¡Estoy de vuelta! Seamos claros, ya no estoy tan enganchado a esta historia como podía estarlo al principio, pero los capítulos no pararán de llegar. ¿Cuándo? No lo sé. Siento la tardanza para este, pero espero que os guste, aunque me voy a centrar más en el desarrollo de personajes más que en avanzar la trama o en acción, os lo aviso, pero creo que esas partes también son importantes.
Una vez más, muchísimas gracias a los que os habéis tomado la molestia de añadir mi historia a favoritos y a los que os habéis parado a comentar, significa mucho para mí:
Zero 1734: Jajaja bueno, muchas gracias. Si, la verdad es que he decidido tomarme la historia con calma, escribir cuando me apetezca y como me apetezca. Tardaré más, pero creo que el resultado será mejor :) Muchas gracias por ser un lector tan fiel.
Nada más por mi parte, así que vamos con el capítulo 18.
Sueños inquietantes
"Mara… Ayúdame…" la voz de Luke la estaba llamando, pero no le veía. Mara miró a su alrededor, pero no era capaz de reconocer su entorno. Estaba en… Algún tipo de instalación, pero no había ventanas y las luces estaban apagadas. Intentó utilizar la fuerza para sentir algo de lo que podría tener a su alrededor pero fue inútil, lo único que ahora mismo percibía era un sentimiento de urgencia y desesperación proveniente de su conexión con Luke.
"¡Mara!" la voz del joven Sywalker volvió a sonar en su cabeza, esta vez más fuerte, y estaba claro que de verdad la necesitaba. De modo que, a pesar de que estaba totalmente oscuro, la pelirroja siguió su instinto y echó a correr hacia donde ella pensaba que Luke se encontraba.
No estaba muy segura de durante cuanto tiempo estuvo corriendo, pero cuando por fin le pareció encontrar una puerta, esta se abrió y toda la estancia se iluminó.
Mara se sobresaltó ligeramente y por algún motivo sus ojos no necesitaron nada de tiempo para acostumbrarse a la nueva claridad.
Estaba en una sala completamente artificial, las paredes eran de un blanco brillante y había mucha luz, los utensilios que había a su alrededor no tardaron en darle a entender que se encontraba en una especie de centro médico, pero no lo reconocía… Desde luego, esa clase de construcción no era imperial, de hecho, le recordaba mucho al estilo de cómo las corbetas CR90 de la rebelión se veían por dentro. No es que hubiese estado en demasiadas durante su estancia con los rebeldes, pero podía reconocerlo… ¿Era este lugar una base rebelde?
"¡Mara! ¡Sácame de aquí!" de nuevo la voz de Luke… Y de verdad parecía que se estaba acercando… Pero el joven estaba cada vez más desesperado, podía sentir el terror que irradiaban sus palabras en la fuerza, y Mara estaba empezando a asustarse de verdad. Se dio la vuelta y le vio, Luke estaba de pie en el umbral de una puerta, pero su aspecto era horrible. Tenía la piel pálida y la cara demacrada, estaba delgado y sus ojos ya no eran de ese color azul cielo tan característico, sino que tenían un rastro amarillo que provocó que a la pelirroja le diese un escalofrío.
"Luke… ¿Qué demonios…? ¿Dónde estamos?" preguntó ella, visiblemente confusa, pero empezó a avanzar hacia él. Cuando fue a tocarle el hombro el joven ya no estaba, y en su lugar la pelirroja entró en lo que parecía ser una sala de quirófano con varios aparatos quirúrgicos y una camilla de color verde. Había un enorme ventanal de cristal que no daba al exterior, sino a otra habitación, pero nuevamente Mara no era capaz de reconocer dónde se encontraba exactamente…
Siguió avanzando hasta que, por fin, encontró una ventana al exterior. Los ojos de la pelirroja se abrieron de par en par al ver en qué tipo de planeta se encontraba… O bueno, mejor dicho en que clase de lugar, porque lo que estaba viendo por esa ventana no era un planeta, sino la superficie de lo que parecía ser un enorme asteroide. Evidentemente, sabía que había colonias que se formaban en grandes asteroides, pero no tenía ni idea de cómo había llegado hasta allí, o de cómo Luke había acabado en ese lugar. De pronto Mara recordó que Luke estaba en problemas.
"¡Luke!" llamó, y fue a continuar buscando, pero de pronto todo a su alrededor se movió a una velocidad vertiginosa, como si una fuerza invisible estuviese tirando de ella para desplazarla, lo que la hizo sentirse mareada y ligeramente desorientada al no ser capaz de ver lo que había a su alrededor debido a la velocidad del movimiento. Cuando por fin se detuvo, estaba en el exterior. Su primer instinto fue llevarse las manos a la garganta, ya que estaba en el espacio sin ningún tipo de modo para recibir oxígeno… Pero se dio cuenta de que podía respirar.
"¿Qué demonios…?" murmuró, por lo que parecía ser la enésima vez. Mara miró a su alrededor y vio que las instalaciones en las que acababa de estar se encontraban a unos metros de ella. No era nada del otro mundo, pero definitivamente no era algo que se construyese en los planetas bajo el control imperial.
Estaba tratando de encontrarle un sentido a todo eso cuando una nueva voz sonó en su cabeza, pero esta vez no era ni Luke, ni Palpatine. Era una nueva voz, una voz que nunca antes había escuchado. Estaba claro que no tenía una pizca de lado oscuro en ella, era tranquila y hasta familiar, y transmitía una calma y sabiduría que a Mara le incitaron a hacer lo que le pidió.
"Mara… Ven…"
Y fue en ese momento cuando Mara Jade despertó de golpe y se incorporó en su cama del palacio imperial. La joven estaba sudando tanto que su cabello escarlata estaba casi completamente pegado a su frente. Tuvo que respirar entrecortadamente unas cuantas veces, con el pecho subiendo y bajando frenéticamente para recobrar la compostura. Necesitó unos segundos para darse cuenta de dónde se encontraba y de que solo había sido un mal sueño… Pero no lo parecía. Había sido muy real, y sabía perfectamente que nunca había estado en aquel lugar antes... ¿Y aún así su subconsciente se las había arreglado para construir algo así? Mara no era estúpida. Además, esa voz que había escuchado al final no era como ninguna que hubiese escuchado antes...
…...
A pesar de que ese sueño no se le había ido totalmente de la cabeza, la mano del emperador era perfectamente capaz de funcionar sin prestarle demasiada atención a lo que le rondaba por el subconsciente. Sin embargo, ahora tenía el problema de que estaba libre, desocupada, no tenía órdenes ni nada que hacer. Sí, a veces tenía horas muertas durante sus misiones que podía pasar bebiendo, leyendo o incluso yendo a bailar a alguna parte. Con su tapadera como bailarina en el palacio imperial había descubierto que era una actividad que realmente le agradaba.
Pero todo aquello resultaba simplemente una distracción pasajera, nada que le ayudase a pasar los días enteros, y ahora era eso lo que necesitaba, que pasasen los días. Hacía casi una semana que Vader había comenzado a entrenar a Skywalker y que ella había presenciado esa escena. Ya había descansado, su cuerpo estaba una vez más al cien por cien, pero su mente no. Por mucho que tratase de distraerse, no podía evitar volver a ese rincón apartado en su subconsciente que tanto consuelo le había traído en los últimos meses, pero ahora era la fuente de todas las emociones negativas que la asolaban. Y lo peor era que sentía que lo merecía, se merecía estar sintiendo el dolor y la culpa que la reconcomían, pero Luke no. En su opinión, el joven granjero no merecía todas esas emociones tan dolorosas que ella misma le había provocado.
Su puño envuelto en vendas chocó con violencia contra el saco de boxeo colgado en una de las muchas salas acondicionadas para que los soldados imperiales hiciesen ejercicio. Era una de las cosas que más la distraían, la actividad física, aunque en algunos momentos no podía evitar que su mente volase hasta aquel momento en el que ella había desplegado todos sus encantos en un lugar parecido a ese para tratar de atraer al joven Skywalker hacia sus garras... Y había funcionado.
Mara sacudió la cabeza... ¿Por qué no podía dejar de pensar en ello? Trató de incrementar el ritmo de sus golpes, el sudor le resbalaba por la frente y hacía que su pelo escarlata se pegase a su piel. La violencia de los puñetazos, alimentada por su enfado y frustración, empezaba a provocar que le doliesen los nudillos.
Aún así, eso no la detuvo, apretó los dientes y continuó, cada vez más rápido y cada vez más fuerte. Las imágenes se sucedían en su cabeza, los recuerdos de la primera vez que su mente había tocado la de Skywalker, esa sensación de luz, de alegría, optimismo y esperanza, algo que nunca antes había sentido. La sonrisa contagiosa de Luke mientras la veía pasar las pruebas del escuadrón Pícaro, su mirada tranquila mientras comían en la cafetería bajo el constante acoso de las bromas de los demás pilotos. Todos los momentos que habían pasado solos, en el gimnasio, en los simuladores... Y por último en la enfermería y en su habitación de Hoth, cuando Mara había por primera vez pensado que podría, de alguna forma, hacer algo que realmente ella deseaba.
Un último golpe al saco de boxeo provocó que una grieta apareciese en la tela y la arena empezase a caer al suelo. La mano del Emperador mantuvo el puño en el lugar exacto donde había dado el golpe por unos momentos, antes de apoyar la frente en el saco y suspirar. Parpadeó un par de veces y se sorprendió al notar como un par de solitarias lágrimas estaban resbalando por sus mejillas.
Sacudió la cabeza y se llevó una mano a la cara para limpiárselas, y se sorprendió aún más al ver sangre en las vendas que le envolvían la piel. La tela se había roto y sus nudillos estaban sangrando. Mara se los quedó mirando un segundo, aún sin poder creerse que hubiese estado tan inmersa en sus pensamientos como para no haberse dado cuenta, porque de hecho escocía.
"Ehm... Disculpe, señora, siento interrumpir..." la mano del Emperador recuperó la compostura inmediatamente, escondiendo sus dos manos detrás de la espalda antes de darse la vuelta para encarar al oficial del imperio que acababa de aparecer en la puerta del gimnasio.
"Estáis excusado. ¿Qué ocurre?" preguntó, con el tono más neutral que fue capaz de emplear.
"Lord Vader ha requerido su presencia después de su reunión con los moffs... En sus aposentos" añadió el imperial al final, dejando una pausa para destacar la importancia de aquella revelación.
Mara abrió los ojos ligeramente. ¿Una audiencia con Darth Vader? El Lord Sith nunca antes había hablado con ella sin que fuese estrictamente necesario. ¿Y en sus aposentos? El lord Sith era universalmente famoso por su privacidad, muy pocas personas habían entrado en su cámara privada, nadie sabía demasiado bien qué es lo que Vader guardaba allí, pero lo guardaba con bastante recelo. Aún así, no se podía negar, a pesar de que ella trabajase directamente para el Emperador, que la figura enmascarada era su superior directo, de modo que asintió secamente "Gracias, allí estaré."
Cuando el oficial se marchó, Mara suspiró. Tenía que controlarse, tenía que recuperar el control de sus emociones. Puede que todo este episodio hubiese quebrado totalmente a Skywalker, pero no iba a dejar, bajo ninguna circunstancia, que pudiese con ella. Asintió de nuevo, muy levemente, para si misma, y apretó los puños ensangrentados. No sabía lo que quería Vader pero lo que tenía muy claro era que iba a entrar allí y encarar al Sith con la cabeza bien alta. Con ese pensamiento en la cabeza, la mano del Emperador salió del gimnasio para dirigirse a sus aposentos y estar presentable para su reunión con Darth Vader.
…...
El sudor le recorría la espalda al joven aprendiz de Sith mientras efectuaba sus ejercicios. Ahora que ya se había recuperado completamente de sus heridas su padre había decidido centrarse en el aspecto físico de su entrenamiento cuando tenía que atender sus deberes con el Imperio. Cuando Vader le dedicaba atención, entrenaban con el sable de luz y en la fuerza. El Lord Sith insistía en ponerle cada vez retos más y más difíciles en lo que a la fuerza se refería. Nada de mover rocas, al parecer su padre era partidario de un cierto grado de tensión mientras se entrenaba, y aunque al principio había empezado con lanzarle objetos pequeños, pero que aún podrían llegar a doler si impactaban con su cuerpo, ahora el nivel había subido. Vader no paraba de decirle que debía usar esa misma ira que ahora mismo atesoraba contra la mujer que le había traicionado para impulsar sus poderes y hacer cosas que jamás hubiese creído posibles... Pero por algún motivo, a pesar de que odiaba a Mara, no era capaz de exteriorizar ese sentimiento a voluntad, y empezaba a ser un problema.
La tarde anterior Vader le había atado a la pared de brazos y piernas y le había lanzado objetos punzantes, obviamente no a puntos vitales, pero si lo suficientemente dolorosos como para sangrar y doler, tanto que le parecían debilitar. Al principio había conseguido detener algunos con la fuerza, pero según avanzaban durante lo que le habían parecido horas, Luke había empezado a fatigarse, y puede que fuese consciente o inconscientemente, pero no era capaz de exteriorizar ese odio hacia Mara para convertirlo en poder del lado oscuro y auto impulsarse. Al final, el joven Skywalker había terminado con la cabeza y literalmente todo el cuerpo colgando como un peso muerto, con cortes sangrantes por toda su piel y jadeando mientras luchaba para mantenerse consciente.
Por suerte para él, el tratamiento del tanque de bacta no era un lujo como lo era en la rebelión, de modo que había pasado un par de horas en uno para recuperarse antes de irse a dormir.
Esa mañana, uno de los sirvientes de palacio le había informado que su padre no se le uniría, ya que debía asistir a varias reuniones con los moffs y con relación a la guerra, además de tener un compromiso personal después de aquello. De modo que Luke debía ejercitarse por su cuenta y después tendría tiempo libre hasta la ya tradicional cena con el Emperador.
Luke sabía que tenía que hacer varios ejercicios físicos, de modo que se pasó las primeras horas del día en su cuarto, asegurándose de cumplir con todas y cada una de las flexiones de diferentes tipos, meditación y dominadas, así como su práctica con el sable láser diaria con droides de entrenamiento.
Hacer todo aquello le llevó unas cuatro horas, ordenó que le trajeran algo de comer a sus aposentos, y por fin, por la tarde, estuvo libre para hacer algo que había querido hacer desde que llegó a Coruscant.
El joven Skywalker bajó a la cámara de archivos. Con el senado disuelto el edificio tenía bastante menos actividad de lo que había tenido hacía unos años, además de que ahora mismo Luke tenía autorización especial para moverse por donde quisiese excepto lugares específicamente restringidos por el Emperador.
Cuando Luke llegó a los archivos se sentó en la primera computadora que encontró y tecleó lo que quería encontrar. No había demasiadas entradas con ese nombre, pero encontró un video grabado en el senado durante una sesión del congreso en la época de las Guerras Clon. Con el corazón en un puño, tragó saliva y lo accionó.
Reconoció inmediatamente a Mas Ameda, el visir de Palpatine, y se sorprendió al ver al hombre a su lado. No había duda posible de que era el Emperador, pero estaba muy diferente, su rostro no estaba desfigurado y sus ojos no eran amarillos. Parecía... Humano, normal, de hecho. La presencia que rezumaba era de alguien sabio pero imponente, a Luke no le sorprendió que fuese capaz de engañar a toda una galaxia. El chagriano habló entonces "La senadora Amidala tiene permiso para hablar."
El senado se quedó en silencio mientras una de las plataformas circulares flotaba hacia el centro de la estancia, con las cámaras apuntando hacia ella. La imagen se centró entonces en la persona que estaba en pie, y Luke pausó el video para estudiar las facciones de la mujer que estaba a punto de dar un discurso. Se quedó sin aliento un segundo, simplemente mirando a la que muy posiblemente fuese su madre. Era de baja estatura, tal y como Mon Mothma le había adelantado. Tenía las facciones suaves pero una expresión decidida y el pelo oscuro recogido en un peinado bastante estrambótico. Pero fueron los ojos los que más llamaron la atención del aprendiz de Sith. Eran unos ojos castaños, que rezumaban determinación y fuerza. Por algún motivo, al joven Skywalker le recordaron mucho a los ojos de Leia, tenían ese mismo corazón cuando la princesa de Alderaan estaba a punto de hablarle a las tropas para inspirarlas. Luke suspiró un segundo y decidió reanudar la grabación. La senadora Amidala entonces comenzó a hablar, y cuando lo hizo empleó un tono muy suave y explicativo.
"Teckla Minnau" tras esas palabras hizo una pausa mientras dejaba que la reacción confusa del senado fuera evidente, y entonces continuó "Teckla es una de mis ayudantes" Padmé hizo un gesto, señalando hacia una de las entradas del senado, donde una mujer encapuchada observaba la escena con interés "Y como muchas de las personas a las que se supone debemos servir, Teckla vive en un distrito que rara vez dispone de luz y de agua corriente como resultado de la guerra. Sus hijos como mucho pueden ducharse cada quince días, y no disponen de luz para leer o estudiar de noche" la mirada de la senadora entonces bajó un poco, y su tono cambio a uno más grave y sentido cuando continuó hablando, ante el silencio total del senado "La república siempre ha financiado esos servicios básicos, pero ahora, hay gente que prefiere desviar ese dinero hacia la guerra, sin tener en cuenta lo que la gente necesita para sobrevivir" Luke se encontró a si mismo completamente sumergido en el discurso, cuando Padmé empezó a hablar de forma más apasionada, gesticulando con las manos y pasando su mirada por toda la estancia, tratando de hacer contacto visual con el mayor número posible de senadores "Mi pueblo, vuestro pueblo, toda nuestra gente. Esta guerra iba a liberarlos del sufrimiento, no a incrementarlo. Apoyo a nuestros valientes soldados, ya sea de una de nuestras factorías de clones o de cualquiera de los miles de sistemas fieles a la República, pero si seguimos empobreciendo a nuestra gente, Dooku no nos derrotará en el campo de batalla, sino en nuestros propios hogares... Por lo tanto, es nuestro deber, y nuestra responsabilidad, preservar la vida de los nuestros rechazando esta ley." El senado entonces irrumpió en aplausos, y Padmé sonrió de forma auténtica y feliz, lo que hizo que Luke tragase saliva. Tuvo que pausar el video y secarse un par de lágrimas que caían por sus mejillas, pero tampoco pudo evitar sonreír y casi reír al pensar que esa mujer era su madre.
Cerró los ojos y suspiró, quizás, en algún momento, le preguntase a su padre por ella, para confirmarlo. Pero de momento, era feliz pensando que esa senadora que hablaba por el bien de su pueblo en una época de guerra era la madre a la que nunca había conocido. Luke Skywalker se levantó de la silla y cerró el archivo, marchando de nuevo al palacio imperial. Darth Vader no tardaría mucho en finalizar con sus responsabilidades, y sabía que su entrenamiento iba a seguir siendo tan o incluso más exigente que en los últimos días.
Y hasta aquí el capítulo de hoy. Espero que os haya gustado, sé que no ha avanzado mucho, pero lo que ha pasado es importante, ya lo veréis, para un futuro. Espero haber sabido interpretar a MAra de una forma realista en como lidia con la situación que, en el fondo, la ha hecho mucho daño, pero tampoco me la veo en plan depre y llorando por las esquinas.
Bueno, como sabeis, cualquier tipo de crítica constructiva, sugerencia o REview es totalmente bienvenida, espero veros en el siguiente capítulo.
Sed buenos y que la fuerza os acompañe :P
