Rato después - Oficina de Valentina

Valentina había decidido que era mejor que ella misma acompañara a Juliana hasta el estacionamiento. No porque no confiaba en Karen, sino porque primero que la mujer aun no salía del estupor de ver a la tatuadora desnuda y segundo, y no menos importante, si la castaña acompañaba a la morena, de esa manera podía aprovechar el ascensor para repasar las partes de la boca que amaba de la otra chica y dejar que Juliana esculcara su boca como ella quisiera, o podía aprovechar la poca luminosidad del parqueadero de autos para, apoyadas en el camioncito de helados, repasar el contorno del pene de la morena con sus propias manos y de paso, también podía dejar que Juliana se desquitara jugando un rato con sus pechos. En fin, hicieron todo eso y un poco más. Toda la diversión terminó cuando el guardia del estacionamiento encendió el pitido que avisa la entrada de un nuevo auto y la castaña le dio el último y profundo beso a su chica para dejarla ir toda rezongona por su erección sin tratar. La sonrisa que Valentina portaba en su rostro a medida que caminaba por el edificio le dio que sospechar a más de uno de sus propios empleados. La castaña no sabía si la miraban por eso o por su raro caminar, sea por lo que sea, Valentina lo llevaba con orgullo, sonreía porque tenía una novia que la hacía enamorarse cada vez más y bueno su caminar para ella era una medalla de honor, no cualquier recibe el exclusivo trato del rarón y vive para contarlo.

- Karen... - Llegó al escritorio de su secretaria

- ¿Se encuentra bien Señorita Carvajal? - La mujer la miraba como una madre preocupada mira a su hijo.

Valentina alzó una ceja y contestó - Estoy perfecta Karen, gracias por preoc...

- ¿Está segura? Porque... disculpe si me meto pero... es que... como decirlo... lo que vi es... es... es... - la preocupación de la mujer no encontraba palabras.

- Karen - la frenó Valentina - Estoy muy bien. Agradezco tu preocupación de todas maneras - Tampoco había tanta confianza entre ellas - ¿Terminaste con tus tareas? - le preguntó.

- Por supuesto señorita Carvajal - le aseguró orgullosa de su propio trabajo - Ya limpié su agenda de hoy como usted me ordenó y todos los asuntos urgentes ya están solucionados - informó

- Perfecto - dijo Valentina - Da el aviso de que todos los empleados tienen el resto del día libre y después de eso puedes retirarte, muchas gracias por todo Karen - le dijo a su empleada - ¿Algún problema? - la mujer se le había quedado mirando como si de su boca escupiera fuego.

- Disculpe pero... ¿Me podría repetir lo que acaba de decir Señorita Carvajal? - pidió con respeto la mujer

- Karen - Valentina se resignó - No has escuchado mal ni nada por el estilo. No tengo la cabeza en el correcto lugar para trabajar esta tarde - la cara de pícara de Karen lo dijo todo - ¡Exacto! - Valentina le adivinó el pensamiento - Ya sabes dónde está mi cabeza y por eso si yo no trabajo, no puedo obligar a mis empleados a hacerlo también, por lo tanto tarde libre para todo, no pasa nada si en una tarde no trabajamos - anunció retirándose para su oficina - Hazte cargo por favor - ordenó suavemente. Karen miró el teléfono sabiendo que le esperaba una difícil tarea de convencer a los empleados de que lo que decía no era una broma.

Apenas Valentina entró a su oficina se encontró con la mirada de Lauren sobre ella. La latina estaba sentada sobre el escritorio y la miraba seriamente y de brazos cruzados. Valentina le respondió mirándola con la misma seriedad. Lauren fue la primera en quebrarse cuando de su boca salió una mueca de burla y le abrió los brazos a su amiga.

- Lolo... - Valentina corrió a los brazos de su amiga y se fundieron en un fuerte y acogedor abrazo de esos que compartían en verdaderos momentos de necesidad y que Valentina solo recordaba haber compartido con Lauren cinco de ellos, uno cuando ganaron su primer campeonato Nacional de porristas, otro cuando Lauren le confesó a Valentina su homosexualidad, un tercero cuando Camila le dijo a Lauren que estaba enamorada de Harry, el penúltimo cuando Valentina y ella se abrazaron luego del test de embarazo negativo que la ex rubia se tuvo que hacer porque pensaba que estaba embarazada de Lucho y el quinto y último hace unos días luego de que Camila anunciara su noviazgo con Shawn. Este era el sexto en casi veinte cinco años de amistad - Soy tan feliz - le confesó Valentina.

- No hace falta que me lo digas Val, lo puedo ver en tu cara con tu enorme sonrisota, en tu cuerpo y que apenas puedes caminar... ¡Demonios! Tu alma irradia una puta y enorme felicidad - abrazó aún más fuerte a la castaña para después alejarla despacio de ella y mirar para todos lados para ver si alguien estaba mirando ese tan secreto momento - Val... cuéntame todo por favor - le pidió mientras se sentaba en el sillón.

- ¿Quieres que te cuente todo lo que pasó entre mi novia y yo? - con su voz resaltó la palabra novia.

- No todo, los detalles suculentos sobre el rarón... ¡ESPERA! ¿ACASO DIJISTE NOVIA? ¡DIOS! ¿YA SON NOVIAS? - Lauren se tranquilizó - Sé que las lesbianas somos rápidas en esas cosas, pero tu rompiste el record - le dijo

Valentina sonrió - Lo, créeme que estoy tan loca por ella, que si pudiera mañana mismo me caso - afirmó sabiendo el impacto que iba a causar - No me mires así Lo... Juliana... ella... Juliana... es... es...

- Ya te empiezas a parecer a la rarita Val... - de repente Lauren soltó una carcajada - ¿Te imaginas? Valentina Carvajal de Rari, dueña del imperio del rarón y absoluta heredera del carrito de helados - La castaña giró los ojos y esperó a que su socia terminara de reír.

- ¿Ya? - preguntó ofuscada

- Bueno, bueno, no te amargues y calma tu traser... Val... - algo se le había ocurrido.

- ¿Qué pasa? - todavía no se le iba la irritación

- Tu trasero... Digo... ¿La dejaste que...? - Lauren estaba insinuando algo

- Dios Lauren no, ¿Cómo crees? Aun no... - se sonrojó ante el pensamiento que la abarcaba

- ¿Aun no? ¿Aún no? ¿Aún no dices? Valentina piensa bien en lo que vas a hacer, si te agarra el rarón te parte en dos - ordinaria como siempre

- Primero que nada no seas tan vulgar ¿quieres? Y segundo que... segundo que resulta que confió en Juliana - explicó sin dar tanto detalle.

Lauren la miró sospechosa - ¿Qué quieres decir? - preguntó

- Lo... Juliana sabe lo que hace - le dijo con seguridad y sentándose en la mesita del frente del sillón - Ella... sabe y no me preguntes como hice para aguantarme y no preguntarle como aprendió, porque ni yo misma se de dónde saque las fuerzas para no hacerlo - había luchado a capa y espada contra su curiosidad - Simplemente se que nunca nadie me había hecho sentir nada igual Lo. Cuando Juliana me toca es como si... ¡Dios! - no podía recordarlo y no sentir su piel erizarse - Cuando me mira es como si todas las partes de mi cuerpo quisieran unirse a ella y no separarse nunca... y ... y... y sus manos Lo, sus manos - la castaña cerró sus ojos recordando lo que esas manos hicieron sobre ella - No te das una idea de lo que pueden hacer... Y su boca... Dios mío, su boca es celestial...

- ¿Quieres que te deje sola? - Le preguntó irónicamente Lauren - Digo porque si vas a tener orgasmos recordando como cogiste con la rarita prefiero retirarte.

- Cállate Lo... Además no cogimos, hicimos el amor - la corrigió sin vergüenza

Lauren giró los ojos - Como sea Val, el caso es que el rarón es temible como lo sospechábamos y con la rarita en nuestro departamento hay que cuidarse de los rarozoides ahora más que nunca... ¿Qué pasa? - no le gustó la cara que puso Valentina

- Juliana no se va a mudar con nosotras - informó con tristeza y enojo a la vez.

- ¿Le dijiste bien todas las comodidades que tenemos en el departamento? Porque si no ¿Quién demonios se iba a querer quedar en un pocilga como esa? - la cabeza de Lauren no estaba preparada para eso.

Valentina levantó sus hombros para después sonreír, Juliana la tenía hecha un lio emocional - Va a hacernos el tatuaje Lo, apenas llegue de Londres... - otra vez la tristeza - Estoy echa una tonta - le dijo riendo

Lauren se paró del sillón - Voy a tener que hablar seriamente con la rarita - le dijo caminando hacia la puerta - Val.. - la llamó desde la entrada - Siempre fuiste tonta - sonrió - Pero estoy muy contenta por ti. Nos vemos esta noche - confesó y se fue así como si no hubiera dicho nada.

A la tarde - Departamento de Valentina

Lauren y Valentina llegaban a su departamento después de haber dado por finalizada la extraña y corta jornada laboral de ese día

- ¿Le dejaste el documento al abogado Val? - entraban con la típica conversación de trabajo mientras caminaban el pasillo para llegar a la puerta.

- Si... Espera - Valentina se frenó de golpe - Le dejé la llave del coche al mecánico o me la traje - al parecer le tocaba revisión al Mercedes.

Lauren giró los ojos - ¿Y tú piensas que yo le presté atención a tu conversación con el mecánico mientras la tipa de calzas negras ajustadas y musculosa roja bien apretada necesitaba que alguien le ayudara a encontrar la dirección de su nuevo gimnasio? - preguntó evidenciando que ella había sido quien ayudó a la perdida mujer.

- Carajo... - Valentina se puso a buscar en su cartera su celular para llamar al mecánico mientras Lauren se ocupaba de abrir la puerta.

- ¿Señor Olson? Buenas tardes, habla Valentina Carvajal...Si el Mercedes Negro - Giró los ojos con impaciencia mientras Lauren desaparecía por la puerta - Solo quería saber si le deje las llaves del auto... ¿Las tiene usted? Perfecto - al parecer se las había dejado - Muchas gracias y recuerde revisar el ruido que mi secretaria le explicó que había sentido en el motor... De acuerdo, hasta luego - Valentina cortó y por fin pudo entrar, bueno en realidad no llegó muy adentro, porque apenas cerró la puerta se topó con una enfadada latina, con puños cerrados y ojos latentes mirando hacia el sofá de la sala - Lo ¿qué pas...? - No le hizo falta preguntar cuando vio a Camila arreglándose la ropa al lado del sillón y a Shawn haciendo lo mismo a su lado, los ratones se divertían mientras el gato no estaba.

Valentina agarró a la latina por un brazo y la empujó a la cocina - Hola chicos - saludó rápidamente mientras arrastraba a Lauren

- Lo... - intentó

- Ese tipo está todo el día metido acá Val, ¿acaso no tiene casa propia? - se quejó sacando una cerveza del refrigerador.

Valentina no dijo nada. No es que a ella le molestara la presencia constante de Shawn en el departamento, el chico le caía bien excepto por el hecho de que era bastante maleducado y encima de todo acababa con toda la comida que ellas tenían en la cocina, más allá de eso Valentina no tenía reparos en él. Y además, y un punto muy importante, era el novio de Camila y Valentina no podía hacer nada contra eso - Es el novio de Camila - le recordó a su socia.

- Dereck, mi novio - Lauren eligió no hacerle caso a la cara que Valentina puso ante el nombramiento del chico que la latina había elegido oportunamente para ser su novio - no se la pasa metido acá las veinticuatro horas del día - se quejó - Tampoco anda en calzoncillo por todo el departamento - siguió y Valentina se mordió el labio para no estar de acuerdo con ella, ya varias veces se lo había cruzado en paños menores al tatuador - Y mucho menos eructa en nuestra cara mientras comemos - Shawn realmente era un desubicado y Valentina lo sabía.

- Repito - Valentina se buscó su propia cerveza - Es el novio de Camila y este es su departamento también - le dijo - Cuando tu y... y Dereck decidan pasar la noche juntos, cosa que no creo que pase a no ser que te crezca un pene de repente... ¡NO SE TE OCURRA TIRARME ESO! - desde el desayunador Lauren amenazaba con tirarle una manzana que estaba en la frutera.

- Lo voy a hacer si no cierras la boca ex rubia culona - Le advirtió mirándola con furia - Si tengo suerte entra en tu boca y puedo convencer a la rarita para que te haga al horno - le dijo

La sonrisa de Valentina creció en toda su extensión ante el nombramiento de su chica

- Tu alegría me está asqueando Val - le dijo Lauren

- Hola - Camila entraba a la cocina y las chicas hacían silencio - ¿Por qué se callan? ¿Hablaban de mí? - preguntó perseguida

Valentina y Lauren se miraron - Hablamos de la rarita - le dijo Lauren cortante - O mejor dicho... hablábamos de la novia de Val - aclaró dando la sorpresa.

La bailarina sonrió y se abalanzó sobre Valentina - Felicitaciones Valen - la abrazó más fuerte - Lern me contó de tu noche con el rarón pero no de tu noviazgo - informó.

A pesar de la incomodidad que le generaba la relación dañada de sus amigas, Valentina sonrió y le devolvió el abrazo a su amiga - Gracias Mila, se lo dije hace unos momentos - le dijo - Pensaba contártelo a ti cuando llegara al departamento pero...

- Pero como siempre, el pelinegro estúpido está arruinando el momento - saltó la latina

- Lo... - le reprochó Valentina

Lejos de defender a su novio, Camila se entristeció - Lo siento - se disculpó - Es que le dije a Shawn lo de la cena y a los minutos se apareció en la puerta del departamento, no lo podía echar - explicó.

Valentina miró con ternura a la bailarina - Tranquila Mila, esta es tu casa también...

- ¡EY! CASTAÑA - Shawn se sumaba a la cocina y lejos de sentir vergüenza abría la heladera para sacar una cerveza. Valentina miró a Lauren para evitar que dijera algo - GRAN P NOS CONTO EL AVANCE ¡BIEN HECHO! - Le muchacho le levantó la mano a Valentina para chocar los cinco de forma entusiasta y la empresaria contestó el gesto por compromiso y por la sonrisa de Camila en su cara.

- Muchas gracias Shawn - dentro de todo la alegraba pensar que la morena le había dicho a sus amigos

- Pobre Gran P - siguió el chico - Le esperaba una tarde complicada - eso no le gustó nada a Valentina

- ¿De qué hablas? - le preguntó seriamente

- Bueno... - contestó el chico luego de eructar cerveza, Valentina escuchó a Lauren murmurar la palabra desagradable con la cual estuvo totalmente de acuerdo - Nada que ella no pueda manejar, no te preocupes - decirle eso a Valentina era peor que no decirle nada. La ojiazul agarró su cartera y se fue a su habitación.

Apenas entró sacó el celular y llamó al estudio de tatuajes recordándose de nuevo en insistirle a Juliana para que se compre un celular - Hola Mika, soy Valentina ¿Puedo hablar con Juliana? - como mínimo después de la noche anterior tenía que estar en verde - Si está ocupada le dices que me llame inmedia... ¿Qué? ¿De qué color dijiste que estoy? ¿Y qué miércoles significa estar en color arcoíris? - la sonrisa de la castaña no entraba en su habitación - ¿En serio? - Mika se lo repitió - ¿Es decir que puedo llamarla cuando quiera y me va a atender? - por el aumento considerable de sonrisa la respuesta había sido afirmativa, quiso seguir preguntando pero sonidos en el teléfono le indicaron que ya no estaba Mika del otro lado y que estaba siendo traspasada.

- Hola - la voz de la morena le arrancó un suspiró que nunca supo que tenía guardado.

- Hola - saludó la boba de Valentina

-Te... yo... yo... te extraño... mucho... mucho - la morena no sabía lo que esas cosas causaban en la empresaria. La castaña nunca había sonreído tanto en su vida.

- Yo también te extraño y quiero tenerte aquí conmigo - le dijo - Quiero mimarte, darte besos, tocarte...

- ¿Cómo me tocaste en el... en... en... en el estacionamiento? - le dio gracia a Valentina el susurro secreto de la morena.

La empresaria se mordió el labio - Así y mucho más - le dijo con su voz más seductora. La castaña escuchó un golpe en seco, luego un quejido, y se preocupó - Juliana ¿Estás bien? - preguntó al teléfono.

Después de varios segundos la morena volvió a hablar - Perdón... fui a ver si mi MIka podía cancelar mi próximo tatuaje pero ya está aquí - le dijo con tristeza.

- ¿Es una mujer? - Fue lo primero que preguntó y nuevamente no sintió la voz de la chica y temió ante la respuesta - Cariño, si estás negando con tu cabeza por favor recuerda que estoy al teléfono - por las dudas

- No - se apresuró a decir la tatuadora - Es un hombre, tengo que... tengo que... quiere a su abuelo en un... en un...

- Juls... tranquila, cuéntame despacio - la calmó Valentina que sintió como la morena respiraba profundamente.

- Perdón - le dijo - El quiere un retrato de su abuelo en un tatuaje tradicional - explicó con lentitud.

- ¿Te vas a demorar mucho? - Esta vez fue Valentina la que dejo ver su desesperación por sus palabras - Lo quiere que cocines, Camila quiere felicitarte y yo me estoy muriendo de ganas de verte - confesó para luego sentir otro golpe seco en el teléfono.

La castaña no habló hasta que no escuchó respiraciones agitadas del otro lado -. Juls...

- Perdón - respiraba con dificultad - Quería... quería... yo hablé con él, y... y... me dijo que no... que no... que no... que no puede cambiarlo porque mañana vuelve a México y vino solo a...

- ¡Juliana! ¡No se te ocurra dejar de hacer ese tatuaje! - la reprendió - Ese hombre viajó solo para que tu lo atendieras - había adivinado lo que su chica iba a decir - Hazle el mejor tatuaje de tu vida y después te apuras y vienes hacia mi ¿De acuerdo? - La castaña no vio como Juliana asentía pero si escuchó cuando la morena habló.

- Pero tengo que... tengo que ir a casa a cambiarme - Valentina escuchó un fuerte olfateo y soltó una pequeña risa - Huelo a ti - eso le frenó la risa de inmediato - Me gusta oler a ti - eso no solo le frenó la risa sino que hizo que una fuerte corriente eléctrica le recorriera todo su cuerpo.

- Juliana...

- ¿Y ahora qué pasa? - Por el tono de voz que la morena usó, la castaña sabía que no estaba hablando con ella.

- Es Jesse, otra vez - esa era la voz de Mika

- ¡Mierda! - Juliana volvía a sentirse en lo profundo y a Valentina no le gustaba nada lo enojada que sonaba. Esa voz ya la había escuchado cuando la morena agarró a Santi pensando que le había hecho daño a Camila y cuando la descubrió agarrando a un desnudo Lucho en la casa de sus padres pensando que estaba engañando a Valentina. El ruido de un fuerte golpe la sacó de sus pensamientos.

- Juliana... Jul... - Nada. Después de unos segundos que se quedó al teléfono cerró la llamada enojada y enojada se metió a la ducha. No entendía, no podía creer como de pasar a ser la mujer más feliz del universo se podía pasar a ser la más ignorada del universo en tan solo dos milésima de segundo - ¿Quién te crees Valdez? ¿Quién carajo te crees? - se metió bajo el agua esperando sacarse toda la frustración de su cuerpo.

Hora de la cena - Departamento de Juliana

La morena estaba lo más apurada posible saliendo de bañarse, que no coordinaba su cuerpo. Entre que salió de la ducha y llegó a su sillón cama, se llevó por delante veinte cosas y se golpeó su quince veces más. No podía evitarlo, quería ver a Valentina, estaba desesperada por tenerla a su lado, por poder tan solo mirarla, y ni hablar si podía tocarla aunque sea una vez en toda la noche, eso para Juliana era un sueño hecho realidad. Mientras se ponía la remera no podía dejar de pensar en lo perfecta que era la castaña y en lo dispareja de la relación. Es que aun Juliana no podía entender que hacía alguien como Valentina llamando novia a alguien tan desastroso como ella. La morena miró su vestimenta y rió para sí misma. Con sus jeans negros aun sobre la cama, sus zapatillas esperando ser usadas y su remera rosa ya puesta sobre su torso, demostraba el total papelón que era y se avergonzó de no estar a la altura de Valentina que seguramente estaba con uno de sus despampanantes vestidos que eran capaces de matar a la tatuadora en el mismo instante en que la ex rubia se mostrara.

Golpes fuertes en la puerta la hicieron fruncir el ceño y temblar al mismo momento. No había sido hace mucho que había vivido la misma circunstancia. Hace unos días también se estaba terminando de arreglar cuando los señores que dicen ser sus padres aparecieron de la nada y la hicieron enfurecer y dejar a Valentina plantada, eso no iba a pasar nunca más. Puso una toalla para cubrirse la parte de debajo de su cuerpo y con mucho cuidado se acercó a la puerta a pegar su odio, si alguien estaba afuera la morena lo iba a escuchar. Y de hecho si lo escuchó. Escuchó voces, de un hombre y una mujer y tembló más fuerte, eran ellos sin duda alguna, sus voces eran imposibles de olvidar, habían quedado grabadas en la mente de Juliana del mismo modo que la primera vez que escuchó la voz de Valentina el primer día que la vio, o del mismo modo que se le grabaron los gemidos de la castaña la noche anterior cuando la tatuadora le hacia el amor, esas cosa no se olvidan nunca. Para su tranquilidad las voces cesaron y lo siguiente fue oír pasos alejarse después de que alguien tirara un sobre por debajo de la puerta.

La morena se quedó paralizada mirando el sobre que tenía en sus pies, se agachó, se levantó, se agachó de nuevo y se volvió a levantar indecisa, el sobre seguía en el mismo lugar. Finalmente juntó coraje y tomó la carta, o más bien un sobre, porque se veía pesada, abultada. La morena giró varias veces el sobre para ver si había algún indicio de que contenía pero solo encontró su nombre escrito en perfecta cursiva.

- ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! - Esa forma de golpear la puerta le era familiar. Juliana dejó al carta de sus padres sobre el sofá cama y caminó segura hasta la entrada - ¡RARI! SOY YO APURATE CARAJO. ME ESTOY MURIENDO DE HAMBRE Y TU CHICA ESTA QUE ESTALLA DE LA IDIOTEZ QUE SE CARGA - no le hizo ni falta reconocer la voz, ya por los golpes sabía que era Lauren. Abrió la puerta de inmediato y retrocedió varios pasos para ponerse en su pose de cuello torcido y boca abierta.

- Lauren... ¿Qué... qué haces aquí? - le preguntó dudosa

Lauren giró los ojos - La castaña idiota y culona...

- El trasero de Valentina es muy pero muy perfecto - interrumpió haciendo que la latina girara nuevamente sus ojos.

- Si, si como sea - a los locos la razón - Valentina, me mandó a buscarte y me dijo que me tenía que mostrar algo que yo estoy ansiosa por tener pero que no lo puedo tener y que solo lo puedo mirar de lejos - explicó sobándose sus manos - También me dijo que si tu querías y me dejabas podía tocarlo y montarlo... - explicó mientras se sacaba su campera y la tiraba por ahí - Al principio pensé que la culona...

- El trasero de Valentina es perfecto - volvió a recalcar.

- Al principio pensé que VALENTINA - resaltó el nombre - estaba bromeando, pero ahora que te veo así - Rachel miró para a donde iban los ojos de la latina y se dio cuenta que seguía desnuda y con la toalla puesta - no puedo esperar - terminó Lauren que ahora tiraba de su vestido para sacárselo y quedar en ropa interior.

Los ojos de Juliana se abrieron a su máximo - ¿Qué... qué... Qué...? - el cuerpo de Lauren generaba cosas que Juliana no quería sentir pero era inevitable, ella no estaba hecha de madera y los atributos de la latina eran sumamente llamativos.

- Rari, no tenemos todo el tiempo del mundo - la frenó Lauren - Valentina quería que te llevara de inmediato al departamento y encima quería que me mostraras al rarón, no se cómo carajo voy a hacer para disfrutar semejante cosota en tan poco tiempo, pero lo voy a intentar, soy rapidita - se sentó en el sillón - ¿Prefieres arriba o quieres que yo me ponga sobre ti? - encaró la latina.

La morena solo había cerrado los ojos y agitaba la cabeza en negativa. Ya había tomado todos los pasos de distancia que podía hasta que la pared la frenó.

Lauren frunció su ceño y agarró su celular para llamar a Valentina - ¿Se puede saber para qué carajo me dejas estar con el rarón si tu rarita no coopera? - Ni siquiera un hola -¿Cómo que qué carajo estoy haciendo?... Estoy haciendo lo que me dijiste, me dijiste que la rarita me iba a mostrar algo que quiero tener y que no tengo y lo único que la rarita puede tener y que yo no tengo es el rarón - explicó sin respirar - Y acá estoy toda entregada y desnuda para hacerle las cosas... ¡NO ME GRITES!... NI SIQUIERA LA TOQUÉ, SOLO ESTA EN UNA ESQUINA CON LOS OJOS CERRADOS Y SACUDIENDO SU CABEZA Y... - miró a la morena - Epa... epa... epa... parece que el rarón no solo responde ante las ex rubias y ahora castañas... ya te la paso - Valentina la había frenado en seco y le había dicho que le pase el teléfono a la morena.

- Toma - Lauren le dejó el celular en la mano a Juliana - Valentina quiere hablar contigo - dicho esto buscó su vestido para volver a ponérselo mientras veía como la morena, aun con sus ojos cerrados escuchaba a lo que vaya a saber que Valentina le esté diciendo por teléfono.

Nuevamente vestida recibió su celular de la mano de la tatuadora - Valentina quiere que te muestre algo - le dijo y se tapó rápidamente su semi erección con sus manos.

Lauren se acercó a ella con una maligna sonrisa - Rari, no tiene que darte vergüenza, esto que ves - señaló su cuerpo - es capaz de mover montañas. Ve a cambiarte así nos vamos de una vez por todas, no soporto el olor de esta pocilga - no había ningún olor pero Lauren era alérgica a la humildad.

Juliana se dio vuelta - RARI - la frenó Lauren que ya estaba avanzando hacia ella. La morena la esperaba con su clásica pose cuando sin pensarlo una de las manos de la latina le agarró su miembro dolorosamente y la obligó a encorvarse - Si llego a ver que Valentina derrama una sola lágrima, UNA SOLA - repitió apretando un poco más - una sola lágrima por ti, de rarón pasas a rarin ¿Capichi? - nuevamente la mafia latina. Juliana respiraba con dificultad y ni siquiera podía hablar - Pregunté ¿Capichi? - insistió Lauren. Como pudo la tatuadora asintió y soltó un enorme alivio cuando la latina soltó su pene - Te espero en el pasillo mientras me fumo un cigarrillo - fue lo último que dijo antes de salir de su antiguo departamento orgullosa de si misma. No solo había tocado al rarón, sino que había defendido a su amiga - Un combo dos por uno - se felicitó a si misma.

Minutos después

- De solo pensar que voy a tener que volver a subirme al camión de helado ese me da escalofríos - se quejaba la latina mientras ella y Juliana iban llegando al parqueadero del departamento - A veces tengo pesadillas con esa musiquita... tiiriririririr... tiriririrrii - cantó Lauren apelando su memoria - Me despierto justo cuando el helado gigante de pistacho me está por tragar - contó.

- ¿Puedes... puedes... hacer menos ruido? no quiero que los despiertes - el sentimiento era grande - Ya los había puesto en sus camitas a todos después de bañarlos y ponerlos bonitos - dijo recibiendo miradas raras de Lauren

- Juro por Dios que si veo un solo freezer en el camino no llegas con vida a la próxima cogida con Valentina rari, te lo juro - le advirtió mientras Juliana ya prendía las luces del estacionamiento para dejar a la vista todos los coches del lugar. Los cinco de ellas estaban todos cubiertos por sus fundas.

- Según lo que dijo Valentina tu tienes que ver... - caminó hasta el Mercedes Brabus

- Oh Dios, me llegó la hora - Lauren se había quedado cerca de la salida - Ahora si que soy mujer muerta... bueno al menos ya toqué al rarón, ahora puedo irme en paz... OH MI DIOS - apenas Juliana le sacó la cubierta al auto Lauren corrió hacia ella - UN MERCEDES BRABUS DESCAPOTABLE - la latina se agarró la cabeza impresionada - ESTE ES EL MALDITO AUTO DE MIS SUEÑOS, HACE MILLONES DE AÑOS QUE TRATO DE CONSEGUIRLO...

- No creo que puedas - le dijo segura la morena - Solo fabricaron unos poco y...

- Y ya los vendieron, lo se, lo se. Se todo sobre el - acarició el coche como si fuera de oro puro - Hola - le dijo enamorada - Soy Lauren y tu eres el amor de mi vida - habló

- No es cierto - Juliana se había enojado - Tiene un solo amor y es la dueña - discutió firmemente.

- Escucha rari - Lauren se acercó sigilosamente a la morena que retrocedió varios pasos -QUEDATE QUIETA DE UNA MALDITA VEZ - la regaño Lauren - Solo quiero que me digas quien es el dueño y en donde vive para poder hablar con el - le dijo en voz más tranquila - tal vez pueda ofrecerle dinero...

La morena agitó la cabeza en negativa - No - dijo.

- ¿No que rari? - Nadie le decía que no a Lauren.

- No puedo venderlo, fue un regalo de... - en dos segundos Lauren la tenía contra el cohce agarrada de su cuello.

- ¿Qué dijiste? - Presionó la latina - Dijiste que TU no puedes venderlo... TU... LA RARI... no puedes venderlo - estaba anonadada.

Desde las alturas Juliana la miraba como si nada - Es que fue un regalo una persona a la que logré corregirle un tatuaje que...

- Rari - Lauren la apretó un poco más - Dime ya mismo a quien le robaste este auto, o que drogas vendes, porque de ser así quiero participar de lo que sea...

- YO NO ROBE NADA... - Juliana ya se había cansado. Se sacó fácilmente a Lauren de arriba - Fue un regalo de un jeque árabe que tenía un horrible tatuaje que le podía hacer perder su herencia si no se lo cambiaba. Me contactó y le hice un hermoso símbolo que representaba su descendencia - la cara de Juliana cambiaba abruptamente - Era un símbolo que representaba años y años de trabajo y dedicación, tenía delicadas y finas líneas cruzadas que lo hacían difícil de...

- Basta rari, basta. Dios, te creo, no debería pero te creo - admitió la latina - Val tiene razón, pones esa maldita cara de verdad y es imposible no creerte - le dijo el secreto que su amiga le había enseñado para leer las caras de la morena - Tienes que dejarme conducirlo - si no lo podía tener al menos lo iba a pedir prestado

Juliana se negó rotundamente - Imposible - le dijo - Si quieres puedes agarrar alguno de los otros... - se arrepintió al momento de que sus palabras salieron de ella.

- ¿TIENES MAS COCHES? - la noche iba a ser larga y eso que aún no empezaba.

Una hora después - departamento de Valentina

- Al fin llegan - Valentina abrió la puerta e inmediatamente le dio la espalda a una enojada Lauren y a una Juliana que se quedó con una sonrisa boba sobre su cara y con un ramo de flores sobre su brazo extendido que obviamente fue rechazado por la empresaria. Juliana buscó apoyo en Lauren pero la latina la esquivó para entrar sin ningún tipo de comentario - Estamos esperando para pedir, porque no creo que a esta altura pueda alguien cocinar - miró su reloj indignada mientras se sentaba al lado de Camila y de Shawn en el sillón.

- Sí que tomaste tu tiempo Gran P - le dijo el chico que acomodado con sobre la mesa ya iba por su cuarta cerveza.

- Hola Juls, yo quería que tu cocinaras - la saludo Camila.

Juliana escondió el ramo en la espalda y miró al piso - Puedo hacer algo si quieren - dijo en un murmullo.

- La heladera está llena - le dijo Valentina secamente - haz lo que quieras, como siempre - agregó en un claro tono irónico.

- Estuviste manejando los súper coches de la rarita y no me dijiste que tenía un Mercedes Brabus en la cochera todo este tiempo - Lauren interrumpía la incómoda situación para reprocharle a Camila

- Yo no sabía que Juls tenía a una tal Mercedes en la cochera - contestó Camila - Ni siquiera sé a quién te refieres - se defendió con ignorancia la bailarina harta de los ataques de Lauren.

- No te hagas la tonta quieres - saltó la latina - Estoy hablando del Mercedes Brabus, el coche de mis sueños, tu misma lo viste y...

- Yo solo manejaba el blanquito que Juls me prestó - ese era el BMW

Mientras la discusión entre sus amigas seguía Valentina pudo ver como la morena en silencio se fue hacia la cocina. La castaña apretó sus labios en reproche para sí misma, pero no podía dejar que la tatuadora la tuviera como el último orejón del tarro, Valentina era la última prioridad de Juliana y eso la enfadaba.

- ¡Y tu! - Ahora la latina atacaba a Valentina - ¿por qué carajo me lo dices ahora recién? Podría haber usado ese auto millones de veces, podría haber sedado a la rari y sacar a pasear esa preciosura de coche ¿Y encima tiene cuatro más y no quiere prestármelo? ¿Se dan cuenta? ¿SE DAN CUENTA? - gritó hacia la cocina para que Juliana la oyera - DETESTO A LOS RICACHONES EGOISTAS - cara de piedra Jauregui - ¿A dónde carajos vas? ¿Y por qué no te quedas aquí aguantando que te grite para sacarme mi idiotez? - Valentina dejaba a Lauren hablando sola para seguir a Juliana en la cocina.

Apenas entró se quedó en la puerta de brazos cruzados mirando como la morena se movía en la cocina. Al parecer Julians, por lo que vio Valentina que la tatuadora había sacado de la heladera, se había decidido por preparar algo con mariscos y tocino cosa que a Valentina se le hizo agua a la boca. Valentina no estaba segura de que le hiciera bien estar ahí y mirar otras de las cosas que parecían superar a Valentina en cuanto a llamar la atención de Rachel se trataba. La tatuadora cocinaba con la misma intensidad que tatuaba y con la misma concentración que dibujaba. Valentina vio el ramo de flores sobre el desayunador y un calor inundó su pecho y le recordó el ser especial que tenía en frente de ella y que estaba en su propia casa cocinádole.

- ¡VALENTINA! - Lauren entró en la cocina haciendo que Julisns se diera cuenta de la presencia de la castaña y la miró avergonzada durante unos segundos para luego seguir en lo suyo - Dereck acaba de llegar y quiere saludarte - informó Lauren tironeando del brazo de su socia - Sal antes de que el muy pesado siga molestándome - no parecía muy a gusto con su novio.

- Voy - sacó su mirada de la espalda de la morena y siguió a Lauren.

- ¡VALENTINA QUERIDA! - Un chico delgado y vestido elegantemente salía a su paso - Que gusto volver a verte - la saludó con dos besos en la mejilla - Estás bellísima... y el colorado te queda precioso - notó - Hace perfecto contraste con el color azulino de tus ojos... Y ese vestido... - Quinn había optado por un sencillo vestido de gaza blanco en el medio, rosa en el corpiño y en sus puntas - Solo Valentina Carvajal tiene la posibilidad de usar un Carolina Herrera diseñado especialmente para ella - El chico sabía de modas parece.

- Hola Dereck ¿Cómo estás? - devolvió el saludo pensando que la sala era el último lugar donde quería estar.

- Yo bien, muy bien ¿Cómo voy a estar si estoy acompañado de esta perfecta señorita tan preciosa y diosa? - El chico abrazó a Lauren por la cintura y la latina aprovechó para darle una rápida mirada a Shawn y a Camila que seguían en el sillón la escena - Siempre dije que de los dos hermanos Jauregui ella era la más guapa - nunca faltaba tiempo para que el chico metiera al hermano de Lauren en la conversación.

Valentina le dedicó una mirada a Lauren que decía algo así como "es tan obvio" - ¿Quieres tomar algo cariño? - la dulzura de Lauren era tan falsa como sus pechos

- Un Margarita está bien corazón - el chico siguió a la latina hasta la esquina de la sala donde estaba el bar mientras Camila y Valentina se miraban desafiándose a ver quién se reía primero y Shawn miraba al otro chico de forma sospechosa.

- wow - Shawn sobaba su estómago mientras olfateaba el aire - Juns se está luciendo allí adentro - al parecer se estaba aromando la sala con las esencia de lo que la morena cocinaba - Hazme un favor cariño - le dijo a Camila - Búscame otra cerveza - Lauren fulminó con la mirada al muchacho y Valentina también hasta que se dio cuenta de la oportunidad de oro que tenía en sus manos.

- Ahora te la alcanzo yo - le dijo la empresaria y salió rápidamente rumbo a donde de verdad pertenecía.

Antes de entrar a la cocina cambio su postura de desesperada por su típica de perra atropella mundo. Juliana ya había puesto varias cosas al fuego y ahora se dedicaba a picar otras cosas en una tabla. Valentina eligió pasar por detrás de una concentrada morena para llegar al refrigerador y tomar la cerveza de Shawn, aun así Juliana no dijo nada, solo se limitó a seguir picando. Irritada Valentina salió a la sala a darle la cerveza al chico e inmediatamente se topó con una escena espantosa, Lauren y Dereck se comían desesperadamente la boca enfrente de los otros sin pudor alguno.

Valentina giró los ojos y le pasó la bebida al Shawn que aprovecho el impulso y dejó escapar otro impactante eructo

- ¿Perdón? - Dereck encontró algo más interesante que besarse con Lauren - ¿Podrías guardarte ese tipo de cosas para adentro tuyo? - le reprochó al chico.

- ¡Oye! - Shawn levantó sus manos divertido - Es como dice Shrek mejor afuera que adentro ¿cierto? - se rió divertido

Cuando la castaña vio la cara de Lauren supo que se venía una nueva discusión, y sinceramente ella no tenía por qué presenciarla, había otras cosas que necesitaban su urgente atención. Sin duda alguna salió de la sala con un rumbo fijo en su cabeza, la cocina.

Era la tercera vez que entraba, y se convertía en la tercera vez que perdía el aliento al verla y que se quedaba mirando como boba la forma en que ahora la otra chica rallaba una zanahoria. Valentina frunció sus labios y odio a la zanahoria con todo su ser, quería ser ella la receptora de esa atención no ese estúpido vegetal. La cocina olía exquisita eso Valentina no lo podía negar, pero ¿por qué carajo la morena no ponía el mismo empeño con el que cocinaba que en llamar la atención de la castaña? Valentina no se iba a dar por vencida, ya relegó un lugar dándole paso a la pasión de su chica por los tatuajes y por sus dibujos, no iba a perder otro por la cocina. Caminó haciendo sonar sus tacones fuertemente contra el piso. Juliana se percató de su presencia pero no hizo gesto alguno. La empresaria se frenó justo a su lado y sin dudarlo tomó un fuerte envión para sentarse en la mesada sobre la que Juliana cocinaba, cruzó sus piernas y se quedó mirando intensamente a la morena.

- ¿Qué tengo que hacer? - Soltó de repente - ¿Qué tengo que hacer para que me prestes un poco de atención? ¿Qué tengo que hacer para que pelees por mi, para que me busques, para que ruegues por mis besos? - la morena seguía con la zanahoria.

El vegetal duró poco en sus manos después de que Valentina se lo sacó de un arrebato y lo tiró al cesto de la basura - ¿Qué tengo que hacer Juliana? Dímelo - insistió

Juliana seguía con la cabeza agachada y sin contestar, Valentina decidió tomar otro tipo de impronta. Suavemente y a lenta velocidad abrió sus piernas de manera que quedaron colgando de la mesada. Puso cada una de sus propias manos en sus piernas y empezó a subir su vestido sin quitarle un ojo de encima a Juliana. El pecho de la morena subía y bajaba con cada respiración, no paró el movimiento hasta que su vestido había superado ampliamente la línea de su trasero y dejaba ver su pequeñas bragas blancas de encaje, una pequeña mancha de humedad se alcanzaba a ver en la prenda y el pecho de la morena cambiaba de ritmo rápidamente y su respiración se hacía más difícil y pesada. Valentina notó las manos de la otra chica aferrándose fuerte en el lavado, percibió la fuerza que Juliana estaba haciendo para no tocarla y una mueca de picardía salió de su rostro. Bajó su mano derecha y con su dedo índice procuró recorrer cada hilo de tela del centro de su ropa interior, su afinado oído la dejó escuchar el pequeño quejido que salió de la boca de la tatuadora y su perfecta vista distinguió a la perfección el color blanco de los nudillos de la mano que pertenecía a la misma chica. La ex rubia fue más lejos aún y sin dejar de mover su dedo, se inclinó hacia el oído de Juliana

- ¿Por qué luchas contra tus ganas de tocarme? ¿Por qué no me haces todo lo que tienes ganas de hacerme? ¿No preferirías ser tú la que me acaricie? - le susurró para agarrar el lóbulo de la oreja que tenía a su alcance entre sus dientes.

Con toda la fuerza de voluntad del mundo la morena se alejó de Valentina ayudada por el envió que tomó con sus brazos. Con la cabeza agachada agitaba su cabeza en negativa y dejaba expuesta su imponente y poco disimulada erección. Una más dedicada a Valentina - No... No aceptaste... tu no quisiste mis flores... Estás... estás enojada conmigo - dijo.

- Y voy a estar más enojada contigo si no vienes aquí inmediatamente - sentenció la castaña. Quería que Juliana siguiera soportando su tortura hasta que no aguantara más - Ven aquí y mírame carajo - ordenó.

La morena analizó a Valentina desde su lugar y ya ubicada en su clásica pose. Por un instante Valentina pensó que perdía una nueva batalla ante Juliana, pero segundos después el cuerpo de la chica se movía y volvía a quedarse en el mismo lugar de antes. La castaña dobló la apuesta subiendo aún más su vestido de forma que prácticamente toda su braga estaba en exposición, retomó sus caricias rápidamente con la mirada de Juliana sobre ella - Estoy enojada contigo... - no evitaba para nada que suaves y débiles gemidos se escaparan de su boca, al contrario, los forzaba a salir de ella - estoy enojada... porque te olvidas de mi muy fácilmente... - le dijo y acto seguido hizo que dos de sus dedos recorrieran toda su vulva muy despacio y por encima de su ropa interior - mmmm... me dejaste colgada en el teléfono del estudio - le reprochó mientras terminaba su camino y miraba con la morena agitaba su cabeza en negativa a lo que ella decía sin sacarle la vista de encima a la mano de Valentina - Pedí que te apurabas y te entretienes calentándote con Lauren y vaya a saber haciendo que cosa - los dedos empezaban el camino de regreso y la negación de Juliana seguía con más intensidad - No te intereso, no soy más que la chica que te estás cogiendo para ti - le dijo nuevamente en su oído.

- No... no... no es cierto - le aseguró Juliana

- Si lo es - Valentina intensificaba sus caricias

- No es cierto - reafirmó la morena - Tuve que... yo tuve que... Jesse, él tiene problemas con drogas y ...y... - Eso Valentina ya lo sabía - Y... y cuando llegué al estudio de tu oficina... cuando llegué el estaba pasado en no se qué, le pedí que se fuera porque no... no... no puede... No puedo dejar que tatúe a alguien así y discutimos por largo rato hasta que logré que se fuera - Con razón Shawn le había hablado de un día difícil - Pero volvió cuando yo hablaba contigo, y volvió peor - contó - No me quedó otra que amenazarlo con que iba a llamar a la familia para que lo internaran de nuevo, con eso se fue solo y... y...

- Pudiste haberme llamado después - le reprochó Valentina tratando de no conmoverse inmediatamente y arrojarse sobre los brazos de su chica

- Me pediste que terminara rápido para venir contigo... yo quería... empecé rápido para venir aquí - explicó ablandando a la rubia que no había detenido su mano, pero tampoco lo hacía intensamente.

- Pero no viniste rápido, tardaste horas - Ella misma las había contado minuto por minuto

Juliana asintió -Lauren apareció y se... se...

- Te calentaste con ella cuando se desnudó - Juliana lo negó rápidamente

- Yo solo me caliento contigo - le dijo con seguridad - Pero es una... es una reacción natural supongo... Lauren tiene... - no quería decir un terrible cuerpo - Es bonita - optó por esa salida - Después no la podía sacar del garaje, empezó a ofrecerme plata por mis bebes y ellos dormían y ella gritaba y...y... y... - la morena agachó su cabeza - no aceptaste mis flores - era lo que más le había dolido en realidad.

Valentina agarró es rostro de la morena y la obligó a mirar su mano - No saques tu mirada de encima mio - le dijo - Quiero que me mires todo el tiempo...

- Eso ya lo hago - confesó Juliana - Te miró, te pienso, y te siento - señaló a su miembro - todo el tiempo - dijo.

- No lo suficiente - contestó Valentina volviendo a intensificar las caricias sobre su centro tan necesitado de atención - Necesito que estés encima de mi más, que me mires más, que me toques más, necesito mucho más... ¡JULIANA! ¡DIOS! - Valentina no alcanzó a darse cuenta que la morena ya había reemplazado sus dedos por los de ella y con un movimiento en seco ya estaba dentro de su vagina. La castaña no pudo controlar el golpe que su cabeza pegó hacia atrás y sin querer logró que se pegara con el armario, una mezcla de dolor y placer la abrumaron y tuvo que agarrarse brutamente de la cabeza de la morena para mantenerse centrada. Sintió los dedos de Juliana trabajar dentro de ella y los dientes de la morena morder su barbilla en forma suave y supo que no le faltaba poco para llegar, tan solo necesitaba la mano de la chica en un solo lugar - ¡JULIANA! - y Juliana había ubicado su clítoris sin problema y le daba el orgasmo tan deseado.

La tatuadora se escondió en el cuello de Valentina de inmediato y se sacaba los nervios jugando con los pequeños bellos del estómago de Valentina que tanto le gustaban. Mientras tanto la exrubia seguía sostenida de su cabeza y tratando de recuperar su respiración - Juliana... No me hagas... no me hagas esperar más por ti, por favor - le suplicó besando su cabeza y acariciando su espalda

- Perdón... perdón - murmuró la otra chica - No te enojes conmigo - le pidió relajándose en sus brazos - Si... yo... si tú supieras lo ansiosa que estuve todo el tiempo por... por verte no te enojarías - dijo - Te compré flores - hizo reír a Valentina inmediatamente y la ex rubia tiró de la cabeza sobre la cual tenía sus manos para poder mirarla a los ojos.

- Me encanta las flores y me gustas mucho más tu - le confirmó para dejarla tranquila y de paso aprovechó para besar la particular nariz de su novia.

Avergonzada la morena volvió a usar su escondite preferido - No podía esperar para volver a olerte - le dijo raramente la morena.

Valentina apretó el abrazo y aprovechó para pasar la nariz por el cuello de la tatuadora - Yo amo tu perfume, Juliana. No se qué me pasa cuando lo huelo en tu cuerpo, en tu ropa. Lo dejaste impregnado por toda la oficina y no podía para de disfrutarlo, cada vez que respiraba lo olía y deseaba que estuvieras ahí conmigo, haciéndome el amor - confesó.

Valentina se arqueó cuando las manos de Juliana le sujetaron los pechos sobre el vestido, y comenzó a gemir sin consideración al sitio en el que se hallaban cuando la morena le rozó los pezones con los pulgares de modo insistente. Para callarla, Juliana le atrapó la boca y al mismo tiempo hacía uso de todas sus fuerzas para levantarse y llevarse a Valentina con ella enroscada en su torso. De un manotazo la morena liberó la pequeña mesa que estaba usando de auxiliar para cocinar, la zanahoria ya rallada terminó por todo el piso, y dejó suavemente a Valentina sobre ella.

- No puedo esperar más - confesó Juliana - No hagas mucho ruido - le pidió con desesperación.

- No creo que pueda - le contestó inquieta mientras se mordía el labio fijando su vista en el techo de la cocina y sentía como la morena abría sus piernas. La castaña pensaba en las cuatro personas que estaban en la habitación de al lado y podían entrar en cualquier momento.

Juliana miró sus piernas intensamente hasta que fijó su atención en la pequeña braga de encaje blanco. Fue bajándosela con las manos de Valentina cerradas en su muñeca como si estuviera lista para detenerla.

- Suéltame Valentina. Déjame por favor... - El tono que empleo Juliana la humedeció más si eso era posible y la relajó de inmediato.

El depilado centro de Valentina se reveló centímetro a centímetro y esa visión enloqueció a la morena que no demoró en hundir su cara en él. Lo lamió, lo olió y le pasó la lengua de punta a punta.

- ¡VALENTINA! - El grito fue fuerte y desesperado. La castaña se agitó al sentir el aliento de Juliana en su monte de Venus - valentina - esta vez fue un susurro que exclamó la morena con sus manos en el trasero de Valentina y su frente en el pubis de la castaña. La morena no podía creer lo que le estaba pasando, nunca imaginó que alguien pudiera sacar su parte animal tan fácil como lo hacía Valentina. La influencia que ejercía la empresaria sobre ella era tan poderosa que la morena no iba a perder su tiempo analizándola, era algo que escapaba de su comprensión. Se desajustó su jean y liberó rápidamente su pene. Buscó un preservativo en el bolsillo de atrás y se lo colocó con hábiles maniobras. Cuando levantó la vista vio a Valentina mirándola con nerviosismo y un poco de miedo. Le sonrió y se acercó a sus labios para hablarle.

- No pude dejar de pensar en ti, fue el peor tatuaje que hice en mi vida - confesó en un susurró logrando la atención de la chica que tenía debajo de ella - Haces cosas en mi Valentina, que no imaginas - siguió.

Valentina cerró sus brazos alrededor del cuello de Juliana y la pegó a su cuerpo. Sus bocas se buscaron con desesperación y sus alientos de fundieron. Las manos de la tatuadora hurgaron por debajo del maltratado vestido y le acariciaron los pezones. La castaña apretó los ojos, era como si algo estuviera explotando en su interior, como si el placer llegara en oleadas veloces y todos sus miembros perdieran sus fuerzas debilitándose.

Juliana la agarró por sus nalgas y la tiró hacia el filo de la mesa donde sus piernas quedaron colgadas y sus talones casi rozaban el piso. Valentina aprovechó la posición para mirar las manos de la morena, se dio cuenta que a pesar de sentirlas fuertes y masculinas, se veían muy delicadas. Las uñas eran tan cortas que casi desaparecían, hecho que la castaña agradeció al sentir los dedos de la morena hundiéndose en su carne. Nuevamente la oposición entre la blancura de ella y la de Juliana lograba causar estragos en Valentina. La forma en que la morena la tomaba la excitó de sobremanera, y por primera vez en su vida entendió la expresión "se me hace agua a la boca", Valentina estaba tan excitada que sentía la boca seca. Quería tocarla, deseaba tocarla aunque sea a través de la remera. Sosteniéndose de los brazos de la otra chica se incorporó y aunque no era la primera vez que lo pensaba, se dio cuenta que la fuerza de Juliana se justificaba por sus brazos marcados y con musculatura. Le delineó el filo de la mandíbula, los labios, descendió por el cuello y se animó a acariciarle los pequeños pechos para terminar apretando sus pezones justo en el momento en que Juliana se impulsaba dentro de ella. Valentina se asustó. La espalda de Juliana se arqueó con violencia, como si hubiera recibido una descarga eléctrica o un golpe. Incluso la castaña vio como la morena ponía sus ojos en blanco y los echaba para atrás. Luego de unos segundos, la morena se tiró sobre ella. Respiraba cono si hubiera hecho doscientos abdominales. Valentina podía sentir el latido del pene de la chica dentro de ella. No sabía qué hacer, asique simplemente se limitó a acariciar la cabeza que tenía sobre ella

- Juls, amor, ¿estás bien? - preguntó preocupada.

Juliana levantó la mirada y Valentina la apreció de la forma en que cambiaba de expresión. Sin decir nada, la morena comenzó a moverse hacia adentro y hacia afuera, siempre con la vista fija en Valentina. A la tatuadora le gustaba salir por completo para penetrarla con una embestida sorda y profunda, le fascinaba la reacción de Valentina, que se mordía el puño en un intento para atrapar los sollozos de placer. Los gritos que quedaban encerrados en el pecho de la castaña se trasladaban a la fuerza con la que clavaba los dedos de ella en el cuero cabelludo, en la nuca, en los hombros de la morena.

Por suerte, y con buenos reflejos, Juliana atinó a taparle la boca cuando el orgasmo aniquiló la voluntad de Valentina por permanecer callada. La morena amó verla convulsionarse en la mesa y aceleró sus propios movimientos para segundos después seguir a Valentina en su rendición. Juliana trataba de respirar lo más pronto que podía, sus labios estaban blancos del esfuerzo por acallar sus propios gritos. Su esencia fluía desde su interior en una corriente fluida. El orgasmo parecía no tener fin y la estaba ahogando. Alguien en la sala había decidido poner música que en los oídos de la morena era como un zumbido que alto volumen que la molestaban, mientras más reprimía sus gritos, más la ensordecía el ritmo de la música dance de las canciones.

Sin reserva alguna se desplomó sobre Valentina. Respiraba por la boca con dificultad y ninguna inspiración parecía llenar sus pulmones. Las caricias de la castaña sobre su espalda y su cabeza la estaban ayudando. Igualmente necesitó varios minutos para recuperarse.

- Creo que vamos a tener que pedir algo para comer - Informó Valentina mirando orgullosa a la comida quemada sobre el fuego. Había vencido a la cocina y lo estaba disfrutando.

- No... no... - al mismo tiempo que trataba de hablar, Juliana agitaba un poco su cabeza - No se si pueda salir de aquí - le dijo - Siento que tengo un cartel que dice "Acabo de hacer el amor con Valentina" - hizo soltar una risotada a la empresaria.

- Que lindo cartel. Creo que lo tienes que llevar puesto siempre así nadie quiere tocar lo que me pertenece y te acuerdas de que soy tu novia - era un reproche no tan en broma.

La morena levantó su cabeza y la miró con tristeza - Por favor, no me digas eso, no mientras estoy adentro tuyo todavía - le pidió con piedad.

Valentina suspiró arrepentida - Está bien, está bien - le hizo caso mientras seguía con las caricias para reanimarla - Quiero negociar algo contigo - le dijo con seguridad.

Juliana la miró confundida - ¿Negociar? ¿Conmigo? Yo no se negociar - no entendía, ella siempre salía perdiendo en esas cosas.

Valentina besó la boca que tan tierna se le ofrecía para después hablar - Se que no te gusta usar preservativo...

- Valentina yo... - el dedo de la castaña sobre su boca la hizo callar.

- Déjame terminar - pidió - Sé que no te gusta y no me mientas, lo veo en tu cara - era cierto - Y aunque yo jamás he estado dispuesta a cuidarme con anticonceptivos, contigo quiero hacer una excepción - se mordió el labio cuando vio como la morena se erguía y abría los ojos con atención - Quiero sentirte plenamente, quiero amarte sin que haya un condón de por medio - aseguró.

- Pero...

- Shhh - volvió a apoyar el dedo para silenciar a la morena - Me dijiste que tienes un médico de cabecera - recordó -ese al que te llevaron la Hermana Ana y Jane...

- El Doctor Dallas - confirmó Juliana.

- Si, ese. Quiero ir a verlo - le dijo - Quiero hablar con él, quiero que hablemos con él sobre nosotras y quiero saber más de ti - esperó ansiosa la respuesta de la morena no sabía cómo iba a tomar este planteo.

- ¿Quieres... tu... Yo... quieres que vayamos a ver al doctor Dallas, a mi doctor? - le preguntó.

Valentina asintió y esperó un poco más.

Lo que no vio venir es que con vergüenza la morena se transformara en su avestrucito. Valentina sonrió como siempre que la morena se escondía en ella - ¿Qué pasa corazón? - le preguntó acariciando su espalda.

- El Doctor Dallas es... el... él sabe muchas cosas, es muy inteligente, no como yo. Y... y... y yo lo veo todos los meses para análisis y esas cosas y... y... hace bromas que no me gustan, me ponen nerviosa - le dijo

Valentina se quería comer a besos a la cosa tierna que tenía entre brazos - Juls, me dijiste que era bueno contigo - le recordó.

- Lo es, muy pero muy bueno. Además me regala chupetines cada vez que voy - agregó como punto interesante a favor.

- Bueno a ver si esta vez me da uno a mi también... ¿Qué opinas? - quería tener la bendición de su chica.

Juliana la miró en su pose habitual y finalmente asintió recibiendo un largo beso como premio.

- Perfecto - se alegró Valentina - Ahora déjame vestirte así vamos a ver la cara que pone Lauren cuando ve llegar al repartidor de pizzas - ambas rieron mientras Valentina subía los jeans de su chica y le acomodaba la remera.

- ¡VALENTINAAAA! - el grito de Lauren llegó antes de lo esperado y la castaña no ocultó la carcajada a ver la cara de terror de Juliana.

- Tranquila cariño - la calmó - Por momentos como el de recién como pizza todos los días - y quién no.