He cumplido mi tercer año dentro del programa de excelencia.

Al parecer cuando alcanzas este tiempo, se hace una ceremonia especial donde te dan un diploma y así...

Tengo nervios.

—No te pongas nerviosa —me dice la rubia, quien está a mi lado sosteniendo su propia invitación —es como un paseo por el parque, créeme, ya estuve ahí y tú no estarás sola

—Bueno, dicho así no suena tan mal.

Al llegar a casa, platico con mi madre, le muestro la invitación, según me dice, para tales fechas papá estará en casa, así que ambos asistirán sin problema.

Los días pasan y vuelan, por algún motivo, supongo que yo cambié, comienzo a salir con mis compañeros de generación un par de tardes a la semana, vamos al boliche, al cine, al arcade, entre otros sitios, creo que es la primera vez que rio sin fingir cuando estoy con ellos, bromas espontáneas surgen de mi, mis tonterías las dejo fluir, razón por la cuál ahora hay un video colgado en la red donde salgo con... ¿Mis amigos? Supongo que puedo llamarlos así, haciendo una imitación barata del baile navideño de mean girls, a pesar de que estamos en mayo.

El hecho de que salga con mi generación no es sinónimo de que no pase tiempo con Elsa, o de que ya no asista a trabajar en la investigación.

Que por cierto, la doctora le dio una reprimenda fuerte a la platinada, para después abrazarla y demostrarles soporte y apoyo, además de hacer prometer que jamás volvería a dejarla con el pendiente.

Lo que si es cierto es que Elsa luce apagada y algo distante, muchos no lo verían así, porque dirían qué siempre ha lucido así, ajena e inalcanzable, pero yo sé que algo le pasa...

Es cuando me siento impotente.

—Dame algo que leer —golpeó la mesa con ambas palmas frente a ella, incluso la bibliotecaria me shushea para que no haga ruido

Frunció el ceño —¿Qué carajos te pasa para llegar así? —en definitiva está estresada por lo que sea en lo que esté trabajando

—Quiero entenderte, sé que no me hablaras abiertamente, así que dame algo que leer —le digo sin titubear

Tuerce el gesto, se levanta y me toma la muñeca, no digo nada.

Subimos al tercer piso de la biblioteca y comenzamos a navegar entre los estantes, yo diría que vamos a la deriva, pero sé que no es así, ella nunca deja nada al azar, como si conociera exactamente cómo van a pasar las cosas.

—Aquí— me señala —léelo, y comenzarás a conocer el nivel y rigor de mis murallas.

No dijo más, se fue.

Cuando hace eso, sólo significa que la busque cuando termine lo que tengo que hacer, como la ocasión en la cafetería.

Tomo el volumen del estante, es un libro de un palmo de largo, de hojas amarillentas y pastas duras, empolvado y escrito a máquina. Limpio el título de la portada "Sin temor a equivocarse"

Título extraño, jamás lo había escuchado...

Era la única copia, me explicó la dependiente, sin embargo podían prestarmelo porque no era un título en demanda.

Me lo llevé a casa.

Y ahí estaba yo, frente a este libro...

Comencé a leerlo

Creí que era una broma, era un manual de cómo poner una mesa, que cubiertos emplear, reglas del juego de golf, cuando sentarte, cómo caminar y vestir, tanto para hombre como para mujer...

Hojee todo el libro para darme una idea general.

Me inquietó, no tenía sentido, Elsa ama los acertijos, así que este es uno de ellos, ¿será una indirecta para decirme que soy descuidada? No. Me lo diría de frente... ¿Entonces?

Decidí dejarlo a un lado, ya tendría más tiempo de analizarlo a fondo, y más porque lo leería completo, ella me lo dio y yo no podía despreciar esas atenciones.

Entre tantas cosas, fui aplazando la lectura aburrida que representaba ese texto... No soy una lectora ávida, pero me gusta leer uno que otro libro de misterio o de superación personal, pero es que este libro es imposible...

Me dejé caer en la cama, ya había pasado un mes y yo seguía ahí, sin avanzar como debería.

Hasta que un día, al ver la cara neutral de Elsa a la lejanía mientras me veía reír con mi grupo me sentó como balde de agua fría... Ella me dio una parte de si con ese libro y yo lo desprecié, así que con más voluntad que entusiasmo tomé ese volumen y lo leí, lo leí y lo leí durante un par de semanas hasta que lo terminé.

O

Ahora comenzaba la tarea de verdad... ¿Qué tenía que aprender? Digo si aprendí muchos detalles de roce social, pero... ¿Qué tenía que ver con Elsa?

Intenté tomar apuntes, pero no me llevaban a nada.

Vi los nombres de los capítulos y tampoco me decían nada...

Suspiré fastidiada.

Me quedé dormida.

Para la cena, mi madre me llamó, me levanté rápido y tiré el libro, al recogerlo noté en la última página, con caligrafía torpe una fecha "ocho de enero del 2004"

Tendría yo apenas 4 años...

Me fui a cenar con eso en la mente.

A la mañana siguiente, me fui a la escuela con el libro en la mochila, al terminar las clases iría a la biblioteca a esclarecer dudas.

Aquel día no me presenté con la doctora, le envié un texto diciéndole que tenía tarea por hacer.

No era mentira como tal, pues los finales estaban a la vuelta de la esquina.

Entré en la biblioteca y me acerqué a Bella, una joven del departamento de filosofia que hacía su estancia curricular en la biblioteca y con la que me llevaba bien cuando iba, además descubrí que tuvo un flechazo con Elsa y me platicó sobre sus tonterías cuando la rubia estaba presente, era muy gracioso, como la vez que la hizo repetir varias veces el título de un libro en francés (Bella es francesa) sólo para escuchar el exquisito acento de la platinada. Sinceramente, no la culpo.

Sin embargo ella tenía a su prometido Adam, al que no cambiaría por nadie, además de que no estaba siéndole infiel.

En fin, regresando al punto, porque me pongo a divagar.

—¿Sabes si existe un registro de libros?

—Anna... En una biblioteca siempre hay registros de libros —reprimió una risa

Me abofetee mentalmente y me puse roja —S-si, ya lo sé — deslice el libro del enigma de Elsa y le mostré el sello que descubrí después de cenar —de estos

Frunció el ceño y alzó un dedo —Tienes suerte, justo en esos he trabajado y... —observó la etiqueta del lomo —y los de este estante ya los tengo disponibles en Access

—¿Me podrías rastrear el origen?

—Claro, dame unos momentos —tecleó por un rato en el ordenador hasta que giró la pantalla hacia mí —Leelo por ti misma

— Jack R. —leí en voz alta —no tengo idea de quién es

—Ops, mi error —Bella desplegó otra pantalla

—Jack Rattegan... El padre de Febo... El Tío de Elsa —Mis ojos se abrieron

—¿su tío? Creí que sería su padre

—No, no, su padre se llamaba Matías Rattegan

—Oh, bueno, espero te sirva, pequeña — me pellizcó suavemente la mejilla

—Si, Bella, gracias, ¿te puedo dejar aquí el libro?

—Claro, no hay problema. Pero igual se vence en un par de días, llevátelo.

Tenía el pizarrón de mi habitación frente a mí con dibujos express del libro, el padre y tío de Elsa y a Elsa misma, ¿Cómo se relacionaban?

Más abajo escribí la frase clave

"entenderás mis murallas"

Con el marcador sobre la barbilla comencé a pensar, a tejer ideas y darles forma

Saqué de mi mochila el libro y comencé a hojearlo

En la pagina 21, dónde se unen las hojas con el lomo vi algo, abrí un poco más el libro sin dañarlo.

Todo hizo click, decía "Elsa"

Este libro fue de Elsa...

Lo terminó de leer en enero del 2004... Porque siempre le escribe a los libros las fechas en que los termina al final, la he visto hacerlo muchas veces...

Espera... ¿2004? ¡Joder! ¡Tenía 7 años!

Me senté en la cama.

Lentamente todo hacía match...

Elsa fue educada para ser perfecta... El libro es el reflejo de lo que es la rubia... Toda esa rigidez, siempre supe que no era de este mundo, pero no creí a qué nivel...

Mordí mi labio...

Elsa nunca fue una niña, siempre fue una señorita, su postura al caminar, su forma de dirigirse, son impecables... Pero el libro no tiene sentimientos, sólo normas, normas y normas.

Por eso ella se preocupaba de cosas complicadas, de temas filosóficos trascendentales, porque se estaba buscando así misma... Sin lograrlo.

El peso de la verdad me cayó como un bloque en la espalda...

Me acomodé en la cama y me dormí, ya quería que llegara el día para enredarla entre mis brazos y permitirle descansar.

Quizá a esto se refería cuando me dijo que la levantara cuando cayera, lo que yo no supe en ese momento es que lleva mucho tiempo cayendo, lo que necesita es que la atrape y la sostenga.