Había pasado una semana y la relación de Padme y Anakin era perfecta, no habían oficializado nada, pero pronto lo harían, cada día se sentían más enamorados el uno del otro. Y Padme comenzaba a creer que las historias de amor de las que tanto había escuchado eran ciertas.

Ahsoka y Rex también tenían una relación estable, aunque Lux Bonteri seguía pensando en la forma de hacer que esos dos se separaran. Al menos su madre si tenía cartas bajo la manga para conseguir lo que quería. Aunque a él no le podía interesar menos la relación de su madre con el general.

- ¿Entonces? ¿Qué dices? ¿Mañana por la noche?- sonrió Anakin mirando a Padme que lo veía con una enorme sonrisa.

- Mañana por la noche- sonrió ella, allí sería cuando informarían de su relación a todos. Serían felices.

Anakin estaba totalmente seguro de que sus niños también serían felices. Ellos amaban a Padme, tanto como él la amaba. Se sorprendió ante su pensamiento ¿El amaba a Padme? En su corazón, sabía que cada vez la respuesta iba siendo un gran sí.

Habían salido varias veces esa semana y el se descubrió anhelando cada encuentro, se decidió añorando que ella se quedara en su casa en las noches cuando se iba. Ella había insistido en que seguiría trabajando allí para pagar todo lo que le debían ella y su padre, pero él le decía que jamás le cobraría nada. Pero si algo había aprendido era que Padme era incluso más terca de lo que Obi- Wan solía comentar, aún así, él creía que ella era perfecta.

Obi- Wan observaba a su hija, él sabía lo que ocurría y no había podido impedirlo ¿Sería feliz ella? ¿Anakin realmente querría algo serio con ella? Estaba aterrado, adoraba a Anakin, era como su hermano, pero Padme, era su niña, su única hija. Él no soportaría verla sufrir. Nunca la había visto tan enamorada de alguien, ni siquiera de Rush Clovis y ellos habían logrado llevar muchos años juntos.

Aquel día en la mañana Padme estaba feliz en el trabajo y Teckla no entendía que le ocurría, pero algo sospechaba. Por su parte Rush Clovis estaba molesto, sabía lo que ocurría y le dolía. Ella lo había reemplazado por aquel general, él siempre supo que eso iba a ocurrir.

A veces Padme se sentía algo nerviosa mirando a Rush Clovis y su mirada acusadora, algún día deberían volver a hablar, pero no sería aún, al fin y al cabo él había tenido razón y ella había comenzado a enamorarse del general. Pero no había podido evitarlo. Se odiaron al principio, luego vino solo la hostilidad, y luego de alguna forma había llegado el amor, un amor romántico y que Padme se había descubierto soñando.

- ¿Por qué estás tan feliz Padme?- preguntó Leia mientras ordenaba su cuarto con la ayuda de Padme

- ¿Yo?- preguntó Padme sonriendo- Tuve un buen día

- ¿Solo por eso?- preguntó Ahsoka que apareció en el lugar

- Si, claro- dijo Padme sonrojada

Probablemente Ahsoka ya sospechaba algo, pero no parecía molesta porque ella estuviera con su padre, al contrario, parecía estar de acuerdo.

- Mmm, papá también tuvo un buen día entonces- dijo Ahsoka observando como Anakin llegaba con una enorme sonrisa a casa.

- Buenas tardes preciosa- dijo besando la frente de Ahsoka que hizo una mueca y salió del lugar cuando su padre intentó hacerle cosquillas.

- Ey, antes te gustaban- bromeó él

- Cuando tenía cinco años papá- rió Ahsoka entrando a su habitación.

- ¿Quienes son los gemelos más hermosos de mundo?- preguntó Anakin y ellos sonrieron, generalmente Anakin era frío y no tenía esa clase de contacto con sus hijos. Sin duda Padme lo había cambiado, demasiado era decir poco.

Padme sonrió observando a Anakin jugar con los gemelos.

- ¿Por qué solo a nosotros papá?- preguntó Luke - Padme también esta allí

- Luke- dijo Padme riendo divertida.

- Luke tiene razón, hay alguien más aquí- bromeó Anakin mirando a Padme

- Oh no general Skywalker, ni siquiera lo piense

- Ya se me ocurrió- dijo Anakin derribándola sobre la cama en donde Luke y Leia saltaron sobre ella haciéndole cosquillas.

- No, ya basta- gritaba Padme riendo y Ahsoka incapaz de perderse eso se unió también a la tortura de la pobre Padme.

Obi- Wan miraba aquello con tristeza, él sentía que eso no saldría bien, pero amaba ver a su hija así de feliz. Solo esperaba ella no sufriera.

Pero cuando faltaban algunas horas para contar la verdad, Anakin recibió una extraña llamada. Era Aellyn, que lo citaba en el hospital de Coruscant.

- ¿Para qué quieres que te vea allá Aellyn? Lo nuestro terminó- dijo él seriamente

- Anakin- dijo ella se escuchaba feliz- Te necesito acá, realmente es importante, sé que lo nuestro terminó, pero te tengo una excelente noticia- dijo ella.

- ¿Sucede algo?- preguntó Padme que había escuchado la conversa

- Aellyn me pide que la vea en el hospital- dijo Anakin siendo sincero con Padme

- Debería ir general- dijo Padme y él frunció el ceño- Anakin, deberías ir- se corrigió ella, aún algo nerviosa de llamarlo por su nombre

- Ella y yo no tenemos nada Padme- dijo él y Padme lo animo a ir. Podía tratarse de algo grave.

Finalmente Anakin decidió ir, y cuando llegó notó que realmente se trataba de algo grave.

- Llegas tarde- sonrió Aellyn haciéndole una seña a una enfermera.

- Pasen por acá- dijo la enfermera y Anakin la siguió visiblemente confundidos ¿A dónde tenía que ir?

Anakin quedó totalmente helado cuando vio que Aellyn entraba a realizarse una ecografía, había estado varias veces allí, cuando su ex- esposa tuvo a los gemelos, sabía lo que era. Era una ecografía de embarazo.

- ¿Aellyn que significa esto?- preguntó Anakin congelado en el lugar.

- Bueno, no quería que te enteraras hasta ahora- dijo ella y la enfermera los miró incómoda- Pero vamos a ser papás.

- No puede ser posible- dijo él pálido

- Anakin, los métodos anticonceptivos a veces falla, pero esto es una bendición ¿No lo crees?- preguntó ella mirando con emoción la pantalla.

Anakin miró la pantalla, no había dudas Aellyn realmente estaba embarazada.

Anakin no sabía que pensar, amaba a Padme y ese día darían su relación a conocer, pero esto sin duda cambiaría todo. Sintió como su mundo se derrumbaba en ese preciso momento, y sin embargo se sentía egoísta al pensar así, porque era un hijo, un hijo suyo y de Aellyn.

Nadie lo vio, pero una lágrima se deslizo por la mejilla de Anakin. Aellyn lloraba de emoción, mientras que Padme esperaba la llegada de Anakin, para contar la verdad de su relación a todos.