?
—M-Mana-chan —contestó el chico.
—No me avergüenza o molesta mostrar mi cuerpo si es a ti Shi-kun, aunque no pensaba hacerlo todavía —dijo ella de forma juguetona—. Como dije, no me gusta un resultado aburrido donde gane sin competencia; pero, no me malentiendas, yo seré quien gane al final, después de todo soy la única que puede cumplir tu deseo.
«Mi deseo…». El recuerdo de la chica y sus ojos sin vida volvió a su mente—. Mana, ¿no tienes un deseo?
Ella lo miró extrañada—. ¿A qué te refieres?
—Siempre hablas sobre cumplir mi deseo; pero… ¿no tienes uno tú? ¿No hay algo que tú desees?
—Hmn… —Manaka bajó la mirada, luego alzó su rostro y esbozó una hermosa sonrisa—. Si tengo un deseo, es que la persona que trajo luz a mi vida sea feliz. Quiero que seas feliz, Shi-kun, y haré todo lo que este en mi mano para lograrlo.
Ahí está de nuevo, convicción y sinceridad sin ningún tipo de duda. «Realmente me lo pones difícil, ¿sabes?». Pensó el chico—. Gracias Mana, no recuerdo que hice para que tengas tanta devoción hacia mí; pero, espero realmente valerlo.
—¡Por supuesto que lo haces tonto! Ahora vamos, despertaré a tu padre e iremos a invadir ese castillo —dijo ella mientras se acercaba al freelancer.
—¿Cómo hiciste para hipnotizarlo?
—¿No lo recuerdas Shi-kun? Te lo dije, soy una magus increíble, además, su resistencia mágica es bastante baja en estos momentos —dijo la chica mientras comenzaba a susurrar unas palabras en un idioma que él no conocía.
Luego, Kiritsugu comenzó a despertar y Manaka se alejó de este, de modo que no sospechara nada.
—Shirou, Manaka, ¿están listos? —preguntó el hombre.
Shirou miró un poco estupefacto como su padre parecía tratar a Manaka de forma normal, algo parecido pasó también con Altrouge, cuando veía este tipo de cosas, no podía evitar pensar que la magia era realmente algo absurdamente peligroso en muchos sentidos y, encima de todo, algo que podía ser realmente aterrador.
Ellos se miraron por un momento y ella le giñó un ojo—. Sí —respondieron ambos, luego de esto Shirou procedió a tomar parte del equipo y Manaka le ayudó.
—Te esperamos afuera, frente al auto, viejo —dijo Shirou.
Kiritsugu asintió y los dos adolescentes salieron del departamento.
En su camino hacia el auto que habían rentado…
—Por cierto, Mana, ¿no te lo había presentado antes verdad? —preguntó Shirou.
—¿Hmn? ¿A quién? —preguntó la chica.
Shirou alzó la katana que colgaba de su cinturón—. Este es mi ancestro, Muramasa Sengo.
—Encantado —Su ancestro fue rápido y cortante, no había animosidad notable en su tono; pero tampoco lo opuesto. Él no confiaba en esta chica, podía decir que ella era claramente peligrosa, en más de un sentido. Si bien la apóstol muerto también lo era, al menos ella no lo ocultaba.
Para su sorpresa y la de Shirou, ella realizó una gran inclinación como una forma de mostrar respeto—. Encantado de conocerlo, señor. Soy Manaka Sajyou, conozco a Shi-kun desde que éramos niños y espero poder seguir estando a su lado durante mucho más tiempo.
Aunque todavía no confiaba en la chica, al viejo herrero le agradó la muestra de respeto, a fin de cuentas, desde su punto de vista, la mayoría de los compañeros de Shirou eran unos mocosos irrespetuosos, sobre todo Flat—. Mientras no intentes nada malo para con el chico, no tendrás problema conmigo.
La chica asintió—. Muchísimas gracias.
Aunque un poco confundido, el pelirrojo siguió hasta el auto seguido por la chica.
Finalmente, después de unos 10 minutos, Kiritsugu llegó hasta el auto y los tres, cuatro con Muramasa, lo abordaron y procedieron a dirigirse hasta la parte de la barrera que se encontraba más cerca del rio. Para la fortuna del grupo, no tardaron mucho y, a diez para las diez, ya se encontraban justo al frente de esta.
Shirou sacó el equipo que él y su padre habían preparado para la operación. Ambos se dividieron el equipo; pero la mayor parte de las armas las tomó su padre, estas fueron: su Calico M950, el Walther WA2000, algunas granadas y algunos explosivos, así como un binocular de visión nocturna. Además de su distintivo código místico, la Thompson Contender.
Por su parte, Shirou cargaba con sus tres espadas: Neocaliburn, Vorpal, y Muramasa, también tenía su rifle, el Black barrel, algunas granadas y explosivos al igual que su padre y, lo más importante, el lanzamisiles.
—¿Listos? —preguntó el freelancer.
Los dos asintieron.
—Mana es mucho mejor que yo como magus, creo que es mejor que le confiemos esta tarea a ella —dijo el chico.
Kiritsugu asintió—. Confió en tu juicio.
El pelirrojo se volteó hacia la rubia—. Mana, ¿puedes…?
Él no tuvo que terminar la frase, la chica asintió fervientemente—. Claro, déjamelo a mí.
Manaka se acercó hacia donde debía de estar la barrera que, a pesar de no ser visible, ella parecía no tener problemas para conocer su exacta ubicación. Luego, utilizando su dedo como si fuera un lápiz, con su mana, ella escribió una serie de símbolos.
Shirou analizó el proceso con interés—. No estas invirtiendo el flujo de mana, en cambio estas causando una pequeña interrupción secuencial dentro de la barrera.
Manaka asintió—. Invertir el flujo de mana en la barrera es la forma más segura de causar una ruptura en esta; pero, si de mantener el sigilo estamos hablando, la solución más eficiente es una pequeña interrupción secuencial, lo suficientemente grande para crear una abertura por la que podamos entrar, pero lo suficientemente pequeña para que pueda repararse por su cuenta y no alerte a los Einzbern.
Una vez que Manaka terminó, ellos sintieron como si algo hubiera cambiado en el ambiente.
—El efecto desorientador del bosque no nos afectará; pero debemos ser rápidos —dijo la chica.
—Tenemos que llegar al castillo antes de que la barrera se repare o tendremos que confiar únicamente en la imagen satelital para guiarnos —dijo Shirou—. Viejo, quiero que tomes esto —Juntando sus manos enfrente de él y hacia Kiritsugu, él proyectó una copia de Avalon. Esta flotó momentáneamente hacia el freelancer y se introdujo dentro de este—. Es solo una copia, por lo que se deshará con el tiempo y solo te curará hasta que gaste todo el mana del que está hecha y desaparezca. Su curación tampoco es tan potente como la original, pero debería darte un poco de supervivencia.
Kiritsugu asintió—. Aquí nos separamos… —Para sorpresa de Shirou, su padre se acercó a él y lo abrazó—. Gracias por todo lo que me has dado Shirou. Por favor, ambos, Illya y tú, cuídense el uno al otro. Este es mi último deseo.
—¿¡Q-Qué!? ¡Kiritsugu! ¿¡Por qué!? —Shirou miró a su padre y lo vio esbozar una tranquila y serena sonrisa—. No… ¡No estarás pensando en…!
El hombre se giró sin responder y se alejó por el camino que había planeado recorrer. Shirou se apresuró a seguirlo, o al menos lo intentó, en el momento en quiso correr detrás de su padre, Manaka lo detuvo.
—¡Mana! —gritó el chico.
Para su sorpresa, ella lo miraba con seriedad—. Shi-kun, no es que él se haya resignado a morir, es que ha decidido cumplir su objetivo al punto en que está dispuesto a morir si con eso logra cumplirlo.
—¡Pero…!
—Lo sé… —dijo la chica con la mayor compresión que pudo reunir—. Pero Shi-kun, debes recordar, nosotros somos magus. Esta conclusión es el resultado de la vida que decidimos llevar; porque los magus caminamos junto con la muerte.
—Aun así… —intentó replicar el chico.
Ella esbozó una triste sonrisa al ver la expresión devastada del chico, delicadamente, ella lo abrazó—. Shi-kun, llegados a este punto, la muerte es algo inevitable para tu padre. Si me hubiera recuperado antes, o si estuviera en plenas condiciones, podría hacer algo; pero en este punto, él se mantiene vivo por pura fuerza de voluntad. No puedes evitar su partida; pero puedes elegir como quieres que se marche.
—¿Eh?
—Como dije, él se mantiene vivo por el deseo de salvar a su hija y de verte a ti y a ella juntos. No puedes evitar que muera; pero puedes conseguir que lo haga sabiendo que cumplió con su último objetivo. De esa manera, Kiritsugu podrá irse sin arrepentimientos de la última parte de su vida, sabiendo que, si bien no pudo salvar al mundo, al final, logró salvar aquello que más valor tenía para él, sus dos hijos.
Shirou se alejó del abrazo de la chica, se palmeó con algo de fuerza el rostro en un intento por recomponerse, luego mostró una mirada decidida y asintió—. Tienes razón, vamos, Mana-chan.
Ella sonrió feliz al ver la sonrisa del chico y asintió.
Antes de que partiera, Shirou le agradeció a la chica por haberlo sacado de sus dudas. En este momento, él se encontraba completamente decidido, lograría que Illya y Kiritsugu se reencontraran, y nada que hubiera en ese castillo lo iba a evitar.
Por su parte, con Kiritsugu…
El asesino de magos caminaba a paso veloz por el bosque, él había estado junto con los Einzbern durante diez años, por eso conocía muy bien tanto el castillo como sus alrededores; sin embargo, ya que en el bosque se hallaban varios peligros, además de ser inmensamente grande, él no conocía las partes más externas.
Él freelancer se colocó los binoculares de visión nocturna, Kiritsugu estaba en las últimas y bien lo sabía, apenas y podía utilizar magia por el estado de atrofiamiento de sus circuitos, por esa razón el asesino de magos había reunido todo ese equipo y la mayor parte la cargaba en su persona, él se veía obligado a usar estas armas para poder abrirse paso dentro del castillo. Además, su cuerpo estaba muy débil físicamente; por lo que, debía intentar evitar con todas sus fuerzas cualquier combate a corta distancia.
Caminó durante varios minutos en el bosque, cada vez veía más cerca la silueta del gran castillo de los Einzbern en la distancia; pronto, pronto la vería una vez más, pronto arreglaría otro de sus más grandes errores.
—¿Hmn? —Kiritsugu se detuvo, escucho algo, un siseo. Él giró su cabeza para observar el lugar del cual pudo identificar venía el ruido, y ahí lo vio, un lobo, uno bastante grande.
Estos eran una de las principales razones por las cuales el anciano Acht no permitía que él o cualquier miembro de los Einzbern se internara dentro del bosque. Los lobos no solo eran un peligro constante, sino que también, junto con la barrera desorientadora conformada por el bosque y los espectros, actuaban como un sistema de defensa.
El lobo comenzó a acercarse a su posición.
—Time alter, double stagnate —Con este cantico, Kiritsugu estancó su tiempo interno, reduciendo sus procesos biológicos a un medio de su velocidad normal, ralentizando los latidos de su corazón hasta el punto en que, con dificultad, podía sentirlo él mismo. Ralentizó su respiración para que se retrase, reduciendo su metabolismo hasta el punto en que la temperatura corporal se enfriaba lo suficientemente rápido como para casi igualar la temperatura ambiente, aunque esto último podía llegar a ser peligroso en el ambiente actual, así que no lo podía mantener durante mucho tiempo. Por otro lado, su córnea estaba recibiendo dos veces la luz que reciben normalmente los ojos de una persona, lo que hizo que su campo de visión sea convirtiera en uno más brillante y que su audición se embotara. Él también sufría al volver a la normalidad del estancamiento, en específico, después del estancamiento se produce una aceleración en el flujo sanguíneo de nuevo a la velocidad original, lo que provoca la rotura de capilares y hemorragias internas. Sino fuera por la copia de Avalon, sería un suicidio utilizarlo en su estado actual.
El lobo se detuvo, como si hubiera notado algo extraño.
Sabiendo que, si bien el lobo no podía verlo ni oírlo, todavía podía olerlo, él agarró una pequeña piedra que se encontraba en el piso, y la arrojó en dirección opuesta. Esta chocó contra un árbol llamando la atención del animal y permitiéndole a Kiritsugu escapar.
Él siguió colina arriba mientras se acercaba cada vez más al gran castillo de la vieja familia de magus. Cuando, de repente, el mismo lobo del que creyó haber escapado, lo atacó por la espalda.
Afortunadamente, gracias a las runas que Shirou había grabado en su traje, el ataque del lobo no le causó un gran daño y, simplemente, lo empujó varios metros y lo hizo caer sobre el campo nevado. Sin perder ni un instante, el lobo volvió a atacar al freelancer; sin embargo, Kiritsugu se protegió de los colmillos del fiero animal utilizando su Walther WA2000, el lobo mordió el arma sin poder causarle mayor daño al hombre.
Kiritsugu se planteó dispararle con su Calico; pero temió que los disparos alertaran a los Einzbern, así que él se mantuvo usando una mano para mantener el arma entre su persona y el lobo y, con su otra mano, él sacó de su porta cuchillo al castigo fantasma y, con un fuerte movimiento, asesinó al lobo clavándole el cuchillo en el cuello, desgarrándoselo.
El freelancer se sacó el cuerpo muerto del animal de encima y lo arrojó hacia un lado, sin perder tiempo, él se apresuró hacia el castillo, por dos cosas: la primera es que los lobos y los espectros no se acercan al castillo y, la segunda, los lobos cazan en manada y era raro que los espectros no le hayan atacado, así que tenía que aprovecharlo.
Él esperó que Shirou no se encontrara con estos, aunque, si lo hacía, Kiritsugu no se preocupaba, porque su hijo era un buen peleador tanto a cuerpo a cuerpo como a distancia. Él podría encargarse con facilidad de estas bestias.
Y como si alguna deidad lo afirmara…
¡Slashhhh!
La cabeza de uno de los lobos saltó por los aires tiñendo el blanco campo de rojo oscuro. Al lado del pelirrojo había dos cuerpos muertos, uno era el que acababa de decapitar y, el otro, se encontraba ardiendo gracias a la runa Ansuz. Cinco lobos rodeaban al dúo, además de los dos que ya estaban muertos, al ver que no podían con el chico, dos se lanzaron contra Manaka, si bien ella podía destruir a toda la manada con facilidad, Shirou le pidió que no usara magecraft ofensiva porque, generalmente, esta era vistosa y podría alertar a los Einzbern. Él le dijo que le dejara encargarse de todo esta vez, así que ella no hizo nada para defenderse, ni siquiera cuando los lobos estuvieron a pocos metros de su persona. Además, a ella le gustaba que Shirou la protegiera, era como si él fuera su caballero y ella la princesa que tenía que proteger.
Con gran velocidad, gracias a su magia de doble alteración temporal, la cual había utilizado desde el principio del combate y, previendo que los lobos atacarían a su compañera, él interceptó al primer lobo atravesándolo con una copia de la Muramasa, matándolo al instante, el segundo atacó al pelirrojo por la espalda, Shirou se giró a gran velocidad y golpeó al lobo en la mandíbula, él estaba usando guantes similares a los que usó en el Rail Zeppelin, pero estos tenían gravada la runa Ehwaz, una runa de endurecimiento, al igual que el resto de sus ropas. Antes de golpear a la bestia, Shirou activó la runa con mana y reforzó sus manos, lo cual le dio la suficiente fuerza para atravesar su mandíbula y destrozarle su cabeza.
Los otros tres atacaron al mismo tiempo, intentando abrumar al chico, uno fue cortado a la mitad con la verdadera Muramasa, el otro fue mandado a volar de un terrible golpe y, el tercero, logró clavar sus mandíbulas alrededor de su hombro. Shirou logró aguantar el peso del animal, este intentó cerrar sus mandíbulas; pero, por mucha fuerza que estaba utilizando, no podía hincar sus colmillos en la carne del chico gracias al traje. Con su mano libre, Shirou usó mana para dibujar la runa ansuz y la piel del lobo comenzó a arder, lo que hizo que este dejara de morderlo y se arrojara sobre la nieve, intentando apagar las llamas, para después salir huyendo con la piel humeando.
—Listo, sigamos Mana.
Ella asintió—. No podemos tardarnos mucho. Perdimos mucho tiempo destruyendo los espíritus malignos que infectaban el bosque.
Shirou asintió—. ¿Estas segura que lograste atraerlos a todos? No quiero que Kiritsugu llegue a toparse con uno.
Manaka asintió—. Sí, para los espíritus fuimos como una vela en medio de la noche, es poco probable que Kiritsugu se haya topado con alguno.
Así, los dos se precipitaron hacia el castillo de los Einzbern. Después de pocos minutos, ambos llegaron a las enmendaciones del castillo, usando la runa kenaz, Shirou mejoró su vista para observar a varios guardias homúnculos patrullando detrás de los ventanales, así como en las torres del castillo. Lo que más le impresionó al chico, fueron los golems de roca que caminaban por las enmendaciones del castillo, se sabía que la familia Einzbern era capaz de crear golems tan simples como estos; pero, precisamente por ser tan simples, ellos no se reducirían a construirlos solo para aumentar su defensa.
¿Qué había hecho que el anciano homúnculo-golem se tragara su orgullo y decidiera crear estos golems "burdos" con tal de aumentar la defensa del castillo?
Su celular vibró, un mensaje había llegado, era de Kiritsugu, él también había llegado hasta su posición—. Bien, ya llegó. Es hora de comenzar, ¿estás lista Mana?
—Comencemos con el espectáculo, Shi-kun.
Shirou tomó el lanzamisiles y apuntó hacia una de las grandes paredes del castillo.
Con alegría, Manaka empezó a decir—. ¡Cuenta regresiva! ¡3...! ¡2…! ¡1…! ¡Fuego!
¡BUUUUUUUUUMMMMMMMM!
Shirou disparó contra una pared, el proyectil voló por sobre los golems hasta chocar contra la pared y destruirla por completo. El castillo tembló, todas las luces se encendieron, todos los homúnculos y golems se precipitaron al lugar y los gritos se escucharon por todo el lugar. La distracción había comenzado.
Antes de que todo esto ocurriera, dentro del castillo…
Illya se encontraba durmiendo en su gran cuarto, el que antes les pertenecía a sus padres, ella soñaba con volver a ver a Kiritsugu, con ahora tener un hermano que, al parecer, no le había robado el cariño de su padre y que podría convertirse en un miembro de su familia. Ella ya sabía que su madre no iba a volver, pero soñaba con estar junto con su padre y su nuevo hermano.
Diez años… Durante diez años estuvo encerrada en el castillo y, solo recientemente su familia había decidido entablar ciertas relaciones con la familia Musik, aun así, ellos no eran realmente personas de su agrado.
El abuelo todavía estaba intentando crear un nuevo santo grial para realizar el ritual en otra ubicación que si lo permitiera; pero no era algo que se pudiera realizar de la noche a la mañana, a fin de cuentas, para establecer el ritual anterior, se necesitó de la colaboración tanto de Justeaze Lizrich von Einzbern, un milagro viviente para los Einzbern, así como del mago de las joyas. Su abuelo también había cambiado el método para una nueva realización del ritual hace algunos pocos años, aunque no sabía por qué, pero todo comenzó cuando ese hombre de cabello rojo había llegado al castillo hace dos años.
Sea como fuere, ella se había declarado como la cabeza de la familia Einzbern en un intento por poder ser libre y salir del castillo; pero, aunque a su abuelo no le importó dejarle el título, le prohibió salir del castillo. Y si salía, lo haría sola, sin ningún homúnculo protegiéndola, es decir, sería comida de lobos. Ella aguantó, aguantó tanto como pudo, pero estuvo a punto de volverse loca cuando le dijeron que Kiritsugu había vuelto al mundo iluminado por la luna acompañado por su hermano, quien además podía disfrutar estudiando con otras personas dentro de la torre del reloj. Afortunadamente, ella pudo contactar con su hermano antes de hacer una tontería, y ahora soñaba con que su hermano y su padre vinieran para acabar con su soledad.
¡BUUUUUUUUUMMMMMMMM!
El castillo tembló y se agitó con gran fuerza.
Illya abrió los ojos y encendió las lámparas de gas de su habitación. Ella pudo oír los gritos de los guardias dentro del castillo, en este momento, ella vestía una piyama blanca, colocándose unas pantuflas, ella abrió la puerta de la habitación. Podía ver por los pasillos a los guardias corriendo, entre el montón de gritos se podía oír:
—¡Nos atacan!
—¡Vienen por la parte de atrás!
—¿Qué está sucediendo? —preguntó la chica mientras observaba todo el alboroto en el castillo.
—Mi señora —dijo Sella quien era acompañada por Leysritt, ambas eran dos de sus tres damas de compañía—. Unos invasores nos están atacando, el señor Jubstacheit nos ha pedido que la mantengamos en su habitación.
Esto preocupó a la chica, ¿invasores? Nunca habían tenido invasores desde que ella tenía memoria, aunque, ella no podía negar que, en los últimos meses, el abuelo había estado reforzando las defensas del castillo, al punto de crear golems simples con tal de que estos sirvieran como parte de una defensa extra, algo que para Jubstacheit, que se regocijaba de su enorme capacidad para la creación de homúnculos casi idénticos a los seres humanos, pero con mayores capacidades, era un escupitajo a su orgullo.
—¿Lograron identificarlos? —preguntó Illya.
Sella asintió con la cabeza—. Sí, aunque, probablemente, solo yo pude distinguirlos.
—¿A qué te refieres? —preguntó ella confundida.
—Uno de ellos es su hermano, mi señora.
Esto sorprendió a la chica, habían venido, realmente habían venido. Illya no era tonta, ella sabía que su abuelo nunca la dejaría estar con su padre, al que consideraba un traidor, por ende, si ellos venían, sería para rescatarla por la fuerza.
—Además de eso, solo sabemos que destruyeron una de las paredes del castillo, en este momento, se están enfrentando a los golems y guardias en el jardín trasero —dijo Leysritt.
Dicho esto, ambas procedieron a guiar a Illya de regreso a su habitación mientras cerraban la puerta detrás de ellas.
—¿No deberíamos ayudar? Soy la nueva cabeza de la familia… —expresó la adolescente intentando facilitar su rescate.
Sella negó con la cabeza—. Precisamente por eso su abuelo no desea que se involucre, como la mayor creación de los Einzbern, debe ser protegida. —Luego, a pesar de su rigidez general, ella esbozó una pequeña sonrisa tranquilizadora, ella solo se comportaba de esta manera cuando estaba en la intimidad con su señora—. Puede estar tranquila, su padre es el terror de los magus, él logrará llegar hasta aquí, y nosotras no nos interpondremos. Pero si sale por su cuenta, el señor tomará medidas.
—¡Pero el abuelo invocó a esas cosas…! —exclamó preocupada la chica.
—Es cierto que el señor invocó shadow servants como protección adicional, incluso si alguien llegara a infiltrarse dentro, estos deberían ser capaces de eliminarlos. Pero recuerde, su hermano fue capaz de derrotar incluso a uno de los 27 apóstoles muertos, él debería ser capaz de encargarse de estos —replicó Sella.
—De todas formas, envié a Fillia a buscar a su padre, él no estaba junto con su hermano, así que debe de haberse infiltrado por otro lado, con suerte, Fillia lo encontrará y lo guiará hasta aquí —dijo Leysritt.
Aunque todavía dudosa, Illya asintió. Todo lo que le quedaba era esperar…
Y así era, una vez que sonó la explosión, Kiritsugu pudo ver como todos los guardias abandonaban sus posiciones para correr hacia donde se encontraba el ajetreo, aprovechando esto, él corrió hacia uno de los ventanales del primer piso, usando su arma, lo rompió en pedazos y entró dentro del castillo.
«Espérame Illya, pronto estaremos juntos…». Pensó el freelancer mientras se internaba dentro de la residencia.
Y, mientras todo esto ocurría, Shirou y Manaka habían salido del bosque, ellos caminaron lentamente hacia el castillo de la antigua familia, con los golems y homúnculos dirigiéndose hacia ambos. Shirou desenvainó a Neocaliburn y la hoja se iluminó con la luz exterminadora, producto del mana que él le estaba proveyendo.
—¿Lista? —preguntó el chico.
Manaka sonrió—. Que comience la fiesta, yo te cubro.
Shirou asintió—. Te lo encargo.
Y así comenzó la invasión en el castillo Einzbern…
Notas del autor:
Al fin, un capítulo que no se volvió más largo de lo que planeaba. Por otro lado, llegó el aniversario de fgo jp, yo tengo sentimientos encontrados con este aniversario, ¿Qué les pareció a ustedes? Para mí, no es un mal aniversario; pero para ser el quinto aniversario del juego, me sabe a poco. Los sq no están mal, los trajes me gustaron en general (Aunque a alguien se le descubrió el fetiche por los lentes), las misiones de fortalecimiento…. Varias me gustaron y varias no las entiendo o las considero directamente inútiles (Si le iban a dar eso a Gil caster mejor no le hubieran dado nada), aun así, no hubo ninguna noticia rompedora, ni sorpresa ninguna extra y, sobre el servant del quinto año…
Miren me gusta Altria tanto como a Takeuchi, bueno, no tanto; pero si quería seguir con su fetiche de una saber face por clase, teniendo en cuenta opciones como Morgan o Proto Merlin, que simplemente le cambien a Caliburn por un bastón inspirado en sus leyendas y la llamen un nuevo personaje… Solo espero que tenga una buena historia en lostbelt 6, por otro lado, Skadi es Scathach con una varita y tampoco participa mucho en el lostbelt 2, y aun así la queremos, así que supongo que no puedo quejarme mucho, dejaré a Takeuchi ser feliz esta vez (Y yo también , porque sus líneas en mi habitación hacen que los gastados cuadrados por ella valgan la pena).
Con todo esto dicho, debo admitir que los conciertos fueron increíbles. Y los servant de verano, eso es otra historia…
Dicho esto, las preguntas:
g1lg4m3shreydelosheroes: tienes toda la razón, esa habilidad está jodidamente op, ni siquiera sé porque existe, literalmente borra la razón de existencia de que un servant tenga un master.
camilo navas: No sé japones; pero según lo que he leído en foros y en la wiki y todo eso, Chaldea tiene esa réplica del black barrel porque Sion se las prestó.
Giuseppe: Gracias por las críticas constructivas, las tendré en cuenta, eso me pasa cuando hay demasiados personajes en pantalla. Igualmente, saludos y cuídate que he visto que han radicalizado la cuarentena por allá por un rebote de la pandemia.
Alphazero524: Podrá, pero con limitaciones y con las desventajas usuales de la proyección. Y pasaran muchas cosas en el futuro, espero que no esperen una historia corta porque todavía faltan varios arcos solo para el comienzo de la guerra.
Zetven: Todavía no se ha analizado las teclas negras porque no ha tenido la oportunidad; pero en un futuro tendrá la oportunidad.
SG: Es para Muramasa, como puedes ver en esta línea temporal, Illya no sufrió de modificaciones y pudo crecer de manera normal. Esto es porque, gracias al efecto de debilitamiento en las líneas ley que venía ocurriendo desde 1970, los Einzbern sabían que no podrían realizar una quinta guerra del santo grial en caso de que no se llegara a nada en la cuarta; por lo que, no se preocuparon por crear una nueva embarcación para el grial y no modificaron a Illya.
GilxShirou: Creo que te estás confundiendo un poco, la mayoría de los tipos solo están muertos en la línea temporal de notes, un posible futuro, en este el mundo ha muerto, la humanidad evolucionó, los types llegaron por llamado del mundo y entraron en guerra con estos, y la nueva humanidad mató a la mayoría. Pero en el resto de las líneas temporales los types todavía no han llegado y mercury espera el comienzo del "tiempo prometido" que se supone es cuando comenzará la guerra. Lo de la fruta de Ainnash es un secreto; pero se darán indicios pronto.
Sin más que decir, agradezco vuestros comentarios y espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos en el siguiente.
